Cerca de 70 son las iniciativas regionales que bajo esta administración han recibido financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, que anualmente pone a disposición diferentes instrumentos -distribuidos en cinco áreas prioritarias- para promover, fomentar y desarrollar la investigación en todos los ámbitos del conocimiento, el desarrollo tecnológico y la innovación de base científico-tecnológica. Según indicó la seremi de Ciencia, Verónica Vallejos, el monto que se ha entregado a las instituciones generadoras de conocimiento y a investigadores e investigadoras de la región supera los $13 mil millones, y se han destinado a proyectos que buscan atraer capital humano a la academia y al sector productivo; a generar estrategias para articular la investigación con los sectores públicos; que permitan adquirir infraestructura a través de la compra de equipamiento científico y tecnológico, y que impulsen la colaboración, entre otros. Capital humano y Proyectos de Investigación Más de mil millones de pesos se han destinado a iniciativas que buscan potenciar el capital humano avanzado, área de la ANID que financia becas de postgrado en Chile y el extranjero para profesionales con excelencia académica. Además de apoyar la inserción laboral de doctores e incentivar la vinculación temprana de estudiantes de postgrado con el sector productivo, busca desarrollar profesionales en temas de interés público y desarrollo científico por curiosidad. En esta área se destaca el instrumento Subvención a la Instalación en la Academia, donde se han financiado cinco proyectos enfocados a contribuir al fortalecimiento de las capacidades institucionales en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) de universidades chilenas, a través de la instalación de personas con doctorado que inician o continúan su carrera de investigación en unidades académicas. Esta iniciativa busca garantizar a las personas beneficiarias de los fondos un proyecto de inserción laboral y/o académico, además de proporcionarles un ambiente de trabajo adecuado que facilite la creación de redes de colaboración, asegurar el patrocinio institucional en concursos competitivos y generar un impacto positivo en la institución albergante. En el caso de la región, son siete las personas que han sido beneficiadas con financiamiento para desarrollar actividades en la Universidad de Magallanes y en la empresa Whalesound Ltda., explicó la autoridad regional. Otra área a destacar es Proyectos de Investigación -cuyo monto entregado a la región supera los $3 mil 600 millones-. Aquí el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico, conocido comúnmente como Fondecyt, adjudicó 12 proyectos Regulares destinados a financiar investigaciones individuales orientadas a la producción del conocimiento; cuatro iniciativas de Posdoctorado, que buscan estimular la productividad y el liderazgo científico futuro de personas recientemente iniciadas en la investigación que cuenten con un grado académico de doctor; y siete de Iniciación, dirigido a fomentar y fortalecer el desarrollo de iniciativas científicas y tecnológicas a través de la promoción de nuevos investigadores e investigadoras. Investigación Aplicada Para impulsar la creación, difusión y transferencia de conocimiento y de capacidades científico-tecnológicas en colaboración con emprendedores, la sociedad civil, el Estado y la academia, está el área de Investigación Aplicada -cuya inversión regional supera los $2 mil millones-. En ella se inserta el programa Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef), donde destacan instrumentos como Investigación y Desarrollo en Acción (IDeA) y Valorización de la Investigación en la Universidad (VIU), con dos y tres iniciativas adjudicadas respectivamente. En Investigación Aplicada se promueve la generación de conocimiento aplicado en ciencia, tecnología e innovación. En el caso de los IDeA, se financian proyectos que respalden una hipótesis de aplicación de un producto, proceso o servicio, es decir, se busca lograr la validación de una aplicación desarrollando un prototipo a pequeña escala, o bien generar a partir de ellos nuevos procesos o servicios, que además tengan impacto en actividades económicas relevantes. Así, los proyectos adjudicados en la región buscan, por ejemplo, mejorar la productividad de praderas y cultivos y la gestión de la pesca, e implementar herramientas para diagnosticar enfermedades, indicó Vallejos. Por su parte el VIU impulsa la creación de emprendimientos, negocios o empresas que se originen en la investigación de memorias, tesis o trabajos de titulación, fomentando el emprendimiento innovador en la comunidad universitaria, valorizando la investigación de pre y postgrado, y estableciendo un modelo asociativo donde las instituciones de educación superior se comprometan a generar un sistema de apoyo efectivo para que los estudiantes materialicen estas iniciativas. Potenciar la colaboración Redes, Estrategia y Conocimiento es una de las áreas que más recursos ha entregado a la región - $4 mil 500 millones- financiando proyectos que generen, diseñen e implementen mecanismos que permitan dinamizar la articulación entre la academia, el sector público y el productivo, junto con fortalecer la generación de conocimiento científico y democratizar su acceso. Aquí es relevante mencionar el concurso Fomento a la Vinculación Internacional para Instituciones de Investigación (FOVI), que promueve la generación y fortalecimiento de redes para consolidar vínculos entre instituciones nacionales, de las distintas regiones y macrozonas de Chile, y extranjeras, valorizando la generación de trabajo intrarregional, multisectorial y multidisciplinario. En Magallanes esta línea está financiando proyectos que impulsan redes para la investigación antártica y subantártica, el área paleontológica, estudios de marea roja, entre otras temáticas. Por último, se menciona el área Centros e Investigación Asociativa, cuyo objetivo es impulsar la colaboración en las investigaciones que se desarrollan en el país, a través del financiamiento, coordinación y vinculación de una red de grupos y centros de excelencia en investigación de frontera y desarrollo tecnológico, con presencia nacional e impacto global. Durante este gobierno la región se adjudicó cuatro proyectos asociados a los concursos de Equipamiento Científico y Tecnológico Mediano y Mayor por un monto cercano a los $2 mil 200 millones. En estos cuatro años ha quedado demostrado que la colaboración entre los y las investigadoras y las instituciones generadoras de conocimiento de la región ha resultado en la adjudicación de cerca de 70 proyectos. Esto no sólo valida la importancia del trabajo científico y tecnológico que se realiza en Magallanes y de la Antártica Chilena, sino que también ayuda a impulsar y fortalecer los programas de postgrado y la atracción de capital humano cualificado, que permitan avanzar en el desarrollo científico y tecnológico en la zona austral, y aportar finalmente al desarrollo del territorio, concluyó la seremi de Ciencia.
