Con el ánimo de fortalecer el conocimiento y la conservación de la biodiversidad en el extremo sur del país, la Comunidad Kawésqar Isla Dawson y Wildlife Conservation Society (WCS Chile) llevaron a cabo un encuentro colaborativo en el área en concesión Tawókser, ubicada en el sector de San Juan al sur de Punta Arenas, junto a Simbiosis Subantártica, agrupación dedicada de manera autodidacta a la investigación de hongos en la región de Magallanes. Durante la jornada, realizada en el propio territorio comunitario, el equipo de investigadoras desarrolló un catastro y muestreo de diversas especies presentes en el bosque, identificando una alta diversidad de formas, colores y funciones ecológicas. “Esta actividad es muy importante para nosotros porque nos permite obtener un marco teórico de la biodiversidad que existe en el territorio”, señaló Miguel Cárcamo, presidente de la Comunidad Indígena Kawésqar Isla Dawson, destacando el valor de registrar conocimiento sobre su entorno. Por su parte, Camila Labraña Díaz, educadora ambiental de Simbiosis Subantártica, explicó que la jornada permitió realizar un reconocimiento directo del territorio y registrar especies en un ecosistema poco intervenido. “Nos hemos dado cuenta de que existe una gran diversidad de hongos, con múltiples funciones: especies que descomponen la madera, que reciclan la materia orgánica del suelo, e incluso especies comestibles que crecen en árboles y musgos”, indicó. La especialista enfatizó además el rol fundamental de los hongos en los ecosistemas: “Son los grandes recicladores del planeta. Sin ellos no existiría este proceso de descomposición que permite la formación de nuevos suelos. Además, muchas especies se asocian con los árboles, facilitando la absorción de nutrientes y contribuyendo a la salud del bosque”. El encuentro también contó con la participación de Francisco Brañas, Gestor Regional de Áreas Marinas Protegidas del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, quien valoró la instancia como un espacio de articulación entre actores diversos. “Fue una experiencia muy enriquecedora, donde se unieron saberes personales, comunitarios y profesionales en torno a un objetivo común: la protección de la naturaleza. Este tipo de iniciativas permite generar conocimiento más profundo sobre el territorio y entrega herramientas concretas a las comunidades para su conservación”, señalaron. La jornada se enmarcó en el trabajo que impulsa WCS Chile vinculado a la promoción de la conservación efectiva de la biodiversidad regional a través de la colaboración entre comunidades locales, organizaciones de la sociedad civil e instituciones públicas, bajo un enfoque que integra conocimiento científico y saberes tradicionales. Este tipo de iniciativas refuerza la importancia del entendimiento y la conservación de los diferentes componentes de los ecosistemas, como la biodiversidad fúngica, clave —aunque muchas veces invisibilizado— para el equilibrio y la salud de los ecosistemas subantárticos.
El Informe País 2025 entregó un diagnóstico sobre el estado del bosque nativo en Chile, evidenciando múltiples presiones que afectan estos ecosistemas, desde el cambio climático hasta los incendios forestales y la transformación del uso del suelo. Según datos de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), el país cuenta con más de 14,7 millones de hectáreas de bosque nativo, concentrándose un 81% entre las regiones de La Araucanía y Magallanes. Sin embargo, entre 2001 y 2023 se han perdido cerca de 400 mil hectáreas debido a cambios en la cobertura vegetal y actividades humanas. El informe advierte que los incendios forestales han aumentado en frecuencia e intensidad en las últimas décadas, impulsados por la megasequía y las olas de calor. Eventos como los incendios de 2017 y 2023 provocaron la pérdida de cientos de miles de hectáreas, afectando principalmente a plantaciones forestales, aunque también impactando al bosque nativo. Asimismo, el cambio climático está generando efectos directos en estos ecosistemas, como la disminución del crecimiento de árboles, la pérdida de capacidad de captura de carbono y el deterioro de especies emblemáticas. A esto se suma el impacto de condiciones extremas que han favorecido fenómenos como el decaimiento del follaje en algunas especies. El documento también plantea la necesidad de fortalecer políticas públicas para la recuperación del bosque nativo, incluyendo incentivos, capacitación a pequeños propietarios y medidas de restauración. En este contexto, se advierte que una gestión sostenible será clave para reducir la degradación y enfrentar los desafíos ambientales en el país. Fuente: El Ciudadano.
