La falla Magallanes-Fagnano, el principal accidente geográfico de Tierra del Fuego, marca el límite entre las placas de Scotia y Sudamericana. Cruzando la isla de este a oeste a través de Argentina y Chile, esta fractura ya ha demostrado en el pasado su capacidad para generar terremotos de magnitud superior a 7. Debido a lo inhóspito del terreno en el lado chileno —marcado por fiordos, glaciares y la falta de caminos—, su comportamiento había sido un misterio. Sin embargo, un equipo de la Universidad de Chile logró determinar, por primera vez, que ambas placas se deslizan horizontalmente a una velocidad de 5,48 mm por año. Lo hicieron mediante tecnología satelital GNSS. ¿Podría ocurrir un terremoto en Tierra del Fuego? La tasa de deslizamiento es un dato fundamental para comprender el comportamiento de una falla y su potencial peligro sísmico, ya que permite calcular cada cuánto tiempo podría ocurrir un gran terremoto. La falla Magallanes-Fagnano (trazos rojo) en Tierra del Fuego. Crédito: DGL/FCFM/UChile. El deslizamiento descrito en el estudio es de 5,48 mm por año y se presenta en un área específica de la falla —donde existen estaciones—, por lo que se requieren más estudios y estaciones en terreno para estimar el comportamiento de la placa de Scotia a lo largo de toda la traza de la falla. Pese a ello, las mediciones son consistentes con las realizadas en territorio argentino, que oscilan entre 5,9 y 6,6 mm por año. El estudio también señala que la falla se encuentra bloqueada (no se desliza libremente) hasta una profundidad promedio de 6,45 km, lo que indica que está activa y cargando energía elástica que eventualmente podría liberarse. Al no detectarse una liberación de energía gradual o 'silenciosa' (fenómenos conocidos como slow-slip), la energía elástica se acumula. Esto aumenta la probabilidad de que la tensión se descargue mediante rupturas violentas o terremotos Hasta ahora se desconoce cuándo ocurrió el último terremoto que rompió el segmento chileno de la falla, por lo que no es posible calcular matemáticamente la magnitud exacta acumulada hasta la fecha con los datos actuales. Sin embargo, en la sección argentina se han registrado eventos de magnitud 7.7 y 7.5 (secuencia de terremotos en 1949) y de 7 a 7.5 (1879). Avances para estudiar fallas aisladas “Estos estudios demuestran que las fallas geológicas están en constante movimiento, por lo que esta investigación abre oportunidades para la aplicación de la tecnología GNSS en la medición del desplazamiento de fallas en Chile ”, sostuvo Francisco Delgado, académico del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile y autor principal de la investigación. Existen 14 placas mayores y más de 40 menores, siendo las principales la del Pacífico, Euroasiática, Africana, Norteamericana, Sudamericana, Indo-australiana y Antártica. Existen 14 placas mayores y más de 40 menores, siendo las principales la del Pacífico, Euroasiática, Africana, Norteamericana, Sudamericana, Indo-australiana y Antártica. Es la primera vez que se utiliza esta tecnología para estudiar una falla en Chile, ya que, en general, las tasas de deslizamiento se obtienen directamente en terreno, algo que no es posible en la zona donde la falla Magallanes-Fagnano cruza territorio chileno. Los resultados de esta investigación demuestran la fiabilidad del uso de GNSS, ya que permite medir las posiciones de los puntos y sus variaciones en el tiempo con precisión milimétrica, de acuerdo con Delgado. A diferencia de los sismómetros tradicionales, que registran ondas sísmicas, el GNSS permite medir el movimiento de la tierra con mayor precisión, transformándose en una herramienta clave para la prevención en zonas aisladas. FUENTE: Meteored.cl Referencias de la noticia - Francisco Delgado, Juan Carlos Báez, Pablo León-Ibáñez. Interseismic strain accumulation along the Chilean segment of the Magallanes – Fagnano fault zone recorded by continuous GNSS. Journal of South American Earth Sciences. Volume 169, 2026. - Nota de prensa Departamento de Geología-FCFM Universidad de Chile: Científicos UCHILE describen tasa de deslizamiento de 5,4 mm por año en el límite entre placa de Scotia y Sudamérica.
