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¬ŅEsclavitud en Chile?
INDONESIAS DENUNCIAN TRATA DE PERSONAS EN PUNTA ARENAS
17-04-2017 - 10:07:54

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Durante los a√Īos que Eva y Nur fueron empleadas por un empresario indio, se les prohibi√≥ llamar a sus familias e incluso la madre de una de ellas levant√≥ un altar al creerla muerta.
Cuando tom√≥ la decisi√≥n de trabajar fuera de su pa√≠s, Eva Anggraeni estudiaba en la Universidad de Indonesia y no pod√≠a seguir pagando su carrera de psiquiatra. El plan fue reunir dinero y as√≠ volver a retomar sus estudios. Entonces se contact√≥ con una agencia de empleos y consigui√≥ trabajo de ni√Īera en Argentina. Nur Laila ten√≠a 15 a√Īos, quer√≠a comenzar a estudiar y con el mismo m√©todo encontr√≥ trabajo en Singapur. Las dos mujeres terminaron recluidas en la casa de un empresario indio en el fin del mundo, como ellas llaman a Punta Arenas. Ambas anhelan reabrir su caso para obtener la justicia que persiguieron luego de escapar de su cautiverio en 2011, pero nunca lleg√≥. Esta es su historia y la realidad oculta de muchos trabajadores que llegan a nuestro pa√≠s.

Hace seis a√Īos que Eva y Nur escaparon de la casa del comerciante asi√°tico Pishu Lakhwani. Eva lleg√≥ a trabajar con √©l en 2008 con 21 a√Īos, y Nur, en 2009, con tan s√≥lo 15 a√Īos y un pasaporte falso que dec√≠a que ten√≠a 23.

Seg√ļn su testimonio, en Indonesia le ofrecieron ir a trabajar a Argentina. ¬ďMe prometieron el mundo entero, sueldo, ropa, etc. Yo estaba feliz. Pensaba que en tres a√Īos podr√≠a juntar dinero para terminar mis estudios¬Ē, relata Eva.

¬ďEntonces este hombre, Pishu, me fue a buscar a Indonesia. Me hizo dejar la maleta que mi mam√° me hab√≠a armado y mi celular porque me dijo que me comprar√≠a ropa y que all√°, donde √≠bamos, mi celular no servir√≠a¬Ē, agrega.

Cuando aterrizaron en Argentina, el empresario le dijo que deb√≠an tomar un nuevo vuelo con destino a Punta Arenas. ¬ďMe cont√≥ que su familia estaba all√°, pero yo no conoc√≠a Punta Arenas, aunque sab√≠a que en el mapa Chile era el √ļltimo pa√≠s del mundo, as√≠ como al final de todo (sic). Me dio miedo, pero no ten√≠a a qui√©n recurrir¬Ē, dice la mujer.

Llegaron a Punta Arenas a las 4 de la ma√Īana del 28 de enero de 2008, y cuenta Eva que hac√≠a mucho fr√≠o: ¬ďYo ven√≠a con la ropa delgada de Indonesia que hab√≠a usado los tres d√≠as de viaje. S√≥lo me dej√≥ traer ropa interior, as√≠ que no ten√≠a nada m√°s¬Ē.

Ya en la casa del empresario hind√ļ, se encontr√≥ con que las condiciones eran distintas a las acordadas. ¬ďLe pregunt√© d√≥nde estaba mi cama y me llev√≥ a la lavander√≠a, all√≠ me pas√≥ una especie de s√°bana o mantel, le dije ¬Ņd√≥nde duermo?, t√ļ duermes en el suelo, me dijo. Llor√© toda la noche¬Ē, relata Eva.

Y explica: ¬ďYa en el aeropuerto me di cuenta que algo estaba mal porque me prohibi√≥ hablar y en la polic√≠a internacional dijo que yo era pariente de su mujer, que tambi√©n es de Indonesia. De ah√≠, √©l siempre tuvo mi pasaporte. Al otro d√≠a descubr√≠ que hab√≠a otra nana de Indonesia, llegamos a ser diez las mujeres que se trajo¬Ē.

La senadora y precandidata presidencial, Carolina Goic, conoci√≥ el caso de Eva a trav√©s de su oficina parlamentaria. Goic dice que la mujer ¬ďefectivamente fue tra√≠da bajo enga√Īo, sin recibir remuneraci√≥n e incomunicada. Situaciones que se acercan m√°s a la esclavitud que a tener un trabajo¬Ē.

