Conocer la Antártica ya no requiere abrir un libro especializado ni navegar entre decenas de sitios web. Desde hoy, cualquier persona puede acceder gratuitamente a un chatbot disponible en WhatsApp, diseñado para responder preguntas sobre la Antártica, sus ecosistemas y la investigación científica que Chile desarrolla en el continente. La iniciativa, impulsada por el Instituto Milenio BASE , busca acercar el conocimiento antártico a la ciudadanía mediante una plataforma de uso cotidiano. Los usuarios pueden preguntar, por ejemplo, por qué la Antártica es clave para regular el clima del planeta , cómo viven los equipos científicos durante una expedición, cuál es la relación histórica de Chile con este territorio, o resolver dudas sobre el Sistema del Tratado Antártico, que busca cuidar, gobernar y proteger el continente blanco y sus zonas marinas. Las respuestas se entregan a través de un carismático avatar, o personaje de la plataforma, que fue ilustrado por el artista chileno Raúl Matus: un kril antártico, que, mediante un lenguaje cercano y con información basada en evidencia científica, se comunica con los usuarios. “Buscamos desarrollar este chatbot antártico para invitar a las personas, y especialmente a los jóvenes, a conocer más sobre la Antártica. No solo sus investigaciones científicas, sino también su estrecha relación con Chile a través del derecho, la historia, la literatura o incluso el cine”, señala Elie Poulin, académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE. Más que un asistente conversacional El proyecto busca convertirse en una puerta de entrada al conocimiento antártico generado desde Chile. “Los contenidos del chatbot nacen de nuestros aprendizajes en ferias científicas, escuelas y encuentros ciudadanos. Incorporamos las dudas, curiosidades y preguntas más frecuentes de las personas sobre la Antártica, junto con visibilizar el conocimiento que se genera desde distintas ciudades de Chile en materia de investigación”, subraya Julieta Orlando, académica de la Universidad de Chile, presidenta de la SOMICH y directora alterna del Instituto Milenio BASE. El desarrollo del chatbot fue posible gracias al apoyo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través del Fondo de Proyección al Medio Externo 2026, y surge a partir del proyecto “Descongela el mito: Chatbot contra la desinformación polar”. Además, la iniciativa realizará talleres y charlas en las ciudades de Santiago, Valdivia, Concepción, Punta Arenas y Puerto Williams para reflexionar sobre mitos y noticias falsas, o inexactas, en torno a la Antártica, alfabetización digital y pensamiento crítico, en compañía de grupos de investigación y docencia del Instituto Milenio BASE y las instituciones respaldantes. Su acceso gratuito ya está disponible a través de WhatsApp y los próximos días la cuenta de Instagram @mileniobase estrenará un concurso para encontrar un nombre al kril antártico protagonista del chatbot que buscará responder todas las preguntas de chilenas y chilenos. Fuente: cooperativaciencia.cl
Un equipo de investigadores logró construir por primera vez un genoma de referencia a escala cromosómica de Colobanthus quitensis, conocido comúnmente como clavelito antártico, una de las dos únicas plantas vasculares nativas de la Antártica. El estudio, publicado en la prestigiosa revista científica Genome Biology and Evolution, representa un hito para la ciencia polar al entregar el mapa genético más completo obtenido hasta ahora para esta especie. El clavelito antártico despierta un especial interés científico porque constituye un modelo biológico único para estudiar cómo las plantas logran sobrevivir en condiciones extremas, como el frío intenso, la alta radiación ultravioleta, la sequía y los constantes ciclos de congelamiento y deshielo. Descifrar los mecanismos genéticos y fisiológicos que sustentan esta extraordinaria capacidad de adaptación permitirá comprender mejor los procesos evolutivos que hacen posible la vida vegetal en ambientes extremos. Además, esta especie es considerada un bioindicador de los efectos del cambio climático en los ecosistemas polares y desempeña un papel clave como soporte de comunidades microbianas del suelo, fundamentales para el funcionamiento y la biodiversidad de estos ecosistemas. Hasta antes de este trabajo científico, se contaba únicamente con fragmentos aislados del ADN de la planta. Gracias a la nueva investigación fue posible ensamblar prácticamente todo su genoma, ordenándose en sus cromosomas, como si se hubiese completado un rompecabezas del que antes solo existían piezas dispersas. El estudio fue liderado por el Dr. Eduardo Castro-Nallar, académico de la Universidad de Talca (UTalca) e investigador de ICEMELT, anillo de investigación en ciencia antártica financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y encabezado por la Universidad Mayor (UMayor). “Este mapa genético nos permitirá buscar con precisión cuáles son los genes