Ante el aviso recibido este domingo alertando sobre la presencia de una ballena varada en el sector de Estancia Río Canelo en el Seno Otway, personal del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) en la Región de Magallanes coordinó un operativo para acudir al lugar para verificar los hechos denunciados. Junto a personal de la Armada y del Museo de Historia Natural Río Seco, asistieron este martes para hacer registro y toma de muestras del ejemplar, encontrando a una ballena Sei hembra de 9,75 metros de longitud. Sin embargo, por las condiciones en las que estaban los restos y al encontrarse en flotación, no fue posible practicar la necropsia de rigor. De todas maneras, se levantaron muestras de piel y grasa de la ballena, para poder iniciar los estudios correspondientes que permitan identificar las causas de su muerte. Ximena Gallardo, directora regional de Sernapesca Magallanes, destacó el trabajo conjunto efectuado ante esta contingencia. “Gracias a la coordinación que tenemos con la Armada y los especialistas del Museo de Historia Natural pudimos llegar hasta la zona donde se produjo el varamiento, para constatar la situación de la ballena y realizar la toma de muestras. Seguiremos monitoreando en el lugar, esperando que existan las condiciones propicias para efectuar la necropsia y la disposición final de los restos del ejemplar”, señaló la autoridad.
Hasta ahora no existía información pública oficial que confirmara el destino del LPD-93 “Magallanes ” . Se daba por sentado que las nuevas unidades anfibias y de transporte se integrarían al Comando Anfibio y de Transportes Navales, cuya base operativa principal se mantiene en Talcahuano. La decisión de asignar el “Magallanes” a la Tercera Zona Naval, en Punta Arenas, marca un claro interés por potenciar las capacidades de Magallanes y la Antártica Chilena, reforzando la presencia permanente en el extremo sur del país. Ericka Farías Guerra, delegada presidencial regional de Magallanes y la Antártica Chilena, subrayó la importancia del reciente hito naval para la proyección de soberanía y el desarrollo de la región más austral del país. El buque multipropósito LPD-93 “Magallanes ”, primero del Proyecto Escotillón IV, tendrá así a Punta Arenas como puerto base una vez que ingrese al servicio activo de la Armada de Chile, en 2027. “Queridos magallánicos, ¿sabían que el Proyecto Escotillón IV ya tiene su primer buque? Se lanzó en la Región del Biobío, con el presidente de la República y otras autoridades. Es un buque clave que tendrá como puerto base nuestra región”, expresó Farías Guerra en un mensaje difundido tras la ceremonia. Añadió que esta unidad ayudará de forma decisiva a “ posicionarnos en el mar, reforzar nuestra soberanía en el territorio antártico ” y respaldar tareas esenciales como el rescate y la ayuda humanitaria. La delegada destacó además el valor simbólico y nacional del proyecto: “Es el primero de cuatro grandes buques. Este y los que vienen son un orgullo para Chile y para nuestro gobierno. Seguiremos aportando todo lo necesario para modernizar nuestra querida Armada, agradeciendo a cada uno de los trabajadores que participaron en este gran proyecto”. Un nuevo comienzo que redefine la presencia naval en Chile Tricontinental La botadura del LPD-93 “Magallanes” se concretó el 18 de junio en los astilleros de ASMAR Talcahuano, acto encabezado por el presidente José Antonio Kast. Construido íntegramente en Chile, este buque representa un avance concreto en el Plan Nacional Continuo de Construcción Naval. Con más del 75% de avance general, su entrega operacional se proyecta para 2027. De 110 metros de eslora y desplazamiento cercano a las 8.000 toneladas, el “Magallanes” está diseñado para operaciones anfibias, transporte estratégico, apoyo logístico en zonas extremas, incluida la Antártica durante la temporada estival, búsqueda y rescate, y asistencia humanitaria. Podrá operar helicópteros, lanchas de desembarco y transportar hasta 250 efectivos adicionales. Punta Arenas, polo logístico Antártico para Chile y el Mundo La designación de Punta Arenas como puerto base se alinea con los avances en infraestructura portuaria local. El proyecto “Infraestructura Portuaria para la Base Naval de Punta Arenas” (INFRAPORPAR), que contempla una nueva dársena en el Estrecho de Magallanes, mejorará las capacidades de atraque y logística de la Tercera Zona Naval, facilitando el apoyo a bases antárticas y la conectividad regional para Chile y el mundo. Chile se posiciona como líder mundial en materia de hub logístico de primer nivel para el acceso a la Antártica, al integrar de forma estratégica capacidades navales, científicas y logísticas. El LPD-93 “Magallanes” fortalecerá el rol de Punta Arenas como la conexión natural de Chile con el continente blanco, consolidando al país como potencia antártica de referencia. Esto refuerza la