Con alta convocatoria, este miércoles 19 de agosto, la Universidad de Magallanes (UMAG) llevó a cabo el lanzamiento del proyecto TELARES (Transformación Educativa y Lugares Abiertos para Redes y Encuentros de Saberes). La iniciativa, que cuenta con un financiamiento superior a los $1.200 millones a través del concurso Conocimientos 2030 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), busca consolidar un modelo educativo interdisciplinario articulando de forma inédita, en el plantel educacional, las áreas de Psicología, Trabajo Social y Derecho y proyectar ese trabajo, dentro de muchas otras acciones, en un laboratorio territorial a través de la la implementación de un Centro Psico-Socio-Jurídico. La jornada comenzó con las palabras de bienvenida de las autoridades, lideradas por el rector José Maripani y la Decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales, también directora de TELARES, Marlene Alvarado Arteaga, quien en su discurso de apertura, destacó la envergadura del desafío: Es un tremendo desafío desde el punto de vista que nuestra institución está en un rediseño de todas las carreras, entonces es una apuesta importante porque también va en la dirección de la interdisciplinariedad, que es el corazón de TELARES. Asimismo, Alvarado extendió una sentida invitación a toda la comunidad universitaria: La invitación es a todos los estamentos a co-construir y poder cumplir los objetivos que tenemos propuestos, que participemos, que tengamos la posibilidad de compartir y de dar las directrices, que también muchas veces nosotros no vemos. Entrelazar conocimientos para transformar la realidad Tras la presentación de los alcances y objetivos del proyecto, a cargo de su director alterno y académico de Psicología, Herman Elgueta y una presentación musical que brindó el grupo estudiantil Achalay, vino la charla magistral del Dr. Ricardo Pérez-Luco Arenas, destacado psicólogo, académico de la Universidad de la Frontera (UFRO) y especialista en Psicología Comunitaria. Desde la propia experiencia interdisciplinar, Pérez-Luco expuso sobre la práctica de entrelazar los conocimientos, y cómo la transferencia de estos saberes impacta a nivel comunitario. Según expuso Pérez-Luco ninguna disciplina por sí sola puede lograr las respuestas que todas juntas alcanzan. Esa es la lógica de la interdisciplina. Durante su presentación, detalló cómo la interdisciplina se traduce en la convergencia de dos o más campos de saber especializado para el estudio de un problema común y el logro de metas compartidas, aportando cada uno desde su propia fortaleza. Además, instó a la universidad a proyectarse más allá mediante la transdisciplina y así involucrar saberes tradicionales, técnicos y artísticos junto a la comunidad. Coffee Lab y el nacimiento del Telar Digital El corazón metodológico del lanzamiento se vivió durante la tercera y última parte del hito: el Coffee Lab. Desarrollado en el patio del edificio de Ingeniería y de Ciencias, el espacio congregó de forma inédita a docentes, funcionarios, funcionarias, estudiantes y socios estratégicos externos distribuidos en diez mesas de trabajo colaborativo. Esta dinámica participativa triestamental permitió entrelazar los primeros hilos del telar, transformando a los asistentes en hebras activas de una red de co-diseño. En este espacio de debate horizontal, cada mesa discutió las proyecciones, temores y necesidades del territorio, las cuales fueron recolectadas y digitalizadas en tiempo real en un panel interactivo: el Telar Digital. En este telar virtual, cada idea, aporte y compromiso quedó registrado como un nudo interconectado, que es parte importante de la base de gobernanza del proyecto. La recepción estudiantil fue altamente positiva. Kristel Cuitiño, estudiante de Psicología y ayudante del proyecto, valoró la instancia destacando que el proyecto permitirá conocer compañeros de otras carreras y trabajar desde enfoques distintos. Para futuros estudiantes, complementará el área curricular y generará más instancias de diálogo. Por su parte, Lorenzo Chiappe, también estudiante de Psicología y ayudante, agregó que TELARES dará una buena base para cuando nosotros salgamos y podamos trabajar con otros profesionales para entregar un mejor servicio. Sinergia de saberes: Alianza estratégica 2030 Para sellar el hito con un compromiso de largo aliento, los directivos de TELARES firmaron un histórico acuerdo de compromiso de trabajo conjunto y sinergia institucional con los demás programas de la universidad financiados bajo los instrumentos de la ANID: Ingeniería 2030 y Ciencia 2030. Esta firma de alianza estratégica tiene por objeto generar un ecosistema de colaboración donde las ciencias sociales, las artes y las humanidades converjan bidireccionalmente con las ciencias exactas, el cuidado del medio ambiente, la salud y la tecnología aplicada, fortaleciendo el rol de la UMAG en el territorio austral.
