Un reciente estudio liderado por la Universidad de California en Irvine reveló que la Antártica ha perdido más de 12.800 kilómetros cuadrados de costa cubierta por hielo entre 1992 y 2022, evidenciando un retroceso sostenido en distintas zonas del continente. El análisis, basado en imágenes satelitales, muestra que la Antártica Occidental concentra las mayores pérdidas, asociadas principalmente al calentamiento del océano. Según explican los investigadores, la pérdida neta de hielo costero es “significativa y sostenida en el tiempo”, lo que refleja un desequilibrio cada vez más marcado. El glaciólogo Eric Rignot, autor principal del estudio, explicó que “la Antártica es como un globo: no está perforado por todas partes, pero donde lo está, el daño es profundo”. Los expertos advierten que las plataformas de hielo cumplen un rol clave como barrera natural que frena el flujo de los glaciares hacia el mar. Su debilitamiento podría acelerar el aumento del nivel del mar a escala global, reforzando la preocupación científica sobre los efectos del cambio climático en las regiones polares. El estudio subraya la necesidad de mantener un monitoreo constante del hielo antártico, considerando su impacto directo en el equilibrio climático mundial y en las proyecciones futuras del nivel del mar. Fuente: UC Irvine News
En el marco del aniversario 78 de la Base Antártica “General Bernardo O’Higgins Riquelme”, el comandante Carlos Torres Bustos y el mayor Figueroa Ríos, oficial de operaciones del Centro de Asuntos Antárticos del Ejército en Punta Arenas, abordaron el significado de la presencia nacional en la Antártica en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones. En la ceremonia del aniversario varios integrantes de la institución ascendieron a un nuevo grado en su carrera profesional y se destacó la colaboración constante con el Centro Aeroespacial Alemán (DLR). Durante la convesación, el comandante Torres explicó que la base desarrolla apoyo a investigaciones científicas coordinadas por el Instituto Antártico Chileno, además de tareas de exploración terrestre, autosustentabilidad y protección ambiental. Por su parte, el mayor Figueroa resaltó el proceso para certificar a la base bajo la norma internacional ISO 14001, vinculada al cuidado del medio ambiente, así como el aporte de capacidades militares como rescate, buceo, exploración y logística, puestas al servicio de la ciencia. Ambos oficiales coincidieron en la importancia del apoyo de las familias del personal desplegado, destacando que, gracias a la tecnología, hoy mantienen comunicación permanente.
El 18 de febrero marca dos fechas clave en la historia antártica chilena. En 1962 fue fundada la Base Yelcho, ubicada en isla Doumer. Su nombre honra a la escampavía “Yelcho”, comandada por el piloto Luis Pardo, quien en 1916 rescató a los náufragos de la expedición del Endurance en la Antártica. Inicialmente administrada por la Armada de Chile, la base fue transferida en 1986 al Instituto Antártico Chileno (INACH). Actualmente constituye una de las plataformas científicas estratégicas del país, con foco en investigaciones marinas y oceanográficas, aportando al conocimiento del ecosistema antártico y al posicionamiento de Chile como actor relevante en ciencia polar. En la misma fecha, pero en 1948, se inauguró la Base General Bernardo O’Higgins Riquelme, la segunda estación permanente establecida por Chile en el Continente Blanco. Administrada por el Ejército de Chile, es la única base nacional con presencia ininterrumpida desde su fundación, consolidándose como un pilar histórico de la proyección antártica del país. En este nuevo aniversario de la Base O’Higgins, se extiende un reconocimiento al Ejército de Chile por su compromiso permanente con la presencia nacional en la Antártica, reafirmando el rol estratégico de Magallanes como puerta de entrada al territorio polar y eje fundamental en la soberanía y la investigación científica en el extremo sur del mundo.
