Marcos Buvinic Martinic.

LO MEJOR DE NUESTRO PUEBLO

22-08-2019 - 14:09
Quizás todavía hay quienes no se enteran que el domingo pasado, 18 de agosto, ha sido decretado en Chile como el Día Nacional de la Solidaridad y -probablemente- son más los que ignoran la razón por la que el Estado de Chile decretó la celebración de esa fecha especial: ese es el día en que se celebra la memoria de san Alberto Hurtado, quien el 18 de agosto de 1952 murió a este mundo para vivir eternamente en el Señor Jesús resucitado, como tanto él lo deseó y esperó.

La solidaridad reúne -en sus diversos significados convergentes- lo mejor del espíritu humano y es la base del verdadero humanismo, pues es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y actuar eficazmente ante la situación que el otro padece. En esta capacidad solidaria se expresa -sin duda- lo mejor de nuestro pueblo, lo mejor del “alma de Chile”, como la llamaba el recordado Cardenal Raúl Silva Henríquez.

No es menos significativo que el Día Nacional de la Solidaridad se celebre en el día de la memoria de san Alberto Hurtado, pues es el reconocimiento de la sociedad civil a un hombre que encarna de manera ejemplar lo que significa ser solidario: en el Padre Hurtado se manifiesta que la solidaridad significa ir avanzando en el compartir los bienes, en la búsqueda infatigable de la verdad y de una sociedad más justa; ir avanzando en una entrega personal hasta dar la propia vida por los demás; se trata -como él mismo lo decía- de “dar hasta que duela” y todo esto en medio de la profunda alegría que significa dar con un “contento, Señor, contento” en los labios y en el corazón.

La misión solidaria del Padre Hurtado estuvo llena de generosa entrega y, también, llena de conflictos con quienes cerraban sus ojos ante la injusta pobreza de los pobres y lo difamaban y calumniaban. También hoy día, en medio de la dolorosa crisis que vive la Iglesia en Chile, no faltan quienes lo calumnian y buscan enlodar su vida y testimonio. De esta manera, el Padre Hurtado continúa viviendo su vocación de profeta y su suerte de profeta, pues en su misión de abrir los ojos de la sociedad chilena al escándalo de la injusticia en que vivimos tuvo que cargar con dolorosos conflictos con empresarios, con el Estado, y con la misma Iglesia que tanto amaba.

En el testimonio de la vida del Padre Hurtado brilla lo mejor del alma solidaria de nuestro pueblo y resplandece el testimonio de una fe cristiana vivida de una manera ejemplar. El Padre Hurtado, junto a Teresita de Los Andes y muchos otros más, nos permiten ver que en los santos se manifiesta la mejor de nuestro pueblo, lo mejor del alma nacional, lo mejor de la vida según el Evangelio.

Los santos son los amigos de Dios, los que caminaron por la vida buscando servir al Señor Jesús en todas las personas y, particularmente, en los pobres y sufrientes, y son quienes -con su ejemplo- nos invitan a recorrer el mismo camino. En ellos se manifiesta la solidaridad en modo ejemplar, porque son conscientes que en cada persona que sirven es al mismo Señor Jesús a quien sirven. El Padre Hurtado nos despertó a la solidaridad como Iglesia y como país, por eso Chile no es el mismo antes y después de su paso por la vida de nuestro pueblo.

La invitación que brota desde la persona de Alberto Hurtado y del Día Nacional de la Solidaridad es a que aprovechemos las ocasiones que cada día tenemos para ser solidarios de verdad, porque en la capacidad de ser solidarios se manifiesta lo mejor de cada persona, porque allí esta lo mejor de nuestro pueblo, y porque… los pobres no pueden esperar.





22 de agosto de 2019