Este 21 de marzo se realizó un ejercicio de combate a la contaminación en Bahía Fildes, el cual fue desarrollado desde el Buque Betanzos de DAP por parte de los especialistas de Ambipar, cumpliendo de esta manera con los protocolos de respuesta ante derrame establecido por los convenios internacionales para operar en el continente blanco. El desarrollo de la actividad contó con la revisión de los equipos existentes para este tipo de casos almacenados en bahía Fildes por parte de la empresa, para simular un derrame de hidrocarburos, en donde se desarrollaron los procedimientos técnicos para el despliegue de barreras y equipos de recolección de este tipo de elementos contaminantes. El proceso del ejercicio es revisado y controlado paso a paso, al igual como se desarrolla en Muelle Prat y Mardones, realizando la lista de chequeo y mediciones de tiempo de respuestas, los cuales sirven para la generación de mejoras en los respectivos planes de respuesta para este tipo de incidentes. Para el desarrollo del ejercicio de derrame se desplegaron barreras de contención por medio de tracción de botes rígidos y también equipos de alta tecnología, cumpliendo el personal involucrado los procesos de seguridad internacional establecidos para operaciones antárticas. Los ejercicios de combate a la contaminación se han realizado periódicamente por parte de la empresa Ambipar en la Antártica, siendo de esta manera una capacidad de respuesta que se une a los diferentes esfuerzos tanto estales como de empresas privadas en caso de incidentes de derrames en el continente blanco.
Con el objetivo de fortalecer la seguridad en las rutas marítimas más extremas del mundo, la Tercera Zona Naval, en coordinación con el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) desarrolló el día 23 de marzo un ejercicio de simulación de catástrofe marítima de gran escala. La actividad incluyó la activación de una mesa técnica en la capital austral - en coordinación con salas de operaciones navales en Punta Arenas y Bahía Fildes - para gestionar la respuesta ante un incidente de alta complejidad. El escenario recreó un accidente de un crucero turístico con cerca de 200 pasajeros en las cercanías de Isla Decepción, en el Territorio Chileno Antártico. Esta operación implicó el despliegue simulado de medios navales y la articulación de diversos organismos, poniendo a prueba los protocolos de búsqueda, los tiempos de reacción y la interoperabilidad de las comunicaciones en zonas remotas. Al respecto, el Comandante en Jefe de la Tercera Zona Naval, Contraalmirante Juan Soto Herrera, destacó que este ejercicio de gran escala se consolida como un hito estratégico para fortalecer la seguridad en la jurisdicción. Nos permite validar la interoperabilidad y los tiempos de respuesta de los medios disponibles bajo los estándares internacionales establecidos en el Manual IAMSAR (protocolo Internacional de los Servicios Aeronáuticos y Marítimos de Búsqueda y Salvamento), asegurando que nuestra capacidad de salvaguardar la vida humana en el mar cumpla con las más altas exigencias. Asimismo, el mando naval subrayó la relevancia de estas instancias en una región de geografía fragmentada y proyección antártica, donde la coordinación entre instituciones es el único camino para enfrentar emergencias de esta magnitud. Por su parte, el Director Regional de SENAPRED, Juan Carlos Andrades, valoró la instancia enfatizando que la Región de Magallanes y la Antártica Chilena posee una condición eminentemente marítima. Nuestra responsabilidad sobre una extensa red de canales y el continente blanco exige una preparación permanente y una respuesta sistémica entre todos los actores involucrados. La actividad integró a instituciones de la defensa como Ejército y FACH, junto a organismos de salud y servicios especializados como el SML, la DGAC, centros de asistencia médica y privados, bajo un enfoque de gestión integral del riesgo. El ejercicio concluyó con una evaluación sectorial que permitió identificar oportunidades de mejora, reafirmando que la preparación es la clave en los exigentes escenarios de operaciones de la zona austral.
Este 21 de marzo se realizó un ejercicio de combate a la contaminación en Bahía Fildes, el cual fue desarrollado desde el Buque Betanzos de DAP por parte de los especialistas de Ambipar, cumpliendo de esta manera con los protocolos de respuesta ante derrame establecido por los convenios internacionales para operar en el continente blanco. El desarrollo de la actividad contó con la revisión de los equipos existentes para este tipo de casos almacenados en bahía Fildes por parte de la empresa, para simular un derrame de hidrocarburos, en donde se desarrollaron los procedimientos técnicos para el despliegue de barreras y equipos de recolección de este tipo de elementos contaminantes. El proceso del ejercicio es revisado y controlado paso a paso, al igual como se desarrolla en Muelle Prat y Mardones, realizando la lista de chequeo y mediciones de tiempo de respuestas, los cuales sirven para la generación de mejoras en los respectivos planes de respuesta para este tipo de incidentes. Para el desarrollo del ejercicio de derrame se desplegaron barreras de contención por medio de tracción de botes rígidos y también equipos de alta tecnología, cumpliendo el personal involucrado los procesos de seguridad internacional establecidos para operaciones antárticas. Los ejercicios de combate a la contaminación se han realizado periódicamente por parte de la empresa Ambipar en la Antártica, siendo de esta manera una capacidad de respuesta que se une a los diferentes esfuerzos tanto estales como de empresas privadas en caso de incidentes de derrames en el continente blanco.
Con el objetivo de fortalecer la seguridad en las rutas marítimas más extremas del mundo, la Tercera Zona Naval, en coordinación con el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) desarrolló el día 23 de marzo un ejercicio de simulación de catástrofe marítima de gran escala. La actividad incluyó la activación de una mesa técnica en la capital austral - en coordinación con salas de operaciones navales en Punta Arenas y Bahía Fildes - para gestionar la respuesta ante un incidente de alta complejidad. El escenario recreó un accidente de un crucero turístico con cerca de 200 pasajeros en las cercanías de Isla Decepción, en el Territorio Chileno Antártico. Esta operación implicó el despliegue simulado de medios navales y la articulación de diversos organismos, poniendo a prueba los protocolos de búsqueda, los tiempos de reacción y la interoperabilidad de las comunicaciones en zonas remotas. Al respecto, el Comandante en Jefe de la Tercera Zona Naval, Contraalmirante Juan Soto Herrera, destacó que este ejercicio de gran escala se consolida como un hito estratégico para fortalecer la seguridad en la jurisdicción. Nos permite validar la interoperabilidad y los tiempos de respuesta de los medios disponibles bajo los estándares internacionales establecidos en el Manual IAMSAR (protocolo Internacional de los Servicios Aeronáuticos y Marítimos de Búsqueda y Salvamento), asegurando que nuestra capacidad de salvaguardar la vida humana en el mar cumpla con las más altas exigencias. Asimismo, el mando naval subrayó la relevancia de estas instancias en una región de geografía fragmentada y proyección antártica, donde la coordinación entre instituciones es el único camino para enfrentar emergencias de esta magnitud. Por su parte, el Director Regional de SENAPRED, Juan Carlos Andrades, valoró la instancia enfatizando que la Región de Magallanes y la Antártica Chilena posee una condición eminentemente marítima. Nuestra responsabilidad sobre una extensa red de canales y el continente blanco exige una preparación permanente y una respuesta sistémica entre todos los actores involucrados. La actividad integró a instituciones de la defensa como Ejército y FACH, junto a organismos de salud y servicios especializados como el SML, la DGAC, centros de asistencia médica y privados, bajo un enfoque de gestión integral del riesgo. El ejercicio concluyó con una evaluación sectorial que permitió identificar oportunidades de mejora, reafirmando que la preparación es la clave en los exigentes escenarios de operaciones de la zona austral.