y mecanismos que hacen posible que esta planta sobreviva al frío extremo, la intensa radiación ultravioleta y la escasez de agua que caracteriza a la Antártica”, asegura el Dr. Castro-Nallar. El genoma, denominado POLARIX, abarca 887 millones de pares de bases y fue ensamblado en 40 cromosomas, alcanzando un nivel de resolución sin precedentes para una planta antártica. Además, el equipo identificó más de 40.700 genes codificantes de proteínas, de los que el 95 % cuenta con una anotación funcional, constituyendo una plataforma de referencia para futuras investigaciones sobre adaptación al estrés ambiental. “Es como tener un rompecabezas de 100 piezas del que antes sólo conocíamos las piezas sueltas. Ahora hemos logrado identificar y ensamblar 99 de ellas”, explica el Dr. Cristóbal Galbán, director de ICEMELT y uno de los coautores del estudio. Para alcanzar este resultado, los investigadores combinaron tecnologías de secuenciación de ADN de última generación (PacBio HiFi y Hi-C), junto con más de un año de análisis bioinformático realizado en Chile. Aunque la obtención de los datos genómicos tomó solo algunas semanas, el ensamblaje, ordenamiento y validación del genoma requirieron cerca de un año y medio de trabajo especializado. Aplicaciones futuras Más allá del avance en genómica, la investigación entrega una herramienta fundamental para comprender cómo las plantas logran adaptarse a ambientes extremos. El nuevo genoma permitirá estudiar con mayor precisión los genes asociados a la tolerancia al frío, la congelación, la sequía y otros factores ambientales, conocimientos que, a mediano plazo, podrían contribuir al desarrollo de cultivos más resilientes frente al cambio climático. “Sus características podrían tener aplicaciones futuras en la agricultura. Los genes relacionados con la tolerancia al frío y otros estreses ambientales podrían servir como base para desarrollar cultivos más resistentes ante la variabilidad climática”, explica el Dr. Castro- Nallar. La publicación abre ahora una nueva etapa de investigación. El equipo utilizará este genoma de referencia para estudiar la diversidad genética de poblaciones de Colobanthus quitensis distribuidas entre el Cabo de Hornos y la Antártica con el objetivo de comprender cómo esta especie colonizó el continente blanco y cuáles son las bases genéticas de su extraordinaria capacidad de supervivencia. El artículo científico se encuentra disponible aquí. Más información en www.icemelt.cl
Aunque la Antártica se suele considerar como uno de los lugares más prístinos del planeta, hoy enfrenta profundas transformaciones producto del calentamiento global y del aumento de la actividad humana, lo que está modificando drásticamente las condiciones ambientales del continente blanco. En este contexto surge Disrupting Polar Ecosystems: Light Pollution may alter the Ecological Effects of Global Warming (DIPOLE), un innovador programa de investigación financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Ministerio de Ciencia, Conocimiento, Tecnología e Innovación (MinCien) de Chile a través de la herramienta Anillos de Investigación en Ciencia Antártica. Este programa estudia, por primera vez y de manera integrada, cómo la contaminación lumínica producto de actividades antropogénicas y el calentamiento global, afectan los ecosistemas costeros del continente blanco. “La Antártica ya no se puede entender como un ecosistema totalmente libre de la influencia humana. Hoy observamos cómo distintos estresores ambientales de origen antropogénico están actuando simultáneamente sobre la biodiversidad antártica, por lo que es urgente comprender cuáles son los efectos biológicos sobre el funcionamiento de estos ecosistemas australes”, explica el Dr. José Pulgar, director de DIPOLE y académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB). La investigación se desarrolla en ecosistemas costeros subantárticos y antárticos, y combina trabajo de campo en ambientes intermareales y pelágicos con experimentos de laboratorio. El equipo evalúa cómo la contaminación lumínica y el calentamiento global afectan componentes clave de estos ecosistemas, entre ellos macroalgas, invertebrados y vertebrados marinos, además de las interacciones ecológicas que sustentan su funcionamiento y biodiversidad. Mientras los efectos de la contaminación lumínica sobre organismos de ecosistemas marinos y terrestres de ambientes no polares han sido ampliamente estudiados, en la Antártica no existe información sobre cómo la luz artificial puede alterar los procesos biológicos de los organismos que habitan este ambiente extremo. DIPOLE busca responder precisamente esa pregunta, incorporando además un segundo factor clave: el acelerado calentamiento que experimenta la península Antártica, una de las regiones del planeta donde la temperatura ha aumentado con mayor rapidez en las últimas décadas. “Nuestro objetivo es entender cómo la luz artificial puede interactuar con el