Durante las últimas semanas, WhaleSound recibió la visita de representantes nacionales del ecosistema de ciencia, tecnología e innovación, entre ellas la Directora Nacional de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), Alejandra Pizarro y la Subsecretaria de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Carolina Rossi. Los encuentros permitieron presentar el trabajo que WhaleSound está desarrollando desde Magallanes para avanzar hacia un modelo de turismo científico, donde la exploración del territorio se vincula directamente con la investigación, la conservación, el patrimonio y la generación de conocimiento. Uno de los principales avances presentados fue el proyecto “Fortalecimiento y diversificación de experiencias turísticas mediante la integración del patrimonio cultural en rutas de navegación de los fiordos y canales del Estrecho de Magallanes”, del Dr. Alfredo Prieto desarrollado en el marco de un instrumento de ANID para la inserción de capital humano avanzado en el sector productivo. La iniciativa busca transformar el conocimiento científico, social y cultural existente sobre el territorio fuegopatagónico en nuevas experiencias de turismo de intereses especiales, incorporando contenidos relacionados con el Patrimonio cultural asociado a las rutas de navegación de WhaleSound. Este trabajo contempla, entre otras acciones, la generación de contenidos científicos e interpretativos, la capacitación especializada de guías, la gestión responsable de sitios patrimoniales y el fortalecimiento del Faro San Isidro como nodo de formación y divulgación científica, junto con la articulación de alianzas con investigadores, organizaciones e instituciones públicas. Para WhaleSound, estas visitas representan también una oportunidad para plantear una mirada de largo plazo: Magallanes no es solamente un destino turístico, sino uno de los grandes territorios para la ciencia, la exploración y el conocimiento en el extremo austral del continente. Desde esa perspectiva, la compañía busca contribuir a una relación más estrecha entre investigación y sector productivo, desarrollando experiencias capaces de combinar navegación, naturaleza, patrimonio, ciencia y aprendizaje. Actualmente, WhaleSound también trabaja en nuevas iniciativas vinculadas a la exploración y observación científica del territorio, incluyendo el desarrollo de equipamiento para exploración subacuática y la proyección de una red que conecte espacios estratégicos como Faro San Isidro e Isla Carlos III. El gerente general y fundador de Whalesound, Carlos Valladares Marangunic concluye: “Queremos que quienes naveguen con WhaleSound no solamente conozcan uno de los lugares más extraordinarios del planeta, sino que puedan comprenderlo. Nuestra apuesta es que la ciencia forme parte de la experiencia de explorar Magallanes y que el turismo pueda, al mismo tiempo, contribuir a generar conocimiento, conservación y desarrollo para el territorio”. Las visitas de las autoridades nacionales permiten continuar fortaleciendo esta visión y abrir nuevas posibilidades de colaboración para consolidar desde Magallanes un modelo de turismo científico con identidad territorial y proyección internacional.
Conocer la Antártica ya no requiere abrir un libro especializado ni navegar entre decenas de sitios web. Desde hoy, cualquier persona puede acceder gratuitamente a un chatbot disponible en WhatsApp, diseñado para responder preguntas sobre la Antártica, sus ecosistemas y la investigación científica que Chile desarrolla en el continente. La iniciativa, impulsada por el Instituto Milenio BASE , busca acercar el conocimiento antártico a la ciudadanía mediante una plataforma de uso cotidiano. Los usuarios pueden preguntar, por ejemplo, por qué la Antártica es clave para regular el clima del planeta , cómo viven los equipos científicos durante una expedición, cuál es la relación histórica de Chile con este territorio, o resolver dudas sobre el Sistema del Tratado Antártico, que busca cuidar, gobernar y proteger el continente blanco y sus zonas marinas. Las respuestas se entregan a través de un carismático avatar, o personaje de la plataforma, que fue ilustrado por el artista chileno Raúl Matus: un kril antártico, que, mediante un lenguaje cercano y con información basada en evidencia científica, se comunica con los usuarios. “Buscamos desarrollar este chatbot antártico para invitar a las personas, y especialmente a los jóvenes, a conocer más sobre la Antártica. No solo sus investigaciones científicas, sino también su estrecha relación con Chile a través del derecho, la historia, la literatura o incluso el cine”, señala Elie Poulin, académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE. Más que un asistente conversacional El proyecto busca convertirse en una puerta de entrada al conocimiento antártico generado desde Chile. “Los contenidos del chatbot nacen de nuestros aprendizajes