Durante la mañana de este martes, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, Tomás Almonacid y Patricio Almonacid, representantes de la Estancia Tehuel Aike Sur, compartieron con la audiencia los detalles del reciente logro obtenido en la versión 73 de la Exposición Ganadera de Magallanes (Expogama 2026), donde el plantel se consagró nuevamente como “Gran Campeón”. El reconocimiento se dio tras una exigente competencia, reafirmando el posicionamiento de la estancia como uno de los referentes en la ganadería ovina regional. En ese contexto, Tomás Almonacid destacó el trabajo sostenido en el tiempo, señalando que “un campeón no se hace, nace campeón”, poniendo énfasis en la importancia del desarrollo genético que ha sido impulsado por varias generaciones de la familia. La Estancia Tehuel Aike Sur, ubicada a 37 kilómetros al norte de Punta Arenas, ha construido una sólida trayectoria en el ámbito ganadero, siendo protagonista en diversas ediciones de Expogama. Bajo la dirección de Patricio Almonacid Contreras, el plantel ha apostado por la innovación y el mejoramiento continuo de sus ejemplares. En esa línea, uno de los hitos relevantes fue el anuncio, en 2018, de la construcción del primer Centro de Inseminación Artificial Ovino de nivel internacional en Chile, iniciativa vinculada a una central de Prueba de Progenie. Este proyecto, desarrollado en conjunto con entidades públicas y privadas, tiene como objetivo fortalecer la calidad genética del ganado ovino en Magallanes y abrir nuevas oportunidades para la exportación de material genético. De esta manera, el reciente triunfo en Expogama 2026 no solo ratifica el prestigio de la estancia, sino también el impacto de un trabajo sostenido que combina tradición, innovación y visión de futuro en el desarrollo ganadero de la región.
Felipa apenas se sostiene en pie. Nació débil, sin fuerzas, y durante días sus patas no respondían. Pero bajo el cuidado de un grupo de jóvenes uruguayas, logra lo que parecía imposible: dar sus primeros pasos. Fue emocionante verla caminar —cuenta Fernanda Montana—. Estuvimos días haciéndole masajes y ayudándola a ponerse de pie. Ahora ya se mantiene sola. Felipa es una de las más de 1.200 crías que sobreviven cada temporada gracias al trabajo del equipo de estudiantes y egresadas de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República (Udelar). Desde principios de octubre, las jóvenes cumplen una pasantía de un mes en la estancia Luz Aurora, en San Gregorio. Allí, durante las 24 horas del día, atienden a ovejas recién paridas y a sus corderos en una especie de Unidad de Cuidados Intensivos ovina, un modelo inédito en la región que está cambiando la forma de manejar los partos múltiples. Las voluntarias llegan a Magallanes gracias a un convenio entre la universidad uruguaya y el productor Jorge Cañón, propietario del predio, ubicado en San Gregorio, comuna ganadera del noreste de Magallanes que destaca por sus pampas abiertas, el viento constante y el esfuerzo de su gente. Es el tercer año que vienen. Son jóvenes muy comprometidas: trabajan en turnos de 12 horas, con frío, viento y partos a toda hora. Pero lo hacen con vocación y cariño, destaca Cañón. Intentó primero hacer convenio con universidades e institutos chilenos, pero no lo consiguió. El problema es que acá las instituciones no permiten que los alumnos se ausenten un mes completo de clases, y esta experiencia requiere vivirla en terreno, porque es como una sala de clases al aire libre, explica. De la pérdida a la esperanza En Luz Aurora, las ovejas preñadas que se sabe van a tener mellizas o, en algunos casos incluso trillizas pasan primero a un corral cercado y, cuando se aproxima el parto, entran a un invernadero adaptado con jaulas individuales, donde reciben atención constante. Hacemos guardias de 24 horas por turnos. Recorremos los potreros, identificamos a las que están por parir y las llevamos al galpón. Si hay complicaciones, intervenimos, relata Natalia Salico, veterinaria recién titulada. Las uruguayas atienden decenas de partos, realizan cesáreas, controlan la producción de leche, alimentan corderos huérfanos con mamaderas y recuperan ovejas que no pueden caminar. Algunas ovejas adoptan a los huérfanos, y es