Reportaje y nota por Alejandra Vera Moya A 52,5 kilómetros al sur de Punta Arenas, se realizó una nueva versión de la tradicional procesión de San Pedro, patrono de los hombres y mujeres del mar. Fue en 1990, bajo el mandato del obispo de la época, cuando se gestionó traer la imagen de San Pedro desde Roma. Desde entonces, cada año la comunidad se reúne para rendirle homenaje. Este domingo fuimos parte de la ceremonia que, como cada año, convoca a fieles y devotos de distintos lugares. Mónica Saldivia, coordinadora de la comunidad Jesús de Nazaret, nos comenta el trabajo que realizan durante todo el año y cómo preparan con entusiasmo esta festividad que une a quienes viven y trabajan junto al mar. Viajamos en un bus junto a integrantes de la comunidad Jesús de Nazaret, quienes además tienen la misión de animar el evento. Al llegar al kilómetro 52,5 sur, nos recibe la lluvia, el viento, el frío y hasta agua nieve. La misa y la música acompañaron el encuentro, aunque la procesión debió postergarse debido al mal tiempo. María Antonia Arismendi, encargada de organizar cada año la festividad, destaca que esta celebración se realiza con fe y gracias a la colaboración de empresas como Blumar y Nova Austral, además del valioso aporte de los vecinos del sector, quienes contribuyen con centolla para compartir entre los asistentes. Para José Ruiz, ex trabajador del mar, la devoción a San Pedro lo ha llevado a participar por 12 años consecutivos. “Decidí dejar las aguas y poner los pies firmes en la tierra por mi familia. La vida del hombre de mar es muy sacrificada y peligrosa”, comenta. Lucy Ruiz, oriunda de Puerto Montt, lleva 50 años viviendo en Punta Arenas, pero jamás ha dejado de asistir al llamado del patrono del mar. “Vengo a rendir plegarias por mis familiares que la mar se ha llevado. Este día paso a ver a mis difuntos al cementerio y luego acampo aquí en Punta Carrera para acompañar a San Pedro”, relata emocionada. Por su parte, Ramón Soto, hombre de mar, señala: “Mientras esté en tierra y no navegando, acompaño al patrón del mar. Llego a Punta Carrera aunque esté nevando, mis plegarias son para que nos cuide y ayude”. Entre los preparativos, destaca la labor de Rosa Carimoney, una de las patriarcas más antiguas y encargada de la coctelera. Ella comenta que cada año se organizan con anticipación para atender a los visitantes con exquisitos banquetes. Francisco Ampuero, responsable de preparar la tradicional “candola”, nos cuenta su receta: “Lleva 20 kilos de naranja, canela y vino tinto; es ideal para quienes prefieren este deleite antes de un café caliente”. La simpatía de Maud y Pamela, encargadas de servir las delicias preparadas, da el toque de calidez a la jornada. El evento, como es tradición, finaliza con el baile nacional, seguido de rancheras y cumbias que animan a los asistentes. Para María Antonia Arismendi, esta festividad es mucho más que una tradición: “Cada año es un honor rendir homenaje a nuestro patrono del mar. Soñamos con ver este sector convertido en una caleta de pescadores; tenemos todo para lograrlo”. Agrega además que “Punta Carrera necesita el compromiso real de las autoridades para crecer; es un punto clave para el desarrollo y el turismo de Punta Arenas”.
