Este es el espectáculo natural que ofrece la floración del mata guanaco o neneo macho (Anarthrophyllum desideratum), un hermoso arbusto que se mantiene como un misterio para los especialistas, debido a la escasa investigación de su biología e historia. Mata guanaco: La bola de fuego de la Patagonia Como reseña Ladera Sur, el mata guanaco es un arbusto siempreverde de la familia de las fagáceas (legumbres), de aspecto globoso y color grisáceo, que apenas mide 60 centímetros Los especímenes pueden encontrarse en las regiones de Aysén y Magallanes, específicamente en bosques altos, estepas o zonas con nula o casi nula vegetación. Sus flores rojas tienen una brillante apariencia que hacen que la planta luzca como una bola de fuego y expertos incluso evalúan su potencial decorativo, a pesar de que aún no se la ha domesticado. Además de su belleza, también se mantienen los usos tradicionales del mata guanaco: se le atribuyen propiedades expectorantes y, por su naturaleza ignífera, fue utilizada como combustible por los antiguos pobladores de la zona. Fuente: megatiempo.cl
Esta mañana, en el programa “Buenos Días Región” de Polar Comunicaciones, la experta previsional Claudia Sepúlveda participó en el cierre del proyecto educativo “Hablemos de Pensiones”, iniciativa financiada por el Fondo para la Educación Previsional (FEP) de la Subsecretaría de Previsión Social y ejecutada por Comercial Esperanza SpA, con un presupuesto de $89.000.000 para su implementación en las regiones de Aysén y Magallanes. El proyecto se desarrolló entre agosto y noviembre de 2025 y tuvo como objetivo acercar el sistema de pensiones a la comunidad mediante contenidos claros, inclusivos y adaptados a las realidades territoriales del extremo sur del país. Su ejecución contempló una amplia oferta de productos audiovisuales y radiales: 6 programas de televisión, 12 cápsulas televisivas de un minuto, 12 programas radiales y 12 cápsulas de radio, difundidos a través de medios regionales como Polar TV, ITV Patagonia, El Pingüino y Canal Santa María, junto a radios Polar, Presidente Ibáñez, Magallanes, Eva, Navarino, y emisoras de la región de Aysén como Revelación, Ventisqueros y Santa María. Todo el contenido televisivo contó con subtítulos y traducción en lengua de señas para garantizar accesibilidad a personas con discapacidad auditiva. Además de la transmisión en radio y televisión, los programas fueron emitidos por streaming y quedaron disponibles en plataformas digitales como el diario electrónico de Polar, YouTube, Facebook y Spotify, donde permanecen accesibles para la comunidad. Según las estimaciones del proyecto y los reportes de los medios asociados, 94.284 personas fueron beneficiadas con esta iniciativa, incluyendo habitantes de zonas urbanas y rurales. El público objetivo estuvo enfocado principalmente en mujeres, trabajadores independientes, personas con discapacidad y adultos mayores, con el propósito de fortalecer su conocimiento del sistema previsional y de la Reforma de Pensiones 2025, cuyos principales aspectos—como el Seguro Social, la cotización adicional, los mecanismos para enfrentar lagunas previsionales y los beneficios para distintos grupos—fueron explicados de forma pedagógica. El cierre del programa destacó el trabajo de un equipo de 15 profesionales que participaron en la producción, difusión y desarrollo de los contenidos durante los cuatro meses de ejecución
De a poco se va derribando ese mito de que no hay jóvenes interesados en el campo, de que la línea se cortó y que era casi un hecho irreversible. Aquí vemos gente súper comprometida, cada uno con su proyecto innovador y con una enorme capacidad de compartir y dialogar, afirmó Carlos Venegas, director del Centro de Educación y Tecnología (CET). Para Venegas, ahí está el corazón del proceso. Con los estímulos adecuados y apoyo en formación e inversiones —sostiene—, este núcleo de jóvenes puede demostrar que la agroecología es una oportunidad real de negocio: no solo ecología o protección de los recursos, sino también generación de ingresos, restauración de suelos, adaptación al cambio climático y puesta en valor de los conocimientos tradicionales a través de nuevas generaciones rurales. Fue una travesía intensa de cuatro días para jóvenes de Huillinco, Punotro, Pichi Parga, Caleta