La Antártica está registrando un comportamiento meteorológico inusual en pleno invierno, caracterizado por temperaturas más altas de lo habitual y precipitaciones en forma de lluvia. Según informó el Centro Meteorológico Antártico de la Dirección Meteorológica de Chile, durante las últimas 24 horas del lunes 6 de julio se acumularon 5,8 milímetros de agua. En lo que va del año también se ha observado una mayor presencia de episodios de viento intenso frente a la ocurrencia de ventiscas propias de la época. El registro más elevado se produjo el viernes 3 de julio, tras el paso de un sistema frontal, con rachas que alcanzaron los 150 kilómetros por hora. Respecto de las temperaturas, la máxima del año se registró el 11 de marzo, con 7,7 °C. Durante junio, el valor más alto llegó a 4,1 °C el día 6, mientras que la máxima de julio corresponde hasta ahora a 2,1 °C, medida este lunes. Las condiciones continúan siendo monitoreadas por el Centro Meteorológico Antártico de la Dirección Meteorológica de Chile debido a su carácter poco habitual para el invierno. Los registros fotográficos y audiovisuales fueron realizados por la meteoróloga Kattherine Bravo, encargada de dicha unidad. https://www.instagram.com/p/Daf19k8kaE_/?img_index=1
En una nueva edición del programa Patagonia On Tour de Polar Comunicaciones, conducido por Daniela Rodríguez Crema de Austro Chile y Sara Adema Yusta de HYST, se abordaron los desafíos del turismo antártico y las oportunidades de posicionamiento internacional de la Región de Magallanes. En el primer bloque participó Verónica Peragallo, CEO de Antarctica21, quien destacó el rol estratégico de Magallanes como puerta de entrada al continente blanco. La ejecutiva explicó que la compañía fue pionera en la creación del modelo de aerocruceros, que permite volar directamente a la Antártica y luego recorrer el territorio en crucero, evitando los dos días de navegación por el paso Drake, uno de los tramos marítimos más exigentes del mundo. Peragallo señaló que el turismo antártico tiene un carácter altamente internacional, con una distribución de visitantes donde aproximadamente un tercio proviene de Norteamérica —principalmente Estados Unidos y Canadá—, otro tercio de Asia, especialmente China, y el resto de distintos países del mundo. Respecto a la temporada actual, indicó que ha sido desafiante debido a condiciones climáticas más inestables, aunque el producto turístico mantiene un alto interés global. En ese contexto, enfatizó la importancia de consolidar a Magallanes como una puerta de entrada competitiva hacia la Antártica. En el segundo bloque participó Cristina Salomón, jefa de marketing de Zonaustral, quien se refirió al rol turístico del recinto y al impacto de los viajes de prensa especializados que han permitido difundir internacionalmente la oferta de Punta Arenas y la región. Durante la conversación se destacó que este tipo de iniciativas contribuyen a posicionar a Magallanes como destino turístico de intereses especiales, fortaleciendo su visibilidad en mercados internacionales y aportando a la diversificación de la economía regional mediante el turismo sustentable.
