La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hasta un 80% de estos fallecimientos se podr í an evitar mediante alimentaci ó n balanceada, actividad f í sica, no fumar y control regular de la presión arterial, colesterol y glicemia. En ese sentido, Eliana Reyes, nutrióloga y directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de los Andes (Uandes), entrega un listado de alimentos cotidianos que ayudan a disminuir riesgos y cuidar la salud del corazón. Esto son: · Frutas y verduras (alimentos ricos en polifenoles) : “Por ejemplo, beterragas, repollo morado, moras y arándanos. Si uno consume estos alimentos, como de postre, va a disminuir su riesgo de oxidación de las moléculas del colesterol LDL, que es el colesterol llamado popularmente malo, que es el que se pega a las arterias. Por lo tanto, estos polifenoles de estas frutas de colores azul y morado tienen un efecto antioxidante previniendo la formación de placas ateroscleróticas y un efecto antiinflamatorio a nivel general, que también previene las enfermedades vasculares y los infartos al corazón”. · Pescados y mariscos : “Dan grandes aportes de ácidos grasos omega 3, que tienen un papel importante como antiagregante plaquetario, por lo tanto, disminuyen el riesgo de trombosis, disminuyen los triglicéridos, que son una lipoproteína que también va dañando las paredes vasculares, y también tienen efecto antiinflamatorio. Este consumo debe ser al menos dos veces por semana”. · Alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, pan integral, verduras, frutas y legumbres: “La fibra va a mejorar el tránsito intestinal y va a disminuir el colesterol LDL, produce más sensación de saciedad y, por lo tanto, se corre menos riesgo de obesidad”. · Plátanos : “En general la gente los deja de consumir por su aporte calórico, pero los plátanos son ricos en potasio, lo cual contribuye a estabilizar y disminuir la presión arterial”. · Naranjas y otros cítricos : “Aportan vitamina C, tienen antioxidantes, disminuyen el colesterol LDL y la oxidación de este tipo de colesterol”. · Nueces (cantidades moderadas) : “También tienen un alto aporte calórico, sin embargo, son aportan ácidos grasos omega 6, que tiene la propiedad de disminuir el colesterol LDL, y también aportan vitamina E, que es un potente antioxidante”. · Palta : “Es rica en ácidos grasos monoinsaturados, los cuales son más resistentes al calor que los ácidos grasos poliinsaturados de los aceites de semilla y estos ácidos grasos monoinsaturados disminuyen el colesterol LDL y mantienen el colesterol HDL, que es el colesterol que va limpiando las arterias. Además, la palta tiene compuestos fenólicos y antioxidantes que son antioxidantes que también protegen al colesterol LDL del daño oxidativo”.
Cada 14 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas, una fecha destinada a sensibilizar y educar a la sociedad sobre estos trastornos cardíacos presentes desde el nacimiento. En Chile se estima que se registran entre 6 y 10 casos por cada 1.000 recién nacidos, y que estas anomalías constituyen la segunda causa de muerte en menores de un año. Según explicó la doctora Sandra Bentjerodt, cardióloga infantil de Clínica MEDS, “son problemas en la forma o en el funcionamiento del corazón con los que la persona nace. Durante el embarazo, el corazón del bebé se va formando poco a poco y en ese proceso alguna parte, como las paredes, las válvulas o los vasos sanguíneos, no se desarrolla completamente o queda con algún defecto. Éstas pueden ser leves o también, en algunos casos, más complejas”. La especialista agregó que “la diferencia con otros problemas del corazón es que estos otros aparecen con el paso del tiempo, con factores como la edad o algunas otras enfermedades que van desarrollando los adultos. Mientras que las cardiopatías congénitas están presentes desde el nacimiento. Son una de las anomalías más comunes al nacer”. Al detallar las afecciones más habituales, indicó que “los tipos de cardiopatías congénitas más comunes incluyen orificios en las paredes del corazón, en los tabiques que separan las cavidades; también problemas en las válvulas que no abren o no cierran bien, o que son más pequeñas de lo que debieran, así como alteraciones en los vasos sanguíneos principales. Algunas de estas son leves y pueden corregirse solas con el tiempo, mientras que otras requieren controles médicos, medicamentos o cirugía, según sea el caso”. En cuanto a su origen, la facultativa precisó que “en la mayoría de los casos no existe una sola causa, por eso hablamos de que es multifactorial. Las cardiopatías congénitas pueden estar relacionadas con factores genéticos; por ejemplo, son más frecuentes en algunas patologías como el síndrome de Down