Reportaje y nota por Alejandra Vera Moya Un total de 50 brigadistas forestales de toda la región de Magallanes participaron en un simulacro de incendio forestal realizado en el sector Llau-Llao Bajo, una zona que ha experimentado un importante crecimiento poblacional en los últimos años y cuyas laderas están cubiertas de bosques. El ejercicio fue liderado por Víctor Caballero, comandante de incidentes de Conaf, quien explicó que la actividad recreó un escenario real de incendio en una zona de interfaz —donde convergen áreas naturales y sectores habitados—, con el objetivo de evaluar los tiempos de respuesta y la coordinación operativa ante una emergencia. Caballero destacó además la participación de nuevos brigadistas forestales, quienes llevan apenas tres días integrados a las brigadas, y que pudieron observar el trabajo y la experiencia de los equipos más experimentados durante el simulacro. “En Conaf hemos puesto especial atención en los sectores periurbanos, que han crecido considerablemente en torno a las poblaciones y que presentan escenarios complejos, con pocas vías de evacuación frente a un posible incendio forestal”, explicó el comandante Caballero. “Este tipo de simulacros continuarán realizándose en distintas zonas de la región, con el propósito de obtener lecciones aprendidas y fortalecer nuestras capacidades de respuesta”, añadió. Por su parte, Juan Carlos Andrades, director regional de Senapred, señaló que la actividad se enmarca en el Plan Nacional de Incendios Forestales y que permite entrenar y poner a prueba todas las capacidades operativas para enfrentar el próximo periodo estival. “Se escogió el sector Llau-Llao Bajo precisamente por el riesgo que representa, dada la alta densidad poblacional que se ha extendido frente a una reserva natural”, explicó Andrades. La seremi de Agricultura, Irene Ramírez, valoró la realización del simulacro, destacando que constituye “un punto clave para evaluar la capacidad de respuesta frente a un eventual incendio forestal en zonas habitadas”.
Reportaje y nota: Alejandra Vera Moya Jorge Bobadilla Vidal, conocido cariñosamente como “El Pingüino”, nació el 4 de febrero de 1977 en Punta Arenas. Hoy, a sus 48 años, continúa dedicándose con la misma pasión y constancia de siempre a la venta del diario La Prensa Austral, un oficio que ha marcado gran parte de su vida. Aunque la impresión del periódico en papel llegó a su fin, solo conserva la chaqueta hasta el día de hoy, Jorge no ha abandonado su rutina. Desde hace 19 años trabaja en el Hospital Clínico de Magallanes Dr. Lautaro Navarro, donde es una figura reconocida y muy querida por funcionarios, pacientes y visitantes. Su simpatía, amabilidad y dedicación lo han convertido en parte del día a día del recinto. Hace unos seis años, Jorge vivió un episodio que marcó su vida. Fue atacado por una jauría de 15 perros cuando salía hacia calle Zenteno, muy cerca del sector del río de las Minas, donde vive. El violento incidente le dejó graves heridas en una pierna y en un brazo. En aquel entonces, su historia se dio a conocer a través de una transmisión en vivo por redes sociales, realizada por quien escribe este reportaje, lo que permitió que la comunidad se movilizara en su ayuda. La Junta de Vecinos organizó una colecta de alimentos, mientras que los trabajadores del hospital recaudaron cerca de dos millones de pesos para apoyarlo durante su recuperación y los meses más duros de la pandemia. Además, la empresa del entonces Diario El Pingüino le regaló una nueva chaqueta, reemplazando la que había quedado destrozada tras el ataque. Con el paso del tiempo, Jorge logró recuperarse y retomar su rutina. Cada mañana se levanta a las 5:00 a.m. y, acompañado por sus dos fieles perros, se dirige a buscar más de 100 ejemplares de La Prensa Austral. Luego regresa a su casa, deja a sus mascotas y comienza su recorrido habitual, que inicia en el sector de Urgencias del hospital y se extiende por los pasillos del recinto hasta alrededor de las 9:30 a.m. Después de su jornada matutina, pasa por una panadería en calle Angamos, donde lo esperan con el pan del día, y luego vuelve a su hogar a tomar desayuno. Pero su día no termina ahí: siempre hay algún “pitutito” o changa por hacer para complementar su trabajo. Cada Navidad, vestido de Viejito Pascuero, realiza sus ventas de diarios con una sonrisa, mientras los usuarios y trabajadores del hospital le entregan regalos como muestra de cariño y aprecio, reconociendo su esfuerzo, puntualidad y alegría. Jorge estudió en la Escuela N°8, luego D-18, hoy conocida como Escuela España. Antes de dedicarse por completo a la venta de diarios, trabajó 20 años en la esquila y también se desempeñó en Posesión como ayudante de soldador, oficio que estudió en el Colegio Don Bosco. Con una vida marcada por el esfuerzo, la humildad y la constancia, “El Pingüino” sigue siendo parte del paisaje humano de Punta Arenas. Su historia refleja no solo la perseverancia, sino también la calidez de quienes hacen grande a la comunidad magallánica.
