En el programa Buenos Días Región, el obispo de Punta Arenas, monseñor Óscar Blanco, abordó el inicio de la Cuaresma y la situación actual de la Fundación Fide XII. Respecto al tiempo litúrgico, explicó que comenzó con el Miércoles de Ceniza, con una masiva y significativa celebración en la Catedral, destacando el llamado a la conversión y la reconciliación con Dios a través del sacramento de la confesión. El obispo recordó que la Cuaresma es un período de 40 días de preparación para la Pascua, centrado en la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Señaló que este es un tiempo de reflexión profunda para los cristianos, una oportunidad para renovar la fe y preparar el corazón para el acontecimiento central del cristianismo. En el ámbito público, monseñor Blanco manifestó su esperanza ante el nuevo ciclo de autoridades, subrayando que como Iglesia siempre oran por quienes ejercen responsabilidades públicas. “Si a las autoridades les va bien, le va bien al país”, afirmó, expresando el deseo de que sea un buen tiempo para Chile. Sobre la crisis financiera de la Fundación Fide XII, reconoció que una mala administración generó serias consecuencias, incluyendo el cierre de compromisos sociales y casas de acogida. Indicó que actualmente el directorio trabaja para responder a las deudas pendientes y cumplir con quienes confiaron en la institución, asegurando que se está realizando una auditoría forense para esclarecer responsabilidades. Finalmente, aclaró que la fundación Fide XII tenía como misión el desarrollo social y no la administración de recursos educacionales. Para ello se creó la Fundación ExDuchere, sostenedora de los establecimientos educacionales en Porvenir y Punta Arenas, los cuales continúan funcionando con sus docentes al día en remuneraciones, pese a las dificultades económicas.
En su mensaje para la Cuaresma 2026, el Papa León XIV invita a pedir “la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás”. El Pontífice insta además a comprometerse “para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”. Lea aquí el texto completo del Mensaje para la Cuaresma del Papa León XIV Un tiempo para volver a poner a Dios en el centro de nuestra vida El texto del mensaje, titulado «Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión» se hizo público hoy, 13 de febrero, pero fue firmado el 5 de febrero, memoria de Santa Ágata virgen y mártir. En el tiempo de cuarenta días que precede a la Pascua, y que comienza el miércoles 18 de febrero, el Papa recuerda que la Iglesia “nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas”. Escuchar la Palabra y el clamor de los que sufren En este camino de conversión es fundamental dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, subraya León XIV, y renovar la decisión de seguir a Jesús hasta Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección. Por eso recuerda la importancia de dar espacio a esta Palabra a través de la escucha, que es un rasgo distintivo del mismo Dios. El Señor, que habla a Moisés en la zarza ardiente, le dice que ha oído el clamor de su pueblo oprimido en Egipto. Es un Dios que nos atrae - comenta el Pontífice - que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad. Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. De esta manera, continúa el Papa León, nos dejamos instruir por Dios para escuchar como él, hasta reconocer, y aquí cita su Exhortación apostólica Dilexi te, que “la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia”. El ayuno dispone a la acogida de la Palabra El Papa recuerda luego que si la Cuaresma “es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios”. La abstinencia de alimento – añade – es en efecto, un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo. El ayuno y el hambre de justicia A continuación, León XIV cita a San Agustín, quien con sutileza espiritual recuerda que solo los ángeles están repletos del pan de la justicia; los hombres mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos. El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien. Desarmar el lenguaje, renunciar a las palabras hirientes Sin embargo, el Pontífice recuerda que “para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad”, en “comunión con el Señor” y siempre debe incluir “otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio”. Por eso invita a todos “a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz. Juntos en comunidad, recorrer un camino compartido Después de “escuchar” y “ayunar”, la tercera palabra del mensaje del Papa León XIV es “juntos”, porque “la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios”. Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. “En nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación”, concluye el Santo padre, “la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo”. Fuente: Vatican News en Español
