La Superintendencia de Educación presentó el informe de denuncias ciudadanas ingresadas entre 2022 y 2025, el cual muestra un aumento sostenido en el uso de los mecanismos institucionales y una diversificación creciente en las problemáticas reportadas. En 2025 se registraron 22.680 denuncias, lo que representa un incremento del 18,7% respecto de 2024. El ámbito de convivencia educativa concentró 17.076 casos (75,3% del total), con un crecimiento del 22,2% en comparación con el año anterior. Este es el mayor peso relativo de la convivencia educativa en todo el período analizado. Este aumento no puede entenderse únicamente como un alza en los conflictos, sino también como el reflejo de un marco normativo más completo y exigente en materia de convivencia y discriminación. Por ejemplo, las nuevas disposiciones que fortalecen la protección de las y los estudiantes con necesidades educativas especiales (NEE) han generado mayor visibilidad y conciencia sobre situaciones que antes podían pasar inadvertidas. “La ciudadanía está reconociendo que el ámbito educativo es un espacio donde los derechos deben ser protegidos con la misma fuerza que en cualquier otra dimensión de la vida social”, señaló la superintendenta (s) de Educación, Marggie Muñoz Verón. La tasa general de denuncias de convivencia también experimentó modificaciones. La educación pública (municipal y Servicios Locales) registró 5.582 denuncias (32,7% del total), con una tasa de 45 denuncias por cada 10 mil estudiantes. Los establecimientos particulares subvencionados concentraron 9.154 denuncias (53,6% del total), con una tasa de 47,9 por cada 10 mil estudiantes. En tanto, el sector particular pagado registró 1.819 casos (10,7% del total), con una tasa de 52,6 denuncias por cada 10 mil estudiantes. En cuanto a temáticas, el maltrato a párvulos y estudiantes sigue siendo la categoría más frecuente, con 9.299 casos (54,5% del total). Sin embargo, su participación relativa ha disminuido desde 2022, cuando representaba el 62,8%. Este descenso refleja una progresión hacia la heterogeneidad de las problemáticas reportadas. Las denuncias por discriminación pasaron de 2.042 casos en 2024 a 2.869 en 2025 (+40,5%), acumulando un aumento del 135,2% respecto de 2022. Este comportamiento sugiere tanto una mayor sensibilidad frente a situaciones de exclusión como el efecto de los cambios normativos implementados en el periodo. Las denuncias por maltrato a miembros adultos de la comunidad educativa aumentaron de 536, en 2024, a 716 casos en 2025 (+33,6%), mientras que las asociadas a medidas disciplinarias crecieron de 1.530 a 1.881 (+22,9%). Las referidas a instancias de participación subieron de 294 a 388 (+32,0%). En contraste, la temática de retención de documentos fue la única que presentó una disminución interanual (-8,2%). Frente a este escenario, la Superintendencia ha impulsado nuevas estrategias para abordar las denuncias. Destaca la Gestión Colaborativa de Conflictos, que busca promover la mediación y la conciliación como herramientas preventivas. El objetivo es orientar y capacitar a las comunidades educativas, dejando atrás la idea de que el rol institucional es únicamente punitivo. “Queremos que las comunidades educativas comprendan que la Superintendencia no solo sanciona, sino que también acompaña y orienta. Nuestro propósito es que cada estudiante viva su trayectoria educativa en ambientes seguros, inclusivos y respetuosos”, enfatizó Marggie Muñoz. De esta manera, la Supereduc busca acompañar a las comunidades educativas en la construcción de ambientes donde cada estudiante pueda desarrollar su trayectoria educativa con dignidad y confianza.
