Las declaraciones del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, generaron cuestionamientos en Chile luego de que la autoridad militar mencionara a Magallanes, el sur y el Pasaje de Drake mientras abordaba materias relacionadas con soberanía y la importancia estratégica del extremo austral. Los dichos llevaron a parlamentarios de distintos sectores a solicitar una reacción formal de Cancillería y una aclaración por parte de Argentina. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, en tanto, se reafirmó que la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes es indiscutible y se encuentra sustentada en los tratados suscritos entre ambos países en 1881 y 1984. Para el académico Rodrigo Durán Guzmán, la controversia debe ser abordada con claridad, pero evitando una escalada que termine afectando las relaciones entre ambos países. “Son declaraciones inconvenientes e innecesarias, particularmente porque provienen de una alta autoridad militar. Chile debe ser claro en la defensa de su soberanía, pero esa firmeza no requiere estridencia ni transformar una declaración desafortunada en un conflicto entre dos países que han construido una relación estratégica durante décadas”, señaló Durán. El académico sostuvo que la situación jurídica del Estrecho de Magallanes no constituye una controversia territorial pendiente entre Chile y Argentina. “La soberanía chilena no depende de interpretaciones circunstanciales. Existe un marco jurídico construido sobre tratados internacionales vigentes y reconocidos por ambos Estados. El Tratado de Límites de 1881 estableció las bases y el Tratado de Paz y Amistad de 1984 terminó de precisar aspectos fundamentales de la delimitación austral. Estamos frente a materias que ambos países resolvieron mediante el derecho internacional”, afirmó. Durán agregó que Magallanes trasciende además la dimensión estrictamente jurídica o cartográfica, debido a la histórica presencia institucional, social y territorial de Chile en la zona. “Magallanes es parte integral de Chile no solo desde el punto de vista jurídico, sino también histórico e institucional. Existe una presencia efectiva y permanente del Estado chileno y comunidades que durante generaciones han construido allí parte fundamental de nuestra identidad austral. No existe una ambigüedad territorial que deba ser reinterpretada”. Respecto de una eventual nota diplomática, Durán consideró que solicitar formalmente una aclaración a Argentina resulta compatible con la voluntad de preservar las buenas relaciones bilaterales. “Una nota diplomática no debe entenderse como un acto de hostilidad. La diplomacia existe precisamente para resolver estas situaciones antes de que escalen. Chile puede defender inequívocamente su soberanía y, al mismo tiempo, cuidar una relación con Argentina que es demasiado importante para ambos países”. Finalmente, el académico enfatizó que la controversia debería ser abordada desde una perspectiva de Estado y no convertirse en una disputa política. “Chile y Argentina comparten una de las relaciones bilaterales más relevantes de Sudamérica y tienen enormes desafíos comunes en integración, conectividad, energía, seguridad y cooperación antártica. Defender nuestra soberanía y preservar esa relación no son objetivos contradictorios. Por el contrario, una buena relación entre vecinos requiere fronteras claras, respeto por los tratados y responsabilidad en las declaraciones de sus autoridades”. Para Durán, el episodio constituye finalmente una oportunidad para reafirmar una política exterior basada en la combinación de firmeza y prudencia: “La mejor defensa de la soberanía es aquella que se ejerce con serenidad, respaldo jurídico y vocación diplomática. Magallanes es Chile, y esa certeza debe ser también una base para continuar construyendo una relación madura y respetuosa con Argentina”, concluyó Rodrigo Durán Guzmán.
