El gobierno nos vuelve a demostrar de qué lado está. El ministro Jorge Quiroz ha confirmado que vetará una norma aprobada democráticamente por el Congreso para poner fin al anatocismo, que es una práctica que permite capitalizar intereses y seguir cobrando intereses sobre ellos, en lugar de corregir un mecanismo que agrava el sobreendeudamiento que pasan miles de familias en nuestro país. El Ejecutivo ha decidido defender los intereses de la banca y resulta incomprensible que un gobierno que dice proteger a la clase media utilice su facultad de veto para mantener una norma que favorece a las instituciones financieras y perjudica a quienes enfrentan dificultades para poder cumplir con sus obligaciones. El Estado tiene como misión garantizar reglas justas, no privilegiar con mecanismos que incrementan artificialmente el costo de las deudas. Este veto es una mala decisión política. El gobierno tuvo que elegir entre proteger a las personas o proteger un privilegio del sistema financiero, y ha optado por lo segundo. El ministro Quiroz deberá explicar por qué considera más importante resguardar los intereses de la banca que alivianar la carga que hoy día están pasando muchas familias por el alto costo de la vida, que deben pagar con créditos que pagan intereses sobre intereses.
El gobierno nos vuelve a demostrar de qué lado está. El ministro Jorge Quiroz ha confirmado que vetará una norma aprobada democráticamente por el Congreso para poner fin al anatocismo, que es una práctica que permite capitalizar intereses y seguir cobrando intereses sobre ellos, en lugar de corregir un mecanismo que agrava el sobreendeudamiento que pasan miles de familias en nuestro país. El Ejecutivo ha decidido defender los intereses de la banca y resulta incomprensible que un gobierno que dice proteger a la clase media utilice su facultad de veto para mantener una norma que favorece a las instituciones financieras y perjudica a quienes enfrentan dificultades para poder cumplir con sus obligaciones. El Estado tiene como misión garantizar reglas justas, no privilegiar con mecanismos que incrementan artificialmente el costo de las deudas. Este veto es una mala decisión política. El gobierno tuvo que elegir entre proteger a las personas o proteger un privilegio del sistema financiero, y ha optado por lo segundo. El ministro Quiroz deberá explicar por qué considera más importante resguardar los intereses de la banca que alivianar la carga que hoy día están pasando muchas familias por el alto costo de la vida, que deben pagar con créditos que pagan intereses sobre intereses.