El actor estadounidense Eric Dane, conocido internacionalmente por su papel como el Dr. Mark Sloan en Grey’s Anatomy y por su trabajo en series como Euphoria, falleció el reciente 19 de febrero de 2026 a los 53 años, tras una dura batalla contra esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa progresiva y fatal. Dane había hecho público su diagnóstico en abril de 2025, casi diez meses antes de su deceso, comunicando que padecía esta enfermedad sin cura conocida. A través de sus redes y apariciones públicas, mantuvo una actitud de lucha y esperanza, y se convirtió en un defensor de la concienciación sobre la ELA y la investigación médica. ¿Qué es la ELA? La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es un trastorno neurodegenerativo que afecta las neuronas motoras responsables de controlar los músculos voluntarios. Con el tiempo, estas neuronas se deterioran y mueren, lo que lleva a una debilidad muscular progresiva, pérdida de la capacidad para hablar, tragar y, finalmente, respirar. Dr. Pablo Salinas, docente de la Universidad del Alba, explica que “la ELA es una condición progresiva del sistema nervioso central en la que las células encargadas de mover los músculos —las motoneuronas— dejan de funcionar. Esto provoca que personas que inicialmente tienen dificultad para caminar o realizar tareas básicas, con el tiempo pierdan la capacidad de controlar gran parte de sus músculos”. “No existe una causa única conocida ni una cura aprobada que detenga su avance. La investigación médica hoy apunta a enfoques que buscan ralentizar la progresión y mejorar la calidad de vida, pero aún estamos lejos de una terapia curativa”, detalla el docente. Señales de alerta y síntomas Según el doctor, “las señales tempranas más comunes incluyen debilidad o calambres musculares, dificultad para realizar movimientos finos con las manos, problemas para hablar o deglutir. Cualquier síntoma neuromuscular persistente debe ser evaluado por un especialista lo antes posible”. “No existe una forma comprobada de prevenir la ELA, pero reconocer tempranamente los signos puede ayudar a preparar un plan de atención integral que incluya fisioterapia, apoyo respiratorio y manejo multidisciplinario de los síntomas”, destacó Pablo Salinas. La esperanza de vida tras el diagnóstico varía, con un promedio de 2 a 5 años, aunque hay casos que superan esta cifra dependiendo de la progresión de la enfermedad, el acceso a tratamientos y el apoyo multidisciplinario. “Aunque esta enfermedad crónica no tiene un tratamiento curativo ni una causa claramente definida, las terapias disponibles están orientadas a paliar sus efectos y a lograr que las personas mantengan la mayor funcionalidad posible. Lamentablemente, la expectativa de vida suele ser baja y existen distintas variantes de la enfermedad, de las cuales depende el pronóstico”, señaló el experto. La batalla de Eric Dane Tras su diagnóstico en 2025, Dane fue visto en público con signos crecientes del deterioro físico característico de la ELA, incluyendo dificultad para caminar y hablar y eventualmente el uso de una silla de ruedas. A pesar de ello, mantuvo su presencia pública y su compromiso con visibilizar la condición, compartiendo mensajes de fuerza y realismo sobre la enfermedad. Su familia confirmó que pasó sus últimos días rodeado de sus seres queridos, incluida su esposa y sus dos hijas, y destacó el compromiso del actor con la concienciación sobre la ELA y la necesidad de avanzar en la investigación.
Durante el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el doctor Patricio Villarroel se refirió a las eventuales secuelas que habría dejado el COVID-19. El doctor señaló que en la actualidad se observa mayor frecuencia de infecciones respiratorias prolongadas, alteraciones metabólicas como resistencia a la insulina y otros cuadros asociados a procesos inflamatorios. En la conversación explicó que el virus hoy circula con síntomas más leves, pero advirtió que en algunas personas podrían persistir efectos vinculados a inflamación sistémica. Como recomendación, enfatizó la importancia de reducir alimentos ultraprocesados y harinas refinadas, privilegiar productos ricos en omega 3, mantener actividad física, buena hidratación, ventilación de espacios y hábitos preventivos para fortalecer el sistema inmune.