El doctor en Ciencias Biológicas, Juan Marcos Henríquez, advirtió que Chile y particularmente Magallanes mantienen importantes desafíos en materia de planificación y adaptación frente a los efectos del cambio climático, asegurando que los recientes eventos extremos registrados en distintas regiones del país evidencian la necesidad de fortalecer las políticas públicas, la infraestructura y la gestión territorial. Durante una entrevista concedida esta mañana en el programa Buenos Días Región, de Polar Comunicaciones, el especialista analizó las consecuencias del denominado súper Niño y sostuvo que existieron meses de anticipación para preparar al país frente a las intensas precipitaciones que afectaron la zona centro y norte. Hubo tiempo meses para prepararse y sin embargo, este fenómeno extremo nos pilla nuevamente complicado, afirmó. Henríquez recordó que desde comienzos de año los informes científicos advertían sobre la intensidad que alcanzaría el fenómeno climático. El primer informe es como de enero, el más duro fue en marzo que nos decía que iban a haber un fenómeno extremo este año y bastante extremo, y si bien todavía esa correlación con el cambio climático no está, sí se anunciaba el niño y se decía que este era el niño más grande probablemente que de hace todo 50 años atrás. A juicio del investigador, los efectos observados en las últimas semanas no responden únicamente a fenómenos naturales, sino también a una insuficiente planificación del territorio y de la infraestructura crítica. Lo que hay que entender es que estos eventos extremos, por una parte, es culpa a la naturaleza. Pero en gran parte es falta planificación territorial y eso ya es urgente que nos pongamos de acuerdo. Aceleremos los planes. El científico planteó que Chile ha demostrado una alta capacidad de respuesta frente a terremotos y tsunamis, pero que aún presenta debilidades frente a otros desastres asociados al cambio climático, como inundaciones, incendios forestales y aluviones. En ese contexto, llamó a mejorar los protocolos de evacuación y la educación ciudadana, señalando que las personas muchas veces reciben alertas sin conocer cuáles son las rutas seguras según el tipo de emergencia. La gente les llega la alerta que tiene que evacuar, pero no sabe hacia dónde está esa vía de seguridad para el evento que se está produciendo. En este caso, las inundaciones; en tiempo de los incendios. Ojo, y las dos llevan asociado riesgo de tu vida. Respecto de Magallanes, Henríquez recordó que la región fue pionera en declarar la emergencia climática por sequía y en conformar una comisión especializada, aunque cuestionó la lentitud con que se han implementado medidas concretas. Nosotros fuimos los primeros en avanzar en Magallanes, en formar nuestra comisión, en declarar las emergencias climática, en este caso por sequía. Pero ahí quedamos. Mientras tanto, otras regiones... Ñuble, por ejemplo, ya tiene implementadas más de 16 medidas para su situación... Tenemos que acelerar el paso. Asimismo, explicó que mientras otras zonas del país deberán enfrentar con mayor frecuencia inundaciones y precipitaciones extremas, en Magallanes el principal desafío será la profundización de la sequía y sus efectos sobre la producción agropecuaria. Según indicó, la disminución de la disponibilidad de agua podría afectar tanto a los agricultores como a la ganadería regional, especialmente por el impacto sobre las vegas que sustentan la producción ovina. Los agricultores, por ejemplo, de aquí hacia la zona sur se quedan sin agua porque los pozos se secan... nos quedamos sin producción. Nos quedamos sin lechuga, nos quedamos sin tomate... la seguridad agroalimentaria también es importante, señaló. Finalmente, Henríquez sostuvo que cada emergencia debe transformarse en una oportunidad para revisar las normas de construcción, la infraestructura urbana y la planificación de las ciudades frente a un escenario donde los eventos climáticos extremos serán cada vez más frecuentes. La responsabilidad de las autoridades de gobierno, primero en prevenir y segundo en planificar. Creo que nos falta en ambas cosas, nos falta harto y cada vez que hay estos eventos nos volvemos a hacer la misma pregunta. Y creo que hay que avanzar.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el coordinador académico de la Escuela de Humanidades de la Universidad Gabriela Mistral, Claudio Véliz, conversó sobre el origen del Juramento a la Bandera y la relevancia histórica del Combate de La Concepción, ocurrido el 9 y 10 de julio de 1882, durante la campaña de la Sierra de la Guerra del Pacífico. Durante la entrevista, el académico explicó que para comprender la importancia de este episodio es necesario situarlo dentro del contexto de la etapa final del conflicto. Primero hay que entender un poco el contexto en donde sucede este combate de La Concepción, porque finalmente termina siendo tan importante para la memoria nacional, señaló. Véliz recordó que el combate se desarrolló cuando el Ejército chileno ya había ocupado Lima y se pensaba que la guerra estaba próxima a finalizar. Sin embargo, la resistencia peruana en