Mientras gran parte de los campos de Magallanes ya entró en pausa por el invierno, en un predio de Puerto Natales las cosechas todavía no terminan. Lechugas, cilantro y acelgas siguen saliendo de los invernaderos de Carlos Contreras y Carolina Pacheco cuando el calendario ya marca junio avanzado. Algo que la pareja asegura no haber visto nunca, ni una sola vez, en más de dos décadas dedicadas a la producción hortícola. Afuera, el invierno parece demorarse, como si algo lo hubiera distraído en el camino. Adentro, las hortalizas siguen creciendo, ajenas a ese permiso que todavía no llega. Y junto a los invernaderos espera un furgón cero kilómetros recién estrenados, una inversión superior a los 30 millones de pesos financiada en parte mediante un crédito INDAP, listo para repartir hortalizas frescas entre supermercados, hoteles, restoranes y los demás clientes que la familia ha ido sumando con los años. Esto es inédito para nosotros, reconoce Carlos Contreras mientras recorre los invernaderos donde todavía quedan cultivos listos para cosecha. Antes llegábamos con suerte a mayo. Nunca habíamos tenido producción así de avanzada en la temporada. El furgón antiguo ya no daba abasto. Crecieron los invernaderos, crecieron los clientes, y el transporte se fue quedando atrás hasta convertirse en el cuello de botella que frenaba todo lo demás. El vehículo nuevo no es una apuesta improvisada ni un capricho de temporada. Es orden. Es disciplina. Es la misma lógica que ha llevado a esta familia a reinvertir, planificar y mejorar, año tras año, sin pausas ni atajos. Durante una visita reciente al predio, el director regional (s) de INDAP Magallanes, Petar Bradasic, se detuvo justamente ahí, en esa lógica. Nos tiene muy impresionados el avance que estamos observando en algunos productores de Magallanes, señaló. Aquí vemos inversión, innovación y una mirada de largo plazo que permite enfrentar mejor los desafíos del clima y del mercado. Este es precisamente el tipo de agricultura que queremos acompañar y fortalecer. Catorce invernaderos de 240 metros cuadrados sostienen hoy la producción. Poco a poco, la madera va cediendo terreno a estructuras galvanizadas, pensadas para durar cincuenta años y exigir menos mantención. Es el tipo de cambio que no se ve de un día para otro. Se ve con los años, cuando ya es tarde para dudar de que valió la pena. Pero detrás de los buenos resultados hay una preocupación que no descansa nunca: el agua. Carlos lo sabe desde hace tiempo. Los veranos magallánicos pueden traer escasez, y un predio con catorce invernaderos no puede darse el lujo de esperar a que el problema llegue para resolverlo. Por eso mantiene acumulados cerca de 170 mil litros desde septiembre, mucho antes de que comience formalmente la temporada de riego. Si no hay agua, no hay agricultura, resume, sin necesidad de agregar nada más. La misma lógica preventiva lo llevó a instalar un sistema de resistencia eléctrica en sus estanques, para que la escarcha no los quiebre durante las heladas. Una innovación sencilla, nacida de la experiencia y no de un manual, que hoy protege una infraestructura clave para que el predio siga funcionando sin sobresaltos. Las condiciones climáticas también han ayudado. Según Bradasic, las bajas temperaturas han sido menos intensas de lo habitual, y el fenómeno de El Niño dejó un invierno más benigno que otros años. Pero el director regional advierte que ahí no está toda la explicación. La diferencia está en cómo se preparan los productores, afirma. Aquí hay inversiones, planificación y capacidad de adaptación. Eso es lo que permite aprovechar mejor las oportunidades cuando las condiciones acompañan. Para Carlos y Carolina, el furgón nuevo y la cosecha que se extiende más allá de lo habitual son parte de la misma historia: la de un proyecto familiar que crece paso a paso, temporada tras temporada, transformando cada mejora en una oportunidad que antes no existía. Y así, mientras el invierno avanza sobre la Patagonia sin terminar de instalarse del todo, ellos siguen haciendo algo que hasta hace poco parecía improbable. Cosechar en junio.