La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) dio a conocer los resultados del concurso 2025 de los Anillos de Investigación en Áreas Temáticas Específicas , donde diversas instituciones nacionales se adjudicaron proyectos estratégicos vinculados a ciencia antártica, medioambiente y ecosistemas antárticos y subantárticos. El instrumento Anillos ANID financia investigaciones colaborativas con una duración de tres años. Su objetivo es consolidar las capacidades científicas nacionales, abordando desafíos prioritarios en la Antártica y sus zonas aledañas. Estas iniciativas buscan generar conocimiento avanzado, fortalecer la investigación interdisciplinaria e impulsar la formación de capital humano avanzado, el desarrollo científico-tecnológico y la articulación de redes de investigación tanto locales como internacionales. En este contexto, se seleccionaron seis proyectos, una cifra que fue destacada por el subdirector técnico del Instituto Antártico Chileno (INACH), Andrés López, quien señaló que esta es la ocasión en que se ha adjudicado la mayor cantidad de Anillos Antárticos. Los Anillos son el segundo fondo concursable que entrega mayores recursos a los proyectos de investigación, después de los institutos o centros. Por lo tanto, contar con seis de estas iniciativas en materia antártica es una muy buena noticia para el desarrollo de la ciencia en sus distintas áreas, comentó. Explica que uno de los focos de este concurso es la ciencia antártica junto a otras tres disciplinas como los desafíos de la democracia en contextos de cambio global; agricultura en escenarios de escasez hídrica; y la inteligencia artificial y computación cuántica. Dentro de esas cuatro áreas, en la que se incluye la ciencia antártica, tuvimos una muy buena participación de proyectos antárticos, varios de los cuales ya han iniciado su campaña en terreno durante esta temporada como es el caso del proyecto liderado por Carolina Merino (UFRO) que se encuentra en este momento a bordo del buque Betanzos , señaló López. Proyectos adjudicados Riesgos emergentes en la Antártica y la región subantártica: evaluación de patógenos y contaminantes en la fauna silvestre mediante vigilancia activa El Dr. Víctor Neira Ramírez (Universidad de Chile) lidera este proyecto, que cuenta con la participación del INACH como institución asociada y que busca identificar y evaluar la presencia de patógenos emergentes y contaminantes ambientales en la fauna silvestre de la Antártica y la región subantártica. A través de campañas de muestreo en aves marinas, pingüinos y mamíferos marinos, la iniciativa integrará herramientas de biología molecular, genómica y ecotoxicología, con el objetivo de fortalecer la vigilancia ambiental y aportar evidencia científica clave para la conservación y la toma de decisiones en estos ecosistemas. El holobioma de las plantas vasculares antárticas: evaluación de nuevos rasgos ecofisiológicos y microbianos para comprender sus respuestas al cambio climático La Dra. Patricia Sáez Delgado (Universidad de La Frontera, UFRO) lidera este proyecto, que cuenta con la Universidad de Concepción (UdeC) como institución beneficiaria secundaria, cuyo objetivo es comprender cómo las plantas vasculares de la Antártica ( Deschampsia antarctica y Colobanthus quitensis ) y sus comunidades microbianas responden a las condiciones de cambio climático, explorando rasgos ecofisiológicos y microbianos fundamentales para la adaptabilidad y resiliencia de estas especies. Transformaciones de los ecosistemas insulares antárticos bajo la huella humana: una perspectiva geoquímica, microbiológica y socioecológica Dirigido por la Dra. Carolina Merino Guzmán (UFRO), este proyecto aborda las transformaciones de los ecosistemas antárticos insulares como resultado de la actividad humana y otros factores de cambio global. El enfoque integra métodos geoquímicos, microbiológicos y socioecológicos para caracterizar cambios funcionales y estructurales en estas comunidades. Recirculación de contaminantes orgánicos emergentes impulsada por el agua de deshielo y sus efectos tróficos en los ecosistemas costeros antárticos (ICE-trófico) El Dr. Cristóbal Galbán Malagón (Centro GEMA, Genómica, Ecología y Medio Ambiente de la Universidad Mayor) lidera esta iniciativa que estudia cómo los contaminantes orgánicos persistentes, especialmente los compuestos perfluorados (PFAS), se liberan con el deshielo polar y se redistribuyen a través de las cadenas tróficas en los ecosistemas costeros antárticos, evaluando sus efectos ecológicos en microorganismos, plancton, peces e invertebrados. El proyecto se ejecuta con investigadores asociados de la Universidad de Talca, Universidad San Sebastián y Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. PRISMA – Riesgo de invasión de plantas en una Antártica cambiante: un enfoque de evaluación multidisciplinaria El Dr. Ian Acuña Rodríguez (Universidad de Talca) lidera el proyecto PRISMA, que analiza el riesgo de invasión de plantas no nativas en la Antártica en un escenario marcado por el retroceso del hielo, el aumento de las temperaturas y la intensificación de las actividades humanas. La iniciativa, desarrollada en colaboración con investigadores de la Universidad del Bío-Bío, combina enfoques ecológicos, climáticos y biogeográficos para identificar áreas vulnerables, fortalecer los sistemas de monitoreo temprano y proponer estrategias de bioseguridad, contribuyendo a la protección de los ecosistemas antárticos frente a nuevas amenazas biológicas. Alteración de los ecosistemas polares: la contaminación lumínica podría modificar los efectos ecológicos del calentamiento global (DIPOLE) Liderado por el Dr. José Pulgar Aguila (Universidad Andrés Bello), con participación de la Dra. Paula Celis-Plá (Universidad de Playa Ancha, UPLA), este proyecto analiza cómo la contaminación lumínica artificial nocturna interactúa con el calentamiento global para alterar procesos ecológicos en ecosistemas polares. El estudio se desarrollará en la bahía Fildes, evaluando los efectos combinados de luz artificial y temperatura en distintos organismos y proponiendo medidas de mitigación frente a estos impactos emergentes. En conjunto, estos seis proyectos representan un aporte sustantivo al fortalecimiento de la ciencia antártica chilena y consolidan a Chile como un actor comprometido con la generación de conocimiento científico de frontera sobre los procesos ambientales, sanitarios y ecológicos que afectan a la Antártica y sus ambientes aledaños. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