Entrevista y nota: Alejandra Vera Moya Cada año, el salón de belleza y peluquería Antonio le da un toque especial a las celebraciones de Halloween, combinando el arte del estilismo con la magia y el misterio de esta fecha tan esperada. Este 31 de octubre, el tradicional salón —que nunca cierra sus puertas, ni siquiera en días feriados— sorprendió nuevamente a su fiel clientela. Entre tijeras, peinados y risas, los estilistas no solo lucieron originales disfraces, sino que también ofrecieron cortes y servicios con la misma dedicación de siempre. Además, los niños que se acercaron al local fueron recibidos con dulces, sumándose así a la tradicional “búsqueda de golosinas” que llena de vida las calles de Punta Arenas. Antonio, su propietario, lleva más de 40 años en el rubro. Junto a su hija Romina, quien sigue sus pasos, y Ana, que trabaja hace dos décadas con ellos, hacen de cada Halloween un día especial para grandes y chicos. Fuera del salón, las calles de la ciudad se llenaron de color, creatividad y alegría. Familias enteras salieron a recorrer las poblaciones, mientras los pequeños, acompañados de sus padres o amigos, golpeaban puertas en busca de dulces. Muchos vecinos también se sumaron a la celebración decorando sus hogares con telarañas, calabazas y luces, preparando con entusiasmo cada detalle para vivir un nuevo Halloween magallánico. Una jornada que, más allá de los disfraces, refleja el espíritu comunitario y la alegría de compartir en familia y con los vecinos.
Reportaje y nota de Alejandra Vera Moya Este 2 de octubre, la agrupación UDDA (Unidos por la Defensa y Dignidad Animal) celebró 25 años de vida, reafirmando su compromiso con el bienestar y los derechos de los animales. La organización fue fundada por Valeria Muñoz Gonzales y Barquillito Aranda López, una pareja con 27 años de historia en común y una trayectoria marcada por la entrega, la empatía y el amor hacia los animales. Con motivo de su aniversario, UDDA anunció un nuevo operativo de esterilización de perros y gatos que se realizará los días 23 y 24 de noviembre, con 115 cupos disponibles a un valor de $30.000. Los perros que pesen más de 15 kilos deberán realizar un aporte adicional de $2.000 por kilo excedente. Las inscripciones se abrieron este martes a través de las plataformas oficiales de UDDA, donde se entregará toda la información necesaria para agendar una hora. Durante el operativo, se vivirá además un momento muy especial: se esterilizará a la mascota número 5.000, desde que la organización comenzó su labor en 2008. Una historia de amor y compromiso Más allá del trabajo en terreno, la historia de sus fundadores también inspira. Desde pequeña, Valeria Muñoz mostró una sensibilidad especial hacia el cuidado y respeto por los animales. Por su parte, Barquillito Aranda tuvo una infancia difícil: se fugó de su hogar a los siete años y comenzó a cantar en micros para sobrevivir. Recuerda haber visto su foto en los diarios que lo buscaban, pero nunca quiso regresar. En 2024, Aranda incursionó además en la política local, postulando al Consejo Municipal, donde obtuvo 1.000 votos. El matrimonio tiene un hijo de 24 años, Alberto Aranda Muñoz, quien, según comentan entre risas, heredó “los dotes ariscos de su padre”. La pareja vive acompañada por una numerosa familia animal: Lulo, un gato que llegó desnutrido y con graves problemas de salud; la Negrita, una gatita de 15 años que perteneció a la madre de Valeria; Gelga, de dos años; una perrita llamada Pitufina, también de 15; y Pokèmon, un perro rescatado tras ser atropellado, llevado por su hijo. Educación