¬ďMi trabajo era cuidar a sus gemelas (del empresario), despu√©s de eso deb√≠a ayudar a las cosas del negocio y a veces me dorm√≠a como a las 3:00 y me ten√≠a que levantar a las 5:30 a atender a las ni√Īas. Una vez me qued√© dormida y me hicieron pedir perd√≥n de rodillas, mientras me gritaban. Yo nunca me hab√≠a arrodillado, ni ante mi madre, me sent√≠ humillada, me quer√≠a morir. Ese d√≠a me hab√≠a acostado a las 3.30 trabajando para el negocio porque hab√≠a llegado un container. Durante esos tres a√Īos, todos los d√≠as ten√≠a fr√≠o, recib√≠a maltratos psicol√≥gicos, insultos y explotaci√≥n laboral. No tuve d√≠as libres, ni cumplea√Īos. Trabajaba de sol a sol¬Ē, dice Eva con pesar.

Un a√Īo despu√©s, tambi√©n en enero, lleg√≥ su compatriota Nur Laila. Eva de inmediato se dio cuenta que no ten√≠a 23 a√Īos, como dec√≠a. ¬ďElla lleg√≥ de 15 a√Īos ac√°, un pollito, s√≥lo yo s√© c√≥mo la insultaban. Casi le pegaban cuando le gritaban, la amenazaban mucho¬Ē.

Al igual que Eva, ella recurri√≥ a una agencia de empleos que la llev√≥ a Singapur. Hasta ah√≠ lleg√≥ Lakhwani, quien le dijo que ir√≠an a Am√©rica. ¬ďPara m√≠, Am√©rica era Estados Unidos y me puse feliz, pero cuando llegu√© no era Estados Unidos, era Chile, un pa√≠s que yo nunca hab√≠a escuchado en mi vida¬Ē, dice Nur.

¬ďCuando hablamos en la agencia en Singapur, (Lakhwani) me dijo que pod√≠a trabajar de vendedora en un local, que me iba a pagar el doble, que me iban a comprar mucha ropa, que no llevara nada, que me dar√≠an comida y todo lo que necesitara, ¬°puras maravillas!¬Ē, a√Īade.

Nur recuerda que, cuando lleg√≥ a Punta Arenas, Eva la miraba con cara triste ¬ďporque sab√≠a lo que me iba a pasar (...) Me pregunt√≥ al tiro: ¬ŅCu√°ntos a√Īos tienes t√ļ? Mi pasaporte era falsificado, eso lo hicieron entre la agencia de Singapur y √©l. Dec√≠a 23 y yo ten√≠a 15. Llegu√© a dormir en una pieza chiquita con una litera chica. Yo dorm√≠a arriba y Eva abajo, no ten√≠amos donde dejar las cosas, nada¬Ē.

El Mostrador Braga accedi√≥ a la partida de nacimiento de Nur, en donde se lee el 5 de junio de 1993 como su fecha oficial de nacimiento, mientras que su carnet chileno dice que la fecha es anterior en 8 a√Īos.
Sororidad, amor de ¬ďhermanas¬Ē

Nur trabajaba en uno de los locales que Pishu Lakhwani y su familia tienen en la Zona Franca de la ciudad. ¬ďMe insultaba, me gritaba tonta porque no pod√≠a aprender a hablar bien. Me puso a hacer trabajo pesado cargando cajas, descargando containers, yo como era una ni√Īa lo √ļnico que quer√≠a era volver a ver a mi familia y regresaba a la casa a llorar con la Eva. Estuve as√≠ dos a√Īos y medio antes de arrancarnos, y en ese tiempo no s√≥lo nos hicimos amigas sino hermanas, llor√°bamos juntas, parec√≠a mi mam√°¬Ē, cuenta emocionada.

Fue, precisamente, ese cari√Īo fraternal el que hizo que Eva decidiera que deb√≠an escapar.

¬ďDije: ¬Ďtengo que sacarnos de ac√°¬í. Ella andaba sin abrigo y casi sin zapatos en plena nieve. Volv√≠a congelada de trabajar en la Zona Franca, con hambre, los pies morados y unas ojeras negras. Estaba d√©bil y enferma. Una fuerza me dijo ¬Ďtengo que salir de ac√° porque si no ella se va a morir¬í. Esa necesidad de protegerla, de cuidarla, me dio a m√≠ las fuerzas para arrancar¬Ē, relata Eva.