Luego de su paso por Comisión Mixta, el proyecto de ley sobre convivencia, buen trato y bienestar de las comunidades educativas, fue aprobado por 31 votos a favor por la Sala del Senado, el que ahora deberá ser revisado por el Tribunal Constitucional, para luego ser promulgado como Ley de la República. La propuesta del Ejecutivo, aprobada por el Congreso Nacional, responde a los crecientes desafíos que enfrentan los establecimientos del país y que busca garantizar ambientes seguros, inclusivos y respetuosos para niños, niñas, adolescentes y equipos educativos. El ministro de Educación, Nicolás Cataldo, valoró la aprobación del proyecto, destacando que se trata de una transformación necesaria y de carácter estructural. “Chile necesita este proyecto. Chile necesita la ley de convivencia. Nuestro sistema educativo lo precisa con urgencia. La investigación y la evidencia nos indican que cuando los climas de los espacios educativos no son los adecuados, los aprendizajes no suceden o cuesta mucho que se puedan llevar adelante. Es por eso que este proyecto tiene un profundo sentido pedagógico. No es solamente un tema de justicia en materia de Derechos Humanos, de respeto, de dignidad. Es también, sobre todo, un proyecto que busca y apunta a la excelencia y a la mejora del sistema educativo”, indicó el titular de Educación. Asimismo, la autoridad enfatizó que este avance no solo aborda conflictos y situaciones de violencia, sino que instala una mirada formativa de largo plazo. Cataldo también subrayó que, si bien el sistema educativo ha mostrado mejoras sostenidas en asistencia, aprendizajes y revinculación tras la pandemia, persiste una deuda en materia de bienestar, haciendo necesaria su aprobación: “El indicador que tiene mayor rezago es precisamente el de la convivencia educativa y el bienestar socioemocional. Esto es una deuda que el Estado de Chile tiene con los niños y niñas de nuestro país, con nuestro futuro, que al mismo tiempo también es nuestro presente”. Principales aspectos del proyecto La propuesta aprobada establece un rol activo del Estado en la promoción del buen trato y la prevención del acoso, la violencia y la discriminación. Entre sus medidas destacan: Creación de la Política Nacional de Convivencia Educativa y un Plan de Acción Nacional con vigencia de ocho años, que articulará acciones junto a ministerios como Seguridad Pública, Salud y Mujer y Equidad de Género. Coordinador o Coordinadora de Convivencia con dedicación exclusiva en todos los establecimientos que reciben aportes del Estado, fortaleciendo la gestión interna y el acompañamiento preventivo de los equipos escolares. Actualización de los Reglamentos Internos y Planes de Gestión de Convivencia, incorporando medidas preventivas frente a riesgos como violencia, consumo de drogas y mecanismos de detección y derivación de casos críticos. Fortalecimiento de la Superintendencia de Educación, otorgándole un rol más activo en fiscalización y apoyo preventivo. Además, se crea el Sistema de Monitoreo de la Convivencia Educativa en la Agencia de Calidad. Actualización de la Ley General de Educación y del Estatuto Docente, incorporando protocolos obligatorios contra acoso sexual y laboral, en línea con la Ley N.º 21.643, y procedimientos para el reconocimiento de enfermedades profesionales vinculadas a la salud mental. Uno de los ejes transformadores del proyecto es el programa de bienestar socioemocional, que reorganiza la jornada escolar completa para fortalecer el vínculo, la participación y el desarrollo integral, devolviendo el sentido a la jornada escolar completa, con la incorporación de talleres deportivos, culturales y recreativos propuestos por las propias comunidades educativas.
Las y los parlamentarios integrantes de la Comisión de Educación de la Cámara y el Senado aprobaron este miércoles el proyecto de ley sobre convivencia, buen trato y bienestar de las comunidades educativas, una propuesta que responde a los crecientes desafíos que enfrentan los establecimientos del país y que busca garantizar ambientes seguros, inclusivos y respetuosos para niños, niñas, adolescentes y equipos educativos. Con este respaldo, la iniciativa deberá ser votada en Sala de la Cámara Baja. En la instancia, participó la senadora Yasna Provoste y los senadores Gustavo Sanhueza, Jaime Quintana y Felipe Kast; las diputadas Emilia Schneider, Daniela Serrano y los diputados Arturo Barrios, Hugo Rey y Stephan Schubert. El ministro de Educación, Nicolás Cataldo, valoró la aprobación del proyecto, destacando que se trata de una transformación