El iceberg A23a, que durante décadas fue el más grande del mundo, está viviendo sus últimas semanas luego de un recorrido de casi 40 años por el océano Austral. A23a se desprendió en 1986 de la plataforma de hielo Filchner, en la Antártica, y permaneció más de 30 años atrapado en el mar de Weddell. Recién en 2020 comenzó a moverse nuevamente, siguiendo las corrientes oceánicas a través de la llamada “calle de los icebergs” hacia el Atlántico Sur. Durante 2025 el iceberg comenzó a reducirse rápidamente debido al desprendimiento de grandes bloques y al contacto con aguas más cálidas. En los últimos meses, científicos han observado grietas y fracturas provocadas por el agua de deshielo que se acumula en su superficie, fenómeno conocido como hidrofractura, que acelera su desintegración. Actualmente, A23a se encuentra muy lejos de la Antártica y expuesto a temperaturas del mar cercanas a los 10 °C, lo que ha acelerado su deterioro. Según investigadores, el iceberg podría desaparecer completamente en cuestión de semanas, aunque su seguimiento ha permitido estudiar cómo el hielo antártico podría reaccionar frente al aumento de las temperaturas en el planeta. Fuente: BBC News
Un reciente estudio liderado por la Universidad de California en Irvine reveló que la Antártica ha perdido más de 12.800 kilómetros cuadrados de costa cubierta por hielo entre 1992 y 2022, evidenciando un retroceso sostenido en distintas zonas del continente. El análisis, basado en imágenes satelitales, muestra que la Antártica Occidental concentra las mayores pérdidas, asociadas principalmente al calentamiento del océano. Según explican los investigadores, la pérdida neta de hielo costero es “significativa y sostenida en el tiempo”, lo que refleja un desequilibrio cada vez más marcado. El glaciólogo Eric Rignot, autor principal del estudio, explicó que “la Antártica es como un globo: no está perforado por todas partes, pero donde lo está, el daño es profundo”. Los expertos advierten que las plataformas de hielo cumplen un rol clave como barrera natural que frena el flujo de los glaciares hacia el mar. Su debilitamiento podría acelerar el aumento del nivel del mar a escala global, reforzando la preocupación científica sobre los efectos del cambio climático en las regiones polares. El estudio subraya la necesidad de mantener un monitoreo constante del hielo antártico, considerando su impacto directo en el equilibrio climático mundial y en las proyecciones futuras del nivel del mar. Fuente: UC Irvine News
La presencia del virus de la Influenza Aviar Altamente Patogénica (IAAP) H5N1 en el territorio antártico se ha convertido en una prioridad científica en los últimos años. Investigadores e investigadoras, tanto nacionales como extranjeros, colaboran actualmente para hallar soluciones y generar evidencia que permita comprender la dinámica de circulación del virus en la fauna silvestre de la región antártica. Aunque la influenza en la Antártica ha sido estudiada por más de una década, el Instituto Antártico Chileno (INACH) mantiene desde hace tres años un programa sistemático de monitoreo en conjunto con el equipo liderado por el Dr. Víctor Neira Ramírez, investigador y académico del Departamento de Medicina Preventiva Animal de la Universidad de Chile . Este esfuerzo colaborativo consiste en el análisis de muestras ambientales y biológicas de fauna silvestre —incluyendo a ejemplares sanos, enfermos y fallecidos— para detectar de manera temprana el virus en la región. Sobre el avance territorial de este patógeno, el Dr. Neira precisó que, aunque el virus continúa expandiéndose en la región, aún no se ha registrado un impacto a gran escala en las poblaciones de animales. A la fecha, se ha detectado el patógeno en un número acotado de ejemplares fallecidos de especies como cormorán antártico, pingüino Adelia, gaviota dominicana y lobo fino antártico. No obstante, el equipo de investigación mantiene otras muestras aún en proceso de análisis para determinar el alcance total de especies. Neira señala que en la mayoría de los sitios evaluados no se ha observado una mortalidad masiva generalizada, y el estado de varias colonias parece no verse