y responsabilidad A lo largo de los años, UDDA ha impulsado campañas masivas de esterilización, que se han reflejado en la disminución de perros callejeros en la comuna. La agrupación recuerda que una gata puede llegar a tener hasta 60 crías en un año, y una perra hasta 24 cachorros, por lo que la esterilización sigue siendo la herramienta más efectiva para controlar la sobrepoblación. Valeria y Barquillito hacen un llamado a denunciar los casos de maltrato o abandono animal, tal como lo establece la Ley 160, numeral 11. Además, promueven la educación en colegios, organizaciones y autoridades locales para fomentar una cultura de respeto y tenencia responsable. “De haber llegado al consejo municipal, mi primera prioridad habría sido enviar inspectores a las poblaciones, para dar el ejemplo de que quien tiene un perro debe ser responsable y no dejarlo en la vía pública”, señala Aranda. Un legado que inspira Hoy, Valeria —presidenta de UDDA— confiesa que espera jubilarse pronto y que nuevos rostros lleguen a tomar las riendas de la agrupación, siempre velando por los derechos de los animales y su calidad de vida. Por su parte, Barquillito, el payaso más querido de Punta Arenas, recuerda sus años haciendo plaquitas con los nombres de mascotas en la calle Carlos Bories. “Ya el cuerpo no da mucho para ese trabajo, los años pasan para todos”, dice con una sonrisa. Su nombre artístico no solo es parte de su identidad, sino también de su historia: cambió oficialmente su nombre en el Registro Civil para participar en las elecciones y ser fácilmente reconocido por sus vecinos. Las historias de vida de personas como Valeria y Barquillito suelen pasar desapercibidas en el día a día. Sin embargo, su ejemplo y su dedicación dejan una huella profunda en la comunidad. Su labor en defensa de los animales demuestra que el compromiso, la empatía y la perseverancia pueden transformar realidades.
Reportaje y nota por Alejandra Vera Moya A 52,5 kilómetros al sur de Punta Arenas, se realizó una nueva versión de la tradicional procesión de San Pedro, patrono de los hombres y mujeres del mar. Fue en 1990, bajo el mandato del obispo de la época, cuando se gestionó traer la imagen de San Pedro desde Roma. Desde entonces, cada año la comunidad se reúne para rendirle homenaje. Este domingo fuimos parte de la ceremonia que, como cada año, convoca a fieles y devotos de distintos lugares. Mónica Saldivia, coordinadora de la comunidad Jesús de Nazaret, nos comenta el trabajo que realizan durante todo el año y cómo preparan con entusiasmo esta festividad que une a quienes viven y trabajan junto al mar. Viajamos en un bus junto a integrantes de la comunidad Jesús de Nazaret, quienes además tienen la misión de animar el evento. Al llegar al kilómetro 52,5 sur, nos recibe la lluvia, el viento, el frío y hasta agua nieve. La misa y la música acompañaron el encuentro, aunque la procesión debió postergarse debido al mal tiempo. María Antonia Arismendi, encargada de organizar cada año la festividad, destaca que esta celebración se realiza con fe y gracias a la colaboración de empresas como Blumar y Nova Austral, además del valioso aporte de los vecinos del sector, quienes contribuyen con centolla para compartir entre los asistentes. Para José Ruiz, ex trabajador del mar, la devoción a San Pedro lo ha llevado a participar por 12 años consecutivos. “Decidí dejar las aguas y poner los pies firmes en la tierra por mi familia. La vida del hombre de mar es muy sacrificada y peligrosa”, comenta. Lucy Ruiz, oriunda de Puerto Montt, lleva 50 años viviendo en Punta Arenas, pero