El Instituto Antártico Chileno (INACH), la empresa Turismo Antarctica21 y la Fundación Antarctica21 firmaron el 13 de enero un convenio de colaboración científica. La iniciativa permitirá utilizar cruceros turísticos como plataforma científica para el monitoreo continuo del océano Austral, reforzando el papel de la Región de Magallanes en el conocimiento y protección del medioambiente antártico. El encuentro reunió a representantes del mundo científico, autoridades regionales y del sector privado, en torno a una de las primeras alianzas público-privadas del país para el estudio de las aguas antárticas. Este convenio permitirá instalar un sistema de monitoreo autónomo FerryBox en el Magellan Discoverer de Antarctica21, primer buque híbrido con capacidades polares construido en América, desarrollado en los astilleros de ASENAV en Valdivia. El equipo fue adjudicado por INACH y universidades asociadas a través del XIII Concurso de Equipamiento Científico y Tecnológico Mediano FONDEQUIP 2024 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). El Director Nacional del INACH, Gino Casassa, resaltó que la alianza con Antarctica21 representa una oportunidad inédita para que el operador estatal colabore con el sector privado en materia de investigación. Aprovechó de recalcar que el uso de cruceros turísticos como plataforma científica permite trabajar sobre rutas de navegación que se repiten durante gran parte del año. Esta es una tremenda oportunidad de disponer de estos instrumentos modernos que son capaces de medir distintas variables a lo largo del trayecto, y de esa manera potenciar aún más los estudios, no solo del sur antártico chileno, sino de la comunidad nacional e internacional, porque los datos van a ser finalmente públicos, señaló. También recordó que, aunque el INACH cuenta con un grupo pequeño de científicos propios, coordina una comunidad nacional de más de 300 investigadoras e investigadores y más de cien colaboradores extranjeros, quienes también se verán beneficiados con la información generada por el proyecto. El instrumental contempla una inversión estimada de 398 millones de pesos y está diseñado para operar de manera continua y autónoma a bordo de la embarcación. Durante la navegación medirá variables como temperatura, salinidad, oxígeno disuelto y otros parámetros físico-químicos de la superficie del mar. El investigador del INACH y coordinador responsable del proyecto, Francisco Santa Cruz, destaca que gracias a las rutas regulares de navegación, el sistema recopilará datos a lo largo de los trayectos entre el sur de Chile, el mar de Weddell y la península Antártica hasta el interior del círculo polar. Esto permitirá disponer de información con alta resolución espacial y temporal en sectores donde hoy los registros son escasos y costosos de obtener. Todos los datos generados contribuirán a diversas iniciativas impulsadas por Chile para el monitoreo y protección del ecosistema, entre ellas, la red de sensores latitudinales y la propuesta de un Área Marina Protegida en la península Antártica. El Director de la Fundación Antarctica21, Edgardo Vega, explicó que uno de los mayores desafíos de la ciencia antártica es contar con más datos, tanto en extensión geográfica como a lo largo del año. También destacó que el FerryBox aprovechará que los barcos operan alrededor de 300 días al año, cubriendo una amplia zona del océano Austral. El uso de la nave representa un aporte de financiamiento muy significativo, del orden cercano a los 6.000 millones de pesos anuales valorizados. Uno de los grandes desafíos para la comunidad científica mundial es disponer de datos suficientes sobre el océano Austral. Iniciativas como el Southern Ocean Observing System (SOOS) o Insync buscan a través de la colaboración ampliar la recolección y entrega de observaciones físicas, químicas y biológicas para que todos los actores tengan acceso a los datos que sostienen decisiones públicas y privadas. No es casualidad que la comunidad global esté empujando el modelo de ships of opportunity: en abril de 2025, la UNESCO-IOC/GOOS acaba de respaldar buenas prácticas para reclutar embarcaciones no científicas, precisamente para reducir costos y aumentar cobertura, garantizando estándares de instalación, seguridad y gestión de datos. En otras palabras: lo que Chile pone en marcha aquí es coherente con la dirección en que se mueve la observación oceánica mundial. Ciencia sin huella de carbono Vega comentó, además, que Antarctica21 opera con una logística que mide su huella de carbono y la compensa en proyectos de conservación, de modo que los viajes del buque permiten realizar ciencia en un esquema de carbono neutralidad. En efecto, Antarctica21 opera con una logística que mide anualmente su huella de carbono y la compensa en proyectos de conservación y captura de CO 2 . De este modo, este programa puede abrir una línea sin precedentes: datos oceanográficos antárticos obtenidos bajo un marco explícito de responsabilidad climática, conectando observación, transparencia y acción. Sobre el impacto del convenio, Vega enfatizó la importancia de este vínculo para el trabajo de la Fundación y del país. Yo diría que los impactos más relevantes, además de aportar al conocimiento científico para la toma de decisiones sobre Antártica, desde la perspectiva de nuestra Fundación, es que vamos a establecer un trabajo colaborativo con la principal institución que por ley tiene que desarrollar ciencia en Antártica. Desde la empresa, el Presidente del Directorio de Antarctica21, Jaime Vásquez, valoró que la operación turística de la compañía se convierta también en una plataforma para la ciencia. Recordó que sus buques permanecen la gran mayoría del año en el mar austral. El ejecutivo recalcó que este convenio era una aspiración que