Representantes de la Armada de Chile y la Armada Argentina se reunieron en la ciudad de Ushuaia para evaluar los resultados de la XXVIII Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC) desarrollada entre 15 de noviembre de 2025 y el 31 de marzo de 2026 en aguas del continente blanco. La reunión de crítica final de la XXVIII PANC fue presidida por el comandante del Área Naval Austral de la Armada Argentina, contraalmirante Guillermo Alberto Prada, y el comandante en jefe de la Tercera Zona Naval de la Armada de Chile, contraalmirante Juan Soto. Según la Armada de Chile, en el período de operaciones la institución desplegó al remolcador ATF-60 Lientur para contribuir a la seguridad en las rutas marítimas al sur del Paso Drake. El ATF-60 Lientur cumplió funciones como buque de servicio, operando de manera alternada con unidades de la Armada de Argentina; mientras que el OPV-83 Marinero Fuentealba proporcionó apoyos logísticos desde Punta Arenas. Ambas unidades de la Tercera Zona Naval de la Armada de Chile desarrollaron sus respectivos periodos de patrulla, manteniéndose posicionadas para responder de forma oportuna ante eventuales emergencias en una de las zonas más exigentes para la navegación a nivel mundial. Fuente: infodefensa.com
Con la representación institucional del Comandante en Jefe de la Tercera Zona Naval, Contraalmirante Juan Soto, se llevó a cabo en la ciudad de Ushuaia la reunión de crítica final de la XXVIII Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC), instancia que permitió evaluar los resultados de la campaña operativa binacional desarrollada entre el 15 de noviembre de 2025 y el 31 de marzo de 2026 en aguas del continente blanco. Durante el periodo de operaciones, la Armada de Chile desplegó unidades de alta capacidad para contribuir a la seguridad en las rutas marítimas al sur del Paso Drake. El ATF-60 “Lientur” cumplió funciones como buque de servicio, operando de manera alternada con unidades de la Armada de Argentina; mientras que el OPV-83 “Marinero Fuentealba” proporcionó apoyos logísticos desde Punta Arenas. Ambas unidades desarrollaron sus respectivos periodos de patrulla, manteniéndose posicionadas para responder de forma oportuna ante eventuales emergencias en una de las zonas más exigentes para la navegación a nivel mundial. Al respecto, el Contraalmirante Soto señaló que la Patrulla Antártica Naval Combinada constituye un esfuerzo sostenido de cooperación entre Chile y Argentina, orientado a garantizar la seguridad de la navegación en un escenario de creciente actividad marítima. “Nuestro despliegue no solo se enfoca en la respuesta ante emergencias, sino también en la protección del medio ambiente antártico y el apoyo a la actividad científica internacional, contribuyendo de manera concreta al cumplimiento de los compromisos asumidos por el país en el marco del Sistema del Tratado Antártico ”, indicó la autoridad naval. Asimismo, el Oficial del Alto Mando destacó que este tipo de operaciones contempla el intercambio de Oficiales entre unidades chilenas y argentinas, lo que permite fortalecer la interoperabilidad y estrechar los vínculos profesionales en un área de operaciones común como lo es el Mar Antártico. Durante la visita oficial, el Contraalmirante Soto fue acompañado por el Jefe de Operaciones del Estado Mayor de la Tercera Zona Naval, Capitán de Fragata Jaime García, siendo recibidos con honores de ordenanza por parte del Comandante del Área Naval Austral de la Armada Argentina, Contraalmirante Guillermo Alberto Prada. Al cierre del encuentro, se procedió a la firma de las actas finales, consolidando este modelo de cooperación binacional como un pilar fundamental para la seguridad marítima y la protección del medio ambiente en las aguas más australes del planeta.