En el marco del Programa Internacional POLARIN, esta semana iniciarán su expedición al Continente Blanco la Dra. Mariana García Criado, investigadora postdoctoral del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) de España, y la Dra. Claudia Colesie, profesora en la Universidad de Edimburgo y experta en flora de climas extremos. El proyecto de investigación, denominado BIPOLAR, contempla una duración de aproximadamente 20 días de intenso trabajo de campo en la Base Científica Profesor Julio Escudero del Instituto Antártico Chileno (INACH), ubicada en la isla Rey Jorge, en el marco de la expedición Científica Antártica (ECA 62) que cada año efectúa el INACH. Esta iniciativa tiene como propósito estudiar cómo las plantas logran sobrevivir en uno de los ambientes más hostiles del planeta. La investigación se centra en briofitas y líquenes, específicamente musgos, hepáticas y líquenes, organismos de pequeño tamaño que conforman la base de los ecosistemas vegetales antárticos. El objetivo principal es comprender su diversidad, abundancia y composición, vinculándolo con variables de microclima como la temperatura y la humedad. Al respecto la Dra. Colesie explicó, queremos entender cómo especies logran estar expuestas a la oscuridad durante varios meses y temperaturas muy bajas. Los musgos y líquenes son conocidos por sobrevivir en ambientes extremos; así que nuestro objetivo es ver cuántas especies hay y si sus comunidades están cambiando debido al calentamiento global. La investigación integra áreas de fisiología, ecología y sensores remotos con el objetivo de entender los patrones de diversidad, su relación con el clima y los cambios futuros. Para la toma de datos, el equipo instalará registradores automáticos conocidos como Loggers , dispositivos que permitirán mapear las comunidades vegetales a gran escala y con alta precisión. El nombre del proyecto, BIPOLAR, responde a su enfoque comparativo entre el Ártico y la Antártica, el cual incluye trabajo de campo, uso de diferentes métodos, trabajo de laboratorio y trabajo experimental. Según detalló la Dra. Garcia, el estudio no solo mira al futuro, sino también al pasado: Respecto a mi parte del trabajo, el proyecto incluye estudio en el área de paleoecología, estudio de fósiles de hasta 11.000 años de antigüedad, y también el uso de Big data, es decir, grandes bases de datos de todo el mundo, junto con datos climáticos. Para Colesie, esta será su sexta vez en el continente, pero su primera experiencia en la Isla Rey Jorge. Tampoco he trabajado antes con el INACH, así que espero hacer nuevos amigos, conocer nuevos lugares y aprender más sobre la Antártica, expuso. Por su parte, para Garcia la expedición es un sueño hecho realidad. Es mi primera vez en la Antártica. He trabajado mucho en el Ártico, pero nunca aquí. Estoy muy emocionada por ver los paisajes, conocer a las personas en la base, vivir esta experiencia de campamento; y por supuesto, ver pingüinos, eso es prioridad, concluyó. El proyecto BIPOLAR, como parte de la red POLARIN (Red de Infraestructuras de Investigación Polar), iniciativa con financiamiento de la Unión Europea a través del Programa Marco Horizonte Europa del que es parte INACH , que integra infraestructuras científicas de todo el mundo para conectar estaciones, buques, observatorios y datos clave sobre las regiones polares. Esta colaboración internacional fortalece la investigación y la capacidad de anticipar los efectos de la crisis climática, demostrando que la protección y el estudio de la Antártica y el Ártico son, hoy más que nunca, una tarea colectiva. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
La reunión nacional Microplásticos en el fin del mundo: ciencia nuclear contribuyendo a la protección de la Antártica, que se realizó este 26 y 27 de noviembre en el Centro de Estudios Nucleares La Reina de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), puso en valor la apuesta de integrar capacidades, alinear expectativas y definir una agenda común para fortalecer la investigación ambiental del país. Al inicio del encuentro, Richard González, Director Ejecutivo (S) de la CCHEN, destacó la importancia de este trabajo conjunto: Chile cuenta con las capacidades, el talento y la convicción para avanzar en una ciencia que responde a los desafíos ambientales de nuestro tiempo. La articulación entre instituciones es fundamental