La Fundación Reforestemos abrió su quinta convocatoria para apoyar a medianos y pequeños propietarios rurales, entre las regiones del Maule y Magallanes, con proyectos de restauración de bosque nativo en terrenos privados. La iniciativa busca financiar y asesorar propuestas de restauración ecológica, con foco en la recuperación de ecosistemas y el fortalecimiento de acciones de conservación en el territorio. El llamado considera dos modalidades principales, cada una con requisitos específicos de superficie y condiciones de implementación. En ambos casos, la postulación apunta a proyectos evaluados por criterios técnicos, viabilidad ecológica y compromiso de conservación. La organización recalcó que el objetivo es impulsar iniciativas que se sostengan en el tiempo. En esa línea, la participación de quienes viven y trabajan en los predios es considerada una pieza relevante para asegurar continuidad en las acciones de restauración. La convocatoria se mantendrá disponible durante las próximas semanas, periodo en el que las y los propietarios podrán revisar requisitos, completar el formulario e ingresar sus antecedentes en línea. Dos líneas de apoyo La primera modalidad está orientada a predios que cuenten con al menos tres hectáreas disponibles y que, además, tengan la capacidad técnica para realizar una plantación de seis mil árboles nativos. Esta línea exige operar bajo la legislación forestal vigente, incorporando criterios de cumplimiento normativo en el desarrollo del proyecto. La segunda opción está dirigida a propiedades amparadas por el Derecho Real de Conservación (DRC). En este caso, se requiere contar con más de cinco hectáreas destinadas a resguardar la biodiversidad y fomentar impactos socioambientales positivos, alineando la intervención con objetivos de conservación de largo plazo. Suzanne Wylie, directora ejecutiva de Fundación Reforestemos, subrayó la importancia de involucrar a las comunidades locales en este tipo de iniciativas. La fundación plantea que integrar a habitantes y actores del territorio contribuye al compromiso con el cuidado del bosque nativo y a la continuidad ecológica de los proyectos. Postulación y evaluación Las personas interesadas pueden revisar los requisitos y completar el formulario en el sitio web de la organización, a través del enlace: https://reforestemos.org/nuestro-proyecto/programa-reforestacion-privados/ La evaluación de las propuestas considerará criterios técnicos, la viabilidad ecológica de la intervención y el nivel de compromiso de conservación asociado a cada predio, elementos que definirán la selección de los proyectos que recibirán apoyo durante esta etapa. Fuente: miradasurtv.cl
Simbiosis Subantártica y el Festival Micelio Austral realizarán el primer Recorrido Fungi: En busca de la Laternea, una experiencia de exploración y aprendizaje en torno al reino fungi del territorio austral. La actividad se desarrollará el sábado 31 de enero en la Reserva Nacional Laguna Parrillar, uno de los ecosistemas más emblemáticos de la región de Magallanes. El recorrido propone una caminata guiada de aproximadamente tres horas, con dificultad baja a media, en la que las y los participantes podrán observar, conocer y reflexionar sobre la biodiversidad fúngica del bosque subantártico, poniendo especial atención en la enigmática Laternea. La iniciativa tiene además un objetivo solidario: recaudar fondos para la organización del III Festival Micelio Austral, instancia dedicada a la divulgación, educación y valoración del reino fungi en la región. Se ofrecerán dos horarios disponibles, a las 10:00 horas y a las 14:00 horas, con cupos limitados y un aporte de $10.000 por persona. *Link de inscripción:* https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScC2GqXMLY7VVu-MaCN78OQH59POqsLgSBB3Asiz8tLI1Ierg/viewform