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el Seremi de Medio Ambiente de Magallanes, Gonzalo Rosenfeld Sekulovic, abordó diversos temas vinculados a la contingencia ambiental, la ciencia y la educación en la región, destacando especialmente la conmemoración del Día Internacional de la Madre Tierra, que se celebra cada 22 de abril. En la instancia, la autoridad enfatizó la importancia de generar conciencia sobre la protección del medio ambiente, la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático, señalando que se trata de una fecha clave para reflexionar sobre el rol de la humanidad en el planeta. En ese contexto, destacó que se trata de “un planeta que nos alberga, habitamos diversos seres vivos y somos capaces de convivir, ser capaces de vivir todos juntos”. Asimismo, Rosenfeld se refirió a su participación, el pasado 6 de abril, en el aniversario número 15 del Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes, instancia en la que valoró el aporte científico de la entidad. En la oportunidad, indicó que “El Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes cumple 15 años de destacada labor en investigación aplicada. Desde la Seremi del Medio Ambiente reconocemos su fundamental contribución para el conocimiento y conservación de los ecosistemas marinos de nuestra región”. En materia de educación, la autoridad también destacó la recepción del libro “Educación Antártica en Chile”, entregado el 7 de abril junto al Seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Carlos Olave, por parte del Instituto Milenio Base. El documento recopila experiencias sobre la integración del conocimiento antártico en la educación formal desde diversas dimensiones, fortaleciendo así el vínculo entre ciencia y formación. Durante la misma jornada, el Seremi participó en una reunión con el equipo del proyecto Respira Patagonia, iniciativa enfocada en la regeneración de suelos y la captura de CO2 desde la atmósfera. Sobre este punto, Rosenfeld explicó que “Hoy conocimos detalles del proyecto Respira Patagonia, un ejemplo regional que moviliza la inversión sostenible, impulsa proyectos de mitigación y contribuye a la ambición climática global. Chile ha demostrado su liderazgo, construído sobre más de una década de políticas climáticas basadas en la ciencia, la equidad y la transparencia, y reforzado con la Ley Marco de Cambio Climático”.
El remolcador ATF-60 Lientur de la Tercera Zona Naval de la Armada de Chile arribó el lunes 20 de abril a su puerto base de Punta Arenas tras 58 días de operaciones en la Antártica. Según la Armada de Chile, asu arribo al muelle Capitán Guillermos de la ciudad capital de la Región de Magallanes y Antártica Chilena, la dotación de la unidad fue recibida por el comandante en jefe de la Tercera Zona Naval, contraalmirante Juan Soto. La autoridad naval, junto a oficiales del Estado Mayor de la jurisdicción, se dirigió a la dotación del ATF-60 Lientur para felicitarla por el profesionalismo y esfuerzo desplegado durante esta exigente comisión en el continente blanco. El buque inició la fase 1 de la operación Base Soberanía en noviembre de 2025, desarrollando importantes apoyos logísticos a los operadores antárticos nacionales y cumpliendo vitales funciones como unidad de servicio de la Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC), iniciativa combinada con la Armada Argentina. Fuente: infodefensa.com
Son las siete de la mañana y la jornada en la base Profesor Julio Escudero ya está en marcha. Mientras parte de la dotación comienza a despertar, el trabajo de la cocina lleva rato avanzando: hay que servir el desayuno y dejar encaminado el almuerzo para las decenas de personas que necesitan recargar energías antes de enfrentar el día en el continente más austral, cuando faltan pocas semanas para el término de la 62.ª Expedición Científica Antártica. Entre quienes sostienen ese ritmo está Samuel Silva, chef, 43 años, oriundo de Isla Negra y segundo a cargo de la cocina de la principal base del Instituto Antártico Chileno. El equipo es reducido y la exigencia, alta. Junto a la chef Carol Alarcón y el ayudante de cocina Emilio Burgos organizan cada servicio en función de la capacidad del comedor. El comedor alcanza para 30 personas al mismo tiempo. Cuando hay más gente, hay que hacer turnos, explica Silva. Hace poco recibimos cerca de 80 personas. Fueron tres turnos seguidos y terminamos después de las nueve de la noche. Porque no es solo cocinar: también hay que dejar todo limpio, ordenado y avanzar lo que se pueda para el día siguiente. Desde una de las ventanas del comedor, Silva observa el movimiento logístico de la base. Su rol —dice— no se remite solo a la preparación de los platos. Acá la cocina también tiene que ver con cómo recibes a la gente. Un buen trato, una comida que les guste, todo eso influye en cómo descansan después, nos cuenta. El contacto cotidiano con investigadoras e investigadores y personal logístico ha ido ampliando su