Asociar de manera generalizada delito y situación de calle es una simplificación que estigmatiza a personas que, en su mayoría, son víctimas de violencia y exclusión, no sus responsables. Los desalojos y la destrucción de rucos pueden dar una señal de orden en el corto plazo, pero no resuelven el problema. Desplazar no es solucionar: solo traslada la exclusión de un lugar a otro. La experiencia en terreno demuestra que el acompañamiento permanente, el trabajo territorial y programas como vivienda primero no solo permiten que las personas salgan de la calle, sino que también fortalecen la seguridad de la comunidad. Seguridad y dignidad no son opuestas; van de la mano. Si queremos soluciones reales, necesitamos políticas integrales, no respuestas reactivas. Liliana Cortés Directora Social del Hogar de Cristo
La semana pasada el gobierno presentó los datos de la encuesta CASEN 2024 destacando la reducción de la pobreza en Chile. Es una noticia que, a primera vista, invita al optimismo. Pero si uno mira los datos con más atención, la historia cambia. La región de Magallanes destaca por tener los menores índices de pobreza nacionales, tanto a nivel de ingresos (el promedio nacional es 17.3%; acá, 9.9%), como en pobreza multidimensional (17.7% en el país contra 6.1% en la región) y también en la más crítica de ambas, la pobreza severa, que abarca a quienes no tienen dinero suficiente para lo básico y tampoco un mínimo de bienestar en dimensiones como salud, empleo, vivienda, educación y redes. La pobreza severa en Chile es 6.1% y en Magallanes llega a 1.5%. ¿Significa esto que no debemos preocuparnos? Todo lo contrario. La dimensión de nuestro territorio y la baja densidad poblacional nos habla de un número exacto: hoy son 2.651 personas las que viven en pobreza severa en la región. Casi podríamos ponerles cara, dado lo pocas que son. A unas 200 de ellas las conocemos de cerca. Son quienes viven en situación de calle en la adversidad de un clima inclemente. Es importante hacer esta apertura de las cifras y un dato así no puede dejarnos indiferentes, sino que debe ser un acicate al logro de un sueño tan desafiante como posible: llegar a un índice calle cero en Punta Arenas y Puerto Natales. Hoy, a nivel nacional, más de 3,4 millones de personas siguen viviendo en pobreza por ingresos. No logran cubrir sus necesidades básicas ni siquiera considerando las ayudas del Estado. Pero el dato más duro es otro: más de 1,1 millón de personas vive en pobreza severa. Son pobres por ingresos y, además, enfrentan múltiples carencias en vivienda, salud, educación, trabajo, cuidados o redes de apoyo. Es decir, viven ambas pobrezas, lo que significa vulnerabilidad y precariedad en su forma más profunda y persistente. La CASEN muestra algo que debería preocuparnos: el 10% más pobre de Chile hoy genera menos ingresos propios que hace quince años. Sus ingresos laborales caen, mientras los subsidios aumentan y pasan a representar cerca del 70% de lo que recibe un hogar. Las transferencias son necesarias -nadie lo discute-, pero cuando no van acompañadas de oportunidades reales, terminan administrando la pobreza en vez de superarla. Chile ha avanzado en protección social, pero no ha fortalecido la capacidad de las personas para salir adelante por sí mismas. Trabajo digno, acceso a cuidados, educación pertinente, redes comunitarias. Eso se llama “capacidad de agencia”. De “agenciarse” el bienestar por uno mismo. Sin el desarrollo de esa capacidad, no hay salida sostenible de la pobreza. También existen alertas que no se resuelven con bonos: más soledad, menos redes de apoyo, hogares que cuidan a personas dependientes sin ayuda, empleo precario que no alcanza para vivir. Celebrar promedios, mientras más de un millón de personas vive atrapada en pobreza severa es un error. Hoy 1.193.010 personas viven en situación de pobreza severa en el país, lo que representa una auténtica emergencia social, en el sentido de que son personas con privaciones múltiples y profundas que afectan su bienestar cotidiano. Los magallánicos deberíamos desafiarnos al menos a lograr ese soñado índice calle cero para nuestra región.