soberanía chilena en un área de creciente relevancia estratégica y permite una respuesta más ágil a las necesidades de las bases antárticas y las comunidades australes. El almirante Fernando Cabrera Salazar, comandante en jefe de la Armada, ha insistido en la necesidad de mantener presencia efectiva en toda la tricontinentalidad del país. Con esta decisión, el LPD-93 “Magallanes” y su buque hermano LPD “Rapa Nui” ya en construcción, no sólo modernizaran la flota, sino que también impulsan el desarrollo regional, generan sinergias con la infraestructura portuaria local y fortalecen la industria naval nacional como una verdadera política de Estado. Esta asignación inédita refleja un esfuerzo deliberado por descentralizar y potenciar las capacidades en el extremo sur, más allá de la concentración tradicional en Talcahuano. Un paso que, sin duda, será bien recibido por los magallánicos y que proyecta a Chile con mayor firmeza hacia sus mares y territorios australes. (Luis Andres Lautaro) Fuente: defensa.com
La paternidad, la vocación de servicio y el respaldo de las familias fueron los principales temas abordados esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, donde participaron el jefe del GOPE de Carabineros Magallanes, capitán Sebastián Moraga Cabrera; el capitán de bandada (AD) José Aburto García, de la IV Brigada Aérea; y el capitán de corbeta José Contreras, de la Tercera Zona Naval. En el marco de las actividades vinculadas al Día del Padre, los tres oficiales compartieron experiencias personales y familiares, dando a conocer una faceta poco visible de quienes integran las Fuerzas Armadas y de Orden. El capitán de bandada José Aburto recordó que proviene de una familia ligada a la Fuerza Aérea y destacó que desde pequeño conoció la realidad institucional. La institución vincula mucho al grupo familiar dentro de las actividades, es sumamente importante, señaló, agregando que sus hijos también han crecido cercanos al ambiente militar. Por su parte, el capitán Sebastián Moraga explicó que es el primer uniformado de su familia y destacó el orgullo de sus padres durante su formación como carabinero. Mis papás orgullosos también de que su hijo pertenezca a Carabineros, expresó, recordando que lo acompañaron desde su ingreso a la Escuela de Carabineros hasta su egreso. Ellos están muy orgullosos y cada vez que tienen la oportunidad de comentar lo que yo hago, lo hacen y eso a uno lo llena bastante, afirmó. Desde la Armada, el capitán de corbeta José Contreras recordó que dejó Puerto Aysén a los 16 años para iniciar su carrera naval, una decisión que significó un importante cambio para él y su familia. Mis papás también se sienten orgullosos de ello y yo les doy las gracias también a ellos por darme la oportunidad de poder servir a la Armada, manifestó. Los tres coincidieron en que las exigencias propias del servicio implican sacrificios para las familias, especialmente por los constantes cambios de destinación, los traslados y las ausencias prolongadas. Aburto reconoció que adaptarse a nuevas ciudades y colegios no siempre es sencillo para los hijos, aunque aseguró que con el tiempo esas experiencias terminan convirtiéndose en oportunidades. No es fácil, no es algo que sea inmediato, pero se va trabajando de buena forma conversando harto con los hijos, indicó. Moraga, padre de tres pequeños, señaló que el trabajo policial exige una disponibilidad permanente. No existe un horario. Puede ser las 3 de la mañana y hay que concurrir a un rescate. Yo puedo llegar a sentarme a la mesa o a compartir con mi hijo y sale un paquete sospechoso en el aeropuerto o alguna emergencia cualquiera sea, entonces uno debe estar puesto a la entrega al trabajo que uno realiza en un cien por ciento, sostuvo. Asimismo, aprovechó de enviar un saludo a su esposa Mariana, destacando el apoyo que recibe de su familia. En tanto, el capitán Contreras relató las complejidades que significan las largas comisiones y navegaciones, especialmente considerando que su hijo vive con diabetes tipo 1. Personalmente ha sido tremendamente difícil, porque finalmente yo he estado navegando muchas veces y la Antártica y son comisiones demandantes de largo tiempo y eso significa la ausencia del papá en la casa, comentó. No obstante, destacó la existencia de una red de apoyo al interior de la institución naval. La Armada, en particular, cuando nosotros estamos ausentes, tiene una red de apoyo y eso es fundamental. Existe la familia naval. Si a mi familia le falta algo, yo estoy tranquilo porque sé que alguien acá lo va a solucionar, afirmó. Durante la conversación, los tres oficiales coincidieron en que el sentido de vocación y el compromiso con el bien común son principios compartidos por las instituciones que representan, y que el respaldo de las familias resulta fundamental para cumplir con las misiones que demanda el servicio al país.