Tras un nuevo caso que reabrió el debate público, especialista recalca que el VIH es hoy una condición crónica controlable, con tratamiento garantizado en Chile y con evidencia que confirma que una persona con carga viral indetectable no transmite el virus, aunque el estigma persiste. El debate volvió a instalarse en la agenda pública. En medio de cuestionamientos y acusaciones de discriminación en televisión, el foco ya no solo está en el testimonio individual de una figura pública, sino en cuánto entiende realmente la sociedad chilena sobre qué significa vivir con VIH en 2026. Para el Dr. Carlos Becerra, médico salubrista y gerente del Programa País de AHF Chile, es clave partir por la evidencia científica. “Hoy en día vivir con VIH es equivalente a padecer una afección crónica como la diabetes o la hipertensión. En Chile existen alrededor de 100 mil personas que viven con el virus en su sangre, y la gran mayoría está en tratamiento”, explica. Ese tratamiento, basado en terapia antirretroviral combinada, permite que la carga viral disminuya a niveles tan bajos que se vuelve indetectable en exámenes de laboratorio. “Cuando la carga viral es indetectable, el virus es intransmisible. Es decir, la persona no transmite el VIH. Eso está absolutamente demostrado por la evidencia científica internacional”, subraya Becerra. Afección crónica controlable En términos médicos, agrega, el VIH hoy es una afección crónica controlable. “En 2026 no debiera generar ninguna muerte por sida si la persona está diagnosticada y en tratamiento. El sida es la etapa avanzada, cuando el virus se descontrola. Pero eso ocurre principalmente en casos de diagnóstico tardío o abandono de terapia”, precisa. Garantías Explícitas en Salud (GES). Las personas afiliadas a Fonasa pueden acceder de manera gratuita en los policlínicos especializados distribuidos a lo largo del país. “Con un medicamento diario, una persona puede hacer una vida absolutamente normal, trabajar, tener pareja y proyectarse como cualquier otra”, enfatiza Becerra. Sin embargo, la información no siempre avanza al mismo ritmo que la ciencia. Para Becerra, el estigma tiene dos raíces profundas: la ignorancia y la culpa: “Todavía hay mitos sobre transmisión por saliva, por compartir un baño o utensilios, lo que está completamente descartado. Y, por otro lado, existe la idea de que el diagnóstico es una consecuencia de una conducta ‘incorrecta’. Eso genera una carga moral que no corresponde”. El especialista es categórico. Las estadísticas, dice, muestran que lo que existen son conductas sexuales inseguras, y eso puede ocurrir en cualquier contexto. “Tener relaciones sexuales sin preservativo con una pareja nueva ya es una práctica de riesgo. No se trata de ‘culpas’, sino de prevención”, recalca. A su juicio, cada episodio mediático que reabre la discusión es también una oportunidad. “Tenemos que darnos la oportunidad de explorar nuevamente los mitos que existen en la sociedad respecto al VIH y su transmisión para derribarlos. Las personas que viven con VIH están en tratamiento, están protegidas y pueden vivir de manera normal”, sostiene. La voz institucional que respalda esta postura proviene de AIDS Healthcare Foundation (AHF), fundada en 1987 y actualmente la mayor organización global dedicada a la atención del VIH y sida. Con presencia en 48 países y más de 2,5 millones de personas bajo tratamiento, AHF combina provisión de medicamentos con prevención, educación y testeo rápido gratuito. En Chile, AHF opera desde 2017 y ha consolidado un centro de testeo en Santiago, sumando en 2025 nuevos espacios en Concepción y Antofagasta. “Lo más preocupante sigue siendo la falta de acceso equitativo a métodos de prevención modernos y el estigma que inhibe a miles de personas de hacerse el test”, advierte Becerra. “Avanzamos, pero no al ritmo que el país necesita. Es urgente fortalecer la educación sexual integral y ampliar la disponibilidad de pruebas rápidas en la salud pública”. A más de cuatro décadas del inicio de la epidemia mundial, el desafío ya no es solo biomédico. Es cultural. “Debemos abandonar la culpa y la desinformación. El VIH hoy es un virus controlable. Lo que no está controlado todavía es el estigma”, concluye el médico.