para construir soluciones que trasciendan a cada organismo por separado. Desde la CCHEN reafirmamos nuestro compromiso con fortalecer las capacidades nacionales, impulsar investigación de excelencia y contribuir, desde la ciencia nuclear, a la protección de la Antártica y de nuestros ecosistemas vulnerables. Este es un trabajo que recién comienza y que requiere una visión conjunta de largo plazo. Este encuentro refuerza la colaboración entre Chile y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en línea con los objetivos de su Programa de Cooperación Técnica. Desde 2025 hemos trabajado juntos para impulsar la creación de capacidades, fortalecer el compromiso ambiental y proyectar un desarrollo científico que contribuya directamente a la protección de los ecosistemas antárticos. Se trata de un esfuerzo estratégico con proyectos que abren nuevos caminos para el país. Nuestro horizonte es construir una base científica y tecnológica robusta, y Chile tiene todos los ingredientes para lograrlo. Desde el OIEA reiteramos nuestro pleno apoyo para acompañar este proceso, destacó Raúl Ramírez, Jefe de Sección para América Latina de este organismo. Cabe destacar que este trabajo se enmarca en el Memorando de Entendimiento suscrito en 2024 entre Chile y el OIEA, que impulsa proyectos de cooperación técnica como el CHI0023, ejecutado por la CCHEN con foco en la creación de capacidades en aplicaciones de la ciencia y tecnología nucleares, junto al próximo CHI7015, que liderará el Instituto Antártico Chileno (INACH) desde 2026, con miras a desarrollar capacidades analíticas avanzadas aplicadas al estudio de microplásticos y otros contaminantes en ecosistemas antárticos. Las definiciones extraídas de este encuentro buscan establecer una hoja de ruta compartida que priorice la construcción de capacidades nacionales y el fortalecimiento de la colaboración científica. La articulación entre la CCHEN, el INACH, universidades y laboratorios públicos, como el Laboratorio de Toxinas Marinas (LABTOX) de la Universidad de Chile, permitirá ampliar el uso de técnicas analíticas avanzadas, robustecer la infraestructura científica y proyectar nuevas líneas de investigación para enfrentar desafíos ambientales crecientes. Desde INACH, esta visión se alinea plenamente con las prioridades institucionales. Esta instancia marca un punto de inflexión. Nos permite identificar nuevas líneas de investigación, integrar capacidades y abrir un espacio real de colaboración con la CCHEN y el OIEA en un tema crítico para la ciencia polar. Esta alianza no es solo un gesto: es un paso estratégico que nos impulsa a trabajar de manera coordinada, a potenciar nuestras plataformas científicas y a proyectar investigación de alto nivel para comprender y enfrentar los microplásticos en la Antártica. Es el camino correcto para fortalecer la presencia de Chile en el Continente Blanco y avanzar hacia una ciencia más robusta y articulada, subrayó Andrés López, Subdirector Técnico del INACH. Por su parte, la Coordinadora del Programa de Cooperación Técnica Nacional del OIEA, Patricia Sotomayor, resaltó que este encuentro nos permite visibilizar las capacidades nacionales, alinear expectativas entre las instituciones y detectar sinergias que consolidan el trabajo que Chile viene desarrollando en esta línea. El foco es uno: aumentar el impacto real de nuestra investigación y avanzar hacia una acción científica más integrada y efectiva. A partir de 2026 comenzará un nuevo proyecto orientado al desarrollo de capacidades analíticas avanzadas en ecosistemas antárticos, que ampliará el alcance de las investigaciones, incorporará metodologías de frontera y posicionará a Chile como un actor relevante en la ciencia polar. La cooperación con el OIEA abrirá, además, oportunidades para formación especializada, visitas técnicas e integración en redes internacionales dedicadas al estudio de microplásticos y contaminantes emergentes. El compromiso asumido es de largo plazo: avanzar hacia una acción científica coordinada, fortalecer la cooperación internacional y consolidar la capacidad del país para enfrentar los desafíos ambientales del extremo sur del mundo. Chile cuenta con talento, instituciones sólidas y el respaldo técnico necesario; ahora, el trabajo es seguir construyendo capacidades, tejiendo alianzas y ampliando el impacto de la ciencia al servicio de la Antártica.