en ferias científicas, escuelas y encuentros ciudadanos. Incorporamos las dudas, curiosidades y preguntas más frecuentes de las personas sobre la Antártica, junto con visibilizar el conocimiento que se genera desde distintas ciudades de Chile en materia de investigación”, subraya Julieta Orlando, académica de la Universidad de Chile, presidenta de la SOMICH y directora alterna del Instituto Milenio BASE. El desarrollo del chatbot fue posible gracias al apoyo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través del Fondo de Proyección al Medio Externo 2026, y surge a partir del proyecto “Descongela el mito: Chatbot contra la desinformación polar”. Además, la iniciativa realizará talleres y charlas en las ciudades de Santiago, Valdivia, Concepción, Punta Arenas y Puerto Williams para reflexionar sobre mitos y noticias falsas, o inexactas, en torno a la Antártica, alfabetización digital y pensamiento crítico, en compañía de grupos de investigación y docencia del Instituto Milenio BASE y las instituciones respaldantes. Su acceso gratuito ya está disponible a través de WhatsApp y los próximos días la cuenta de Instagram @mileniobase estrenará un concurso para encontrar un nombre al kril antártico protagonista del chatbot que buscará responder todas las preguntas de chilenas y chilenos. Fuente: cooperativaciencia.cl
Un equipo de investigadores logró construir por primera vez un genoma de referencia a escala cromosómica de Colobanthus quitensis, conocido comúnmente como clavelito antártico, una de las dos únicas plantas vasculares nativas de la Antártica. El estudio, publicado en la prestigiosa revista científica Genome Biology and Evolution, representa un hito para la ciencia polar al entregar el mapa genético más completo obtenido hasta ahora para esta especie. El clavelito antártico despierta un especial interés científico porque constituye un modelo biológico único para estudiar cómo las plantas logran sobrevivir en condiciones extremas, como el frío intenso, la alta radiación ultravioleta, la sequía y los constantes ciclos de congelamiento y deshielo. Descifrar los mecanismos genéticos y fisiológicos que sustentan esta extraordinaria capacidad de adaptación permitirá comprender mejor los procesos evolutivos que hacen posible la vida vegetal en ambientes extremos. Además, esta especie es considerada un bioindicador de los efectos del cambio climático en los ecosistemas polares y desempeña un papel clave como soporte de comunidades microbianas del suelo, fundamentales para el funcionamiento y la biodiversidad de estos ecosistemas. Hasta antes de este trabajo científico, se contaba únicamente con fragmentos aislados del ADN de la planta. Gracias a la nueva investigación fue posible ensamblar prácticamente todo su genoma, ordenándose en sus cromosomas, como si se hubiese completado un rompecabezas del que antes solo existían piezas dispersas. El estudio fue liderado por el Dr. Eduardo Castro-Nallar, académico de la Universidad de Talca (UTalca) e investigador de ICEMELT, anillo de investigación en ciencia antártica financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y encabezado por la Universidad Mayor (UMayor). “Este mapa genético nos permitirá buscar con precisión cuáles son los genes y mecanismos que hacen posible que esta planta sobreviva al frío extremo, la intensa radiación ultravioleta y la escasez de agua que caracteriza a la Antártica”, asegura el Dr. Castro-Nallar. El genoma, denominado POLARIX, abarca 887 millones de pares de bases y fue ensamblado en 40 cromosomas, alcanzando un nivel de resolución sin precedentes para una planta antártica. Además, el equipo identificó más de 40.700 genes codificantes de proteínas, de los que el 95 % cuenta con una anotación funcional, constituyendo una plataforma de referencia para futuras investigaciones sobre adaptación al estrés ambiental. “Es como tener un rompecabezas de 100 piezas del que antes sólo conocíamos las piezas sueltas. Ahora hemos logrado identificar y ensamblar 99 de ellas”, explica el Dr. Cristóbal Galbán, director de ICEMELT y uno de los coautores del estudio. Para alcanzar este resultado, los investigadores combinaron tecnologías de secuenciación de ADN de última generación (PacBio HiFi y Hi-C), junto con más de un año de análisis bioinformático realizado en Chile. Aunque la obtención de los datos genómicos tomó solo algunas semanas, el ensamblaje, ordenamiento y validación del genoma requirieron cerca de un año y medio de trabajo especializado. Aplicaciones futuras Más allá del avance en genómica, la investigación entrega una herramienta fundamental para comprender cómo las plantas logran adaptarse a ambientes extremos. El nuevo genoma permitirá estudiar con mayor precisión los genes asociados a la tolerancia al frío, la congelación, la sequía y otros factores ambientales, conocimientos que, a mediano plazo, podrían contribuir al desarrollo de