El Día Internacional de la Mujer, conmemorado el 8 de marzo, nos recuerda la histórica lucha de las mujeres por la igualdad, la justicia y mejores condiciones laborales y salariales. En los últimos años estas condiciones se han ido fortaleciendo, con avances como la Ley N°20.545 vinculada a la protección a la maternidad, el acceso a la sala cuna, la creación del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SERNAMEG) y recientemente la adaptación de jornadas laborales como el teletrabajo parcial. Sin embargo, al año 2026, la reducción de la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue siendo un desafío. La Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2024 señala que en la región de Magallanes y de la Antártica Chilena, los hombres, que representan el 57,4% de la población ocupada, percibieron un ingreso medio mensual de $1.186.021, mientras que las mujeres, con un 42,6% de participación, alcanzaron $881.952, reflejando una brecha de género en -25,6% en desmedro de las mujeres. Aunque el ingreso promedio femenino ha aumentado en los últimos cuatro años, las desigualdades persisten, y tras el retorno progresivo a la presencialidad post pandemia, la brecha se ha mantenido estancada durante 2023 y 2024, evidenciando un problema estructural que afecta principalmente a las mujeres, en un mercado laboral que sigue siendo mayoritariamente masculino. En síntesis, el crecimiento del ingreso medio no ha ido acompañado de una mejora en la equidad salarial, y mientras esta no sea una prioridad, la desigualdad en este ámbito se mantendrá. Desde la educación superior, y específicamente desde la carrera de Servicio Social, tenemos el deber de formar profesionales con valores éticos, capaces de promover justicia social, trabajo digno y dignidad para todas las personas, reconociendo que la economía se fortalece con la contribución equitativa de toda la población. Marcela Gacitúa Directora de Carrera Área de Ciencias Sociales IPST, Punta Arenas.
La brecha salarial entre hombres y mujeres en Chile continúa siendo uno de los principales desafíos para la equidad en el mercado laboral. Así lo revela el informe “Perspectiva de género en el mundo laboral”, elaborado por la plataforma de empleo Laborum, que sitúa al país con la mayor diferencia salarial de la región en las pretensiones de sueldo al momento de postular a un trabajo. Según el estudio, los hombres solicitan en promedio $1.167.954 mensuales, mientras que las mujeres piden alrededor de $1.047.695. La diferencia cercana a los $120.000 equivale a una brecha salarial de 11,5%, superando a países como Argentina, Perú, Ecuador y Panamá. Aunque el indicador muestra una leve mejora respecto a enero de 2024, cuando la diferencia era 3,6 puntos porcentuales mayor, aún se mantiene lejos del mínimo histórico de 9,9% registrado en agosto de 2022. El análisis también muestra que la desigualdad se presenta en distintos sectores del mercado laboral chileno. Entre los rubros con mayores diferencias destacan Comercio, con una brecha de 51,4%, y el área de Comercio, Ventas y Negocios, donde la diferencia alcanza el 56%. En Ingenierías, en tanto, la brecha llega a 10,8%, evidenciando que el fenómeno atraviesa diversas áreas productivas. El informe además identifica factores estructurales y socioculturales que influyen en estas diferencias, como la distribución desigual de las tareas de cuidado y la menor presencia femenina en cargos senior. Según datos del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, el 85% de las horas dedicadas a labores de cuidado son realizadas por mujeres. A esto se suma que entre los 30 y 45 años los hombres ganan en promedio 26,7% más, mientras que en mayores de 45 la diferencia alcanza el 42,3%. Pese a este escenario, el estudio destaca una señal positiva: la participación femenina en el mercado laboral aumentó en casi todos los tramos etarios respecto a 2024. Este avance gradual refleja un proceso hacia un mercado laboral más inclusivo, aunque todavía persisten desafíos importantes para cerrar la brecha salarial en Chile. Fuente: Teletrece
El Día Internacional de la Mujer, conmemorado el 8 de marzo, nos recuerda la histórica lucha de las mujeres por la igualdad, la justicia y mejores condiciones laborales y salariales. En los últimos años estas condiciones se han ido fortaleciendo, con avances como la Ley N°20.545 vinculada a la protección a la maternidad, el acceso a la sala cuna, la creación del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SERNAMEG) y recientemente la adaptación de jornadas laborales como el teletrabajo parcial. Sin embargo, al año 2026, la reducción de la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue siendo un desafío. La Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2024 señala que en la región de Magallanes y de la Antártica Chilena, los hombres, que representan el 57,4% de la población ocupada, percibieron un ingreso medio mensual de $1.186.021, mientras que las mujeres, con un 42,6% de participación, alcanzaron $881.952, reflejando una brecha de género en -25,6% en desmedro de las mujeres. Aunque el ingreso promedio femenino ha aumentado en los últimos cuatro años, las desigualdades persisten, y tras el retorno progresivo a la presencialidad post pandemia, la brecha se ha mantenido estancada durante 2023 y 2024, evidenciando un problema estructural que afecta principalmente a las mujeres, en un mercado laboral que sigue siendo mayoritariamente masculino. En síntesis, el crecimiento del ingreso medio no ha ido acompañado de una mejora en la equidad salarial, y mientras esta no sea una prioridad, la desigualdad en este ámbito se mantendrá. Desde la educación superior, y específicamente desde la carrera de Servicio Social, tenemos el deber de formar profesionales con valores éticos, capaces de promover justicia social, trabajo digno y dignidad para todas las personas, reconociendo que la economía se fortalece con la contribución equitativa de toda la población. Marcela Gacitúa Directora de Carrera Área de Ciencias Sociales IPST, Punta Arenas.
La brecha salarial entre hombres y mujeres en Chile continúa siendo uno de los principales desafíos para la equidad en el mercado laboral. Así lo revela el informe “Perspectiva de género en el mundo laboral”, elaborado por la plataforma de empleo Laborum, que sitúa al país con la mayor diferencia salarial de la región en las pretensiones de sueldo al momento de postular a un trabajo. Según el estudio, los hombres solicitan en promedio $1.167.954 mensuales, mientras que las mujeres piden alrededor de $1.047.695. La diferencia cercana a los $120.000 equivale a una brecha salarial de 11,5%, superando a países como Argentina, Perú, Ecuador y Panamá. Aunque el indicador muestra una leve mejora respecto a enero de 2024, cuando la diferencia era 3,6 puntos porcentuales mayor, aún se mantiene lejos del mínimo histórico de 9,9% registrado en agosto de 2022. El análisis también muestra que la desigualdad se presenta en distintos sectores del mercado laboral chileno. Entre los rubros con mayores diferencias destacan Comercio, con una brecha de 51,4%, y el área de Comercio, Ventas y Negocios, donde la diferencia alcanza el 56%. En Ingenierías, en tanto, la brecha llega a 10,8%, evidenciando que el fenómeno atraviesa diversas áreas productivas. El informe además identifica factores estructurales y socioculturales que influyen en estas diferencias, como la distribución desigual de las tareas de cuidado y la menor presencia femenina en cargos senior. Según datos del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, el 85% de las horas dedicadas a labores de cuidado son realizadas por mujeres. A esto se suma que entre los 30 y 45 años los hombres ganan en promedio 26,7% más, mientras que en mayores de 45 la diferencia alcanza el 42,3%. Pese a este escenario, el estudio destaca una señal positiva: la participación femenina en el mercado laboral aumentó en casi todos los tramos etarios respecto a 2024. Este avance gradual refleja un proceso hacia un mercado laboral más inclusivo, aunque todavía persisten desafíos importantes para cerrar la brecha salarial en Chile. Fuente: Teletrece