necesaria y de carácter estructural. “Chile necesita este proyecto. Chile necesita la ley de convivencia. Nuestro sistema educativo lo precisa con urgencia. La investigación y la evidencia nos indican que cuando los climas de los espacios educativos no son los adecuados, los aprendizajes no suceden o cuesta mucho que se puedan llevar adelante. Es por eso que este proyecto tiene un profundo sentido pedagógico. No es solamente un tema de justicia en materia de Derechos Humanos, de respeto, de dignidad. Es también, sobre todo, un proyecto que busca y apunta a la excelencia y a la mejora del sistema educativo”, indicó el titular de Educación. Asimismo, la autoridad enfatizó que este avance no solo aborda conflictos y situaciones de violencia, sino que instala una mirada formativa de largo plazo. Cataldo también subrayó que, si bien el sistema educativo ha mostrado mejoras sostenidas en asistencia, aprendizajes y revinculación tras la pandemia, persiste una deuda en materia de bienestar, haciendo necesaria su aprobación: “El indicador que tiene mayor rezago es precisamente el de la convivencia educativa y el bienestar socioemocional. Esto es una deuda que el Estado de Chile tiene con los niños y niñas de nuestro país, con nuestro futuro, que al mismo tiempo también es nuestro presente”. Principales aspectos del proyecto La propuesta aprobada establece un rol activo del Estado en la promoción del buen trato y la prevención del acoso, la violencia y la discriminación. Entre sus medidas destacan: Creación de la Política Nacional de Convivencia Educativa y un Plan de Acción Nacional con vigencia de ocho años, que articulará acciones junto a ministerios como Seguridad Pública, Salud y Mujer y Equidad de Género. Coordinador o Coordinadora de Convivencia con dedicación exclusiva en todos los establecimientos que reciben aportes del Estado, fortaleciendo la gestión interna y el acompañamiento preventivo de los equipos escolares. Actualización de los Reglamentos Internos y Planes de Gestión de Convivencia, incorporando medidas preventivas frente a riesgos como violencia, consumo de drogas y mecanismos de detección y derivación de casos críticos. Fortalecimiento de la Superintendencia de Educación, otorgándole un rol más activo en fiscalización y apoyo preventivo. Además, se crea el Sistema de Monitoreo de la Convivencia Educativa en la Agencia de Calidad. Actualización de la Ley General de Educación y del Estatuto Docente, incorporando protocolos obligatorios contra acoso sexual y laboral, en línea con la Ley N.º 21.643, y procedimientos para el reconocimiento de enfermedades profesionales vinculadas a la salud mental. Uno de los ejes transformadores del proyecto es el programa de bienestar socioemocional, que reorganiza la jornada escolar completa para fortalecer el vínculo, la participación y el desarrollo integral, devolviendo el sentido a la jornada escolar completa, con la incorporación de talleres deportivos, culturales y recreativos propuestos por las propias comunidades educativas. El programa ya inició un piloto en 176 establecimientos pertenecientes a los SLEP Iquique, Valparaíso, Gabriela Mistral, Punilla Cordillera y Andalién Sur, teniendo una positiva recepción desde las comunidades educativas.
La mañana de este viernes se desarrolló en Punta Arenas la Primera Corrida por la Paz y la No Violencia, una iniciativa que reunió a más de 800 estudiantes de 15 establecimientos educacionales, desde colegios municipales hasta particulares. La actividad, impulsada por el Colegio Miguel de Cervantes, destacó por su carácter transversal y su objetivo de promover la convivencia escolar y el bienestar comunitario a través del deporte. Velasco destacó que esta primera corrida “será histórica” y anunció que ya se proyecta la continuidad de la iniciativa: el Liceo María Auxiliadora y el Instituto Sagrada Familia recibieron la copa que los compromete a organizar la segunda edición el próximo año. La directora enfatizó además la importancia de generar espacios que fortalezcan los valores de la no violencia entre los jóvenes. Señaló que es necesario “ganarle a la violencia y premiar a los jóvenes que son correctos, que están por la paz”, agregando que los colegios deben “crear distintas instancias para que se sigan haciendo de la juventud el semillero que necesitamos para poder lograr la paz”. Durante la jornada, marcada por entusiasmo y participación familiar, estudiantes del Colegio Punta Arenas fueron los primeros en cruzar la meta, en un circuito que combinó esfuerzo físico y un fuerte sentido de colectividad.