venían buscando hace tiempo. Lo anhelábamos, la verdad. Hace rato queríamos firmar con el INACH algún convenio de colaboración, porque el hecho de estar nosotros casi 300 días presentes en todo el mar austral es una plataforma que no se da, no es habitual. A juicio de Vásquez, este acuerdo contribuye a consolidar el rol de Chile como uno de los grandes generadores de datos climáticos sobre la Antártica. Al mismo tiempo, refuerza el compromiso de la compañía con un turismo responsable que integra la ciencia y la educación en su operación. En esta misma línea, la seremi de Ciencia de la Macrozona Austral, Verónica Vallejos, destacó que este convenio es un hito en la vinculación público-privada en ciencia antártica, en línea con los esfuerzos del Gobierno por impulsar este tipo de colaboración. Agregó que, en un contexto donde la mayor parte de la investigación se financia con recursos públicos, que una empresa local como Antarctica21 se articule con el INACH desde Magallanes refuerza el rol de la región como una de las principales puertas de entrada a la Antártica para programas de distintos países. Con esto el proyecto Ferry Box Antártico se proyecta como una herramienta clave para comprender mejor el océano Austral y sus impactos en el clima global, fortaleciendo al mismo tiempo la cooperación entre Estado, academia y sector privado. Este convenio reafirma el rol de Magallanes como actor central en la ciencia y la protección ambiental del Continente Blanco. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) aprobó el financiamiento para la segunda etapa del Nodo Laboratorio Natural Antártico, iniciativa orientada a fortalecer el rol de Chile como plataforma científica, tecnológica y logística en la Antártica, articulando capacidades de investigación con desafíos territoriales y con agendas de cooperación internacional. La adjudicación se enmarca en el Concurso Nodos de Especialización Laboratorios Naturales 2025, convocatoria con la que ANID dio continuidad a los nodos impulsados en 2023 para consolidar capacidades, profundizar líneas de trabajo y proyectar estas iniciativas a escala territorial. El Nodo Antártico mantiene al Instituto Antártico Chileno (INACH) como organismo beneficiario y es ejecutado en colaboración con la Universidad de Magallanes (UMAG), el Instituto Milenio BASE y la Universidad Austral de Chile (UACh). La propuesta de continuidad se titula Chile Antártico: articulación, identidad y cooperación hacia un futuro sostenible en el laboratorio natural y su objetivo central es fortalecer la Antártica como Laboratorio Natural, promoviendo sinergias entre actores del sistema de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI), para lo que fueron asignados $330.204.000 pesos. De acuerdo con el director nacional del INACH, doctor Gino Casassa, los resultados que ha conseguido el Nodo han servido como un insumo fundamental para confeccionar un primer borrador del Plan Estratégico Antártico, ya que tratan aspectos transversales y son un análisis del quehacer antártico de nuestro país. Por ello, estamos felices de contar con un segundo período del Nodo Antártico y tener continuidad para reforzar las iniciativas construidas, expresa. Iniciativas de la hoja de ruta La segunda etapa se apoya en los datos levantados por la investigación diagnóstica del sistema CTCI antártico desarrollada en la primera etapa, que cerró con una hoja de ruta: un conjunto de iniciativas que involucra a instituciones públicas y a diversos actores vinculados al territorio antártico. Para el doctor Marcelo González, director del Proyecto Nodo Antártico, tenemos un diagnóstico bien profundo y detallado, con iniciativas que se han levantado con participación de los diferentes actores clave que permiten generar un trabajo sólido y muy útil para la toma de decisiones. Ahora lo que queda es focalizarse en las iniciativas priorizadas que surgen de esta investigación, comenta. La cartera de iniciativas incluye acciones para robustecer la identidad antártica, fortalecer la gobernanza, avanzar en una política de datos antárticos y potenciar un turismo sustentable y patrimonial. Una de las propuestas es la Alianza Interuniversitaria Chile-Antártica (AICA), concebida para integrar transversalmente el conocimiento antártico en la educación superior. La iniciativa avanzó con la aprobación y firma de un convenio marco entre el INACH y el Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH), en octubre de 2025, e incorpora la instalación de una secretaría ejecutiva encargada de su funcionamiento. Otra línea es la iniciativa Acción Patrimonial en Punta Arenas, que busca revitalizar el Circuito Histórico Antártico. La medida apunta a conectar a la ciudadanía con el territorio: si bien el 98,3 % de los habitantes locales declara sentir un vínculo con la Antártica, más de la mitad no participa en actividades relacionadas, según datos de la Encuesta de Percepción realizada por el Nodo Antártico durante 2025. En paralelo, esta segunda etapa contempla productos de apoyo a la comunidad científica, como una Guía del Investigador(a), concebida como herramienta para orientar la conducta y las buenas prácticas de quienes visitan el Continente Blanco con fines de investigación. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
En el Centro Asistencial Docente e Investigación (CADI) de la Universidad de Magallanes se realizó la Reunión de Cierre del Proyecto Anillo “InflammAIDS”, iniciativa científica que desde 2022 ha desarrollado investigación de alto nivel en torno a los mecanismos de la inflamación crónica asociada al VIH. El proyecto congregó a un equipo multidisciplinario que integró ciencia básica y clínica, incorporando áreas como inmunología, biología molecular, biología celular y hematología, con el objetivo de avanzar en el desarrollo de estrategias terapéuticas más efectivas. InflammAIDS es impulsado por el Centro de Investigación Integral en VIH/SIDA (CHAIR), junto a la Facultad de Medicina y la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, la Universidad de Magallanes y diversos hospitales y centros de salud del país, contando con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).