La cosecha realizada en los centros de cultivo de la región de Magallanes y Antártica Chilena registró un crecimiento de 11,0% durante marzo de 2026, en comparación con igual mes del año anterior, de acuerdo con el último Boletín de Pesca publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Según el informe, en marzo de 2026 se contabilizaron 16.305,08 toneladas cosechadas en centros de cultivo regionales, volumen compuesto exclusivamente por salmón del Atlántico. El incremento representó 1.617,73 toneladas adicionales respecto al mismo período de 2025. El reporte también indicó que el total de recursos extraídos en la región —considerando desembarques pesqueros y cosecha acuícola— alcanzó las 18.760,76 toneladas, cifra que evidenció una disminución de 25,6% en relación con marzo del año pasado. Salmón del Atlántico impulsa crecimiento acuícola en Magallanes El aumento en la producción regional estuvo directamente asociado al mayor tonelaje cosechado de salmón del Atlántico, especie que continúa consolidándose como uno de los principales motores de la acuicultura en Magallanes. Durante el período analizado, la región contabilizó 48 centros de cultivo operativos, uno menos que en marzo de 2025, lo que representó una disminución de 2,0%. Todos los centros activos estuvieron dedicados al cultivo de especies salmonídeas, específicamente salmón del Atlántico, cuya producción fue procesada íntegramente en plantas autorizadas de la región. En cuanto al tipo de operación, 45 centros desarrollaron sus actividades en agua de mar, registrando una disminución de un centro respecto al mismo mes del año anterior. Los tres centros restantes operaron en agua dulce, manteniendo sin variación su número en comparación con 2025. Descanso sanitario en áreas de cultivo de salmón El Boletín de Pesca del INE también informó que durante marzo de 2026 se estableció descanso sanitario en dos de las 31 Agrupaciones de Concesiones de Salmónidos (ACS) existentes en la región de Magallanes y Antártica Chilena. Esta medida busca permitir la recuperación ambiental de los espacios marinos utilizados durante el ciclo productivo, facilitando la limpieza de residuos orgánicos y contribuyendo a interrumpir el ciclo biológico de organismos patógenos que podrían afectar a las especies cultivadas. El descanso sanitario es una de las principales herramientas utilizadas por la industria salmonera y las autoridades regulatorias para fortalecer la bioseguridad y la sustentabilidad de la salmonicultura chilena. Fuente: aqua.cl
Con el objetivo de fortalecer la seguridad y soberanía alimentaria en la Región de Magallanes, INIA Kampenaike realizó el Día de Campo Cosecha de papas y elaboración de subproductos , actividad desarrollada en el marco del programa financiado por el Gobierno Regional Transferencia, aplicación de técnicas y procesamiento para la sostenibilidad de la producción de papas en agricultores de Magallanes . La jornada contó con la participación del director nacional de INIA, Carlos Furche ; el seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada ; la directora regional de INIA Kampenaike, Claudia McLeod ; y más de 30 agricultores de Punta Arenas y Puerto Natales. Durante la actividad, los asistentes conocieron el trabajo que desarrolla INIA en el semillero regional de papa certificada, donde actualmente se cultivan 5 hectáreas , cuya cosecha se extenderá hasta el 16 de mayo, con una producción proyectada superior a 100 toneladas . Este volumen permitirá beneficiar a cerca de 500 pequeños agricultores , quienes recibirán semilla certificada a partir de septiembre para establecer más de 20 hectáreas de cultivo , con una producción estimada superior a 500 toneladas anuales de papa para consumo . La investigadora y jefa del programa papas de INIA Kampenaike, Carolla Martínez , explicó que la actividad permitió mostrar en terreno el manejo del semillero y que los agricultores participaran activamente en la cosecha, además de conocer el trabajo de innovación orientado al valor agregado mediante el desarrollo de subproductos. En ese contexto, los asistentes participaron en una degustación y análisis sensorial de prototipos de papas chips, una de las líneas del programa que busca reducir pérdidas productivas y abrir nuevas oportunidades comerciales para pequeños productores mediante el procesamiento del descarte de papa consumo. La directora regional de INIA Kampenaike, Claudia McLeod , destacó que el proyecto combina innovación productiva y nuevas oportunidades de negocio. Estamos evaluando variedades más resistentes al déficit hídrico, incorporando herramientas de control biológico de enfermedades y mejorando tecnologías de manejo como riego, cortinas cortaviento y semilla certificada. Además, buscamos transformar la merma productiva en nuevos productos con valor agregado para los agricultores, señaló. Actualmente, Magallanes produce cerca de 1.400 toneladas de papas , cifra que ha crecido significativamente en los últimos años, aunque la región aún depende de importaciones desde otras zonas del país y Argentina. El seremi de agricultura, Juan Ignacio Cavada , destacó que esta iniciativa responde a los desafíos estratégicos del ministerio de agricultura y el sector. Este es un ejemplo concreto de cómo la ciencia, la tecnología y el apoyo público pueden fortalecer la agricultura regional, mejorando productividad, resiliencia y seguridad alimentaria frente al cambio climático y los desafíos sanitarios, afirmó. Por su parte, el director nacional de INIA, Carlos Furche , valoró el impacto del trabajo colaborativo entre investigación, sector público y productores. Hoy más de 500 agricultores trabajan con semilla certificada producida por INIA y cerca del 20% de las papas que se consumen en Magallanes ya se producen localmente. Este proyecto demuestra cómo la innovación aplicada puede transformar la agricultura en una región extrema y fortalecer su desarrollo productivo y seguridad alimentaria, concluyó.