mirada sobre el lugar en el que trabaja. Me interesa lo que hacen. Siempre les pregunto y ellos se dan el tiempo de explicar, cuenta. Esa cercanía incluso lo ha llevado a acompañar algunas salidas a terreno. Esta es mi primera Expedición Científica Antártica y he tenido la oportunidad de visitar glaciares, andar en zodiac y ver animales en su entorno. Son experiencias que no se olvidan, comenta con emoción. La trayectoria de Silva no ha sido lineal. Se formó en Cocina en un liceo comercial del litoral central y trabajó en distintos espacios gastronómicos antes de tomar otro rumbo: estudió Pedagogía en Inglés en la Universidad de Playa Ancha. Me gusta enseñar, pero el sistema termina desgastando. Son muchas horas, muchas exigencias, confiesa. Con el tiempo, decidió volver a la cocina y retomar el oficio, acumulando experiencia hasta llegar a la base. Cocinar con lo que hay En la Antártica, el abastecimiento condiciona cada decisión. Los productos frescos son limitados y dependen de la logística, por lo que la despensa marca el menú. Hay momentos en que simplemente no están los insumos que uno usaría normalmente, explica Silva. Hace poco teníamos mucho mote, así que probamos con un cremoso. Partió como una solución práctica, pero gustó tanto que nos pidieron repetirlo, incluso, compartir la receta. La adaptación también es clave para responder a dietas especiales, por ejemplo, los veganos o los vegetarianos, que no consumen proteína animal, y como lo que menos dura son las verduras y los productos frescos, trabajamos con legumbres y les ofrecemos alternativas para que puedan comer. En ese contexto, la comida adquiere un valor que va más allá de lo nutricional. La gastronomía también tiene que ver con lo emocional, señala. A veces hemos recibido aplausos, sobre todo cuando hacemos pizzas, completos o hamburguesas. Son preparaciones simples, pero acá se valoran distinto, porque están hechas pensando en gente que está lejos de su casa y de sus seres queridos. Además, no deja de mencionar que las condiciones técnicas de la cocina también imponen límites al desempeño y ponen a prueba la creatividad. Todo funciona con sistemas eléctricos. Eso restringe algunas preparaciones y obliga a adaptar varias recetas. Hay cosas que simplemente no se pueden hacer. Aun así, Silva reconoce el valor de la experiencia. Es un trabajo que mezcla oficio y adaptación, pero también mucho de lo humano. Eso es clave para estar bien acá. Así, le preguntamos: ¿Y si te ofrecen regresar a cocinar a la Antártica, lo harías? No lo duda: Si se da la oportunidad, volvería, afirma.
Representantes de la Armada de Chile y la Armada Argentina se reunieron en la ciudad de Ushuaia para evaluar los resultados de la XXVIII Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC) desarrollada entre 15 de noviembre de 2025 y el 31 de marzo de 2026 en aguas del continente blanco. La reunión de crítica final de la XXVIII PANC fue presidida por el comandante del Área Naval Austral de la Armada Argentina, contraalmirante Guillermo Alberto Prada, y el comandante en jefe de la Tercera Zona Naval de la Armada de Chile, contraalmirante Juan Soto. Según la Armada de Chile, en el período de operaciones la institución desplegó al remolcador ATF-60 Lientur para contribuir a la seguridad en las rutas marítimas al sur del Paso Drake. El ATF-60 Lientur cumplió funciones como buque de servicio, operando de manera alternada con unidades de la Armada de Argentina; mientras que el OPV-83 Marinero Fuentealba proporcionó apoyos logísticos desde Punta Arenas. Ambas unidades de la Tercera Zona Naval de la Armada de Chile desarrollaron sus respectivos periodos de patrulla, manteniéndose posicionadas para responder de forma oportuna ante eventuales emergencias en una de las zonas más exigentes para la navegación a nivel mundial. Fuente: infodefensa.com