Más de 800 hectáreas del bosque nativo más amenazado de Chile se están quemando en la precordillera de Las Condes. Mientras bomberos luchan para que el fuego no se extienda a otras quebradas, trabajadores de la zona lamentan el valor natural único que se está perdiendo. Ya son más de 800 hectáreas arrasadas por el fuego en la pre cordillera de la Sierra de Ramón en Las Condes, afectando dos parques de la asociación Parque Cordillera , donde se hacen trabajos de conservación y turismo de naturaleza. El incendio es un golpe duro para los trabajadores de los parques y para quienes los frecuentan para disfrutar de la naturaleza. “Es desgarrador. Lo que se está quemando es nuestro querido y preciado bosque esclerófilo con especies nativas y que solo existen en Chile. Que si se pierden es un daño irrecuperable. Fue inevitable no llorar al ver las imágenes. Duele mucho en el corazón y el alma saber que el lugar que hemos disfrutado tanto el día de mañana quedará destruido, con sus bosques, flora y fauna”, relata la monitora ambiental de la Asociación Parque Cordillera, Valentina Velásquez. En efecto, la precordillera es una de las pocas zonas de Santiago donde aún queda naturaleza nativa en grandes extensiones y donde predomina uno de los ecosistemas más amenazados de Chile: el bosque esclerófilo. En la zona afectada por el incendio, tal como relata Velásquez, vive una sorprendente variedad de especies de aves, reptiles, mamíferos e insectos, además de vegetación nativa típica del bosque esclerófilo, como litre, peumo quillay, quebracho. Hay aves como chincoles, cachuditos, fiofío, mirlos, loicas, picaflores y carpinteritos. También hay cóndores, zorros culpeo, degús y cururos. El bosque esclerófilo un tipo de bosque mediterráneo que se puede encontrar entre el sur de la región de Coquimbo y el norte de la región del Biobío, y que vive un grave deterioro. Los bosques mediterráneos en sí son difíciles de encontrar en el mundo, ubicándose solo en cinco lugares del planeta. El bosque mediterráneo chileno, además, posee una alta variedad de especies que solo existen en dicho lugar, lo que lo convierte en un hotspot de biodiversidad reconocido en todo el globo. Su valor no siempre estuvo a la vista para toda la sociedad: desde la propia Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) han argumentado que el bosque esclerófilo corresponde a “maleza o arbustos de ningún valor ambiental”, para justificar el cambio de uso de suelo para fines agrícolas. Pero la evidencia científica ha logrado demostrar su importancia ecológica así como su preocupante estado de degradación. “En ese ecosistema se combinan los dos peores escenarios: está muy amenazado por la presión forestal, agrícola e inmobiliaria, y está muy poco protegido. Menos del 4% de la zona central que contiene estos bosques está en un área protegida, y además es el lugar donde se concentra la mayoría de la población del país”, explica el investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y del centro CAPES, Patricio Pliscoff. Y el bosque esclerófilo también cumple un rol socioambiental. “El valor del bosque y matorral esclerófilo es fundamental en muchas dimensiones, y realmente podría ser una solución basada en la naturaleza a la hora de abordar temáticas relevantes como la sequía o las olas de calor. La provisión de agua y la presencia de nutrientes en los suelos contribuye a los sistemas productivos y al abastecimiento hídrico tanto de comunidades rurales como ciudades. Pero si seguimos degradándolo, tendremos graves problemas no solo con el abastecimiento de agua, aumentando la vulnerabilidad social, principalmente de mujeres, niñas y niños”, afirma el investigador Matías Guerrero, en un informe publicado esta semana por el IEB luego de dos años de trabajo con otras organizaciones. Bosque esclerófilo en peligro El bosque esclerófilo un tipo de bosque mediterráneo que se puede encontrar entre el sur de la región de Coquimbo y el norte de la región del Biobío, y que vive un grave deterioro. Los bosques mediterráneos en sí son difíciles de encontrar en el mundo, ubicándose solo en cinco lugares del planeta. El bosque mediterráneo chileno, además, posee una alta variedad de especies que solo existen en dicho lugar, lo que lo convierte en un hotspot de biodiversidad reconocido en todo el globo. Su valor no siempre estuvo a la vista para toda la sociedad: desde la propia Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) han argumentado que el bosque esclerófilo corresponde a “maleza o arbustos de ningún valor ambiental”, para justificar el cambio de uso de suelo para fines agrícolas. Pero la evidencia científica ha logrado demostrar su importancia ecológica así como