Con el arribo de las últimas dotaciones a bordo del rompehielos Almirante Viel de la Armada de Chile, el Instituto Antártico Chileno (INACH) dio por finalizada la etapa estival de la 62.ª Expedición Científica Antártica (ECA 62). La campaña, que se extendió desde noviembre de 2025 hasta la primera semana de abril, se transformó en una de las más complejas logísticamente, pero destacable en términos científicos de vanguardia y diplomacia polar. El éxito de la ECA 62 radicó en una compleja red de transporte y colaboración en terreno. El despliegue no solo contó con el soporte de la Armada, Ejército y Fuerza Aérea de Chile, sino que también integró buques y aeronaves de las marinas de Colombia y Perú, fortaleciendo la cooperación latinoamericana en el Continente Blanco. A nivel local, el soporte logístico y traslado de investigadores fue reforzado por el buque Betanzos y los vuelos de Aerovías DAP. Asimismo, la investigación en el mar contó con la lancha científica Karpuj del INACH, que brindó soporte directo a diversos proyectos oceanográficos y biológicos en zonas costeras de la península Antártica. En términos de infraestructura, la base Profesor Julio Escudero, en isla Rey Jorge, completó la reposición de su techumbre para que pueda enfrentar el riguroso invierno polar. El director del INACH, Gino Casassa Rogazinski, añadió que no solo estamos contentos porque se cumplió con el despliegue logístico necesario para sostener nuestra ciencia en el territorio antártico, sino que nos permitió profundizar en investigaciones sobre la crisis climática, desde el retroceso de glaciares, la instalación de un nuevo sensor del cambio climático en la base del monte Vinson, hasta los avances de la colonización vegetal en la Península. Además, tuvimos la visita de un grupo de embajadores de países puertas de entrada al Continente Blanco. Además, contamos con la visita del Ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna. El canciller visitó la base Escudero, se reunió con investigadoras e investigadores y reafirmó el compromiso de Chile con el Tratado Antártico. Y para finalizar la campaña estival, recibimos a la Delegada Presidencial de Magallanes y de la Antártica Chilena, Ericka Farías Guerra. Los números de la ECA 62 Asimismo, se desarrollaron 40 proyectos científicos en terreno con alta complejidad en diversas zonas del territorio antártico, desde muestreos de vegetación, nieve, agua, kril, peces, hasta mediciones glaciológicas. En total se alcanzó la cifra de 140 investigadores en territorio antártico, de los cuales 64 fueron mujeres, y 76 hombres. La participación de las mujeres sigue siendo un pilar fundamental para el desarrollo del Programa Nacional de Ciencia Antártica. Un total de 119 mujeres participaron de esta expedición, en los diversos despliegues en la temporada en territorio antártico, cumpliendo roles, como científicas, logísticas, estudiantes, autoridades, entre otras. Ciencia de vanguardia: del monte Vinson a la base Escudero Uno de los hitos de la temporada fue la instalación de sensores antárticos en puntos estratégicos de la Península y en el monte Vinson (cerca del glaciar Unión a 1.000 kilómetros del polo sur), permitiendo capturar datos en tiempo real de la denominada Antártica Profunda. Así mismo y gracias a un buque de la Armada de Colombia, un grupo de profesionales del INACH pudo instalar y efectuar mantenimiento a la red de sensores del cambio climático. Chile reafirmó su rol como puente logístico y científico global, apoyando a 13 Programas Antárticos Nacionales y realizando colaboraciones especiales con países como Alemania, Brasil, Colombia, Corea del Sur, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Perú, Polonia, Portugal, Rusia y Türkiye. Además, se brindó apoyo a un proyecto de China en el marco de la red internacional POLARIN, destacando la apertura de las bases chilenas a la colaboración global. En lo relacionado a la capacidad logística, Punta Arenas se consolidó nuevamente como el núcleo del soporte polar. El INACH brindó apoyo logístico a un total de 393 personas, facilitando su labor en las condiciones más extremas del planeta. En operación de carga, se movilizaron vía aérea 10.687 kg hacia la Antártica. A su vez, por vía marítima el número total de carga llegó a 82.742 kg representados en 460 m 3 . El regreso seguro de los científicos y científicas, así como del personal logístico, tras meses de trabajo bajo condiciones extremas, reafirma