La cosecha en los centros de cultivo de la región de Magallanes y de la Antártica Chilena alcanzó un crecimiento significativo durante octubre de 2025, totalizando 12.827,43 toneladas, lo que representó un aumento de 26,1 % en comparación con el mismo mes del año anterior. De acuerdo con el Boletín de Pesca del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el total de recursos extraídos en la región —considerando desembarques y cosecha— llegó a 16.079,53 toneladas, registrando una variación positiva de 3,3 % interanual. Este desempeño fue explicado principalmente por el mayor volumen de s almón del Atlántico, principal especie cultivada en la zona. Durante el período analizado, la región contó con 46 centros de cultivo operativos, dos más que en octubre de 2024. De ellos, 43 centros operaron en agua de mar, mientras que tres mantuvieron operaciones en agua dulce, sin cambios respecto al año anterior. En cuanto a la organización sanitaria, no se registraron Agrupaciones de Concesiones de Salmónidos (ACS) en descanso sanitario coordinado, según información del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca). Por su parte, las plantas pesqueras de la región procesaron 13.760,21 toneladas, evidenciando un crecimiento de 19,5 % interanual. El salmón del Atlántico concentró la mayor parte del procesamiento, con 12.922,73 toneladas, mientras que la categoría Otros Recursos mostró un fuerte incremento. En contraste, el procesamiento de centolla presentó una disminución del 19,6 %. Este desempeño reafirma el rol estratégico de la acuicultura del salmón en Magallanes, consolidando a la región como un actor clave en la producción salmonera a nivel nacional. Fotografías: Salmonicultores de Magallanes Fuente: aqua.cl
Mientras gran parte de los campos de Magallanes ya entró en pausa por el invierno, en un predio de Puerto Natales las cosechas todavía no terminan. Lechugas, cilantro y acelgas siguen saliendo de los invernaderos de Carlos Contreras y Carolina Pacheco cuando el calendario ya marca junio avanzado. Algo que la pareja asegura no haber visto nunca, ni una sola vez, en más de dos décadas dedicadas a la producción hortícola. Afuera, el invierno parece demorarse, como si algo lo hubiera distraído en el camino. Adentro, las hortalizas siguen creciendo, ajenas a ese permiso que todavía no llega. Y junto a los invernaderos espera un furgón cero kilómetros recién estrenados, una inversión superior a los 30 millones de pesos financiada en parte mediante un crédito INDAP, listo para repartir hortalizas frescas entre supermercados, hoteles, restoranes y los demás clientes que la familia ha ido sumando con los años. Esto es inédito para nosotros, reconoce Carlos Contreras mientras recorre los invernaderos donde todavía quedan cultivos listos para cosecha. Antes llegábamos con suerte a mayo. Nunca habíamos tenido producción así de avanzada en la temporada. El furgón antiguo ya no daba abasto. Crecieron los invernaderos, crecieron los clientes, y el transporte se fue quedando atrás hasta convertirse en el cuello de botella que frenaba todo lo demás. El vehículo nuevo no es una apuesta improvisada ni un capricho de temporada. Es orden. Es disciplina. Es la misma lógica que ha llevado a esta familia a reinvertir, planificar y mejorar, año tras año, sin pausas ni atajos. Durante una visita reciente al predio, el director regional (s) de INDAP Magallanes, Petar Bradasic, se detuvo justamente ahí, en esa lógica. Nos tiene muy impresionados el avance que estamos observando en algunos productores de Magallanes, señaló. Aquí vemos inversión, innovación y una mirada de largo plazo que permite enfrentar mejor los desafíos del clima y del mercado. Este es precisamente el tipo de agricultura que queremos acompañar y fortalecer. Catorce invernaderos de 240 metros cuadrados sostienen hoy la producción. Poco a poco, la madera va cediendo terreno a estructuras galvanizadas, pensadas para durar cincuenta años y exigir menos mantención. Es el tipo de cambio que no se ve de un día para otro. Se ve con los años, cuando ya es tarde para dudar de que valió la pena. Pero detrás de los buenos resultados hay una preocupación que no descansa nunca: el agua. Carlos lo sabe desde hace tiempo. Los veranos magallánicos pueden traer escasez, y un predio con catorce invernaderos no puede darse el lujo de esperar a que el problema llegue para resolverlo. Por eso mantiene acumulados cerca de 170 mil litros desde septiembre, mucho antes de que comience formalmente la temporada de riego. Si