La ciudad de Guayaquil, en Ecuador, fue confirmada como sede de los Juegos Sudamericanos Escolares 2026, tras la Asamblea del Consejo Sudamericano del Deporte (Consude) desarrollada en Asunción, Paraguay, instancia en la que participó la ministra del Deporte, Natalia Ducó. Durante el encuentro, la autoridad destacó la importancia de este certamen para el desarrollo del deporte formativo y el fortalecimiento de los Juegos Deportivos Escolares (JDE) en Chile. Según indicó, el objetivo es seguir potenciando la participación de jóvenes deportistas y proyectar nuevos talentos a nivel internacional. En ese contexto, el seremi del Deporte de Magallanes, Jacques Roux Vidal, señaló que existe expectativa en la región respecto a la próxima edición del torneo, recordando que en los Sudamericanos Escolares de Asunción 2025 participaron cuatro deportistas magallánicos en la disciplina de básquetbol 3x3. La confirmación de Ecuador como sede se da junto al inicio de los Juegos Deportivos Escolares 2026, evento que proyecta reunir a más de 210 mil jóvenes de todo Chile. Los campeones nacionales de la categoría Sub 14, cuya final se disputará en septiembre en Valparaíso, serán quienes representen al país en la cita internacional. Desde el Ministerio del Deporte y el Instituto Nacional de Deportes destacaron que este proceso busca consolidar la competencia escolar como una plataforma clave para la detección y desarrollo de nuevos talentos deportivos.
La instancia fue impulsada por el Servicio Local de Educación Pública Magallanes, en el contexto de recientes hechos de violencia registrados en distintos puntos del país. La iniciativa siguió orientaciones del Ministerio de Educación de Chile, con el objetivo de fortalecer una cultura de prevención y resguardo en los espacios educativos. Durante las jornadas, los estudiantes trabajaron en la identificación de situaciones de riesgo y en la importancia de comunicar oportunamente estos escenarios, promoviendo relaciones basadas en la empatía y la responsabilidad dentro de la comunidad escolar. En paralelo, funcionarios y funcionarias abordaron situaciones prácticas orientadas a definir conductas preventivas y protocolos de acción frente a eventuales riesgos, generando instancias de análisis desde sus respectivas experiencias en los establecimientos. Para el desarrollo de estas actividades se dispusieron materiales diferenciados según nivel educativo, abarcando primer y segundo ciclo básico, educación especial y enseñanza media, además de equipos educativos, quienes aportaron sus conclusiones en torno a la convivencia y la seguridad escolar.
Un producto premium producido en Magallanes y habitualmente destinado a los mercados internacionales más exigentes, ahora será parte de la alimentación regular de más de 11.800 estudiantes de la región. Gracias a que Blumar se convirtió en proveedor del Programa de Alimentación Escolar (PAE), niños y jóvenes de 67 establecimientos educacionales públicos y subvencionados accederán mensualmente a salmón atlántico de primera calidad, cultivado y procesado íntegramente en territorio magallánico. El programa, que comenzó a implementarse en marzo, contempla la distribución de mil kilos mensuales de salmón premium durante 2026, representando un hito en la alimentación escolar regional al introducir por primera vez de manera sistemática este alimento de alto valor nutricional. Estamos muy contentos de poder contribuir directamente al desarrollo y bienestar de los estudiantes magallánicos con un producto que es parte de la identidad productiva de nuestra región. Este salmón que ahora llegará a la mesa de miles de niños y jóvenes es exactamente el mismo que exportamos a los mercados más exigentes del mundo, destacó la jefa de Tienda Mercado Blumar, Trinidad Amézaga. De proyecto piloto a solución nutricional regional Lo que comenzó en 2025 como donaciones voluntarias de salmón a tres establecimientos educacionales –colegios de Río Verde, Barranco Amarillo y Liceo María Behety–, ahora se expande a toda la región tras la incorporación del salmón al menú del PAE y la posterior incorporación de Blumar como