En el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, Alejandra Teuber, directora interina del Instituto Británico, informó a la ciudadanía sobre la apertura del proceso de matrículas para los cursos de inglés 2026 en Punta Arenas. La institución, con 37 años de trayectoria en la enseñanza del idioma, inició su convocatoria dirigida a niños, adolescentes y adultos interesados en fortalecer sus competencias lingüísticas, consolidándose como una alternativa de formación en la región de Magallanes. De acuerdo con lo informado, las clases para adolescentes y adultos comenzaron el lunes 23 y martes 24 de marzo, mientras que los cursos orientados a niños iniciarán el viernes 27 de marzo, abarcando distintos niveles de aprendizaje. Desde el Instituto Británico destacaron su tradición académica y el aporte que han realizado durante décadas en la formación de estudiantes, posicionándose como un referente en la enseñanza del inglés en Punta Arenas. Las personas interesadas en matricularse o realizar consultas pueden dirigirse a Avenida España 910 o escribir al correo electrónico cgodoy@britishinstitute.cl . Además, se encuentra disponible información detallada sobre los programas en el sitio web oficial de la institución.
El Instituto Británico anunció el inicio de su proceso de matrículas para los cursos de inglés 2026 abiertos a la comunidad en Punta Arenas, dirigidos a niños, adolescentes y adultos interesados en fortalecer sus competencias en el idioma. Según informó la institución, las clases para adolescentes y adultos comenzarán el lunes 23 y martes 24 de marzo, mientras que los cursos orientados a niños iniciarán el viernes 27 de marzo, ofreciendo alternativas de formación para distintos niveles de aprendizaje. Con 37 años de experiencia en enseñanza del idioma inglés, el Instituto Británico destaca su tradición académica y su aporte a la formación de estudiantes en la región, consolidándose como una alternativa de capacitación lingüística en Magallanes. Las personas interesadas en matricularse o realizar consultas pueden dirigirse a Avenida España 910 o escribir al correo electrónico cgodoy@britishinstitute.cl. Más información sobre los programas disponibles se encuentra en el sitio web oficial de la institución.
El sobrevuelo de un avión militar A400M de la Real Fuerza Aérea británica sobre la base antártica argentina San Martín encendió nuevamente las señales de paranoia en Buenos Aires y reavivó viejas tensiones vinculadas a la presencia del Reino Unido en el Atlántico Sur y la Antártida. El episodio genera interrogantes sobre sus implicancias políticas, estratégicas y diplomáticas para la Argentina. El avión de transporte militar, m atrícula ZM413, fue seguido mediante plataformas de rastreo abierto mientras realizaba un sobrevuelo sobre la zona de la Base Antártica Conjunta trasandina, en un sector de cercanía operativa con la base Rothera del British Antarctic Survey (BAS). El episodio fue difundido en redes y, para el vecino país, volvió a poner bajo lupa la proyección logística británica entre Falkland, el sur de Chile y el eje antártico. La mayor molestia en Buenos Aires surge del recorrido del avión británico : procedente desde Falkland, se dirigió en primer lugar hasta Santiago, donde hizo escala logística la semana pasada en el Grupo 10 de la FACh, para luego ir a Punta Arenas y, desde allí, puso rumbo a la base de Rothera, en isla Adelaida, momento en el que se produjo el sobrevuelo que «alarmó» a los argentinos. Profundidad logística británica En medios trasandinos, como Escenario Mundial , se ha señalado que «el trasfondo político-estratégico es conocido: el Reino Unido sostiene en Mount Pleasant (en islas Falkland) un dispositivo militar permanente que incluye defensa aérea, vigilancia, movilidad táctica, y capacidad de despliegue rápido, con el A400M como multiplicador logístico. En paralelo, la infraestructura regional —aeropuertos, servicios de tránsito, apoyo en tierra— actúa como elemento de continuidad operativa sin necesidad de que Londres establezca bases externas formales en Sudamérica. Esa combinación produce un efecto de “profundidad logística” para el despliegue británico en el Atlántico