En una nueva edición de Pesca y Acuicultura en Magallanes a través de las plataformas de Polar Comunicaciones, el Capitán de Puerto de Puerto Natales, Capitán de Corbeta Litoral Rafael González, detalló las principales prioridades, desafíos operativos y normativos que lidera la Armada de Chile en las complejas aguas de la Provincia de Última Esperanza. Fiscalización interagencial y resguardo de los recursos Durante la conversación, el Capitán González relevó la alta conectividad y el dinámico tráfico marítimo que caracteriza a Puerto Natales. Ante este escenario, la autoridad marítima enfatizó que la fiscalización pesquera se sustenta bajo un modelo de trabajo interagencial permanente. La labor de resguardo no la hacemos solos. Mantenemos patrullajes e inspecciones en conjunto con Sernapesca y Carabineros de Chile, apuntando tanto al control de las cuotas de captura y la trazabilidad de los recursos, como a prevenir delitos asociados en los puntos de desembarco y rutas de transporte, señaló el oficial. Alerta por caducidades y vigencia de matrículas En sintonía con las recientes alertas del sector pesquero, la Capitanía de Puerto recordó la urgencia de mantener la documentación vigente. Ante el inicio del proceso legal de caducidades del Registro Pesquero Artesanal (RPA) liderado por Sernapesca, González explicó que un pilar fundamental para evitar la pérdida de estos derechos es contar con las autorizaciones de la Armada al día. La autoridad marítima instó a los pescadores artesanales, buzos mariscadores y recolectores de orilla de Última Esperanza a revisar el estado de sus matrículas de dotación, así como los certificados de navegabilidad de las embarcaciones. El llamado busca incentivar que los usuarios marítimos realicen estos trámites de manera anticipada en las oficinas de la Capitanía de Puerto, evitando aglomeraciones antes del inicio de los meses de mayor actividad extractiva regional. Seguridad de la vida humana en el mar Finalmente, el Capitán de Corbeta hizo hincapié en el cumplimiento estricto de las medidas de seguridad a bordo de las naves, especialmente en una zona caracterizada por condiciones meteorológicas extremas y geografía aislada. El uso correcto de los elementos de salvamento (chalecos salvavidas, sistemas de radiocomunicación y balsas), sumado al respeto de los límites de carga y las autorizaciones de zarpe, siguen siendo los ejes preventivos obligatorios para asegurar que las faenas extractivas y de transporte concluyan sin emergencias que lamentar.