proveedor en el proceso licitatorio. El día del salmón es el más concurrido, no queda nada en los platos de los niños, comentaban las manipuladoras de alimentos durante la experiencia piloto del año pasado, confirmando la excelente recepción de este producto entre los estudiantes. El salmón entregado corresponde a filetes de salmón atlántico premium con piel sellados al vacío, proveniente de centros de cultivo en Río Verde y Última Esperanza, procesado en la planta Blumar Magallanes de Punta Arenas, asegurando así una cadena de producción 100% regional. Nutrición de calidad para el desarrollo infantil Para los estudiantes magallánicos, la incorporación de salmón premium en su alimentación regular representa un significativo aporte nutricional. Rico en omega 3, vitaminas y minerales esenciales, este alimento contribuye directamente al desarrollo cognitivo y físico de los niños y jóvenes en etapa escolar. Para 2026, además de la provisión regular de salmón, la empresa contempla replicar y ampliar las actividades desarrolladas anteriormente a través de Mercado Blumar, incluyendo degustaciones, puntos de educación nutricional y nuevas experiencias como clases de cocina y técnicas de preparación. Fortaleciendo el vínculo con la comunidad regional La participación de Blumar en el PAE profundiza su compromiso con Magallanes, sumándose a otras iniciativas como el apoyo al Chapuzón del Estrecho, Chapuzón Kids, el trabajo con liceos técnico-profesionales, la donación mensual de salmón para los Ecomercados impulsados por Fosis y la presencia en la región de la única tienda de la empresa, Mercado Blumar –que este 2026 cumplirá cuatro años–. Esta iniciativa representa fielmente nuestro propósito de nutrir personas honrando el océano, y nos permite fortalecer el vínculo entre lo que producimos en la región y quienes habitan en ella, especialmente las nuevas generaciones, concluyó Amézaga.
Para las niñas, niños y sus familias, el ingreso a la sala cuna o al jardín infantil constituye un momento significativo, que puede despertar una serie de interrogantes y aprehensiones, junto con traer una importante carga simbólica. También, es un desafío para los equipos educativos, quienes son los llamados a generar instancias que faciliten este proceso y promuevan espacios de bienestar. El hecho de explorar un espacio distinto al conocido hasta ese momento –junto a personas nuevas– puede generar diversas reacciones e incidir en la forma en que niñas y niños inician su trayectoria educativa. Acá, pueden influir factores como el momento del desarrollo en que se encuentren niñas y niños, y sus singularidades. Desde el enfoque de derechos y la crianza respetuosa, es clave reconocer a niñas y niños como sujetos de derechos. Su ingreso al jardín infantil requiere un acompañamiento sensible de las personas adultas, que valide sus emociones y características, respete sus tiempos y brinde explicaciones acordes a su etapa de desarrollo, favoreciendo su bienestar, confianza y autonomía. Por ejemplo, si una guagua ingresa a sala cuna, puede que se inquiete o llore al separarse de su madre, padre o persona significativa, o es posible que esté más irritable o que presente dificultades para conciliar el sueño. Asimismo, son esperables en niñas y niños de mayor edad conductas como llanto, timidez, dificultades para separarse de la persona significativa o ingresar al jardín sin despedirse. Por eso el amor, acompañamiento y comprensión en esta etapa de familiarización es clave. En este sentido, el programa Fonoinfancia de Fundación Integra destaca algunos aspectos que las familias pueden considerar al momento de enfrentar el paso de la casa al jardín infantil: Anticipe la experiencia: converse con niñas y niños de forma clara y acorde a su edad sobre lo que vivirán en el jardín infantil. Explíqueles quiénes estarán, qué actividades realizarán, quién irá a buscarles y a qué hora, reforzando especialmente esto último. Muestre disponibilidad: escuche con atención lo que niñas y niños expresan con palabras, gestos o emociones. Ofrezca cercanía física si la requieren e invíteles a preguntar y compartir