El programa que está transformando las habilidades sociales en niños y adolescentes En los últimos años, el desarrollo socioemocional ha adquirido un papel central en la educación y en la salud mental infantil. En este contexto, el programa PEERS® (Program for the Education and Enrichment of Relational Skills) ha emergido como una de las intervenciones más efectivas y respaldadas por evidencia científica para apoyar a niños y adolescentes que encuentran desafíos en la interacción social. Desarrollado originalmente en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), PEERS® se ha implementado en numerosos países, adaptándose a diversas realidades escolares y terapéuticas. Su propósito es claro: enseñar habilidades sociales concretas, medibles y aplicables a la vida real. Un enfoque práctico y basado en evidencia A diferencia de otras intervenciones que abordan la socialización desde la teoría o la intuición, PEERS® destaca por su enfoque estructurado y práctico. Cada sesión se centra en una habilidad específica —como iniciar una conversación, mantener una amistad, entender el humor o resolver conflictos— y utiliza técnicas de enseñanza probadas: Modelado de conductas, Role-playing guiado, Prácticas en grupo con retroalimentación inmediata, Tareas para aplicar lo aprendido fuera de la sesión. Además, uno de los pilares del programa es la participación activa de los padres o cuidadores, quienes reciben capacitación paralela para apoyar las nuevas habilidades en el hogar y en otros contextos sociales. ¿Quiénes se benefician de PEERS®? Si bien se diseñó inicialmente para jóvenes con trastorno del espectro autista (TEA), actualmente PEERS® se aplica con éxito en una amplia gama de perfiles: niños con dificultades de socialización, adolescentes con ansiedad social, jóvenes con TDAH o trastornos del aprendizaje, estudiantes que simplemente necesitan apoyo para integrarse mejor en entornos grupales. Los resultados suelen ser visibles desde las primeras semanas: mayor iniciativa social, mejor comprensión de claves sociales, disminución de la timidez y un incremento real en la formación y mantención de amistades. Más que un programa: una experiencia de comunidad Otro de los elementos diferenciadores de PEERS® es el ambiente que se genera dentro de las sesiones. Los participantes se sienten parte de un grupo que comparte desafíos similares, lo que reduce la ansiedad y refuerza la motivación por aprender. La naturaleza grupal permite practicar con pares de manera segura, guiada y respetuosa. Para muchos niños y adolescentes, PEERS® se convierte en un espacio donde por primera vez sienten que pueden ser comprendidos, expresarse libremente y construir vínculos genuinos. El impacto en las escuelas y la vida cotidiana Diversos centros educativos y de salud en Chile y Latinoamérica han comenzado a incorporar PEERS® como parte de sus programas de apoyo emocional. Su presencia en colegios no solo beneficia a quienes participan directamente, sino que también contribuye a mejorar la convivencia escolar, al promover la empatía y el respeto entre los estudiantes. Las habilidades que enseña el programa no se limitan al aula: se trasladan a cumpleaños, recreos, salidas familiares y actividades deportivas. Los jóvenes aprenden a leer situaciones sociales, a resolver malentendidos y a relacionarse con mayor seguridad y autenticidad. Un paso hacia relaciones más sanas y una mejor calidad de vida En un mundo donde la comunicación interpersonal puede ser un desafío incluso para los adultos, PEERS® ofrece una herramienta valiosa y concreta para acompañar a los niños y adolescentes en su desarrollo social. Más que enseñar habilidades, el programa entrega confianza, autonomía y la posibilidad de construir relaciones significativas. Para muchas familias, terapeutas y escuelas, PEERS® no solo es un programa: es un puente hacia una vida social más plena y conectada. PEERS® y la importancia de la salida de graduación: un cierre para consolidar habilidades sociales El programa PEERS® es una intervención estructurada y basada en evidencia que enseña habilidades sociales prácticas a niños y adolescentes: iniciar y mantener conversaciones, entender claves sociales, resolver conflictos y desarrollar amistades reales. A través de modelado, role-playing y práctica con pares, los participantes ganan seguridad, autonomía y herramientas para desenvolverse en distintos contextos sociales. Dentro del proceso, la salida de graduación cumple un rol fundamental. No es solo un cierre simbólico del programa: es una instancia real donde los jóvenes ponen en práctica lo aprendido fuera del entorno terapéutico. En esta salida —ya sea una actividad recreativa, un paseo o una convivencia— los participantes experimentan situaciones sociales auténticas, fortalecen vínculos con sus compañeros y comprueban que pueden aplicar las habilidades trabajadas durante semanas. La graduación se convierte así en un momento de celebración, pero también en un hito que reafirma su progreso y potencia su confianza para enfrentar nuevas interacciones en la vida cotidiana.
