Los cielos de Punta Arenas regalaron durante la mañana hermosas postales teñidas de tonos rosados, violetas y rojos. Las imágenes fueron captadas entre las 9:15 y las 9:45 horas, mientras la claridad comenzaba a imponerse sobre la noche en uno de los períodos con menos horas de luz del año. El solsticio de invierno se producirá este domingo 21 de junio y marcará el día más corto del año en el hemisferio sur. En Punta Arenas habrá cerca de siete horas y media de luz: la salida del sol está prevista alrededor de las 9:59 horas y la puesta cerca de las 17:31 horas. Los colores del amanecer se producen porque, al encontrarse el Sol cerca del horizonte, su luz debe atravesar una porción mucho mayor de la atmósfera. En ese recorrido se dispersan con mayor facilidad las longitudes de onda azules, mientras los tonos rojos, anaranjados y rosados logran llegar con mayor intensidad hasta quienes observan desde la superficie. La presencia y disposición de nubes, humedad y partículas suspendidas también puede modificar la intensidad y variedad de los colores. Cerca del invierno, la baja posición del Sol y el prolongado crepúsculo permiten que estas tonalidades permanezcan visibles durante más tiempo, aunque cada amanecer depende de las condiciones atmosféricas del momento. A pocos días de la jornada con menos luz solar del año, los amaneceres tardíos vuelven a recordar una de las particularidades de vivir en el extremo austral: comenzar el día bajo cielos capaces de transformar el frío invierno magallánico en una postal.
Los cielos de Punta Arenas regalaron durante la mañana hermosas postales teñidas de tonos rosados, violetas y rojos. Las imágenes fueron captadas entre las 9:15 y las 9:45 horas, mientras la claridad comenzaba a imponerse sobre la noche en uno de los períodos con menos horas de luz del año. El solsticio de invierno se producirá este domingo 21 de junio y marcará el día más corto del año en el hemisferio sur. En Punta Arenas habrá cerca de siete horas y media de luz: la salida del sol está prevista alrededor de las 9:59 horas y la puesta cerca de las 17:31 horas. Los colores del amanecer se producen porque, al encontrarse el Sol cerca del horizonte, su luz debe atravesar una porción mucho mayor de la atmósfera. En ese recorrido se dispersan con mayor facilidad las longitudes de onda azules, mientras los tonos rojos, anaranjados y rosados logran llegar con mayor intensidad hasta quienes observan desde la superficie. La presencia y disposición de nubes, humedad y partículas suspendidas también puede modificar la intensidad y variedad de los colores. Cerca del invierno, la baja posición del Sol y el prolongado crepúsculo permiten que estas tonalidades permanezcan visibles durante más tiempo, aunque cada amanecer depende de las condiciones atmosféricas del momento. A pocos días de la jornada con menos luz solar del año, los amaneceres tardíos vuelven a recordar una de las particularidades de vivir en el extremo austral: comenzar el día bajo cielos capaces de transformar el frío invierno magallánico en una postal.