incremento en temperatura y generar respuestas que no podríamos predecir estudiando cada fenómeno por separado. De este modo, DIPOLE aportará evidencia científica sólida que permitirá anticipar los impactos de estos estresores y que además aportará al desarrollo de políticas públicas que fortalezcan las estrategias de conservación y gestión ambiental en el marco del Sistema del Tratado Antártico”, agrega el Dr. Pulgar. Contaminación lumínica y sociedad La contaminación lumínica, entendida como la alteración de los niveles naturales de luz por el uso de iluminación artificial, es una forma de contaminación ambiental que ha recibido mucha menos atención que otros contaminantes. Su gestión representa un desafío, dado que la sociedad demanda cada vez más iluminación, asociándola con una mayor sensación de seguridad, desarrollo y bienestar. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que el exceso de luz durante la noche puede alterar el funcionamiento de los ecosistemas y afectar a numerosas especies. “Históricamente hemos asociado la luz con seguridad y progreso, pero pocas veces nos detenemos a pensar en sus efectos sobre el medioambiente. La evidencia científica demuestra que la iluminación artificial excesiva puede alterar procesos biológicos esenciales y afectar la biodiversidad. El desafío no es eliminar la iluminación, sino utilizarla de manera responsable e inteligente, conciliando las necesidades de las personas con la protección de los ecosistemas”, concluye el Dr. Cristian Duarte, subdirector de DIPOLE y académico de la UNAB. Más información en www.dipole.cl
Hasta Roma se trasladó el investigador de la UMAG, Dr. Sergio Radic, para ser parte del grupo Agricultura, silvicultura y otros usos de la tierra del Panel Intergubernamental en Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), y que tiene como objetivo contribuir a la elaboración del Informe Metodológico del IPCC 2027 sobre Tecnologías de Eliminación de Dióxido de Carbono, Captura, Utilización y Almacenamiento de Carbono para los Inventarios Nacionales de Gases de Efecto Invernadero (Orientación adicional). Mi aporte está enfocado en el secuestro de carbono en praderas y tenemos reuniones online y presenciales cada cierto tiempo. Mi participación en este grupo se basó en la experiencia adquirida en un proyecto Fondef-ANID que ejecutamos en la UMAG relacionado al contenido de carbono en los suelos de Magallanes (el primer proyecto de este tipo en la región), donde obtuvimos los primeros datos de carbono que permitieron generar mapas de carbono predial, además de publicaciones relacionadas al tema, indicó Radic, quien agradeció al Ministerio de Ciencia por proporcionarle la información para postular a esta importante reunión a nivel mundial en cambio climático. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático tiene como función primordial evaluar de manera periódica el estado del conocimiento científico internacional acerca del cambio climático, mediante la elaboración de informes que sintetizan los resultados disponibles, así lo indicó el seremi de Ciencia Carlos Olave, quien señaló que una de las misiones que tiene nuestro ministerio es promover que el conocimiento científico sirva de base estratégica para el diseño, formulación y evaluación de las políticas públicas y, en este sentido, reconoció que la calidad del trabajo de investigación que se hace en la región permite proyectar estos resultados a nivel internacional, permitiendo que Magallanes avance en su posición de socio global en ciencia y tecnología, como lo está haciendo en el IPCC el Dr. Radic. Es importante destacar que el IPCC fue creado por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa Ambiental de Naciones Unidas en 1988. Su función se basa principalmente en la evaluación de la literatura científica y técnica revisada por homólogos y publicada. Asimismo, elabora informes especiales y documentos técnicos sobre temas en los que se consideran necesarios la información y el asesoramiento científico e independiente. En Chile, el contacto se efectúa a través de un punto focal que recae en el Ministerio del Medio Ambiente, y cuya función es coordinar la revisión de los documentos preparados por los científicos del panel y canalizar los comentarios por parte de los gobiernos, facilitar la participación de los científicos del país en las actividades realizadas y difundir y promover a nivel local los principales resultados generados en el panel. Finalmente Radic destaca la importancia de poder avanzar junto a la empresa privada del sector agropecuario de la región en generar manejos prediales que permitan secuestrar mayor contenido de carbono orgánico en el suelo. En estos momentos existe un trabajo conjunto con la organización TNC para llevar adelante diferentes iniciativas locales que propendan a generar bonos de carbono en la región, y con ello aumentar la rentabilidad predial manteniendo la sostenibilidad del ecosistema.