el liderazgo de nuestro país y el rol de Punta Arenas como la puerta de entrada a la Antártica. Además, hay que sumar que existieron investigaciones en la base Bernardo O'Higgins del Ejército, y en base Yelcho, la otra estación científica del INACH ubicada en isla Doumer. Asimismo, resaltar la realización de tres campamentos en isla Livingston, punta Armonía y punta Spring. Educación y Cultura La Expedición Antártica Escolar (EAE) tuvo un lugar destacado, donde los ganadores de la pasada Feria Antártica Escolar pudieron visitar el Continente Blanco como parte de su premio. A través de esta instancia jóvenes investigadores conocieron el ecosistema polar y pudieron visitar bases extranjeras y compartir con investigadores polares. Asimismo, se presentó una exposición dedicada a la figura de Gabriela Mistral en la base Escudero, en estrecha colaboración con el Museo Gabriela Mistral en Vicuña, vinculando el legado humanista con el territorio polar en conmemoración de los 80 años de haber obtenido el premio Nobel de Literatura. El cierre de esta campaña estuvo marcado por el retorno de los últimos equipos logísticos a bordo del rompehielos Viel de la Armada de Chile. Hemos logrado efectuar ciencia de primer nivel en lugares remotos como el monte Vinson gracias al trabajo colaborativo con nuestras Fuerzas Armadas y hemos podido fortalecer nuestra base Escudero para los desafíos climáticos que vienen, señala Casassa. La base Escudero por segundo año consecutivo permanecerá abierta para investigación en su etapa invernal, donde ya se cuenta con el funcionario del INACH Jorge Kuimer como jefe de base, junto a dos investigadores del equipo del destacado investigador Francisco Fernandoy. El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
A finales del mes de febrero, un equipo de investigadores liderado por el Dr. Maximiliano Amenábar, Director Nacional de la Escuela de Biotecnología, Director de Carrera de Biotecnología e Investigador asociado del Centro de Investigación Austral Biotech de la Universidad Santo Tomás, llevó a cabo una expedición científica a distintos glaciares de Isla Rey Jorge, en la Antártica. Esta iniciativa se enmarca en el proyecto RT_24_22, financiado por el Instituto Antártico Chileno (INACH). La expedición contó además con la participación del Dr. Nelson Caro, Director del Centro de Investigación Austral Biotech, y del Dr. William Leavitt, profesor de la “University of Utah” de Estados Unidos, consolidando una colaboración internacional orientada al estudio de ecosistemas extremos. El objetivo principal de esta campaña fue la recolección de muestras subglaciares para su posterior análisis microbiológico, geoquímico y molecular, junto con la realización de mediciones fisicoquímicas in situ. Estas muestras permitirán avanzar en la comprensión de comunidades microbianas que habitan bajo el hielo, en condiciones de baja temperatura, escasa luz y limitados nutrientes, ambientes que hasta hace algunas décadas eran considerados prácticamente desprovistos de vida. Hoy se reconoce que estos ecosistemas subglaciares albergan comunidades microbianas diversas y metabólicamente activas, las cuales cumplen un rol clave en los ciclos biogeoquímicos del planeta. En este contexto, la Antártica se posiciona como un laboratorio natural único para estudiar los efectos del cambio climático, particularmente en escenarios donde el retroceso de los glaciares está exponiendo nuevos ambientes previamente inaccesibles. “Comprender la dinámica de estos ecosistemas no solo amplía nuestro conocimiento sobre los límites de la vida en la Tierra, sino que también aporta información relevante sobre procesos ambientales globales y sostenibilidad”, destaca el Dr. Amenábar. Uno de los aspectos más relevantes de esta investigación es su potencial impacto en la formación de estudiantes. El proyecto abre oportunidades concretas para que estudiantes de la carrera de Biotecnología participen en actividades de investigación aplicada, desarrollen unidades de investigación y realicen tesis en un contexto de frontera científica, contribuyendo activamente a la generación de conocimiento. Los resultados obtenidos en esta expedición permitirán avanzar en la caracterización de la biosfera subglacial antártica y evaluar su rol potencial como indicador del retroceso glaciar, aportando evidencia científica clave para comprender los cambios que enfrenta uno de los ecosistemas más sensibles del planeta.