En 1948, en la segunda expedición Antártica Chilena, existía una expectación y entusiasmo en conocer el nuevo paso de Chile en el Continente Blanco, lo cual involucra la construcción de una nueva base permanente a cargo del Ejército. Los complejos preparativos logísticos, se vieron enfrentados a un nuevo desafío por parte de Presidencia, el traslado del Jefe de Estado y una numerosa comitiva para visitar el Territorio Chileno Antártico, en donde la premisa del Presidente Gabriel González Videla era ...tenemos que sentir Antártica como ir al jardín de nuestra casa.... De esta manera, en un marco de reclamos ingleses en torno al accionar de Chile, Cancillería confirma el rumor el 13 de febrero, anunciando el viaje oficial del presidente, señalando se trata de una ineludible necesidad en que se nos ha colocado al querer desconocer una potencia extranjera los derechos centenarios que al país le caben en lo que respecta su soberanía en dichos territorios polares. Es de esta manera que, acompañado por representantes del Congreso, ministros, Fuerzas Armadas, académicos y una delegación de la Escuela Naval Arturo Prat, el Presidente Gabriel González Videla a bordo del buque Presidente Pinto llegaron a bahía Soberanía, descubriendo el busto del Capitán Arturo Prat en el frontis de la primera base antártica chilena, condecorando con la medalla Al Valor al Teniente Primero Boris Kopaitic, comandante de la Base polar. Entre otros miembros de la comitiva destacaba la figura del Comandante en Jefe del Ejército, General Ramón Cañas Montalva, uno de los principales ideólogos de las expediciones antárticas chilenas. La visita contemplaba además recorrer las inmediaciones, registrándose el primer desfile chileno en el Territorio Antártico, así como dirigirse a la península antártica para la inauguración de la Base Bernardo O´Higgins. Para el historiador Mauricio Jara, investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y Polares y académico de la Universidad de Playa Ancha, la presencia in situ de la máxima autoridad política y administrativa chilena en el Territorio Antártico Nacional reclamado en 1906 y delimitado en 1940, constituye la acción propia de un mandatario que entendía la compleja jurisdicción que debía atender y ocuparse cómo fue al presidir la segunda fundación de una base en el islote Isabel Riquelme: la base Bernardo O´Higgins en febrero de 1948. La visita presidencia fue ampliamente documentada, y a pesar de las dificultades de la comunicación radiofónica, fue difundida por diferentes medios de comunicación, siendo parte de una producción fílmica que de una u otra forma antartizo Chile en un complejo y tenso momento de relaciones diplomáticas con otros Estados con aspiraciones en Antártica. Las imágenes de aquel histórico momento fueron registradas por R. M. Gerstmann, quien a bordo de la Fragata Covadonga de la Armada de Chile logró captar un hito de nuestra historia en Antártica.
En el marco del Programa Internacional POLARIN, esta semana iniciarán su expedición al Continente Blanco la Dra. Mariana García Criado, investigadora postdoctoral del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) de España, y la Dra. Claudia Colesie, profesora en la Universidad de Edimburgo y experta en flora de climas extremos. El proyecto de investigación, denominado BIPOLAR, contempla una duración de aproximadamente 20 días de intenso trabajo de campo en la Base Científica Profesor Julio Escudero del Instituto Antártico Chileno (INACH), ubicada en la isla Rey Jorge, en el marco de la expedición Científica Antártica (ECA 62) que cada año efectúa el INACH. Esta iniciativa tiene como propósito estudiar cómo las plantas logran sobrevivir en uno de los ambientes más hostiles del planeta. La investigación se centra en briofitas y líquenes, específicamente musgos, hepáticas y líquenes, organismos de pequeño tamaño que conforman la base de los ecosistemas vegetales antárticos. El objetivo principal es comprender su diversidad, abundancia y composición, vinculándolo con variables de microclima como la temperatura y la humedad. Al respecto la Dra. Colesie explicó, queremos entender cómo especies logran estar expuestas a la oscuridad durante varios meses y temperaturas muy bajas. Los musgos y líquenes son conocidos por sobrevivir en ambientes extremos; así que nuestro objetivo es ver cuántas especies hay y si sus comunidades están cambiando debido al calentamiento global. La investigación integra áreas de fisiología, ecología y sensores remotos con el objetivo de entender los patrones de diversidad, su relación con el clima y