Hay un instante, justo antes de que el agua cierre sobre la cabeza, en que el ruido del mundo conocido se apaga. El oleaje, el viento y las voces quedan arriba. Y entonces comienza el descenso. Para los Buzos de Salvataje de la Armada de Chile, ese momento no es rutina: es la frontera entre dos universos. Descender a las profundidades es entrar a otro mundo, dicen quienes lo han vivido, y lo dicen sin metáfora. Bajo la superficie, los colores del mar y su naturaleza se manifiestan de otra manera, los sonidos son distintos y el trabajo en equipo se vuelve un lenguaje de señas pactadas, gestos silenciosos que valen más que cualquier palabra. El mismo lugar que para cualquiera sería angustia —el silencio, la presión, la inmensidad oscura— para el buzo se convierte en territorio propio, en oficina y en santuario al mismo tiempo. Dos años para ganar una insignia Portar en el pecho la escafandra dorada, símbolo de la especialidad, es el final de un camino de dos años. En ese tiempo, el aspirante deja de ser un marino que sabe nadar para convertirse en un especialista capaz de trabajar donde el cuerpo humano no fue diseñado para estar. Aprenden técnicas de inmersión, descompresión, soldadura y corte subacuáticos y salvamento, entrenados con parámetros exigentes, porque el mar no perdona la improvisación. El emblema no se regala: se gana respiración a respiración. Entre quienes conocen ese camino está el Cabo Segundo Buzo de Salvataje Sebastián Zamora, una de esas figuras que encarnan la especialidad por lo que hacen. Bajar a las aguas es solo para privilegiados, resume, sin arrogancia, más bien con gratitud. Y lo que ve es difícil de describir: la flora y la fauna marina desde otra perspectiva, el ruido de los motores de buques y naves como un pulso lejano, el canto de las ballenas atravesando el océano. Son sensaciones que impactan y que, paradójicamente, dan paz cuando uno explora las profundidades. La épica silenciosa del mar Pero allá abajo hay trabajo, y mucho. Los Buzos de Salvataje realizan revisiones de cascos bajo la línea de flotación, inspeccionando cada plancha y cada soldadura, e inspeccionan las instalaciones de señalización marítima, esas estructuras invisibles para el público pero esenciales para que cada buque encuentre su rumbo y cada puerto siga siendo seguro. Son los ojos y las manos de la Armada donde nadie más puede llegar. Y cuando una embarcación naufraga o un tripulante cae al agua, son ellos quienes se sumergen contra la corriente, el frío y el reloj en las operaciones de búsqueda y salvamento marítimo que la Autoridad Marítima despliega a lo largo del extenso litoral chileno, desde las aguas templadas del norte hasta los canales helados del extremo austral. Es un trabajo donde la épica no se grita: se ejecuta. Esa es su marca más honda: el silencio. Forman parte de la labor silenciosa de la Autoridad Marítima, que vela día y noche por la vida humana en el mar sin pedir aplausos. La mayoría nunca verá su rostro ni sabrá su nombre, y ellos están bien con eso. Su recompensa es la certeza de que el casco que revisaron aguantará la travesía y de que la persona que buscaron de noche tuvo una oportunidad gracias a ellos. Porque cada vez que el agua se cierra sobre su cabeza, no sienten que pierden la superficie: sienten que ganan la profundidad.
Ante el aviso recibido este domingo alertando sobre la presencia de una ballena varada en el sector de Estancia Río Canelo en el Seno Otway, personal del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) en la Región de Magallanes coordinó un operativo para acudir al lugar para verificar los hechos denunciados. Junto a personal de la Armada y del Museo de Historia Natural Río Seco, asistieron este martes para hacer registro y toma de muestras del ejemplar, encontrando a una ballena Sei hembra de 9,75 metros de longitud. Sin embargo, por las condiciones en las que estaban los restos y al encontrarse en flotación, no fue posible practicar la necropsia de rigor. De todas maneras, se levantaron muestras de piel y grasa de la ballena, para poder iniciar los estudios correspondientes que permitan identificar las causas de su muerte. Ximena Gallardo, directora regional de Sernapesca Magallanes, destacó el trabajo conjunto efectuado ante esta contingencia. “Gracias a la coordinación que tenemos con la Armada y los especialistas del Museo de Historia Natural pudimos llegar hasta la zona donde se produjo el varamiento, para constatar la situación de la ballena y realizar la toma de muestras. Seguiremos monitoreando en el lugar, esperando que existan las condiciones propicias para efectuar la necropsia y la disposición final de los restos del ejemplar”, señaló la autoridad.