cultivos más resilientes frente al cambio climático. “Sus características podrían tener aplicaciones futuras en la agricultura. Los genes relacionados con la tolerancia al frío y otros estreses ambientales podrían servir como base para desarrollar cultivos más resistentes ante la variabilidad climática”, explica el Dr. Castro- Nallar. La publicación abre ahora una nueva etapa de investigación. El equipo utilizará este genoma de referencia para estudiar la diversidad genética de poblaciones de Colobanthus quitensis distribuidas entre el Cabo de Hornos y la Antártica con el objetivo de comprender cómo esta especie colonizó el continente blanco y cuáles son las bases genéticas de su extraordinaria capacidad de supervivencia. El artículo científico se encuentra disponible aquí. Más información en www.icemelt.cl
Aunque la Antártica se suele considerar como uno de los lugares más prístinos del planeta, hoy enfrenta profundas transformaciones producto del calentamiento global y del aumento de la actividad humana, lo que está modificando drásticamente las condiciones ambientales del continente blanco. En este contexto surge Disrupting Polar Ecosystems: Light Pollution may alter the Ecological Effects of Global Warming (DIPOLE), un innovador programa de investigación financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Ministerio de Ciencia, Conocimiento, Tecnología e Innovación (MinCien) de Chile a través de la herramienta Anillos de Investigación en Ciencia Antártica. Este programa estudia, por primera vez y de manera integrada, cómo la contaminación lumínica producto de actividades antropogénicas y el calentamiento global, afectan los ecosistemas costeros del continente blanco. “La Antártica ya no se puede entender como un ecosistema totalmente libre de la influencia humana. Hoy observamos cómo distintos estresores ambientales de origen antropogénico están actuando simultáneamente sobre la biodiversidad antártica, por lo que es urgente comprender cuáles son los efectos biológicos sobre el funcionamiento de estos ecosistemas australes”, explica el Dr. José Pulgar, director de DIPOLE y académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB). La investigación se desarrolla en ecosistemas costeros subantárticos y antárticos, y combina trabajo de campo en ambientes intermareales y pelágicos con experimentos de laboratorio. El equipo evalúa cómo la contaminación lumínica y el calentamiento global afectan componentes clave de estos ecosistemas, entre ellos macroalgas, invertebrados y vertebrados marinos, además de las interacciones ecológicas que sustentan su funcionamiento y biodiversidad. Mientras los efectos de la contaminación lumínica sobre organismos de ecosistemas marinos y terrestres de ambientes no polares han sido ampliamente estudiados, en la Antártica no existe información sobre cómo la luz artificial puede alterar los procesos biológicos de los organismos que habitan este ambiente extremo. DIPOLE busca responder precisamente esa pregunta, incorporando además un segundo factor clave: el acelerado calentamiento que experimenta la península Antártica, una de las regiones del planeta donde la temperatura ha aumentado con mayor rapidez en las últimas décadas. “Nuestro objetivo es entender cómo la luz artificial puede interactuar con el incremento en temperatura y generar respuestas que no podríamos predecir estudiando cada fenómeno por separado. De este modo, DIPOLE aportará evidencia científica sólida que permitirá anticipar los impactos de estos estresores y que además aportará al desarrollo de políticas públicas que fortalezcan las estrategias de conservación y gestión ambiental en el marco del Sistema del Tratado Antártico”, agrega el Dr. Pulgar. Contaminación lumínica y sociedad La contaminación lumínica, entendida como la alteración de los niveles naturales de luz por el uso de iluminación artificial, es una forma de contaminación ambiental que ha recibido mucha menos atención que otros contaminantes. Su gestión representa un desafío, dado que la sociedad demanda cada vez más iluminación, asociándola con una mayor sensación de seguridad, desarrollo y bienestar. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que el exceso de luz durante la noche puede alterar el funcionamiento de los ecosistemas y afectar a numerosas especies. “Históricamente hemos asociado la luz con seguridad y progreso, pero pocas veces nos detenemos a pensar en sus efectos sobre el medioambiente. La evidencia científica demuestra que la iluminación artificial excesiva puede alterar procesos biológicos esenciales y afectar la biodiversidad. El desafío no es eliminar la iluminación, sino utilizarla de manera responsable e inteligente, conciliando las necesidades de las personas con la protección de los ecosistemas”, concluye el Dr. Cristian Duarte, subdirector de DIPOLE y académico de la UNAB. Más información en www.dipole.cl
