El Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), en colaboración con la Universidad de Magallanes (UMAG), participa como socio estratégico en PROASA —Programa de Investigación sobre el Atlántico Sur y la Antártida—, proyecto internacional de investigación sobre algas liderado por la Universidad de São Paulo (USP) y financiado por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP). La iniciativa, con un horizonte de cinco años y un presupuesto cercano a los US$1,4 millones, reúne a cerca de 30 grupos de investigación de Brasil, Chile, Francia y Estados Unidos en áreas que van desde biodiversidad marina y genómica hasta biotecnología, monitoreo ambiental y descubrimiento de compuestos activos. El proyecto estudia cómo las algas responden a distintos gradientes de temperatura, salinidad, pH y radiación, comparando organismos de ambientes tropicales, subantárticos y antárticos. En ese marco, el CHIC opera como anclaje científico desde el extremo sur, permitiendo acceder a una biodiversidad subantártica que, según los propios investigadores, todavía no ha sido estudiada en profundidad. El CHIC es muy importante para nosotros porque está estratégicamente ubicado en el Canal Beagle. Tenemos una enorme biodiversidad aquí de la cual todavía nos queda mucho por conocer, señaló el profesor Pio Colepicolo, investigador principal del proyecto por parte de la USP. En esa línea, el Dr. Andrés Mansilla, académico de la Universidad de Magallanes e investigador principal del CHIC, destacó que la colaboración permite conectar científicamente distintos ambientes del hemisferio sur, desde Brasil hasta Magallanes y la Antártica. Este proyecto puede generar resultados muy potentes para comprender el hemisferio sur. Nosotros aportamos con el territorio, las capacidades humanas y el CHIC como plataforma científica. Además, se abrirán oportunidades importantes de intercambio para estudiantes e investigadores, afirmó. Un laboratorio natural irreemplazable La participación del CHIC y la UMAG no se limita a la toma de muestras. Desde Puerto Williams, los investigadores pueden comparar organismos de ambientes extremos con los de aguas tropicales brasileñas, rastreando cómo la evolución y la adaptación han moldeado el metabolismo de las algas a lo largo de miles de kilómetros de gradiente ambiental. Durante una expedición realizada en marzo de 2026, investigadores del proyecto navegaron seis días por el Canal Beagle hasta zonas glaciares, encontrando condiciones difíciles de reproducir en laboratorio: en ciertos sectores, el deshielo glaciar crea una capa de agua dulce sobre el agua marina, obligando a las algas a sobrevivir a profundidades de ocho a diez metros bajo esa interfaz. Estas condiciones extremas convierten a los ecosistemas australes en una fuente relevante de información científica. Las microalgas son los centinelas más importantes del cambio global, afirmaron investigadores de la USP, destacando que estos organismos pueden registrar señales tempranas de transformación ambiental al responder a variaciones de temperatura, salinidad, pH y radiación. Potencial biotecnológico y carbono azul Más allá del monitoreo ambiental, el proyecto explora aplicaciones con potencial económico directo. Algunas algas son reconocidas por su capacidad de sintetizar compuestos como omega-3, además de producir polisacáridos con propiedades digestivas y compuestos con potencial farmacológico y cosmético. El equipo trabaja también en métodos de extracción verde mediante CO₂ supercrítico, que permiten obtener aceites y extractos sin residuos contaminantes. Una de las líneas más innovadoras apunta al denominado carbono azul. Los investigadores están desarrollando metodologías para medir cuánto carbono capturan y almacenan las algas, campo donde actualmente no existe una metodología equivalente a la que se aplica en ecosistemas terrestres. Queremos entender el metabolismo de las algas, ver cuánto dióxido de carbono capturan y cuánto se transforma en biomasa. No existe una metodología para hacerlo con algas. Estamos intentando construirla, explicó Colepicolo. Si esta línea de investigación avanza, podría aportar información clave para futuras metodologías de créditos de carbono marino, con Magallanes como uno de los territorios de estudio de referencia. Ciencia austral con proyección global La incorporación del CHIC al proyecto PROASA forma parte de una trayectoria de consolidación del centro como polo científico subantártico de relevancia internacional. La institución, con sede en Puerto Williams, ha desarrollado en los últimos años una red de colaboraciones con instituciones de distintos países, posicionando a la Región de Magallanes como plataforma para el estudio de ecosistemas australes y subantárticos con impacto científico y potencial aplicación productiva. Para los investigadores, el valor del CHIC no reside únicamente en su ubicación geográfica, sino en su capacidad de articular conocimiento local, acceso territorial y redes científicas vinculadas a la biodiversidad subantártica. En ese sentido, la participación en PROASA refuerza el rol del CHIC como plataforma científica subantártica, capaz de conectar investigación internacional con preguntas estratégicas sobre cambio climático, biodiversidad y potencial biotecnológico desde el extremo sur de Chile.
