En el contexto del Día Mundial del Agua, diversas organizaciones ambientales convocaron a una manifestación a nivel nacional, a la que Punta Arenas se sumó con una participación de más de 100 personas. La convocatoria se realizó en la intersección de calles Colón con Bories, donde las y los asistentes se reunieron para expresar su preocupación frente a recientes decisiones del gobierno en materia ambiental. Posteriormente, se desarrolló una marcha por el centro de la ciudad, sin que se registraran incidentes durante la jornada. De acuerdo con lo señalado por los organizadores, la movilización responde al retiro de decretos que establecían medidas de protección ambiental, lo que ha generado inquietud en distintos territorios del país. En ese contexto, el dirigente del movimiento No Más Zonas de Sacrificio, Cristóbal Sepúlveda, indicó que la manifestación se enmarca en una respuesta a dichas decisiones, enfatizando la relevancia de la defensa del medioambiente y la participación ciudadana.
Cada 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, una fecha instaurada por la Organización de Naciones Unidas en 1993 para generar conciencia sobre la importancia de este recurso esencial. En este contexto, especialistas advierten que Chile atraviesa una crisis hídrica estructural que se ha extendido por más de una década, con impactos ambientales y sociales cada vez más visibles. Actualmente, el país acumula cerca de 16 años de sequía, con déficits de precipitaciones que varían entre un 6% y un 78% respecto de los promedios históricos, según datos de la Dirección General de Aguas. A esto se suma la disminución en los niveles de embalses y escenarios críticos en algunas regiones, lo que refleja una situación de alta presión sobre la disponibilidad del recurso. De acuerdo con proyecciones oficiales, la disponibilidad de agua podría reducirse hasta en un 50% en las zonas norte y centro hacia 2060, en gran parte debido a los efectos del cambio climático. En paralelo, zonas altamente pobladas continúan enfrentando condiciones de vulnerabilidad hídrica, con impactos tanto en el consumo humano como en actividades productivas. Desde la academia, el docente de la Universidad del Alba, Ricardo Zamarreño, planteó que el estrés hídrico en Chile responde también a una forma histórica de gestionar el recurso, enfatizando la necesidad de avanzar hacia una visión que lo considere como un bien común. En esa línea, indicó que este escenario está impulsando cambios en la forma en que comunidades, instituciones y sectores productivos abordan la gestión del agua. Asimismo, expertos destacan el rol de la tecnología como herramienta clave para enfrentar la crisis, permitiendo avanzar hacia sistemas de gestión más eficientes y predictivos. Soluciones como monitoreo en tiempo real, reutilización de aguas y análisis de datos aparecen como alternativas para optimizar el uso del recurso en un escenario de creciente escasez
En el contexto del Día Mundial del Agua, diversas organizaciones ambientales convocaron a una manifestación a nivel nacional, a la que Punta Arenas se sumó con una participación de más de 100 personas. La convocatoria se realizó en la intersección de calles Colón con Bories, donde las y los asistentes se reunieron para expresar su preocupación frente a recientes decisiones del gobierno en materia ambiental. Posteriormente, se desarrolló una marcha por el centro de la ciudad, sin que se registraran incidentes durante la jornada. De acuerdo con lo señalado por los organizadores, la movilización responde al retiro de decretos que establecían medidas de protección ambiental, lo que ha generado inquietud en distintos territorios del país. En ese contexto, el dirigente del movimiento No Más Zonas de Sacrificio, Cristóbal Sepúlveda, indicó que la manifestación se enmarca en una respuesta a dichas decisiones, enfatizando la relevancia de la defensa del medioambiente y la participación ciudadana.
Cada 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, una fecha instaurada por la Organización de Naciones Unidas en 1993 para generar conciencia sobre la importancia de este recurso esencial. En este contexto, especialistas advierten que Chile atraviesa una crisis hídrica estructural que se ha extendido por más de una década, con impactos ambientales y sociales cada vez más visibles. Actualmente, el país acumula cerca de 16 años de sequía, con déficits de precipitaciones que varían entre un 6% y un 78% respecto de los promedios históricos, según datos de la Dirección General de Aguas. A esto se suma la disminución en los niveles de embalses y escenarios críticos en algunas regiones, lo que refleja una situación de alta presión sobre la disponibilidad del recurso. De acuerdo con proyecciones oficiales, la disponibilidad de agua podría reducirse hasta en un 50% en las zonas norte y centro hacia 2060, en gran parte debido a los efectos del cambio climático. En paralelo, zonas altamente pobladas continúan enfrentando condiciones de vulnerabilidad hídrica, con impactos tanto en el consumo humano como en actividades productivas. Desde la academia, el docente de la Universidad del Alba, Ricardo Zamarreño, planteó que el estrés hídrico en Chile responde también a una forma histórica de gestionar el recurso, enfatizando la necesidad de avanzar hacia una visión que lo considere como un bien común. En esa línea, indicó que este escenario está impulsando cambios en la forma en que comunidades, instituciones y sectores productivos abordan la gestión del agua. Asimismo, expertos destacan el rol de la tecnología como herramienta clave para enfrentar la crisis, permitiendo avanzar hacia sistemas de gestión más eficientes y predictivos. Soluciones como monitoreo en tiempo real, reutilización de aguas y análisis de datos aparecen como alternativas para optimizar el uso del recurso en un escenario de creciente escasez