El d√≠a que tuvo el coraje para hacerlo, ¬ďesper√© que estuvieran en la ducha, consegu√≠ la llave del port√≥n, la pesqu√© del brazo y salimos corriendo. Nos fuimos con lo puesto. Pedimos ayuda en la calle y nos llevaron a la PDI¬Ē.

¬ďMuchos temores que me paralizaron¬Ē, responde cuando le preguntan por qu√© no escap√≥ antes. ¬ďEs f√°cil para la gente decir ¬Ďc√≥mo no escaparon antes¬í, pero nosotras √©ramos esclavas. No entienden que yo no sab√≠a el idioma, no conoc√≠a a nadie, me hab√≠an dicho que los chilenos no quer√≠an a los extranjeros, que eran abusadores¬Ē.

Durante los m√°s de dos a√Īos que estuvieron empleadas, se les prohibi√≥ llamar a sus familias en Indonesia. Tan abrupta fue la incomunicaci√≥n, que la madre de Eva la crey√≥ muerta y levant√≥ un altar para recordarla. ¬ďCuando llegamos a la PDI pude hablar con mi madre. Estaba feliz, no paraba de llorar¬Ē, cuenta la joven.

Otros casos

Cuando llegaron a la PDI, les preguntaron por otra indonesia que hab√≠a llegado en 2010, pero que estaba desaparecida. ¬ďEn la polic√≠a nos preguntaron por Yuli, ella hab√≠a llegado en 2010, tambi√©n en enero, pero una noche se la llevaron de la casa, luego que un inspector lleg√≥ a la Zona Franca a fiscalizar¬Ē.

Seg√ļn relata Eva, ¬ďno supimos m√°s de ella, hasta que una familia cercana, que son Testigos de Jehov√°, pasaron a predicar a una casa y la reconocieron. Entonces fuimos a buscarla¬Ē.

Eva cuenta que la mujer estaba regando cuando la encontraron. ¬ďLe gritamos ¬Ď¬°Yuli!¬í y ella me grita ¬Ď¬°Hermana!¬í y me abraza llorando. Le dije ¬Ďnos vamos¬í. ¬ĎNo puedo¬í, dijo, ¬Ďnos vamos¬í, le repet√≠. Nos hizo entrar a donde dorm√≠a: era el subterr√°neo de la casa, junto con el perro, sin estufa, ni cama. La maltrataban... como ser√° que al escapar se desmay√≥ de miedo. Despu√©s de eso logr√≥ escapar de la casa una ni√Īa que se llama Daginih¬Ē.

Seg√ļn explican las mujeres, tras estos incidentes el empresario indio r√°pidamente envi√≥ de vuelta a su pa√≠s a las otras seis mujeres de Indonesia que trabajaban para √©l.
La investigación desformalizada de la fiscalía

De acuerdo a las afectadas, la embajada de Indonesia les prest√≥ asesor√≠a legal en 2011. Sin embargo, tanto Nur como Eva no sienten que se haya hecho justicia. Al momento de la audiencia de advenimiento, el abogado ofrecido por Indonesia no se present√≥. S√≠ lleg√≥ el abogado de la Gobernaci√≥n Provincial, quien firm√≥ un acuerdo con Pishu Lakhwani en la Inspecci√≥n del Trabajo, seg√ļn cuentan, sin informarles, para un pago de $400 mil a cada una, y que, seg√ļn relatan, ¬ďr√°pidamente nos quer√≠an subir a un avi√≥n¬Ē.

¬ďDijimos que no. Hab√≠amos pasado por mucho como para irnos con las manos vac√≠as. Tres a√Īos trabaj√© sin pago, queremos justicia, que este tipo no quede impune, no queremos que siga pasando m√°s. Esto no es por la plata, es por dignidad¬Ē, reclama Eva.

Por estos días, las indonesias Eva, Nur y Yuli luchan porque el caso se reabra. Tras conocer su historia, el abogado Juan Carlos Rebolledo, quien ha llevado varios casos de trata de personas, se ofreció a representarlas.