En el marco de la IV Conferencia Internacional CHIC “Centinelas del Cambio Climático”, que se desarrollará entre el 11 y el 15 de mayo en Puerto Williams, el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro, Guido Girardi, abordó esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones el potencial estratégico de Magallanes y del extremo sur de Chile en materia de alimentación sostenible y acuicultura. Durante la entrevista, Girardi sostuvo que el país posee condiciones privilegiadas para transformarse en una potencia alimentaria vinculada al mar y al desarrollo sustentable. “la alimentación del futuro va a ser los mares eso es lo que viene, Chile este país así como tiene el mayor potencial astronómico del planeta, de energías renovables, de litio y de cobre que son estratégicos, un tema estratégico es la alimentación del futuro y Chile tiene el mar mas productivo del planeta por la corriente de Humbdolt”, señaló. El exsenador enfatizó que la Región de Magallanes podría desempeñar un papel central en el abastecimiento alimentario mundial, especialmente a través de una acuicultura más diversificada y sustentable. “esta región puede ser uno de los centros alimentario del planeta, porque ya nosotros estamos produciendo con la salmonicultura cerca de 1millon de tonelada de proteína de pescado, ahora con todo los problemas que tiene la salmonicultura que tiene que mejorar mucho por cada 100grs de proteína de salmón tu produces mucho menos emisiones de metano, de Co2, de contaminantes, de antibióticos que por 100grs de vaca y además tiene un 1000% menos de sus contaminantes”, indicó. Asimismo, Girardi planteó la necesidad de avanzar hacia un modelo integral de acuicultura que incorpore nuevas especies y reduzca los impactos ambientales de la industria. “esta región debiera ser un centro mundial de acuicultura pero no solamente de salmones lo que nosotros estamos trabajando en desarrollar un concepto integral de acuicultura en esta zona de chile”, afirmó. En esa línea, explicó que existen posibilidades concretas para desarrollar cultivos de especies endémicas en cautiverio y ampliar la producción marina sostenible. “nosotros debiéramos mejorar la salmonicultura, disminuir el uso de antibióticos, tener capacidad de carga, pero ir a especies endémicas, científicos han planteado la posibilidad de que en cautiverio se puedan desarrollar congrio, corvina, palometa, chorito, loco, erizo, centollas que sean cultivados para producir alimentos para la humanidad y además las algas, porque las algas? por que son los mejores alimentos del futuro, tienen proteina, omega3, tienen fibra”, expresó. La IV Conferencia Internacional CHIC reunirá a investigadores nacionales e internacionales bajo la temática “Centinelas del Cambio Climático”, consolidando a Puerto Williams y a la Región de Magallanes como un punto estratégico para la discusión científica y ambiental a nivel global.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, la Dra. Mutue Toyota Fujii y el Dr. Leonardo Zambotti dieron a conocer los alcances del Programa para el Atlántico Sur y la Antártica (PROASA), iniciativa impulsada por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP), orientada a ampliar el conocimiento científico sobre estas regiones estratégicas para enfrentar la crisis planetaria y promover el desarrollo sostenible. En la entrevista, los investigadores explicaron que el programa busca fortalecer la cooperación internacional y generar información científica clave sobre los ecosistemas australes, especialmente en un escenario marcado por el avance del cambio climático y sus efectos sobre la biodiversidad marina. En este contexto, destacaron el desarrollo del proyecto “Dinámica de la biodiversidad algal bajo los efectos del cambio climático (2025/07548-9)”, liderado junto al profesor Pio Colepicolo. La iniciativa integra la experiencia ecológica del equipo chileno con la infraestructura científica de la Universidad de São Paulo, fortaleciendo así el trabajo colaborativo entre ambos países. Se desarrolló una expedición y campaña conjunta entre el proyecto FONDECYT de LEMAS y PROASA, instancia en la que participó el Dr. Leonardo Zambotti Villela en labores de recolección de especies centinelas consideradas fundamentales para estudiar cómo el cambio climático podría afectar la biodiversidad de macroalgas y las comunidades marinas asociadas. Los especialistas remarcaron la relevancia de estas investigaciones para comprender las transformaciones ambientales que experimentan los ecosistemas australes y generar herramientas que permitan contribuir a su conservación y manejo sostenible en el futuro.
El Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), en colaboración con la Universidad de Magallanes (UMAG), participa como socio estratégico en PROASA —Programa de Investigación sobre el Atlántico Sur y la Antártida—, proyecto internacional de investigación sobre algas liderado por la Universidad de São Paulo (USP) y financiado por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP). La iniciativa, con un horizonte de cinco años y un presupuesto cercano a los US$1,4 millones, reúne a cerca de 30 grupos de investigación de Brasil, Chile, Francia y Estados Unidos en áreas que van desde biodiversidad marina y genómica hasta biotecnología, monitoreo ambiental y descubrimiento de compuestos activos. El proyecto estudia cómo las algas responden a distintos gradientes de temperatura, salinidad, pH y radiación, comparando organismos de ambientes tropicales, subantárticos y antárticos. En ese marco, el CHIC opera como anclaje científico desde el extremo sur, permitiendo acceder a una biodiversidad subantártica que, según los propios investigadores, todavía no ha sido estudiada en profundidad. El CHIC es muy importante para nosotros porque está estratégicamente ubicado en el Canal Beagle. Tenemos una enorme biodiversidad aquí de la cual todavía nos queda mucho por conocer, señaló el profesor Pio Colepicolo, investigador principal del proyecto por parte de la USP. En esa línea, el Dr. Andrés Mansilla, académico de la Universidad de Magallanes e investigador principal del CHIC, destacó que la colaboración permite conectar científicamente distintos ambientes del hemisferio sur, desde Brasil hasta Magallanes y la Antártica. Este proyecto puede generar resultados muy potentes para comprender el hemisferio sur. Nosotros aportamos con el territorio, las capacidades humanas y el CHIC como plataforma científica. Además, se abrirán oportunidades importantes de intercambio para estudiantes e investigadores, afirmó. Un laboratorio natural irreemplazable La participación del CHIC y la UMAG no se limita a la toma de muestras. Desde Puerto Williams, los investigadores pueden comparar organismos de ambientes extremos con los de aguas tropicales brasileñas, rastreando cómo la evolución y la adaptación han moldeado el metabolismo de las algas a lo largo de miles de kilómetros de gradiente ambiental. Durante una expedición realizada en marzo de 2026, investigadores del proyecto navegaron seis días por el Canal Beagle hasta zonas glaciares, encontrando condiciones difíciles de reproducir en laboratorio: en ciertos sectores, el deshielo glaciar crea una capa de agua dulce sobre el agua marina, obligando a las algas a sobrevivir a profundidades de ocho a diez metros bajo esa interfaz. Estas condiciones extremas convierten a los ecosistemas australes en una fuente relevante de información científica. Las microalgas son los centinelas más importantes del cambio global, afirmaron investigadores de la USP, destacando que estos organismos pueden registrar señales tempranas de transformación ambiental al responder a variaciones de temperatura, salinidad, pH y radiación. Potencial biotecnológico y carbono azul Más allá del monitoreo ambiental, el proyecto explora aplicaciones con potencial económico directo. Algunas algas son reconocidas por su capacidad de sintetizar compuestos como omega-3, además de producir polisacáridos con propiedades digestivas y compuestos con potencial farmacológico y cosmético. El equipo trabaja también en métodos de extracción verde mediante CO₂ supercrítico, que permiten obtener aceites y extractos sin residuos contaminantes. Una de las líneas más innovadoras apunta al denominado carbono azul. Los investigadores están desarrollando metodologías para medir cuánto carbono capturan y almacenan las algas, campo donde actualmente no existe una metodología equivalente a la que se aplica en ecosistemas terrestres. Queremos entender el metabolismo de las algas, ver cuánto dióxido de carbono capturan y cuánto se transforma en biomasa. No existe una metodología para hacerlo con algas. Estamos intentando construirla, explicó Colepicolo. Si esta línea de investigación avanza, podría aportar información clave para futuras metodologías de créditos de carbono marino, con Magallanes como uno de los territorios de estudio de referencia. Ciencia austral con proyección global La incorporación del CHIC al proyecto PROASA forma parte de una trayectoria de consolidación del centro como polo científico subantártico de relevancia internacional. La institución, con sede en Puerto Williams, ha desarrollado en los últimos años una red de colaboraciones con instituciones de distintos países, posicionando a la Región de Magallanes como plataforma para el estudio de ecosistemas australes y subantárticos con impacto científico y potencial aplicación productiva. Para los investigadores, el valor del CHIC no reside únicamente en su ubicación geográfica, sino en su capacidad de articular conocimiento local, acceso territorial y redes científicas vinculadas a la biodiversidad subantártica. En ese sentido, la participación en PROASA refuerza el rol del CHIC como plataforma científica subantártica, capaz de conectar investigación internacional con preguntas estratégicas sobre cambio climático, biodiversidad y potencial biotecnológico desde el extremo sur de Chile.