jamás ha dejado de asistir al llamado del patrono del mar. “Vengo a rendir plegarias por mis familiares que la mar se ha llevado. Este día paso a ver a mis difuntos al cementerio y luego acampo aquí en Punta Carrera para acompañar a San Pedro”, relata emocionada. Por su parte, Ramón Soto, hombre de mar, señala: “Mientras esté en tierra y no navegando, acompaño al patrón del mar. Llego a Punta Carrera aunque esté nevando, mis plegarias son para que nos cuide y ayude”. Entre los preparativos, destaca la labor de Rosa Carimoney, una de las patriarcas más antiguas y encargada de la coctelera. Ella comenta que cada año se organizan con anticipación para atender a los visitantes con exquisitos banquetes. Francisco Ampuero, responsable de preparar la tradicional “candola”, nos cuenta su receta: “Lleva 20 kilos de naranja, canela y vino tinto; es ideal para quienes prefieren este deleite antes de un café caliente”. La simpatía de Maud y Pamela, encargadas de servir las delicias preparadas, da el toque de calidez a la jornada. El evento, como es tradición, finaliza con el baile nacional, seguido de rancheras y cumbias que animan a los asistentes. Para María Antonia Arismendi, esta festividad es mucho más que una tradición: “Cada año es un honor rendir homenaje a nuestro patrono del mar. Soñamos con ver este sector convertido en una caleta de pescadores; tenemos todo para lograrlo”. Agrega además que “Punta Carrera necesita el compromiso real de las autoridades para crecer; es un punto clave para el desarrollo y el turismo de Punta Arenas”.
Reportaje y nota por Alejandra Vera Moya Un total de 50 brigadistas forestales de toda la región de Magallanes participaron en un simulacro de incendio forestal realizado en el sector Llau-Llao Bajo, una zona que ha experimentado un importante crecimiento poblacional en los últimos años y cuyas laderas están cubiertas de bosques. El ejercicio fue liderado por Víctor Caballero, comandante de incidentes de Conaf, quien explicó que la actividad recreó un escenario real de incendio en una zona de interfaz —donde convergen áreas naturales y sectores habitados—, con el objetivo de evaluar los tiempos de respuesta y la coordinación operativa ante una emergencia. Caballero destacó además la participación de nuevos brigadistas forestales, quienes llevan apenas tres días integrados a las brigadas, y que pudieron observar el trabajo y la experiencia de los equipos más experimentados durante el simulacro. “En Conaf hemos puesto especial atención en los sectores periurbanos, que han crecido considerablemente en torno a las poblaciones y que presentan escenarios complejos, con pocas vías de evacuación frente a un posible incendio forestal”, explicó el comandante Caballero. “Este tipo de simulacros continuarán realizándose en distintas zonas de la región, con el propósito de obtener lecciones aprendidas y fortalecer nuestras capacidades de respuesta”, añadió. Por su parte, Juan Carlos Andrades, director regional de Senapred, señaló que la actividad se enmarca en el Plan Nacional de Incendios Forestales y que permite entrenar y poner a prueba todas las capacidades operativas para enfrentar el próximo periodo estival. “Se escogió el sector Llau-Llao Bajo precisamente por el riesgo que representa, dada la alta densidad poblacional que se ha extendido frente a una reserva natural”, explicó Andrades. La seremi de Agricultura, Irene Ramírez, valoró la realización del simulacro, destacando que constituye “un punto clave para evaluar la capacidad de respuesta frente a un eventual incendio forestal en zonas habitadas”.