los cambios futuros. Para la toma de datos, el equipo instalará registradores automáticos conocidos como Loggers , dispositivos que permitirán mapear las comunidades vegetales a gran escala y con alta precisión. El nombre del proyecto, BIPOLAR, responde a su enfoque comparativo entre el Ártico y la Antártica, el cual incluye trabajo de campo, uso de diferentes métodos, trabajo de laboratorio y trabajo experimental. Según detalló la Dra. Garcia, el estudio no solo mira al futuro, sino también al pasado: Respecto a mi parte del trabajo, el proyecto incluye estudio en el área de paleoecología, estudio de fósiles de hasta 11.000 años de antigüedad, y también el uso de Big data, es decir, grandes bases de datos de todo el mundo, junto con datos climáticos. Para Colesie, esta será su sexta vez en el continente, pero su primera experiencia en la Isla Rey Jorge. Tampoco he trabajado antes con el INACH, así que espero hacer nuevos amigos, conocer nuevos lugares y aprender más sobre la Antártica, expuso. Por su parte, para Garcia la expedición es un sueño hecho realidad. Es mi primera vez en la Antártica. He trabajado mucho en el Ártico, pero nunca aquí. Estoy muy emocionada por ver los paisajes, conocer a las personas en la base, vivir esta experiencia de campamento; y por supuesto, ver pingüinos, eso es prioridad, concluyó. El proyecto BIPOLAR, como parte de la red POLARIN (Red de Infraestructuras de Investigación Polar), iniciativa con financiamiento de la Unión Europea a través del Programa Marco Horizonte Europa del que es parte INACH , que integra infraestructuras científicas de todo el mundo para conectar estaciones, buques, observatorios y datos clave sobre las regiones polares. Esta colaboración internacional fortalece la investigación y la capacidad de anticipar los efectos de la crisis climática, demostrando que la protección y el estudio de la Antártica y el Ártico son, hoy más que nunca, una tarea colectiva. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
Un reciente estudio liderado por la Universidad de California en Irvine reveló que la Antártica ha perdido más de 12.800 kilómetros cuadrados de costa cubierta por hielo entre 1992 y 2022, evidenciando un retroceso sostenido en distintas zonas del continente. El análisis, basado en imágenes satelitales, muestra que la Antártica Occidental concentra las mayores pérdidas, asociadas principalmente al calentamiento del océano. Según explican los investigadores, la pérdida neta de hielo costero es “significativa y sostenida en el tiempo”, lo que refleja un desequilibrio cada vez más marcado. El glaciólogo Eric Rignot, autor principal del estudio, explicó que “la Antártica es como un globo: no está perforado por todas partes, pero donde lo está, el daño es profundo”. Los expertos advierten que las plataformas de hielo cumplen un rol clave como barrera natural que frena el flujo de los glaciares hacia el mar. Su debilitamiento podría acelerar el aumento del nivel del mar a escala global, reforzando la preocupación científica sobre los efectos del cambio climático en las regiones polares. El estudio subraya la necesidad de mantener un monitoreo constante del hielo antártico, considerando su impacto directo en el equilibrio climático mundial y en las proyecciones futuras del nivel del mar. Fuente: UC Irvine News
En el marco del aniversario 78 de la Base Antártica “General Bernardo O’Higgins Riquelme”, el comandante Carlos Torres Bustos y el mayor Figueroa Ríos, oficial de operaciones del Centro de Asuntos Antárticos del Ejército en Punta Arenas, abordaron el significado de la presencia nacional en la Antártica en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones. En la ceremonia del aniversario varios integrantes de la institución ascendieron a un nuevo grado en su carrera profesional y se destacó la colaboración constante con el Centro Aeroespacial Alemán (DLR). Durante la convesación, el comandante Torres explicó que la base desarrolla apoyo a investigaciones científicas coordinadas por el Instituto Antártico Chileno, además de tareas de exploración terrestre, autosustentabilidad y protección ambiental. Por su parte, el mayor Figueroa resaltó el proceso para certificar a la base bajo la norma internacional ISO 14001, vinculada al cuidado del medio ambiente, así como el aporte de capacidades militares como rescate, buceo, exploración y logística, puestas al servicio de la ciencia. Ambos oficiales coincidieron en la importancia del apoyo de las familias del personal desplegado, destacando que, gracias a la tecnología, hoy mantienen comunicación permanente.