El diseño de 950 metros de calle Chañarcillo, entre Avenida Costanera del Estrecho y Avenida Bulnes, será el inicio de una nueva conexión entre estas importantes arterias, gracias al financiamiento del Gobierno Regional aprobado en octubre. La iniciativa presentada por la Seremi de Vivienda y Urbanismo, contempla el diseño del mejoramiento del estándar de 430 metros de la vía existente y diseño de 520 metros de la apertura de la calle en el tramo que hoy permanece cerrado al tránsito. Conectividad directa con recintos de salud y educación El Seremi de Vivienda y Urbanismo, Marco Uribe Saldivia destacó “Para nuestro Ministerio es muy importante este proyecto que había sido postergado durante varios años y con la obtención del RS a través del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, pudimos presentarlo ante el Gobierno Regional para el financiamiento de su diseño”. La autoridad agregó “La apertura de Chañarcillo habilitará una ruta directa a todo el tránsito vehicular que viene desde el sector sur de la comuna hacia el norte, abriendo una nueva vialidad que va a ser importantísima, sobre todo para la conexión expedita con los recintos hospitalarios y de educación superior”. Respecto al diseño informó “Será un diseño de ingeniería de detalles de alto estándar como ha sido la tónica dentro del mandato del Presidente Gabriel Boric Font y nuestro Plan de Ciudades Justas, extendiendo calle Chañarcillo, desde el sector que colinda con Villa El Golf y el recinto de Zona Franca hasta Avenida Los Flamencos”. El perfil proyectado considera una calzada de 8 metros de ancho, aceras en ambos costados y ciclovía de alto estándar en la acera sur, alcanzando un perfil de 20 metros entre líneas oficiales. El diseño deberá contemplar la extensión de redes de servicios, paisajismo, iluminación, estudio de expropiaciones requeridas y adecuaciones en las intersecciones con Avenidas Bulnes y Costanera, así como también las medidas de mitigación vial necesarias para su correcta ejecución y uso. Financiamiento regional El monto comprometido por el Gobierno Regional supera los 141 millones de pesos, con un plazo estimado de ejecución 12 meses. La unidad técnica del proyecto será el Serviu regional El Gobernador Regional Jorge Flies Añón señaló “La iniciativa de diseño vial presentada por el Ministerio de Vivienda a este Gobierno Regional, que es la primera etapa, fue aprobada por el Consejo Regional, y esto permite tener continuidad especialmente entre Los Flamencos hasta Costanera, también con un impacto importante en la proyección sobre la Universidad de Magallanes y Zona Franca, lo cual permite un desarrollo urbanístico más integral y accesible también una vía de desahogo en la comuna”. Finalmente, el consejero por la Provincia de Magallanes, Juan Morano Cornejo, indicó “El diseño de esta arteria es muy relevante dado que será una vía estructurante oriente poniente que hoy claramente es una necesidad que la vialidad urbana demanda. Aquí parte un camino que esperamos pronto pase del diseño a la expropiación y ejecución”. Se busca que a través del diseño y estudio de mitigación de impacto vial, la futura obra contribuya a la descongestión de las actuales vías de acceso a importante infraestructura pública y privada como el Hospital Clínico de Magallanes, el Centro de Rehabilitación, las Clínicas IMET y Red Salud, Mutual de Seguridad, Universidad de Magallanes, jardín infantil Colores del Viento, Inacap, Instituto de la Patagonia, Colegio Alemán y Zona Franca, entre otra.
Asociar de manera generalizada delito y situación de calle es una simplificación que estigmatiza a personas que, en su mayoría, son víctimas de violencia y exclusión, no sus responsables. Los desalojos y la destrucción de rucos pueden dar una señal de orden en el corto plazo, pero no resuelven el problema. Desplazar no es solucionar: solo traslada la exclusión de un lugar a otro. La experiencia en terreno demuestra que el acompañamiento permanente, el trabajo territorial y programas como vivienda primero no solo permiten que las personas salgan de la calle, sino que también fortalecen la seguridad de la comunidad. Seguridad y dignidad no son opuestas; van de la mano. Si queremos soluciones reales, necesitamos políticas integrales, no respuestas reactivas. Liliana Cortés Directora Social del Hogar de Cristo
La semana pasada el gobierno presentó los datos de la encuesta CASEN 2024 destacando la reducción de la pobreza en Chile. Es una noticia que, a primera vista, invita al optimismo. Pero si uno mira los datos con más atención, la historia cambia. La región de Magallanes destaca por tener los menores índices de pobreza nacionales, tanto a nivel de ingresos (el promedio nacional es 17.3%; acá, 9.9%), como en pobreza multidimensional (17.7% en el país contra 6.1% en la región) y también en la más crítica de ambas, la pobreza severa, que abarca a quienes no tienen dinero suficiente para lo básico y tampoco un mínimo de bienestar en dimensiones como salud, empleo, vivienda, educación y redes. La pobreza severa en Chile es 6.1% y en Magallanes llega a 1.5%. ¿Significa esto que no debemos preocuparnos? Todo lo contrario. La dimensión de nuestro territorio y la baja densidad poblacional nos habla de un número exacto: hoy son 2.651 personas las que viven en pobreza severa en la región. Casi podríamos ponerles cara, dado lo pocas que son. A unas 200 de ellas las conocemos de cerca. Son quienes viven en situación de calle en la adversidad de un clima inclemente. Es importante hacer esta apertura de las cifras y un dato así no puede dejarnos