Reportaje y nota: Alejandra Vera Moya Jorge Bobadilla Vidal, conocido cariñosamente como “El Pingüino”, nació el 4 de febrero de 1977 en Punta Arenas. Hoy, a sus 48 años, continúa dedicándose con la misma pasión y constancia de siempre a la venta del diario La Prensa Austral, un oficio que ha marcado gran parte de su vida. Aunque la impresión del periódico en papel llegó a su fin, solo conserva la chaqueta hasta el día de hoy, Jorge no ha abandonado su rutina. Desde hace 19 años trabaja en el Hospital Clínico de Magallanes Dr. Lautaro Navarro, donde es una figura reconocida y muy querida por funcionarios, pacientes y visitantes. Su simpatía, amabilidad y dedicación lo han convertido en parte del día a día del recinto. Hace unos seis años, Jorge vivió un episodio que marcó su vida. Fue atacado por una jauría de 15 perros cuando salía hacia calle Zenteno, muy cerca del sector del río de las Minas, donde vive. El violento incidente le dejó graves heridas en una pierna y en un brazo. En aquel entonces, su historia se dio a conocer a través de una transmisión en vivo por redes sociales, realizada por quien escribe este reportaje, lo que permitió que la comunidad se movilizara en su ayuda. La Junta de Vecinos organizó una colecta de alimentos, mientras que los trabajadores del hospital recaudaron cerca de dos millones de pesos para apoyarlo durante su recuperación y los meses más duros de la pandemia. Además, la empresa del entonces Diario El Pingüino le regaló una nueva chaqueta, reemplazando la que había quedado destrozada tras el ataque. Con el paso del tiempo, Jorge logró recuperarse y retomar su rutina. Cada mañana se levanta a las 5:00 a.m. y, acompañado por sus dos fieles perros, se dirige a buscar más de 100 ejemplares de La Prensa Austral. Luego regresa a su casa, deja a sus mascotas y comienza su recorrido habitual, que inicia en el sector de Urgencias del hospital y se extiende por los pasillos del recinto hasta alrededor de las 9:30 a.m. Después de su jornada matutina, pasa por una panadería en calle Angamos, donde lo esperan con el pan del día, y luego vuelve a su hogar a tomar desayuno. Pero su día no termina ahí: siempre hay algún “pitutito” o changa por hacer para complementar su trabajo. Cada Navidad, vestido de Viejito Pascuero, realiza sus ventas de diarios con una sonrisa, mientras los usuarios y trabajadores del hospital le entregan regalos como muestra de cariño y aprecio, reconociendo su esfuerzo, puntualidad y alegría. Jorge estudió en la Escuela N°8, luego D-18, hoy conocida como Escuela España. Antes de dedicarse por completo a la venta de diarios, trabajó 20 años en la esquila y también se desempeñó en Posesión como ayudante de soldador, oficio que estudió en el Colegio Don Bosco. Con una vida marcada por el esfuerzo, la humildad y la constancia, “El Pingüino” sigue siendo parte del paisaje humano de Punta Arenas. Su historia refleja no solo la perseverancia, sino también la calidez de quienes hacen grande a la comunidad magallánica.
Entrevista y nota: Alejandra Vera Moya Cada año, el salón de belleza y peluquería Antonio le da un toque especial a las celebraciones de Halloween, combinando el arte del estilismo con la magia y el misterio de esta fecha tan esperada. Este 31 de octubre, el tradicional salón —que nunca cierra sus puertas, ni siquiera en días feriados— sorprendió nuevamente a su fiel clientela. Entre tijeras, peinados y risas, los estilistas no solo lucieron originales disfraces, sino que también ofrecieron cortes y servicios con la misma dedicación de siempre. Además, los niños que se acercaron al local fueron recibidos con dulces, sumándose así a la tradicional “búsqueda de golosinas” que llena de vida las calles de Punta Arenas. Antonio, su propietario, lleva más de 40 años en el rubro. Junto a su hija Romina, quien sigue sus pasos, y Ana, que trabaja hace dos décadas con ellos, hacen de cada Halloween un día especial para grandes y chicos. Fuera del salón, las calles de la ciudad se llenaron de color, creatividad y alegría. Familias enteras salieron a recorrer las poblaciones, mientras los pequeños, acompañados de sus padres o amigos, golpeaban puertas en busca de dulces. Muchos vecinos también se sumaron a la celebración decorando sus hogares con telarañas, calabazas y luces, preparando con entusiasmo cada detalle para vivir un nuevo Halloween magallánico. Una jornada que, más allá de los disfraces, refleja el espíritu comunitario y la alegría de compartir en familia y con los vecinos.
