La muerte de una inspectora al interior de un establecimiento educacional en Calama, ocurrida el pasado 27 de marzo, reactivó el debate sobre la seguridad en las comunidades escolares. El hecho, protagonizado por un estudiante de 18 años, dejó además a otras cuatro personas heridas y generó conmoción a nivel nacional. En este contexto, un estudio del Observatorio Social de la Universidad del Alba evidenció que el 78,9% de las personas considera que la violencia entre estudiantes es frecuente o muy frecuente. La investigación, aplicada a 1.000 personas en 70 comunas del país, identificó como principales manifestaciones la violencia psicológica, física y el ciberacoso. Otro de los datos relevantes es que solo un 36,6% de los encuestados percibe a los colegios como espacios seguros para niños y adolescentes, lo que refleja una pérdida de confianza en el rol protector del sistema educativo. Además, un 52% calificó la violencia juvenil como un problema “muy preocupante”, asociándola a factores como el entorno familiar, consumo de sustancias y redes sociales. El académico Marcelo Estrella señaló que la violencia escolar ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en un problema estructural, vinculado a dinámicas sociales más amplias. En esa línea, advirtió que la percepción de inseguridad en los colegios constituye una señal de alerta para el sistema educativo. Tras el caso, se han planteado medidas como la instalación de detectores de metales y el refuerzo de la seguridad en establecimientos. Sin embargo, el estudio indica que la ciudadanía prioriza acciones preventivas por sobre las punitivas, como la participación activa de apoderados, mayor apoyo a docentes y la incorporación de orientación psicológica. El análisis concluye que la violencia escolar es percibida como parte de un fenómeno social complejo, que requiere respuestas integrales desde el Estado, las familias y las comunidades educativas.
El Colegio de Profesoras y Profesores de Chile manifestó su profundo pesar tras el fallecimiento de una inspectora en el Instituto Lezaeta de Calama, en la Región de Antofagasta, luego de un ataque protagonizado por un alumno. El hecho generó una fuerte reacción del gremio, que reiteró sus advertencias sobre el aumento de la violencia en las comunidades educativas. El presidente nacional del gremio, Mario Aguilar Arévalo, calificó el caso como “un hecho dramático, terrible, horroroso”, subrayando que nunca se debió llegar a una situación en que una profesional de la educación pierda la vida en el ejercicio de sus funciones. Asimismo, expresó condolencias a la familia de la víctima, a sus cercanos y a la comunidad escolar afectada. Aguilar sostuvo que este tipo de hechos ya habían sido advertidos por el gremio, señalando que la violencia escolar ha ido en aumento. “Dijimos más de una vez que podría llegar un hecho dramático, terrible. Que podríamos llegar a tener muertes en los colegios, porque la violencia está escalando”, afirmó. El dirigente también cuestionó la falta de avances en medidas estructurales, indicando que programas de salud mental anunciados anteriormente no se concretaron y que la ley de Convivencia Escolar aún no ha sido publicada en el Diario Oficial. En ese sentido, recalcó que la violencia en los establecimientos educacionales “no se ha tomado con la debida gravedad que tiene”. Finalmente, el líder gremial hizo un llamado a las autoridades, a las familias y a la sociedad en su conjunto a enfrentar esta problemática. “No podemos seguir normalizando la violencia. Los colegios deben ser espacios seguros, donde las familias tengan la certeza de que sus hijos e hijas estarán protegidos”, concluyó.
La muerte de una inspectora al interior de un establecimiento educacional en Calama, ocurrida el pasado 27 de marzo, reactivó el debate sobre la seguridad en las comunidades escolares. El hecho, protagonizado por un estudiante de 18 años, dejó además a otras cuatro personas heridas y generó conmoción a nivel nacional. En este contexto, un estudio del Observatorio Social de la Universidad del Alba evidenció que el 78,9% de las personas considera que la violencia entre estudiantes es frecuente o muy frecuente. La investigación, aplicada a 1.000 personas en 70 comunas del país, identificó como principales manifestaciones la violencia psicológica, física y el ciberacoso. Otro de los datos relevantes es que solo un 36,6% de los encuestados percibe a los colegios como espacios seguros para niños y adolescentes, lo que refleja una pérdida de confianza en el rol protector del sistema educativo. Además, un 52% calificó la violencia juvenil como un problema “muy preocupante”, asociándola a factores como el entorno familiar, consumo de sustancias y redes sociales. El académico Marcelo Estrella señaló que la violencia escolar ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en un problema estructural, vinculado a dinámicas sociales más amplias. En esa línea, advirtió que la percepción de inseguridad en los colegios constituye una señal de alerta para el sistema educativo. Tras el caso, se han planteado medidas como la instalación de detectores de metales y el refuerzo de la seguridad en establecimientos. Sin embargo, el estudio indica que la ciudadanía prioriza acciones preventivas por sobre las punitivas, como la participación activa de apoderados, mayor apoyo a docentes y la incorporación de orientación psicológica. El análisis concluye que la violencia escolar es percibida como parte de un fenómeno social complejo, que requiere respuestas integrales desde el Estado, las familias y las comunidades educativas.
El Colegio de Profesoras y Profesores de Chile manifestó su profundo pesar tras el fallecimiento de una inspectora en el Instituto Lezaeta de Calama, en la Región de Antofagasta, luego de un ataque protagonizado por un alumno. El hecho generó una fuerte reacción del gremio, que reiteró sus advertencias sobre el aumento de la violencia en las comunidades educativas. El presidente nacional del gremio, Mario Aguilar Arévalo, calificó el caso como “un hecho dramático, terrible, horroroso”, subrayando que nunca se debió llegar a una situación en que una profesional de la educación pierda la vida en el ejercicio de sus funciones. Asimismo, expresó condolencias a la familia de la víctima, a sus cercanos y a la comunidad escolar afectada. Aguilar sostuvo que este tipo de hechos ya habían sido advertidos por el gremio, señalando que la violencia escolar ha ido en aumento. “Dijimos más de una vez que podría llegar un hecho dramático, terrible. Que podríamos llegar a tener muertes en los colegios, porque la violencia está escalando”, afirmó. El dirigente también cuestionó la falta de avances en medidas estructurales, indicando que programas de salud mental anunciados anteriormente no se concretaron y que la ley de Convivencia Escolar aún no ha sido publicada en el Diario Oficial. En ese sentido, recalcó que la violencia en los establecimientos educacionales “no se ha tomado con la debida gravedad que tiene”. Finalmente, el líder gremial hizo un llamado a las autoridades, a las familias y a la sociedad en su conjunto a enfrentar esta problemática. “No podemos seguir normalizando la violencia. Los colegios deben ser espacios seguros, donde las familias tengan la certeza de que sus hijos e hijas estarán protegidos”, concluyó.