Hasta ahora no existía información pública oficial que confirmara el destino del LPD-93 “Magallanes ” . Se daba por sentado que las nuevas unidades anfibias y de transporte se integrarían al Comando Anfibio y de Transportes Navales, cuya base operativa principal se mantiene en Talcahuano. La decisión de asignar el “Magallanes” a la Tercera Zona Naval, en Punta Arenas, marca un claro interés por potenciar las capacidades de Magallanes y la Antártica Chilena, reforzando la presencia permanente en el extremo sur del país. Ericka Farías Guerra, delegada presidencial regional de Magallanes y la Antártica Chilena, subrayó la importancia del reciente hito naval para la proyección de soberanía y el desarrollo de la región más austral del país. El buque multipropósito LPD-93 “Magallanes ”, primero del Proyecto Escotillón IV, tendrá así a Punta Arenas como puerto base una vez que ingrese al servicio activo de la Armada de Chile, en 2027. “Queridos magallánicos, ¿sabían que el Proyecto Escotillón IV ya tiene su primer buque? Se lanzó en la Región del Biobío, con el presidente de la República y otras autoridades. Es un buque clave que tendrá como puerto base nuestra región”, expresó Farías Guerra en un mensaje difundido tras la ceremonia. Añadió que esta unidad ayudará de forma decisiva a “ posicionarnos en el mar, reforzar nuestra soberanía en el territorio antártico ” y respaldar tareas esenciales como el rescate y la ayuda humanitaria. La delegada destacó además el valor simbólico y nacional del proyecto: “Es el primero de cuatro grandes buques. Este y los que vienen son un orgullo para Chile y para nuestro gobierno. Seguiremos aportando todo lo necesario para modernizar nuestra querida Armada, agradeciendo a cada uno de los trabajadores que participaron en este gran proyecto”. Un nuevo comienzo que redefine la presencia naval en Chile Tricontinental La botadura del LPD-93 “Magallanes” se concretó el 18 de junio en los astilleros de ASMAR Talcahuano, acto encabezado por el presidente José Antonio Kast. Construido íntegramente en Chile, este buque representa un avance concreto en el Plan Nacional Continuo de Construcción Naval. Con más del 75% de avance general, su entrega operacional se proyecta para 2027. De 110 metros de eslora y desplazamiento cercano a las 8.000 toneladas, el “Magallanes” está diseñado para operaciones anfibias, transporte estratégico, apoyo logístico en zonas extremas, incluida la Antártica durante la temporada estival, búsqueda y rescate, y asistencia humanitaria. Podrá operar helicópteros, lanchas de desembarco y transportar hasta 250 efectivos adicionales. Punta Arenas, polo logístico Antártico para Chile y el Mundo La designación de Punta Arenas como puerto base se alinea con los avances en infraestructura portuaria local. El proyecto “Infraestructura Portuaria para la Base Naval de Punta Arenas” (INFRAPORPAR), que contempla una nueva dársena en el Estrecho de Magallanes, mejorará las capacidades de atraque y logística de la Tercera Zona Naval, facilitando el apoyo a bases antárticas y la conectividad regional para Chile y el mundo. Chile se posiciona como líder mundial en materia de hub logístico de primer nivel para el acceso a la Antártica, al integrar de forma estratégica capacidades navales, científicas y logísticas. El LPD-93 “Magallanes” fortalecerá el rol de Punta Arenas como la conexión natural de Chile con el continente blanco, consolidando al país como potencia antártica de referencia. Esto refuerza la soberanía chilena en un área de creciente relevancia estratégica y permite una respuesta más ágil a las necesidades de las bases antárticas y las comunidades australes. El almirante Fernando Cabrera Salazar, comandante en jefe de la Armada, ha insistido en la necesidad de mantener presencia efectiva en toda la tricontinentalidad del país. Con esta decisión, el LPD-93 “Magallanes” y su buque hermano LPD “Rapa Nui” ya en construcción, no sólo modernizaran la flota, sino que también impulsan el desarrollo regional, generan sinergias con la infraestructura portuaria local y fortalecen la industria naval nacional como una verdadera política de Estado. Esta asignación inédita refleja un esfuerzo deliberado por descentralizar y potenciar las capacidades en el extremo sur, más allá de la concentración tradicional en Talcahuano. Un paso que, sin duda, será bien recibido por los magallánicos y que proyecta a Chile con mayor firmeza hacia sus mares y territorios australes. (Luis Andres Lautaro) Fuente: defensa.com
La paternidad, la vocación de servicio y el respaldo de las familias fueron los principales temas abordados esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, donde participaron el jefe del GOPE de Carabineros Magallanes, capitán Sebastián Moraga Cabrera; el capitán de bandada (AD) José Aburto García, de la IV Brigada Aérea; y el capitán de corbeta José Contreras, de la Tercera Zona Naval. En el marco de las actividades vinculadas al Día del Padre, los tres oficiales compartieron experiencias personales y familiares, dando a conocer una faceta poco visible de quienes integran las Fuerzas Armadas y de Orden. El capitán de bandada José Aburto recordó que proviene de una familia ligada a la Fuerza Aérea y destacó que desde pequeño conoció la realidad institucional. La institución vincula mucho al grupo familiar dentro de las actividades, es sumamente importante, señaló, agregando que sus hijos también han crecido cercanos