su preocupante estado de degradación. “En ese ecosistema se combinan los dos peores escenarios: está muy amenazado por la presión forestal, agrícola e inmobiliaria, y está muy poco protegido. Menos del 4% de la zona central que contiene estos bosques está en un área protegida, y además es el lugar donde se concentra la mayoría de la población del país”, explica el investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y del centro CAPES, Patricio Pliscoff. Y el bosque esclerófilo también cumple un rol socioambiental. “El valor del bosque y matorral esclerófilo es fundamental en muchas dimensiones, y realmente podría ser una solución basada en la naturaleza a la hora de abordar temáticas relevantes como la sequía o las olas de calor. La provisión de agua y la presencia de nutrientes en los suelos contribuye a los sistemas productivos y al abastecimiento hídrico tanto de comunidades rurales como ciudades. Pero si seguimos degradándolo, tendremos graves problemas no solo con el abastecimiento de agua, aumentando la vulnerabilidad social, principalmente de mujeres, niñas y niños”, afirma el investigador Matías Guerrero, en un informe publicado esta semana por el IEB luego de dos años de trabajo con otras organizaciones. El desconcierto
Con el ánimo de fortalecer el conocimiento y la conservación de la biodiversidad en el extremo sur del país, la Comunidad Kawésqar Isla Dawson y Wildlife Conservation Society (WCS Chile) llevaron a cabo un encuentro colaborativo en el área en concesión Tawókser, ubicada en el sector de San Juan al sur de Punta Arenas, junto a Simbiosis Subantártica, agrupación dedicada de manera autodidacta a la investigación de hongos en la región de Magallanes. Durante la jornada, realizada en el propio territorio comunitario, el equipo de investigadoras desarrolló un catastro y muestreo de diversas especies presentes en el bosque, identificando una alta diversidad de formas, colores y funciones ecológicas. “Esta actividad es muy importante para nosotros porque nos permite obtener un marco teórico de la biodiversidad que existe en el territorio”, señaló Miguel Cárcamo, presidente de la Comunidad Indígena Kawésqar Isla Dawson, destacando el valor de registrar conocimiento sobre su entorno. Por su parte, Camila Labraña Díaz, educadora ambiental de Simbiosis Subantártica, explicó que la jornada permitió realizar un reconocimiento directo del territorio y registrar especies en un ecosistema poco intervenido. “Nos hemos dado cuenta de que existe una gran diversidad de hongos, con múltiples funciones: especies que descomponen la madera, que reciclan la materia orgánica del suelo, e incluso especies comestibles que crecen en árboles y musgos”, indicó. La especialista enfatizó además el rol fundamental de los hongos en los ecosistemas: “Son los grandes recicladores del planeta. Sin ellos no existiría este proceso de descomposición que permite la formación de nuevos suelos. Además, muchas especies se asocian con los árboles, facilitando la absorción de nutrientes y contribuyendo a la salud del bosque”. El encuentro también contó con la participación de Francisco Brañas, Gestor Regional de Áreas Marinas Protegidas del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, quien valoró la instancia como un espacio de articulación entre actores diversos. “Fue una experiencia muy enriquecedora, donde se unieron saberes personales, comunitarios y profesionales en torno a un objetivo común: la protección de la naturaleza. Este tipo de iniciativas permite generar conocimiento más profundo sobre el territorio y entrega herramientas concretas a las comunidades para su conservación”, señalaron. La jornada se enmarcó en el trabajo que impulsa WCS Chile vinculado a la promoción de la conservación efectiva de la biodiversidad regional a través de la colaboración entre comunidades locales, organizaciones de la sociedad civil e instituciones públicas, bajo un enfoque que integra conocimiento científico y saberes tradicionales. Este tipo de iniciativas refuerza la importancia del entendimiento y la conservación de los diferentes componentes de los ecosistemas, como la biodiversidad fúngica, clave —aunque muchas veces invisibilizado— para el equilibrio y la salud de los ecosistemas subantárticos.