En el contexto del Mes de la Antártica, el Instituto Antártico Chileno (INACH) y el Centro Aeroespacial Alemán (DLR, por su sigla en alemán) organizaron en Punta Arenas el taller Asociación germano-chilena para la teledetección polar en la Antártica y Subantártica. Este encuentro, realizado el 7 de noviembre, reunió a especialistas de ambos países con el objetivo de presentar y discutir los avances en las áreas de teledetección, observación terrestre y estudios ambientales. La actividad comenzó con las palabras de bienvenida del director nacional del INACH, Gino Casassa, quien destacó que esta colaboración científica de largo aliento ha permitido desarrollar capacidades únicas de observación desde la Antártica, consolidando una relación estratégica para Chile y para la comunidad polar internacional. Posteriormente, Maximilian Schwinger, del DLR, resaltó en su intervención el valor de esta colaboración. Para nosotros, esta relación de largo plazo entre DLR e INACH, que ya supera los 30 años, es un verdadero ejemplo de una colaboración especial. Estamos muy agradecidos por todo lo que hacemos juntos. Hoy quisimos mostrar no solo nuestro trabajo en la base O'Higgins o GARS (Estación Alemana de Recepción Antártica), sino también lo que desarrolla nuestro instituto y nuestro clúster, mencionó. Schwinger presentó una visión general del Earth Observation Center del DLR y más tarde expuso sobre la plataforma Terrabyte, plataforma que integra big data, inteligencia artificial y computación avanzada para análisis ambientales. Robert Metzig complementó estas presentaciones con charlas sobre el servicio en tiempo real de la estación GARS en O'Higgins y los sistemas de recepción del segmento terrestre alemán. Desde la Universidad de Magallanes, el académico Sergio Radic aportó con una presentación sobre el uso de datos satelitales para aplicaciones agrícolas y ganaderas en la región de Magallanes y de la Antártica Chilena. De igual manera, la teniente primero Marilyn Rodríguez de la Dirección General del Territorio Marítimo y de la Marina Mercante (DGTM de la Armada) presentó los avances en el monitoreo de hielo marino. Posteriormente, Erling Johnson (UMAG) abordó mediciones de desprendimiento glaciar mediante teledetección, seguido por Javier Norambuena, profesional del Proyecto Nodo Antártico con un estudio sobre lagos congelados a partir de datos satelitales. Magdalena Márquez (INACH) expuso un modelo basado en inteligencia artificial ( deep learning) para estimar cómo cambian anualmente las colonias de pingüinos barbijo. Posteriormente, Ricardo Jaña, jefe del Departamento Científico del INACH, hizo un repaso sobre la historia y relevancia de la estación GARS en los casi 35 años de cooperación entre Chile y Alemania, y el director Casassa finalizó la serie de presentaciones compartiendo resultados recientes acerca del rápido retroceso del glaciar Hektoria, ubicado en la costa este de la Antártica, el cual experimentó un derretimiento acelerado. El encuentro concluyó con un espacio de discusión que reafirmó el compromiso común de fortalecer proyectos conjuntos, ampliar el uso de tecnologías satelitales y seguir impulsando la cooperación científica entre Chile y Alemania para comprender mejor los procesos que ocurren en la Antártica y su impacto global.