indiferentes, sino que debe ser un acicate al logro de un sueño tan desafiante como posible: llegar a un índice calle cero en Punta Arenas y Puerto Natales. Hoy, a nivel nacional, más de 3,4 millones de personas siguen viviendo en pobreza por ingresos. No logran cubrir sus necesidades básicas ni siquiera considerando las ayudas del Estado. Pero el dato más duro es otro: más de 1,1 millón de personas vive en pobreza severa. Son pobres por ingresos y, además, enfrentan múltiples carencias en vivienda, salud, educación, trabajo, cuidados o redes de apoyo. Es decir, viven ambas pobrezas, lo que significa vulnerabilidad y precariedad en su forma más profunda y persistente. La CASEN muestra algo que debería preocuparnos: el 10% más pobre de Chile hoy genera menos ingresos propios que hace quince años. Sus ingresos laborales caen, mientras los subsidios aumentan y pasan a representar cerca del 70% de lo que recibe un hogar. Las transferencias son necesarias -nadie lo discute-, pero cuando no van acompañadas de oportunidades reales, terminan administrando la pobreza en vez de superarla. Chile ha avanzado en protección social, pero no ha fortalecido la capacidad de las personas para salir adelante por sí mismas. Trabajo digno, acceso a cuidados, educación pertinente, redes comunitarias. Eso se llama “capacidad de agencia”. De “agenciarse” el bienestar por uno mismo. Sin el desarrollo de esa capacidad, no hay salida sostenible de la pobreza. También existen alertas que no se resuelven con bonos: más soledad, menos redes de apoyo, hogares que cuidan a personas dependientes sin ayuda, empleo precario que no alcanza para vivir. Celebrar promedios, mientras más de un millón de personas vive atrapada en pobreza severa es un error. Hoy 1.193.010 personas viven en situación de pobreza severa en el país, lo que representa una auténtica emergencia social, en el sentido de que son personas con privaciones múltiples y profundas que afectan su bienestar cotidiano. Los magallánicos deberíamos desafiarnos al menos a lograr ese soñado índice calle cero para nuestra región.
El diseño de 950 metros de calle Chañarcillo, entre Avenida Costanera del Estrecho y Avenida Bulnes, será el inicio de una nueva conexión entre estas importantes arterias, gracias al financiamiento del Gobierno Regional aprobado en octubre. La iniciativa presentada por la Seremi de Vivienda y Urbanismo, contempla el diseño del mejoramiento del estándar de 430 metros de la vía existente y diseño de 520 metros de la apertura de la calle en el tramo que hoy permanece cerrado al tránsito. Conectividad directa con recintos de salud y educación El Seremi de Vivienda y Urbanismo, Marco Uribe Saldivia destacó “Para nuestro Ministerio es muy importante este proyecto que había sido postergado durante varios años y con la obtención del RS a través del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, pudimos presentarlo ante el Gobierno Regional para el financiamiento de su diseño”. La autoridad agregó “La apertura de Chañarcillo habilitará una ruta directa a todo el tránsito vehicular que viene desde el sector sur de la comuna hacia el norte, abriendo una nueva vialidad que va a ser importantísima, sobre todo para la conexión expedita con los recintos hospitalarios y de educación superior”. Respecto al diseño informó “Será un diseño de ingeniería de detalles de alto estándar como ha sido la tónica dentro del mandato del Presidente Gabriel Boric Font y nuestro Plan de Ciudades Justas, extendiendo calle Chañarcillo, desde el sector que colinda con Villa El Golf y el recinto de Zona Franca hasta Avenida Los Flamencos”. El perfil proyectado considera una calzada de 8 metros de ancho, aceras en ambos costados y ciclovía de alto estándar en la acera sur, alcanzando un perfil de 20 metros entre líneas oficiales. El diseño deberá contemplar la extensión de redes de servicios, paisajismo, iluminación, estudio de expropiaciones requeridas y adecuaciones en las intersecciones con Avenidas Bulnes y Costanera, así como también las medidas de mitigación vial necesarias para su correcta ejecución y uso. Financiamiento regional El monto comprometido por el Gobierno Regional supera los 141 millones de pesos, con un plazo estimado de ejecución 12 meses. La unidad técnica del proyecto será el Serviu regional El Gobernador Regional Jorge Flies Añón señaló “La iniciativa de diseño vial presentada por el Ministerio de Vivienda a este Gobierno Regional, que es la primera etapa, fue aprobada por el Consejo Regional, y esto permite tener continuidad especialmente entre Los Flamencos hasta Costanera, también con un impacto importante en la proyección sobre la Universidad de Magallanes y Zona Franca, lo cual permite un desarrollo urbanístico más integral y accesible también una vía de desahogo en la comuna”. Finalmente, el consejero por la Provincia de Magallanes, Juan Morano Cornejo, indicó “El diseño de esta arteria es muy relevante dado que será una vía estructurante oriente poniente que hoy claramente es una necesidad que la vialidad urbana demanda. Aquí parte un camino que esperamos pronto pase del diseño a la expropiación y ejecución”. Se busca que a través del diseño y estudio de mitigación de impacto vial, la futura obra contribuya a la descongestión de las actuales vías de acceso a importante infraestructura pública y privada como el Hospital Clínico de Magallanes, el Centro de Rehabilitación, las Clínicas IMET y Red Salud, Mutual de Seguridad, Universidad de Magallanes, jardín infantil Colores del Viento, Inacap, Instituto de la Patagonia, Colegio Alemán y Zona Franca, entre otra.