Actualmente, se está en la fase preparatoria para ayudar a generar alianzas de difusión de la encuesta que parte el próximo 17 de agosto.

UMAG PARTICIPA EN ESTUDIO INTERNACIONAL QUE BUSCA CONOCER LOS EFECTOS PSICOSOCIALES DE LA PANDEMIA EN LA POBLACIÓN

12-08-2020 - 09:48
A objeto de seguir colaborando en las investigaciones asociadas a la pandemia del coronavirus tanto en Chile como en el mundo, la Universidad de Magallanes (UMAG) se unió como institución colaboradora al estudio PSY COVID-19, una iniciativa en la que participan más de 50 universidades y agencias de salud pública a nivel internacional con el objetivo de buscar en la población de más de 30 países los efectos psicosociales generados por esta crisis sanitaria.

Según informó el académico de la Facultad de Educación y Humanidades del plantel, Javier Albornoz Guerrero, en su calidad de investigador del proyecto, el trabajo está basado en una encuesta online que estará disponible a través de las redes sociales del estudio el próximo lunes 17 de agosto, y que está dirigida a todas las personas residentes en Chile mayores de 18 años. Así, se espera obtener una muestra que alcance, al menos, el 20% de la población nacional, lo que, en el caso de Magallanes, corresponde a sondear 10 mil personas, aproximadamente.

“Se trata de un esfuerzo de colaboración científica extraordinario para una situación extraordinaria. Por ello, se ha constituido un equipo de trabajo integrado por más de 100 investigadores de 50 universidades y agencias de salud pública de 15 países de Europa y América, que ha desarrollado un instrumento de evaluación psicológica adaptado ya a 15 lenguas con la finalidad de crear una gran base de datos abierta que permita a equipos de investigación de todo el mundo y a las autoridades sanitarias analizar con una métrica común, para todos los países del mundo, los efectos psicológicos de las medidas de restricción de movilidad que han adoptado la gran mayoría de países para intentar controlar el contagio del coronavirus SARS-CoV-2”, sostuvo el académico.
Lo anterior, añade Albornoz, tiene el objetivo de aportar con evidencia científica actualizada a la comunidad de investigadores y a las entidades educacionales, de salud y sociales involucradas directa o indirectamente en el manejo de la pandemia.
Actualmente, a nivel nacional, se está en la fase preparatoria cuya finalidad es ayudar a generar alianzas de difusión de la encuesta con entidades sociales, instituciones, juntas de vecinos, municipalidades, entre otros. Las redes sociales a través de las cuales se difundirá, en tanto, serán Instagram de la Universidad de Magallanes, Facebook de la Unidad de Deportes de la Universidad de Magallanes, twitter UMAG)
Aproximaciones del panorama mundial
Datos del estudio, ya han arrojado que existe una gran disparidad aparente en la prevalencia de trastornos de ansiedad o depresión por países, ya que en algunos se supera el 40% en trastorno de ansiedad y el 10% en el trastorno de depresión, como es el caso de la región china de Wuhan, mientras que en otros apenas se han apreciado cambios en la salud mental de la población en relación a estudios previos a la pandemia, como es el caso del Reino Unido.
Argentina y España quedarían en un lugar intermedio, con un 10% al 20% de incidencia de trastornos de ansiedad, lo cual supone un aumento significativo en relación a los estudios previos a la pandemia, pero sin llegar a las tasas extraordinarias que parecen haberse observado en China. No está claro si esta disparidad se debe a un efecto diferencial de las distintas medidas de restricción de movilidad a las que ha estado sometida la población de cada país (más duras y súbitas en China que en Argentina o España, o más laxas y progresivas como en el caso del Reino Unido), o bien se trata de que en cada país se está empleando una metodología de evaluación diferente. Uno de los objetivos del estudio es, precisamente, dar respuesta a esa pregunta.

Asimismo, el estudio pretende la identificación de los colectivos que han padecido los efectos con más dureza, entre los que algunos estudios preliminares sitúan al personal sanitario y las personas afectadas cuadros severos de la enfermedad (en quienes parece haber un aumento de prevalencia de trastorno por estrés agudo o de trastorno por estrés post-traumático). Entre esos colectivos de interés se encuentra el personal docente, las personas con diversidad funcional, las personas con enfermedad crónica, población migrante, población desplazada o víctimas de violencia de género, entre otras.