La violencia en contextos escolares continúa generando preocupación en Chile, en medio de un aumento sostenido de denuncias relacionadas con convivencia escolar. Según cifras de la Superintendencia de Educación, durante 2024 se registraron más de 12 mil denuncias vinculadas a esta materia, situación que ha reabierto el debate sobre cómo enfrentar el fenómeno de manera efectiva. Especialistas en salud mental advierten que estos episodios no pueden ser entendidos como hechos aislados, sino como señales de un deterioro progresivo en los vínculos y en las habilidades para gestionar conflictos entre niños, niñas y adolescentes. En ese contexto, recalcan que el foco debe avanzar desde la reacción hacia la prevención y el acompañamiento temprano. El doctor Juan Antonio Retamal Chang, neurólogo de San José Interclínica, explicó que la agresividad en etapas tempranas suele ser una manifestación de malestares más profundos relacionados con dificultades emocionales, frustración o sensación de exclusión. Asimismo, indicó que fortalecer los vínculos y generar espacios de validación dentro de las comunidades educativas resulta fundamental para disminuir conductas agresivas. Los especialistas también subrayan el rol que cumplen las familias en la detección temprana de señales de alerta, como cambios bruscos de comportamiento, aislamiento o rechazo al entorno escolar. En esa línea, recalcan la importancia de mantener comunicación y acompañamiento constante con niños y adolescentes para abordar oportunamente eventuales dificultades emocionales. El doctor Hugo Espinosa, especialista de Tarapacá Interclínica, señaló que la coordinación entre familias, escuelas y equipos de salud es clave para enfrentar este escenario. Además, sostuvo que fortalecer la relación entre apoderados y establecimientos educacionales permite avanzar hacia entornos más seguros y con mejores herramientas para la resolución de conflictos.
La Superintendencia de Educación anunció la derogación de las circulares N°781, N°782 y N°202, publicadas entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, como parte de un proceso de actualización normativa que apunta a simplificar exigencias y reducir la carga administrativa en los establecimientos educacionales del país. La decisión se enmarca en la implementación de la Ley N°21.809 sobre Convivencia, Buen Trato y Bienestar de las Comunidades Educativas, que comenzará a regir el 1 de julio. La medida fue informada por la superintendenta (s) Pamela Adriazola, quien explicó que esta actualización responde a las inquietudes manifestadas por comunidades escolares ante el aumento de obligaciones normativas. Actualmente, los establecimientos deben cumplir cerca de 2.900 exigencias, lo que ha generado dificultades para compatibilizar tareas administrativas con el liderazgo pedagógico. Desde el Ministerio de Educación, la ministra María Paz Arzola destacó que esta decisión permitirá a docentes y equipos directivos enfocarse en los procesos de enseñanza y bienestar estudiantil. La autoridad subrayó que el objetivo es contar con una normativa más clara, coherente y pertinente, que funcione como un apoyo para las comunidades educativas. Asimismo, se informó que hasta el 30 de septiembre de 2027 la Superintendencia aplicará un enfoque formativo en sus procesos de fiscalización, privilegiando recomendaciones por sobre sanciones. Además, se dejará sin efecto el Dictamen N°65, considerando que la nueva ley autoriza el uso de tecnología para resguardar la seguridad en los recintos educativos.
En el marco de la conmemoración del Día Nacional de la Convivencia Escolar, este 29 de abril, la decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y Humanidades de la Universidad Gabriela Mistral, Magdalena Fernández, abordó la contingencia de hechos de violencia en establecimientos educacionales y la importancia de implementar intervenciones preventivas en colegios, durante su participación esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones. La especialista explicó que la psicología educacional cumple un rol clave en la generación de estrategias orientadas a gestionar los conflictos antes de que escalen a situaciones de violencia. En este sentido, destacó que es posible intervenir en las comunidades escolares mediante herramientas enfocadas en la gestión de emociones, el buen trato y el fortalecimiento de la convivencia entre estudiantes, docentes y familias. Asimismo, subrayó que existen múltiples programas y metodologías que permiten fomentar el desarrollo socioemocional, promoviendo instancias de diálogo y utilizando recursos como las expresiones artísticas. Estas últimas, indicó, pueden transformarse en un vehículo efectivo para que niños y jóvenes logren reconocerse a sí mismos y a los demás desde la empatía, el afecto, la comprensión y la contención. Fernández también manifestó la preocupación existente desde el ámbito de la formación de profesionales de la salud mental frente a los episodios de violencia escolar, aunque enfatizó la disposición de colaborar activamente con los establecimientos educacionales. En esa línea, recalcó la importancia de generar acciones conjuntas que permitan fortalecer la convivencia escolar y prevenir conflictos a través de un enfoque integral y oportuno. La instancia permitió relevar la necesidad de avanzar en políticas y prácticas educativas que prioricen el bienestar emocional y la sana convivencia dentro de las comunidades escolares, como base para un entorno de aprendizaje seguro y respetuoso.