Tortel, Cochrane, Chile Chico y otros rincones del sur. El recorrido partió en Puerto Natales, continuó en el Centro Experimental INIA Kampenaike y concluyó en parcelas ubicadas al sur de Punta Arenas, donde conocieron experiencias hortícolas, ganaderas y de turismo rural. En cada parada fueron hilando un tejido de soluciones compartidas para producir en climas extremos: lo que resulta en un invernadero de Los Lagos se prueba en Aysén; las estrategias de Magallanes para enfrentar el viento y la falta de agua se anotan para otros territorios. Las cifras refrendan esa energía. En Los Lagos hay más de 2.700 jóvenes usuarios de INDAP (casi el 10% del total); en Aysén son cerca de 400 (alrededor de un tercio); y en Magallanes, unos 50 (también cerca del 10%). Detrás de esos números hay proyectos que mezclan negocio, arraigo territorial y cuidado del medioambiente, con la agroecología como horizonte común. Gonzalo Castillo, representante de la Mesa de Jóvenes Rurales de Magallanes y vocero nacional, abrió las puertas de su predio hortícola, ubicado a pocos metros del Hospital Clínico, un espacio que resiste a la voracidad de la ciudad y demuestra que la agricultura también puede enraizar en la periferia urbana. Tras el recorrido, ofreció una degustación de productos a base de ruibarbo y presentó a su abuelo de 96 años, junto con recordar a su abuela, Marina Ojeda, fallecida y ex dirigenta de INDAP, a quienes reconoce como pilares del impulso hortícola de su familia. Desde ese lugar sintetizó el sentido del encuentro. Valoró que jóvenes de Aysén y Los Lagos conocieran experiencias locales y se acercaran a la identidad campesina magallánica. Ojalá se lleven eso: no solo la producción hortícola y ganadera, sino la historia y la tradición de la agricultura familiar campesina, afirmó, recalcando que, en una región que produce apenas cerca del 10% de sus alimentos, lo que falta por producir es una gran oportunidad para seguir fortaleciendo la agricultura. Mensajes de los jóvenes rurales Los testimonios de los propios participantes dibujan el mapa de esta macrozona sur que se abre camino entre el viento, la lluvia y la nieve. Jonathan Landeros, de caleta Tortel (Región de Aysén), se dedica al turismo rural y al trabajo forestal, continuando el legado familiar ligado al envío de madera de ciprés hacia Magallanes. Administra un refugio turístico con trekking, avistamiento de flora, fauna y hongos, y pesca deportiva. Para mí este encuentro fue una tremenda experiencia. Conocer a otros jóvenes que tienen tanto amor por el campo y por trabajar la tierra. Hacer nuevos lazos nos fortalece y nos ayuda a difundir lo linda que es la vida en el campo, comentó. Desde la comuna de Currante, en la Región de Los Lagos, Oscar Melián puso el acento en el aprendizaje técnico y la identidad compartida. Lo más valorable ha sido el intercambio de experiencias y conocer cómo están trabajando los jóvenes en Magallanes, su identidad y las características de esta zona. A pesar del viento, el clima y la geografía, están muy entusiasmados por seguir en el campo y continuar el legado de sus padres, explicó. Y agregó: Las tres regiones tenemos similitudes en el clima y los rubros. Ver cómo acá enfrentan desafíos como la sequía o el trabajo con el viento nos ayuda a replicar esas soluciones. Ha sido muy enriquecedor en la parte técnica y de innovación. Desde el mundo público, la evaluación también fue categórica. La Seremi de Agricultura de Magallanes subrayó que estos cuatro días demostraron cómo, desde la zona más austral, la experiencia, la tradición y el esfuerzo de los jóvenes pueden irradiar al resto del sur. Conocer de primera fuente la realidad de los jóvenes rurales de Punta Arenas y Puerto Natales —y cómo han desafiado el déficit hídrico para producir hortalizas frescas en un territorio extremo—, recalcó, es clave para fortalecer la transferencia de conocimientos en el marco de las políticas y programas del gobierno, a través del Ministerio de Agricultura y de INDAP, especialmente en las zonas más australes. El director regional de INDAP Magallanes, Gabriel Zegers, enfatizó que el encuentro sur austral condensa años de trabajo de las mesas de jóvenes y del propio servicio para tejer redes de cooperación entre quienes están levantando el campo de los