La Superintendencia de Educación presentó el informe de denuncias ciudadanas ingresadas entre 2022 y 2025, el cual muestra un aumento sostenido en el uso de los mecanismos institucionales y una diversificación creciente en las problemáticas reportadas. En 2025 se registraron 22.680 denuncias, lo que representa un incremento del 18,7% respecto de 2024. El ámbito de convivencia educativa concentró 17.076 casos (75,3% del total), con un crecimiento del 22,2% en comparación con el año anterior. Este es el mayor peso relativo de la convivencia educativa en todo el período analizado. Este aumento no puede entenderse únicamente como un alza en los conflictos, sino también como el reflejo de un marco normativo más completo y exigente en materia de convivencia y discriminación. Por ejemplo, las nuevas disposiciones que fortalecen la protección de las y los estudiantes con necesidades educativas especiales (NEE) han generado mayor visibilidad y conciencia sobre situaciones que antes podían pasar inadvertidas. “La ciudadanía está reconociendo que el ámbito educativo es un espacio donde los derechos deben ser protegidos con la misma fuerza que en cualquier otra dimensión de la vida social”, señaló la superintendenta (s) de Educación, Marggie Muñoz Verón. La tasa general de denuncias de convivencia también experimentó modificaciones. La educación pública (municipal y Servicios Locales) registró 5.582 denuncias (32,7% del total), con una tasa de 45 denuncias por cada 10 mil estudiantes. Los establecimientos particulares subvencionados concentraron 9.154 denuncias (53,6% del total), con una tasa de 47,9 por cada 10 mil estudiantes. En tanto, el sector particular pagado registró 1.819 casos (10,7% del total), con una tasa de 52,6 denuncias por cada 10 mil estudiantes. En cuanto a temáticas, el maltrato a párvulos y estudiantes sigue siendo la categoría más frecuente, con 9.299 casos (54,5% del total). Sin embargo, su participación relativa ha disminuido desde 2022, cuando representaba el 62,8%. Este descenso refleja una progresión hacia la heterogeneidad de las problemáticas reportadas. Las denuncias por discriminación pasaron de 2.042 casos en 2024 a 2.869 en 2025 (+40,5%), acumulando un aumento del 135,2% respecto de 2022. Este comportamiento sugiere tanto una mayor sensibilidad frente a situaciones de exclusión como el efecto de los cambios normativos implementados en el periodo. Las denuncias por maltrato a miembros adultos de la comunidad educativa aumentaron de 536, en 2024, a 716 casos en 2025 (+33,6%), mientras que las asociadas a medidas disciplinarias crecieron de 1.530 a 1.881 (+22,9%). Las referidas a instancias de participación subieron de 294 a 388 (+32,0%). En contraste, la temática de retención de documentos fue la única que presentó una disminución interanual (-8,2%). Frente a este escenario, la Superintendencia ha impulsado nuevas estrategias para abordar las denuncias. Destaca la Gestión Colaborativa de Conflictos, que busca promover la mediación y la conciliación como herramientas preventivas. El objetivo es orientar y capacitar a las comunidades educativas, dejando atrás la idea de que el rol institucional es únicamente punitivo. “Queremos que las comunidades educativas comprendan que la Superintendencia no solo sanciona, sino que también acompaña y orienta. Nuestro propósito es que cada estudiante viva su trayectoria educativa en ambientes seguros, inclusivos y respetuosos”, enfatizó Marggie Muñoz. De esta manera, la Supereduc busca acompañar a las comunidades educativas en la construcción de ambientes donde cada estudiante pueda desarrollar su trayectoria educativa con dignidad y confianza.