El 18 de febrero marca dos fechas clave en la historia antártica chilena. En 1962 fue fundada la Base Yelcho, ubicada en isla Doumer. Su nombre honra a la escampavía “Yelcho”, comandada por el piloto Luis Pardo, quien en 1916 rescató a los náufragos de la expedición del Endurance en la Antártica. Inicialmente administrada por la Armada de Chile, la base fue transferida en 1986 al Instituto Antártico Chileno (INACH). Actualmente constituye una de las plataformas científicas estratégicas del país, con foco en investigaciones marinas y oceanográficas, aportando al conocimiento del ecosistema antártico y al posicionamiento de Chile como actor relevante en ciencia polar. En la misma fecha, pero en 1948, se inauguró la Base General Bernardo O’Higgins Riquelme, la segunda estación permanente establecida por Chile en el Continente Blanco. Administrada por el Ejército de Chile, es la única base nacional con presencia ininterrumpida desde su fundación, consolidándose como un pilar histórico de la proyección antártica del país. En este nuevo aniversario de la Base O’Higgins, se extiende un reconocimiento al Ejército de Chile por su compromiso permanente con la presencia nacional en la Antártica, reafirmando el rol estratégico de Magallanes como puerta de entrada al territorio polar y eje fundamental en la soberanía y la investigación científica en el extremo sur del mundo.
En 1948, en la segunda expedición Antártica Chilena, existía una expectación y entusiasmo en conocer el nuevo paso de Chile en el Continente Blanco, lo cual involucra la construcción de una nueva base permanente a cargo del Ejército. Los complejos preparativos logísticos, se vieron enfrentados a un nuevo desafío por parte de Presidencia, el traslado del Jefe de Estado y una numerosa comitiva para visitar el Territorio Chileno Antártico, en donde la premisa del Presidente Gabriel González Videla era ...tenemos que sentir Antártica como ir al jardín de nuestra casa.... De esta manera, en un marco de reclamos ingleses en torno al accionar de Chile, Cancillería confirma el rumor el 13 de febrero, anunciando el viaje oficial del presidente, señalando se trata de una ineludible necesidad en que se nos ha colocado al querer desconocer una potencia extranjera los derechos centenarios que al país le caben en lo que respecta su soberanía en dichos territorios polares. Es de esta manera que, acompañado por representantes del Congreso, ministros, Fuerzas Armadas, académicos y una delegación de la Escuela Naval Arturo Prat, el Presidente Gabriel González Videla a bordo del buque Presidente Pinto llegaron a bahía Soberanía, descubriendo el busto del Capitán Arturo Prat en el frontis de la primera base antártica chilena, condecorando con la medalla Al Valor al Teniente Primero Boris Kopaitic, comandante de la Base polar. Entre otros miembros de la comitiva destacaba la figura del Comandante en Jefe del Ejército, General Ramón Cañas Montalva, uno de los principales ideólogos de las expediciones antárticas chilenas. La visita contemplaba además recorrer las inmediaciones, registrándose el primer desfile chileno en el Territorio Antártico, así como dirigirse a la península antártica para la inauguración de la Base Bernardo O´Higgins. Para el historiador Mauricio Jara, investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y Polares y académico de la Universidad de Playa Ancha, la presencia in situ de la máxima autoridad política y administrativa chilena en el Territorio Antártico Nacional reclamado en 1906 y delimitado en 1940, constituye la acción propia de un mandatario que entendía la compleja jurisdicción que debía atender y ocuparse cómo fue al presidir la segunda fundación de una base en el islote Isabel Riquelme: la base Bernardo O´Higgins en febrero de 1948. La visita presidencia fue ampliamente documentada, y a pesar de las dificultades de la comunicación radiofónica, fue difundida por diferentes medios de comunicación, siendo parte de una producción fílmica que de una u otra forma antartizo Chile en un complejo y tenso momento de relaciones diplomáticas con otros Estados con aspiraciones en Antártica. Las imágenes de aquel histórico momento fueron registradas por R. M. Gerstmann, quien a bordo de la Fragata Covadonga de la Armada de Chile logró captar un hito de nuestra historia en Antártica.