sus emociones. Transmita seguridad: Explique que el jardín infantil es un espacio seguro donde le cuidarán, podrá jugar y aprender con otras niñas y niños de su edad, usar materiales distintos a los de casa y tener experiencias nuevas. Confianza y tranquilidad: nunca mienta ni haga promesas que no podrá cumplir. Al dejar a la niña o niño en la sala cuna o jardín infantil evite irse de forma abrupta. Despídase con calma y refuerce que volverá a buscarle en un momento determinado. Cada ritmo es válido: cada niña y niño es único y vivirá este proceso de manera diferente. No hay una única forma de reaccionar. Tenga en cuenta que todas las emociones son válidas y forman parte del proceso de familiarización. Finalmente, el director regional de Fundación Integra Magallanes, Alan Carrasco Concha, planteó que “esta etapa también es una oportunidad de aprendizaje, por lo que escuchar, estar atentos a las necesidades y acompañar con amor a niñas y niños es fundamental”, invitando a las familias que requieran orientación sobre este tema o crianza respetuosa, a recurrir a Fonoinfancia, programa de asesoría psicológica especializada no presencial de Fundación Integra, llamando de forma gratuita al teléfono 800 200 818 o a través del chat disponible en www.fonoinfancia.cl.
En el programa Conversando con Cristina, la exdocente escolar y universitaria Cecilia Feliú abordó los principales desafíos del inicio del año escolar, destacando que el regreso a clases no solo implica comprar útiles, sino también retomar rutinas y hábitos que durante el verano se relajan considerablemente. “Los niños han estado casi dos meses despertando tarde y usando el celular gran parte del día. Ese cambio de hábito lo tiene que hacer la familia para que el retorno sea lo antes posible a la normalidad”, señaló. Feliú explicó que la adaptación no es igual para todos. Mientras los estudiantes más pequeños suelen volver con entusiasmo, los adolescentes enfrentan mayores dificultades para ajustarse nuevamente a los horarios y exigencias académicas. Por ello, recalcó la importancia de que los primeros días de clases no sean rígidos ni sobrecargados de contenidos, sino que contemplen instancias de bienvenida, conversación y actividades lúdicas que permitan una transición más amable. En ese proceso, destacó el rol fundamental del docente. “La recepción es clave, sobre todo en los más pequeños. De cómo el profesor o profesora reciba al curso depende mucho cómo se desarrollará el año”, afirmó. Añadió que también es necesario motivar a los estudiantes mayores, especialmente a quienes enfrentan desafíos como la preparación para la educación superior, entendiendo que cada etapa requiere acompañamiento distinto. Uno de los puntos que más enfatizó fue la necesidad de fortalecer la expresión oral en las escuelas. Según explicó, hoy muchos jóvenes presentan dificultades para expresar ideas con claridad, argumentar y opinar con fundamento. “Hablar y expresar lo que uno piensa es fundamental para la vida. No solo en el colegio, sino cuando uno busca trabajo o se desenvuelve en cualquier ámbito”, sostuvo, subrayando que esta habilidad debe trabajarse de manera transversal en todas las asignaturas. Respecto al uso del celular en las salas de clase, Feliú planteó que se trata de un tema complejo que requiere diálogo y consensos más que prohibiciones tajantes. Si bien reconoció que no corresponde su uso durante una clase, indicó que la tecnología puede ser una herramienta útil si existe regulación y acuerdos claros. Asimismo, enfatizó la importancia de fortalecer la convivencia escolar mediante el respeto, la tolerancia y la buena comunicación. Finalmente, hizo un llamado a reforzar hábitos y valores desde la escuela, entendiendo que muchas veces los docentes deben asumir desafíos formativos que antes recaían principalmente en el hogar. “Nada viene del cielo. Estudiar es un esfuerzo grande para las familias y los estudiantes deben aprovechar esa oportunidad con responsabilidad y respeto”, concluyó, destacando que la formación va más allá de los contenidos académicos y apunta al desarrollo integral de las personas.