En un esfuerzo pionero por comprender el comportamiento del cáncer gástrico en la población chilena, un equipo de investigación de la UMAG, Genómica Evolutiva y Médica en Magallanes (GEMMa), ha publicado el estudio titulado Microbial dynamics in gastric cancer: insights from full-length 16S rRNA nanopore sequencing in the MAGIC cohort, como resultado de la investigación doctoral de la candidata a doctora Daniela Zapata Contreras, dirigida por la Dra. Yolanda Espinosa Parrilla . El trabajo, difundido por la revista científica Frontiers in Microbiology, marca un hito al ser la primera publicación en la que se caracteriza la microbiota gástrica mediante secuenciación masiva en individuos chilenos a lo largo de las distintas etapas de desarrollo de la enfermedad. La investigación se centró en determinar cómo cambian las comunidades de bacterias (microbioma) en el estómago a medida que una persona progresa desde lesiones benignas como la gastritis hacia etapas de cáncer gástrico. Este hito científico se sustenta en la Cohorte MAGIC, un biorepositorio y plataforma de investigación activa en Magallanes desde 2018 que, en colaboración con el Hospital Clínico Magallanes, ha reclutado a más de 550 pacientes para el estudio de enfermedades gástricas. Al respecto, la doctoranda Daniela Zapata Contreras, explica la relevancia de los hallazgos, afirmando nuestra investigación permitió observar con un nivel de detalle inédito cómo cambia la estructura de las bacterias que habitan el estómago según progresa la patología. Lo más revelador es que, si bien el Helicobacter pylori es el protagonista habitual en las etapas previas, su presencia disminuye en etapas avanzadas de cáncer, siendo desplazado por comunidades de géneros como Lactobacillus y Limosilactobacillus, lo que se respalda con otros estudios. Estas variaciones generan firmas bacterianas que en el futuro podrían utilizarse como nuevos biomarcadores para estratificar el riesgo de los pacientes de manera mucho más precisa, complementando el diagnóstico tradicional y ayudándonos a entender por qué no todas las personas con Helicobacter desarrollan la enfermedad. Por su parte, la Dra. Yolanda Espinosa Parrilla, destaca el valor de realizar esta ciencia desde la Región de Magallanes, señalando que este es, hasta donde sabemos, el primer artículo científico que muestra resultados de secuenciación de la microbiota gástrica en individuos chilenos, un hito para la ciencia nacional y latinoamericana, ya que la mayoría de estos estudios provienen de Asia. Para nosotros era fundamental generar conocimiento de nuestra propia población en una región de tan alta incidencia en cáncer gástrico como Magallanes. Gracias a la consolidación de la Cohorte MAGIC, la colaboración con el Biobanco de Tejidos y Fluidos de la Universidad de Chile (BTUCH) y al uso de tecnología de secuenciación de lecturas largas que operamos en nuestros propios laboratorios en la UMAG, hemos podido demostrar que existen diferencias incluso entre pacientes de Magallanes y Santiago. Esto refuerza la importancia de seguir fortaleciendo nuestras colecciones biológicas para avanzar en la prevención personalizada del cáncer. Resultados clave y tecnología de punta La investigación analizó 162 muestras de tejido de 83 pacientes pertenecientes a la Cohorte MAGIC (Magallanes) y al Biobanco BTUCH. El estudio demostró que el microbioma gástrico es dinámico: a medida que el ambiente del estómago cambia (por ejemplo, en su pH), aumentan géneros como Lactobacillus, Limosilactobacillus, Clostridium, Streptococcus, Klebsiella y Sarcina, los cuales podrían contribuir al microambiente tumoral. El estudio, además permitió observar variaciones preliminares en la composición bacteriana entre pacientes de la zona austral y la zona central. Para lograr esta precisión, el equipo utilizó tecnología de secuenciación de lecturas largas (Nanopore), la cual proporciona una resolución taxonómica superior a los métodos convencionales. Agradecimientos y financiamiento El equipo de investigación, integrado también por especialistas del Hospital Clínico de Magallanes, así como del Centro Austral de Tecnología Genómica (cATG), extendió un agradecimiento especial a los más de 550 participantes de la Cohorte MAGIC y del BTUCH por su disposición a contribuir con la ciencia. Este trabajo fue posible gracias al financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través de los proyectos FONDECYT Regular 1170446 y 1240133. Los investigadores subrayan que la Cohorte MAGIC continúa creciendo a través del reclutamiento de nuevos pacientes, consolidándose como una plataforma esencial para la prevención y el estudio del cáncer en Chile.
