En el marco de los anuncios entregados en la reciente Cuenta Pública presidencial, el Subsecretario de Evaluación Social, Gabriel Ugarte, conversó con el matinal Buenos Días Región de Polar Comunicaciones para desglosar el impacto y la bajada regional de las nuevas políticas de protección social, infancia y reactivación económica orientadas a los hogares más vulnerables del país y de la Región de Magallanes. Foco en la niñez y responsabilidad fiscal Durante la entrevista telemática, el subsecretario destacó de manera prioritaria el llamado presidencial a fortalecer el sistema de familias de acogida, visibilizando la realidad de más de 700 niños menores de cuatro años que actualmente viven en residencias institucionales.La ley y el derecho de estos niños es vivir en un entorno familiar por el impacto crítico que tiene en su desarrollo cognitivo y emocional, enfatizó Ugarte. Respecto a los anuncios sobre la Ley de Sala Cuna, la autoridad reconoció el complejo escenario financiero del Estado, subrayando que la implementación se realizará bajo un criterio de estricta prudencia presupuestaria:Esto lo vamos a hacer, pero tiene que ser de forma gradual y responsable fiscalmente debido al estrés de nuestras cuentas públicas. Alivio al costo de la vida y subsidios para Magallanes En respuesta al incremento del costo de la vida, Ugarte relevó las medidas del plan económicoChile Sale Adelante, detallando el alcance del nuevo bono de $30.000 por hijo para familias que pertenezcan hasta el 80% de vulnerabilidad en el Registro Social de Hogares (RSH). El beneficio proyecta una cobertura amplia que llegará a más de 2,3 millones de niños de hasta 13 años, impactando positivamente a cerca de 1,7 millones de hogares a nivel nacional. A nivel local, el subsecretario recordó que ya se encuentra habilitada la plataforma web cupondegas.gob.cl para que las familias magallánicas puedan activar, mediante Clave Única, el cupón de $27,000 para la recarga de gas licuado, un beneficio intersectorial clave para enfrentar los meses de invierno en las zonas extremas. Este beneficio se complementa con el congelamiento de tarifas del transporte público y de la parafina. Preparativos para Casen 2026: Una nueva mirada a la pobreza Uno de los puntos centrales de la agenda de la Subsecretaría es el diseño y despliegue de la Encuesta Casen 2026, la medición socioeconómica más importante de Chile. El proceso de terreno se ejecutará entre los meses de noviembre y diciembre de este año, extendiéndose hasta enero de 2027, y encuestará a cerca de 70.000 hogares en todo el territorio nacional, incluyendo la Región de Magallanes. Gabriel Ugarte explicó que, tras la reciente actualización metodológica, la tasa oficial de pobreza en el país se sitúa en un 17%, una cifra que en el segmento infanto-juvenil se agudiza drásticamente afectando a uno de cada cuatro niños. Con esta nueva medición nos dimos cuenta de algo que la sociedad civil ya experimentaba: la pobreza en Chile sigue siendo un desafío urgente. Para superarla de forma sostenible no bastan los apoyos estatales; necesitamos mejorar el crecimiento económico a través de proyectos como la Ley de Reconstrucción, generando empleos formales y estables que permitan a las familias salir de esta situación de forma definitiva, argumentó. Alianza con la sociedad civil regional Finalmente, la autoridad confirmó el cierre de postulaciones del fondo concursableRecuperando Chile, el cual inyectará recursos de hasta $15 millones a fundaciones que ejecuten proyectos enfocados en la superación de la pobreza. El subsecretario adelantó que el proceso se encuentra en fase de evaluación técnica y comprometió asegurar la selección de al menos dos proyectos pertenecientes a la Región de Magallanes, relevando el rol de las organizaciones privadas sin fines de lucro como aliadas estratégicas del Estado en el territorio.