no hay agua, no hay agricultura, resume, sin necesidad de agregar nada más. La misma lógica preventiva lo llevó a instalar un sistema de resistencia eléctrica en sus estanques, para que la escarcha no los quiebre durante las heladas. Una innovación sencilla, nacida de la experiencia y no de un manual, que hoy protege una infraestructura clave para que el predio siga funcionando sin sobresaltos. Las condiciones climáticas también han ayudado. Según Bradasic, las bajas temperaturas han sido menos intensas de lo habitual, y el fenómeno de El Niño dejó un invierno más benigno que otros años. Pero el director regional advierte que ahí no está toda la explicación. La diferencia está en cómo se preparan los productores, afirma. Aquí hay inversiones, planificación y capacidad de adaptación. Eso es lo que permite aprovechar mejor las oportunidades cuando las condiciones acompañan. Para Carlos y Carolina, el furgón nuevo y la cosecha que se extiende más allá de lo habitual son parte de la misma historia: la de un proyecto familiar que crece paso a paso, temporada tras temporada, transformando cada mejora en una oportunidad que antes no existía. Y así, mientras el invierno avanza sobre la Patagonia sin terminar de instalarse del todo, ellos siguen haciendo algo que hasta hace poco parecía improbable. Cosechar en junio.
La cosecha realizada en los centros de cultivo de la región de Magallanes y Antártica Chilena registró un crecimiento de 11,0% durante marzo de 2026, en comparación con igual mes del año anterior, de acuerdo con el último Boletín de Pesca publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Según el informe, en marzo de 2026 se contabilizaron 16.305,08 toneladas cosechadas en centros de cultivo regionales, volumen compuesto exclusivamente por salmón del Atlántico. El incremento representó 1.617,73 toneladas adicionales respecto al mismo período de 2025. El reporte también indicó que el total de recursos extraídos en la región —considerando desembarques pesqueros y cosecha acuícola— alcanzó las 18.760,76 toneladas, cifra que evidenció una disminución de 25,6% en relación con marzo del año pasado. Salmón del Atlántico impulsa crecimiento acuícola en Magallanes El aumento en la producción regional estuvo directamente asociado al mayor tonelaje cosechado de salmón del Atlántico, especie que continúa consolidándose como uno de los principales motores de la acuicultura en Magallanes. Durante el período analizado, la región contabilizó 48 centros de cultivo operativos, uno menos que en marzo de 2025, lo que representó una disminución de 2,0%. Todos los centros activos estuvieron dedicados al cultivo de especies salmonídeas, específicamente salmón del Atlántico, cuya producción fue procesada íntegramente en plantas autorizadas de la región. En cuanto al tipo de operación, 45 centros desarrollaron sus actividades en agua de mar, registrando una disminución de un centro respecto al mismo mes del año anterior. Los tres centros restantes operaron en agua dulce, manteniendo sin variación su número en comparación con 2025. Descanso sanitario en áreas de cultivo de salmón El Boletín de Pesca del INE también informó que durante marzo de 2026 se estableció descanso sanitario en dos de las 31 Agrupaciones de Concesiones de Salmónidos (ACS) existentes en la región de Magallanes y Antártica Chilena. Esta medida busca permitir la recuperación ambiental de los espacios marinos utilizados durante el ciclo productivo, facilitando la limpieza de residuos orgánicos y contribuyendo a interrumpir el ciclo biológico de organismos patógenos que podrían afectar a las especies cultivadas. El descanso sanitario es una de las principales herramientas utilizadas por la industria salmonera y las autoridades regulatorias para fortalecer la bioseguridad y la sustentabilidad de la salmonicultura chilena. Fuente: aqua.cl
