Durante más de 30 años, trabajadores de una empresa sanitaria utilizaron un camino que atraviesa un predio en Tierra del Fuego para llegar a una captación de agua potable. El paso terminó cerrado con cadenas, candados y cercos, situación ante la cual la Corte de Apelaciones de Punta Arenas ordenó permitir nuevamente el ingreso en un plazo de 24 horas. Según se puede apreciar en el fallo judicial, el conflicto se relaciona con la captación denominada “Pivcevic”, utilizada en el proceso de producción de agua potable para Porvenir y su zona de influencia. Según los antecedentes del fallo, la localidad tiene 7.697 habitantes y la sanitaria presta servicios de agua potable y aguas servidas a 2.305 hogares. El acceso se remonta a una servidumbre perpetua de acueducto y tránsito constituida en 1993. Durante décadas, personal de la empresa ingresó por ese camino para efectuar trabajos como lavado de filtros, lectura de caudales, reparación de equipos y ajustes destinados a regular el ingreso de agua. La situación cambió cuando se impidió el tránsito hacia las instalaciones. El 12 de mayo de 2026, un notario acudió al sector del Cordón Baquedano, en la Ruta Y-635, y constató que los portones estaban cerrados y que había cadenas, candados y un cerco de varias hebras de alambre que impedían el paso de personas y vehículos. Los propietarios cuestionaron la acción judicial. Argumentaron, entre otros puntos, que la servidumbre invocada correspondía a un inmueble distinto de aquel al que pretendía ingresar la sanitaria y sostuvieron que esa controversia debía resolverse mediante un procedimiento declarativo. ¿Qué decidió la Corte de Apelaciones? La Corte, sin embargo, determinó que la empresa cuenta con una servidumbre perpetua de acueducto y tránsito y derechos de aprovechamiento de aguas, y que necesariamente debe pasar por el predio para acceder a ellos. Para el tribunal, impedir el ingreso modificó una situación existente durante más de tres décadas y constituyó una acción “carente de racionalidad, prudencia y propia de una autotutela”. Por ello, acogió el recurso de protección y ordenó a los propietarios cesar cualquier acto que impida, obstaculice o condicione el libre acceso del personal a la captación Pivcevic, fijando 24 horas desde la dictación de la sentencia para cumplir la medida. La resolución fue redactada por la abogada integrante Sintia Orellana Yévenes. Fuente: eldesconcierto.cl
Regalar algo para conseguir un cliente no es una idea nueva. Lo hacían las marcas de detergente con sus muestras gratuitas y lo hacen hoy las plataformas de streaming con su primer mes sin coste. Pocos sectores, sin embargo, han refinado tanto ese reclamo como el juego online, donde el bono sin depósito se ha convertido en una de las herramientas de captación más eficaces de la economía digital. La propuesta es sencilla y poderosa: probar antes de poner un solo euro encima de la mesa. Detrás de esa promesa de «gratis total» hay una estrategia comercial muy medida. Entender cómo funciona, y dónde están sus límites, dice bastante sobre cómo compiten hoy las empresas que viven de captar usuarios en internet. LA LÓGICA DEL 'GRATIS' EN LA ECONOMÍA DIGITAL El reclamo de lo gratuito explota un sesgo conocido: el ser humano valora de forma desproporcionada aquello que percibe como un regalo. El psicólogo conductual Dan Ariely lo describió en sus experimentos sobre el «coste cero», donde la opción sin precio atraía a una mayoría aplastante de participantes aunque otra alternativa fuera objetivamente mejor. Las empresas digitales llevan años aplicando ese principio. El modelo freemium de aplicaciones y servicios, la prueba gratuita de las plataformas de vídeo o el primer trayecto sin coste de las apps de transporte responden a la misma lógica: rebajar al máximo la barrera de entrada para que el usuario dé el primer paso. Una vez dentro, las probabilidades de que se quede aumentan de manera notable. El sector del juego online adoptó esa fórmula y la adaptó a su terreno. En lugar de un mes de prueba, ofrece un saldo de