al ambiente militar. Por su parte, el capitán Sebastián Moraga explicó que es el primer uniformado de su familia y destacó el orgullo de sus padres durante su formación como carabinero. Mis papás orgullosos también de que su hijo pertenezca a Carabineros, expresó, recordando que lo acompañaron desde su ingreso a la Escuela de Carabineros hasta su egreso. Ellos están muy orgullosos y cada vez que tienen la oportunidad de comentar lo que yo hago, lo hacen y eso a uno lo llena bastante, afirmó. Desde la Armada, el capitán de corbeta José Contreras recordó que dejó Puerto Aysén a los 16 años para iniciar su carrera naval, una decisión que significó un importante cambio para él y su familia. Mis papás también se sienten orgullosos de ello y yo les doy las gracias también a ellos por darme la oportunidad de poder servir a la Armada, manifestó. Los tres coincidieron en que las exigencias propias del servicio implican sacrificios para las familias, especialmente por los constantes cambios de destinación, los traslados y las ausencias prolongadas. Aburto reconoció que adaptarse a nuevas ciudades y colegios no siempre es sencillo para los hijos, aunque aseguró que con el tiempo esas experiencias terminan convirtiéndose en oportunidades. No es fácil, no es algo que sea inmediato, pero se va trabajando de buena forma conversando harto con los hijos, indicó. Moraga, padre de tres pequeños, señaló que el trabajo policial exige una disponibilidad permanente. No existe un horario. Puede ser las 3 de la mañana y hay que concurrir a un rescate. Yo puedo llegar a sentarme a la mesa o a compartir con mi hijo y sale un paquete sospechoso en el aeropuerto o alguna emergencia cualquiera sea, entonces uno debe estar puesto a la entrega al trabajo que uno realiza en un cien por ciento, sostuvo. Asimismo, aprovechó de enviar un saludo a su esposa Mariana, destacando el apoyo que recibe de su familia. En tanto, el capitán Contreras relató las complejidades que significan las largas comisiones y navegaciones, especialmente considerando que su hijo vive con diabetes tipo 1. Personalmente ha sido tremendamente difícil, porque finalmente yo he estado navegando muchas veces y la Antártica y son comisiones demandantes de largo tiempo y eso significa la ausencia del papá en la casa, comentó. No obstante, destacó la existencia de una red de apoyo al interior de la institución naval. La Armada, en particular, cuando nosotros estamos ausentes, tiene una red de apoyo y eso es fundamental. Existe la familia naval. Si a mi familia le falta algo, yo estoy tranquilo porque sé que alguien acá lo va a solucionar, afirmó. Durante la conversación, los tres oficiales coincidieron en que el sentido de vocación y el compromiso con el bien común son principios compartidos por las instituciones que representan, y que el respaldo de las familias resulta fundamental para cumplir con las misiones que demanda el servicio al país.
En una nueva edición de Pesca y Acuicultura en Magallanes a través de las plataformas de Polar Comunicaciones, el Capitán de Puerto de Puerto Natales, Capitán de Corbeta Litoral Rafael González, detalló las principales prioridades, desafíos operativos y normativos que lidera la Armada de Chile en las complejas aguas de la Provincia de Última Esperanza. Fiscalización interagencial y resguardo de los recursos Durante la conversación, el Capitán González relevó la alta conectividad y el dinámico tráfico marítimo que caracteriza a Puerto Natales. Ante este escenario, la autoridad marítima enfatizó que la fiscalización pesquera se sustenta bajo un modelo de trabajo interagencial permanente. La labor de resguardo no la hacemos solos. Mantenemos patrullajes e inspecciones en conjunto con Sernapesca y Carabineros de Chile, apuntando tanto al control de las cuotas de captura y la trazabilidad de los recursos, como a prevenir delitos asociados en los puntos de desembarco y rutas de transporte, señaló el oficial. Alerta por caducidades y vigencia de matrículas En sintonía con las recientes alertas del sector pesquero, la Capitanía de Puerto recordó la urgencia de mantener la documentación vigente. Ante el inicio del proceso legal de caducidades del Registro Pesquero Artesanal (RPA) liderado por Sernapesca, González explicó que un pilar fundamental para evitar la pérdida de estos derechos es contar con las autorizaciones de la Armada al día. La autoridad marítima instó a los pescadores artesanales, buzos mariscadores y recolectores de orilla de Última Esperanza a revisar el estado de sus matrículas de dotación, así como los certificados de navegabilidad de las embarcaciones. El llamado busca incentivar que los usuarios marítimos realicen estos trámites de manera anticipada en las oficinas de la Capitanía de Puerto, evitando aglomeraciones antes del inicio de los meses de mayor actividad extractiva regional. Seguridad de la vida humana en el mar Finalmente, el Capitán de Corbeta hizo hincapié en el cumplimiento estricto de las medidas de seguridad a bordo de las naves, especialmente en una zona caracterizada por condiciones meteorológicas extremas y geografía aislada. El uso correcto de los elementos de salvamento (chalecos salvavidas, sistemas de radiocomunicación y balsas), sumado al respeto de los límites de carga y las autorizaciones de zarpe, siguen siendo los ejes preventivos obligatorios para asegurar que las faenas extractivas y de transporte concluyan sin emergencias que lamentar.