Con el objetivo de fortalecer la seguridad y soberanía alimentaria en la Región de Magallanes, INIA Kampenaike realizó el Día de Campo Cosecha de papas y elaboración de subproductos , actividad desarrollada en el marco del programa financiado por el Gobierno Regional Transferencia, aplicación de técnicas y procesamiento para la sostenibilidad de la producción de papas en agricultores de Magallanes . La jornada contó con la participación del director nacional de INIA, Carlos Furche ; el seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada ; la directora regional de INIA Kampenaike, Claudia McLeod ; y más de 30 agricultores de Punta Arenas y Puerto Natales. Durante la actividad, los asistentes conocieron el trabajo que desarrolla INIA en el semillero regional de papa certificada, donde actualmente se cultivan 5 hectáreas , cuya cosecha se extenderá hasta el 16 de mayo, con una producción proyectada superior a 100 toneladas . Este volumen permitirá beneficiar a cerca de 500 pequeños agricultores , quienes recibirán semilla certificada a partir de septiembre para establecer más de 20 hectáreas de cultivo , con una producción estimada superior a 500 toneladas anuales de papa para consumo . La investigadora y jefa del programa papas de INIA Kampenaike, Carolla Martínez , explicó que la actividad permitió mostrar en terreno el manejo del semillero y que los agricultores participaran activamente en la cosecha, además de conocer el trabajo de innovación orientado al valor agregado mediante el desarrollo de subproductos. En ese contexto, los asistentes participaron en una degustación y análisis sensorial de prototipos de papas chips, una de las líneas del programa que busca reducir pérdidas productivas y abrir nuevas oportunidades comerciales para pequeños productores mediante el procesamiento del descarte de papa consumo. La directora regional de INIA Kampenaike, Claudia McLeod , destacó que el proyecto combina innovación productiva y nuevas oportunidades de negocio. Estamos evaluando variedades más resistentes al déficit hídrico, incorporando herramientas de control biológico de enfermedades y mejorando tecnologías de manejo como riego, cortinas cortaviento y semilla certificada. Además, buscamos transformar la merma productiva en nuevos productos con valor agregado para los agricultores, señaló. Actualmente, Magallanes produce cerca de 1.400 toneladas de papas , cifra que ha crecido significativamente en los últimos años, aunque la región aún depende de importaciones desde otras zonas del país y Argentina. El seremi de agricultura, Juan Ignacio Cavada , destacó que esta iniciativa responde a los desafíos estratégicos del ministerio de agricultura y el sector. Este es un ejemplo concreto de cómo la ciencia, la tecnología y el apoyo público pueden fortalecer la agricultura regional, mejorando productividad, resiliencia y seguridad alimentaria frente al cambio climático y los desafíos sanitarios, afirmó. Por su parte, el director nacional de INIA, Carlos Furche , valoró el impacto del trabajo colaborativo entre investigación, sector público y productores. Hoy más de 500 agricultores trabajan con semilla certificada producida por INIA y cerca del 20% de las papas que se consumen en Magallanes ya se producen localmente. Este proyecto demuestra cómo la innovación aplicada puede transformar la agricultura en una región extrema y fortalecer su desarrollo productivo y seguridad alimentaria, concluyó.
La cosecha en los centros de cultivo de la región de Magallanes y de la Antártica Chilena alcanzó un crecimiento significativo durante octubre de 2025, totalizando 12.827,43 toneladas, lo que representó un aumento de 26,1 % en comparación con el mismo mes del año anterior. De acuerdo con el Boletín de Pesca del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el total de recursos extraídos en la región —considerando desembarques y cosecha— llegó a 16.079,53 toneladas, registrando una variación positiva de 3,3 % interanual. Este desempeño fue explicado principalmente por el mayor volumen de s almón del Atlántico, principal especie cultivada en la zona. Durante el período analizado, la región contó con 46 centros de cultivo operativos, dos más que en octubre de 2024. De ellos, 43 centros operaron en agua de mar, mientras que tres mantuvieron operaciones en agua dulce, sin cambios respecto al año anterior. En cuanto a la organización sanitaria, no se registraron Agrupaciones de Concesiones de Salmónidos (ACS) en descanso sanitario coordinado, según información del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca). Por su parte, las plantas pesqueras de la región procesaron 13.760,21 toneladas, evidenciando un crecimiento de 19,5 % interanual. El salmón del Atlántico concentró la mayor parte del procesamiento, con 12.922,73 toneladas, mientras que la categoría Otros Recursos mostró un fuerte incremento. En contraste, el procesamiento de centolla presentó una disminución del 19,6 %. Este desempeño reafirma el rol estratégico de la acuicultura del salmón en Magallanes, consolidando a la región como un actor clave en la producción salmonera a nivel nacional. Fotografías: Salmonicultores de Magallanes Fuente: aqua.cl