Los pingüinos emperador (Aptenodytes forsteri) están en peligro de extinción. A esa conclusión llegó un estudio de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), después de haber analizado la población de esta especie, que vive exclusivamente en la Antártida. En 2009 y 2018, las imágenes satelitales que capturaron los investigadores mostraron que la población de 66 colonias reproductoras de emperador habían disminuido en un 10%. Pero ahora, otro estudio realizado entre 2020 y 2024 mostró que siete colonias disminuyeron en un 32%. Por esta razón, la IUCN agregó a esta especie de pingüino —que es la más grande y reconocible del mundo— a su Lista Roja. En ella se encuentran los animales que están en riesgo de extinción. Además, otra especie que pasó a esta clasificación fueron las focas peleteras antárticas (Arctocephalus gazella) . Tanto estos animales como los pingüinos están sufriendo cambios graves por el calentamiento global, como variaciones en los niveles del hielo marino y la disponibilidad de alimentos, entre otras causas. Por qué los pingüinos emperador están en riesgo de extinción En un 32% se redujeron siete colonias de pingüinos emperador que habitan en el mar de Ross, una bahía profunda del océano Glacial Antártico en la Antártida. Esta preocupante cifra llevó a que los científicos del UICN declaren a la especie en peligro de extinción. “Varios estudios predicen una casi extinción en muchas colonias”, aseguró Philip Trathan, ecólogo marino del British Antarctic Survey, quien participó en el estudio, en conversación con el New York Times. Y es que la causa principal de la población de pingüinos emperador tiene que ver con el calentamiento global, un problema latente que parece no tener fin en el corto plazo. El aumento gradual de la temperatura en la Tierra ha provocado que el hielo marino alcance niveles mínimos históricos desde 2016. “Las aves no podrán sobrevivir sin hielo marino”, aseguró Trathan. Los pingüinos necesitan el hielo marino para reproducirse y evitar el agua cuando pierden su impermeabilidad y aislamiento técnico, en temporada de muda. Además, sin hielo, disminuye la población de sus presas acuáticas. Por su parte, Martin Harper, director ejecutivo de BirdLife International, el organismo que cooperó en la evaluación del pingüino emperador con IUCN, declaró que haber incluido a esta especie en la Lista Roja “es una clara advertencia”. “El cambio climático está acelerando la crisis de extinción ante nuestros ojos. Los gobiernos deben actuar ahora para descarbonizar urgentemente nuestras economías”. Por qué las focas peleteras antárticas están en peligro de extinción Según el mismo informe de la organización, la foca peletera antártica se sumó a la lista de especies en peligro de extinción porque su población disminuyó en más del 50% : en 1999, se estimaba que había 2.187.000 focas maduras. En 2025, se contaron solo 944.000. Los investigadores aseguran que esta grave reducción en la especie “se debe al cambio climático, ya que el aumento de la temperatura del océano y la disminución marino están empujando al kril (un pequeño camarón de la Antártica y alimento de las focas) a mayores profundidades oceánicas, en búsqueda de aguas más frías”. “Por ello, se reduce la disponibilidad de alimento para las focas”. Sin mucho alimento, muchas crías de foca no logran sobrevivir su primer año. Por tanto, hay más población envejecida que reproductora. “Estos importantes hallazgos deberían impulsarnos a actuar en todos los sectores y niveles de la sociedad para abordar decisivamente el cambio climático (...) El papel de la Antártida como ‘guardiana helada’ de nuestro planeta es insustituible: ofrece innumerables beneficios a los seres humanos, estabiliza el clima y proporciona refugio a una fauna única”, añadió la Dra. Grethel Aguilar, directora general de la UICN . Fuente: latercera.com
Desde una de las entradas al Continente Blanco, isla Rey Jorge, y durante la Expedición Científica Antártica (ECA 62) que cada año realiza el Instituto Antártico Chileno (INACH), conversamos con la destacada investigadora antártica Dra. Jenny Blamey de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), quien lidera una investigación que busca expandir los límites de la biología terrestre hacia el cosmos. Su trabajo con microorganismos extremófilos -seres capaces de vivir donde nada más sobrevive- no solo posiciona a Chile como una potencia científica, sino que nos invita a mirar a las estrellas para entender nuestro propio origen mediante el proyecto POLARIS (Polar Organisms Launched for Astrobiological Research in Space). De los glaciares chilenos al espacio exterior ¿Cuál es la relevancia de recolectar estos microorganismos en Antártica para enviarlos al espacio a la Estación Espacial Internacional (EEI)? Jenny Blamey (JB): Hacer investigación en extremófilos es tremendamente relevante para el país, porque Chile es uno de los cinco sitios más diversos de ambientes fríos y extremos, no solo fríos, de nuestro planeta. Y es por eso que el trabajo que estoy desarrollando es aislar microorganismos de ambientes muy extremos y principalmente fríos para llevarlos al espacio para ver el comportamiento de estos extremófilos en el espacio estudiando los cambios genéticos y proteómicos que pueden sufrir cuando están expuestos por aproximadamente seis meses, y podría ser más, a las condiciones del espacio, con alta radiación y que no tiene gravedad. ¿Es el espacio un entorno más hostil que la propia Antártica? JB: Las condiciones son similares en términos de temperaturas. En el espacio son similares en algunos momentos como las que encontramos acá o en el polo sur, porque las temperaturas pueden llegar a -45 ºC o incluso un poquito más. Pero también cuando se acerca al Sol, por ejemplo, las muestras si estuvieran orbitando llegarían a temperaturas cercanas a los 70º en las instalaciones que uno puede disponer. Entonces, trabajar con estos extremófilos que pueden resistir y vivir óptimamente, que es distinto de resistir, vivir óptimamente a temperaturas muy, muy bajas, temperaturas muy, muy calientes, sin oxígeno algunos, porque hemos recolectado muestras que mueren en presencia de oxígeno, en el espacio no hay oxígeno, entonces, anoxigénicas y sin gravedad. Nunca hemos probado sin gravedad aquí en nuestro país y pocas veces se hacen experimentos incluso en la NASA que combinen todas estas condiciones: alta radiación, cambios extremos de temperatura, anoxigénico y sin gravedad, y eso es lo que lo hace relevante. ¿Qué le dirías a un joven que hoy duda si seguir el camino de la investigación? JB: A mí me gusta decirle a la gente joven que la ciencia es, desde mi mirada, uno de los caminos más entretenidos y excitantes en términos de carrera, y si uno hace ciencia Antártica simplemente está en el paraíso de los descubrimientos, la investigación y no solo la investigación de la ciencia por sí sola, sino que también la ciencia que va a ayudar a la sustentabilidad de nuestro planeta más adelante cuando los recursos probablemente van a escasear más de lo que escasean hoy. Te vimos muy emocionada en el glaciar Collins ante el evidente retroceso del hielo. ¿Cómo convive esa preocupación ambiental con tu labor científica? JB: Sí, efectivamente me da mucha tristeza ver la velocidad con la que está retrocediendo el hielo en la superficie del continente antártico y eso genera o generaría un aumento en la temperatura del agua de los océanos y subiría los niveles del agua del océano, lo que cambiaría todo el flujo de corrientes en todo el planeta. Eso es tremendamente grave y preocupante, pero, por otra parte, yo que busco microorganismos extremos, para mí es muy interesante, porque la tierra que está debajo de estos glaciares que se están resquebrajando desde la cima y que caen como pedazos de hielo al océano, dejan al descubierto todo el suelo que ha estado por millones de años cubierto de hielos y nos permite acercarnos, al tomar esas muestras, probablemente a los estudios que podrían dar inicio al entendimiento del origen de la vida aquí en la Tierra. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
En una conmemoración que une la literatura universal con los paisajes más extremos del planeta, se presentó durante febrero una exposición interactiva sobre la vida y obra de la gran poeta chilena Gabriela Mistral y su inexplorado vínculo con Antártica. El evento marca un hito cultural al celebrarse los 80 años desde que la destacada escritora chilena recibiera el Premio Nobel de Literatura en 1945. La muestra estuvo a cargo de la artista visual y profesora de la Universidad de Chile, Carolina Ibarra, quien señaló que en esta muestra existen tres estadios: uno que es sobre el paisaje, otro sobre la escritura de la poetisa y un tercero sobre el territorio antártico. Gabriela Mistral tiene una forma de estar en el mundo muy presente y eso hace esta dimensión tan territorial de ella. La muestra se presentó primero en la sede del Instituto Antártico Chileno (INACH) en Punta Arenas y posteriormente se trasladó a la base Profesor Julio Escudero, en isla Rey Jorge. En este escenario gélido, la experiencia fue presenciada por una delegación de autoridades encabezadas por el Ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, el director del INACH, Gino Casassa, además