Sur». «La sensibilidad aumenta cuando la operación se vincula a terceros países que, en foros internacionales, respaldan resoluciones que llaman a reanudar negociaciones por Malvinas (sic), pero al mismo tiempo aparecen como nodos funcionales para el sostenimiento del despliegue del Reino Unido «, se añade. Rothera y la actividad antártica chilena Cabe recordar que la base británica Rothera se ha transformado en un sitio estratégico también para Chile, que utiliza su pista aérea de forma frecuente como punto de tránsito rumbo a la Estación Científica Glacial Unión. De hecho, resultó fundamental en la preparación y concreción de la operación Estrella Polar III a principios de enero de 2025, que llevó al Presidente Gabriel Boric al Polo Sur. Fuente: infogate.cl
La nave de investigación científica polar RSS Sir David Attenborough del British Antarctic Survey (BAS) recaló en los primeros días de enero de 2026 a la ciudad chilena de Punta Arenas proveniente de la estación de investigación Rothera para efectuar labores de reaprovisionamiento en el marco de su campaña antártica. El buque está realizando la segunda parte de sus pruebas de hielo, un programa que involucra a un equipo internacional de expertos, e incluye palas y ejes de hélice instrumentados para medir las fuerzas de impacto del hielo; cámaras de alta velocidad para capturar el rendimiento del casco y la propulsión en tiempo real; y mediciones sobre hielo para evaluar las condiciones antes y durante la navegación a través del hielo. Los datos recopilados en las pruebas de hielo del RSS Sir David Attenborough ayudarán a optimizar el rendimiento de los buques en condiciones extremas, garantizando al mismo tiempo la seguridad, lo que podría influir en los futuros estándares de arquitectura marina y en el avance de la tecnología polar. 15.000 toneladas de desplazamiento El RRS Sir David Attenborough es uno de los buques de investigación polar más avanzados del mundo. Fue construido en el astillero Cammel Laird y entregado al servicio en diciembre de 2020. Está diseñado para atravesar capas de hielo de hasta un metro de espesor a tres nudos gracias a su casco reforzado y tiene capacidad para operar hasta 60 días continuos en el mar. Tiene una eslora de 129 m, una manga de 24 m y un desplazamiento de 15.000 toneladas. Cuenta con volumen de carga científica de aproximadamente 900 m³ y una autonomía de 18.000 millas náuticas a una velocidad de crucero de 13 nudos que le permiten viajar de ida y vuelta desde Inglaterra a la estación de investigación de Rothera. Dispone de propulsores de proa y popa para un posicionamiento dinámico excelente en condiciones difíciles, lanzamiento y recuperación de sistemas robóticos aéreos y oceánicos, y alojamiento para 60 científicos y personal de apoyo. Fuente: infodefensa.com
Después de su paso por las Islas Malvinas, el buque polar de investigación RRS Sir David Attenborough se encuentra operando en el entorno antártico y subantártico, y según plataformas como MarineTraffic, se encuentra en dirección a Punta Arenas, Chile. En una campaña que combina ciencia climática de alta precisión, relevamientos oceanográficos y tareas logísticas en puntos clave del Atlántico Sur, el buque refuerza la presencia británica en la región. Diseñado como plataforma de investigación multidisciplinaria y apoyo a operaciones polares, el navío se convirtió en un activo central para estudiar cómo cambia el océano austral, mientras sostiene una red de reabastecimiento y mantenimiento en rutas sensibles para la proyección británica en la región. El buque, de alrededor de 129 metros de eslora y 24 metros de manga, fue concebido para operar en condiciones extremas con autonomía de hasta 60 días, alcance cercano a 19.000 millas náuticas y capacidad de romper hielo de hasta 1 metro. El itinerario reciente incluyó una escala en las Islas Malvinas con visita a instalaciones de East Cove Military Port, donde se realizaron actividades de enlace a bordo y coordinación con personal británico destacado en el archipiélago. Tras esa parada, el buque siguió su ruta hacia Georgia del Sur con tareas logísticas definidas: reabastecer Bird Island y King Edward Point y efectuar