próximos treinta años. Señaló que hoy cobra cada vez más fuerza lo que definió como la autonomía en colaboración de las organizaciones rurales, y añadió que, como gobierno del Presidente Gabriel Boric, se sienten orgullosos de haber sido un engranaje para que esa articulación sea una realidad. Al cierre de la jornada, nadie se fue igual. Los participantes partieron más convencidos de que el vínculo entre las personas y la tierra implica una doble responsabilidad: producir alimentos sanos y, al mismo tiempo, cuidar el entorno que los hace posibles. Desde Magallanes se llevaron algo más que técnicas y experiencias: se llevaron su bandera como símbolo de una identidad rural que hoy entrelaza a Los Lagos, Aysén y la región más austral, y que empieza a reconocerse como una sola macrozona sur decidida a darle futuro a la agricultura.
En un paréntesis de buen tiempo, en medio de una primavera que aún se resiste a llegar, jóvenes campesinos de Los Lagos, Aysén y Magallanes dieron inicio en Puerto Natales a un encuentro que es mucho más que una gira técnica: se trata de poner sobre la mesa problemas similares, objetivos comunes y una apuesta clara por el trabajo asociativo, el intercambio de experiencias y la construcción de alianzas para seguir produciendo alimentos en el extremo sur de Chile, donde el clima aprieta y la soberanía alimentaria sigue siendo un desafío abierto. Hasta la jornada, organizada por la Mesa de Jóvenes Rurales bajo el alero de INDAP, llegaron una veintena de campesinos de territorios diversos pero con climas y desafíos parecidos. Sectores rurales de Chonchi, San Juan de la Costa, Maullín, Fresia y Purranque en la Región de Los Lagos, junto a localidades emblemáticas de Aysén como Caleta Tortel, Puerto Sánchez, Puerto Tranquilo, Cerro Castillo, Mallín Grande, Chile Chico, Cochrane y sus alrededores. Zonas frías, de estaciones marcadas, donde producir hortalizas y asegurar forraje para el invierno es siempre una carrera contra el tiempo. El acto de inicio fue encabezado por el delegado presidencial provincial de Última Esperanza, Guillermo Ruiz, quien destacó el sentido del encuentro. Cuando los jóvenes del campo se organizan y se miran como región, también están pensando el futuro del territorio. A su lado, el director regional de INDAP Magallanes, Gabriel Zegers, subrayó el compromiso del servicio. Nuestro rol es acompañar estos procesos, entregar herramientas y abrir espacios para que la juventud rural tenga proyección y siga produciendo en el extremo sur. Intercambio de experiencias La primera parada fue una experiencia de hidroponía que, en pocos años, pasó de un solo invernadero a más de una docena en producción. Allí los jóvenes conocieron sistemas para ganarle al invierno, hortalizas que crecen bajo techo, resguardadas del viento y la escarcha, y soluciones como el uso de agua de lluvia acumulada en sistemas de guateros asociados a las canaletas. Anotaciones en libretas, celulares y preguntas técnicas dieron cuenta del interés por adaptar estas innovaciones a cada realidad local. Desde Magallanes, la Mesa de Jóvenes Rurales —a través de su representante Gonzalo Castillo— enfatizó el sentido de estos días de trabajo conjunto. Queremos mirar el sur como una sola macrozona, compartir lo que estamos haciendo en horticultura, ganadería y turismo rural, y construir una ruta común para producir en tiempos de cambio climático sin perder el trabajo de las generaciones que nos anteceden. Por la tarde, la gira continuó hacia la cooperativa Ñuke Mapu, donde la producción se combina con un fuerte componente educativo y comunitario. Un predio que funciona como sala de clases al aire libre, abierto a escuelas, vecinos y organizaciones. Desde allí surgió la idea de que estos encuentros también pueden servir para impulsar futuras alianzas y, a mediano plazo, políticas públicas específicas para las zonas extremas. Ahora la delegación continúa con visitas a INIA Kampenaike y a predios de usuarios y usuarias de INDAP en Punta Arenas y alrededores. Más allá del recorrido, el objetivo es claro: consolidar una red de jóvenes rurales del sur que, en territorios extremos, apuestan por producir alimentos sanos, respetar a quienes abrieron camino y asumir que la soberanía alimentaria del extremo sur también depende de ellos.