bienvenida o una tanda de giros que el nuevo usuario puede utilizar sin haber ingresado nada. La barrera psicológica de «arriesgar mi dinero» desaparece, y con ella buena parte de las dudas del primer registro. QUÉ ES UN BONO SIN DEPÓSITO Y CÓMO FUNCIONA Un bono sin depósito es exactamente lo que su nombre indica: un incentivo que el operador entrega al registrarse, sin exigir un ingreso previo. Suele adoptar dos formas. La primera es un pequeño saldo de bonificación para usar en distintos juegos. La segunda son las llamadas «tiradas gratis», giros ya pagados en una máquina concreta. En ambos casos, el atractivo está en que el usuario experimenta la plataforma con riesgo cero sobre su bolsillo. Conviene tratar estos incentivos con la misma cautela que cualquier otra oferta comercial. Las condiciones varían mucho de un operador a otro y la oferta no es homogénea entre mercados. En países donde la actividad ha crecido con rapidez, como Chile, la cantidad de promociones disponibles puede resultar abrumadora. Quien esté en la búsqueda de un bono sin depósito en un casino de Chile puede consultar la guía de Estafa.info, que compara las ofertas vigentes y detalla las condiciones de cada una antes de registrarse. Esa comparación previa importa porque, como en cualquier promoción de «coste cero», la letra pequeña es la que decide si la oferta es realmente buena. LA LETRA PEQUEÑA: POR QUÉ EL 'GRATIS' TIENE CONDICIONES Ningún operador regala saldo sin esperar algo a cambio. La pieza clave son los requisitos de apuesta, en inglés wagering: el número de veces que hay que jugar el importe del bono antes de poder retirar cualquier ganancia asociada. Un requisito de apuesta de treinta veces, por ejemplo, obliga a mover el bono treinta veces sobre la plataforma antes de tocar el dinero. A esa condición se suman otras habituales: límites máximos de retirada sobre lo ganado con el bono, juegos excluidos del cómputo, plazos de caducidad de unos pocos días y un importe de apuesta máximo mientras el bono está activo. Son cláusulas perfectamente legítimas, pero explican por qué el «gratis» rara vez se traduce en dinero disponible de forma inmediata. Para la empresa, el bono cumple su función mucho antes: ya ha conseguido el registro y los datos del nuevo usuario. De ahí que leer las condiciones no sea un trámite menor, sino la única manera de saber qué se está aceptando realmente. DE LA CAPTACIÓN A LA FIDELIZACIÓN, Y EL PAPEL DEL REGULADOR El bono sin depósito es solo el primer movimiento de una partida más larga. Una vez captado, el operador despliega un catálogo de promociones de recarga, programas de puntos y recompensas pensados para retener al usuario. Es el mismo embudo que utilizan las grandes plataformas digitales: atraer con algo gratuito y fidelizar después con una relación continuada. Ese poder de atracción es justamente lo que vigilan los reguladores. En España, el Real Decreto 958/2020 restringió con fuerza la publicidad del juego y prohibió, entre otras cosas, ofrecer bonos de bienvenida a usuarios no registrados, precisamente para frenar el uso de los incentivos como anzuelo de captación. La Dirección General de Ordenación del Juego publica además los datos del mercado regulado y las pautas de juego responsable. Otros mercados latinoamericanos avanzan a ritmos distintos: en Chile, el proyecto que busca regular el juego online seguía en tramitación parlamentaria, lo que mantiene la oferta en un terreno menos definido que el europeo. Más allá del marco legal, el componente de entretenimiento no debe nublar los riesgos. Cualquier acercamiento a estas plataformas exige límites claros de tiempo y gasto, y mantener una actitud de juego responsable, un asunto sobre el que las organizaciones de consumidores llevan años alertando. El bono sin depósito, en definitiva, es marketing antes que regalo. Reconocer la estrategia que hay detrás del «gratis total» no quita atractivo a la oferta, pero sí devuelve al usuario algo más valioso que cualquier promoción: la capacidad de decidir con los ojos abiertos.