El actor estadounidense Eric Dane, conocido internacionalmente por su papel como el Dr. Mark Sloan en Grey’s Anatomy y por su trabajo en series como Euphoria, falleció el reciente 19 de febrero de 2026 a los 53 años, tras una dura batalla contra esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa progresiva y fatal. Dane había hecho público su diagnóstico en abril de 2025, casi diez meses antes de su deceso, comunicando que padecía esta enfermedad sin cura conocida. A través de sus redes y apariciones públicas, mantuvo una actitud de lucha y esperanza, y se convirtió en un defensor de la concienciación sobre la ELA y la investigación médica. ¿Qué es la ELA? La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es un trastorno neurodegenerativo que afecta las neuronas motoras responsables de controlar los músculos voluntarios. Con el tiempo, estas neuronas se deterioran y mueren, lo que lleva a una debilidad muscular progresiva, pérdida de la capacidad para hablar, tragar y, finalmente, respirar. Dr. Pablo Salinas, docente de la Universidad del Alba, explica que “la ELA es una condición progresiva del sistema nervioso central en la que las células encargadas de mover los músculos —las motoneuronas— dejan de funcionar. Esto provoca que personas que inicialmente tienen dificultad para caminar o realizar tareas básicas, con el tiempo pierdan la capacidad de controlar gran parte de sus músculos”. “No existe una causa única conocida ni una cura aprobada que detenga su avance. La investigación médica hoy apunta a enfoques que buscan ralentizar la progresión y mejorar la calidad de vida, pero aún estamos lejos de una terapia curativa”, detalla el docente. Señales de alerta y síntomas Según el doctor, “las señales tempranas más comunes incluyen debilidad o calambres musculares, dificultad para realizar movimientos finos con las manos, problemas para hablar o deglutir. Cualquier síntoma neuromuscular persistente debe ser evaluado por un especialista lo antes posible”. “No existe una forma comprobada de prevenir la ELA, pero reconocer tempranamente los signos puede ayudar a preparar un plan de atención integral que incluya fisioterapia, apoyo respiratorio y manejo multidisciplinario de los síntomas”, destacó Pablo Salinas. La esperanza de vida tras el diagnóstico varía, con un promedio de 2 a 5 años, aunque hay casos que superan esta cifra dependiendo de la progresión de la enfermedad, el acceso a tratamientos y el apoyo multidisciplinario. “Aunque esta enfermedad crónica no tiene un tratamiento curativo ni una causa claramente definida, las terapias disponibles están orientadas a paliar sus efectos y a lograr que las personas mantengan la mayor funcionalidad posible. Lamentablemente, la expectativa de vida suele ser baja y existen distintas variantes de la enfermedad, de las cuales depende el pronóstico”, señaló el experto. La batalla de Eric Dane Tras su diagnóstico en 2025, Dane fue visto en público con signos crecientes del deterioro físico característico de la ELA, incluyendo dificultad para caminar y hablar y eventualmente el uso de una silla de ruedas. A pesar de ello, mantuvo su presencia pública y su compromiso con visibilizar la condición, compartiendo mensajes de fuerza y realismo sobre la enfermedad. Su familia confirmó que pasó sus últimos días rodeado de sus seres queridos, incluida su esposa y sus dos hijas, y destacó el compromiso del actor con la concienciación sobre la ELA y la necesidad de avanzar en la investigación.
Durante el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el doctor Patricio Villarroel se refirió a las eventuales secuelas que habría dejado el COVID-19. El doctor señaló que en la actualidad se observa mayor frecuencia de infecciones respiratorias prolongadas, alteraciones metabólicas como resistencia a la insulina y otros cuadros asociados a procesos inflamatorios. En la conversación explicó que el virus hoy circula con síntomas más leves, pero advirtió que en algunas personas podrían persistir efectos vinculados a inflamación sistémica. Como recomendación, enfatizó la importancia de reducir alimentos ultraprocesados y harinas refinadas, privilegiar productos ricos en omega 3, mantener actividad física, buena hidratación, ventilación de espacios y hábitos preventivos para fortalecer el sistema inmune.