Luego de su paso por Comisión Mixta, el proyecto de ley sobre convivencia, buen trato y bienestar de las comunidades educativas, fue aprobado por 31 votos a favor por la Sala del Senado, el que ahora deberá ser revisado por el Tribunal Constitucional, para luego ser promulgado como Ley de la República. La propuesta del Ejecutivo, aprobada por el Congreso Nacional, responde a los crecientes desafíos que enfrentan los establecimientos del país y que busca garantizar ambientes seguros, inclusivos y respetuosos para niños, niñas, adolescentes y equipos educativos. El ministro de Educación, Nicolás Cataldo, valoró la aprobación del proyecto, destacando que se trata de una transformación necesaria y de carácter estructural. “Chile necesita este proyecto. Chile necesita la ley de convivencia. Nuestro sistema educativo lo precisa con urgencia. La investigación y la evidencia nos indican que cuando los climas de los espacios educativos no son los adecuados, los aprendizajes no suceden o cuesta mucho que se puedan llevar adelante. Es por eso que este proyecto tiene un profundo sentido pedagógico. No es solamente un tema de justicia en materia de Derechos Humanos, de respeto, de dignidad. Es también, sobre todo, un proyecto que busca y apunta a la excelencia y a la mejora del sistema educativo”, indicó el titular de Educación. Asimismo, la autoridad enfatizó que este avance no solo aborda conflictos y situaciones de violencia, sino que instala una mirada formativa de largo plazo. Cataldo también subrayó que, si bien el sistema educativo ha mostrado mejoras sostenidas en asistencia, aprendizajes y revinculación tras la pandemia, persiste una deuda en materia de bienestar, haciendo necesaria su aprobación: “El indicador que tiene mayor rezago es precisamente el de la convivencia educativa y el bienestar socioemocional. Esto es una deuda que el Estado de Chile tiene con los niños y niñas de nuestro país, con nuestro futuro, que al mismo tiempo también es nuestro presente”. Principales aspectos del proyecto La propuesta aprobada establece un rol activo del Estado en la promoción del buen trato y la prevención del acoso, la violencia y la discriminación. Entre sus medidas destacan: Creación de la Política Nacional de Convivencia Educativa y un Plan de Acción Nacional con vigencia de ocho años, que articulará acciones junto a ministerios como Seguridad Pública, Salud y Mujer y Equidad de Género. Coordinador o Coordinadora de Convivencia con dedicación exclusiva en todos los establecimientos que reciben aportes del Estado, fortaleciendo la gestión interna y el acompañamiento preventivo de los equipos escolares. Actualización de los Reglamentos Internos y Planes de Gestión de Convivencia, incorporando medidas preventivas frente a riesgos como violencia, consumo de drogas y mecanismos de detección y derivación de casos críticos. Fortalecimiento de la Superintendencia de Educación, otorgándole un rol más activo en fiscalización y apoyo preventivo. Además, se crea el Sistema de Monitoreo de la Convivencia Educativa en la Agencia de Calidad. Actualización de la Ley General de Educación y del Estatuto Docente, incorporando protocolos obligatorios contra acoso sexual y laboral, en línea con la Ley N.º 21.643, y procedimientos para el reconocimiento de enfermedades profesionales vinculadas a la salud mental. Uno de los ejes transformadores del proyecto es el programa de bienestar socioemocional, que reorganiza la jornada escolar completa para fortalecer el vínculo, la participación y el desarrollo integral, devolviendo el sentido a la jornada escolar completa, con la incorporación de talleres deportivos, culturales y recreativos propuestos por las propias comunidades educativas.
Las y los parlamentarios integrantes de la Comisión de Educación de la Cámara y el Senado aprobaron este miércoles el proyecto de ley sobre convivencia, buen trato y bienestar de las comunidades educativas, una propuesta que responde a los crecientes desafíos que enfrentan los establecimientos del país y que busca garantizar ambientes seguros, inclusivos y respetuosos para niños, niñas, adolescentes y equipos educativos. Con este respaldo, la iniciativa deberá ser votada en Sala de la Cámara Baja. En la instancia, participó la senadora Yasna Provoste y los senadores Gustavo Sanhueza, Jaime Quintana y Felipe Kast; las diputadas Emilia Schneider, Daniela Serrano y los diputados Arturo Barrios, Hugo Rey y Stephan Schubert. El ministro de Educación, Nicolás Cataldo, valoró la aprobación del proyecto, destacando que se trata de una transformación