Crece la preocupación entre funcionarias y funcionarios del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) ante el posible cierre de la oficina regional de Aysén, medida que afectaría también a la región de Antofagasta y dejaría a 38 colaboradores sin empleo a partir del 31 de diciembre de 2024. La información fue confirmada por Jessica Almonacid, presidenta regional de la ANEF Aysén, quien señaló que desde el Ministerio de Desarrollo Social y Familia se habría comunicado la intención de eliminar el financiamiento de ambas dependencias regionales para el año 2026, debido a cambios en la administración presupuestaria del instituto. “Nos preocupa profundamente el cierre de la oficina del INJUV en Aysén, porque significa no solo la pérdida de empleos, sino también un retroceso en la atención y acompañamiento a jóvenes de la región”, advirtió la dirigenta. Presupuesto y programas afectados El Instituto Nacional de la Juventud, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, cuenta para el año 2025 con un presupuesto nacional de 9 mil millones de pesos, destinados a financiar sus operaciones en las 16 regiones del país. Actualmente, el presupuesto permite la ejecución de dos programas principales: “Hablemos de Todo” (HDT), enfocado en la salud mental de jóvenes entre 15 y 29 años, y “Compromiso Jóvenes”, que trabaja directamente con 70 municipalidades en todo el país. Ambas iniciativas son ejecutadas por colaboradores del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), entidad a la cual se transfiere cerca del 14% del presupuesto total del INJUV para la contratación de personal y la implementación de los programas. Sin embargo, las oficinas regionales de INJUV son financiadas por el mismo PNUD, lo que ha llevado a la eliminación del presupuesto para las sedes de Aysén y Antofagasta a contar del próximo año. Falta de soluciones y llamado al Ministerio A la fecha, no se ha entregado una solución concreta a las y los funcionarios que podrían quedar cesantes. Desde las federaciones y asociaciones de trabajadores del Ministerio de Desarrollo Social se ha solicitado inyectar nuevamente recursos al programa, de manera de asegurar la continuidad laboral y la presencia institucional en ambas regiones. Johanna Escanilla, funcionaria del INJUV con más de 25 años de servicio y parte de la Federación del Ministerio de Desarrollo Social, lamentó la situación y subrayó la importancia del trabajo que realiza el equipo en terreno. “El INJUV ha estado presente en cada emergencia nacional, donde los funcionarios actúan como voluntarios sin financiamiento, gestionando recursos por cuenta propia para apoyar a las comunidades. El compromiso del personal ha sido permanente, incluso sin apoyo económico durante los últimos dos años”, señaló. Un llamado a mantener la presencia en el territorio Desde Aysén, los funcionarios recalcan que el cierre de la oficina implicaría debilitar el vínculo del Estado con la juventud regional, especialmente en territorios aislados donde el INJUV cumple un rol clave en prevención, participación y desarrollo comunitario. “Esperamos que las autoridades reconsideren esta decisión y aseguren los recursos necesarios para continuar con nuestra labor. No se trata solo de empleos, sino de mantener viva una red que acompaña a los jóvenes en todo el país”, concluyó Escanilla.