un relevamiento del muelle. Pero la lectura estratégica, especialmente desde el Atlántico Sur, es inevitablemente doble. En el plano declarado, el buque es una herramienta de ciencia polar y logística antártica. En el plano operativo, su patrón de escalas y reabastecimientos evidencia cómo se consolidan corredores logísticos que permiten sostener actividades de largo aliento en un entorno donde el clima limita y castiga. Entre la ciencia y la consolidación británica Para la Argentina, el dato relevante no pasa por discutir el carácter científico de la plataforma, sino por entender cómo estas rutinas —sumadas a capacidades técnicas de primer nivel— refuerzan la operación sostenida y la articulación de infraestructura británica en el arco Malvinas–Georgia del Sur–Antártida. Pero el Reino Unido afirma que este buque no es más que el protagonista de su campaña antártica de investigación. Una de las líneas científicas más relevantes de la campaña apunta a un problema con impacto directo en proyecciones de calentamiento global: cuánto dióxido de carbono seguirá absorbiendo el océano austral en un escenario de cambio climático acelerado. En ese marco, investigadores embarcados impulsan mediciones extremadamente finas para entender si, además del hierro, el manganeso cumple un papel subestimado en el crecimiento del fitoplancton y, por extensión, en la captura de carbono. La campaña también integra el monitoreo de ballenas y krill antártico, un eje que conecta conservación, funcionamiento del ecosistema y resiliencia climática. En paralelo a la investigación, el RRS Sir David Attenborough avanza con la segunda fase de los Ice Trials, un capítulo técnico que suele quedar fuera del foco público pero es decisivo para la operación sostenida en hielo. El objetivo es medir cargas reales sobre casco y propulsión mientras se navega en hielo, usando instrumentación y registros en tiempo real. Fuente: .escenariomundial.com
En el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, Alejandra Teuber, directora interina del Instituto Británico, informó a la ciudadanía sobre la apertura del proceso de matrículas para los cursos de inglés 2026 en Punta Arenas. La institución, con 37 años de trayectoria en la enseñanza del idioma, inició su convocatoria dirigida a niños, adolescentes y adultos interesados en fortalecer sus competencias lingüísticas, consolidándose como una alternativa de formación en la región de Magallanes. De acuerdo con lo informado, las clases para adolescentes y adultos comenzaron el lunes 23 y martes 24 de marzo, mientras que los cursos orientados a niños iniciarán el viernes 27 de marzo, abarcando distintos niveles de aprendizaje. Desde el Instituto Británico destacaron su tradición académica y el aporte que han realizado durante décadas en la formación de estudiantes, posicionándose como un referente en la enseñanza del inglés en Punta Arenas. Las personas interesadas en matricularse o realizar consultas pueden dirigirse a Avenida España 910 o escribir al correo electrónico cgodoy@britishinstitute.cl . Además, se encuentra disponible información detallada sobre los programas en el sitio web oficial de la institución.
El Instituto Británico anunció el inicio de su proceso de matrículas para los cursos de inglés 2026 abiertos a la comunidad en Punta Arenas, dirigidos a niños, adolescentes y adultos interesados en fortalecer sus competencias en el idioma. Según informó la institución, las clases para adolescentes y adultos comenzarán el lunes 23 y martes 24 de marzo, mientras que los cursos orientados a niños iniciarán el viernes 27 de marzo, ofreciendo alternativas de formación para distintos niveles de aprendizaje. Con 37 años de experiencia en enseñanza del idioma inglés, el Instituto Británico destaca su tradición académica y su aporte a la formación de estudiantes en la región, consolidándose como una alternativa de capacitación lingüística en Magallanes. Las personas interesadas en matricularse o realizar consultas pueden dirigirse a Avenida España 910 o escribir al correo electrónico cgodoy@britishinstitute.cl. Más información sobre los programas disponibles se encuentra en el sitio web oficial de la institución.