El Informe País 2025 entregó un diagnóstico sobre el estado del bosque nativo en Chile, evidenciando múltiples presiones que afectan estos ecosistemas, desde el cambio climático hasta los incendios forestales y la transformación del uso del suelo. Según datos de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), el país cuenta con más de 14,7 millones de hectáreas de bosque nativo, concentrándose un 81% entre las regiones de La Araucanía y Magallanes. Sin embargo, entre 2001 y 2023 se han perdido cerca de 400 mil hectáreas debido a cambios en la cobertura vegetal y actividades humanas. El informe advierte que los incendios forestales han aumentado en frecuencia e intensidad en las últimas décadas, impulsados por la megasequía y las olas de calor. Eventos como los incendios de 2017 y 2023 provocaron la pérdida de cientos de miles de hectáreas, afectando principalmente a plantaciones forestales, aunque también impactando al bosque nativo. Asimismo, el cambio climático está generando efectos directos en estos ecosistemas, como la disminución del crecimiento de árboles, la pérdida de capacidad de captura de carbono y el deterioro de especies emblemáticas. A esto se suma el impacto de condiciones extremas que han favorecido fenómenos como el decaimiento del follaje en algunas especies. El documento también plantea la necesidad de fortalecer políticas públicas para la recuperación del bosque nativo, incluyendo incentivos, capacitación a pequeños propietarios y medidas de restauración. En este contexto, se advierte que una gestión sostenible será clave para reducir la degradación y enfrentar los desafíos ambientales en el país. Fuente: El Ciudadano.
La Fundación Reforestemos abrió su quinta convocatoria para apoyar a medianos y pequeños propietarios rurales, entre las regiones del Maule y Magallanes, con proyectos de restauración de bosque nativo en terrenos privados. La iniciativa busca financiar y asesorar propuestas de restauración ecológica, con foco en la recuperación de ecosistemas y el fortalecimiento de acciones de conservación en el territorio. El llamado considera dos modalidades principales, cada una con requisitos específicos de superficie y condiciones de implementación. En ambos casos, la postulación apunta a proyectos evaluados por criterios técnicos, viabilidad ecológica y compromiso de conservación. La organización recalcó que el objetivo es impulsar iniciativas que se sostengan en el tiempo. En esa línea, la participación de quienes viven y trabajan en los predios es considerada una pieza relevante para asegurar continuidad en las acciones de restauración. La convocatoria se mantendrá disponible durante las próximas semanas, periodo en el que las y los propietarios podrán revisar requisitos, completar el formulario e ingresar sus antecedentes en línea. Dos líneas de apoyo La primera modalidad está orientada a predios que cuenten con al menos tres hectáreas disponibles y que, además, tengan la capacidad técnica para realizar una plantación de seis mil árboles nativos. Esta línea exige operar bajo la legislación forestal vigente, incorporando criterios de cumplimiento normativo en el desarrollo del proyecto. La segunda opción está dirigida a propiedades amparadas por el Derecho Real de Conservación (DRC). En este caso, se requiere contar con más de cinco hectáreas destinadas a resguardar la biodiversidad y fomentar impactos socioambientales positivos, alineando la intervención con objetivos de conservación de largo plazo. Suzanne Wylie, directora ejecutiva de Fundación Reforestemos, subrayó la importancia de involucrar a las comunidades locales en este tipo de iniciativas. La fundación plantea que integrar a habitantes y actores del territorio contribuye al compromiso con el cuidado del bosque nativo y a la continuidad ecológica de los proyectos. Postulación y evaluación Las personas interesadas pueden revisar los requisitos y completar el formulario en el sitio web de la organización, a través del enlace: https://reforestemos.org/nuestro-proyecto/programa-reforestacion-privados/ La evaluación de las propuestas considerará criterios técnicos, la viabilidad ecológica de la intervención y el nivel de compromiso de conservación asociado a cada predio, elementos que definirán la selección de los proyectos que recibirán apoyo durante esta etapa. Fuente: miradasurtv.cl