En el marco de la IV Conferencia Internacional CHIC “Centinelas del Cambio Climático”, que se desarrollará entre el 11 y el 15 de mayo en Puerto Williams, el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro, Guido Girardi, abordó esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones el potencial estratégico de Magallanes y del extremo sur de Chile en materia de alimentación sostenible y acuicultura. Durante la entrevista, Girardi sostuvo que el país posee condiciones privilegiadas para transformarse en una potencia alimentaria vinculada al mar y al desarrollo sustentable. “la alimentación del futuro va a ser los mares eso es lo que viene, Chile este país así como tiene el mayor potencial astronómico del planeta, de energías renovables, de litio y de cobre que son estratégicos, un tema estratégico es la alimentación del futuro y Chile tiene el mar mas productivo del planeta por la corriente de Humbdolt”, señaló. El exsenador enfatizó que la Región de Magallanes podría desempeñar un papel central en el abastecimiento alimentario mundial, especialmente a través de una acuicultura más diversificada y sustentable. “esta región puede ser uno de los centros alimentario del planeta, porque ya nosotros estamos produciendo con la salmonicultura cerca de 1millon de tonelada de proteína de pescado, ahora con todo los problemas que tiene la salmonicultura que tiene que mejorar mucho por cada 100grs de proteína de salmón tu produces mucho menos emisiones de metano, de Co2, de contaminantes, de antibióticos que por 100grs de vaca y además tiene un 1000% menos de sus contaminantes”, indicó. Asimismo, Girardi planteó la necesidad de avanzar hacia un modelo integral de acuicultura que incorpore nuevas especies y reduzca los impactos ambientales de la industria. “esta región debiera ser un centro mundial de acuicultura pero no solamente de salmones lo que nosotros estamos trabajando en desarrollar un concepto integral de acuicultura en esta zona de chile”, afirmó. En esa línea, explicó que existen posibilidades concretas para desarrollar cultivos de especies endémicas en cautiverio y ampliar la producción marina sostenible. “nosotros debiéramos mejorar la salmonicultura, disminuir el uso de antibióticos, tener capacidad de carga, pero ir a especies endémicas, científicos han planteado la posibilidad de que en cautiverio se puedan desarrollar congrio, corvina, palometa, chorito, loco, erizo, centollas que sean cultivados para producir alimentos para la humanidad y además las algas, porque las algas? por que son los mejores alimentos del futuro, tienen proteina, omega3, tienen fibra”, expresó. La IV Conferencia Internacional CHIC reunirá a investigadores nacionales e internacionales bajo la temática “Centinelas del Cambio Climático”, consolidando a Puerto Williams y a la Región de Magallanes como un punto estratégico para la discusión científica y ambiental a nivel global.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, la Dra. Mutue Toyota Fujii y el Dr. Leonardo Zambotti dieron a conocer los alcances del Programa para el Atlántico Sur y la Antártica (PROASA), iniciativa impulsada por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP), orientada a ampliar el conocimiento científico sobre estas regiones estratégicas para enfrentar la crisis planetaria y promover el desarrollo sostenible. En la entrevista, los investigadores explicaron que el programa busca fortalecer la cooperación internacional y generar información científica clave sobre los ecosistemas australes, especialmente en un escenario marcado por el avance del cambio climático y sus efectos sobre la biodiversidad marina. En este contexto, destacaron el desarrollo del proyecto “Dinámica de la biodiversidad algal bajo los efectos del cambio climático (2025/07548-9)”, liderado junto al profesor Pio Colepicolo. La iniciativa integra la experiencia ecológica del equipo chileno con la infraestructura científica de la Universidad de São Paulo, fortaleciendo así el trabajo colaborativo entre ambos países. Se desarrolló una expedición y campaña conjunta entre el proyecto FONDECYT de LEMAS y PROASA, instancia en la que participó el Dr. Leonardo Zambotti Villela en labores de recolección de especies centinelas consideradas fundamentales para estudiar cómo el cambio climático podría afectar la biodiversidad de macroalgas y las comunidades marinas asociadas. Los especialistas remarcaron la relevancia de estas investigaciones para comprender las transformaciones ambientales que experimentan los ecosistemas australes y generar herramientas que permitan contribuir a su conservación y manejo sostenible en el futuro.