Este es el espectáculo natural que ofrece la floración del mata guanaco o neneo macho (Anarthrophyllum desideratum), un hermoso arbusto que se mantiene como un misterio para los especialistas, debido a la escasa investigación de su biología e historia. Mata guanaco: La bola de fuego de la Patagonia Como reseña Ladera Sur, el mata guanaco es un arbusto siempreverde de la familia de las fagáceas (legumbres), de aspecto globoso y color grisáceo, que apenas mide 60 centímetros Los especímenes pueden encontrarse en las regiones de Aysén y Magallanes, específicamente en bosques altos, estepas o zonas con nula o casi nula vegetación. Sus flores rojas tienen una brillante apariencia que hacen que la planta luzca como una bola de fuego y expertos incluso evalúan su potencial decorativo, a pesar de que aún no se la ha domesticado. Además de su belleza, también se mantienen los usos tradicionales del mata guanaco: se le atribuyen propiedades expectorantes y, por su naturaleza ignífera, fue utilizada como combustible por los antiguos pobladores de la zona. Fuente: megatiempo.cl
Esta mañana, en el programa “Buenos Días Región” de Polar Comunicaciones, la experta previsional Claudia Sepúlveda participó en el cierre del proyecto educativo “Hablemos de Pensiones”, iniciativa financiada por el Fondo para la Educación Previsional (FEP) de la Subsecretaría de Previsión Social y ejecutada por Comercial Esperanza SpA, con un presupuesto de $89.000.000 para su implementación en las regiones de Aysén y Magallanes. El proyecto se desarrolló entre agosto y noviembre de 2025 y tuvo como objetivo acercar el sistema de pensiones a la comunidad mediante contenidos claros, inclusivos y adaptados a las realidades territoriales del extremo sur del país. Su ejecución contempló una amplia oferta de productos audiovisuales y radiales: 6 programas de televisión, 12 cápsulas televisivas de un minuto, 12 programas radiales y 12 cápsulas de radio, difundidos a través de medios regionales como Polar TV, ITV Patagonia, El Pingüino y Canal Santa María, junto a radios Polar, Presidente Ibáñez, Magallanes, Eva, Navarino, y emisoras de la región de Aysén como Revelación, Ventisqueros y Santa María. Todo el contenido televisivo contó con subtítulos y traducción en lengua de señas para garantizar accesibilidad a personas con discapacidad auditiva. Además de la transmisión en radio y televisión, los programas fueron emitidos por streaming y quedaron disponibles en plataformas digitales como el diario electrónico de Polar, YouTube, Facebook y Spotify, donde permanecen accesibles para la comunidad. Según las estimaciones del proyecto y los reportes de los medios asociados, 94.284 personas fueron beneficiadas con esta iniciativa, incluyendo habitantes de zonas urbanas y rurales. El público objetivo estuvo enfocado principalmente en mujeres, trabajadores independientes, personas con discapacidad y adultos mayores, con el propósito de fortalecer su conocimiento del sistema previsional y de la Reforma de Pensiones 2025, cuyos principales aspectos—como el Seguro Social, la cotización adicional, los mecanismos para enfrentar lagunas previsionales y los beneficios para distintos grupos—fueron explicados de forma pedagógica. El cierre del programa destacó el trabajo de un equipo de 15 profesionales que participaron en la producción, difusión y desarrollo de los contenidos durante los cuatro meses de ejecución
De a poco se va derribando ese mito de que no hay jóvenes interesados en el campo, de que la línea se cortó y que era casi un hecho irreversible. Aquí vemos gente súper comprometida, cada uno con su proyecto innovador y con una enorme capacidad de compartir y dialogar, afirmó Carlos Venegas, director del Centro de Educación y Tecnología (CET). Para Venegas, ahí está el corazón del proceso. Con los estímulos adecuados y apoyo en formación e inversiones —sostiene—, este núcleo de jóvenes puede demostrar que la agroecología es una oportunidad real de negocio: no solo ecología o protección de los recursos, sino también generación de ingresos, restauración de suelos, adaptación al cambio climático y puesta en valor de los conocimientos tradicionales a través de nuevas generaciones rurales. Fue una travesía intensa de cuatro días para jóvenes de Huillinco, Punotro, Pichi Parga, Caleta