Un velero francés llamado “Tanana”, que vendía expediciones a la Antártica por 12.500 euros (más de 13 millones de pesos chilenos), fue incautado por autoridades chilenas en la zona de Canal Beagle, ya que no contaba con autorización legal para desarrollar dicha actividad. La incautación se llevó a cabo el 1 de abril, con un operativo en el que participaron la Armada, la Policía de Investigaciones y el Servicio Nacional de Aduanas. El Capitán de Puerto de Puerto Williams, el Teniente Primero Litoral René Rojas, explicó que este operativo “fue fruto de una investigación previa que determinó que la embarcación se encontraba efectuando travesías marítimas de forma remunerada en territorio marítimo nacional, lo que contraviene la normativa marítima legal vigente”. En la misma línea, el director de Aduanas de Magallanes, Reinhold Andronoff, explicó que la incautación del “Tanana” es similar a una que se realizó en 2025, haciendo alusión al caso del velero panameño “El Doblón”, que también fue sorprendido en actividades ilícitas similares. “Se trata de yates que declaran ante Aduanas que ingresan al país para desarrollar actividades privadas, sin embargo, a través de un trabajo investigativo, se detecta que están realizando labores comerciales, vendiendo paquetes turísticos para recorrer los fiordos de esta zona del país”, comentó Andronoff. Los viajes del “Tanana” El “Tanana” cuenta con un sitio web y redes sociales, plataformas en las que ofrece sus distintas expediciones. Algunas de ellas son en territorio chileno, como el caso de la península Antártica, el Cabo de Hornos y otros sectores de la Patagonia. En el caso específico de la expedición a la Antártica, se trata de un viaje cuyo precio es de 12.500 euros y su duración es de 26 días. El velero se aborda en Ushuaia (Argentina) y se dirige hacia la península Antártica pasando por territorio marítimo chileno. Fuente: theclinic.cl
Tras 18 días de trabajo en terreno, investigadoras e investigadores del Instituto Antártico Chileno (INACH) y diversas universidades completaron una nueva expedición paleontológica en Cerro Guido y el valle del río de Las Chinas, en la comuna de Torres del Paine. La campaña, considerada la más numerosa hasta la fecha, reunió a cerca de 30 especialistas. El estudio se centró en el periodo final del Cretácico, entre 80 y 64 millones de años atrás, con el objetivo de comprender los vínculos entre la Antártica y otros territorios del antiguo supercontinente Gondwana. A través del análisis de fósiles, se busca reconstruir los patrones de migración de especies y las condiciones ambientales de la época. Uno de los principales hitos fue la identificación de sectores con el límite K/Pg en el valle del río de Las Chinas, considerado el único sitio en Chile con evidencia geoquímica de esta extinción masiva. Además, se hallaron restos de pequeños mamíferos, fósiles de tortugas y diversos vertebrados no registrados previamente en la zona. Entre los hallazgos también destacan dinosaurios como hadrosaurios, estegosaurios, terópodos y titanosaurios, junto con estudios de flora fósil vinculada a especies originadas en Gondwana. Estos descubrimientos permiten ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas que existieron en la Patagonia y su relación con la Antártica. La expedición fue desarrollada en conjunto por proyectos liderados por la Universidad de Chile y el INACH, integrando equipos de distintas instituciones académicas del país. El trabajo multidisciplinario incluyó análisis geológicos, paleontológicos y paleobotánicos para interpretar las condiciones del pasado.