La ciudad de Guayaquil, en Ecuador, fue confirmada como sede de los Juegos Sudamericanos Escolares 2026, tras la Asamblea del Consejo Sudamericano del Deporte (Consude) desarrollada en Asunción, Paraguay, instancia en la que participó la ministra del Deporte, Natalia Ducó. Durante el encuentro, la autoridad destacó la importancia de este certamen para el desarrollo del deporte formativo y el fortalecimiento de los Juegos Deportivos Escolares (JDE) en Chile. Según indicó, el objetivo es seguir potenciando la participación de jóvenes deportistas y proyectar nuevos talentos a nivel internacional. En ese contexto, el seremi del Deporte de Magallanes, Jacques Roux Vidal, señaló que existe expectativa en la región respecto a la próxima edición del torneo, recordando que en los Sudamericanos Escolares de Asunción 2025 participaron cuatro deportistas magallánicos en la disciplina de básquetbol 3x3. La confirmación de Ecuador como sede se da junto al inicio de los Juegos Deportivos Escolares 2026, evento que proyecta reunir a más de 210 mil jóvenes de todo Chile. Los campeones nacionales de la categoría Sub 14, cuya final se disputará en septiembre en Valparaíso, serán quienes representen al país en la cita internacional. Desde el Ministerio del Deporte y el Instituto Nacional de Deportes destacaron que este proceso busca consolidar la competencia escolar como una plataforma clave para la detección y desarrollo de nuevos talentos deportivos.
La instancia fue impulsada por el Servicio Local de Educación Pública Magallanes, en el contexto de recientes hechos de violencia registrados en distintos puntos del país. La iniciativa siguió orientaciones del Ministerio de Educación de Chile, con el objetivo de fortalecer una cultura de prevención y resguardo en los espacios educativos. Durante las jornadas, los estudiantes trabajaron en la identificación de situaciones de riesgo y en la importancia de comunicar oportunamente estos escenarios, promoviendo relaciones basadas en la empatía y la responsabilidad dentro de la comunidad escolar. En paralelo, funcionarios y funcionarias abordaron situaciones prácticas orientadas a definir conductas preventivas y protocolos de acción frente a eventuales riesgos, generando instancias de análisis desde sus respectivas experiencias en los establecimientos. Para el desarrollo de estas actividades se dispusieron materiales diferenciados según nivel educativo, abarcando primer y segundo ciclo básico, educación especial y enseñanza media, además de equipos educativos, quienes aportaron sus conclusiones en torno a la convivencia y la seguridad escolar.
Un producto premium producido en Magallanes y habitualmente destinado a los mercados internacionales más exigentes, ahora será parte de la alimentación regular de más de 11.800 estudiantes de la región. Gracias a que Blumar se convirtió en proveedor del Programa de Alimentación Escolar (PAE), niños y jóvenes de 67 establecimientos educacionales públicos y subvencionados accederán mensualmente a salmón atlántico de primera calidad, cultivado y procesado íntegramente en territorio magallánico. El programa, que comenzó a implementarse en marzo, contempla la distribución de mil kilos mensuales de salmón premium durante 2026, representando un hito en la alimentación escolar regional al introducir por primera vez de manera sistemática este alimento de alto valor nutricional. Estamos muy contentos de poder contribuir directamente al desarrollo y bienestar de los estudiantes magallánicos con un producto que es parte de la identidad productiva de nuestra región. Este salmón que ahora llegará a la mesa de miles de niños y jóvenes es exactamente el mismo que exportamos a los mercados más exigentes del mundo, destacó la jefa de Tienda Mercado Blumar, Trinidad Amézaga. De proyecto piloto a solución nutricional regional Lo que comenzó en 2025 como donaciones voluntarias de salmón a tres establecimientos educacionales –colegios de Río Verde, Barranco Amarillo y Liceo María Behety–, ahora se expande a toda la región tras la incorporación del salmón al menú del PAE y la posterior incorporación de Blumar como