En el programa Buenos Días Región, el obispo de Punta Arenas, monseñor Óscar Blanco, abordó el inicio de la Cuaresma y la situación actual de la Fundación Fide XII. Respecto al tiempo litúrgico, explicó que comenzó con el Miércoles de Ceniza, con una masiva y significativa celebración en la Catedral, destacando el llamado a la conversión y la reconciliación con Dios a través del sacramento de la confesión. El obispo recordó que la Cuaresma es un período de 40 días de preparación para la Pascua, centrado en la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Señaló que este es un tiempo de reflexión profunda para los cristianos, una oportunidad para renovar la fe y preparar el corazón para el acontecimiento central del cristianismo. En el ámbito público, monseñor Blanco manifestó su esperanza ante el nuevo ciclo de autoridades, subrayando que como Iglesia siempre oran por quienes ejercen responsabilidades públicas. “Si a las autoridades les va bien, le va bien al país”, afirmó, expresando el deseo de que sea un buen tiempo para Chile. Sobre la crisis financiera de la Fundación Fide XII, reconoció que una mala administración generó serias consecuencias, incluyendo el cierre de compromisos sociales y casas de acogida. Indicó que actualmente el directorio trabaja para responder a las deudas pendientes y cumplir con quienes confiaron en la institución, asegurando que se está realizando una auditoría forense para esclarecer responsabilidades. Finalmente, aclaró que la fundación Fide XII tenía como misión el desarrollo social y no la administración de recursos educacionales. Para ello se creó la Fundación ExDuchere, sostenedora de los establecimientos educacionales en Porvenir y Punta Arenas, los cuales continúan funcionando con sus docentes al día en remuneraciones, pese a las dificultades económicas.
En su mensaje para la Cuaresma 2026, el Papa León XIV invita a pedir “la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás”. El Pontífice insta además a comprometerse “para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”. Lea aquí el texto completo del Mensaje para la Cuaresma del Papa León XIV Un tiempo para volver a poner a Dios en el centro de nuestra vida El texto del mensaje, titulado «Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión» se hizo público hoy, 13 de febrero, pero fue firmado el 5 de febrero, memoria de Santa Ágata virgen y mártir. En el tiempo de cuarenta días que precede a la Pascua, y que comienza el miércoles 18 de febrero, el Papa recuerda que la Iglesia “nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas”. Escuchar la Palabra y el clamor de los que sufren En este camino de conversión es fundamental dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, subraya León XIV, y renovar la decisión de seguir a Jesús hasta Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección. Por eso recuerda la importancia de dar espacio a esta Palabra a través de la escucha, que es un rasgo distintivo del mismo Dios. El Señor, que habla a Moisés en la zarza ardiente, le dice que ha oído el clamor de su pueblo oprimido en Egipto. Es un Dios que nos atrae - comenta el Pontífice - que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad. Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. De esta manera, continúa el Papa León, nos dejamos instruir por Dios para escuchar como él, hasta reconocer, y aquí cita su Exhortación apostólica Dilexi te, que “la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia”. El ayuno dispone a la acogida de la Palabra El Papa recuerda luego que si la Cuaresma “es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios”. La abstinencia de alimento – añade – es en efecto, un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo. El ayuno y el hambre de justicia A continuación, León XIV cita a San Agustín, quien con sutileza espiritual recuerda que solo los ángeles están repletos del pan de la justicia; los hombres mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos. El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien. Desarmar el lenguaje, renunciar a las palabras hirientes Sin embargo, el Pontífice recuerda que “para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad”, en “comunión con el Señor” y siempre debe incluir “otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio”. Por eso invita a todos “a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz. Juntos en comunidad, recorrer un camino compartido Después de “escuchar” y “ayunar”, la tercera palabra del mensaje del Papa León XIV es “juntos”, porque “la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios”. Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. “En nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación”, concluye el Santo padre, “la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo”. Fuente: Vatican News en Español