Con una intensa agenda de reuniones en Santiago, Corporación de Fomento de la Producción, Fundación Chile y el Centro de Investigación Técnica de Finlandia iniciaron la implementación de la Plataforma Chile–Finlandia para el Desarrollo y Transferencia Tecnológica, alianza binacional orientada a fortalecer sectores productivos estratégicos como la minería y la industria forestal. El vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Miguel Benavente, participó en encuentros con empresas y gremios, en el marco de una agenda que comenzó durante la conmemoración del 50° aniversario de Fundación Chile. En la instancia, el presidente y CEO de VTT, Kalle Härkki, destacó el valor de la cooperación internacional en ciencia y tecnología, subrayando el rol de esta plataforma para enfrentar desafíos de desarrollo sostenible y renovación productiva. Durante las reuniones se abordaron desafíos tecnológicos vinculados a la minería, como la electrificación, la eficiencia en el procesamiento de minerales de baja ley y la gestión de relaves, en encuentros con empresas como Antofagasta Minerals, Enami y Anglo American. En paralelo, se desarrollaron instancias de trabajo con el sector forestal, junto a Arauco, CMPC y la Corporación de la Madera (Corma), donde se acordó avanzar en una hoja de ruta conjunta para impulsar innovación, sostenibilidad y competitividad, especialmente en pequeñas y medianas empresas del rubro. La Plataforma Chile–Finlandia tendrá una duración inicial de cinco años y contará con un financiamiento estimado de US$50 millones, con un aporte inicial de US$20 millones de Corfo, provenientes del componente I+D de los contratos de litio, además de recursos del ecosistema finlandés y otras fuentes. La alianza busca articular empresas, centros tecnológicos y emprendimientos de base científico-tecnológica, promoviendo soluciones de alto impacto para la descarbonización, la adaptación al cambio climático y el desarrollo productivo del país.
Al cerrar el año 2025, Chile registró una inflación interanual de 3,5%, una de las más bajas de América Latina y la cifra más reducida en cinco años, consolidando las expectativas de los analistas de que el país podría acercarse a la meta de inflación del Banco Central en los primeros meses de 2026. Según un ranking regional de inflación, el panorama fue muy desigual en 2025: economías como Venezuela y Argentina registraron aumentos de precios comparativamente elevados, mientras que otros países de la región lograron tasas más moderadas. En este contexto, la inflación chilena quedó posicionada entre los países con menores alzas de precios del continente. El dato de 3,5% también marca cinco años consecutivos por sobre la meta del 3% del Banco Central de Chile, pero representa un importante avance frente a años anteriores y refleja una tendencia de desaceleración de los precios hacia niveles más estables. La inflación más baja se explica en parte por factores como la modestia en los incrementos de los precios de bienes y servicios durante el año, la disminución de presiones en algunos sectores y la acción de políticas monetarias orientadas a la estabilidad de precios. Datos oficiales previos mostraron que la inflación mensual incluso registró retrocesos al cierre de diciembre, con una caída del 0,2% en el índice de precios al consumidor (IPC). Este resultado positivo se da en un contexto latinoamericano donde la inflación mostró contrastes marcados: mientras algunas economías enfrentaron incrementos significativos de precios, otras —como México, Brasil y Perú— también lograron tasas relativamente bajas, pero Chile destacó por su posición entre las más bajas de la tabla regional. Con este cierre, la inflación chilena se acerca a la estabilidad buscada por la autoridad monetaria, aunque aún se mantuvo ligeramente por sobre el objetivo formal, y se convierte en una señal relevante para los mercados y el poder adquisitivo de las familias de cara a 2026. Fuente: La Tercera
El biministro de Economía, Fomento y Turismo, y de Energía, Álvaro García, inauguró este jueves el seminario “Futuro del Mar: Propuestas desde las costas chilenas”, realizado en el marco de Congreso Futuro y organizado por el Ministerio de Economía junto a la Fundación Encuentros del Futuro. La instancia convocó a autoridades, comunidad científica y actores del sector productivo para proyectar el desarrollo marino del país hacia el año 2050. Durante la jornada se puso énfasis en el potencial de las algas nativas como eje de una bioeconomía azul capaz de generar empleo, atraer inversión y diversificar la matriz productiva. “Chile tiene en sus algas nativas un activo estratégico para el desarrollo del país. Esta es una oportunidad concreta para avanzar con innovación, ciencia y comunidades costeras trabajando juntas”, señaló el biministro García, destacando además el rol de la acuicultura sostenible como proyección de largo plazo. El sector de las algas tiene un peso relevante en la economía nacional: Chile desembarca cerca de 440 mil toneladas anuales, exporta más de 72 mil toneladas de alga seca y alrededor de 7 mil toneladas de hidrocoloides, concentrando además el 42% de los bancos naturales de algas de América del Sur. Estas cifras, indicaron las autoridades, reflejan el enorme potencial del país para avanzar hacia un desarrollo marino con mayor valor agregado y sostenibilidad ambiental. En el seminario también se relevó la importancia de la Ley Bentónica, impulsada por el actual Gobierno y promulgada hace dos años, que establece el deber del Estado de regular la exploración, explotación y conservación de los recursos bentónicos y sus ecosistemas. El subsecretario Julio Salas afirmó que esta normativa marca un cambio de paradigma para la acuicultura de pequeña escala y permite situar el cultivo de algas como una oportunidad estratégica aún subexplotada. La jornada incluyó además reflexiones sobre innovación, financiamiento, gobernanza y protección de los espacios marítimos, con la participación de organizaciones como el Congreso Nacional de Chile, el Grupo Banco Mundial, Oceana, Subpesca y MINECON, consolidando un espacio de diálogo que buscó proyectar una visión compartida del futuro del mar chileno.