Tortel, Cochrane, Chile Chico y otros rincones del sur. El recorrido partió en Puerto Natales, continuó en el Centro Experimental INIA Kampenaike y concluyó en parcelas ubicadas al sur de Punta Arenas, donde conocieron experiencias hortícolas, ganaderas y de turismo rural. En cada parada fueron hilando un tejido de soluciones compartidas para producir en climas extremos: lo que resulta en un invernadero de Los Lagos se prueba en Aysén; las estrategias de Magallanes para enfrentar el viento y la falta de agua se anotan para otros territorios. Las cifras refrendan esa energía. En Los Lagos hay más de 2.700 jóvenes usuarios de INDAP (casi el 10% del total); en Aysén son cerca de 400 (alrededor de un tercio); y en Magallanes, unos 50 (también cerca del 10%). Detrás de esos números hay proyectos que mezclan negocio, arraigo territorial y cuidado del medioambiente, con la agroecología como horizonte común. Gonzalo Castillo, representante de la Mesa de Jóvenes Rurales de Magallanes y vocero nacional, abrió las puertas de su predio hortícola, ubicado a pocos metros del Hospital Clínico, un espacio que resiste a la voracidad de la ciudad y demuestra que la agricultura también puede enraizar en la periferia urbana. Tras el recorrido, ofreció una degustación de productos a base de ruibarbo y presentó a su abuelo de 96 años, junto con recordar a su abuela, Marina Ojeda, fallecida y ex dirigenta de INDAP, a quienes reconoce como pilares del impulso hortícola de su familia. Desde ese lugar sintetizó el sentido del encuentro. Valoró que jóvenes de Aysén y Los Lagos conocieran experiencias locales y se acercaran a la identidad campesina magallánica. Ojalá se lleven eso: no solo la producción hortícola y ganadera, sino la historia y la tradición de la agricultura familiar campesina, afirmó, recalcando que, en una región que produce apenas cerca del 10% de sus alimentos, lo que falta por producir es una gran oportunidad para seguir fortaleciendo la agricultura. Mensajes de los jóvenes rurales Los testimonios de los propios participantes dibujan el mapa de esta macrozona sur que se abre camino entre el viento, la lluvia y la nieve. Jonathan Landeros, de caleta Tortel (Región de Aysén), se dedica al turismo rural y al trabajo forestal, continuando el legado familiar ligado al envío de madera de ciprés hacia Magallanes. Administra un refugio turístico con trekking, avistamiento de flora, fauna y hongos, y pesca deportiva. Para mí este encuentro fue una tremenda experiencia. Conocer a otros jóvenes que tienen tanto amor por el campo y por trabajar la tierra. Hacer nuevos lazos nos fortalece y nos ayuda a difundir lo linda que es la vida en el campo, comentó. Desde la comuna de Currante, en la Región de Los Lagos, Oscar Melián puso el acento en el aprendizaje técnico y la identidad compartida. Lo más valorable ha sido el intercambio de experiencias y conocer cómo están trabajando los jóvenes en Magallanes, su identidad y las características de esta zona. A pesar del viento, el clima y la geografía, están muy entusiasmados por seguir en el campo y continuar el legado de sus padres, explicó. Y agregó: Las tres regiones tenemos similitudes en el clima y los rubros. Ver cómo acá enfrentan desafíos como la sequía o el trabajo con el viento nos ayuda a replicar esas soluciones. Ha sido muy enriquecedor en la parte técnica y de innovación. Desde el mundo público, la evaluación también fue categórica. La Seremi de Agricultura de Magallanes subrayó que estos cuatro días demostraron cómo, desde la zona más austral, la experiencia, la tradición y el esfuerzo de los jóvenes pueden irradiar al resto del sur. Conocer de primera fuente la realidad de los jóvenes rurales de Punta Arenas y Puerto Natales —y cómo han desafiado el déficit hídrico para producir hortalizas frescas en un territorio extremo—, recalcó, es clave para fortalecer la transferencia de conocimientos en el marco de las políticas y programas del gobierno, a través del Ministerio de Agricultura y de INDAP, especialmente en las zonas más australes. El director regional de INDAP Magallanes, Gabriel Zegers, enfatizó que el encuentro sur austral condensa años de trabajo de las mesas de jóvenes y del propio servicio para tejer redes de cooperación entre quienes están levantando el campo de los