¬ďSe hizo una investigaci√≥n larga en el tiempo, pero poco acuciosa en el fondo¬Ē, explica el jurista. ¬ďSe visitaron los domicilios donde viv√≠an estas personas e incluso se estableci√≥ la presencia de otras personas asi√°ticas en estas mismas condiciones, pero, de alg√ļn modo, en lugar de que la fiscal√≠a investigara y asumiera esto como un delito, se le permiti√≥ a ellos dar explicaciones y justificaciones de porqu√© estaban en esas condiciones¬Ē, refiere Rebolledo.

El abogado califica la investigaci√≥n de la fiscal√≠a, a cargo de la prosecutora Wendeline Acu√Īa, como ¬ďanormal¬Ē y explica que, en otro caso de trata de personas que investig√≥ la misma fiscal en la misma fiscal√≠a de Punta Arenas, actu√≥ de modo distinto, encarcelando de inmediato al empleador.

¬ďMe llama la atenci√≥n poderosamente esto ya que, en el caso de mis representadas, la fiscal√≠a nunca formaliz√≥ la investigaci√≥n. De hecho, el se√Īor Lakhwani nunca pis√≥ el tribunal¬Ē, dice Rebolledo.

Adem√°s, denuncia otras irregularidades: ¬ďAparece el abogado de la Gobernaci√≥n represent√°ndolas en la Inspecci√≥n del Trabajo y firmando un advenimiento por infracciones laborales por no pago de sueldo, lo que resulta irrisorio porque obtuvo que le pagaran algo as√≠ como $400 mil pesos, en circunstancias que una de ellas hab√≠a trabajado m√°s de tres a√Īos sin tener remuneraciones¬Ē.

¬ďNosotros establecemos que hay un caso patente de trata de personas para explotaci√≥n laboral, que ni siquiera fue tra√≠do al tribunal para que se decidiera si hab√≠a o no delito. Y la fiscal√≠a, a trav√©s de dos fiscales, Fernando Dobson y Wendoline Acu√Īa, decidieron que esto no deb√≠a ser investigado, ni conocido por un tribunal, lo que a nuestro juicio es un proceder inadecuado, que impidi√≥ que se haga justicia y protegi√≥ al comerciante¬Ē, reclama Rebolledo.

En tanto, Marco Ibacache fue el abogado de Pishu Lakhwani en 2011, cuando Eva y Nur lo denunciaron. Consultado por El Mostrador Braga el jurista dice recordar que la causa se cerr√≥ porque ¬ďla fiscal√≠a no persever√≥¬Ē.

Ibacache explica que las mujeres tuvieron ¬ďtodas las posibilidades de acompa√Īar las pruebas y en virtud de eso la fiscal√≠a decidi√≥ no perseverar¬Ē. Sin embargo, reconoce que ¬ďen ese momento no hab√≠a una ley como la que existe ahora de trata de personas y todo eso que est√° ahora establecido en el c√≥digo penal (sic), entonces, como no hab√≠a una norma como la que est√° ahora, la fiscal√≠a no encontr√≥ antecedentes suficientes¬Ē.

Respecto del pasaporte falso, Ibacache dice desconocer que se investigara: ¬ďSi es as√≠, habr√° que determinar qui√©n hizo la falsificaci√≥n, si la hizo ella o alguien la ayud√≥. Ellas no hicieron el acuerdo directo con el se√Īor Pishu, √©l s√≠ las fue a buscar all√°, pero existe la posibilidad de que la agencia, por ofrecer lo que √©l ped√≠a, lo haya enga√Īado con la edad de la mujer¬Ē.
Hoy, ambas mujeres est√°n contentas. Eva est√° casada y trabaja en un caf√© ¬ďcon muy buena gente¬Ē, como recalca. ¬ďMe pagan todos los meses¬Ē, dice entre risas. Nur, por su lado, tiene un hijo de cuatro a√Īos. Yuli y Daginih trabajan en casas particulares de Punta Arenas donde las tratan ¬ďmuy bien¬Ē. Sin embargo, algo falta para cerrar la historia y ellas lo identifican con justicia. Dicen que existen m√°s casos de explotaci√≥n a extranjeros en Punta Arenas, por lo que sue√Īan con crear una fundaci√≥n que visibilice estos delitos.

El Mostrador Braga intentó comunicarse con los fiscales que estuvieron a cargo del caso, a través de la oficina de comunicaciones de la Fiscalía Regional de Punta Arenas y a sus celulares personales, sin obtener respuesta.

por LAURA QUINTANA - El Mostrador









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