de investigadoras e investigadores del Programa Nacional de Ciencia Antártica que se encontraban realizando labores científicas en dicho territorio. Tener una muestra artística de Mistral en la Antártica y en Punta Arenas es de suma relevancia, principalmente por el aniversario de los 80 años de haber obtenido su merecido Premio Nobel, apunta Casassa. A su vez, Dusan Martinovic, director del Museo Gabriela Mistral de Vicuña, subrayó que desde el museo comenzamos a planificar una idea sobre Gabriela y su conexión geográfica, ya que era una gran conocedora de la geografía de Chile. Hoy, a 80 años de su premio Nobel, nos propusimos una tarea bastante interesante que era generar una exposición sobre el continente antártico. Gabriela Mistral escribió sobre Antártica y cuando revisamos su biblioteca personal encontramos varios textos alusivos al Continente Blanco. Esta iniciativa, apoyada por el INACH, refuerza la idea de que la Antártica no es solo un laboratorio natural para la ciencia, sino también un espacio para la cultura y el encuentro con la identidad nacional a ocho décadas del reconocimiento mundial a Gabriela. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
Un velero francés llamado “Tanana”, que vendía expediciones a la Antártica por 12.500 euros (más de 13 millones de pesos chilenos), fue incautado por autoridades chilenas en la zona de Canal Beagle, ya que no contaba con autorización legal para desarrollar dicha actividad. La incautación se llevó a cabo el 1 de abril, con un operativo en el que participaron la Armada, la Policía de Investigaciones y el Servicio Nacional de Aduanas. El Capitán de Puerto de Puerto Williams, el Teniente Primero Litoral René Rojas, explicó que este operativo “fue fruto de una investigación previa que determinó que la embarcación se encontraba efectuando travesías marítimas de forma remunerada en territorio marítimo nacional, lo que contraviene la normativa marítima legal vigente”. En la misma línea, el director de Aduanas de Magallanes, Reinhold Andronoff, explicó que la incautación del “Tanana” es similar a una que se realizó en 2025, haciendo alusión al caso del velero panameño “El Doblón”, que también fue sorprendido en actividades ilícitas similares. “Se trata de yates que declaran ante Aduanas que ingresan al país para desarrollar actividades privadas, sin embargo, a través de un trabajo investigativo, se detecta que están realizando labores comerciales, vendiendo paquetes turísticos para recorrer los fiordos de esta zona del país”, comentó Andronoff. Los viajes del “Tanana” El “Tanana” cuenta con un sitio web y redes sociales, plataformas en las que ofrece sus distintas expediciones. Algunas de ellas son en territorio chileno, como el caso de la península Antártica, el Cabo de Hornos y otros sectores de la Patagonia. En el caso específico de la expedición a la Antártica, se trata de un viaje cuyo precio es de 12.500 euros y su duración es de 26 días. El velero se aborda en Ushuaia (Argentina) y se dirige hacia la península Antártica pasando por territorio marítimo chileno. Fuente: theclinic.cl
La Armada de Chile ordenó a la nave “Bandero”, perteneciente a una fundación ambientalista, cesar sus acciones de interferencia en operaciones pesqueras, luego de un incidente que derivó en la colisión con un buque factoría en aguas de la Antártica. Según informó la Autoridad Marítima, el hecho se originó tras una denuncia recibida el 31 de marzo por parte de un buque de bandera noruega, que alertó sobre maniobras destinadas a obstruir la navegación en el estrecho Bransfield. Estas acciones culminaron con el impacto de la nave de activistas contra el buque “Antarctic Sea”, provocando daños en su casco. Ante esta situación, se instruyó a la embarcación involucrada detener cualquier interferencia y mantener distancia segura respecto de otras naves. Asimismo, la Tercera Zona Naval dispuso el despliegue de la unidad “Lientur” en el área para resguardar la seguridad de la navegación y el normal desarrollo de las actividades marítimas. La Armada indicó que los antecedentes serán puestos en conocimiento del Estado de bandera de la nave y de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR), en el marco de los acuerdos internacionales suscritos por Chile. Desde la organización ambientalista, en tanto, señalaron que sus acciones buscan la protección de los ecosistemas marinos, asegurando que no hubo intención de provocar daños mayores. El incidente ocurrió a más de 900 kilómetros de Cabo de Hornos y no dejó personas lesionadas, aunque generó preocupación por los riesgos asociados a este tipo de maniobras. Fuente: Portal Portuario.