Durante más de 30 años, trabajadores de una empresa sanitaria utilizaron un camino que atraviesa un predio en Tierra del Fuego para llegar a una captación de agua potable. El paso terminó cerrado con cadenas, candados y cercos, situación ante la cual la Corte de Apelaciones de Punta Arenas ordenó permitir nuevamente el ingreso en un plazo de 24 horas. Según se puede apreciar en el fallo judicial, el conflicto se relaciona con la captación denominada “Pivcevic”, utilizada en el proceso de producción de agua potable para Porvenir y su zona de influencia. Según los antecedentes del fallo, la localidad tiene 7.697 habitantes y la sanitaria presta servicios de agua potable y aguas servidas a 2.305 hogares. El acceso se remonta a una servidumbre perpetua de acueducto y tránsito constituida en 1993. Durante décadas, personal de la empresa ingresó por ese camino para efectuar trabajos como lavado de filtros, lectura de caudales, reparación de equipos y ajustes destinados a regular el ingreso de agua. La situación cambió cuando se impidió el tránsito hacia las instalaciones. El 12 de mayo de 2026, un notario acudió al sector del Cordón Baquedano, en la Ruta Y-635, y constató que los portones estaban cerrados y que había cadenas, candados y un cerco de varias hebras de alambre que impedían el paso de personas y vehículos. Los propietarios cuestionaron la acción judicial. Argumentaron, entre otros puntos, que la servidumbre invocada correspondía a un inmueble distinto de aquel al que pretendía ingresar la sanitaria y sostuvieron que esa controversia debía resolverse mediante un procedimiento declarativo. ¿Qué decidió la Corte de Apelaciones? La Corte, sin embargo, determinó que la empresa cuenta con una servidumbre perpetua de acueducto y tránsito y derechos de aprovechamiento de aguas, y que necesariamente debe pasar por el predio para acceder a ellos. Para el tribunal, impedir el ingreso modificó una situación existente durante más de tres décadas y constituyó una acción “carente de racionalidad, prudencia y propia de una autotutela”. Por ello, acogió el recurso de protección y ordenó a los propietarios cesar cualquier acto que impida, obstaculice o condicione el libre acceso del personal a la captación Pivcevic, fijando 24 horas desde la dictación de la sentencia para cumplir la medida. La resolución fue redactada por la abogada integrante Sintia Orellana Yévenes. Fuente: eldesconcierto.cl
Regalar algo para conseguir un cliente no es una idea nueva. Lo hacían las marcas de detergente con sus muestras gratuitas y lo hacen hoy las plataformas de streaming con su primer mes sin coste. Pocos sectores, sin embargo, han refinado tanto ese reclamo como el juego online, donde el bono sin depósito se ha convertido en una de las herramientas de captación más eficaces de la economía digital. La propuesta es sencilla y poderosa: probar antes de poner un solo euro encima de la mesa. Detrás de esa promesa de «gratis total» hay una estrategia comercial muy medida. Entender cómo funciona, y dónde están sus límites, dice bastante sobre cómo compiten hoy las empresas que viven de captar usuarios en internet. LA LÓGICA DEL 'GRATIS' EN LA ECONOMÍA DIGITAL El reclamo de lo gratuito explota un sesgo conocido: el ser humano valora de forma desproporcionada aquello que percibe como un regalo. El psicólogo conductual Dan Ariely lo describió en sus experimentos sobre el «coste cero», donde la opción sin precio atraía a una mayoría aplastante de participantes aunque otra alternativa fuera objetivamente mejor. Las empresas digitales llevan años aplicando ese principio. El modelo freemium de aplicaciones y servicios, la prueba gratuita de las plataformas de vídeo o el primer trayecto sin coste de las apps de transporte responden a la misma lógica: rebajar al máximo la barrera de entrada para que el usuario dé el primer paso. Una vez dentro, las probabilidades de que se quede aumentan de manera notable. El sector del juego online adoptó esa fórmula y la adaptó a su terreno. En lugar de un mes de prueba, ofrece un saldo de