Simbiosis Subantártica y el Festival Micelio Austral realizarán el primer Recorrido Fungi: En busca de la Laternea, una experiencia de exploración y aprendizaje en torno al reino fungi del territorio austral. La actividad se desarrollará el sábado 31 de enero en la Reserva Nacional Laguna Parrillar, uno de los ecosistemas más emblemáticos de la región de Magallanes. El recorrido propone una caminata guiada de aproximadamente tres horas, con dificultad baja a media, en la que las y los participantes podrán observar, conocer y reflexionar sobre la biodiversidad fúngica del bosque subantártico, poniendo especial atención en la enigmática Laternea. La iniciativa tiene además un objetivo solidario: recaudar fondos para la organización del III Festival Micelio Austral, instancia dedicada a la divulgación, educación y valoración del reino fungi en la región. Se ofrecerán dos horarios disponibles, a las 10:00 horas y a las 14:00 horas, con cupos limitados y un aporte de $10.000 por persona. *Link de inscripción:* https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScC2GqXMLY7VVu-MaCN78OQH59POqsLgSBB3Asiz8tLI1Ierg/viewform
Más de 800 hectáreas del bosque nativo más amenazado de Chile se están quemando en la precordillera de Las Condes. Mientras bomberos luchan para que el fuego no se extienda a otras quebradas, trabajadores de la zona lamentan el valor natural único que se está perdiendo. Ya son más de 800 hectáreas arrasadas por el fuego en la pre cordillera de la Sierra de Ramón en Las Condes, afectando dos parques de la asociación Parque Cordillera , donde se hacen trabajos de conservación y turismo de naturaleza. El incendio es un golpe duro para los trabajadores de los parques y para quienes los frecuentan para disfrutar de la naturaleza. “Es desgarrador. Lo que se está quemando es nuestro querido y preciado bosque esclerófilo con especies nativas y que solo existen en Chile. Que si se pierden es un daño irrecuperable. Fue inevitable no llorar al ver las imágenes. Duele mucho en el corazón y el alma saber que el lugar que hemos disfrutado tanto el día de mañana quedará destruido, con sus bosques, flora y fauna”, relata la monitora ambiental de la Asociación Parque Cordillera, Valentina Velásquez. En efecto, la precordillera es una de las pocas zonas de Santiago donde aún queda naturaleza nativa en grandes extensiones y donde predomina uno de los ecosistemas más amenazados de Chile: el bosque esclerófilo. En la zona afectada por el incendio, tal como relata Velásquez, vive una sorprendente variedad de especies de aves, reptiles, mamíferos e insectos, además de vegetación nativa típica del bosque esclerófilo, como litre, peumo quillay, quebracho. Hay aves como chincoles, cachuditos, fiofío, mirlos, loicas, picaflores y carpinteritos. También hay cóndores, zorros culpeo, degús y cururos. El bosque esclerófilo un tipo de bosque mediterráneo que se puede encontrar entre el sur de la región de Coquimbo y el norte de la región del Biobío, y que vive un grave deterioro. Los bosques mediterráneos en sí son difíciles de encontrar en el mundo, ubicándose solo en cinco lugares del planeta. El bosque mediterráneo chileno, además, posee una alta variedad de especies que solo existen en dicho lugar, lo que lo convierte en un hotspot de