Conocer la Antártica ya no requiere abrir un libro especializado ni navegar entre decenas de sitios web. Desde hoy, cualquier persona puede acceder gratuitamente a un chatbot disponible en WhatsApp, diseñado para responder preguntas sobre la Antártica, sus ecosistemas y la investigación científica que Chile desarrolla en el continente. La iniciativa, impulsada por el Instituto Milenio BASE , busca acercar el conocimiento antártico a la ciudadanía mediante una plataforma de uso cotidiano. Los usuarios pueden preguntar, por ejemplo, por qué la Antártica es clave para regular el clima del planeta , cómo viven los equipos científicos durante una expedición, cuál es la relación histórica de Chile con este territorio, o resolver dudas sobre el Sistema del Tratado Antártico, que busca cuidar, gobernar y proteger el continente blanco y sus zonas marinas. Las respuestas se entregan a través de un carismático avatar, o personaje de la plataforma, que fue ilustrado por el artista chileno Raúl Matus: un kril antártico, que, mediante un lenguaje cercano y con información basada en evidencia científica, se comunica con los usuarios. “Buscamos desarrollar este chatbot antártico para invitar a las personas, y especialmente a los jóvenes, a conocer más sobre la Antártica. No solo sus investigaciones científicas, sino también su estrecha relación con Chile a través del derecho, la historia, la literatura o incluso el cine”, señala Elie Poulin, académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE. Más que un asistente conversacional El proyecto busca convertirse en una puerta de entrada al conocimiento antártico generado desde Chile. “Los contenidos del chatbot nacen de nuestros aprendizajes en ferias científicas, escuelas y encuentros ciudadanos. Incorporamos las dudas, curiosidades y preguntas más frecuentes de las personas sobre la Antártica, junto con visibilizar el conocimiento que se genera desde distintas ciudades de Chile en materia de investigación”, subraya Julieta Orlando, académica de la Universidad de Chile, presidenta de la SOMICH y directora alterna del Instituto Milenio BASE. El desarrollo del chatbot fue posible gracias al apoyo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través del Fondo de Proyección al Medio Externo 2026, y surge a partir del proyecto “Descongela el mito: Chatbot contra la desinformación polar”. Además, la iniciativa realizará talleres y charlas en las ciudades de Santiago, Valdivia, Concepción, Punta Arenas y Puerto Williams para reflexionar sobre mitos y noticias falsas, o inexactas, en torno a la Antártica, alfabetización digital y pensamiento crítico, en compañía de grupos de investigación y docencia del Instituto Milenio BASE y las instituciones respaldantes. Su acceso gratuito ya está disponible a través de WhatsApp y los próximos días la cuenta de Instagram @mileniobase estrenará un concurso para encontrar un nombre al kril antártico protagonista del chatbot que buscará responder todas las preguntas de chilenas y chilenos. Fuente: cooperativaciencia.cl
Un equipo de investigadores logró construir por primera vez un genoma de referencia a escala cromosómica de Colobanthus quitensis, conocido comúnmente como clavelito antártico, una de las dos únicas plantas vasculares nativas de la Antártica. El estudio, publicado en la prestigiosa revista científica Genome Biology and Evolution, representa un hito para la ciencia polar al entregar el mapa genético más completo obtenido hasta ahora para esta especie. El clavelito antártico despierta un especial interés científico porque constituye un modelo biológico único para estudiar cómo las plantas logran sobrevivir en condiciones extremas, como el frío intenso, la alta radiación ultravioleta, la sequía y los constantes ciclos de congelamiento y deshielo. Descifrar los mecanismos genéticos y fisiológicos que sustentan esta extraordinaria capacidad de adaptación permitirá comprender mejor los procesos evolutivos que hacen posible la vida vegetal en ambientes extremos. Además, esta especie es considerada un bioindicador de los efectos del cambio climático en los ecosistemas polares y desempeña un papel clave como soporte de comunidades microbianas del suelo, fundamentales para el funcionamiento y la biodiversidad de estos ecosistemas. Hasta antes de este trabajo científico, se contaba únicamente con fragmentos aislados del ADN de la planta. Gracias a la nueva investigación fue posible ensamblar prácticamente todo su genoma, ordenándose en sus cromosomas, como si se hubiese completado un rompecabezas del que antes solo existían piezas dispersas. El estudio fue liderado por el Dr. Eduardo Castro-Nallar, académico de la Universidad de Talca (UTalca) e investigador de ICEMELT, anillo de investigación en ciencia antártica financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y encabezado por la Universidad Mayor (UMayor). “Este mapa genético nos permitirá buscar con precisión cuáles son los genes