u otros factores que influyen durante el embarazo”. “Entre estos factores, se encuentran algunas infecciones de la madre, por ejemplo, como la rubéola; otras enfermedades crónicas preexistentes; el consumo de algunos medicamentos o sustancias, especialmente durante las primeras semanas de gestación, cuando se está formando el corazón del bebé”, añadió la doctora Bentjerodt. Respecto a su diagnóstico, la cardióloga infantil de Clínica MEDS explicó que “pueden detectarse antes o después del nacimiento. Durante el embarazo, algunas se identifican mediante las ecografías que se le hacen a la madre u otros exámenes especializados que permiten observar cómo se está formando el corazón del bebé”. Agregó que “el diagnóstico prenatal es cada vez más eficaz, sobre todo para las cardiopatías más complejas. Esto nos permite planificar el parto y los cuidados necesarios que va a requerir este bebé si viene con un problema cardíaco complicado. No todas se detectan antes de nacer y algunas se diagnostican después, gracias a los controles médicos y a los exámenes a los que va siendo sometido el recién nacido”. En relación con las terapias existentes, la profesional aseguró que “el tratamiento depende del tipo y la gravedad de la cardiopatía. Algunas son tan leves que pueden mejorar o incluso cerrarse estos orificios en forma espontánea, solo con el crecimiento del niño, por lo que solo van a requerir controles médicos”. También aclaró que “otras, más complejas, necesitan medicamentos e incluso procedimientos especiales como cateterismo o cirugía. Lo bueno es que hoy en día existen tratamientos efectivos que permiten que muchos niños tengan una buena calidad de vida, sin importar la complejidad de la cardiopatía congénita”. Asimismo, para reducir los riesgos de cardiopatías congénitas, enfatizó que “para la familia también es fundamental asistir a los controles prenatales, mantener las vacunas al día durante el embarazo y realizar los chequeos del recién nacido”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hasta un 80% de estos fallecimientos se podr í an evitar mediante alimentaci ó n balanceada, actividad f í sica, no fumar y control regular de la presión arterial, colesterol y glicemia. En ese sentido, Eliana Reyes, nutrióloga y directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de los Andes (Uandes), entrega un listado de alimentos cotidianos que ayudan a disminuir riesgos y cuidar la salud del corazón. Esto son: · Frutas y verduras (alimentos ricos en polifenoles) : “Por ejemplo, beterragas, repollo morado, moras y arándanos. Si uno consume estos alimentos, como de postre, va a disminuir su riesgo de oxidación de las moléculas del colesterol LDL, que es el colesterol llamado popularmente malo, que es el que se pega a las arterias. Por lo tanto, estos polifenoles de estas frutas de colores azul y morado tienen un efecto antioxidante previniendo la formación de placas ateroscleróticas y un efecto antiinflamatorio a nivel general, que también previene las enfermedades vasculares y los infartos al corazón”. · Pescados y mariscos : “Dan grandes aportes de ácidos grasos omega 3, que tienen un papel importante como antiagregante plaquetario, por lo tanto, disminuyen el riesgo de trombosis, disminuyen los triglicéridos, que son una lipoproteína que también va dañando las paredes vasculares, y también tienen efecto antiinflamatorio. Este consumo debe ser al menos dos veces por semana”. · Alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, pan integral, verduras, frutas y legumbres: “La fibra va a mejorar el tránsito intestinal y va a disminuir el colesterol LDL, produce más sensación de saciedad y, por lo tanto, se corre menos riesgo de obesidad”. · Plátanos : “En general la gente los deja de consumir por su aporte calórico, pero los plátanos son ricos en potasio, lo cual contribuye a estabilizar y disminuir la presión arterial”. · Naranjas y otros cítricos : “Aportan vitamina C, tienen antioxidantes, disminuyen el colesterol LDL y la oxidación de este tipo de colesterol”. · Nueces (cantidades moderadas) : “También tienen un alto aporte calórico, sin embargo, son aportan ácidos grasos omega 6, que tiene la propiedad de disminuir el colesterol LDL, y también aportan vitamina E, que es un potente antioxidante”. · Palta : “Es rica en ácidos grasos monoinsaturados, los cuales son más resistentes al calor que los ácidos grasos poliinsaturados de los aceites de semilla y estos ácidos grasos monoinsaturados disminuyen el colesterol LDL y mantienen el colesterol HDL, que es el colesterol que va limpiando las arterias. Además, la palta tiene compuestos fenólicos y antioxidantes que son antioxidantes que también protegen al colesterol LDL del daño oxidativo”.