Cerca de 70 son las iniciativas regionales que bajo esta administración han recibido financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, que anualmente pone a disposición diferentes instrumentos -distribuidos en cinco áreas prioritarias- para promover, fomentar y desarrollar la investigación en todos los ámbitos del conocimiento, el desarrollo tecnológico y la innovación de base científico-tecnológica. Según indicó la seremi de Ciencia, Verónica Vallejos, el monto que se ha entregado a las instituciones generadoras de conocimiento y a investigadores e investigadoras de la región supera los $13 mil millones, y se han destinado a proyectos que buscan atraer capital humano a la academia y al sector productivo; a generar estrategias para articular la investigación con los sectores públicos; que permitan adquirir infraestructura a través de la compra de equipamiento científico y tecnológico, y que impulsen la colaboración, entre otros. Capital humano y Proyectos de Investigación Más de mil millones de pesos se han destinado a iniciativas que buscan potenciar el capital humano avanzado, área de la ANID que financia becas de postgrado en Chile y el extranjero para profesionales con excelencia académica. Además de apoyar la inserción laboral de doctores e incentivar la vinculación temprana de estudiantes de postgrado con el sector productivo, busca desarrollar profesionales en temas de interés público y desarrollo científico por curiosidad. En esta área se destaca el instrumento Subvención a la Instalación en la Academia, donde se han financiado cinco proyectos enfocados a contribuir al fortalecimiento de las capacidades institucionales en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) de universidades chilenas, a través de la instalación de personas con doctorado que inician o continúan su carrera de investigación en unidades académicas. Esta iniciativa busca garantizar a las personas beneficiarias de los fondos un proyecto de inserción laboral y/o académico, además de proporcionarles un ambiente de trabajo adecuado que facilite la creación de redes de colaboración, asegurar el patrocinio institucional en concursos competitivos y generar un impacto positivo en la institución albergante. En el caso de la región, son siete las personas que han sido beneficiadas con financiamiento para desarrollar actividades en la Universidad de Magallanes y en la empresa Whalesound Ltda., explicó la autoridad regional. Otra área a destacar es Proyectos de Investigación -cuyo monto entregado a la región supera los $3 mil 600 millones-. Aquí el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico, conocido comúnmente como Fondecyt, adjudicó 12 proyectos Regulares destinados a financiar investigaciones individuales orientadas a la producción del conocimiento; cuatro iniciativas de Posdoctorado, que buscan estimular la productividad y el liderazgo científico futuro de personas recientemente iniciadas en la investigación que cuenten con un grado académico de doctor; y siete de Iniciación, dirigido a fomentar y fortalecer el desarrollo de iniciativas científicas y tecnológicas a través de la promoción de nuevos investigadores e investigadoras. Investigación Aplicada Para impulsar la creación, difusión y transferencia de conocimiento y de capacidades científico-tecnológicas en colaboración con emprendedores, la sociedad civil, el Estado y la academia, está el área de Investigación Aplicada -cuya inversión regional supera los $2 mil millones-. En ella se inserta el programa Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef), donde destacan instrumentos como Investigación y Desarrollo en Acción (IDeA) y Valorización de la Investigación en la Universidad (VIU), con dos y tres iniciativas adjudicadas respectivamente. En Investigación Aplicada se promueve la generación de conocimiento aplicado en ciencia, tecnología e innovación. En el caso de los IDeA, se financian proyectos que respalden una hipótesis de aplicación de un producto, proceso o servicio, es decir, se busca lograr la validación de una aplicación desarrollando un prototipo a pequeña escala, o bien generar a partir de ellos nuevos procesos o servicios, que además tengan impacto en actividades económicas relevantes. Así, los proyectos adjudicados en la región buscan, por ejemplo, mejorar la productividad de praderas y cultivos y la gestión de la pesca, e implementar herramientas para diagnosticar enfermedades, indicó Vallejos. Por su parte el VIU impulsa la creación de emprendimientos, negocios o empresas que se originen en la investigación de memorias, tesis o trabajos de titulación, fomentando el emprendimiento innovador en la comunidad universitaria, valorizando la investigación de pre y postgrado, y estableciendo un modelo asociativo donde las instituciones de educación superior se comprometan a generar un sistema de apoyo efectivo para que los estudiantes materialicen estas iniciativas. Potenciar la colaboración Redes, Estrategia y Conocimiento es una de las áreas que más recursos ha entregado a la región - $4 mil 500 millones- financiando proyectos que generen, diseñen e implementen mecanismos que permitan dinamizar la articulación entre la academia, el sector público y el productivo, junto con fortalecer la generación de conocimiento científico y democratizar su acceso. Aquí es relevante mencionar el concurso Fomento a la Vinculación Internacional para Instituciones de Investigación (FOVI), que promueve la generación y fortalecimiento de redes para consolidar vínculos entre instituciones nacionales, de las distintas regiones y macrozonas de Chile, y extranjeras, valorizando la generación de trabajo intrarregional, multisectorial y multidisciplinario. En Magallanes esta línea está financiando proyectos que impulsan redes para la investigación antártica y subantártica, el área paleontológica, estudios de marea roja, entre otras temáticas. Por último, se menciona el área Centros e Investigación Asociativa, cuyo objetivo es impulsar la colaboración en las investigaciones que se desarrollan en el país, a través del financiamiento, coordinación y vinculación de una red de grupos y centros de excelencia en investigación de frontera y desarrollo tecnológico, con presencia nacional e impacto global. Durante este gobierno la región se adjudicó cuatro proyectos asociados a los concursos de Equipamiento Científico y Tecnológico Mediano y Mayor por un monto cercano a los $2 mil 200 millones. En estos cuatro años ha quedado demostrado que la colaboración entre los y las investigadoras y las instituciones generadoras de conocimiento de la región ha resultado en la adjudicación de cerca de 70 proyectos. Esto no sólo valida la importancia del trabajo científico y tecnológico que se realiza en Magallanes y de la Antártica Chilena, sino que también ayuda a impulsar y fortalecer los programas de postgrado y la atracción de capital humano cualificado, que permitan avanzar en el desarrollo científico y tecnológico en la zona austral, y aportar finalmente al desarrollo del territorio, concluyó la seremi de Ciencia.