y mecanismos que hacen posible que esta planta sobreviva al frío extremo, la intensa radiación ultravioleta y la escasez de agua que caracteriza a la Antártica”, asegura el Dr. Castro-Nallar. El genoma, denominado POLARIX, abarca 887 millones de pares de bases y fue ensamblado en 40 cromosomas, alcanzando un nivel de resolución sin precedentes para una planta antártica. Además, el equipo identificó más de 40.700 genes codificantes de proteínas, de los que el 95 % cuenta con una anotación funcional, constituyendo una plataforma de referencia para futuras investigaciones sobre adaptación al estrés ambiental. “Es como tener un rompecabezas de 100 piezas del que antes sólo conocíamos las piezas sueltas. Ahora hemos logrado identificar y ensamblar 99 de ellas”, explica el Dr. Cristóbal Galbán, director de ICEMELT y uno de los coautores del estudio. Para alcanzar este resultado, los investigadores combinaron tecnologías de secuenciación de ADN de última generación (PacBio HiFi y Hi-C), junto con más de un año de análisis bioinformático realizado en Chile. Aunque la obtención de los datos genómicos tomó solo algunas semanas, el ensamblaje, ordenamiento y validación del genoma requirieron cerca de un año y medio de trabajo especializado. Aplicaciones futuras Más allá del avance en genómica, la investigación entrega una herramienta fundamental para comprender cómo las plantas logran adaptarse a ambientes extremos. El nuevo genoma permitirá estudiar con mayor precisión los genes asociados a la tolerancia al frío, la congelación, la sequía y otros factores ambientales, conocimientos que, a mediano plazo, podrían contribuir al desarrollo de cultivos más resilientes frente al cambio climático. “Sus características podrían tener aplicaciones futuras en la agricultura. Los genes relacionados con la tolerancia al frío y otros estreses ambientales podrían servir como base para desarrollar cultivos más resistentes ante la variabilidad climática”, explica el Dr. Castro- Nallar. La publicación abre ahora una nueva etapa de investigación. El equipo utilizará este genoma de referencia para estudiar la diversidad genética de poblaciones de Colobanthus quitensis distribuidas entre el Cabo de Hornos y la Antártica con el objetivo de comprender cómo esta especie colonizó el continente blanco y cuáles son las bases genéticas de su extraordinaria capacidad de supervivencia. El artículo científico se encuentra disponible aquí. Más información en www.icemelt.cl
Aunque la Antártica se suele considerar como uno de los lugares más prístinos del planeta, hoy enfrenta profundas transformaciones producto del calentamiento global y del aumento de la actividad humana, lo que está modificando drásticamente las condiciones ambientales del continente blanco. En este contexto surge Disrupting Polar Ecosystems: Light Pollution may alter the Ecological Effects of Global Warming (DIPOLE), un innovador programa de investigación financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Ministerio de Ciencia, Conocimiento, Tecnología e Innovación (MinCien) de Chile a través de la herramienta Anillos de Investigación en Ciencia Antártica. Este programa estudia, por primera vez y de manera integrada, cómo la contaminación lumínica producto de actividades antropogénicas y el calentamiento global, afectan los ecosistemas costeros del continente blanco. “La Antártica ya no se puede entender como un ecosistema totalmente libre de la influencia humana. Hoy observamos cómo distintos estresores ambientales de origen antropogénico están actuando simultáneamente sobre la biodiversidad antártica, por lo que es urgente comprender cuáles son los efectos biológicos sobre el funcionamiento de estos ecosistemas australes”, explica el Dr. José Pulgar, director de DIPOLE y académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB). La investigación se desarrolla en ecosistemas costeros subantárticos y antárticos, y combina trabajo de campo en ambientes intermareales y pelágicos con experimentos de laboratorio. El equipo evalúa cómo la contaminación lumínica y el calentamiento global afectan componentes clave de estos ecosistemas, entre ellos macroalgas, invertebrados y vertebrados marinos, además de las interacciones ecológicas que sustentan su funcionamiento y biodiversidad. Mientras los efectos de la contaminación lumínica sobre organismos de ecosistemas marinos y terrestres de ambientes no polares han sido ampliamente estudiados, en la Antártica no existe información sobre cómo la luz artificial puede alterar los procesos biológicos de los organismos que habitan este ambiente extremo. DIPOLE busca responder precisamente esa pregunta, incorporando además un segundo factor clave: el acelerado calentamiento que experimenta la península Antártica, una de las regiones del planeta donde la temperatura ha aumentado con mayor rapidez en las últimas décadas. “Nuestro objetivo es entender cómo la luz artificial puede interactuar con el