Con la representación institucional del Comandante en Jefe de la Tercera Zona Naval, Contraalmirante Juan Soto, se llevó a cabo en la ciudad de Ushuaia la reunión de crítica final de la XXVIII Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC), instancia que permitió evaluar los resultados de la campaña operativa binacional desarrollada entre el 15 de noviembre de 2025 y el 31 de marzo de 2026 en aguas del continente blanco. Durante el periodo de operaciones, la Armada de Chile desplegó unidades de alta capacidad para contribuir a la seguridad en las rutas marítimas al sur del Paso Drake. El ATF-60 “Lientur” cumplió funciones como buque de servicio, operando de manera alternada con unidades de la Armada de Argentina; mientras que el OPV-83 “Marinero Fuentealba” proporcionó apoyos logísticos desde Punta Arenas. Ambas unidades desarrollaron sus respectivos periodos de patrulla, manteniéndose posicionadas para responder de forma oportuna ante eventuales emergencias en una de las zonas más exigentes para la navegación a nivel mundial. Al respecto, el Contraalmirante Soto señaló que la Patrulla Antártica Naval Combinada constituye un esfuerzo sostenido de cooperación entre Chile y Argentina, orientado a garantizar la seguridad de la navegación en un escenario de creciente actividad marítima. “Nuestro despliegue no solo se enfoca en la respuesta ante emergencias, sino también en la protección del medio ambiente antártico y el apoyo a la actividad científica internacional, contribuyendo de manera concreta al cumplimiento de los compromisos asumidos por el país en el marco del Sistema del Tratado Antártico ”, indicó la autoridad naval. Asimismo, el Oficial del Alto Mando destacó que este tipo de operaciones contempla el intercambio de Oficiales entre unidades chilenas y argentinas, lo que permite fortalecer la interoperabilidad y estrechar los vínculos profesionales en un área de operaciones común como lo es el Mar Antártico. Durante la visita oficial, el Contraalmirante Soto fue acompañado por el Jefe de Operaciones del Estado Mayor de la Tercera Zona Naval, Capitán de Fragata Jaime García, siendo recibidos con honores de ordenanza por parte del Comandante del Área Naval Austral de la Armada Argentina, Contraalmirante Guillermo Alberto Prada. Al cierre del encuentro, se procedió a la firma de las actas finales, consolidando este modelo de cooperación binacional como un pilar fundamental para la seguridad marítima y la protección del medio ambiente en las aguas más australes del planeta.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el Seremi de Medio Ambiente de Magallanes, Gonzalo Rosenfeld Sekulovic, abordó diversos temas vinculados a la contingencia ambiental, la ciencia y la educación en la región, destacando especialmente la conmemoración del Día Internacional de la Madre Tierra, que se celebra cada 22 de abril. En la instancia, la autoridad enfatizó la importancia de generar conciencia sobre la protección del medio ambiente, la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático, señalando que se trata de una fecha clave para reflexionar sobre el rol de la humanidad en el planeta. En ese contexto, destacó que se trata de “un planeta que nos alberga, habitamos diversos seres vivos y somos capaces de convivir, ser capaces de vivir todos juntos”. Asimismo, Rosenfeld se refirió a su participación, el pasado 6 de abril, en el aniversario número 15 del Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes, instancia en la que valoró el aporte científico de la entidad. En la oportunidad, indicó que “El Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes cumple 15 años de destacada labor en investigación aplicada. Desde la Seremi del Medio Ambiente reconocemos su fundamental contribución para el conocimiento y conservación de los ecosistemas marinos de nuestra región”. En materia de educación, la autoridad también destacó la recepción del libro “Educación Antártica en Chile”, entregado el 7 de abril junto al Seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Carlos Olave, por parte del Instituto Milenio Base. El documento recopila experiencias sobre la integración del conocimiento antártico en la educación formal desde diversas dimensiones, fortaleciendo así el vínculo entre ciencia y formación. Durante la misma jornada, el Seremi participó en una reunión con el equipo del proyecto Respira Patagonia, iniciativa enfocada en la regeneración de suelos y la captura de CO2 desde la atmósfera. Sobre este punto, Rosenfeld explicó que “Hoy conocimos detalles del proyecto Respira Patagonia, un ejemplo regional que moviliza la inversión sostenible, impulsa proyectos de mitigación y contribuye a la ambición climática global. Chile ha demostrado su liderazgo, construído sobre más de una década de políticas climáticas basadas en la ciencia, la equidad y la transparencia, y reforzado con la Ley Marco de Cambio Climático”.