la sierra cambió completamente el escenario. La campaña de la Sierra es una de las partes más duras que tiene precisamente la guerra, afirmó, explicando que las tropas chilenas debieron enfrentar condiciones extremas de altura, enfermedades, un territorio desconocido y una fuerte resistencia organizada. El historiador relató que los 77 soldados del Regimiento Chacabuco resistieron el ataque de fuerzas ampliamente superiores y rechazaron rendirse. Ellos ven efectivamente la amenaza en el horizonte de estas tropas peruanas (...) y se niegan a rendirse. Ahí está un poco el punto épico de este tema y lo que pasa dentro del Combate de La Concepción, sostuvo. Asimismo, destacó que junto al destacamento también había cantineras y un niño, quienes igualmente perdieron la vida durante el enfrentamiento. El origen del Día de la Bandera Durante la conversación, Claudio Véliz explicó que la conmemoración del 9 de julio como Día de la Bandera fue establecida décadas después del combate, en medio del proceso de construcción de la memoria nacional. En 1914 se toma como decisión que el día 9 de julio (...) va a ser el Día de la Bandera, indicó. Agregó que esta determinación respondió también al contexto político y social que vivía el país durante el período del Centenario. En un período de crisis, como lo que es el período del Centenario, también emerge esta intención precisamente por levantar estos símbolos patrios, explicó. En ese sentido, recordó que la memoria del Combate de La Concepción fue impulsada por el historiador Benjamín Vicuña Mackenna, quien difundió el episodio a través de sus publicaciones y contribuyó a convertirlo en uno de los principales símbolos del patriotismo chileno. La campaña más dura de la Guerra del Pacífico Consultado sobre el nivel de violencia vivido durante la campaña de la Sierra, Véliz sostuvo que esta etapa fue una de las más complejas del conflicto. La violencia que se vive dentro de lo que es la Sierra es algo que todavía nosotros no hemos sido capaces de explorar totalmente, afirmó. Explicó que, además de los combates, las tropas enfrentaban enfermedades, falta de recursos y un desgaste permanente producto de las condiciones geográficas y climáticas. El académico también comparó este escenario con otros episodios de la Guerra del Pacífico, señalando que los combates terrestres presentaron niveles de violencia superiores a los enfrentamientos navales. Memoria e identidad nacional Durante la entrevista, Claudio Véliz destacó que el Combate de La Concepción trascendió el ámbito militar para convertirse en un elemento central de la identidad chilena. A su juicio, el relato construido en torno a este episodio permitió fortalecer conceptos como el heroísmo, los símbolos patrios y la memoria colectiva. Yo diría que la épica es lo que finalmente va armando todo lo que pasa con el Morro y también forman parte un poco de lo que es la épica del conflicto y finalmente lo que nos ha dado a nosotros los relatos nacionales, señaló. Finalmente, sostuvo que la Guerra del Pacífico constituye uno de los procesos históricos más relevantes para comprender la formación de la identidad del país. La Guerra del Pacífico sin duda podría llegar a ser el hito más importante para la identidad chilena, concluyó.
El académico y director del Conservatorio de Música de la Universidad de Magallanes (UMAG), Gonzalo Fernández Muñoz, participó como expositor en el Primer Congreso de Educación y Didácticas Musicales, desarrollado en Puerto Montt y organizado por el Núcleo de Investigación en Didáctica de la Música Situada (NIDIMS) de la Universidad de Los Lagos. El encuentro reunió a investigadores, docentes y especialistas de Chile y América Latina para analizar los desafíos actuales de la enseñanza musical. En la instancia, Fernández presentó la ponencia El Canto a Magallanes en sus 50 años: patrimonio musical, identidad territorial, resistencia sonora en el confín austral de Chile y el imperativo de su inserción curricular nacional. La investigación analiza la cantata Canto a Magallanes, creada por el Taller Alturas en 1976, destacando su valor como patrimonio musical regional y su aporte a la construcción de la identidad magallánica. El académico señaló que la recepción de la investigación fue positiva, especialmente por abordar una temática vinculada al patrimonio y la identidad territorial. Asimismo, explicó que eligió esta obra por considerarla la más importante de la historia musical de la región y recordó su participación como director