Reportaje y nota de Alejandra Vera Moya Este 2 de octubre, la agrupación UDDA (Unidos por la Defensa y Dignidad Animal) celebró 25 años de vida, reafirmando su compromiso con el bienestar y los derechos de los animales. La organización fue fundada por Valeria Muñoz Gonzales y Barquillito Aranda López, una pareja con 27 años de historia en común y una trayectoria marcada por la entrega, la empatía y el amor hacia los animales. Con motivo de su aniversario, UDDA anunció un nuevo operativo de esterilización de perros y gatos que se realizará los días 23 y 24 de noviembre, con 115 cupos disponibles a un valor de $30.000. Los perros que pesen más de 15 kilos deberán realizar un aporte adicional de $2.000 por kilo excedente. Las inscripciones se abrieron este martes a través de las plataformas oficiales de UDDA, donde se entregará toda la información necesaria para agendar una hora. Durante el operativo, se vivirá además un momento muy especial: se esterilizará a la mascota número 5.000, desde que la organización comenzó su labor en 2008. Una historia de amor y compromiso Más allá del trabajo en terreno, la historia de sus fundadores también inspira. Desde pequeña, Valeria Muñoz mostró una sensibilidad especial hacia el cuidado y respeto por los animales. Por su parte, Barquillito Aranda tuvo una infancia difícil: se fugó de su hogar a los siete años y comenzó a cantar en micros para sobrevivir. Recuerda haber visto su foto en los diarios que lo buscaban, pero nunca quiso regresar. En 2024, Aranda incursionó además en la política local, postulando al Consejo Municipal, donde obtuvo 1.000 votos. El matrimonio tiene un hijo de 24 años, Alberto Aranda Muñoz, quien, según comentan entre risas, heredó “los dotes ariscos de su padre”. La pareja vive acompañada por una numerosa familia animal: Lulo, un gato que llegó desnutrido y con graves problemas de salud; la Negrita, una gatita de 15 años que perteneció a la madre de Valeria; Gelga, de dos años; una perrita llamada Pitufina, también de 15; y Pokèmon, un perro rescatado tras ser atropellado, llevado por su hijo. Educación y responsabilidad A lo largo de los años, UDDA ha impulsado campañas masivas de esterilización, que se han reflejado en la disminución de perros callejeros en la comuna. La agrupación recuerda que una gata puede llegar a tener hasta 60 crías en un año, y una perra hasta 24 cachorros, por lo que la esterilización sigue siendo la herramienta más efectiva para controlar la sobrepoblación. Valeria y Barquillito hacen un llamado a denunciar los casos de maltrato o abandono animal, tal como lo establece la Ley 160, numeral 11. Además, promueven la educación en colegios, organizaciones y autoridades locales para fomentar una cultura de respeto y tenencia responsable. “De haber llegado al consejo municipal, mi primera prioridad habría sido enviar inspectores a las poblaciones, para dar el ejemplo de que quien tiene un perro debe ser responsable y no dejarlo en la vía pública”, señala Aranda. Un legado que inspira Hoy, Valeria —presidenta de UDDA— confiesa que espera jubilarse pronto y que nuevos rostros lleguen a tomar las riendas de la agrupación, siempre velando por los derechos de los animales y su calidad de vida. Por su parte, Barquillito, el payaso más querido de Punta Arenas, recuerda sus años haciendo plaquitas con los nombres de mascotas en la calle Carlos Bories. “Ya el cuerpo no da mucho para ese trabajo, los años pasan para todos”, dice con una sonrisa. Su nombre artístico no solo es parte de su identidad, sino también de su historia: cambió oficialmente su nombre en el Registro Civil para participar en las elecciones y ser fácilmente reconocido por sus vecinos. Las historias de vida de personas como Valeria y Barquillito suelen pasar desapercibidas en el día a día. Sin embargo, su ejemplo y su dedicación dejan una huella profunda en la comunidad. Su labor en defensa de los animales demuestra que el compromiso, la empatía y la perseverancia pueden transformar realidades.