Con alta convocatoria, este miércoles 19 de agosto, la Universidad de Magallanes (UMAG) llevó a cabo el lanzamiento del proyecto TELARES (Transformación Educativa y Lugares Abiertos para Redes y Encuentros de Saberes). La iniciativa, que cuenta con un financiamiento superior a los $1.200 millones a través del concurso Conocimientos 2030 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), busca consolidar un modelo educativo interdisciplinario articulando de forma inédita, en el plantel educacional, las áreas de Psicología, Trabajo Social y Derecho y proyectar ese trabajo, dentro de muchas otras acciones, en un laboratorio territorial a través de la la implementación de un Centro Psico-Socio-Jurídico. La jornada comenzó con las palabras de bienvenida de las autoridades, lideradas por el rector José Maripani y la Decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales, también directora de TELARES, Marlene Alvarado Arteaga, quien en su discurso de apertura, destacó la envergadura del desafío: Es un tremendo desafío desde el punto de vista que nuestra institución está en un rediseño de todas las carreras, entonces es una apuesta importante porque también va en la dirección de la interdisciplinariedad, que es el corazón de TELARES. Asimismo, Alvarado extendió una sentida invitación a toda la comunidad universitaria: La invitación es a todos los estamentos a co-construir y poder cumplir los objetivos que tenemos propuestos, que participemos, que tengamos la posibilidad de compartir y de dar las directrices, que también muchas veces nosotros no vemos. Entrelazar conocimientos para transformar la realidad Tras la presentación de los alcances y objetivos del proyecto, a cargo de su director alterno y académico de Psicología, Herman Elgueta y una presentación musical que brindó el grupo estudiantil Achalay, vino la charla magistral del Dr. Ricardo Pérez-Luco Arenas, destacado psicólogo, académico de la Universidad de la Frontera (UFRO) y especialista en Psicología Comunitaria. Desde la propia experiencia interdisciplinar, Pérez-Luco expuso sobre la práctica de entrelazar los conocimientos, y cómo la transferencia de estos saberes impacta a nivel comunitario. Según expuso Pérez-Luco ninguna disciplina por sí sola puede lograr las respuestas que todas juntas alcanzan. Esa es la lógica de la interdisciplina. Durante su presentación, detalló cómo la interdisciplina se traduce en la convergencia de dos o más campos de saber especializado para el estudio de un problema común y el logro de metas compartidas, aportando cada uno desde su propia fortaleza. Además, instó a la universidad a proyectarse más allá mediante la transdisciplina y así involucrar saberes tradicionales, técnicos y artísticos junto a la comunidad. Coffee Lab y el nacimiento del Telar Digital El corazón metodológico del lanzamiento se vivió durante la tercera y última parte del hito: el Coffee Lab. Desarrollado en el patio del edificio de Ingeniería y de Ciencias, el espacio congregó de forma inédita a docentes, funcionarios, funcionarias, estudiantes y socios estratégicos externos distribuidos en diez mesas de trabajo colaborativo. Esta dinámica participativa triestamental permitió entrelazar los primeros hilos del telar, transformando a los asistentes en hebras activas de una red de co-diseño. En este espacio de debate horizontal, cada mesa discutió las proyecciones, temores y necesidades del territorio, las cuales fueron recolectadas y digitalizadas en tiempo real en un panel interactivo: el Telar Digital. En este telar virtual, cada idea, aporte y compromiso quedó registrado como un nudo interconectado, que es parte importante de la base de gobernanza del proyecto. La recepción estudiantil fue altamente positiva. Kristel Cuitiño, estudiante de Psicología y ayudante del proyecto, valoró la instancia destacando que el proyecto permitirá conocer compañeros de otras carreras y trabajar desde enfoques distintos. Para futuros estudiantes, complementará el área curricular y generará más instancias de diálogo. Por su parte, Lorenzo Chiappe, también estudiante de Psicología y ayudante, agregó que TELARES dará una buena base para cuando nosotros salgamos y podamos trabajar con otros profesionales para entregar un mejor servicio. Sinergia de saberes: Alianza estratégica 2030 Para sellar el hito con un compromiso de largo aliento, los directivos de TELARES firmaron un histórico acuerdo de compromiso de trabajo conjunto y sinergia institucional con los demás programas de la universidad financiados bajo los instrumentos de la ANID: Ingeniería 2030 y Ciencia 2030. Esta firma de alianza estratégica tiene por objeto generar un ecosistema de colaboración donde las ciencias sociales, las artes y las humanidades converjan bidireccionalmente con las ciencias exactas, el cuidado del medio ambiente, la salud y la tecnología aplicada, fortaleciendo el rol de la UMAG en el territorio austral.
