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Feb |
Patagonia Expedition Race.
LA “ÚLTIMA CARRERA SALVAJE” YA TIENE GANADOR
Los británicos del equipo Helly Hansen – Prunesco conquistaron el Cabo Froward después de seis días y medio de carrera, promediando una hora diaria de sueño. Estas verdaderas máquinas recorrieron 590 kilómetros por la Patagonia chilena soportando un clima adverso con la pura fuerza de la mente, logrando una ventaja de casi un día por sobre los franceses Easy Implant, quienes terminaron segundos
La Cruz de los Mares del Fin del Mundo marca el punto más austral del territorio continental americano, mide unos 8 metros de altura y está en la cima del Cabo Froward a mil metros sobre el nivel del mar. A ese lugar debían llegar los integrantes del equipo inglés para quedarse con la versión número 7 del Wenger Patagonian Expedition Race.
Los Spots satelitales indicaban en Internet que se acercaban a pasos agigantados al fin de la odisea, manteniendo así la tónica de toda la expedición. Fotógrafos, periodistas y gente de la organización fueron testigos de la impecable llegada de uno de los mejores equipos que hayan participado alguna vez en esta competencia, según dijo el director del evento Stjepan Pavicic. Helly Hansen abrazó la cruz este 16 de febrero a las 22 horas con 36 minutos.
Ninguno de los cuatro deportistas mostró signos de cansancio físico o mental, pero ampollas y rasguños en sus piernas evidenciaban los 590 kilómetros de travesía, caminando por bosques tupidos, remando en kayak por el Estrecho de Magallanes con un viento hostil o subiendo de noche una roca vertical de 130 metros de altura.
Bruce Duncan del equipo se mostró feliz por haber terminado, asegurando que la parte física sólo cobró importancia hasta el tercer día de carrera, en donde la mente es la que empieza a pedalear, caminar o remar. También señaló que el clima hacía complicado poder dormir, prefiriendo hacerlo “a medias” unos 15 minutos, apoyados de pie en sus bastones de trekking mientras el agua y viento les pega de lado.
Cuerpo y mente, voluntad y entendimiento de equipo son elementos vitales para el éxito, quedando demostrado en esta expedición en la que cinco de nueve cuartetos abandonaron en el camino; Tress Pass y Almas Patagónicas de Chile, Quasar Lontra Máster de Brasil, Medilast Sport – La Tercera y Buff de España.
Aparte de los victoriosos británicos, completaron la ruta en segundo lugar los franceses Easy Implant con 19 horas de diferencia de los primeros, mientras que los terceros fueron los norteamericanos Spirit of Cánada, los que terminaron la travesía hoy a las siete de la mañana. Los únicos que aún luchan en la Patagonia son los integrantes del equipo Calleva de USA, quienes según los spots satelitales de la organización estarían llegando a la meta mañana bien temprano.
Así comienza a cerrarse la expedición de aventura más auténtica del mundo, que lleva a los competidores a entregar hasta lo que no tienen. Esto se grafica en la frase de un competidor que dijo al final de una edición pasada, “hemos superado el límite de nuestros sueños y nuestros propios límites”.
Se trata de coraje, de caminar y caminar más con la cabeza que con las piernas y Bruno Rey, capitán de los franceses Easy Implant bien lo sabe. El día de ayer ascendió los mil metros de altura del Cabo Froward y tocó la Cruz de los Mares del Fin del Mundo. Estaba contento y orgulloso por dentro pero desvanecido por fuera. En la bajada lo asistieron y en el campamento los médicos de la organización le introdujeron suero caliente, cubriéndolo con una manta térmica, todo un ejemplo de sacrificio.
Equipos chilenos
Nunca en la historia de esta expedición un equipo nacional ha podido llegar al final. Esta vez había dos y el cuento fue el mismo que años anteriores. Primero aflojaron los magallánicos de Almas Patagónicas, quienes se extraviaron en un durísimo trekking de 55 kilómetros correspondientes al tercer tramo del evento. Lograron así cubrir casi 250 kilómetros de ruta, menos de la mitad del total.
El segundo equipo chileno en caer fue Tres Pass, compuesto por dos magallánicos y dos iquiqueños. La presentación de este cuarteto fue mejor que la del anterior, ya que completaron casi 500 kilómetros de recorrido. Pero cuando atravesaban dentro de sus kayaks el Seno Otway, un ventarrón les voló sus mapas del pequeño bote y se vieron totalmente desorientados, dando vueltas en círculo y siendo finalmente vencidos por el cansancio.
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