próximos treinta años. Señaló que hoy cobra cada vez más fuerza lo que definió como la autonomía en colaboración de las organizaciones rurales, y añadió que, como gobierno del Presidente Gabriel Boric, se sienten orgullosos de haber sido un engranaje para que esa articulación sea una realidad. Al cierre de la jornada, nadie se fue igual. Los participantes partieron más convencidos de que el vínculo entre las personas y la tierra implica una doble responsabilidad: producir alimentos sanos y, al mismo tiempo, cuidar el entorno que los hace posibles. Desde Magallanes se llevaron algo más que técnicas y experiencias: se llevaron su bandera como símbolo de una identidad rural que hoy entrelaza a Los Lagos, Aysén y la región más austral, y que empieza a reconocerse como una sola macrozona sur decidida a darle futuro a la agricultura.
En un paréntesis de buen tiempo, en medio de una primavera que aún se resiste a llegar, jóvenes campesinos de Los Lagos, Aysén y Magallanes dieron inicio en Puerto Natales a un encuentro que es mucho más que una gira técnica: se trata de poner sobre la mesa problemas similares, objetivos comunes y una apuesta clara por el trabajo asociativo, el intercambio de experiencias y la construcción de alianzas para seguir produciendo alimentos en el extremo sur de Chile, donde el clima aprieta y la soberanía alimentaria sigue siendo un desafío abierto. Hasta la jornada, organizada por la Mesa de Jóvenes Rurales bajo el alero de INDAP, llegaron una veintena de campesinos de territorios diversos pero con climas y desafíos parecidos. Sectores rurales de Chonchi, San Juan de la Costa, Maullín, Fresia y Purranque en la Región de Los Lagos, junto a localidades emblemáticas de Aysén como Caleta Tortel, Puerto Sánchez, Puerto Tranquilo, Cerro Castillo, Mallín Grande, Chile Chico, Cochrane y sus alrededores. Zonas frías, de estaciones marcadas, donde producir hortalizas y asegurar forraje para el invierno es siempre una carrera contra el tiempo. El acto de inicio fue encabezado por el delegado presidencial provincial de Última Esperanza, Guillermo Ruiz, quien destacó el sentido del encuentro. Cuando los jóvenes del campo se organizan y se miran como región, también están pensando el futuro del territorio. A su lado, el director regional de INDAP Magallanes, Gabriel Zegers, subrayó el compromiso del servicio. Nuestro rol es acompañar estos procesos, entregar herramientas y abrir espacios para que la juventud rural tenga proyección y siga produciendo en el extremo sur. Intercambio de experiencias La primera parada fue una experiencia de hidroponía que, en pocos años, pasó de un solo invernadero a más de una docena en producción. Allí los jóvenes conocieron sistemas para ganarle al invierno, hortalizas que crecen bajo techo, resguardadas del viento y la escarcha, y soluciones como el uso de agua de lluvia acumulada en sistemas de guateros asociados a las canaletas. Anotaciones en libretas, celulares y preguntas técnicas dieron cuenta del interés por adaptar estas innovaciones a cada realidad local. Desde Magallanes, la Mesa de Jóvenes Rurales —a través de su representante Gonzalo Castillo— enfatizó el sentido de estos días de trabajo conjunto. Queremos mirar el sur como una sola macrozona, compartir lo que estamos haciendo en horticultura, ganadería y turismo rural, y construir una ruta común para producir en tiempos de cambio climático sin perder el trabajo de las generaciones que nos anteceden. Por la tarde, la gira continuó hacia la cooperativa Ñuke Mapu, donde la producción se combina con un fuerte componente educativo y comunitario. Un predio que funciona como sala de clases al aire libre, abierto a escuelas, vecinos y organizaciones. Desde allí surgió la idea de que estos encuentros también pueden servir para impulsar futuras alianzas y, a mediano plazo, políticas públicas específicas para las zonas extremas. Ahora la delegación continúa con visitas a INIA Kampenaike y a predios de usuarios y usuarias de INDAP en Punta Arenas y alrededores. Más allá del recorrido, el objetivo es claro: consolidar una red de jóvenes rurales del sur que, en territorios extremos, apuestan por producir alimentos sanos, respetar a quienes abrieron camino y asumir que la soberanía alimentaria del extremo sur también depende de ellos.