del coro durante el reestreno de la cantata en 2014, experiencia que, según indicó, permitió dimensionar el impacto que mantiene en la comunidad. La investigación también plantea la necesidad de fortalecer la presencia de repertorios de la macrozona austral en el currículo escolar y en los recursos pedagógicos, con el propósito de representar de mejor manera la diversidad cultural del país. Como proyección, Fernández propuso la elaboración de un cuaderno pedagógico destinado a docentes de música para facilitar la incorporación de esta obra en contextos educativos. La participación de la Universidad de Magallanes permitió visibilizar el trabajo que desarrolla la institución en investigación musicológica, patrimonio cultural y educación musical, en un encuentro que promovió el intercambio de experiencias sobre el rol de la música como expresión social, cultural e históricamente vinculada a los territorios.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el director de la Escuela de Humanidades de la Universidad Gabriela Mistral, Eduardo Hodge, realizó un amplio análisis sobre la evolución del conflicto en Medio Oriente, el papel de Estados Unidos, Irán e Israel, y las consecuencias económicas que la crisis ha generado a nivel internacional. Durante la entrevista, el académico explicó que para comprender la actual situación es necesario remontarse a los orígenes del Estado de Israel y a las tensiones históricas que han marcado la región durante las últimas décadas. “ Es muy difícil que algo que tenga una larga data de violencia se resuelva en poco tiempo ”, afirmó Hodge al referirse a un conflicto que, según señaló, se ha extendido por cerca de ocho décadas y que continúa condicionando la estabilidad regional. Respecto a los esfuerzos diplomáticos que se han conocido durante los últimos días, el académico valoró las señales de acercamiento entre las partes, aunque advirtió que el escenario sigue siendo delicado. “ La situación no está para nada asegurada ”, indicó, agregando que el éxito de cualquier acuerdo dependerá tanto de la capacidad de negociación de Estados Unidos como de la disposición de Israel e Irán para respetar los compromisos alcanzados. Uno de los puntos centrales de la conversación fue el impacto que el conflicto ha tenido sobre el mercado energético internacional. Hodge explicó que las tensiones en torno al estrecho de Ormuz han afectado la libre navegación y han generado presión sobre los precios del petróleo, con consecuencias directas para economías importadoras como la chilena. En ese contexto, destacó que las recientes señales de distensión han comenzado a reflejarse en los mercados internacionales. “ La buena noticia es que el petróleo poco a poco ha ido bajando ”, sostuvo, señalando que una reducción sostenida del precio del crudo podría traducirse en menores presiones inflacionarias durante los próximos meses. El académico también abordó el rol histórico de Estados Unidos en distintos conflictos internacionales y los desafíos que enfrenta actualmente frente al ascenso de nuevas potencias globales. En ese sentido, planteó que China se ha consolidado como un actor cada vez más relevante en el escenario mundial. “ No escatimemos la posibilidad que aquí a los próximos 20 o 30 años China sea la potencia mundial ”, comentó, señalando que un eventual cambio en la hegemonía global implicaría profundas transformaciones políticas, económicas y culturales. Asimismo, Hodge reflexionó sobre las nuevas formas que adquieren los conflictos contemporáneos, alejándose de las guerras tradicionales para incorporar dimensiones tecnológicas, económicas e informacionales. “ La guerra es el empleo de la fuerza para doblegar la voluntad del enemigo ”, explicó, agregando que actualmente existen mecanismos de confrontación que van más allá de las operaciones militares convencionales. “ Lo que diría estamos viendo es un nuevo tipo de enfrentamiento, es un nuevo tipo de guerra que no necesariamente implica aspectos militares ”, señaló. Finalmente, el director de la Escuela de Humanidades manifestó su expectativa de que las negociaciones internacionales permitan consolidar un escenario de mayor estabilidad en Medio Oriente, favoreciendo tanto la seguridad regional como la recuperación económica global. “ Tenemos que existe la disposición para poder liberar al estrecho de Ormuz ”, afirmó, enfatizando que una normalización gradual del comercio y del transporte energético podría generar beneficios para distintos países, incluido Chile.