proveedor en el proceso licitatorio. El día del salmón es el más concurrido, no queda nada en los platos de los niños, comentaban las manipuladoras de alimentos durante la experiencia piloto del año pasado, confirmando la excelente recepción de este producto entre los estudiantes. El salmón entregado corresponde a filetes de salmón atlántico premium con piel sellados al vacío, proveniente de centros de cultivo en Río Verde y Última Esperanza, procesado en la planta Blumar Magallanes de Punta Arenas, asegurando así una cadena de producción 100% regional. Nutrición de calidad para el desarrollo infantil Para los estudiantes magallánicos, la incorporación de salmón premium en su alimentación regular representa un significativo aporte nutricional. Rico en omega 3, vitaminas y minerales esenciales, este alimento contribuye directamente al desarrollo cognitivo y físico de los niños y jóvenes en etapa escolar. Para 2026, además de la provisión regular de salmón, la empresa contempla replicar y ampliar las actividades desarrolladas anteriormente a través de Mercado Blumar, incluyendo degustaciones, puntos de educación nutricional y nuevas experiencias como clases de cocina y técnicas de preparación. Fortaleciendo el vínculo con la comunidad regional La participación de Blumar en el PAE profundiza su compromiso con Magallanes, sumándose a otras iniciativas como el apoyo al Chapuzón del Estrecho, Chapuzón Kids, el trabajo con liceos técnico-profesionales, la donación mensual de salmón para los Ecomercados impulsados por Fosis y la presencia en la región de la única tienda de la empresa, Mercado Blumar –que este 2026 cumplirá cuatro años–. Esta iniciativa representa fielmente nuestro propósito de nutrir personas honrando el océano, y nos permite fortalecer el vínculo entre lo que producimos en la región y quienes habitan en ella, especialmente las nuevas generaciones, concluyó Amézaga.
Para las niñas, niños y sus familias, el ingreso a la sala cuna o al jardín infantil constituye un momento significativo, que puede despertar una serie de interrogantes y aprehensiones, junto con traer una importante carga simbólica. También, es un desafío para los equipos educativos, quienes son los llamados a generar instancias que faciliten este proceso y promuevan espacios de bienestar. El hecho de explorar un espacio distinto al conocido hasta ese momento –junto a personas nuevas– puede generar diversas reacciones e incidir en la forma en que niñas y niños inician su trayectoria educativa. Acá, pueden influir factores como el momento del desarrollo en que se encuentren niñas y niños, y sus singularidades. Desde el enfoque de derechos y la crianza respetuosa, es clave reconocer a niñas y niños como sujetos de derechos. Su ingreso al jardín infantil requiere un acompañamiento sensible de las personas adultas, que valide sus emociones y características, respete sus tiempos y brinde explicaciones acordes a su etapa de desarrollo, favoreciendo su bienestar, confianza y autonomía. Por ejemplo, si una guagua ingresa a sala cuna, puede que se inquiete o llore al separarse de su madre, padre o persona significativa, o es posible que esté más irritable o que presente dificultades para conciliar el sueño. Asimismo, son esperables en niñas y niños de mayor edad conductas como llanto, timidez, dificultades para separarse de la persona significativa o ingresar al jardín sin despedirse. Por eso el amor, acompañamiento y comprensión en esta etapa de familiarización es clave. En este sentido, el programa Fonoinfancia de Fundación Integra destaca algunos aspectos que las familias pueden considerar al momento de enfrentar el paso de la casa al jardín infantil: Anticipe la experiencia: converse con niñas y niños de forma clara y acorde a su edad sobre lo que vivirán en el jardín infantil. Explíqueles quiénes estarán, qué actividades realizarán, quién irá a buscarles y a qué hora, reforzando especialmente esto último. Muestre disponibilidad: escuche con atención lo que niñas y niños expresan con palabras, gestos o emociones. Ofrezca cercanía física si la requieren e invíteles a preguntar y compartir