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Por Bernardo Veksler – Diario del Fin del Mundo.
EL 4 DE MARZO DE 1741 ESPAÑOLES E INGLESES SE DISPONEN A COMBATIR EN EL MAR AUSTRAL
06-03-2016 - 11:08:24

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Este día, la escuadra inglesa, al mando del almirante George Anson, se encuentra frente a la costa atlántica fueguina, considerando como inminente un enfrentamiento con la armada española, al mando del general José Pizarro.
Los ingleses contaban con seis barcos, con 236 cañones y 1.410 tripulantes. En tanto, la escuadra española contaba con la misma cantidad de unidades, pero disponía de 302 cañones y 2.780 hombres.
En 1739, los españoles se habían enterado que los ingleses preparaban dos expediciones al continente americano para quebrantar su comercio. La corte de Madrid decidió entonces organizar una escuadra equivalente a la que enviaría Londres, a fin de desbaratar sus planes.
El propósito español era imponer su autoridad en mares y tierras americanas ante la creciente presencia británica. Estaban dispuestos a presentar combate a los navíos ingleses, lo más al sur posible, para dificultar cualquier intento de auxilio.
Los españoles se habían anticipado a la navegación rival y avanzaban hacia la zona austral a escasa distancia de los ingleses. Anson se había preparado en San Julián para el combate que creía inminente, mientras que Pizarro trataba de llegar al cabo de Hornos para impedir el paso de cualquier navío de una potencia extranjera.
Aunque ambas escuadras se prepararon para el combate entre ellos, apareció un enemigo no previsto que les provocó daños considerables. Se desencadenó una de las tremendas tempestades habituales en el extremo austral, tan violenta que los más viejos marineros afirmaban no haber presenciado otra parecida. Las embarcaciones de ambos países sufrieron un rudo castigo, dispersándose en medio de la confusión que provocaba la escasa visibilidad y aislando a las respectivas naves capitanas.
El despliegue de la furia natural destrozó barcos y arrojó a cientos de hombres a las agitadas aguas, también los cañones, municiones y víveres fueron a parar al fondo marino. En esa batalla los españoles llevaron la peor parte, no consiguiendo pasar por el cabo de Hornos. A pesar de las perdidas los ingleses pudieron llegar al archipiélago de Juan Fernández. En tanto, Pizarro retornó a Buenos Aires, para intentar reabastecerse (http://www.todoavante.es).
La batalla fallida representó un serio contratiempo para España, que perdió sus mejores barcos y hombres, y un éxito para Inglaterra, que premió a su almirante.









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