Las declaraciones del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, generaron cuestionamientos en Chile luego de que la autoridad militar mencionara a Magallanes, el sur y el Pasaje de Drake mientras abordaba materias relacionadas con soberanía y la importancia estratégica del extremo austral. Los dichos llevaron a parlamentarios de distintos sectores a solicitar una reacción formal de Cancillería y una aclaración por parte de Argentina. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, en tanto, se reafirmó que la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes es indiscutible y se encuentra sustentada en los tratados suscritos entre ambos países en 1881 y 1984. Para el académico Rodrigo Durán Guzmán, la controversia debe ser abordada con claridad, pero evitando una escalada que termine afectando las relaciones entre ambos países. “Son declaraciones inconvenientes e innecesarias, particularmente porque provienen de una alta autoridad militar. Chile debe ser claro en la defensa de su soberanía, pero esa firmeza no requiere estridencia ni transformar una declaración desafortunada en un conflicto entre dos países que han construido una relación estratégica durante décadas”, señaló Durán. El académico sostuvo que la situación jurídica del Estrecho de Magallanes no constituye una controversia territorial pendiente entre Chile y Argentina. “La soberanía chilena no depende de interpretaciones circunstanciales. Existe un marco jurídico construido sobre tratados internacionales vigentes y reconocidos por ambos Estados. El Tratado de Límites de 1881 estableció las bases y el Tratado de Paz y Amistad de 1984 terminó de precisar aspectos fundamentales de la delimitación austral. Estamos frente a materias que ambos países resolvieron mediante el derecho internacional”, afirmó. Durán agregó que Magallanes trasciende además la dimensión estrictamente jurídica o cartográfica, debido a la histórica presencia institucional, social y territorial de Chile en la zona. “Magallanes es parte integral de Chile no solo desde el punto de vista jurídico, sino también histórico e institucional. Existe una presencia efectiva y permanente del Estado chileno y comunidades que durante generaciones han construido allí parte fundamental de nuestra identidad austral. No existe una ambigüedad territorial que deba ser reinterpretada”. Respecto de una eventual nota diplomática, Durán consideró que solicitar formalmente una aclaración a Argentina resulta compatible con la voluntad de preservar las buenas relaciones bilaterales. “Una nota diplomática no debe entenderse como un acto de hostilidad. La diplomacia existe precisamente para resolver estas situaciones antes de que escalen. Chile puede defender inequívocamente su soberanía y, al mismo tiempo, cuidar una relación con Argentina que es demasiado importante para ambos países”. Finalmente, el académico enfatizó que la controversia debería ser abordada desde una perspectiva de Estado y no convertirse en una disputa política. “Chile y Argentina comparten una de las relaciones bilaterales más relevantes de Sudamérica y tienen enormes desafíos comunes en integración, conectividad, energía, seguridad y cooperación antártica. Defender nuestra soberanía y preservar esa relación no son objetivos contradictorios. Por el contrario, una buena relación entre vecinos requiere fronteras claras, respeto por los tratados y responsabilidad en las declaraciones de sus autoridades”. Para Durán, el episodio constituye finalmente una oportunidad para reafirmar una política exterior basada en la combinación de firmeza y prudencia: “La mejor defensa de la soberanía es aquella que se ejerce con serenidad, respaldo jurídico y vocación diplomática. Magallanes es Chile, y esa certeza debe ser también una base para continuar construyendo una relación madura y respetuosa con Argentina”, concluyó Rodrigo Durán Guzmán.