increíble verlo —cuenta Romina Machado, estudiante de quinto año—. Les frotamos el olor de su cría perdida y muchas los aceptan. Es una práctica simple, pero efectiva, que salva vidas. Cada animal tiene nombre: Pulguita, Filipa, Rosita. Uno se encariña, pero también aprende a mirar con responsabilidad. Cuidar, prevenir, reaccionar a tiempo, agrega Romina. El sistema responde a un problema estructural en la ganadería ovina: las altas pérdidas de crías en partos múltiples. En Magallanes, según el ingeniero agrónomo Raúl Lira, del Departamento Técnico de INDAP, cada año se pierden cerca de 300 mil corderos por falta de manejo vigilado, especialmente en las primeras 72 horas de vida. En Luz Aurora, la historia es distinta. El costo del operativo —alimentación, personal, insumos— equivale al valor de unas 300 ovejas, pero la ganancia supera las 1.200 crías recuperadas. El balance es positivo en todos los sentidos, afirma Rubén Caro, encargado del campo. Lira complementa: Este modelo demuestra que se puede mejorar la rentabilidad y reducir drásticamente la mortalidad. Y lo más importante es que es replicable. Un pequeño ganadero puede aplicarlo en menor escala, adaptando su galpón y con diez o veinte jaulas. Los resultados serían igual de notables. La visita a Luz Aurora forma parte del convenio de colaboración entre INDAP e INIA Kampenaike, que busca acercar experiencias innovadoras a los productores de la región. En ese contexto, el director regional de INDAP, Gabriel Zegers Müller, recorre el predio junto a un grupo de usuarios del área de Puerto Natales, quienes quedan sorprendidos con el nivel de manejo y la posibilidad de aplicar esta tecnología en sus propios campos. Este sistema combina la ciencia, la experiencia del ovejero y el compromiso con el bienestar animal. Es una lección de innovación para la ganadería familiar campesina que quisimos relevar mediante la colaboración activa entre instituciones y uno pilar del trabajo para aumentar la eficiencia y eficacia estatal, en el Gobierno del Presidente Gabriel Boric, señala Zegers Müller. En el galpón de Luz Aurora, mientras una nueva camada de corderos busca el calor de sus madres adoptivas, las jóvenes veterinarias uruguayas siguen de pie, atentas, con las botas llenas de barro y una convicción clara: cada vida cuenta. Y en ese rincón austral, donde una cordera llamada Felipa aprende a caminar, la ciencia y la ternura avanzan al mismo ritmo.
Durante la mañana de este martes, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, Tomás Almonacid y Patricio Almonacid, representantes de la Estancia Tehuel Aike Sur, compartieron con la audiencia los detalles del reciente logro obtenido en la versión 73 de la Exposición Ganadera de Magallanes (Expogama 2026), donde el plantel se consagró nuevamente como “Gran Campeón”. El reconocimiento se dio tras una exigente competencia, reafirmando el posicionamiento de la estancia como uno de los referentes en la ganadería ovina regional. En ese contexto, Tomás Almonacid destacó el trabajo sostenido en el tiempo, señalando que “un campeón no se hace, nace campeón”, poniendo énfasis en la importancia del desarrollo genético que ha sido impulsado por varias generaciones de la familia. La Estancia Tehuel Aike Sur, ubicada a 37 kilómetros al norte de Punta Arenas, ha construido una sólida trayectoria en el ámbito ganadero, siendo protagonista en diversas ediciones de Expogama. Bajo la dirección de Patricio Almonacid Contreras, el plantel ha apostado por la innovación y el mejoramiento continuo de sus ejemplares. En esa línea, uno de los hitos relevantes fue el anuncio, en 2018, de la construcción del primer Centro de Inseminación Artificial Ovino de nivel internacional en Chile, iniciativa vinculada a una central de Prueba de Progenie. Este proyecto, desarrollado en conjunto con entidades públicas y privadas, tiene como objetivo fortalecer la calidad genética del ganado ovino en Magallanes y abrir nuevas oportunidades para la exportación de material genético. De esta manera, el reciente triunfo en Expogama 2026 no solo ratifica el prestigio de la estancia, sino también el impacto de un trabajo sostenido que combina tradición, innovación y visión de futuro en el desarrollo ganadero de la región.