El sobrevuelo de un avión militar A400M de la Real Fuerza Aérea británica sobre la base antártica argentina San Martín encendió nuevamente las señales de paranoia en Buenos Aires y reavivó viejas tensiones vinculadas a la presencia del Reino Unido en el Atlántico Sur y la Antártida. El episodio genera interrogantes sobre sus implicancias políticas, estratégicas y diplomáticas para la Argentina. El avión de transporte militar, m atrícula ZM413, fue seguido mediante plataformas de rastreo abierto mientras realizaba un sobrevuelo sobre la zona de la Base Antártica Conjunta trasandina, en un sector de cercanía operativa con la base Rothera del British Antarctic Survey (BAS). El episodio fue difundido en redes y, para el vecino país, volvió a poner bajo lupa la proyección logística británica entre Falkland, el sur de Chile y el eje antártico. La mayor molestia en Buenos Aires surge del recorrido del avión británico : procedente desde Falkland, se dirigió en primer lugar hasta Santiago, donde hizo escala logística la semana pasada en el Grupo 10 de la FACh, para luego ir a Punta Arenas y, desde allí, puso rumbo a la base de Rothera, en isla Adelaida, momento en el que se produjo el sobrevuelo que «alarmó» a los argentinos. Profundidad logística británica En medios trasandinos, como Escenario Mundial , se ha señalado que «el trasfondo político-estratégico es conocido: el Reino Unido sostiene en Mount Pleasant (en islas Falkland) un dispositivo militar permanente que incluye defensa aérea, vigilancia, movilidad táctica, y capacidad de despliegue rápido, con el A400M como multiplicador logístico. En paralelo, la infraestructura regional —aeropuertos, servicios de tránsito, apoyo en tierra— actúa como elemento de continuidad operativa sin necesidad de que Londres establezca bases externas formales en Sudamérica. Esa combinación produce un efecto de “profundidad logística” para el despliegue británico en el Atlántico Sur». «La sensibilidad aumenta cuando la operación se vincula a terceros países que, en foros internacionales, respaldan resoluciones que llaman a reanudar negociaciones por Malvinas (sic), pero al mismo tiempo aparecen como nodos funcionales para el sostenimiento del despliegue del Reino Unido «, se añade. Rothera y la actividad antártica chilena Cabe recordar que la base británica Rothera se ha transformado en un sitio estratégico también para Chile, que utiliza su pista aérea de forma frecuente como punto de tránsito rumbo a la Estación Científica Glacial Unión. De hecho, resultó fundamental en la preparación y concreción de la operación Estrella Polar III a principios de enero de 2025, que llevó al Presidente Gabriel Boric al Polo Sur. Fuente: infogate.cl
La nave de investigación científica polar RSS Sir David Attenborough del British Antarctic Survey (BAS) recaló en los primeros días de enero de 2026 a la ciudad chilena de Punta Arenas proveniente de la estación de investigación Rothera para efectuar labores de reaprovisionamiento en el marco de su campaña antártica. El buque está realizando la segunda parte de sus pruebas de hielo, un programa que involucra a un equipo internacional de expertos, e incluye palas y ejes de hélice instrumentados para medir las fuerzas de impacto del hielo; cámaras de alta velocidad para capturar el rendimiento del casco y la propulsión en tiempo real; y mediciones sobre hielo para evaluar las condiciones antes y durante la navegación a través del hielo. Los datos recopilados en las pruebas de hielo del RSS Sir David Attenborough ayudarán a optimizar el rendimiento de los buques en condiciones extremas, garantizando al mismo tiempo la seguridad, lo que podría influir en los futuros estándares de arquitectura marina y en el avance de la tecnología polar. 