La falla Magallanes-Fagnano, el principal accidente geográfico de Tierra del Fuego, marca el límite entre las placas de Scotia y Sudamericana. Cruzando la isla de este a oeste a través de Argentina y Chile, esta fractura ya ha demostrado en el pasado su capacidad para generar terremotos de magnitud superior a 7. Debido a lo inhóspito del terreno en el lado chileno —marcado por fiordos, glaciares y la falta de caminos—, su comportamiento había sido un misterio. Sin embargo, un equipo de la Universidad de Chile logró determinar, por primera vez, que ambas placas se deslizan horizontalmente a una velocidad de 5,48 mm por año. Lo hicieron mediante tecnología satelital GNSS. ¿Podría ocurrir un terremoto en Tierra del Fuego? La tasa de deslizamiento es un dato fundamental para comprender el comportamiento de una falla y su potencial peligro sísmico, ya que permite calcular cada cuánto tiempo podría ocurrir un gran terremoto. La falla Magallanes-Fagnano (trazos rojo) en Tierra del Fuego. Crédito: DGL/FCFM/UChile. El deslizamiento descrito en el estudio es de 5,48 mm por año y se presenta en un área específica de la falla —donde existen estaciones—, por lo que se requieren más estudios y estaciones en terreno para estimar el comportamiento de la placa de Scotia a lo largo de toda la traza de la falla. Pese a ello, las mediciones son consistentes con las realizadas en territorio argentino, que oscilan entre 5,9 y 6,6 mm por año. El estudio también señala que la falla se encuentra bloqueada (no se desliza libremente) hasta una profundidad promedio de 6,45 km, lo que indica que está activa y cargando energía elástica que eventualmente podría liberarse. Al no detectarse una liberación de energía gradual o 'silenciosa' (fenómenos conocidos como slow-slip), la energía elástica se acumula. Esto aumenta la probabilidad de que la tensión se descargue mediante rupturas violentas o terremotos Hasta ahora se desconoce cuándo ocurrió el último terremoto que rompió el segmento chileno de la falla, por lo que no es posible calcular matemáticamente la magnitud exacta acumulada hasta la fecha con los datos actuales. Sin embargo, en la sección argentina se han registrado eventos de magnitud 7.7 y 7.5 (secuencia de terremotos en 1949) y de 7 a 7.5 (1879). Avances para estudiar fallas aisladas “Estos estudios demuestran que las fallas geológicas están en constante movimiento, por lo que esta investigación abre oportunidades para la aplicación de la tecnología GNSS en la medición del desplazamiento de fallas en Chile ”, sostuvo Francisco Delgado, académico del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile y autor principal de la investigación. Existen 14 placas mayores y más de 40 menores, siendo las principales la del Pacífico, Euroasiática, Africana, Norteamericana, Sudamericana, Indo-australiana y Antártica. Existen 14 placas mayores y más de 40 menores, siendo las principales la del Pacífico, Euroasiática, Africana, Norteamericana, Sudamericana, Indo-australiana y Antártica. Es la primera vez que se utiliza esta tecnología para estudiar una falla en Chile, ya que, en general, las tasas de deslizamiento se obtienen directamente en terreno, algo que no es posible en la zona donde la falla Magallanes-Fagnano cruza territorio chileno. Los resultados de esta investigación demuestran la fiabilidad del uso de GNSS, ya que permite medir las posiciones de los puntos y sus variaciones en el tiempo con precisión milimétrica, de acuerdo con Delgado. A diferencia de los sismómetros tradicionales, que registran ondas sísmicas, el GNSS permite medir el movimiento de la tierra con mayor precisión, transformándose en una herramienta clave para la prevención en zonas aisladas. FUENTE: Meteored.cl Referencias de la noticia - Francisco Delgado, Juan Carlos Báez, Pablo León-Ibáñez. Interseismic strain accumulation along the Chilean segment of the Magallanes – Fagnano fault zone recorded by continuous GNSS. Journal of South American Earth Sciences. Volume 169, 2026. - Nota de prensa Departamento de Geología-FCFM Universidad de Chile: Científicos UCHILE describen tasa de deslizamiento de 5,4 mm por año en el límite entre placa de Scotia y Sudamérica.