alterado. Sin embargo, existen sitios donde la mortalidad es mayor y donde la vigilancia debe mantenerse intensiva. Respecto a los resultados obtenidos durante esta campaña, el Dr. Marcelo González, investigador del Departamento Científico del INACH y director del Proyecto Nodo Antártico , destacó la rigurosidad de los protocolos vigentes: Los hallazgos positivos a H5N1 detectados tanto este año, como los años previos, se derivan al Servicio Agrícola Ganadero (SAG) para una confirmación final, como parte del protocolo que tenemos. Aunque no se han detectado variaciones significativas ni un aumento en la propagación de la influenza respecto al periodo anterior, es fundamental comprender la metodología de diagnóstico. El proceso utiliza dos tipos de análisis: primero o cuando no existe laboratorio cerca, se realiza un test rápido de antígenos (similar al que se emplea para el COVID-19), que permite una detección preliminar pero cuya fiabilidad no resulta ser absoluta. Por ello, se aplica también una prueba de PCR en tiempo real, técnica de alta precisión que cumple la función confirmatoria definitiva. Según explica el Dr. González, tras un test rápido, todos los hallazgos sospechosos de gripe aviar se chequean mediante PCR en tiempo real. Por otra parte, uno de los proyectos desarrollados en la reciente LXII Expedición Científica Antártica (ECA 62) a bordo del buque Betanzos permitió al INACH, en coordinación con la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (FAVET) de la Universidad de Chile, ampliar la cobertura hacia sectores remotos de la costa occidental de la península Antártica. Este despliegue fue liderado por la Dra. Gabriela Muñoz, investigadora del Laboratorio de Virología Animal de FAVET, junto al Dr. Aldo Maddaleno, jefe del laboratorio Farmavet. Esta expansión logística ha sido clave para reforzar la vigilancia de esta gripe en uno de los lugares más extremos del planeta. El riesgo principal en la actualidad radica en la potencial adaptación del virus a ciertas especies, como los pingüinos, lo que podría derivar en eventos de mortalidad masivos. No obstante, según la información recopilada hasta la fecha, no existe evidencia de una mortalidad generalizada, lo cual representa un dato relevante y alentador para la comunidad científica. Este escenario exige una vigilancia continua y sistemática, priorizando la secuenciación genómica de las muestras positivas para comprender el origen y la evolución genética del virus. Este esfuerzo permitirá aportar a la trazabilidad epidemiológica, continuar la vigilancia y comprender cómo y por qué el patógeno afecta con mayor gravedad a unas especies que a otras. Proyectos sobre influenza aviar En el ámbito de la investigación del virus H5N1, diversos equipos de científicos y científicas nacionales han dedicado más de una década al estudio de este patógeno para proporcionar información fundamental sobre su comportamiento actual. Esta trayectoria se ha consolidado mediante la adjudicación de una serie de proyectos, que han permitido mantener una línea de investigación constante frente a los desafíos epidemiológicos del Continente Blanco. Actualmente, este esfuerzo se ve reforzado por la reciente adjudicación de los proyectos de Anillos de Investigación en Áreas Temáticas Específicas, financiados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). Entre ellos, destaca el proyecto Riesgos emergentes en la Antártica y la región subantártica: evaluación de patógenos y contaminantes en la fauna silvestre mediante vigilancia activa . Esta iniciativa, desarrollada en colaboración entre el Dr. Neira y su equipo del área de Virología Animal de la Universidad de Chile, junto al investigador Dr. Marcelo González del INACH, busca identificar y evaluar el impacto de patógenos emergentes y contaminantes ambientales en aves marinas —como cormoranes, gaviotas y escúas—, pingüinos y mamíferos como el lobo fino antártico , integrando herramientas de biología molecular, genómica y ecotoxicología. Complementariamente, el Dr. Neira encabeza un proyecto Fondecyt titulado Distribution, impact, and evolution of HPAI H5N1 in Antarctic Wildlife populations, el