incremento en temperatura y generar respuestas que no podríamos predecir estudiando cada fenómeno por separado. De este modo, DIPOLE aportará evidencia científica sólida que permitirá anticipar los impactos de estos estresores y que además aportará al desarrollo de políticas públicas que fortalezcan las estrategias de conservación y gestión ambiental en el marco del Sistema del Tratado Antártico”, agrega el Dr. Pulgar. Contaminación lumínica y sociedad La contaminación lumínica, entendida como la alteración de los niveles naturales de luz por el uso de iluminación artificial, es una forma de contaminación ambiental que ha recibido mucha menos atención que otros contaminantes. Su gestión representa un desafío, dado que la sociedad demanda cada vez más iluminación, asociándola con una mayor sensación de seguridad, desarrollo y bienestar. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que el exceso de luz durante la noche puede alterar el funcionamiento de los ecosistemas y afectar a numerosas especies. “Históricamente hemos asociado la luz con seguridad y progreso, pero pocas veces nos detenemos a pensar en sus efectos sobre el medioambiente. La evidencia científica demuestra que la iluminación artificial excesiva puede alterar procesos biológicos esenciales y afectar la biodiversidad. El desafío no es eliminar la iluminación, sino utilizarla de manera responsable e inteligente, conciliando las necesidades de las personas con la protección de los ecosistemas”, concluye el Dr. Cristian Duarte, subdirector de DIPOLE y académico de la UNAB. Más información en www.dipole.cl
Hasta Roma se trasladó el investigador de la UMAG, Dr. Sergio Radic, para ser parte del grupo Agricultura, silvicultura y otros usos de la tierra del Panel Intergubernamental en Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), y que tiene como objetivo contribuir a la elaboración del Informe Metodológico del IPCC 2027 sobre Tecnologías de Eliminación de Dióxido de Carbono, Captura, Utilización y Almacenamiento de Carbono para los Inventarios Nacionales de Gases de Efecto Invernadero (Orientación adicional). Mi aporte está enfocado en el secuestro de carbono en praderas y tenemos reuniones online y presenciales cada cierto tiempo. Mi participación en este grupo se basó en la experiencia adquirida en un proyecto Fondef-ANID que ejecutamos en la UMAG relacionado al contenido de carbono en los suelos de Magallanes (el primer proyecto de este tipo en la región), donde obtuvimos los primeros datos de carbono que permitieron generar mapas de carbono predial, además de publicaciones relacionadas al tema, indicó Radic, quien agradeció al Ministerio de Ciencia por proporcionarle la información para postular a esta importante reunión a nivel mundial en cambio climático. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático tiene como función primordial evaluar de manera periódica el estado del conocimiento científico internacional acerca del cambio climático, mediante la elaboración de informes que sintetizan los resultados disponibles, así lo indicó el seremi de Ciencia Carlos Olave, quien señaló que una de las misiones que tiene nuestro ministerio es promover que el conocimiento científico sirva de base estratégica para el diseño, formulación y evaluación de las políticas públicas y, en este sentido, reconoció que la calidad del trabajo de investigación que se hace en la región permite proyectar estos resultados a nivel internacional, permitiendo que Magallanes avance en su posición de socio global en ciencia y tecnología, como lo está haciendo en el IPCC el Dr. Radic. Es importante destacar que el IPCC fue creado por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa Ambiental de Naciones Unidas en 1988. Su función se basa principalmente en la evaluación de la literatura científica y técnica revisada por homólogos y publicada. Asimismo, elabora informes especiales y documentos técnicos sobre temas en los que se consideran necesarios la información y el asesoramiento científico e independiente. En Chile, el contacto se efectúa a través de un punto focal que recae en el Ministerio del Medio Ambiente, y cuya función es coordinar la revisión de los documentos preparados por los científicos del panel y canalizar los comentarios por parte de los gobiernos, facilitar la participación de los científicos del país en las actividades realizadas y difundir y promover a nivel local los principales resultados generados en el panel. Finalmente Radic destaca la importancia de poder avanzar junto a la empresa privada del sector agropecuario de la región en generar manejos prediales que permitan secuestrar mayor contenido de carbono orgánico en el suelo. En estos momentos existe un trabajo conjunto con la organización TNC para llevar adelante diferentes iniciativas locales que propendan a generar bonos de carbono en la región, y con ello aumentar la rentabilidad predial manteniendo la sostenibilidad del ecosistema.