Se trata de los Dres. Felipe Zúñiga Ugalde, Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales; Luis Vargas-Chacoff, Facultad de Ciencias; Kurt Paschke, Instituto de Acuicultura Sede Puerto Montt; y Dra. Daniela Nualart, investigadora de la Facultad de Ciencias. Con la finalidad de estudiar el impacto de la huella humana en la Antártica se realizó la expedición científica antártica (ECA) 62, en el marco del proyecto ANILLO ATE250052 que lidera la Dra. Carolina Merino directora del Laboratorio de Geomicrobiología de Universidad de la Frontera. En este equipo de investigadore/as se encuentra un grupo de la Universidad Austral de Chile que aportó en la búsqueda de la presencia de contaminantes en la Antártica. Durante un mes, el grupo de científicos encabezados por la Dra. Merino, realizó muestreos en 14 transectos en diferentes islas del territorio distribuidas entre Isla Lagotellerie por el sur hasta Isla Nelson por el norte en un transecto de 800 km. “Lo que busca este proyecto es evaluar el impacto de la huella humana en el continente Antártico, desde un punto de vista geológico, ecológico, ambiental y social. Buscamos indicadores que revelen este impacto, como la presencia de microplásticos, metales pesados, antibióticos, etc. Es un proyecto interdisciplinario de zonas extremas”, explicó el Dr. Zúñiga, que formó parte de la expedición. Como especialista en suelos, su labor en terreno consistió en seleccionar e identificar las zonas de colecta de muestras de suelos para análisis microbiológicos, físicos y químicos. “Primero se efectuó una caracterización del sitio, evaluando elementos como pendiente y exposición de los sitios de muestreo y la evaluación de propiedades prospectivas como densidad, y contenido de agua, entre otros.”, señaló el docente. El Dr. Zúñiga destacó la importancia de esta iniciativa ya que no existen estudios previos que evalúen desde distintas perspectivas el impacto de la huella humana. “Creo que uno de los desafíos principales de este proyecto está en el aspecto social. No me cabe duda de que el impacto humano existe, y evaluaremos con estos datos si la huella humana se intensifica a medida que nos acercamos desde el Sur (Isla Lagotellerie) hacia Isla Nelson por el norte del archipiélago Antártico. Impacto en peces y crustáceos En esta expedición, los Dres. Luis Vargas-Chacoff, Kurt Paschke y la Dra. Daniela Nualart desarrollaron una serie de experimentos centrados en el impacto de los microplásticos en organismos acuáticos, específicamente en peces y crustáceos. “El estudio no solo abordó los efectos de este contaminante de manera aislada, sino que incorporó además un segundo factor clave: las olas de calor. De esta forma, el equipo analizó distintos escenarios experimentales, evaluando el impacto del microplástico por sí solo, el de las altas temperaturas de manera independiente y, finalmente, la combinación de ambos factores”, explicó el Dr. Vargas -Chacoff. Agregó que este enfoque permite comprender cómo interactúan múltiples presiones ambientales sobre los ecosistemas acuáticos. “Por un lado, los microplásticos representan un contaminante de presencia global, cada vez más extendido en los océanos. Por otro, las olas de calor marinas están directamente vinculadas al cambio climático, un fenómeno intensificado por la actividad humana”. Los investigadores que viajaron en esta ECA marítima-terrestre fueron: Dra. Carolina Merino (Depto. Ciencias Químicas UFRO), Dr. Ignacio Jofré (BIOREN-UFRO), junto a Biotecnóloga, Carmen Gloria Mariqueo (Laboratorio de Geomicrobiología), y el Dr. Felipe Zúñiga Ugalde de la Universidad Austral de Chile. Además, en esa plataforma se encontraba el equipo dirigido por el Dr. Luis Vargas, Dr. Kurt Paschke, y la Dra. Daniela Nualart, especialistas en fisiología de organismos acuáticos e investigadores del proyecto ANILLO. Fuente: diario.uach.cl