El doctor en Ciencias Biológicas, Juan Marcos Henríquez, advirtió que Chile y particularmente Magallanes mantienen importantes desafíos en materia de planificación y adaptación frente a los efectos del cambio climático, asegurando que los recientes eventos extremos registrados en distintas regiones del país evidencian la necesidad de fortalecer las políticas públicas, la infraestructura y la gestión territorial. Durante una entrevista concedida esta mañana en el programa Buenos Días Región, de Polar Comunicaciones, el especialista analizó las consecuencias del denominado súper Niño y sostuvo que existieron meses de anticipación para preparar al país frente a las intensas precipitaciones que afectaron la zona centro y norte. Hubo tiempo meses para prepararse y sin embargo, este fenómeno extremo nos pilla nuevamente complicado, afirmó. Henríquez recordó que desde comienzos de año los informes científicos advertían sobre la intensidad que alcanzaría el fenómeno climático. El primer informe es como de enero, el más duro fue en marzo que nos decía que iban a haber un fenómeno extremo este año y bastante extremo, y si bien todavía esa correlación con el cambio climático no está, sí se anunciaba el niño y se decía que este era el niño más grande probablemente que de hace todo 50 años atrás. A juicio del investigador, los efectos observados en las últimas semanas no responden únicamente a fenómenos naturales, sino también a una insuficiente planificación del territorio y de la infraestructura crítica. Lo que hay que entender es que estos eventos extremos, por una parte, es culpa a la naturaleza. Pero en gran parte es falta planificación territorial y eso ya es urgente que nos pongamos de acuerdo. Aceleremos los planes. El científico planteó que Chile ha demostrado una alta capacidad de respuesta frente a terremotos y tsunamis, pero que aún presenta debilidades frente a otros desastres asociados al cambio climático, como inundaciones, incendios forestales y aluviones. En ese contexto, llamó a mejorar los protocolos de evacuación y la educación ciudadana, señalando que las personas muchas veces reciben alertas sin conocer cuáles son las rutas seguras según el tipo de emergencia. La gente les llega la alerta que tiene que evacuar, pero no sabe hacia dónde está esa vía de seguridad para el evento que se está produciendo. En este caso, las inundaciones; en tiempo de los incendios. Ojo, y las dos llevan asociado riesgo de tu vida. Respecto de Magallanes, Henríquez recordó que la región fue pionera en declarar la emergencia climática por sequía y en conformar una comisión especializada, aunque cuestionó la lentitud con que se han implementado medidas concretas. Nosotros fuimos los primeros en avanzar en Magallanes, en formar nuestra comisión, en declarar las emergencias climática, en este caso por sequía. Pero ahí quedamos. Mientras tanto, otras regiones... Ñuble, por ejemplo, ya tiene implementadas más de 16 medidas para su situación... Tenemos que acelerar el paso. Asimismo, explicó que mientras otras zonas del país deberán enfrentar con mayor frecuencia inundaciones y precipitaciones extremas, en Magallanes el principal desafío será la profundización de la sequía y sus efectos sobre la producción agropecuaria. Según indicó, la disminución de la disponibilidad de agua podría afectar tanto a los agricultores como a la ganadería regional, especialmente por el impacto sobre las vegas que sustentan la producción ovina. Los agricultores, por ejemplo, de aquí hacia la zona sur se quedan sin agua porque los pozos se secan... nos quedamos sin producción. Nos quedamos sin lechuga, nos quedamos sin tomate... la seguridad agroalimentaria también es importante, señaló. Finalmente, Henríquez sostuvo que cada emergencia debe transformarse en una oportunidad para revisar las normas de construcción, la infraestructura urbana y la planificación de las ciudades frente a un escenario donde los eventos climáticos extremos serán cada vez más frecuentes. La responsabilidad de las autoridades de gobierno, primero en prevenir y segundo en planificar. Creo que nos falta en ambas cosas, nos falta harto y cada vez que hay estos eventos nos volvemos a hacer la misma pregunta. Y creo que hay que avanzar.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el coordinador académico de la Escuela de Humanidades de la Universidad Gabriela Mistral, Claudio Véliz, conversó sobre el origen del Juramento a la Bandera y la relevancia histórica del Combate de La Concepción, ocurrido el 9 y 10 de julio de 1882, durante la campaña de la Sierra de la Guerra del Pacífico. Durante la entrevista, el académico explicó que para comprender la importancia de este episodio es necesario situarlo dentro del contexto de la etapa final del conflicto. Primero hay que entender un poco el contexto en donde sucede este combate de La Concepción, porque finalmente termina siendo tan importante para la memoria nacional, señaló. Véliz recordó que el combate se desarrolló cuando el Ejército chileno ya había ocupado Lima y se pensaba que la guerra estaba próxima a finalizar. Sin embargo, la resistencia peruana en