Durante las últimas semanas, WhaleSound recibió la visita de representantes nacionales del ecosistema de ciencia, tecnología e innovación, entre ellas la Directora Nacional de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), Alejandra Pizarro y la Subsecretaria de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Carolina Rossi. Los encuentros permitieron presentar el trabajo que WhaleSound está desarrollando desde Magallanes para avanzar hacia un modelo de turismo científico, donde la exploración del territorio se vincula directamente con la investigación, la conservación, el patrimonio y la generación de conocimiento. Uno de los principales avances presentados fue el proyecto “Fortalecimiento y diversificación de experiencias turísticas mediante la integración del patrimonio cultural en rutas de navegación de los fiordos y canales del Estrecho de Magallanes”, del Dr. Alfredo Prieto desarrollado en el marco de un instrumento de ANID para la inserción de capital humano avanzado en el sector productivo. La iniciativa busca transformar el conocimiento científico, social y cultural existente sobre el territorio fuegopatagónico en nuevas experiencias de turismo de intereses especiales, incorporando contenidos relacionados con el Patrimonio cultural asociado a las rutas de navegación de WhaleSound. Este trabajo contempla, entre otras acciones, la generación de contenidos científicos e interpretativos, la capacitación especializada de guías, la gestión responsable de sitios patrimoniales y el fortalecimiento del Faro San Isidro como nodo de formación y divulgación científica, junto con la articulación de alianzas con investigadores, organizaciones e instituciones públicas. Para WhaleSound, estas visitas representan también una oportunidad para plantear una mirada de largo plazo: Magallanes no es solamente un destino turístico, sino uno de los grandes territorios para la ciencia, la exploración y el conocimiento en el extremo austral del continente. Desde esa perspectiva, la compañía busca contribuir a una relación más estrecha entre investigación y sector productivo, desarrollando experiencias capaces de combinar navegación, naturaleza, patrimonio, ciencia y aprendizaje. Actualmente, WhaleSound también trabaja en nuevas iniciativas vinculadas a la exploración y observación científica del territorio, incluyendo el desarrollo de equipamiento para exploración subacuática y la proyección de una red que conecte espacios estratégicos como Faro San Isidro e Isla Carlos III. El gerente general y fundador de Whalesound, Carlos Valladares Marangunic concluye: “Queremos que quienes naveguen con WhaleSound no solamente conozcan uno de los lugares más extraordinarios del planeta, sino que puedan comprenderlo. Nuestra apuesta es que la ciencia forme parte de la experiencia de explorar Magallanes y que el turismo pueda, al mismo tiempo, contribuir a generar conocimiento, conservación y desarrollo para el territorio”. Las visitas de las autoridades nacionales permiten continuar fortaleciendo esta visión y abrir nuevas posibilidades de colaboración para consolidar desde Magallanes un modelo de turismo científico con identidad territorial y proyección internacional.
Conocer la Antártica ya no requiere abrir un libro especializado ni navegar entre decenas de sitios web. Desde hoy, cualquier persona puede acceder gratuitamente a un chatbot disponible en WhatsApp, diseñado para responder preguntas sobre la Antártica, sus ecosistemas y la investigación científica que Chile desarrolla en el continente. La iniciativa, impulsada por el Instituto Milenio BASE , busca acercar el conocimiento antártico a la ciudadanía mediante una plataforma de uso cotidiano. Los usuarios pueden preguntar, por ejemplo, por qué la Antártica es clave para regular el clima del planeta , cómo viven los equipos científicos durante una expedición, cuál es la relación histórica de Chile con este territorio, o resolver dudas sobre el Sistema del Tratado Antártico, que busca cuidar, gobernar y proteger el continente blanco y sus zonas marinas. Las respuestas se entregan a través de un carismático avatar, o personaje de la plataforma, que fue ilustrado por el artista chileno Raúl Matus: un kril antártico, que, mediante un lenguaje cercano y con información basada en evidencia científica, se comunica con los usuarios. “Buscamos desarrollar este chatbot antártico para invitar a las personas, y especialmente a los jóvenes, a conocer más sobre la Antártica. No solo sus investigaciones científicas, sino también su estrecha relación con Chile a través del derecho, la historia, la literatura o incluso el cine”, señala Elie Poulin, académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE. Más que un asistente conversacional El proyecto busca convertirse en una puerta de entrada al conocimiento antártico generado desde Chile. “Los contenidos del chatbot nacen de nuestros