Cada 14 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas, una fecha destinada a sensibilizar y educar a la sociedad sobre estos trastornos cardíacos presentes desde el nacimiento. En Chile se estima que se registran entre 6 y 10 casos por cada 1.000 recién nacidos, y que estas anomalías constituyen la segunda causa de muerte en menores de un año. Según explicó la doctora Sandra Bentjerodt, cardióloga infantil de Clínica MEDS, “son problemas en la forma o en el funcionamiento del corazón con los que la persona nace. Durante el embarazo, el corazón del bebé se va formando poco a poco y en ese proceso alguna parte, como las paredes, las válvulas o los vasos sanguíneos, no se desarrolla completamente o queda con algún defecto. Éstas pueden ser leves o también, en algunos casos, más complejas”. La especialista agregó que “la diferencia con otros problemas del corazón es que estos otros aparecen con el paso del tiempo, con factores como la edad o algunas otras enfermedades que van desarrollando los adultos. Mientras que las cardiopatías congénitas están presentes desde el nacimiento. Son una de las anomalías más comunes al nacer”. Al detallar las afecciones más habituales, indicó que “los tipos de cardiopatías congénitas más comunes incluyen orificios en las paredes del corazón, en los tabiques que separan las cavidades; también problemas en las válvulas que no abren o no cierran bien, o que son más pequeñas de lo que debieran, así como alteraciones en los vasos sanguíneos principales. Algunas de estas son leves y pueden corregirse solas con el tiempo, mientras que otras requieren controles médicos, medicamentos o cirugía, según sea el caso”. En cuanto a su origen, la facultativa precisó que “en la mayoría de los casos no existe una sola causa, por eso hablamos de que es multifactorial. Las cardiopatías congénitas pueden estar relacionadas con factores genéticos; por ejemplo, son más frecuentes en algunas patologías como el síndrome de Down u otros factores que influyen durante el embarazo”. “Entre estos factores, se encuentran algunas infecciones de la madre, por ejemplo, como la rubéola; otras enfermedades crónicas preexistentes; el consumo de algunos medicamentos o sustancias, especialmente durante las primeras semanas de gestación, cuando se está formando el corazón del bebé”, añadió la doctora Bentjerodt. Respecto a su diagnóstico, la cardióloga infantil de Clínica MEDS explicó que “pueden detectarse antes o después del nacimiento. Durante el embarazo, algunas se identifican mediante las ecografías que se le hacen a la madre u otros exámenes especializados que permiten observar cómo se está formando el corazón del bebé”. Agregó que “el diagnóstico prenatal es cada vez más eficaz, sobre todo para las cardiopatías más complejas. Esto nos permite planificar el parto y los cuidados necesarios que va a requerir este bebé si viene con un problema cardíaco complicado. No todas se detectan antes de nacer y algunas se diagnostican después, gracias a los controles médicos y a los exámenes a los que va siendo sometido el recién nacido”. En relación con las terapias existentes, la profesional aseguró que “el tratamiento depende del tipo y la gravedad de la cardiopatía. Algunas son tan leves que pueden mejorar o incluso cerrarse estos orificios en forma espontánea, solo con el crecimiento del niño, por lo que solo van a requerir controles médicos”. También aclaró que “otras, más complejas, necesitan medicamentos e incluso procedimientos especiales como cateterismo o cirugía. Lo bueno es que hoy en día existen tratamientos efectivos que permiten que muchos niños tengan una buena calidad de vida, sin importar la complejidad de la cardiopatía congénita”. Asimismo, para reducir los riesgos de cardiopatías congénitas, enfatizó que “para la familia también es fundamental asistir a los controles prenatales, mantener las vacunas al día durante el embarazo y realizar los chequeos del recién nacido”.