Los pingüinos emperador (Aptenodytes forsteri) están en peligro de extinción. A esa conclusión llegó un estudio de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), después de haber analizado la población de esta especie, que vive exclusivamente en la Antártida. En 2009 y 2018, las imágenes satelitales que capturaron los investigadores mostraron que la población de 66 colonias reproductoras de emperador habían disminuido en un 10%. Pero ahora, otro estudio realizado entre 2020 y 2024 mostró que siete colonias disminuyeron en un 32%. Por esta razón, la IUCN agregó a esta especie de pingüino —que es la más grande y reconocible del mundo— a su Lista Roja. En ella se encuentran los animales que están en riesgo de extinción. Además, otra especie que pasó a esta clasificación fueron las focas peleteras antárticas (Arctocephalus gazella) . Tanto estos animales como los pingüinos están sufriendo cambios graves por el calentamiento global, como variaciones en los niveles del hielo marino y la disponibilidad de alimentos, entre otras causas. Por qué los pingüinos emperador están en riesgo de extinción En un 32% se redujeron siete colonias de pingüinos emperador que habitan en el mar de Ross, una bahía profunda del océano Glacial Antártico en la Antártida. Esta preocupante cifra llevó a que los científicos del UICN declaren a la especie en peligro de extinción. “Varios estudios predicen una casi extinción en muchas colonias”, aseguró Philip Trathan, ecólogo marino del British Antarctic Survey, quien participó en el estudio, en conversación con el New York Times. Y es que la causa principal de la población de pingüinos emperador tiene que ver con el calentamiento global, un problema latente que parece no tener fin en el corto plazo. El aumento gradual de la temperatura en la Tierra ha provocado que el hielo marino alcance niveles mínimos históricos desde 2016. “Las aves no podrán sobrevivir sin hielo marino”, aseguró Trathan. Los pingüinos necesitan el hielo marino para reproducirse y evitar el agua cuando pierden su impermeabilidad y aislamiento técnico, en temporada de muda. Además, sin hielo, disminuye la población de sus presas acuáticas. Por su parte, Martin Harper, director ejecutivo de BirdLife International, el organismo que cooperó en la evaluación del pingüino emperador con IUCN, declaró que haber incluido a esta especie en la Lista Roja “es una clara advertencia”. “El cambio climático está acelerando la crisis de extinción ante nuestros ojos. Los gobiernos deben actuar ahora para descarbonizar urgentemente nuestras economías”. Por qué las focas peleteras antárticas están en peligro de extinción Según el mismo informe de la organización, la foca peletera antártica se sumó a la lista de especies en peligro de extinción porque su población disminuyó en más del 50% : en 1999, se estimaba que había 2.187.000 focas maduras. En 2025, se contaron solo 944.000. Los investigadores aseguran que esta grave reducción en la especie “se debe al cambio climático, ya que el aumento de la temperatura del océano y la disminución marino están empujando al kril (un pequeño camarón de la Antártica y alimento de las focas) a mayores profundidades oceánicas, en búsqueda de aguas más frías”. “Por ello, se reduce la disponibilidad de alimento para las focas”. Sin mucho alimento, muchas crías de foca no logran sobrevivir su primer año. Por tanto, hay más población envejecida que reproductora. “Estos importantes hallazgos deberían impulsarnos a actuar en todos los sectores y niveles de la sociedad para abordar decisivamente el cambio climático (...) El papel de la Antártida como ‘guardiana helada’ de nuestro planeta es insustituible: ofrece innumerables beneficios a los seres humanos, estabiliza el clima y proporciona refugio a una fauna única”, añadió la Dra. Grethel Aguilar, directora general de la UICN . Fuente: latercera.com
Desde una de las entradas al Continente Blanco, isla Rey Jorge, y durante la Expedición Científica Antártica (ECA 62) que cada año realiza el Instituto Antártico Chileno (INACH), conversamos con la destacada investigadora antártica Dra. Jenny Blamey de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), quien lidera una investigación que busca expandir los límites de la biología terrestre hacia el cosmos. Su trabajo con microorganismos extremófilos -seres capaces de vivir donde nada más sobrevive- no solo posiciona a Chile como una potencia científica, sino que nos invita a mirar a las estrellas para entender nuestro propio origen mediante el proyecto POLARIS (Polar Organisms Launched for Astrobiological Research in Space). De los glaciares chilenos al espacio exterior ¿Cuál es la relevancia de recolectar estos microorganismos en Antártica para enviarlos al espacio a la Estación Espacial Internacional (EEI)? Jenny Blamey (JB): Hacer investigación en extremófilos es tremendamente relevante para el país, porque Chile es uno de los cinco sitios más diversos de ambientes fríos y extremos, no solo fríos, de nuestro planeta. Y es por eso que el trabajo que estoy desarrollando es aislar microorganismos de ambientes muy extremos y principalmente fríos para llevarlos al espacio para ver el comportamiento de estos extremófilos en el espacio estudiando los cambios genéticos y proteómicos que pueden sufrir cuando están expuestos por aproximadamente seis meses, y podría ser más, a las condiciones del espacio, con alta radiación y que no tiene gravedad. ¿Es el espacio un entorno más hostil que la propia Antártica? JB: Las condiciones son similares en términos de temperaturas. En el espacio son similares en algunos momentos como las que encontramos acá o en el polo sur, porque las temperaturas pueden llegar a -45 ºC o incluso un poquito más. Pero también cuando se acerca al Sol, por ejemplo, las muestras si estuvieran orbitando llegarían a temperaturas cercanas a los 70º en las instalaciones que uno puede disponer. Entonces, trabajar con estos extremófilos que pueden resistir y vivir óptimamente, que es distinto de resistir, vivir óptimamente a temperaturas muy, muy bajas, temperaturas muy, muy calientes, sin oxígeno algunos, porque hemos recolectado muestras que mueren en presencia de oxígeno, en el espacio no hay oxígeno, entonces, anoxigénicas y sin gravedad. Nunca hemos probado sin gravedad aquí en nuestro país y pocas veces se hacen experimentos incluso en la NASA que combinen todas estas condiciones: alta radiación, cambios extremos de temperatura, anoxigénico y sin gravedad, y eso es lo que lo hace relevante. ¿Qué le dirías a un joven que hoy duda si seguir el camino de la investigación? JB: A mí me gusta decirle a la gente joven que la ciencia es, desde mi mirada, uno de los caminos más entretenidos y excitantes en términos de carrera, y si uno hace ciencia Antártica simplemente está en el paraíso de los descubrimientos, la investigación y no solo la investigación de la ciencia por sí sola, sino que también la ciencia que va a ayudar a la sustentabilidad de nuestro planeta más adelante cuando los recursos probablemente van a escasear más de lo que escasean hoy. Te vimos muy emocionada en el glaciar Collins ante el evidente retroceso del hielo. ¿Cómo convive esa preocupación ambiental con tu labor científica? JB: Sí, efectivamente me da mucha tristeza ver la velocidad con la que está retrocediendo el hielo en la superficie del continente antártico y eso genera o generaría un aumento en la temperatura del agua de los océanos y subiría los niveles del agua del océano, lo que cambiaría todo el flujo de corrientes en todo el planeta. Eso es tremendamente grave y preocupante, pero, por otra parte, yo que busco microorganismos extremos, para mí es muy interesante, porque la tierra que está debajo de estos glaciares que se están resquebrajando desde la cima y que caen como pedazos de hielo al océano, dejan al descubierto todo el suelo que ha estado por millones de años cubierto de hielos y nos permite acercarnos, al tomar esas muestras, probablemente a los estudios que podrían dar inicio al entendimiento del origen de la vida aquí en la Tierra. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
En una conmemoración que une la literatura universal con los paisajes más extremos del planeta, se presentó durante febrero una exposición interactiva sobre la vida y obra de la gran poeta chilena Gabriela Mistral y su inexplorado vínculo con Antártica. El evento marca un hito cultural al celebrarse los 80 años desde que la destacada escritora chilena recibiera el Premio Nobel de Literatura en 1945. La muestra estuvo a cargo de la artista visual y profesora de la Universidad de Chile, Carolina Ibarra, quien señaló que en esta muestra existen tres estadios: uno que es sobre el paisaje, otro sobre la escritura de la poetisa y un tercero sobre el territorio antártico. Gabriela Mistral tiene una forma de estar en el mundo muy presente y eso hace esta dimensión tan territorial de ella. La muestra se presentó primero en la sede del Instituto Antártico Chileno (INACH) en Punta Arenas y posteriormente se trasladó a la base Profesor Julio Escudero, en isla Rey Jorge. En este escenario gélido, la experiencia fue presenciada por una delegación de autoridades encabezadas por el Ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, el director del INACH, Gino Casassa, además