sus emociones. Transmita seguridad: Explique que el jardín infantil es un espacio seguro donde le cuidarán, podrá jugar y aprender con otras niñas y niños de su edad, usar materiales distintos a los de casa y tener experiencias nuevas. Confianza y tranquilidad: nunca mienta ni haga promesas que no podrá cumplir. Al dejar a la niña o niño en la sala cuna o jardín infantil evite irse de forma abrupta. Despídase con calma y refuerce que volverá a buscarle en un momento determinado. Cada ritmo es válido: cada niña y niño es único y vivirá este proceso de manera diferente. No hay una única forma de reaccionar. Tenga en cuenta que todas las emociones son válidas y forman parte del proceso de familiarización. Finalmente, el director regional de Fundación Integra Magallanes, Alan Carrasco Concha, planteó que “esta etapa también es una oportunidad de aprendizaje, por lo que escuchar, estar atentos a las necesidades y acompañar con amor a niñas y niños es fundamental”, invitando a las familias que requieran orientación sobre este tema o crianza respetuosa, a recurrir a Fonoinfancia, programa de asesoría psicológica especializada no presencial de Fundación Integra, llamando de forma gratuita al teléfono 800 200 818 o a través del chat disponible en www.fonoinfancia.cl.
En el programa Conversando con Cristina, la exdocente escolar y universitaria Cecilia Feliú abordó los principales desafíos del inicio del año escolar, destacando que el regreso a clases no solo implica comprar útiles, sino también retomar rutinas y hábitos que durante el verano se relajan considerablemente. “Los niños han estado casi dos meses despertando tarde y usando el celular gran parte del día. Ese cambio de hábito lo tiene que hacer la familia para que el retorno sea lo antes posible a la normalidad”, señaló. Feliú explicó que la adaptación no es igual para todos. Mientras los estudiantes más pequeños suelen volver con entusiasmo, los adolescentes enfrentan mayores dificultades para ajustarse nuevamente a los horarios y exigencias académicas. Por ello, recalcó la importancia de que los primeros días de clases no sean rígidos ni sobrecargados de contenidos, sino que contemplen instancias de bienvenida, conversación y actividades lúdicas que permitan una transición más amable. En ese proceso, destacó el rol fundamental del docente. “La recepción es clave, sobre todo en los más pequeños. De cómo el profesor o profesora reciba al curso depende mucho cómo se desarrollará el año”, afirmó. Añadió que también es necesario motivar a los estudiantes mayores, especialmente a quienes enfrentan desafíos como la preparación para la educación superior, entendiendo que cada etapa requiere acompañamiento distinto. Uno de los puntos que más enfatizó fue la necesidad de fortalecer la expresión oral en las escuelas. Según explicó, hoy muchos jóvenes presentan dificultades para expresar ideas con claridad, argumentar y opinar con fundamento. “Hablar y expresar lo que uno piensa es fundamental para la vida. No solo en el colegio, sino cuando uno busca trabajo o se desenvuelve en cualquier ámbito”, sostuvo, subrayando que esta habilidad debe trabajarse de manera transversal en todas las asignaturas. Respecto al uso del celular en las salas de clase, Feliú planteó que se trata de un tema complejo que requiere diálogo y consensos más que prohibiciones tajantes. Si bien reconoció que no corresponde su uso durante una clase, indicó que la tecnología puede ser una herramienta útil si existe regulación y acuerdos claros. Asimismo, enfatizó la importancia de fortalecer la convivencia escolar mediante el respeto, la tolerancia y la buena comunicación. Finalmente, hizo un llamado a reforzar hábitos y valores desde la escuela, entendiendo que muchas veces los docentes deben asumir desafíos formativos que antes recaían principalmente en el hogar. “Nada viene del cielo. Estudiar es un esfuerzo grande para las familias y los estudiantes deben aprovechar esa oportunidad con responsabilidad y respeto”, concluyó, destacando que la formación va más allá de los contenidos académicos y apunta al desarrollo integral de las personas.