El remolcador ATF-60 Lientur de la Tercera Zona Naval de la Armada de Chile arribó el lunes 20 de abril a su puerto base de Punta Arenas tras 58 días de operaciones en la Antártica. Según la Armada de Chile, asu arribo al muelle Capitán Guillermos de la ciudad capital de la Región de Magallanes y Antártica Chilena, la dotación de la unidad fue recibida por el comandante en jefe de la Tercera Zona Naval, contraalmirante Juan Soto. La autoridad naval, junto a oficiales del Estado Mayor de la jurisdicción, se dirigió a la dotación del ATF-60 Lientur para felicitarla por el profesionalismo y esfuerzo desplegado durante esta exigente comisión en el continente blanco. El buque inició la fase 1 de la operación Base Soberanía en noviembre de 2025, desarrollando importantes apoyos logísticos a los operadores antárticos nacionales y cumpliendo vitales funciones como unidad de servicio de la Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC), iniciativa combinada con la Armada Argentina. Fuente: infodefensa.com
Son las siete de la mañana y la jornada en la base Profesor Julio Escudero ya está en marcha. Mientras parte de la dotación comienza a despertar, el trabajo de la cocina lleva rato avanzando: hay que servir el desayuno y dejar encaminado el almuerzo para las decenas de personas que necesitan recargar energías antes de enfrentar el día en el continente más austral, cuando faltan pocas semanas para el término de la 62.ª Expedición Científica Antártica. Entre quienes sostienen ese ritmo está Samuel Silva, chef, 43 años, oriundo de Isla Negra y segundo a cargo de la cocina de la principal base del Instituto Antártico Chileno. El equipo es reducido y la exigencia, alta. Junto a la chef Carol Alarcón y el ayudante de cocina Emilio Burgos organizan cada servicio en función de la capacidad del comedor. El comedor alcanza para 30 personas al mismo tiempo. Cuando hay más gente, hay que hacer turnos, explica Silva. Hace poco recibimos cerca de 80 personas. Fueron tres turnos seguidos y terminamos después de las nueve de la noche. Porque no es solo cocinar: también hay que dejar todo limpio, ordenado y avanzar lo que se pueda para el día siguiente. Desde una de las ventanas del comedor, Silva observa el movimiento logístico de la base. Su rol —dice— no se remite solo a la preparación de los platos. Acá la cocina también tiene que ver con cómo recibes a la gente. Un buen trato, una comida que les guste, todo eso influye en cómo descansan después, nos cuenta. El contacto cotidiano con investigadoras e investigadores y personal logístico ha ido ampliando su mirada sobre el lugar en el que trabaja. Me interesa lo que hacen. Siempre les pregunto y ellos se dan el tiempo de explicar, cuenta. Esa cercanía incluso lo ha llevado a acompañar algunas salidas a terreno. Esta es mi primera Expedición Científica Antártica y he tenido la oportunidad de visitar glaciares, andar en zodiac y ver animales en su entorno. Son experiencias que no se olvidan, comenta con emoción. La trayectoria de Silva no ha sido lineal. Se formó en Cocina en un liceo comercial del litoral central y trabajó en distintos espacios gastronómicos antes de tomar otro rumbo: estudió Pedagogía en Inglés en la Universidad de Playa Ancha. Me gusta enseñar, pero el sistema termina desgastando. Son muchas horas, muchas exigencias, confiesa. Con el tiempo, decidió volver a la cocina y retomar el oficio, acumulando experiencia hasta llegar a la base. Cocinar con lo que hay En la Antártica, el abastecimiento condiciona cada decisión. Los productos frescos son limitados y dependen de la logística, por lo que la despensa marca el menú. Hay momentos en que simplemente no están los insumos que uno usaría normalmente, explica Silva. Hace poco teníamos mucho mote, así que probamos con un cremoso. Partió como una solución práctica, pero gustó tanto que nos pidieron repetirlo, incluso, compartir la receta. La adaptación también es clave para responder a dietas especiales, por ejemplo, los veganos o los vegetarianos, que no consumen proteína animal, y como lo que menos dura son las verduras y los productos frescos, trabajamos con legumbres y les ofrecemos alternativas para que puedan comer. En ese contexto, la comida adquiere un valor que va más allá de lo nutricional. La gastronomía también tiene que ver con lo emocional, señala. A veces hemos recibido aplausos, sobre todo cuando hacemos pizzas, completos o hamburguesas. Son preparaciones simples, pero acá se valoran distinto, porque están hechas pensando en gente que está lejos de su casa y de sus seres queridos. Además, no deja de mencionar que las condiciones técnicas de la cocina también imponen límites al desempeño y ponen a prueba la creatividad. Todo funciona con sistemas eléctricos. Eso restringe algunas preparaciones y obliga a adaptar varias recetas. Hay cosas que simplemente no se pueden hacer. Aun así, Silva reconoce el valor de la experiencia. Es un trabajo que mezcla oficio y adaptación, pero también mucho de lo humano. Eso es clave para estar bien acá. Así, le preguntamos: ¿Y si te ofrecen regresar a cocinar a la Antártica, lo harías? No lo duda: Si se da la oportunidad, volvería, afirma.