de investigadoras e investigadores del Programa Nacional de Ciencia Antártica que se encontraban realizando labores científicas en dicho territorio. Tener una muestra artística de Mistral en la Antártica y en Punta Arenas es de suma relevancia, principalmente por el aniversario de los 80 años de haber obtenido su merecido Premio Nobel, apunta Casassa. A su vez, Dusan Martinovic, director del Museo Gabriela Mistral de Vicuña, subrayó que desde el museo comenzamos a planificar una idea sobre Gabriela y su conexión geográfica, ya que era una gran conocedora de la geografía de Chile. Hoy, a 80 años de su premio Nobel, nos propusimos una tarea bastante interesante que era generar una exposición sobre el continente antártico. Gabriela Mistral escribió sobre Antártica y cuando revisamos su biblioteca personal encontramos varios textos alusivos al Continente Blanco. Esta iniciativa, apoyada por el INACH, refuerza la idea de que la Antártica no es solo un laboratorio natural para la ciencia, sino también un espacio para la cultura y el encuentro con la identidad nacional a ocho décadas del reconocimiento mundial a Gabriela. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
Un velero francés llamado “Tanana”, que vendía expediciones a la Antártica por 12.500 euros (más de 13 millones de pesos chilenos), fue incautado por autoridades chilenas en la zona de Canal Beagle, ya que no contaba con autorización legal para desarrollar dicha actividad. La incautación se llevó a cabo el 1 de abril, con un operativo en el que participaron la Armada, la Policía de Investigaciones y el Servicio Nacional de Aduanas. El Capitán de Puerto de Puerto Williams, el Teniente Primero Litoral René Rojas, explicó que este operativo “fue fruto de una investigación previa que determinó que la embarcación se encontraba efectuando travesías marítimas de forma remunerada en territorio marítimo nacional, lo que contraviene la normativa marítima legal vigente”. En la misma línea, el director de Aduanas de Magallanes, Reinhold Andronoff, explicó que la incautación del “Tanana” es similar a una que se realizó en 2025, haciendo alusión al caso del velero panameño “El Doblón”, que también fue sorprendido en actividades ilícitas similares. “Se trata de yates que declaran ante Aduanas que ingresan al país para desarrollar actividades privadas, sin embargo, a través de un trabajo investigativo, se detecta que están realizando labores comerciales, vendiendo paquetes turísticos para recorrer los fiordos de esta zona del país”, comentó Andronoff. Los viajes del “Tanana” El “Tanana” cuenta con un sitio web y redes sociales, plataformas en las que ofrece sus distintas expediciones. Algunas de ellas son en territorio chileno, como el caso de la península Antártica, el Cabo de Hornos y otros sectores de la Patagonia. En el caso específico de la expedición a la Antártica, se trata de un viaje cuyo precio es de 12.500 euros y su duración es de 26 días. El velero se aborda en Ushuaia (Argentina) y se dirige hacia la península Antártica pasando por territorio marítimo chileno. Fuente: theclinic.cl
La Armada de Chile ordenó a la nave “Bandero”, perteneciente a una fundación ambientalista, cesar sus acciones de interferencia en operaciones pesqueras, luego de un incidente que derivó en la colisión con un buque factoría en aguas de la Antártica. Según informó la Autoridad Marítima, el hecho se originó tras una denuncia recibida el 31 de marzo por parte de un buque de bandera noruega, que alertó sobre maniobras destinadas a obstruir la navegación en el estrecho Bransfield. Estas acciones culminaron con el impacto de la nave de activistas contra el buque “Antarctic Sea”, provocando daños en su casco. Ante esta situación, se instruyó a la embarcación involucrada detener cualquier interferencia y mantener distancia segura respecto de otras naves. Asimismo, la Tercera Zona Naval dispuso el despliegue de la unidad “Lientur” en el área para resguardar la seguridad de la navegación y el normal desarrollo de las actividades marítimas. La Armada indicó que los antecedentes serán puestos en conocimiento del Estado de bandera de la nave y de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR), en el marco de los acuerdos internacionales suscritos por Chile. Desde la organización ambientalista, en tanto, señalaron que sus acciones buscan la protección de los ecosistemas marinos, asegurando que no hubo intención de provocar daños mayores. El incidente ocurrió a más de 900 kilómetros de Cabo de Hornos y no dejó personas lesionadas, aunque generó preocupación por los riesgos asociados a este tipo de maniobras. Fuente: Portal Portuario.