Con el arribo de las últimas dotaciones a bordo del rompehielos Almirante Viel de la Armada de Chile, el Instituto Antártico Chileno (INACH) dio por finalizada la etapa estival de la 62.ª Expedición Científica Antártica (ECA 62). La campaña, que se extendió desde noviembre de 2025 hasta la primera semana de abril, se transformó en una de las más complejas logísticamente, pero destacable en términos científicos de vanguardia y diplomacia polar. El éxito de la ECA 62 radicó en una compleja red de transporte y colaboración en terreno. El despliegue no solo contó con el soporte de la Armada, Ejército y Fuerza Aérea de Chile, sino que también integró buques y aeronaves de las marinas de Colombia y Perú, fortaleciendo la cooperación latinoamericana en el Continente Blanco. A nivel local, el soporte logístico y traslado de investigadores fue reforzado por el buque Betanzos y los vuelos de Aerovías DAP. Asimismo, la investigación en el mar contó con la lancha científica Karpuj del INACH, que brindó soporte directo a diversos proyectos oceanográficos y biológicos en zonas costeras de la península Antártica. En términos de infraestructura, la base Profesor Julio Escudero, en isla Rey Jorge, completó la reposición de su techumbre para que pueda enfrentar el riguroso invierno polar. El director del INACH, Gino Casassa Rogazinski, añadió que no solo estamos contentos porque se cumplió con el despliegue logístico necesario para sostener nuestra ciencia en el territorio antártico, sino que nos permitió profundizar en investigaciones sobre la crisis climática, desde el retroceso de glaciares, la instalación de un nuevo sensor del cambio climático en la base del monte Vinson, hasta los avances de la colonización vegetal en la Península. Además, tuvimos la visita de un grupo de embajadores de países puertas de entrada al Continente Blanco. Además, contamos con la visita del Ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna. El canciller visitó la base Escudero, se reunió con investigadoras e investigadores y reafirmó el compromiso de Chile con el Tratado Antártico. Y para finalizar la campaña estival, recibimos a la Delegada Presidencial de Magallanes y de la Antártica Chilena, Ericka Farías Guerra. Los números de la ECA 62 Asimismo, se desarrollaron 40 proyectos científicos en terreno con alta complejidad en diversas zonas del territorio antártico, desde muestreos de vegetación, nieve, agua, kril, peces, hasta mediciones glaciológicas. En total se alcanzó la cifra de 140 investigadores en territorio antártico, de los cuales 64 fueron mujeres, y 76 hombres. La participación de las mujeres sigue siendo un pilar fundamental para el desarrollo del Programa Nacional de Ciencia Antártica. Un total de 119 mujeres participaron de esta expedición, en los diversos despliegues en la temporada en territorio antártico, cumpliendo roles, como científicas, logísticas, estudiantes, autoridades, entre otras. Ciencia de vanguardia: del monte Vinson a la base Escudero Uno de los hitos de la temporada fue la instalación de sensores antárticos en puntos estratégicos de la Península y en el monte Vinson (cerca del glaciar Unión a 1.000 kilómetros del polo sur), permitiendo capturar datos en tiempo real de la denominada Antártica Profunda. Así mismo y gracias a un buque de la Armada de Colombia, un grupo de profesionales del INACH pudo instalar y efectuar mantenimiento a la red de sensores del cambio climático. Chile reafirmó su rol como puente logístico y científico global, apoyando a 13 Programas Antárticos Nacionales y realizando colaboraciones especiales con países como Alemania, Brasil, Colombia, Corea del Sur, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Perú, Polonia, Portugal, Rusia y Türkiye. Además, se brindó apoyo a un proyecto de China en el marco de la red internacional POLARIN, destacando la apertura de las bases chilenas a la colaboración global. En lo relacionado a la capacidad logística, Punta Arenas se consolidó nuevamente como el núcleo del soporte polar. El INACH brindó apoyo logístico a un total de 393 personas, facilitando su labor en las condiciones más extremas del planeta. En operación de carga, se movilizaron vía aérea 10.687 kg hacia la Antártica. A su vez, por vía marítima el número total de carga llegó a 82.742 kg representados en 460 m 3 . El regreso seguro de los científicos y científicas, así como del personal logístico, tras meses de trabajo bajo condiciones extremas, reafirma el liderazgo de nuestro país y el rol de Punta Arenas como la puerta de entrada a la Antártica. Además, hay que sumar que existieron investigaciones en la base Bernardo O'Higgins del Ejército, y en base Yelcho, la otra estación científica del INACH ubicada en isla Doumer. Asimismo, resaltar la realización de tres campamentos en isla Livingston, punta Armonía y punta Spring. Educación y Cultura La Expedición Antártica Escolar (EAE) tuvo un lugar destacado, donde los ganadores de la pasada Feria Antártica Escolar pudieron visitar el Continente Blanco como parte de su premio. A través de esta instancia jóvenes investigadores conocieron el