necesaria y de carácter estructural. “Chile necesita este proyecto. Chile necesita la ley de convivencia. Nuestro sistema educativo lo precisa con urgencia. La investigación y la evidencia nos indican que cuando los climas de los espacios educativos no son los adecuados, los aprendizajes no suceden o cuesta mucho que se puedan llevar adelante. Es por eso que este proyecto tiene un profundo sentido pedagógico. No es solamente un tema de justicia en materia de Derechos Humanos, de respeto, de dignidad. Es también, sobre todo, un proyecto que busca y apunta a la excelencia y a la mejora del sistema educativo”, indicó el titular de Educación. Asimismo, la autoridad enfatizó que este avance no solo aborda conflictos y situaciones de violencia, sino que instala una mirada formativa de largo plazo. Cataldo también subrayó que, si bien el sistema educativo ha mostrado mejoras sostenidas en asistencia, aprendizajes y revinculación tras la pandemia, persiste una deuda en materia de bienestar, haciendo necesaria su aprobación: “El indicador que tiene mayor rezago es precisamente el de la convivencia educativa y el bienestar socioemocional. Esto es una deuda que el Estado de Chile tiene con los niños y niñas de nuestro país, con nuestro futuro, que al mismo tiempo también es nuestro presente”. Principales aspectos del proyecto La propuesta aprobada establece un rol activo del Estado en la promoción del buen trato y la prevención del acoso, la violencia y la discriminación. Entre sus medidas destacan: Creación de la Política Nacional de Convivencia Educativa y un Plan de Acción Nacional con vigencia de ocho años, que articulará acciones junto a ministerios como Seguridad Pública, Salud y Mujer y Equidad de Género. Coordinador o Coordinadora de Convivencia con dedicación exclusiva en todos los establecimientos que reciben aportes del Estado, fortaleciendo la gestión interna y el acompañamiento preventivo de los equipos escolares. Actualización de los Reglamentos Internos y Planes de Gestión de Convivencia, incorporando medidas preventivas frente a riesgos como violencia, consumo de drogas y mecanismos de detección y derivación de casos críticos. Fortalecimiento de la Superintendencia de Educación, otorgándole un rol más activo en fiscalización y apoyo preventivo. Además, se crea el Sistema de Monitoreo de la Convivencia Educativa en la Agencia de Calidad. Actualización de la Ley General de Educación y del Estatuto Docente, incorporando protocolos obligatorios contra acoso sexual y laboral, en línea con la Ley N.º 21.643, y procedimientos para el reconocimiento de enfermedades profesionales vinculadas a la salud mental. Uno de los ejes transformadores del proyecto es el programa de bienestar socioemocional, que reorganiza la jornada escolar completa para fortalecer el vínculo, la participación y el desarrollo integral, devolviendo el sentido a la jornada escolar completa, con la incorporación de talleres deportivos, culturales y recreativos propuestos por las propias comunidades educativas. El programa ya inició un piloto en 176 establecimientos pertenecientes a los SLEP Iquique, Valparaíso, Gabriela Mistral, Punilla Cordillera y Andalién Sur, teniendo una positiva recepción desde las comunidades educativas.
La mañana de este viernes se desarrolló en Punta Arenas la Primera Corrida por la Paz y la No Violencia, una iniciativa que reunió a más de 800 estudiantes de 15 establecimientos educacionales, desde colegios municipales hasta particulares. La actividad, impulsada por el Colegio Miguel de Cervantes, destacó por su carácter transversal y su objetivo de promover la convivencia escolar y el bienestar comunitario a través del deporte. Velasco destacó que esta primera corrida “será histórica” y anunció que ya se proyecta la continuidad de la iniciativa: el Liceo María Auxiliadora y el Instituto Sagrada Familia recibieron la copa que los compromete a organizar la segunda edición el próximo año. La directora enfatizó además la importancia de generar espacios que fortalezcan los valores de la no violencia entre los jóvenes. Señaló que es necesario “ganarle a la violencia y premiar a los jóvenes que son correctos, que están por la paz”, agregando que los colegios deben “crear distintas instancias para que se sigan haciendo de la juventud el semillero que necesitamos para poder lograr la paz”. Durante la jornada, marcada por entusiasmo y participación familiar, estudiantes del Colegio Punta Arenas fueron los primeros en cruzar la meta, en un circuito que combinó esfuerzo físico y un fuerte sentido de colectividad.