Tras un nuevo caso que reabrió el debate público, especialista recalca que el VIH es hoy una condición crónica controlable, con tratamiento garantizado en Chile y con evidencia que confirma que una persona con carga viral indetectable no transmite el virus, aunque el estigma persiste. El debate volvió a instalarse en la agenda pública. En medio de cuestionamientos y acusaciones de discriminación en televisión, el foco ya no solo está en el testimonio individual de una figura pública, sino en cuánto entiende realmente la sociedad chilena sobre qué significa vivir con VIH en 2026. Para el Dr. Carlos Becerra, médico salubrista y gerente del Programa País de AHF Chile, es clave partir por la evidencia científica. “Hoy en día vivir con VIH es equivalente a padecer una afección crónica como la diabetes o la hipertensión. En Chile existen alrededor de 100 mil personas que viven con el virus en su sangre, y la gran mayoría está en tratamiento”, explica. Ese tratamiento, basado en terapia antirretroviral combinada, permite que la carga viral disminuya a niveles tan bajos que se vuelve indetectable en exámenes de laboratorio. “Cuando la carga viral es indetectable, el virus es intransmisible. Es decir, la persona no transmite el VIH. Eso está absolutamente demostrado por la evidencia científica internacional”, subraya Becerra. Afección crónica controlable En términos médicos, agrega, el VIH hoy es una afección crónica controlable. “En 2026 no debiera generar ninguna muerte por sida si la persona está diagnosticada y en tratamiento. El sida es la etapa avanzada, cuando el virus se descontrola. Pero eso ocurre principalmente en casos de diagnóstico tardío o abandono de terapia”, precisa. Garantías Explícitas en Salud (GES). Las personas afiliadas a Fonasa pueden acceder de manera gratuita en los policlínicos especializados distribuidos a lo largo del país. “Con un medicamento diario, una persona puede hacer una vida absolutamente normal, trabajar, tener pareja y proyectarse como cualquier otra”, enfatiza Becerra. Sin embargo, la información no siempre avanza al mismo ritmo que la ciencia. Para Becerra, el estigma tiene dos raíces profundas: la ignorancia y la culpa: “Todavía hay mitos sobre transmisión por saliva, por compartir un baño o utensilios, lo que está completamente descartado. Y, por otro lado, existe la idea de que el diagnóstico es una consecuencia de una conducta ‘incorrecta’. Eso genera una carga moral que no corresponde”. El especialista es categórico. Las estadísticas, dice, muestran que lo que existen son conductas sexuales inseguras, y eso puede ocurrir en cualquier contexto. “Tener relaciones sexuales sin preservativo con una pareja nueva ya es una práctica de riesgo. No se trata de ‘culpas’, sino de prevención”, recalca. A su juicio, cada episodio mediático que reabre la discusión es también una oportunidad. “Tenemos que darnos la oportunidad de explorar nuevamente los mitos que existen en la sociedad respecto al VIH y su transmisión para derribarlos. Las personas que viven con VIH están en tratamiento, están protegidas y pueden vivir de manera normal”, sostiene. La voz institucional que respalda esta postura proviene de AIDS Healthcare Foundation (AHF), fundada en 1987 y actualmente la mayor organización global dedicada a la atención del VIH y sida. Con presencia en 48 países y más de 2,5 millones de personas bajo tratamiento, AHF combina provisión de medicamentos con prevención, educación y testeo rápido gratuito. En Chile, AHF opera desde 2017 y ha consolidado un centro de testeo en Santiago, sumando en 2025 nuevos espacios en Concepción y Antofagasta. “Lo más preocupante sigue siendo la falta de acceso equitativo a métodos de prevención modernos y el estigma que inhibe a miles de personas de hacerse el test”, advierte Becerra. “Avanzamos, pero no al ritmo que el país necesita. Es urgente fortalecer la educación sexual integral y ampliar la disponibilidad de pruebas rápidas en la salud pública”. A más de cuatro décadas del inicio de la epidemia mundial, el desafío ya no es solo biomédico. Es cultural. “Debemos abandonar la culpa y la desinformación. El VIH hoy es un virus controlable. Lo que no está controlado todavía es el estigma”, concluye el médico.