La violencia en contextos escolares continúa generando preocupación en Chile, en medio de un aumento sostenido de denuncias relacionadas con convivencia escolar. Según cifras de la Superintendencia de Educación, durante 2024 se registraron más de 12 mil denuncias vinculadas a esta materia, situación que ha reabierto el debate sobre cómo enfrentar el fenómeno de manera efectiva. Especialistas en salud mental advierten que estos episodios no pueden ser entendidos como hechos aislados, sino como señales de un deterioro progresivo en los vínculos y en las habilidades para gestionar conflictos entre niños, niñas y adolescentes. En ese contexto, recalcan que el foco debe avanzar desde la reacción hacia la prevención y el acompañamiento temprano. El doctor Juan Antonio Retamal Chang, neurólogo de San José Interclínica, explicó que la agresividad en etapas tempranas suele ser una manifestación de malestares más profundos relacionados con dificultades emocionales, frustración o sensación de exclusión. Asimismo, indicó que fortalecer los vínculos y generar espacios de validación dentro de las comunidades educativas resulta fundamental para disminuir conductas agresivas. Los especialistas también subrayan el rol que cumplen las familias en la detección temprana de señales de alerta, como cambios bruscos de comportamiento, aislamiento o rechazo al entorno escolar. En esa línea, recalcan la importancia de mantener comunicación y acompañamiento constante con niños y adolescentes para abordar oportunamente eventuales dificultades emocionales. El doctor Hugo Espinosa, especialista de Tarapacá Interclínica, señaló que la coordinación entre familias, escuelas y equipos de salud es clave para enfrentar este escenario. Además, sostuvo que fortalecer la relación entre apoderados y establecimientos educacionales permite avanzar hacia entornos más seguros y con mejores herramientas para la resolución de conflictos.
La Superintendencia de Educación anunció la derogación de las circulares N°781, N°782 y N°202, publicadas entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, como parte de un proceso de actualización normativa que apunta a simplificar exigencias y reducir la carga administrativa en los establecimientos educacionales del país. La decisión se enmarca en la implementación de la Ley N°21.809 sobre Convivencia, Buen Trato y Bienestar de las Comunidades Educativas, que comenzará a regir el 1 de julio. La medida fue informada por la superintendenta (s) Pamela Adriazola, quien explicó que esta actualización responde a las inquietudes manifestadas por comunidades escolares ante el aumento de obligaciones normativas. Actualmente, los establecimientos deben cumplir cerca de 2.900 exigencias, lo que ha generado dificultades para compatibilizar tareas administrativas con el liderazgo pedagógico. Desde el Ministerio de Educación, la ministra María Paz Arzola destacó que esta decisión permitirá a docentes y equipos directivos enfocarse en los procesos de enseñanza y bienestar estudiantil. La autoridad subrayó que el objetivo es contar con una normativa más clara, coherente y pertinente, que funcione como un apoyo para las comunidades educativas. Asimismo, se informó que hasta el 30 de septiembre de 2027 la Superintendencia aplicará un enfoque formativo en sus procesos de fiscalización, privilegiando recomendaciones por sobre sanciones. Además, se dejará sin efecto el Dictamen N°65, considerando que la nueva ley autoriza el uso de tecnología para resguardar la seguridad en los recintos educativos.
En el marco de la conmemoración del Día Nacional de la Convivencia Escolar, este 29 de abril, la decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y Humanidades de la Universidad Gabriela Mistral, Magdalena Fernández, abordó la contingencia de hechos de violencia en establecimientos educacionales y la importancia de implementar intervenciones preventivas en colegios, durante su participación esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones. La especialista explicó que la psicología educacional cumple un rol clave en la generación de estrategias orientadas a gestionar los conflictos antes de que escalen a situaciones de violencia. En este sentido, destacó que es posible intervenir en las comunidades escolares mediante herramientas enfocadas en la gestión de emociones, el buen trato y el fortalecimiento de la convivencia entre estudiantes, docentes y familias. Asimismo, subrayó que existen múltiples programas y metodologías que permiten fomentar el desarrollo socioemocional, promoviendo instancias de diálogo y utilizando recursos como las expresiones artísticas. Estas últimas, indicó, pueden transformarse en un vehículo efectivo para que niños y jóvenes logren reconocerse a sí mismos y a los demás desde la empatía, el afecto, la comprensión y la contención. Fernández también manifestó la preocupación existente desde el ámbito de la formación de profesionales de la salud mental frente a los episodios de violencia escolar, aunque enfatizó la disposición de colaborar activamente con los establecimientos educacionales. En esa línea, recalcó la importancia de generar acciones conjuntas que permitan fortalecer la convivencia escolar y prevenir conflictos a través de un enfoque integral y oportuno. La instancia permitió relevar la necesidad de avanzar en políticas y prácticas educativas que prioricen el bienestar emocional y la sana convivencia dentro de las comunidades escolares, como base para un entorno de aprendizaje seguro y respetuoso.