bienvenida o una tanda de giros que el nuevo usuario puede utilizar sin haber ingresado nada. La barrera psicológica de «arriesgar mi dinero» desaparece, y con ella buena parte de las dudas del primer registro. QUÉ ES UN BONO SIN DEPÓSITO Y CÓMO FUNCIONA Un bono sin depósito es exactamente lo que su nombre indica: un incentivo que el operador entrega al registrarse, sin exigir un ingreso previo. Suele adoptar dos formas. La primera es un pequeño saldo de bonificación para usar en distintos juegos. La segunda son las llamadas «tiradas gratis», giros ya pagados en una máquina concreta. En ambos casos, el atractivo está en que el usuario experimenta la plataforma con riesgo cero sobre su bolsillo. Conviene tratar estos incentivos con la misma cautela que cualquier otra oferta comercial. Las condiciones varían mucho de un operador a otro y la oferta no es homogénea entre mercados. En países donde la actividad ha crecido con rapidez, como Chile, la cantidad de promociones disponibles puede resultar abrumadora. Quien esté en la búsqueda de un bono sin depósito en un casino de Chile puede consultar la guía de Estafa.info, que compara las ofertas vigentes y detalla las condiciones de cada una antes de registrarse. Esa comparación previa importa porque, como en cualquier promoción de «coste cero», la letra pequeña es la que decide si la oferta es realmente buena. LA LETRA PEQUEÑA: POR QUÉ EL 'GRATIS' TIENE CONDICIONES Ningún operador regala saldo sin esperar algo a cambio. La pieza clave son los requisitos de apuesta, en inglés wagering: el número de veces que hay que jugar el importe del bono antes de poder retirar cualquier ganancia asociada. Un requisito de apuesta de treinta veces, por ejemplo, obliga a mover el bono treinta veces sobre la plataforma antes de tocar el dinero. A esa condición se suman otras habituales: límites máximos de retirada sobre lo ganado con el bono, juegos excluidos del cómputo, plazos de caducidad de unos pocos días y un importe de apuesta máximo mientras el bono está activo. Son cláusulas perfectamente legítimas, pero explican por qué el «gratis» rara vez se traduce en dinero disponible de forma inmediata. Para la empresa, el bono cumple su función mucho antes: ya ha conseguido el registro y los datos del nuevo usuario. De ahí que leer las condiciones no sea un trámite menor, sino la única manera de saber qué se está aceptando realmente. DE LA CAPTACIÓN A LA FIDELIZACIÓN, Y EL PAPEL DEL REGULADOR El bono sin depósito es solo el primer movimiento de una partida más larga. Una vez captado, el operador despliega un catálogo de promociones de recarga, programas de puntos y recompensas pensados para retener al usuario. Es el mismo embudo que utilizan las grandes plataformas digitales: atraer con algo gratuito y fidelizar después con una relación continuada. Ese poder de atracción es justamente lo que vigilan los reguladores. En España, el Real Decreto 958/2020 restringió con fuerza la publicidad del juego y prohibió, entre otras cosas, ofrecer bonos de bienvenida a usuarios no registrados, precisamente para frenar el uso de los incentivos como anzuelo de captación. La Dirección General de Ordenación del Juego publica además los datos del mercado regulado y las pautas de juego responsable. Otros mercados latinoamericanos avanzan a ritmos distintos: en Chile, el proyecto que busca regular el juego online seguía en tramitación parlamentaria, lo que mantiene la oferta en un terreno menos definido que el europeo. Más allá del marco legal, el componente de entretenimiento no debe nublar los riesgos. Cualquier acercamiento a estas plataformas exige límites claros de tiempo y gasto, y mantener una actitud de juego responsable, un asunto sobre el que las organizaciones de consumidores llevan años alertando. El bono sin depósito, en definitiva, es marketing antes que regalo. Reconocer la estrategia que hay detrás del «gratis total» no quita atractivo a la oferta, pero sí devuelve al usuario algo más valioso que cualquier promoción: la capacidad de decidir con los ojos abiertos.