Con una intensa agenda de reuniones en Santiago, Corporación de Fomento de la Producción, Fundación Chile y el Centro de Investigación Técnica de Finlandia iniciaron la implementación de la Plataforma Chile–Finlandia para el Desarrollo y Transferencia Tecnológica, alianza binacional orientada a fortalecer sectores productivos estratégicos como la minería y la industria forestal. El vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Miguel Benavente, participó en encuentros con empresas y gremios, en el marco de una agenda que comenzó durante la conmemoración del 50° aniversario de Fundación Chile. En la instancia, el presidente y CEO de VTT, Kalle Härkki, destacó el valor de la cooperación internacional en ciencia y tecnología, subrayando el rol de esta plataforma para enfrentar desafíos de desarrollo sostenible y renovación productiva. Durante las reuniones se abordaron desafíos tecnológicos vinculados a la minería, como la electrificación, la eficiencia en el procesamiento de minerales de baja ley y la gestión de relaves, en encuentros con empresas como Antofagasta Minerals, Enami y Anglo American. En paralelo, se desarrollaron instancias de trabajo con el sector forestal, junto a Arauco, CMPC y la Corporación de la Madera (Corma), donde se acordó avanzar en una hoja de ruta conjunta para impulsar innovación, sostenibilidad y competitividad, especialmente en pequeñas y medianas empresas del rubro. La Plataforma Chile–Finlandia tendrá una duración inicial de cinco años y contará con un financiamiento estimado de US$50 millones, con un aporte inicial de US$20 millones de Corfo, provenientes del componente I+D de los contratos de litio, además de recursos del ecosistema finlandés y otras fuentes. La alianza busca articular empresas, centros tecnológicos y emprendimientos de base científico-tecnológica, promoviendo soluciones de alto impacto para la descarbonización, la adaptación al cambio climático y el desarrollo productivo del país.
Al cerrar el año 2025, Chile registró una inflación interanual de 3,5%, una de las más bajas de América Latina y la cifra más reducida en cinco años, consolidando las expectativas de los analistas de que el país podría acercarse a la meta de inflación del Banco Central en los primeros meses de 2026. Según un ranking regional de inflación, el panorama fue muy desigual en 2025: economías como Venezuela y Argentina registraron aumentos de precios comparativamente elevados, mientras que otros países de la región lograron tasas más moderadas. En este contexto, la inflación chilena quedó posicionada entre los países con menores alzas de precios del continente. El dato de 3,5% también marca cinco años consecutivos por sobre la meta del 3% del Banco Central de Chile, pero representa un importante avance frente a años anteriores y refleja una tendencia de desaceleración de los precios hacia niveles más estables. La inflación más baja se explica en parte por factores como la modestia en los incrementos de los precios de bienes y servicios durante el año, la disminución de presiones en algunos sectores y la acción de políticas monetarias orientadas a la estabilidad de precios. Datos oficiales previos mostraron que la inflación mensual incluso registró retrocesos al cierre de diciembre, con una caída del 0,2% en el índice de precios al consumidor (IPC). Este resultado positivo se da en un contexto latinoamericano donde la inflación mostró contrastes marcados: mientras algunas economías enfrentaron incrementos significativos de precios, otras —como México, Brasil y Perú— también lograron tasas relativamente bajas, pero Chile destacó por su posición entre las más bajas de la tabla regional. Con este cierre, la inflación chilena se acerca a la estabilidad buscada por la autoridad monetaria, aunque aún se mantuvo ligeramente por sobre el objetivo formal, y se convierte en una señal relevante para los mercados y el poder adquisitivo de las familias de cara a 2026. Fuente: La Tercera
El biministro de Economía, Fomento y Turismo, y de Energía, Álvaro García, inauguró este jueves el seminario “Futuro del Mar: Propuestas desde las costas chilenas”, realizado en el marco de Congreso Futuro y organizado por el Ministerio de Economía junto a la Fundación Encuentros del Futuro. La instancia convocó a autoridades, comunidad científica y actores del sector productivo para proyectar el desarrollo marino del país hacia el año 2050. Durante la jornada se puso énfasis en el potencial de las algas nativas como eje de una bioeconomía azul capaz de generar empleo, atraer inversión y diversificar la matriz productiva. “Chile tiene en sus algas nativas un activo estratégico para el desarrollo del país. Esta es una oportunidad concreta para avanzar con innovación, ciencia y comunidades costeras trabajando juntas”, señaló el biministro García, destacando además el rol de la acuicultura sostenible como proyección de largo plazo. El sector de las algas tiene un peso relevante en la economía nacional: Chile desembarca cerca de 440 mil toneladas anuales, exporta más de 72 mil toneladas de alga seca y alrededor de 7 mil toneladas de hidrocoloides, concentrando además el 42% de los bancos naturales de algas de América del Sur. Estas cifras, indicaron las autoridades, reflejan el enorme potencial del país para avanzar hacia un desarrollo marino con mayor valor agregado y sostenibilidad ambiental. En el seminario también se relevó la importancia de la Ley Bentónica, impulsada por el actual Gobierno y promulgada hace dos años, que establece el deber del Estado de regular la exploración, explotación y conservación de los recursos bentónicos y sus ecosistemas. El subsecretario Julio Salas afirmó que esta normativa marca un cambio de paradigma para la acuicultura de pequeña escala y permite situar el cultivo de algas como una oportunidad estratégica aún subexplotada. La jornada incluyó además reflexiones sobre innovación, financiamiento, gobernanza y protección de los espacios marítimos, con la participación de organizaciones como el Congreso Nacional de Chile, el Grupo Banco Mundial, Oceana, Subpesca y MINECON, consolidando un espacio de diálogo que buscó proyectar una visión compartida del futuro del mar chileno.