cual, con una duración de cuatro años, busca dilucidar la distribución, el impacto y la dinámica evolutiva del virus H5N1 (IAAP) en poblaciones de fauna silvestre en la Antártica. Del mismo modo, por parte del Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN) han existido otros proyectos enfocados en el estudio de este virus. Una de estas iniciativas es liderada por la Dra. Juliana Vianna, académica de la Universidad Nacional Andrés Bello e investigadora del Instituto Milenio BASE, junto a la estudiante de doctorado Claudia Ulloa, que también fue parte de la ECA Marítima 2026, que aborda el estudio genómico de la fauna y su susceptibilidad a enfermedades como la influencia aviar. Por otro lado, la Dra. Catalina Pardo, académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, es parte de otro proyecto del PROCIEN, denominado Antártica, La Última Frontera: Vigilancia y Preparación ante el Avance de los Virus de Influenza Aviar Altamente Patogénicos. El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
La Antártica está registrando un comportamiento meteorológico inusual en pleno invierno, caracterizado por temperaturas más altas de lo habitual y precipitaciones en forma de lluvia. Según informó el Centro Meteorológico Antártico de la Dirección Meteorológica de Chile, durante las últimas 24 horas del lunes 6 de julio se acumularon 5,8 milímetros de agua. En lo que va del año también se ha observado una mayor presencia de episodios de viento intenso frente a la ocurrencia de ventiscas propias de la época. El registro más elevado se produjo el viernes 3 de julio, tras el paso de un sistema frontal, con rachas que alcanzaron los 150 kilómetros por hora. Respecto de las temperaturas, la máxima del año se registró el 11 de marzo, con 7,7 °C. Durante junio, el valor más alto llegó a 4,1 °C el día 6, mientras que la máxima de julio corresponde hasta ahora a 2,1 °C, medida este lunes. Las condiciones continúan siendo monitoreadas por el Centro Meteorológico Antártico de la Dirección Meteorológica de Chile debido a su carácter poco habitual para el invierno. Los registros fotográficos y audiovisuales fueron realizados por la meteoróloga Kattherine Bravo, encargada de dicha unidad. https://www.instagram.com/p/Daf19k8kaE_/?img_index=1
En una nueva edición del programa Patagonia On Tour de Polar Comunicaciones, conducido por Daniela Rodríguez Crema de Austro Chile y Sara Adema Yusta de HYST, se abordaron los desafíos del turismo antártico y las oportunidades de posicionamiento internacional de la Región de Magallanes. En el primer bloque participó Verónica Peragallo, CEO de Antarctica21, quien destacó el rol estratégico de Magallanes como puerta de entrada al continente blanco. La ejecutiva explicó que la compañía fue pionera en la creación del modelo de aerocruceros, que permite volar directamente a la Antártica y luego recorrer el territorio en crucero, evitando los dos días de navegación por el paso Drake, uno de los tramos marítimos más exigentes del mundo. Peragallo señaló que el turismo antártico tiene un carácter altamente internacional, con una distribución de visitantes donde aproximadamente un tercio proviene de Norteamérica —principalmente Estados Unidos y Canadá—, otro tercio de Asia, especialmente China, y el resto de distintos países del mundo. Respecto a la temporada actual, indicó que ha sido desafiante debido a condiciones climáticas más inestables, aunque el producto turístico mantiene un alto interés global. En ese contexto, enfatizó la importancia de consolidar a Magallanes como una puerta de entrada competitiva hacia la Antártica. En el segundo bloque participó Cristina Salomón, jefa de marketing de Zonaustral, quien se refirió al rol turístico del recinto y al impacto de los viajes de prensa especializados que han permitido difundir internacionalmente la oferta de Punta Arenas y la región. Durante la conversación se destacó que este tipo de iniciativas contribuyen a posicionar a Magallanes como destino turístico de intereses especiales, fortaleciendo su visibilidad en mercados internacionales y aportando a la diversificación de la economía regional mediante el turismo sustentable.