la sierra cambió completamente el escenario. La campaña de la Sierra es una de las partes más duras que tiene precisamente la guerra, afirmó, explicando que las tropas chilenas debieron enfrentar condiciones extremas de altura, enfermedades, un territorio desconocido y una fuerte resistencia organizada. El historiador relató que los 77 soldados del Regimiento Chacabuco resistieron el ataque de fuerzas ampliamente superiores y rechazaron rendirse. Ellos ven efectivamente la amenaza en el horizonte de estas tropas peruanas (...) y se niegan a rendirse. Ahí está un poco el punto épico de este tema y lo que pasa dentro del Combate de La Concepción, sostuvo. Asimismo, destacó que junto al destacamento también había cantineras y un niño, quienes igualmente perdieron la vida durante el enfrentamiento. El origen del Día de la Bandera Durante la conversación, Claudio Véliz explicó que la conmemoración del 9 de julio como Día de la Bandera fue establecida décadas después del combate, en medio del proceso de construcción de la memoria nacional. En 1914 se toma como decisión que el día 9 de julio (...) va a ser el Día de la Bandera, indicó. Agregó que esta determinación respondió también al contexto político y social que vivía el país durante el período del Centenario. En un período de crisis, como lo que es el período del Centenario, también emerge esta intención precisamente por levantar estos símbolos patrios, explicó. En ese sentido, recordó que la memoria del Combate de La Concepción fue impulsada por el historiador Benjamín Vicuña Mackenna, quien difundió el episodio a través de sus publicaciones y contribuyó a convertirlo en uno de los principales símbolos del patriotismo chileno. La campaña más dura de la Guerra del Pacífico Consultado sobre el nivel de violencia vivido durante la campaña de la Sierra, Véliz sostuvo que esta etapa fue una de las más complejas del conflicto. La violencia que se vive dentro de lo que es la Sierra es algo que todavía nosotros no hemos sido capaces de explorar totalmente, afirmó. Explicó que, además de los combates, las tropas enfrentaban enfermedades, falta de recursos y un desgaste permanente producto de las condiciones geográficas y climáticas. El académico también comparó este escenario con otros episodios de la Guerra del Pacífico, señalando que los combates terrestres presentaron niveles de violencia superiores a los enfrentamientos navales. Memoria e identidad nacional Durante la entrevista, Claudio Véliz destacó que el Combate de La Concepción trascendió el ámbito militar para convertirse en un elemento central de la identidad chilena. A su juicio, el relato construido en torno a este episodio permitió fortalecer conceptos como el heroísmo, los símbolos patrios y la memoria colectiva. Yo diría que la épica es lo que finalmente va armando todo lo que pasa con el Morro y también forman parte un poco de lo que es la épica del conflicto y finalmente lo que nos ha dado a nosotros los relatos nacionales, señaló. Finalmente, sostuvo que la Guerra del Pacífico constituye uno de los procesos históricos más relevantes para comprender la formación de la identidad del país. La Guerra del Pacífico sin duda podría llegar a ser el hito más importante para la identidad chilena, concluyó.
El académico y director del Conservatorio de Música de la Universidad de Magallanes (UMAG), Gonzalo Fernández Muñoz, participó como expositor en el Primer Congreso de Educación y Didácticas Musicales, desarrollado en Puerto Montt y organizado por el Núcleo de Investigación en Didáctica de la Música Situada (NIDIMS) de la Universidad de Los Lagos. El encuentro reunió a investigadores, docentes y especialistas de Chile y América Latina para analizar los desafíos actuales de la enseñanza musical. En la instancia, Fernández presentó la ponencia El Canto a Magallanes en sus 50 años: patrimonio musical, identidad territorial, resistencia sonora en el confín austral de Chile y el imperativo de su inserción curricular nacional. La investigación analiza la cantata Canto a Magallanes, creada por el Taller Alturas en 1976, destacando su valor como patrimonio musical regional y su aporte a la construcción de la identidad magallánica. El académico señaló que la recepción de la investigación fue positiva, especialmente por abordar una temática vinculada al patrimonio y la identidad territorial. Asimismo, explicó que eligió esta obra por considerarla la más importante de la historia musical de la región y recordó su participación como director