La semana pasada el gobierno presentó los datos de la encuesta CASEN 2024 destacando la reducción de la pobreza en Chile. Es una noticia que, a primera vista, invita al optimismo. Pero si uno mira los datos con más atención, la historia cambia. La región de Magallanes destaca por tener los menores índices de pobreza nacionales, tanto a nivel de ingresos (el promedio nacional es 17.3%; acá, 9.9%), como en pobreza multidimensional (17.7% en el país contra 6.1% en la región) y también en la más crítica de ambas, la pobreza severa, que abarca a quienes no tienen dinero suficiente para lo básico y tampoco un mínimo de bienestar en dimensiones como salud, empleo, vivienda, educación y redes. La pobreza severa en Chile es 6.1% y en Magallanes llega a 1.5%. ¿Significa esto que no debemos preocuparnos? Todo lo contrario. La dimensión de nuestro territorio y la baja densidad poblacional nos habla de un número exacto: hoy son 2.651 personas las que viven en pobreza severa en la región. Casi podríamos ponerles cara, dado lo pocas que son. A unas 200 de ellas las conocemos de cerca. Son quienes viven en situación de calle en la adversidad de un clima inclemente. Es importante hacer esta apertura de las cifras y un dato así no puede dejarnos indiferentes, sino que debe ser un acicate al logro de un sueño tan desafiante como posible: llegar a un índice calle cero en Punta Arenas y Puerto Natales. Hoy, a nivel nacional, más de 3,4 millones de personas siguen viviendo en pobreza por ingresos. No logran cubrir sus necesidades básicas ni siquiera considerando las ayudas del Estado. Pero el dato más duro es otro: más de 1,1 millón de personas vive en pobreza severa. Son pobres por ingresos y, además, enfrentan múltiples carencias en vivienda, salud, educación, trabajo, cuidados o redes de apoyo. Es decir, viven ambas pobrezas, lo que significa vulnerabilidad y precariedad en su forma más profunda y persistente. La CASEN muestra algo que debería preocuparnos: el 10% más pobre de Chile hoy genera menos ingresos propios que hace quince años. Sus ingresos laborales caen, mientras los subsidios aumentan y pasan a representar cerca del 70% de lo que recibe un hogar. Las transferencias son necesarias -nadie lo discute-, pero cuando no van acompañadas de oportunidades reales, terminan administrando la pobreza en vez de superarla. Chile ha avanzado en protección social, pero no ha fortalecido la capacidad de las personas para salir adelante por sí mismas. Trabajo digno, acceso a cuidados, educación pertinente, redes comunitarias. Eso se llama “capacidad de agencia”. De “agenciarse” el bienestar por uno mismo. Sin el desarrollo de esa capacidad, no hay salida sostenible de la pobreza. También existen alertas que no se resuelven con bonos: más soledad, menos redes de apoyo, hogares que cuidan a personas dependientes sin ayuda, empleo precario que no alcanza para vivir. Celebrar promedios, mientras más de un millón de personas vive atrapada en pobreza severa es un error. Hoy 1.193.010 personas viven en situación de pobreza severa en el país, lo que representa una auténtica emergencia social, en el sentido de que son personas con privaciones múltiples y profundas que afectan su bienestar cotidiano. Los magallánicos deberíamos desafiarnos al menos a lograr ese soñado índice calle cero para nuestra región.
En el marco de los anuncios entregados en la reciente Cuenta Pública presidencial, el Subsecretario de Evaluación Social, Gabriel Ugarte, conversó con el matinal Buenos Días Región de Polar Comunicaciones para desglosar el impacto y la bajada regional de las nuevas políticas de protección social, infancia y reactivación económica orientadas a los hogares más vulnerables del país y de la Región de Magallanes. Foco en la niñez y responsabilidad fiscal Durante la entrevista telemática, el subsecretario destacó de manera prioritaria el llamado presidencial a fortalecer el sistema de familias de acogida, visibilizando la realidad de más de 700 niños menores de cuatro años que actualmente viven en residencias institucionales.La ley y el derecho de estos niños es vivir en un entorno familiar por el impacto crítico que tiene en su desarrollo cognitivo y emocional, enfatizó Ugarte. Respecto a los anuncios sobre la Ley de Sala Cuna, la autoridad reconoció el complejo escenario financiero del Estado, subrayando que la implementación se realizará bajo un criterio de estricta prudencia presupuestaria:Esto lo vamos a hacer, pero tiene que ser de forma gradual y responsable fiscalmente debido al estrés de nuestras cuentas públicas. Alivio al costo de la vida y subsidios para Magallanes En respuesta al incremento del costo de la vida, Ugarte relevó las medidas del plan económicoChile Sale Adelante, detallando el alcance del nuevo bono de $30.000 por hijo para familias que pertenezcan hasta el 80% de vulnerabilidad en el Registro Social de Hogares (RSH). El beneficio proyecta una cobertura amplia que llegará a más de 2,3 millones de niños de hasta 13 años, impactando positivamente a cerca de 1,7 millones de hogares a nivel nacional. A nivel local, el subsecretario recordó que ya se encuentra habilitada la plataforma web cupondegas.gob.cl para que las familias magallánicas puedan activar, mediante Clave Única, el cupón de $27,000 para la recarga de gas licuado, un beneficio intersectorial clave para enfrentar los meses de invierno en las zonas extremas. Este beneficio se complementa con el congelamiento de tarifas del transporte público y de la parafina. Preparativos para Casen 2026: Una nueva mirada a la pobreza Uno de los puntos centrales de la agenda de la Subsecretaría es el diseño y despliegue de la Encuesta Casen 2026, la medición socioeconómica más importante de Chile. El proceso de terreno se ejecutará entre los meses de noviembre y diciembre de este año, extendiéndose hasta enero de 2027, y encuestará a cerca de 70.000 hogares en todo el territorio nacional, incluyendo la Región de Magallanes. Gabriel Ugarte explicó que, tras la reciente actualización metodológica, la tasa oficial de pobreza en el país se sitúa en un 17%, una cifra que en el segmento infanto-juvenil se agudiza drásticamente afectando a uno de cada cuatro niños. Con esta nueva medición nos dimos cuenta de algo que la sociedad civil ya experimentaba: la pobreza en Chile sigue siendo un desafío urgente. Para superarla de forma sostenible no bastan los apoyos estatales; necesitamos mejorar el crecimiento económico a través de proyectos como la Ley de Reconstrucción, generando empleos formales y estables que permitan a las familias salir de esta situación de forma definitiva, argumentó. Alianza con la sociedad civil regional Finalmente, la autoridad confirmó el cierre de postulaciones del fondo concursableRecuperando Chile, el cual inyectará recursos de hasta $15 millones a fundaciones que ejecuten proyectos enfocados en la superación de la pobreza. El subsecretario adelantó que el proceso se encuentra en fase de evaluación técnica y comprometió asegurar la selección de al menos dos proyectos pertenecientes a la Región de Magallanes, relevando el rol de las organizaciones privadas sin fines de lucro como aliadas estratégicas del Estado en el territorio.
