La nadadora de aguas gélidas y aguas abiertas Paula Bravo fue la invitada del programa Polar en el Deporte, conducido por Eloy Lara Molina, donde compartió en detalle la experiencia de haber cruzado el Estrecho de Magallanes, convirtiéndose en una de las pocas mujeres en lograr esta exigente hazaña en condiciones extremas. La travesía se concretó el 13 de enero, cuando Bravo cruzó el Estrecho por el sector de Punta Delgada, recorriendo cerca de 4,5 kilómetros en línea recta entre el continente y Tierra del Fuego. El desafío fue realizado sin traje de neopreno ni aislantes térmicos, únicamente con traje de baño, gorro, lentes y una preparación física y mental que, según relató, venía construyendo desde hace cuatro años, cuando comenzó a entrenar en las aguas del Estrecho. La nadadora explicó que se trató de su primer intento por cruzar el Estrecho y que el proceso incluyó una importante planificación previa, con gestiones ante la Armada, coordinación de seguridad, equipo médico y ambulancias. A ello se sumó una condición clave: una ventana climática excepcional. “A las seis de la mañana no corría nada de viento, el mar estaba tranquilo, estuvo perfecto”, señaló. Durante la travesía, el agua alcanzaba una temperatura cercana a los 10,5 grados Celsius, muy por debajo de lo que había enfrentado en competencias previas de aguas abiertas, donde había nadado hasta cinco kilómetros en condiciones más benignas. Bravo relató que en la primera mitad del cruce no sintió frío, probablemente por la adrenalina, aunque en el tramo final comenzó a percibir el enfriamiento, especialmente en la espalda, y la influencia de las corrientes que desviaban su rumbo. En todo momento se guió por la lancha zodiac de apoyo. La deportista también fue parte de un estudio del CADI-UMAG, que midió su temperatura corporal interna y externa durante la travesía, aportando antecedentes científicos sobre el impacto del nado en aguas gélidas. Desde la embarcación de apoyo le informaron que durante el cruce nadó cerca de toninas y pingüinos, aunque ella no logró verlos mientras avanzaba concentrada en el objetivo. De cara a lo que viene, Paula Bravo señaló que su gran meta para 2026 ya está cumplida con el cruce del Estrecho, pero adelantó nuevos desafíos: una competencia de cinco días en Finlandia, programada para la primera semana de marzo, y el objetivo de completar la milla helada en el hemisferio norte, que consiste en nadar 1,7 kilómetros en aguas a menos de 5 grados Celsius, hito que ya logró en el hemisferio sur y que espera repetir próximamente, aunque aún sin fecha ni lugar definidos. En el segundo bloque se conversó sobre los desafíos del fútbol en Magallanes, con los DT del Club deportivo Sokol, Julio Cruz, y el DT del Club deportivo Presidente Ibáñez Esteban Oyarzún.
En una nueva edición de Polar en el Deporte, programa de Polar Comunicaciones conducido por Eloy Lara Molina, se abordó el creciente interés por la natación en aguas abiertas y gélidas en Magallanes, a partir del trabajo del Club de Aguas Abiertas de Magallanes. La conversación reunió a su presidente Rodrigo Aguilera, la nadadora Regina Andrade y al investigador Matías Castillo, del NIM-Ach de la Universidad de Magallanes, quien lidera estudios sobre neurofisiología en deportistas expuestos a condiciones extremas. Durante el programa, Matías Castillo explicó que la investigación busca comprender cómo el sistema nervioso y cardiovascular se adapta al estrés extremo, comparando la respuesta de deportistas con la de personas no entrenadas. Gracias al vínculo con el club, el equipo científico puede evaluar a nadadores que ingresan al mar en condiciones únicas a nivel mundial. “Queremos descubrir cuál es la llave de la adaptación del sistema nervioso, algo que no se puede estudiar en muchos lugares del planeta”, señaló. Desde la experiencia deportiva, Rodrigo Aguilera relató que el club se conformó oficialmente en 2018, aunque su historia comienza antes con referentes como Juan Cuyul, pionero en nadar sin traje de neopreno en el Estrecho de Magallanes. Aguilera, oriundo de Concepción y residente hace dos décadas en Punta Arenas, explicó que el grupo fue creciendo de manera orgánica hasta consolidarse como un espacio para personas dispuestas a enfrentar el mar austral, una práctica que se repite solo en pocos puntos de la Patagonia chilena y argentina. En Polar en el Deporte, también se destacó la visita a la región de nadadores reconocidos como Bárbara Hernández, Julieta Núñez y “Tiburón” Contreras, quienes han contribuido a visibilizar esta disciplina. Por su parte, Regina Andrade, nadadora oriunda de Chiloé, compartió su experiencia tras cuatro años practicando en Punta Arenas, señalando que “todo depende del tiempo que el cuerpo logre aguantar en este medio”, dando cuenta del fuerte componente mental y físico que exige nadar en aguas gélidas. El programa cerró subrayando que la natación en el Estrecho de Magallanes no solo representa un desafío deportivo extremo, sino también una oportunidad científica y humana única, donde deporte, territorio y conocimiento se encuentran para ampliar los límites de la adaptación del cuerpo humano.