En un esfuerzo pionero por comprender el comportamiento del cáncer gástrico en la población chilena, un equipo de investigación de la UMAG, Genómica Evolutiva y Médica en Magallanes (GEMMa), ha publicado el estudio titulado Microbial dynamics in gastric cancer: insights from full-length 16S rRNA nanopore sequencing in the MAGIC cohort, como resultado de la investigación doctoral de la candidata a doctora Daniela Zapata Contreras, dirigida por la Dra. Yolanda Espinosa Parrilla . El trabajo, difundido por la revista científica Frontiers in Microbiology, marca un hito al ser la primera publicación en la que se caracteriza la microbiota gástrica mediante secuenciación masiva en individuos chilenos a lo largo de las distintas etapas de desarrollo de la enfermedad. La investigación se centró en determinar cómo cambian las comunidades de bacterias (microbioma) en el estómago a medida que una persona progresa desde lesiones benignas como la gastritis hacia etapas de cáncer gástrico. Este hito científico se sustenta en la Cohorte MAGIC, un biorepositorio y plataforma de investigación activa en Magallanes desde 2018 que, en colaboración con el Hospital Clínico Magallanes, ha reclutado a más de 550 pacientes para el estudio de enfermedades gástricas. Al respecto, la doctoranda Daniela Zapata Contreras, explica la relevancia de los hallazgos, afirmando nuestra investigación permitió observar con un nivel de detalle inédito cómo cambia la estructura de las bacterias que habitan el estómago según progresa la patología. Lo más revelador es que, si bien el Helicobacter pylori es el protagonista habitual en las etapas previas, su presencia disminuye en etapas avanzadas de cáncer, siendo desplazado por comunidades de géneros como Lactobacillus y Limosilactobacillus, lo que se respalda con otros estudios. Estas variaciones generan firmas bacterianas que en el futuro podrían utilizarse como nuevos biomarcadores para estratificar el riesgo de los pacientes de manera mucho más precisa, complementando el diagnóstico tradicional y ayudándonos a entender por qué no todas las personas con Helicobacter desarrollan la enfermedad. Por su parte, la Dra. Yolanda Espinosa Parrilla, destaca el valor de realizar esta ciencia desde la Región de Magallanes, señalando que este es, hasta donde sabemos, el primer artículo científico que muestra resultados de secuenciación de la microbiota gástrica en individuos chilenos, un hito para la ciencia nacional y latinoamericana, ya que la mayoría de estos estudios provienen de Asia. Para nosotros era fundamental generar conocimiento de nuestra propia población en una región de tan alta incidencia en cáncer gástrico como Magallanes. Gracias a la consolidación de la Cohorte MAGIC, la colaboración con el Biobanco de Tejidos y Fluidos de la Universidad de Chile (BTUCH) y al uso de tecnología de secuenciación de lecturas largas que operamos en nuestros propios laboratorios en la UMAG, hemos podido demostrar que existen diferencias incluso entre pacientes de Magallanes y Santiago. Esto refuerza la importancia de seguir fortaleciendo nuestras colecciones biológicas para avanzar en la prevención personalizada del cáncer. Resultados clave y tecnología de punta La investigación analizó 162 muestras de tejido de 83 pacientes pertenecientes a la Cohorte MAGIC (Magallanes) y al Biobanco BTUCH. El estudio demostró que el microbioma gástrico es dinámico: a medida que el ambiente del estómago cambia (por ejemplo, en su pH), aumentan géneros como Lactobacillus, Limosilactobacillus, Clostridium, Streptococcus, Klebsiella y Sarcina, los cuales podrían contribuir al microambiente tumoral. El estudio, además permitió observar variaciones preliminares en la composición bacteriana entre pacientes de la zona austral y la zona central. Para lograr esta precisión, el equipo utilizó tecnología de secuenciación de lecturas largas (Nanopore), la cual proporciona una resolución taxonómica superior a los métodos convencionales. Agradecimientos y financiamiento El equipo de investigación, integrado también por especialistas del Hospital Clínico de Magallanes, así como del Centro Austral de Tecnología Genómica (cATG), extendió un agradecimiento especial a los más de 550 participantes de la Cohorte MAGIC y del BTUCH por su disposición a contribuir con la ciencia. Este trabajo fue posible gracias al financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través de los proyectos FONDECYT Regular 1170446 y 1240133. Los investigadores subrayan que la Cohorte MAGIC continúa creciendo a través del reclutamiento de nuevos pacientes, consolidándose como una plataforma esencial para la prevención y el estudio del cáncer en Chile.