aprendizajes en ferias científicas, escuelas y encuentros ciudadanos. Incorporamos las dudas, curiosidades y preguntas más frecuentes de las personas sobre la Antártica, junto con visibilizar el conocimiento que se genera desde distintas ciudades de Chile en materia de investigación”, subraya Julieta Orlando, académica de la Universidad de Chile, presidenta de la SOMICH y directora alterna del Instituto Milenio BASE. El desarrollo del chatbot fue posible gracias al apoyo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través del Fondo de Proyección al Medio Externo 2026, y surge a partir del proyecto “Descongela el mito: Chatbot contra la desinformación polar”. Además, la iniciativa realizará talleres y charlas en las ciudades de Santiago, Valdivia, Concepción, Punta Arenas y Puerto Williams para reflexionar sobre mitos y noticias falsas, o inexactas, en torno a la Antártica, alfabetización digital y pensamiento crítico, en compañía de grupos de investigación y docencia del Instituto Milenio BASE y las instituciones respaldantes. Su acceso gratuito ya está disponible a través de WhatsApp y los próximos días la cuenta de Instagram @mileniobase estrenará un concurso para encontrar un nombre al kril antártico protagonista del chatbot que buscará responder todas las preguntas de chilenas y chilenos. Fuente: cooperativaciencia.cl
Un equipo de investigadores logró construir por primera vez un genoma de referencia a escala cromosómica de Colobanthus quitensis, conocido comúnmente como clavelito antártico, una de las dos únicas plantas vasculares nativas de la Antártica. El estudio, publicado en la prestigiosa revista científica Genome Biology and Evolution, representa un hito para la ciencia polar al entregar el mapa genético más completo obtenido hasta ahora para esta especie. El clavelito antártico despierta un especial interés científico porque constituye un modelo biológico único para estudiar cómo las plantas logran sobrevivir en condiciones extremas, como el frío intenso, la alta radiación ultravioleta, la sequía y los constantes ciclos de congelamiento y deshielo. Descifrar los mecanismos genéticos y fisiológicos que sustentan esta extraordinaria capacidad de adaptación permitirá comprender mejor los procesos evolutivos que hacen posible la vida vegetal en ambientes extremos. Además, esta especie es considerada un bioindicador de los efectos del cambio climático en los ecosistemas polares y desempeña un papel clave como soporte de comunidades microbianas del suelo, fundamentales para el funcionamiento y la biodiversidad de estos ecosistemas. Hasta antes de este trabajo científico, se contaba únicamente con fragmentos aislados del ADN de la planta. Gracias a la nueva investigación fue posible ensamblar prácticamente todo su genoma, ordenándose en sus cromosomas, como si se hubiese completado un rompecabezas del que antes solo existían piezas dispersas. El estudio fue liderado por el Dr. Eduardo Castro-Nallar, académico de la Universidad de Talca (UTalca) e investigador de ICEMELT, anillo de investigación en ciencia antártica financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y encabezado por la Universidad Mayor (UMayor). “Este mapa genético nos permitirá buscar con precisión cuáles son los genes y mecanismos que hacen posible que esta planta sobreviva al frío extremo, la intensa radiación ultravioleta y la escasez de agua que caracteriza a la Antártica”, asegura el Dr. Castro-Nallar. El genoma, denominado POLARIX, abarca 887 millones de pares de bases y fue ensamblado en 40 cromosomas, alcanzando un nivel de resolución sin precedentes para una planta antártica. Además, el equipo identificó más de 40.700 genes codificantes de proteínas, de los que el 95 % cuenta con una anotación funcional, constituyendo una plataforma de referencia para futuras investigaciones sobre adaptación al estrés ambiental. “Es como tener un rompecabezas de 100 piezas del que antes sólo conocíamos las piezas sueltas. Ahora hemos logrado identificar y ensamblar 99 de ellas”, explica el Dr. Cristóbal Galbán, director de ICEMELT y uno de los coautores del estudio. Para alcanzar este resultado, los investigadores combinaron tecnologías de secuenciación de ADN de última generación (PacBio HiFi y Hi-C), junto con más de un año de análisis bioinformático realizado en Chile. Aunque la obtención de los datos genómicos tomó solo algunas semanas, el ensamblaje, ordenamiento y validación del genoma requirieron cerca de un año y medio de trabajo especializado. Aplicaciones futuras Más allá del avance en genómica, la investigación entrega una herramienta fundamental para comprender cómo las plantas logran adaptarse a ambientes extremos. El nuevo genoma permitirá estudiar con mayor precisión los genes asociados a la tolerancia al frío, la congelación, la sequía y otros factores ambientales, conocimientos que, a mediano plazo, podrían contribuir al