Felipa apenas se sostiene en pie. Nació débil, sin fuerzas, y durante días sus patas no respondían. Pero bajo el cuidado de un grupo de jóvenes uruguayas, logra lo que parecía imposible: dar sus primeros pasos. Fue emocionante verla caminar —cuenta Fernanda Montana—. Estuvimos días haciéndole masajes y ayudándola a ponerse de pie. Ahora ya se mantiene sola. Felipa es una de las más de 1.200 crías que sobreviven cada temporada gracias al trabajo del equipo de estudiantes y egresadas de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República (Udelar). Desde principios de octubre, las jóvenes cumplen una pasantía de un mes en la estancia Luz Aurora, en San Gregorio. Allí, durante las 24 horas del día, atienden a ovejas recién paridas y a sus corderos en una especie de Unidad de Cuidados Intensivos ovina, un modelo inédito en la región que está cambiando la forma de manejar los partos múltiples. Las voluntarias llegan a Magallanes gracias a un convenio entre la universidad uruguaya y el productor Jorge Cañón, propietario del predio, ubicado en San Gregorio, comuna ganadera del noreste de Magallanes que destaca por sus pampas abiertas, el viento constante y el esfuerzo de su gente. Es el tercer año que vienen. Son jóvenes muy comprometidas: trabajan en turnos de 12 horas, con frío, viento y partos a toda hora. Pero lo hacen con vocación y cariño, destaca Cañón. Intentó primero hacer convenio con universidades e institutos chilenos, pero no lo consiguió. El problema es que acá las instituciones no permiten que los alumnos se ausenten un mes completo de clases, y esta experiencia requiere vivirla en terreno, porque es como una sala de clases al aire libre, explica. De la pérdida a la esperanza En Luz Aurora, las ovejas preñadas que se sabe van a tener mellizas o, en algunos casos incluso trillizas pasan primero a un corral cercado y, cuando se aproxima el parto, entran a un invernadero adaptado con jaulas individuales, donde reciben atención constante. Hacemos guardias de 24 horas por turnos. Recorremos los potreros, identificamos a las que están por parir y las llevamos al galpón. Si hay complicaciones, intervenimos, relata Natalia Salico, veterinaria recién titulada. Las uruguayas atienden decenas de partos, realizan cesáreas, controlan la producción de leche, alimentan corderos huérfanos con mamaderas y recuperan ovejas que no pueden caminar. Algunas ovejas adoptan a los huérfanos, y es increíble verlo —cuenta Romina Machado, estudiante de quinto año—. Les frotamos el olor de su cría perdida y muchas los aceptan. Es una práctica simple, pero efectiva, que salva vidas. Cada animal tiene nombre: Pulguita, Filipa, Rosita. Uno se encariña, pero también aprende a mirar con responsabilidad. Cuidar, prevenir, reaccionar a tiempo, agrega Romina. El sistema responde a un problema estructural en la ganadería ovina: las altas pérdidas de crías en partos múltiples. En Magallanes, según el ingeniero agrónomo Raúl Lira, del Departamento Técnico de INDAP, cada año se pierden cerca de 300 mil corderos por falta de manejo vigilado, especialmente en las primeras 72 horas de vida. En Luz Aurora, la historia es distinta. El costo del operativo —alimentación, personal, insumos— equivale al valor de unas 300 ovejas, pero la ganancia supera las 1.200 crías recuperadas. El balance es positivo en todos los sentidos, afirma Rubén Caro, encargado del campo. Lira complementa: Este modelo demuestra que se puede mejorar la rentabilidad y reducir drásticamente la mortalidad. Y lo más importante es que es replicable. Un pequeño ganadero puede aplicarlo en menor escala, adaptando su galpón y con diez o veinte jaulas. Los resultados serían igual de notables. La visita a Luz Aurora forma parte del convenio de colaboración entre INDAP e INIA Kampenaike, que busca acercar experiencias innovadoras a los productores de la región. En ese contexto, el director regional de INDAP, Gabriel Zegers Müller, recorre el predio junto a un grupo de usuarios del área de Puerto Natales, quienes quedan sorprendidos con el nivel de manejo y la posibilidad de aplicar esta tecnología en sus propios campos. Este sistema combina la ciencia, la experiencia del ovejero y el compromiso con el bienestar animal. Es una lección de innovación para la ganadería familiar campesina que quisimos relevar mediante la colaboración activa entre instituciones y uno pilar del trabajo para aumentar la eficiencia y eficacia estatal, en el Gobierno del Presidente Gabriel Boric, señala Zegers Müller. En el galpón de Luz Aurora, mientras una nueva camada de corderos busca el calor de sus madres adoptivas, las jóvenes veterinarias uruguayas siguen de pie, atentas, con las botas llenas de barro y una convicción clara: cada vida cuenta. Y en ese rincón austral, donde una cordera llamada Felipa aprende a caminar, la ciencia y la ternura avanzan al mismo ritmo.