del coro durante el reestreno de la cantata en 2014, experiencia que, según indicó, permitió dimensionar el impacto que mantiene en la comunidad. La investigación también plantea la necesidad de fortalecer la presencia de repertorios de la macrozona austral en el currículo escolar y en los recursos pedagógicos, con el propósito de representar de mejor manera la diversidad cultural del país. Como proyección, Fernández propuso la elaboración de un cuaderno pedagógico destinado a docentes de música para facilitar la incorporación de esta obra en contextos educativos. La participación de la Universidad de Magallanes permitió visibilizar el trabajo que desarrolla la institución en investigación musicológica, patrimonio cultural y educación musical, en un encuentro que promovió el intercambio de experiencias sobre el rol de la música como expresión social, cultural e históricamente vinculada a los territorios.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el director de la Escuela de Humanidades de la Universidad Gabriela Mistral, Eduardo Hodge, realizó un amplio análisis sobre la evolución del conflicto en Medio Oriente, el papel de Estados Unidos, Irán e Israel, y las consecuencias económicas que la crisis ha generado a nivel internacional. Durante la entrevista, el académico explicó que para comprender la actual situación es necesario remontarse a los orígenes del Estado de Israel y a las tensiones históricas que han marcado la región durante las últimas décadas. “ Es muy difícil que algo que tenga una larga data de violencia se resuelva en poco tiempo ”, afirmó Hodge al referirse a un conflicto que, según señaló, se ha extendido por cerca de ocho décadas y que continúa condicionando la estabilidad regional. Respecto a los esfuerzos diplomáticos que se han conocido durante los últimos días, el académico valoró las señales de acercamiento entre las partes, aunque advirtió que el escenario sigue siendo delicado. “ La situación no está para nada asegurada ”, indicó, agregando que el éxito de cualquier acuerdo dependerá tanto de la capacidad de negociación de Estados Unidos como de la disposición de Israel e Irán para respetar los compromisos alcanzados. Uno de los puntos centrales de la conversación fue el impacto que el conflicto ha tenido sobre el mercado energético internacional. Hodge explicó que las tensiones en torno al estrecho de Ormuz han afectado la libre navegación y han generado presión sobre los precios del petróleo, con consecuencias directas para economías importadoras como la chilena. En ese contexto, destacó que las recientes señales de distensión han comenzado a reflejarse en los mercados internacionales. “ La buena noticia es que el petróleo poco a poco ha ido bajando ”, sostuvo, señalando que una reducción sostenida del precio del crudo podría traducirse en menores presiones inflacionarias durante los próximos meses. El académico también abordó el rol histórico de Estados Unidos en distintos conflictos internacionales y los desafíos que enfrenta actualmente frente al ascenso de nuevas potencias globales. En ese sentido, planteó que China se ha consolidado como un actor cada vez más relevante en el escenario mundial. “ No escatimemos la posibilidad que aquí a los próximos 20 o 30 años China sea la potencia mundial ”, comentó, señalando que un eventual cambio en la hegemonía global implicaría profundas transformaciones políticas, económicas y culturales. Asimismo, Hodge reflexionó sobre las nuevas formas que adquieren los conflictos contemporáneos, alejándose de las guerras tradicionales para incorporar dimensiones tecnológicas, económicas e informacionales. “ La guerra es el empleo de la fuerza para doblegar la voluntad del enemigo ”, explicó, agregando que actualmente existen mecanismos de confrontación que van más allá de las operaciones militares convencionales. “ Lo que diría estamos viendo es un nuevo tipo de enfrentamiento, es un nuevo tipo de guerra que no necesariamente implica aspectos militares ”, señaló. Finalmente, el director de la Escuela de Humanidades manifestó su expectativa de que las negociaciones internacionales permitan consolidar un escenario de mayor estabilidad en Medio Oriente, favoreciendo tanto la seguridad regional como la recuperación económica global. “ Tenemos que existe la disposición para poder liberar al estrecho de Ormuz ”, afirmó, enfatizando que una normalización gradual del comercio y del transporte energético podría generar beneficios para distintos países, incluido Chile.