La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) dio a conocer los resultados del concurso 2025 de los Anillos de Investigación en Áreas Temáticas Específicas , donde diversas instituciones nacionales se adjudicaron proyectos estratégicos vinculados a ciencia antártica, medioambiente y ecosistemas antárticos y subantárticos. El instrumento Anillos ANID financia investigaciones colaborativas con una duración de tres años. Su objetivo es consolidar las capacidades científicas nacionales, abordando desafíos prioritarios en la Antártica y sus zonas aledañas. Estas iniciativas buscan generar conocimiento avanzado, fortalecer la investigación interdisciplinaria e impulsar la formación de capital humano avanzado, el desarrollo científico-tecnológico y la articulación de redes de investigación tanto locales como internacionales. En este contexto, se seleccionaron seis proyectos, una cifra que fue destacada por el subdirector técnico del Instituto Antártico Chileno (INACH), Andrés López, quien señaló que esta es la ocasión en que se ha adjudicado la mayor cantidad de Anillos Antárticos. Los Anillos son el segundo fondo concursable que entrega mayores recursos a los proyectos de investigación, después de los institutos o centros. Por lo tanto, contar con seis de estas iniciativas en materia antártica es una muy buena noticia para el desarrollo de la ciencia en sus distintas áreas, comentó. Explica que uno de los focos de este concurso es la ciencia antártica junto a otras tres disciplinas como los desafíos de la democracia en contextos de cambio global; agricultura en escenarios de escasez hídrica; y la inteligencia artificial y computación cuántica. Dentro de esas cuatro áreas, en la que se incluye la ciencia antártica, tuvimos una muy buena participación de proyectos antárticos, varios de los cuales ya han iniciado su campaña en terreno durante esta temporada como es el caso del proyecto liderado por Carolina Merino (UFRO) que se encuentra en este momento a bordo del buque Betanzos , señaló López. Proyectos adjudicados Riesgos emergentes en la Antártica y la región subantártica: evaluación de patógenos y contaminantes en la fauna silvestre mediante vigilancia activa El Dr. Víctor Neira Ramírez (Universidad de Chile) lidera este proyecto, que cuenta con la participación del INACH como institución asociada y que busca identificar y evaluar la presencia de patógenos emergentes y contaminantes ambientales en la fauna silvestre de la Antártica y la región subantártica. A través de campañas de muestreo en aves marinas, pingüinos y mamíferos marinos, la iniciativa integrará herramientas de biología molecular, genómica y ecotoxicología, con el objetivo de fortalecer la vigilancia ambiental y aportar evidencia científica clave para la conservación y la toma de decisiones en estos ecosistemas. El holobioma de las plantas vasculares antárticas: evaluación de nuevos rasgos ecofisiológicos y microbianos para comprender sus respuestas al cambio climático La Dra. Patricia Sáez Delgado (Universidad de La Frontera, UFRO) lidera este proyecto, que cuenta con la Universidad de Concepción (UdeC) como institución beneficiaria secundaria, cuyo objetivo es comprender cómo las plantas vasculares de la Antártica ( Deschampsia antarctica y Colobanthus quitensis ) y sus comunidades microbianas responden a las condiciones de cambio climático, explorando rasgos ecofisiológicos y microbianos fundamentales para la adaptabilidad y resiliencia de estas especies. Transformaciones de los ecosistemas insulares antárticos bajo la huella humana: una perspectiva geoquímica, microbiológica y socioecológica Dirigido por la Dra. Carolina Merino Guzmán (UFRO), este proyecto aborda las transformaciones de los ecosistemas antárticos insulares como resultado de la actividad humana y otros factores de cambio global. El enfoque integra métodos geoquímicos, microbiológicos y socioecológicos para caracterizar cambios funcionales y estructurales en estas comunidades. Recirculación de contaminantes orgánicos emergentes impulsada por el agua de deshielo y sus efectos tróficos en los ecosistemas costeros antárticos (ICE-trófico) El Dr. Cristóbal Galbán Malagón (Centro GEMA, Genómica, Ecología y Medio Ambiente de la Universidad Mayor) lidera esta iniciativa que estudia cómo los contaminantes orgánicos persistentes, especialmente los compuestos perfluorados (PFAS), se liberan con el deshielo polar y se redistribuyen a través de las cadenas tróficas en los ecosistemas costeros antárticos, evaluando sus efectos ecológicos en microorganismos, plancton, peces e invertebrados. El proyecto se ejecuta con investigadores asociados de la Universidad de Talca, Universidad San Sebastián y Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. PRISMA – Riesgo de invasión de plantas en una Antártica cambiante: un enfoque de evaluación multidisciplinaria El Dr. Ian Acuña Rodríguez (Universidad de Talca) lidera el proyecto PRISMA, que analiza el riesgo de invasión de plantas no nativas en la Antártica en un escenario marcado por el retroceso del hielo, el aumento de las temperaturas y la intensificación de las actividades humanas. La iniciativa, desarrollada en colaboración con investigadores de la Universidad del Bío-Bío, combina enfoques ecológicos, climáticos y biogeográficos para identificar áreas vulnerables, fortalecer los sistemas de monitoreo temprano y proponer estrategias de bioseguridad, contribuyendo a la protección de los ecosistemas antárticos frente a nuevas amenazas biológicas. Alteración de los ecosistemas polares: la contaminación lumínica podría modificar los efectos ecológicos del calentamiento global (DIPOLE) Liderado por el Dr. José Pulgar Aguila (Universidad Andrés Bello), con participación de la Dra. Paula Celis-Plá (Universidad de Playa Ancha, UPLA), este proyecto analiza cómo la contaminación lumínica artificial nocturna interactúa con el calentamiento global para alterar procesos ecológicos en ecosistemas polares. El estudio se desarrollará en la bahía Fildes, evaluando los efectos combinados de luz artificial y temperatura en distintos organismos y proponiendo medidas de mitigación frente a estos impactos emergentes. En conjunto, estos seis proyectos representan un aporte sustantivo al fortalecimiento de la ciencia antártica chilena y consolidan a Chile como un actor comprometido con la generación de conocimiento científico de frontera sobre los procesos ambientales, sanitarios y ecológicos que afectan a la Antártica y sus ambientes aledaños. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
