P. Marcos Buvinic Martinic.

UN FERIADO IMPORTANTE

15-08-2019 - 14:02
Hoy, 15 de agosto, resulta un feriado muy oportuno para muchas personas. Es jueves, así que muchos logran hacer un puente sobre el viernes y tener un largo fin de semana, y para todas las personas viene muy bien un feriado casi al final de la semana laboral. Pero, no todos los que se alegran por este feriado son conscientes del significado y sentido de lo que hoy se celebra.

Para el pueblo católico se trata de una fiesta importante, y por esa razón las autoridades civiles lo han mantenido como feriado. Es la solemne fiesta de la Asunción de María, en la que el Pueblo de Dios celebra que la Madre del Señor Jesús participa plenamente de la felicidad sin límites con Dios. Es decir, una mujer, de nuestra misma condición humana, vive para siempre con Dios, por encima del mal y de la muerte; en ella es Dios que está cumpliendo definitivamente su promesa dirigida a toda la humanidad en la resurrección del Señor Jesús. En la Asunción de María celebramos, entonces, nuestro propio futuro: una vida en Dios para siempre, inaugurada por el Señor Jesús Resucitado y cumplida ya en María. Es, pues, una fiesta llena de la esperanza que brota del triunfo del Resucitado sobre el mal y la muerte.

La fiesta de la Asunción de María es un grito de la fe que anuncia que es posible ese mundo nuevo que el Señor Jesús predicó e inauguró, es el anuncio de que el plan de Dios va en serio. Por eso es una respuesta a los pesimistas que no quieren trabajar por un mundo nuevo. Es una respuesta a los desencantados que se contentan con el “más de lo mismo”. Es una respuesta a los materialistas que no ven más que el bienestar económico o los cálculos políticos. En este día celebramos que en nuestro mundo está presente el amor de Dios que va más allá de nuestras capacidades y nos destina a una vida eterna y en plenitud, la cual en la Madre de Jesús ya ha acontecido.

La fiesta de hoy es la respuesta de Dios a la fe de María, que creyó en que Dios cumpliría sus promesas a pesar de que su modo de hacer las cosas -a veces- nos resulte extraño. Es la respuesta de Dios al amor constante y sin condiciones de María, a quien en el Evangelio se la llama “llena de gracia”, es decir, llena de Dios.

En este día celebramos la obra de Dios en una mujer joven que no teme amar y entregar su vida a la causa de Dios, sin ostentaciones ni felicitaciones humanas. Celebramos que a esta mujer que amó con entrega verdadera, Dios la amó extraordinariamente más y la ha incorporado para siempre a su vida divina.

También, en consonancia con esta fiesta de la Madre del Señor Jesús, la Iglesia celebra hoy el Día de las Religiosas; estas mujeres creyentes que nos hacen presente la fe esperanzada y el amor entregado de María; todo esto sin búsqueda de reconocimientos ni felicitaciones humanas, sino viviendo atrevidamente en una entrega de amor. Para todas las Religiosas presentes en nuestra región, va la gratitud y la oración del Pueblo de Dios.

15 de agosto de 2019