El programa que está transformando las habilidades sociales en niños y adolescentes En los últimos años, el desarrollo socioemocional ha adquirido un papel central en la educación y en la salud mental infantil. En este contexto, el programa PEERS® (Program for the Education and Enrichment of Relational Skills) ha emergido como una de las intervenciones más efectivas y respaldadas por evidencia científica para apoyar a niños y adolescentes que encuentran desafíos en la interacción social. Desarrollado originalmente en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), PEERS® se ha implementado en numerosos países, adaptándose a diversas realidades escolares y terapéuticas. Su propósito es claro: enseñar habilidades sociales concretas, medibles y aplicables a la vida real. Un enfoque práctico y basado en evidencia A diferencia de otras intervenciones que abordan la socialización desde la teoría o la intuición, PEERS® destaca por su enfoque estructurado y práctico. Cada sesión se centra en una habilidad específica —como iniciar una conversación, mantener una amistad, entender el humor o resolver conflictos— y utiliza técnicas de enseñanza probadas: Modelado de conductas, Role-playing guiado, Prácticas en grupo con retroalimentación inmediata, Tareas para aplicar lo aprendido fuera de la sesión. Además, uno de los pilares del programa es la participación activa de los padres o cuidadores, quienes reciben capacitación paralela para apoyar las nuevas habilidades en el hogar y en otros contextos sociales. ¿Quiénes se benefician de PEERS®? Si bien se diseñó inicialmente para jóvenes con trastorno del espectro autista (TEA), actualmente PEERS® se aplica con éxito en una amplia gama de perfiles: niños con dificultades de socialización, adolescentes con ansiedad social, jóvenes con TDAH o trastornos del aprendizaje, estudiantes que simplemente necesitan apoyo para integrarse mejor en entornos grupales. Los resultados suelen ser visibles desde las primeras semanas: mayor iniciativa social, mejor comprensión de claves sociales, disminución de la timidez y un incremento real en la formación y mantención de amistades. Más que un programa: una experiencia de comunidad Otro de los elementos diferenciadores de PEERS® es el ambiente que se genera dentro de las sesiones. Los participantes se sienten parte de un grupo que comparte desafíos similares, lo que reduce la ansiedad y refuerza la motivación por aprender. La naturaleza grupal permite practicar con pares de manera segura, guiada y respetuosa. Para muchos niños y adolescentes, PEERS® se convierte en un espacio donde por primera vez sienten que pueden ser comprendidos, expresarse libremente y construir vínculos genuinos. El impacto en las escuelas y la vida cotidiana Diversos centros educativos y de salud en Chile y Latinoamérica han comenzado a incorporar PEERS® como parte de sus programas de apoyo emocional. Su presencia en colegios no solo beneficia a quienes participan directamente, sino que también contribuye a mejorar la convivencia escolar, al promover la empatía y el respeto entre los estudiantes. Las habilidades que enseña el programa no se limitan al aula: se trasladan a cumpleaños, recreos, salidas familiares y actividades deportivas. Los jóvenes aprenden a leer situaciones sociales, a resolver malentendidos y a relacionarse con mayor seguridad y autenticidad. Un paso hacia relaciones más sanas y una mejor calidad de vida En un mundo donde la comunicación interpersonal puede ser un desafío incluso para los adultos, PEERS® ofrece una herramienta valiosa y concreta para acompañar a los niños y adolescentes en su desarrollo social. Más que enseñar habilidades, el programa entrega confianza, autonomía y la posibilidad de construir relaciones significativas. Para muchas familias, terapeutas y escuelas, PEERS® no solo es un programa: es un puente hacia una vida social más plena y conectada. PEERS® y la importancia de la salida de graduación: un cierre para consolidar habilidades sociales El programa PEERS® es una intervención estructurada y basada en evidencia que enseña habilidades sociales prácticas a niños y adolescentes: iniciar y mantener conversaciones, entender claves sociales, resolver conflictos y desarrollar amistades reales. A través de modelado, role-playing y práctica con pares, los participantes ganan seguridad, autonomía y herramientas para desenvolverse en distintos contextos sociales. Dentro del proceso, la salida de graduación cumple un rol fundamental. No es solo un cierre simbólico del programa: es una instancia real donde los jóvenes ponen en práctica lo aprendido fuera del entorno terapéutico. En esta salida —ya sea una actividad recreativa, un paseo o una convivencia— los participantes experimentan situaciones sociales auténticas, fortalecen vínculos con sus compañeros y comprueban que pueden aplicar las habilidades trabajadas durante semanas. La graduación se convierte así en un momento de celebración, pero también en un hito que reafirma su progreso y potencia su confianza para enfrentar nuevas interacciones en la vida cotidiana.