El Instituto Antártico Chileno (INACH), la empresa Turismo Antarctica21 y la Fundación Antarctica21 firmaron el 13 de enero un convenio de colaboración científica. La iniciativa permitirá utilizar cruceros turísticos como plataforma científica para el monitoreo continuo del océano Austral, reforzando el papel de la Región de Magallanes en el conocimiento y protección del medioambiente antártico. El encuentro reunió a representantes del mundo científico, autoridades regionales y del sector privado, en torno a una de las primeras alianzas público-privadas del país para el estudio de las aguas antárticas. Este convenio permitirá instalar un sistema de monitoreo autónomo FerryBox en el Magellan Discoverer de Antarctica21, primer buque híbrido con capacidades polares construido en América, desarrollado en los astilleros de ASENAV en Valdivia. El equipo fue adjudicado por INACH y universidades asociadas a través del XIII Concurso de Equipamiento Científico y Tecnológico Mediano FONDEQUIP 2024 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). El Director Nacional del INACH, Gino Casassa, resaltó que la alianza con Antarctica21 representa una oportunidad inédita para que el operador estatal colabore con el sector privado en materia de investigación. Aprovechó de recalcar que el uso de cruceros turísticos como plataforma científica permite trabajar sobre rutas de navegación que se repiten durante gran parte del año. Esta es una tremenda oportunidad de disponer de estos instrumentos modernos que son capaces de medir distintas variables a lo largo del trayecto, y de esa manera potenciar aún más los estudios, no solo del sur antártico chileno, sino de la comunidad nacional e internacional, porque los datos van a ser finalmente públicos, señaló. También recordó que, aunque el INACH cuenta con un grupo pequeño de científicos propios, coordina una comunidad nacional de más de 300 investigadoras e investigadores y más de cien colaboradores extranjeros, quienes también se verán beneficiados con la información generada por el proyecto. El instrumental contempla una inversión estimada de 398 millones de pesos y está diseñado para operar de manera continua y autónoma a bordo de la embarcación. Durante la navegación medirá variables como temperatura, salinidad, oxígeno disuelto y otros parámetros físico-químicos de la superficie del mar. El investigador del INACH y coordinador responsable del proyecto, Francisco Santa Cruz, destaca que gracias a las rutas regulares de navegación, el sistema recopilará datos a lo largo de los trayectos entre el sur de Chile, el mar de Weddell y la península Antártica hasta el interior del círculo polar. Esto permitirá disponer de información con alta resolución espacial y temporal en sectores donde hoy los registros son escasos y costosos de obtener. Todos los datos generados contribuirán a diversas iniciativas impulsadas por Chile para el monitoreo y protección del ecosistema, entre ellas, la red de sensores latitudinales y la propuesta de un Área Marina Protegida en la península Antártica. El Director de la Fundación Antarctica21, Edgardo Vega, explicó que uno de los mayores desafíos de la ciencia antártica es contar con más datos, tanto en extensión geográfica como a lo largo del año. También destacó que el FerryBox aprovechará que los barcos operan alrededor de 300 días al año, cubriendo una amplia zona del océano Austral. El uso de la nave representa un aporte de financiamiento muy significativo, del orden cercano a los 6.000 millones de pesos anuales valorizados. Uno de los grandes desafíos para la comunidad científica mundial es disponer de datos suficientes sobre el océano Austral. Iniciativas como el Southern Ocean Observing System (SOOS) o Insync buscan a través de la colaboración ampliar la recolección y entrega de observaciones físicas, químicas y biológicas para que todos los actores tengan acceso a los datos que sostienen decisiones públicas y privadas. No es casualidad que la comunidad global esté empujando el modelo de ships of opportunity: en abril de 2025, la UNESCO-IOC/GOOS acaba de respaldar buenas prácticas para reclutar embarcaciones no científicas, precisamente para reducir costos y aumentar cobertura, garantizando estándares de instalación, seguridad y gestión de datos. En otras palabras: lo que Chile pone en marcha aquí es coherente con la dirección en que se mueve la observación oceánica mundial. Ciencia sin huella de carbono Vega comentó, además, que Antarctica21 opera con una logística que mide su huella de carbono y la compensa en proyectos de conservación, de modo que los viajes del buque permiten realizar ciencia en un esquema de carbono neutralidad. En efecto, Antarctica21 opera con una logística que mide anualmente su huella de carbono y la compensa en proyectos de conservación y captura de CO 2 . De este modo, este programa puede abrir una línea sin precedentes: datos oceanográficos antárticos obtenidos bajo un marco explícito de responsabilidad climática, conectando observación, transparencia y acción. Sobre el impacto del convenio, Vega enfatizó la importancia de este vínculo para el trabajo de la Fundación y del país. Yo diría que los impactos más relevantes, además de aportar al conocimiento científico para la toma de decisiones sobre Antártica, desde la perspectiva de nuestra Fundación, es que vamos a establecer un trabajo colaborativo con la principal institución que por ley tiene que desarrollar ciencia en Antártica. Desde la empresa, el Presidente del Directorio de Antarctica21, Jaime Vásquez, valoró que la operación turística de la compañía se convierta también en una plataforma para la ciencia. Recordó que sus buques permanecen la gran mayoría del año en el mar austral. El ejecutivo recalcó que este convenio era una aspiración que