La nadadora de aguas gélidas y aguas abiertas Paula Bravo fue la invitada del programa Polar en el Deporte, conducido por Eloy Lara Molina, donde compartió en detalle la experiencia de haber cruzado el Estrecho de Magallanes, convirtiéndose en una de las pocas mujeres en lograr esta exigente hazaña en condiciones extremas. La travesía se concretó el 13 de enero, cuando Bravo cruzó el Estrecho por el sector de Punta Delgada, recorriendo cerca de 4,5 kilómetros en línea recta entre el continente y Tierra del Fuego. El desafío fue realizado sin traje de neopreno ni aislantes térmicos, únicamente con traje de baño, gorro, lentes y una preparación física y mental que, según relató, venía construyendo desde hace cuatro años, cuando comenzó a entrenar en las aguas del Estrecho. La nadadora explicó que se trató de su primer intento por cruzar el Estrecho y que el proceso incluyó una importante planificación previa, con gestiones ante la Armada, coordinación de seguridad, equipo médico y ambulancias. A ello se sumó una condición clave: una ventana climática excepcional. “A las seis de la mañana no corría nada de viento, el mar estaba tranquilo, estuvo perfecto”, señaló. Durante la travesía, el agua alcanzaba una temperatura cercana a los 10,5 grados Celsius, muy por debajo de lo que había enfrentado en competencias previas de aguas abiertas, donde había nadado hasta cinco kilómetros en condiciones más benignas. Bravo relató que en la primera mitad del cruce no sintió frío, probablemente por la adrenalina, aunque en el tramo final comenzó a percibir el enfriamiento, especialmente en la espalda, y la influencia de las corrientes que desviaban su rumbo. En todo momento se guió por la lancha zodiac de apoyo. La deportista también fue parte de un estudio del CADI-UMAG, que midió su temperatura corporal interna y externa durante la travesía, aportando antecedentes científicos sobre el impacto del nado en aguas gélidas. Desde la embarcación de apoyo le informaron que durante el cruce nadó cerca de toninas y pingüinos, aunque ella no logró verlos mientras avanzaba concentrada en el objetivo. De cara a lo que viene, Paula Bravo señaló que su gran meta para 2026 ya está cumplida con el cruce del Estrecho, pero adelantó nuevos desafíos: una competencia de cinco días en Finlandia, programada para la primera semana de marzo, y el objetivo de completar la milla helada en el hemisferio norte, que consiste en nadar 1,7 kilómetros en aguas a menos de 5 grados Celsius, hito que ya logró en el hemisferio sur y que espera repetir próximamente, aunque aún sin fecha ni lugar definidos. En el segundo bloque se conversó sobre los desafíos del fútbol en Magallanes, con los DT del Club deportivo Sokol, Julio Cruz, y el DT del Club deportivo Presidente Ibáñez Esteban Oyarzún.
En una nueva edición de Polar en el Deporte, programa de Polar Comunicaciones conducido por Eloy Lara Molina, se abordó el creciente interés por la natación en aguas abiertas y gélidas en Magallanes, a partir del trabajo del Club de Aguas Abiertas de Magallanes. La conversación reunió a su presidente Rodrigo Aguilera, la nadadora Regina Andrade y al investigador Matías Castillo, del NIM-Ach de la Universidad de Magallanes, quien lidera estudios sobre neurofisiología en deportistas expuestos a condiciones extremas. Durante el programa, Matías Castillo explicó que la investigación busca comprender cómo el sistema nervioso y cardiovascular se adapta al estrés extremo, comparando la respuesta de deportistas con la de personas no entrenadas. Gracias al vínculo con el club, el equipo científico puede evaluar a nadadores que ingresan al mar en condiciones únicas a nivel mundial. “Queremos descubrir cuál es la llave de la adaptación del sistema nervioso, algo que no se puede estudiar en muchos lugares del planeta”, señaló. Desde la experiencia deportiva, Rodrigo Aguilera relató que el club se conformó oficialmente en 2018, aunque su historia comienza antes con referentes como Juan Cuyul, pionero en nadar sin traje de neopreno en el Estrecho de Magallanes. Aguilera, oriundo de Concepción y residente hace dos décadas en Punta Arenas, explicó que el grupo fue creciendo de manera orgánica hasta consolidarse como un espacio para personas dispuestas a enfrentar el mar austral, una práctica que se repite solo en pocos puntos de la Patagonia chilena y argentina. En Polar en el Deporte, también se destacó la visita a la región de nadadores reconocidos como Bárbara Hernández, Julieta Núñez y “Tiburón” Contreras, quienes han contribuido a visibilizar esta disciplina. Por su parte, Regina Andrade, nadadora oriunda de Chiloé, compartió su experiencia tras cuatro años practicando en Punta Arenas, señalando que “todo depende del tiempo que el cuerpo logre aguantar en este medio”, dando cuenta del fuerte componente mental y físico que exige nadar en aguas gélidas. El programa cerró subrayando que la natación en el Estrecho de Magallanes no solo representa un desafío deportivo extremo, sino también una oportunidad científica y humana única, donde deporte, territorio y conocimiento se encuentran para ampliar los límites de la adaptación del cuerpo humano.