15.000 toneladas de desplazamiento El RRS Sir David Attenborough es uno de los buques de investigación polar más avanzados del mundo. Fue construido en el astillero Cammel Laird y entregado al servicio en diciembre de 2020. Está diseñado para atravesar capas de hielo de hasta un metro de espesor a tres nudos gracias a su casco reforzado y tiene capacidad para operar hasta 60 días continuos en el mar. Tiene una eslora de 129 m, una manga de 24 m y un desplazamiento de 15.000 toneladas. Cuenta con volumen de carga científica de aproximadamente 900 m³ y una autonomía de 18.000 millas náuticas a una velocidad de crucero de 13 nudos que le permiten viajar de ida y vuelta desde Inglaterra a la estación de investigación de Rothera. Dispone de propulsores de proa y popa para un posicionamiento dinámico excelente en condiciones difíciles, lanzamiento y recuperación de sistemas robóticos aéreos y oceánicos, y alojamiento para 60 científicos y personal de apoyo. Fuente: infodefensa.com
Después de su paso por las Islas Malvinas, el buque polar de investigación RRS Sir David Attenborough se encuentra operando en el entorno antártico y subantártico, y según plataformas como MarineTraffic, se encuentra en dirección a Punta Arenas, Chile. En una campaña que combina ciencia climática de alta precisión, relevamientos oceanográficos y tareas logísticas en puntos clave del Atlántico Sur, el buque refuerza la presencia británica en la región. Diseñado como plataforma de investigación multidisciplinaria y apoyo a operaciones polares, el navío se convirtió en un activo central para estudiar cómo cambia el océano austral, mientras sostiene una red de reabastecimiento y mantenimiento en rutas sensibles para la proyección británica en la región. El buque, de alrededor de 129 metros de eslora y 24 metros de manga, fue concebido para operar en condiciones extremas con autonomía de hasta 60 días, alcance cercano a 19.000 millas náuticas y capacidad de romper hielo de hasta 1 metro. El itinerario reciente incluyó una escala en las Islas Malvinas con visita a instalaciones de East Cove Military Port, donde se realizaron actividades de enlace a bordo y coordinación con personal británico destacado en el archipiélago. Tras esa parada, el buque siguió su ruta hacia Georgia del Sur con tareas logísticas definidas: reabastecer Bird Island y King Edward Point y efectuar un relevamiento del muelle. Pero la lectura estratégica, especialmente desde el Atlántico Sur, es inevitablemente doble. En el plano declarado, el buque es una herramienta de ciencia polar y logística antártica. En el plano operativo, su patrón de escalas y reabastecimientos evidencia cómo se consolidan corredores logísticos que permiten sostener actividades de largo aliento en un entorno donde el clima limita y castiga. Entre la ciencia y la consolidación británica Para la Argentina, el dato relevante no pasa por discutir el carácter científico de la plataforma, sino por entender cómo estas rutinas —sumadas a capacidades técnicas de primer nivel— refuerzan la operación sostenida y la articulación de infraestructura británica en el arco Malvinas–Georgia del Sur–Antártida. Pero el Reino Unido afirma que este buque no es más que el protagonista de su campaña antártica de investigación. Una de las líneas científicas más relevantes de la campaña apunta a un problema con impacto directo en proyecciones de calentamiento global: cuánto dióxido de carbono seguirá absorbiendo el océano austral en un escenario de cambio climático acelerado. En ese marco, investigadores embarcados impulsan mediciones extremadamente finas para entender si, además del hierro, el manganeso cumple un papel subestimado en el crecimiento del fitoplancton y, por extensión, en la captura de carbono. La campaña también integra el monitoreo de ballenas y krill antártico, un eje que conecta conservación, funcionamiento del ecosistema y resiliencia climática. En paralelo a la investigación, el RRS Sir David Attenborough avanza con la segunda fase de los Ice Trials, un capítulo técnico que suele quedar fuera del foco público pero es decisivo para la operación sostenida en hielo. El objetivo es medir cargas reales sobre casco y propulsión mientras se navega en hielo, usando instrumentación y registros en tiempo real. Fuente: .escenariomundial.com