La semana pasada el gobierno presentó los datos de la encuesta CASEN 2024 destacando la reducción de la pobreza en Chile. Es una noticia que, a primera vista, invita al optimismo. Pero si uno mira los datos con más atención, la historia cambia. La región de Magallanes destaca por tener los menores índices de pobreza nacionales, tanto a nivel de ingresos (el promedio nacional es 17.3%; acá, 9.9%), como en pobreza multidimensional (17.7% en el país contra 6.1% en la región) y también en la más crítica de ambas, la pobreza severa, que abarca a quienes no tienen dinero suficiente para lo básico y tampoco un mínimo de bienestar en dimensiones como salud, empleo, vivienda, educación y redes. La pobreza severa en Chile es 6.1% y en Magallanes llega a 1.5%. ¿Significa esto que no debemos preocuparnos? Todo lo contrario. La dimensión de nuestro territorio y la baja densidad poblacional nos habla de un número exacto: hoy son 2.651 personas las que viven en pobreza severa en la región. Casi podríamos ponerles cara, dado lo pocas que son. A unas 200 de ellas las conocemos de cerca. Son quienes viven en situación de calle en la adversidad de un clima inclemente. Es importante hacer esta apertura de las cifras y un dato así no puede dejarnos indiferentes, sino que debe ser un acicate al logro de un sueño tan desafiante como posible: llegar a un índice calle cero en Punta Arenas y Puerto Natales. Hoy, a nivel nacional, más de 3,4 millones de personas siguen viviendo en pobreza por ingresos. No logran cubrir sus necesidades básicas ni siquiera considerando las ayudas del Estado. Pero el dato más duro es otro: más de 1,1 millón de personas vive en pobreza severa. Son pobres por ingresos y, además, enfrentan múltiples carencias en vivienda, salud, educación, trabajo, cuidados o redes de apoyo. Es decir, viven ambas pobrezas, lo que significa vulnerabilidad y precariedad en su forma más profunda y persistente. La CASEN muestra algo que debería preocuparnos: el 10% más pobre de Chile hoy genera menos ingresos propios que hace quince años. Sus ingresos laborales caen, mientras los subsidios aumentan y pasan a representar cerca del 70% de lo que recibe un hogar. Las transferencias son necesarias -nadie lo discute-, pero cuando no van acompañadas de oportunidades reales, terminan administrando la pobreza en vez de superarla. Chile ha avanzado en protección social, pero no ha fortalecido la capacidad de las personas para salir adelante por sí mismas. Trabajo digno, acceso a cuidados, educación pertinente, redes comunitarias. Eso se llama “capacidad de agencia”. De “agenciarse” el bienestar por uno mismo. Sin el desarrollo de esa capacidad, no hay salida sostenible de la pobreza. También existen alertas que no se resuelven con bonos: más soledad, menos redes de apoyo, hogares que cuidan a personas dependientes sin ayuda, empleo precario que no alcanza para vivir. Celebrar promedios, mientras más de un millón de personas vive atrapada en pobreza severa es un error. Hoy 1.193.010 personas viven en situación de pobreza severa en el país, lo que representa una auténtica emergencia social, en el sentido de que son personas con privaciones múltiples y profundas que afectan su bienestar cotidiano. Los magallánicos deberíamos desafiarnos al menos a lograr ese soñado índice calle cero para nuestra región.