El iceberg A23a, que durante décadas fue el más grande del mundo, está viviendo sus últimas semanas luego de un recorrido de casi 40 años por el océano Austral. A23a se desprendió en 1986 de la plataforma de hielo Filchner, en la Antártica, y permaneció más de 30 años atrapado en el mar de Weddell. Recién en 2020 comenzó a moverse nuevamente, siguiendo las corrientes oceánicas a través de la llamada “calle de los icebergs” hacia el Atlántico Sur. Durante 2025 el iceberg comenzó a reducirse rápidamente debido al desprendimiento de grandes bloques y al contacto con aguas más cálidas. En los últimos meses, científicos han observado grietas y fracturas provocadas por el agua de deshielo que se acumula en su superficie, fenómeno conocido como hidrofractura, que acelera su desintegración. Actualmente, A23a se encuentra muy lejos de la Antártica y expuesto a temperaturas del mar cercanas a los 10 °C, lo que ha acelerado su deterioro. Según investigadores, el iceberg podría desaparecer completamente en cuestión de semanas, aunque su seguimiento ha permitido estudiar cómo el hielo antártico podría reaccionar frente al aumento de las temperaturas en el planeta. Fuente: BBC News
Un reciente estudio liderado por la Universidad de California en Irvine reveló que la Antártica ha perdido más de 12.800 kilómetros cuadrados de costa cubierta por hielo entre 1992 y 2022, evidenciando un retroceso sostenido en distintas zonas del continente. El análisis, basado en imágenes satelitales, muestra que la Antártica Occidental concentra las mayores pérdidas, asociadas principalmente al calentamiento del océano. Según explican los investigadores, la pérdida neta de hielo costero es “significativa y sostenida en el tiempo”, lo que refleja un desequilibrio cada vez más marcado. El glaciólogo Eric Rignot, autor principal del estudio, explicó que “la Antártica es como un globo: no está perforado por todas partes, pero donde lo está, el daño es profundo”. Los expertos advierten que las plataformas de hielo cumplen un rol clave como barrera natural que frena el flujo de los glaciares hacia el mar. Su debilitamiento podría acelerar el aumento del nivel del mar a escala global, reforzando la preocupación científica sobre los efectos del cambio climático en las regiones polares. El estudio subraya la necesidad de mantener un monitoreo constante del hielo antártico, considerando su impacto directo en el equilibrio climático mundial y en las proyecciones futuras del nivel del mar. Fuente: UC Irvine News
La presencia del virus de la Influenza Aviar Altamente Patogénica (IAAP) H5N1 en el territorio antártico se ha convertido en una prioridad científica en los últimos años. Investigadores e investigadoras, tanto nacionales como extranjeros, colaboran actualmente para hallar soluciones y generar evidencia que permita comprender la dinámica de circulación del virus en la fauna silvestre de la región antártica. Aunque la influenza en la Antártica ha sido estudiada por más de una década, el Instituto Antártico Chileno (INACH) mantiene desde hace tres años un programa sistemático de monitoreo en conjunto con el equipo liderado por el Dr. Víctor Neira Ramírez, investigador y académico del Departamento de Medicina Preventiva Animal de la Universidad de Chile . Este esfuerzo colaborativo consiste en el análisis de muestras ambientales y biológicas de fauna silvestre —incluyendo a ejemplares sanos, enfermos y fallecidos— para detectar de manera temprana el virus en la región. Sobre el avance territorial de este patógeno, el Dr. Neira precisó que, aunque el virus continúa expandiéndose en la región, aún no se ha registrado un impacto a gran escala en las poblaciones de animales. A la fecha, se ha detectado el patógeno en un número acotado de ejemplares fallecidos de especies como cormorán antártico, pingüino Adelia, gaviota dominicana y lobo fino antártico. No obstante, el equipo de investigación mantiene otras muestras aún en proceso de análisis para determinar el alcance total de especies. Neira señala que en la mayoría de los sitios evaluados no se ha observado una mortalidad masiva generalizada, y el estado de varias colonias parece no verse alterado. Sin embargo, existen sitios donde la mortalidad es mayor y donde la vigilancia debe mantenerse intensiva. Respecto a los resultados obtenidos durante esta campaña, el Dr. Marcelo González, investigador del Departamento Científico del INACH y director del Proyecto Nodo Antártico , destacó la rigurosidad de los protocolos vigentes: Los hallazgos positivos a H5N1 detectados tanto este año, como los años previos, se derivan al Servicio Agrícola Ganadero (SAG) para una confirmación final, como parte