Crece la preocupación entre funcionarias y funcionarios del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) ante el posible cierre de la oficina regional de Aysén, medida que afectaría también a la región de Antofagasta y dejaría a 38 colaboradores sin empleo a partir del 31 de diciembre de 2024. La información fue confirmada por Jessica Almonacid, presidenta regional de la ANEF Aysén, quien señaló que desde el Ministerio de Desarrollo Social y Familia se habría comunicado la intención de eliminar el financiamiento de ambas dependencias regionales para el año 2026, debido a cambios en la administración presupuestaria del instituto. “Nos preocupa profundamente el cierre de la oficina del INJUV en Aysén, porque significa no solo la pérdida de empleos, sino también un retroceso en la atención y acompañamiento a jóvenes de la región”, advirtió la dirigenta. Presupuesto y programas afectados El Instituto Nacional de la Juventud, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, cuenta para el año 2025 con un presupuesto nacional de 9 mil millones de pesos, destinados a financiar sus operaciones en las 16 regiones del país. Actualmente, el presupuesto permite la ejecución de dos programas principales: “Hablemos de Todo” (HDT), enfocado en la salud mental de jóvenes entre 15 y 29 años, y “Compromiso Jóvenes”, que trabaja directamente con 70 municipalidades en todo el país. Ambas iniciativas son ejecutadas por colaboradores del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), entidad a la cual se transfiere cerca del 14% del presupuesto total del INJUV para la contratación de personal y la implementación de los programas. Sin embargo, las oficinas regionales de INJUV son financiadas por el mismo PNUD, lo que ha llevado a la eliminación del presupuesto para las sedes de Aysén y Antofagasta a contar del próximo año. Falta de soluciones y llamado al Ministerio A la fecha, no se ha entregado una solución concreta a las y los funcionarios que podrían quedar cesantes. Desde las federaciones y asociaciones de trabajadores del Ministerio de Desarrollo Social se ha solicitado inyectar nuevamente recursos al programa, de manera de asegurar la continuidad laboral y la presencia institucional en ambas regiones. Johanna Escanilla, funcionaria del INJUV con más de 25 años de servicio y parte de la Federación del Ministerio de Desarrollo Social, lamentó la situación y subrayó la importancia del trabajo que realiza el equipo en terreno. “El INJUV ha estado presente en cada emergencia nacional, donde los funcionarios actúan como voluntarios sin financiamiento, gestionando recursos por cuenta propia para apoyar a las comunidades. El compromiso del personal ha sido permanente, incluso sin apoyo económico durante los últimos dos años”, señaló. Un llamado a mantener la presencia en el territorio Desde Aysén, los funcionarios recalcan que el cierre de la oficina implicaría debilitar el vínculo del Estado con la juventud regional, especialmente en territorios aislados donde el INJUV cumple un rol clave en prevención, participación y desarrollo comunitario. “Esperamos que las autoridades reconsideren esta decisión y aseguren los recursos necesarios para continuar con nuestra labor. No se trata solo de empleos, sino de mantener viva una red que acompaña a los jóvenes en todo el país”, concluyó Escanilla.