En el marco del Programa Internacional POLARIN, esta semana iniciarán su expedición al Continente Blanco la Dra. Mariana García Criado, investigadora postdoctoral del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) de España, y la Dra. Claudia Colesie, profesora en la Universidad de Edimburgo y experta en flora de climas extremos. El proyecto de investigación, denominado BIPOLAR, contempla una duración de aproximadamente 20 días de intenso trabajo de campo en la Base Científica Profesor Julio Escudero del Instituto Antártico Chileno (INACH), ubicada en la isla Rey Jorge, en el marco de la expedición Científica Antártica (ECA 62) que cada año efectúa el INACH. Esta iniciativa tiene como propósito estudiar cómo las plantas logran sobrevivir en uno de los ambientes más hostiles del planeta. La investigación se centra en briofitas y líquenes, específicamente musgos, hepáticas y líquenes, organismos de pequeño tamaño que conforman la base de los ecosistemas vegetales antárticos. El objetivo principal es comprender su diversidad, abundancia y composición, vinculándolo con variables de microclima como la temperatura y la humedad. Al respecto la Dra. Colesie explicó, queremos entender cómo especies logran estar expuestas a la oscuridad durante varios meses y temperaturas muy bajas. Los musgos y líquenes son conocidos por sobrevivir en ambientes extremos; así que nuestro objetivo es ver cuántas especies hay y si sus comunidades están cambiando debido al calentamiento global. La investigación integra áreas de fisiología, ecología y sensores remotos con el objetivo de entender los patrones de diversidad, su relación con el clima y los cambios futuros. Para la toma de datos, el equipo instalará registradores automáticos conocidos como Loggers , dispositivos que permitirán mapear las comunidades vegetales a gran escala y con alta precisión. El nombre del proyecto, BIPOLAR, responde a su enfoque comparativo entre el Ártico y la Antártica, el cual incluye trabajo de campo, uso de diferentes métodos, trabajo de laboratorio y trabajo experimental. Según detalló la Dra. Garcia, el estudio no solo mira al futuro, sino también al pasado: Respecto a mi parte del trabajo, el proyecto incluye estudio en el área de paleoecología, estudio de fósiles de hasta 11.000 años de antigüedad, y también el uso de Big data, es decir, grandes bases de datos de todo el mundo, junto con datos climáticos. Para Colesie, esta será su sexta vez en el continente, pero su primera experiencia en la Isla Rey Jorge. Tampoco he trabajado antes con el INACH, así que espero hacer nuevos amigos, conocer nuevos lugares y aprender más sobre la Antártica, expuso. Por su parte, para Garcia la expedición es un sueño hecho realidad. Es mi primera vez en la Antártica. He trabajado mucho en el Ártico, pero nunca aquí. Estoy muy emocionada por ver los paisajes, conocer a las personas en la base, vivir esta experiencia de campamento; y por supuesto, ver pingüinos, eso es prioridad, concluyó. El proyecto BIPOLAR, como parte de la red POLARIN (Red de Infraestructuras de Investigación Polar), iniciativa con financiamiento de la Unión Europea a través del Programa Marco Horizonte Europa del que es parte INACH , que integra infraestructuras científicas de todo el mundo para conectar estaciones, buques, observatorios y datos clave sobre las regiones polares. Esta colaboración internacional fortalece la investigación y la capacidad de anticipar los efectos de la crisis climática, demostrando que la protección y el estudio de la Antártica y el Ártico son, hoy más que nunca, una tarea colectiva. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
La reunión nacional Microplásticos en el fin del mundo: ciencia nuclear contribuyendo a la protección de la Antártica, que se realizó este 26 y 27 de noviembre en el Centro de Estudios Nucleares La Reina de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), puso en valor la apuesta de integrar capacidades, alinear expectativas y definir una agenda común para fortalecer la investigación ambiental del país. Al inicio del encuentro, Richard González, Director Ejecutivo (S) de la CCHEN, destacó la importancia de este trabajo conjunto: Chile cuenta con las capacidades, el talento y la convicción para avanzar en una ciencia que responde a los desafíos ambientales de nuestro tiempo. La articulación entre instituciones es fundamental