desarrollo de cultivos más resilientes frente al cambio climático. “Sus características podrían tener aplicaciones futuras en la agricultura. Los genes relacionados con la tolerancia al frío y otros estreses ambientales podrían servir como base para desarrollar cultivos más resistentes ante la variabilidad climática”, explica el Dr. Castro- Nallar. La publicación abre ahora una nueva etapa de investigación. El equipo utilizará este genoma de referencia para estudiar la diversidad genética de poblaciones de Colobanthus quitensis distribuidas entre el Cabo de Hornos y la Antártica con el objetivo de comprender cómo esta especie colonizó el continente blanco y cuáles son las bases genéticas de su extraordinaria capacidad de supervivencia. El artículo científico se encuentra disponible aquí. Más información en www.icemelt.cl
Aunque la Antártica se suele considerar como uno de los lugares más prístinos del planeta, hoy enfrenta profundas transformaciones producto del calentamiento global y del aumento de la actividad humana, lo que está modificando drásticamente las condiciones ambientales del continente blanco. En este contexto surge Disrupting Polar Ecosystems: Light Pollution may alter the Ecological Effects of Global Warming (DIPOLE), un innovador programa de investigación financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Ministerio de Ciencia, Conocimiento, Tecnología e Innovación (MinCien) de Chile a través de la herramienta Anillos de Investigación en Ciencia Antártica. Este programa estudia, por primera vez y de manera integrada, cómo la contaminación lumínica producto de actividades antropogénicas y el calentamiento global, afectan los ecosistemas costeros del continente blanco. “La Antártica ya no se puede entender como un ecosistema totalmente libre de la influencia humana. Hoy observamos cómo distintos estresores ambientales de origen antropogénico están actuando simultáneamente sobre la biodiversidad antártica, por lo que es urgente comprender cuáles son los efectos biológicos sobre el funcionamiento de estos ecosistemas australes”, explica el Dr. José Pulgar, director de DIPOLE y académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB). La investigación se desarrolla en ecosistemas costeros subantárticos y antárticos, y combina trabajo de campo en ambientes intermareales y pelágicos con experimentos de laboratorio. El equipo evalúa cómo la contaminación lumínica y el calentamiento global afectan componentes clave de estos ecosistemas, entre ellos macroalgas, invertebrados y vertebrados marinos, además de las interacciones ecológicas que sustentan su funcionamiento y biodiversidad. Mientras los efectos de la contaminación lumínica sobre organismos de ecosistemas marinos y terrestres de ambientes no polares han sido ampliamente estudiados, en la Antártica no existe información sobre cómo la luz artificial puede alterar los procesos biológicos de los organismos que habitan este ambiente extremo. DIPOLE busca responder precisamente esa pregunta, incorporando además un segundo factor clave: el acelerado calentamiento que experimenta la península Antártica, una de las regiones del planeta donde la temperatura ha aumentado con mayor rapidez en las últimas décadas. “Nuestro objetivo es entender cómo la luz artificial puede interactuar con el incremento en temperatura y generar respuestas que no podríamos predecir estudiando cada fenómeno por separado. De este modo, DIPOLE aportará evidencia científica sólida que permitirá anticipar los impactos de estos estresores y que además aportará al desarrollo de políticas públicas que fortalezcan las estrategias de conservación y gestión ambiental en el marco del Sistema del Tratado Antártico”, agrega el Dr. Pulgar. Contaminación lumínica y sociedad La contaminación lumínica, entendida como la alteración de los niveles naturales de luz por el uso de iluminación artificial, es una forma de contaminación ambiental que ha recibido mucha menos atención que otros contaminantes. Su gestión representa un desafío, dado que la sociedad demanda cada vez más iluminación, asociándola con una mayor sensación de seguridad, desarrollo y bienestar. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que el exceso de luz durante la noche puede alterar el funcionamiento de los ecosistemas y afectar a numerosas especies. “Históricamente hemos asociado la luz con seguridad y progreso, pero pocas veces nos detenemos a pensar en sus efectos sobre el medioambiente. La evidencia científica demuestra que la iluminación artificial excesiva puede alterar procesos biológicos esenciales y afectar la biodiversidad. El desafío no es eliminar la iluminación, sino utilizarla de manera responsable e inteligente, conciliando las necesidades de las personas con la protección de los ecosistemas”, concluye el Dr. Cristian Duarte, subdirector de DIPOLE y académico de la UNAB. Más información en www.dipole.cl