venían buscando hace tiempo. Lo anhelábamos, la verdad. Hace rato queríamos firmar con el INACH algún convenio de colaboración, porque el hecho de estar nosotros casi 300 días presentes en todo el mar austral es una plataforma que no se da, no es habitual. A juicio de Vásquez, este acuerdo contribuye a consolidar el rol de Chile como uno de los grandes generadores de datos climáticos sobre la Antártica. Al mismo tiempo, refuerza el compromiso de la compañía con un turismo responsable que integra la ciencia y la educación en su operación. En esta misma línea, la seremi de Ciencia de la Macrozona Austral, Verónica Vallejos, destacó que este convenio es un hito en la vinculación público-privada en ciencia antártica, en línea con los esfuerzos del Gobierno por impulsar este tipo de colaboración. Agregó que, en un contexto donde la mayor parte de la investigación se financia con recursos públicos, que una empresa local como Antarctica21 se articule con el INACH desde Magallanes refuerza el rol de la región como una de las principales puertas de entrada a la Antártica para programas de distintos países. Con esto el proyecto Ferry Box Antártico se proyecta como una herramienta clave para comprender mejor el océano Austral y sus impactos en el clima global, fortaleciendo al mismo tiempo la cooperación entre Estado, academia y sector privado. Este convenio reafirma el rol de Magallanes como actor central en la ciencia y la protección ambiental del Continente Blanco. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) aprobó el financiamiento para la segunda etapa del Nodo Laboratorio Natural Antártico, iniciativa orientada a fortalecer el rol de Chile como plataforma científica, tecnológica y logística en la Antártica, articulando capacidades de investigación con desafíos territoriales y con agendas de cooperación internacional. La adjudicación se enmarca en el Concurso Nodos de Especialización Laboratorios Naturales 2025, convocatoria con la que ANID dio continuidad a los nodos impulsados en 2023 para consolidar capacidades, profundizar líneas de trabajo y proyectar estas iniciativas a escala territorial. El Nodo Antártico mantiene al Instituto Antártico Chileno (INACH) como organismo beneficiario y es ejecutado en colaboración con la Universidad de Magallanes (UMAG), el Instituto Milenio BASE y la Universidad Austral de Chile (UACh). La propuesta de continuidad se titula Chile Antártico: articulación, identidad y cooperación hacia un futuro sostenible en el laboratorio natural y su objetivo central es fortalecer la Antártica como Laboratorio Natural, promoviendo sinergias entre actores del sistema de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI), para lo que fueron asignados $330.204.000 pesos. De acuerdo con el director nacional del INACH, doctor Gino Casassa, los resultados que ha conseguido el Nodo han servido como un insumo fundamental para confeccionar un primer borrador del Plan Estratégico Antártico, ya que tratan aspectos transversales y son un análisis del quehacer antártico de nuestro país. Por ello, estamos felices de contar con un segundo período del Nodo Antártico y tener continuidad para reforzar las iniciativas construidas, expresa. Iniciativas de la hoja de ruta La segunda etapa se apoya en los datos levantados por la investigación diagnóstica del sistema CTCI antártico desarrollada en la primera etapa, que cerró con una hoja de ruta: un conjunto de iniciativas que involucra a instituciones públicas y a diversos actores vinculados al territorio antártico. Para el doctor Marcelo González, director del Proyecto Nodo Antártico, tenemos un diagnóstico bien profundo y detallado, con iniciativas que se han levantado con participación de los diferentes actores clave que permiten generar un trabajo sólido y muy útil para la toma de decisiones. Ahora lo que queda es focalizarse en las iniciativas priorizadas que surgen de esta investigación, comenta. La cartera de iniciativas incluye acciones para robustecer la identidad antártica, fortalecer la gobernanza, avanzar en una política de datos antárticos y potenciar un turismo sustentable y patrimonial. Una de las propuestas es la Alianza Interuniversitaria Chile-Antártica (AICA), concebida para integrar transversalmente el conocimiento antártico en la educación superior. La iniciativa avanzó con la aprobación y firma de un convenio marco entre el INACH y el Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH), en octubre de 2025, e incorpora la instalación de una secretaría ejecutiva encargada de su funcionamiento. Otra línea es la iniciativa Acción Patrimonial en Punta Arenas, que busca revitalizar el Circuito Histórico Antártico. La medida apunta a conectar a la ciudadanía con el territorio: si bien el 98,3 % de los habitantes locales declara sentir un vínculo con la Antártica, más de la mitad no participa en actividades relacionadas, según datos de la Encuesta de Percepción realizada por el Nodo Antártico durante 2025. En paralelo, esta segunda etapa contempla productos de apoyo a la comunidad científica, como una Guía del Investigador(a), concebida como herramienta para orientar la conducta y las buenas prácticas de quienes visitan el Continente Blanco con fines de investigación. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
En el Centro Asistencial Docente e Investigación (CADI) de la Universidad de Magallanes se realizó la Reunión de Cierre del Proyecto Anillo “InflammAIDS”, iniciativa científica que desde 2022 ha desarrollado investigación de alto nivel en torno a los mecanismos de la inflamación crónica asociada al VIH. El proyecto congregó a un equipo multidisciplinario que integró ciencia básica y clínica, incorporando áreas como inmunología, biología molecular, biología celular y hematología, con el objetivo de avanzar en el desarrollo de estrategias terapéuticas más efectivas. InflammAIDS es impulsado por el Centro de Investigación Integral en VIH/SIDA (CHAIR), junto a la Facultad de Medicina y la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, la Universidad de Magallanes y diversos hospitales y centros de salud del país, contando con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).