biodiversidad reconocido en todo el globo. Su valor no siempre estuvo a la vista para toda la sociedad: desde la propia Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) han argumentado que el bosque esclerófilo corresponde a “maleza o arbustos de ningún valor ambiental”, para justificar el cambio de uso de suelo para fines agrícolas. Pero la evidencia científica ha logrado demostrar su importancia ecológica así como su preocupante estado de degradación. “En ese ecosistema se combinan los dos peores escenarios: está muy amenazado por la presión forestal, agrícola e inmobiliaria, y está muy poco protegido. Menos del 4% de la zona central que contiene estos bosques está en un área protegida, y además es el lugar donde se concentra la mayoría de la población del país”, explica el investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y del centro CAPES, Patricio Pliscoff. Y el bosque esclerófilo también cumple un rol socioambiental. “El valor del bosque y matorral esclerófilo es fundamental en muchas dimensiones, y realmente podría ser una solución basada en la naturaleza a la hora de abordar temáticas relevantes como la sequía o las olas de calor. La provisión de agua y la presencia de nutrientes en los suelos contribuye a los sistemas productivos y al abastecimiento hídrico tanto de comunidades rurales como ciudades. Pero si seguimos degradándolo, tendremos graves problemas no solo con el abastecimiento de agua, aumentando la vulnerabilidad social, principalmente de mujeres, niñas y niños”, afirma el investigador Matías Guerrero, en un informe publicado esta semana por el IEB luego de dos años de trabajo con otras organizaciones. Bosque esclerófilo en peligro El bosque esclerófilo un tipo de bosque mediterráneo que se puede encontrar entre el sur de la región de Coquimbo y el norte de la región del Biobío, y que vive un grave deterioro. Los bosques mediterráneos en sí son difíciles de encontrar en el mundo, ubicándose solo en cinco lugares del planeta. El bosque mediterráneo chileno, además, posee una alta variedad de especies que solo existen en dicho lugar, lo que lo convierte en un hotspot de biodiversidad reconocido en todo el globo. Su valor no siempre estuvo a la vista para toda la sociedad: desde la propia Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) han argumentado que el bosque esclerófilo corresponde a “maleza o arbustos de ningún valor ambiental”, para justificar el cambio de uso de suelo para fines agrícolas. Pero la evidencia científica ha logrado demostrar su importancia ecológica así como su preocupante estado de degradación. “En ese ecosistema se combinan los dos peores escenarios: está muy amenazado por la presión forestal, agrícola e inmobiliaria, y está muy poco protegido. Menos del 4% de la zona central que contiene estos bosques está en un área protegida, y además es el lugar donde se concentra la mayoría de la población del país”, explica el investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y del centro CAPES, Patricio Pliscoff. Y el bosque esclerófilo también cumple un rol socioambiental. “El valor del bosque y matorral esclerófilo es fundamental en muchas dimensiones, y realmente podría ser una solución basada en la naturaleza a la hora de abordar temáticas relevantes como la sequía o las olas de calor. La provisión de agua y la presencia de nutrientes en los suelos contribuye a los sistemas productivos y al abastecimiento hídrico tanto de comunidades rurales como ciudades. Pero si seguimos degradándolo, tendremos graves problemas no solo con el abastecimiento de agua, aumentando la vulnerabilidad social, principalmente de mujeres, niñas y niños”, afirma el investigador Matías Guerrero, en un informe publicado esta semana por el IEB luego de dos años de trabajo con otras organizaciones. El desconcierto