Hay un instante, justo antes de que el agua cierre sobre la cabeza, en que el ruido del mundo conocido se apaga. El oleaje, el viento y las voces quedan arriba. Y entonces comienza el descenso. Para los Buzos de Salvataje de la Armada de Chile, ese momento no es rutina: es la frontera entre dos universos. Descender a las profundidades es entrar a otro mundo, dicen quienes lo han vivido, y lo dicen sin metáfora. Bajo la superficie, los colores del mar y su naturaleza se manifiestan de otra manera, los sonidos son distintos y el trabajo en equipo se vuelve un lenguaje de señas pactadas, gestos silenciosos que valen más que cualquier palabra. El mismo lugar que para cualquiera sería angustia —el silencio, la presión, la inmensidad oscura— para el buzo se convierte en territorio propio, en oficina y en santuario al mismo tiempo. Dos años para ganar una insignia Portar en el pecho la escafandra dorada, símbolo de la especialidad, es el final de un camino de dos años. En ese tiempo, el aspirante deja de ser un marino que sabe nadar para convertirse en un especialista capaz de trabajar donde el cuerpo humano no fue diseñado para estar. Aprenden técnicas de inmersión, descompresión, soldadura y corte subacuáticos y salvamento, entrenados con parámetros exigentes, porque el mar no perdona la improvisación. El emblema no se regala: se gana respiración a respiración. Entre quienes conocen ese camino está el Cabo Segundo Buzo de Salvataje Sebastián Zamora, una de esas figuras que encarnan la especialidad por lo que hacen. Bajar a las aguas es solo para privilegiados, resume, sin arrogancia, más bien con gratitud. Y lo que ve es difícil de describir: la flora y la fauna marina desde otra perspectiva, el ruido de los motores de buques y naves como un pulso lejano, el canto de las ballenas atravesando el océano. Son sensaciones que impactan y que, paradójicamente, dan paz cuando uno explora las profundidades. La épica silenciosa del mar Pero allá abajo hay trabajo, y mucho. Los Buzos de Salvataje realizan revisiones de cascos bajo la línea de flotación, inspeccionando cada plancha y cada soldadura, e inspeccionan las instalaciones de señalización marítima, esas estructuras invisibles para el público pero esenciales para que cada buque encuentre su rumbo y cada puerto siga siendo seguro. Son los ojos y las manos de la Armada donde nadie más puede llegar. Y cuando una embarcación naufraga o un tripulante cae al agua, son ellos quienes se sumergen contra la corriente, el frío y el reloj en las operaciones de búsqueda y salvamento marítimo que la Autoridad Marítima despliega a lo largo del extenso litoral chileno, desde las aguas templadas del norte hasta los canales helados del extremo austral. Es un trabajo donde la épica no se grita: se ejecuta. Esa es su marca más honda: el silencio. Forman parte de la labor silenciosa de la Autoridad Marítima, que vela día y noche por la vida humana en el mar sin pedir aplausos. La mayoría nunca verá su rostro ni sabrá su nombre, y ellos están bien con eso. Su recompensa es la certeza de que el casco que revisaron aguantará la travesía y de que la persona que buscaron de noche tuvo una oportunidad gracias a ellos. Porque cada vez que el agua se cierra sobre su cabeza, no sienten que pierden la superficie: sienten que ganan la profundidad.