En el marco del Programa Internacional POLARIN, esta semana iniciarán su expedición al Continente Blanco la Dra. Mariana García Criado, investigadora postdoctoral del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) de España, y la Dra. Claudia Colesie, profesora en la Universidad de Edimburgo y experta en flora de climas extremos. El proyecto de investigación, denominado BIPOLAR, contempla una duración de aproximadamente 20 días de intenso trabajo de campo en la Base Científica Profesor Julio Escudero del Instituto Antártico Chileno (INACH), ubicada en la isla Rey Jorge, en el marco de la expedición Científica Antártica (ECA 62) que cada año efectúa el INACH. Esta iniciativa tiene como propósito estudiar cómo las plantas logran sobrevivir en uno de los ambientes más hostiles del planeta. La investigación se centra en briofitas y líquenes, específicamente musgos, hepáticas y líquenes, organismos de pequeño tamaño que conforman la base de los ecosistemas vegetales antárticos. El objetivo principal es comprender su diversidad, abundancia y composición, vinculándolo con variables de microclima como la temperatura y la humedad. Al respecto la Dra. Colesie explicó, queremos entender cómo especies logran estar expuestas a la oscuridad durante varios meses y temperaturas muy bajas. Los musgos y líquenes son conocidos por sobrevivir en ambientes extremos; así que nuestro objetivo es ver cuántas especies hay y si sus comunidades están cambiando debido al calentamiento global. La investigación integra áreas de fisiología, ecología y sensores remotos con el objetivo de entender los patrones de diversidad, su relación con el clima y los cambios futuros. Para la toma de datos, el equipo instalará registradores automáticos conocidos como Loggers , dispositivos que permitirán mapear las comunidades vegetales a gran escala y con alta precisión. El nombre del proyecto, BIPOLAR, responde a su enfoque comparativo entre el Ártico y la Antártica, el cual incluye trabajo de campo, uso de diferentes métodos, trabajo de laboratorio y trabajo experimental. Según detalló la Dra. Garcia, el estudio no solo mira al futuro, sino también al pasado: Respecto a mi parte del trabajo, el proyecto incluye estudio en el área de paleoecología, estudio de fósiles de hasta 11.000 años de antigüedad, y también el uso de Big data, es decir, grandes bases de datos de todo el mundo, junto con datos climáticos. Para Colesie, esta será su sexta vez en el continente, pero su primera experiencia en la Isla Rey Jorge. Tampoco he trabajado antes con el INACH, así que espero hacer nuevos amigos, conocer nuevos lugares y aprender más sobre la Antártica, expuso. Por su parte, para Garcia la expedición es un sueño hecho realidad. Es mi primera vez en la Antártica. He trabajado mucho en el Ártico, pero nunca aquí. Estoy muy emocionada por ver los paisajes, conocer a las personas en la base, vivir esta experiencia de campamento; y por supuesto, ver pingüinos, eso es prioridad, concluyó. El proyecto BIPOLAR, como parte de la red POLARIN (Red de Infraestructuras de Investigación Polar), iniciativa con financiamiento de la Unión Europea a través del Programa Marco Horizonte Europa del que es parte INACH , que integra infraestructuras científicas de todo el mundo para conectar estaciones, buques, observatorios y datos clave sobre las regiones polares. Esta colaboración internacional fortalece la investigación y la capacidad de anticipar los efectos de la crisis climática, demostrando que la protección y el estudio de la Antártica y el Ártico son, hoy más que nunca, una tarea colectiva. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).