del protocolo que tenemos. Aunque no se han detectado variaciones significativas ni un aumento en la propagación de la influenza respecto al periodo anterior, es fundamental comprender la metodología de diagnóstico. El proceso utiliza dos tipos de análisis: primero o cuando no existe laboratorio cerca, se realiza un test rápido de antígenos (similar al que se emplea para el COVID-19), que permite una detección preliminar pero cuya fiabilidad no resulta ser absoluta. Por ello, se aplica también una prueba de PCR en tiempo real, técnica de alta precisión que cumple la función confirmatoria definitiva. Según explica el Dr. González, tras un test rápido, todos los hallazgos sospechosos de gripe aviar se chequean mediante PCR en tiempo real. Por otra parte, uno de los proyectos desarrollados en la reciente LXII Expedición Científica Antártica (ECA 62) a bordo del buque Betanzos permitió al INACH, en coordinación con la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (FAVET) de la Universidad de Chile, ampliar la cobertura hacia sectores remotos de la costa occidental de la península Antártica. Este despliegue fue liderado por la Dra. Gabriela Muñoz, investigadora del Laboratorio de Virología Animal de FAVET, junto al Dr. Aldo Maddaleno, jefe del laboratorio Farmavet. Esta expansión logística ha sido clave para reforzar la vigilancia de esta gripe en uno de los lugares más extremos del planeta. El riesgo principal en la actualidad radica en la potencial adaptación del virus a ciertas especies, como los pingüinos, lo que podría derivar en eventos de mortalidad masivos. No obstante, según la información recopilada hasta la fecha, no existe evidencia de una mortalidad generalizada, lo cual representa un dato relevante y alentador para la comunidad científica. Este escenario exige una vigilancia continua y sistemática, priorizando la secuenciación genómica de las muestras positivas para comprender el origen y la evolución genética del virus. Este esfuerzo permitirá aportar a la trazabilidad epidemiológica, continuar la vigilancia y comprender cómo y por qué el patógeno afecta con mayor gravedad a unas especies que a otras. Proyectos sobre influenza aviar En el ámbito de la investigación del virus H5N1, diversos equipos de científicos y científicas nacionales han dedicado más de una década al estudio de este patógeno para proporcionar información fundamental sobre su comportamiento actual. Esta trayectoria se ha consolidado mediante la adjudicación de una serie de proyectos, que han permitido mantener una línea de investigación constante frente a los desafíos epidemiológicos del Continente Blanco. Actualmente, este esfuerzo se ve reforzado por la reciente adjudicación de los proyectos de Anillos de Investigación en Áreas Temáticas Específicas, financiados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). Entre ellos, destaca el proyecto Riesgos emergentes en la Antártica y la región subantártica: evaluación de patógenos y contaminantes en la fauna silvestre mediante vigilancia activa . Esta iniciativa, desarrollada en colaboración entre el Dr. Neira y su equipo del área de Virología Animal de la Universidad de Chile, junto al investigador Dr. Marcelo González del INACH, busca identificar y evaluar el impacto de patógenos emergentes y contaminantes ambientales en aves marinas —como cormoranes, gaviotas y escúas—, pingüinos y mamíferos como el lobo fino antártico , integrando herramientas de biología molecular, genómica y ecotoxicología. Complementariamente, el Dr. Neira encabeza un proyecto Fondecyt titulado Distribution, impact, and evolution of HPAI H5N1 in Antarctic Wildlife populations, el cual, con una duración de cuatro años, busca dilucidar la distribución, el impacto y la dinámica evolutiva del virus H5N1 (IAAP) en poblaciones de fauna silvestre en la Antártica. Del mismo modo, por parte del Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN) han existido otros proyectos enfocados en el estudio de este virus. Una de estas iniciativas es liderada por la Dra. Juliana Vianna, académica de la Universidad Nacional Andrés Bello e investigadora del Instituto Milenio BASE, junto a la estudiante de doctorado Claudia Ulloa, que también fue parte de la ECA Marítima 2026, que aborda el estudio genómico de la fauna y su susceptibilidad a enfermedades como la influencia aviar. Por otro lado, la Dra. Catalina Pardo, académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, es parte de otro proyecto del PROCIEN, denominado Antártica, La Última Frontera: Vigilancia y Preparación ante el Avance de los Virus de Influenza Aviar Altamente Patogénicos. El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).