para construir soluciones que trasciendan a cada organismo por separado. Desde la CCHEN reafirmamos nuestro compromiso con fortalecer las capacidades nacionales, impulsar investigación de excelencia y contribuir, desde la ciencia nuclear, a la protección de la Antártica y de nuestros ecosistemas vulnerables. Este es un trabajo que recién comienza y que requiere una visión conjunta de largo plazo. Este encuentro refuerza la colaboración entre Chile y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en línea con los objetivos de su Programa de Cooperación Técnica. Desde 2025 hemos trabajado juntos para impulsar la creación de capacidades, fortalecer el compromiso ambiental y proyectar un desarrollo científico que contribuya directamente a la protección de los ecosistemas antárticos. Se trata de un esfuerzo estratégico con proyectos que abren nuevos caminos para el país. Nuestro horizonte es construir una base científica y tecnológica robusta, y Chile tiene todos los ingredientes para lograrlo. Desde el OIEA reiteramos nuestro pleno apoyo para acompañar este proceso, destacó Raúl Ramírez, Jefe de Sección para América Latina de este organismo. Cabe destacar que este trabajo se enmarca en el Memorando de Entendimiento suscrito en 2024 entre Chile y el OIEA, que impulsa proyectos de cooperación técnica como el CHI0023, ejecutado por la CCHEN con foco en la creación de capacidades en aplicaciones de la ciencia y tecnología nucleares, junto al próximo CHI7015, que liderará el Instituto Antártico Chileno (INACH) desde 2026, con miras a desarrollar capacidades analíticas avanzadas aplicadas al estudio de microplásticos y otros contaminantes en ecosistemas antárticos. Las definiciones extraídas de este encuentro buscan establecer una hoja de ruta compartida que priorice la construcción de capacidades nacionales y el fortalecimiento de la colaboración científica. La articulación entre la CCHEN, el INACH, universidades y laboratorios públicos, como el Laboratorio de Toxinas Marinas (LABTOX) de la Universidad de Chile, permitirá ampliar el uso de técnicas analíticas avanzadas, robustecer la infraestructura científica y proyectar nuevas líneas de investigación para enfrentar desafíos ambientales crecientes. Desde INACH, esta visión se alinea plenamente con las prioridades institucionales. Esta instancia marca un punto de inflexión. Nos permite identificar nuevas líneas de investigación, integrar capacidades y abrir un espacio real de colaboración con la CCHEN y el OIEA en un tema crítico para la ciencia polar. Esta alianza no es solo un gesto: es un paso estratégico que nos impulsa a trabajar de manera coordinada, a potenciar nuestras plataformas científicas y a proyectar investigación de alto nivel para comprender y enfrentar los microplásticos en la Antártica. Es el camino correcto para fortalecer la presencia de Chile en el Continente Blanco y avanzar hacia una ciencia más robusta y articulada, subrayó Andrés López, Subdirector Técnico del INACH. Por su parte, la Coordinadora del Programa de Cooperación Técnica Nacional del OIEA, Patricia Sotomayor, resaltó que este encuentro nos permite visibilizar las capacidades nacionales, alinear expectativas entre las instituciones y detectar sinergias que consolidan el trabajo que Chile viene desarrollando en esta línea. El foco es uno: aumentar el impacto real de nuestra investigación y avanzar hacia una acción científica más integrada y efectiva. A partir de 2026 comenzará un nuevo proyecto orientado al desarrollo de capacidades analíticas avanzadas en ecosistemas antárticos, que ampliará el alcance de las investigaciones, incorporará metodologías de frontera y posicionará a Chile como un actor relevante en la ciencia polar. La cooperación con el OIEA abrirá, además, oportunidades para formación especializada, visitas técnicas e integración en redes internacionales dedicadas al estudio de microplásticos y contaminantes emergentes. El compromiso asumido es de largo plazo: avanzar hacia una acción científica coordinada, fortalecer la cooperación internacional y consolidar la capacidad del país para enfrentar los desafíos ambientales del extremo sur del mundo. Chile cuenta con talento, instituciones sólidas y el respaldo técnico necesario; ahora, el trabajo es seguir construyendo capacidades, tejiendo alianzas y ampliando el impacto de la ciencia al servicio de la Antártica.
En el contexto del Mes de la Antártica, el Instituto Antártico Chileno (INACH) y el Centro Aeroespacial Alemán (DLR, por su sigla en alemán) organizaron en Punta Arenas el taller Asociación germano-chilena para la teledetección polar en la Antártica y Subantártica. Este encuentro, realizado el 7 de noviembre, reunió a especialistas de ambos países con el objetivo de presentar y discutir los avances en las áreas de teledetección, observación terrestre y estudios ambientales. La actividad comenzó con las palabras de bienvenida del director nacional del INACH, Gino Casassa, quien destacó que esta colaboración científica de largo aliento ha permitido desarrollar capacidades únicas de observación desde la Antártica, consolidando una relación estratégica para Chile y para la comunidad polar internacional. Posteriormente, Maximilian Schwinger, del DLR, resaltó en su intervención el valor de esta colaboración. Para nosotros, esta relación de largo plazo entre DLR e INACH, que ya supera los 30 años, es un verdadero ejemplo de una colaboración especial. Estamos muy agradecidos por todo lo que hacemos juntos. Hoy quisimos mostrar no solo nuestro trabajo en la base O'Higgins o GARS (Estación Alemana de Recepción Antártica), sino también lo que desarrolla nuestro instituto y nuestro clúster, mencionó. Schwinger presentó una visión general del Earth Observation Center del DLR y más tarde expuso sobre la plataforma Terrabyte, plataforma que integra big data, inteligencia artificial y computación avanzada para análisis ambientales. Robert Metzig complementó estas presentaciones con charlas sobre el servicio en tiempo real de la estación GARS en O'Higgins y los sistemas de recepción del segmento terrestre alemán. Desde la Universidad de Magallanes, el académico Sergio Radic aportó con una presentación sobre el uso de datos satelitales para aplicaciones agrícolas y ganaderas en la región de Magallanes y de la Antártica Chilena. De igual manera, la teniente primero Marilyn Rodríguez de la Dirección General del Territorio Marítimo y de la Marina Mercante (DGTM de la Armada) presentó los avances en el monitoreo de hielo marino. Posteriormente, Erling Johnson (UMAG) abordó mediciones de desprendimiento glaciar mediante teledetección, seguido por Javier Norambuena, profesional del Proyecto Nodo Antártico con un estudio sobre lagos congelados a partir de datos satelitales. Magdalena Márquez (INACH) expuso un modelo basado en inteligencia artificial ( deep learning) para estimar cómo cambian anualmente las colonias de pingüinos barbijo. Posteriormente, Ricardo Jaña, jefe del Departamento Científico del INACH, hizo un repaso sobre la historia y relevancia de la estación GARS en los casi 35 años de cooperación entre Chile y Alemania, y el director Casassa finalizó la serie de presentaciones compartiendo resultados recientes acerca del rápido retroceso del glaciar Hektoria, ubicado en la costa este de la Antártica, el cual experimentó un derretimiento acelerado. El encuentro concluyó con un espacio de discusión que reafirmó el compromiso común de fortalecer proyectos conjuntos, ampliar el uso de tecnologías satelitales y seguir impulsando la cooperación científica entre Chile y Alemania para comprender mejor los procesos que ocurren en la Antártica y su impacto global.