ecosistema polar y pudieron visitar bases extranjeras y compartir con investigadores polares. Asimismo, se presentó una exposición dedicada a la figura de Gabriela Mistral en la base Escudero, en estrecha colaboración con el Museo Gabriela Mistral en Vicuña, vinculando el legado humanista con el territorio polar en conmemoración de los 80 años de haber obtenido el premio Nobel de Literatura. El cierre de esta campaña estuvo marcado por el retorno de los últimos equipos logísticos a bordo del rompehielos Viel de la Armada de Chile. Hemos logrado efectuar ciencia de primer nivel en lugares remotos como el monte Vinson gracias al trabajo colaborativo con nuestras Fuerzas Armadas y hemos podido fortalecer nuestra base Escudero para los desafíos climáticos que vienen, señala Casassa. La base Escudero por segundo año consecutivo permanecerá abierta para investigación en su etapa invernal, donde ya se cuenta con el funcionario del INACH Jorge Kuimer como jefe de base, junto a dos investigadores del equipo del destacado investigador Francisco Fernandoy. El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
A finales del mes de febrero, un equipo de investigadores liderado por el Dr. Maximiliano Amenábar, Director Nacional de la Escuela de Biotecnología, Director de Carrera de Biotecnología e Investigador asociado del Centro de Investigación Austral Biotech de la Universidad Santo Tomás, llevó a cabo una expedición científica a distintos glaciares de Isla Rey Jorge, en la Antártica. Esta iniciativa se enmarca en el proyecto RT_24_22, financiado por el Instituto Antártico Chileno (INACH). La expedición contó además con la participación del Dr. Nelson Caro, Director del Centro de Investigación Austral Biotech, y del Dr. William Leavitt, profesor de la “University of Utah” de Estados Unidos, consolidando una colaboración internacional orientada al estudio de ecosistemas extremos. El objetivo principal de esta campaña fue la recolección de muestras subglaciares para su posterior análisis microbiológico, geoquímico y molecular, junto con la realización de mediciones fisicoquímicas in situ. Estas muestras permitirán avanzar en la comprensión de comunidades microbianas que habitan bajo el hielo, en condiciones de baja temperatura, escasa luz y limitados nutrientes, ambientes que hasta hace algunas décadas eran considerados prácticamente desprovistos de vida. Hoy se reconoce que estos ecosistemas subglaciares albergan comunidades microbianas diversas y metabólicamente activas, las cuales cumplen un rol clave en los ciclos biogeoquímicos del planeta. En este contexto, la Antártica se posiciona como un laboratorio natural único para estudiar los efectos del cambio climático, particularmente en escenarios donde el retroceso de los glaciares está exponiendo nuevos ambientes previamente inaccesibles. “Comprender la dinámica de estos ecosistemas no solo amplía nuestro conocimiento sobre los límites de la vida en la Tierra, sino que también aporta información relevante sobre procesos ambientales globales y sostenibilidad”, destaca el Dr. Amenábar. Uno de los aspectos más relevantes de esta investigación es su potencial impacto en la formación de estudiantes. El proyecto abre oportunidades concretas para que estudiantes de la carrera de Biotecnología participen en actividades de investigación aplicada, desarrollen unidades de investigación y realicen tesis en un contexto de frontera científica, contribuyendo activamente a la generación de conocimiento. Los resultados obtenidos en esta expedición permitirán avanzar en la caracterización de la biosfera subglacial antártica y evaluar su rol potencial como indicador del retroceso glaciar, aportando evidencia científica clave para comprender los cambios que enfrenta uno de los ecosistemas más sensibles del planeta.
Un velero francés llamado “Tanana”, que vendía expediciones a la Antártica por 12.500 euros (más de 13 millones de pesos chilenos), fue incautado por autoridades chilenas en la zona de Canal Beagle, ya que no contaba con autorización legal para desarrollar dicha actividad. La incautación se llevó a cabo el 1 de abril, con un operativo en el que participaron la Armada, la Policía de Investigaciones y el Servicio Nacional de Aduanas. El Capitán de Puerto de Puerto Williams, el Teniente Primero Litoral René Rojas, explicó que este operativo “fue fruto de una investigación previa que determinó que la embarcación se encontraba efectuando travesías marítimas de forma remunerada en territorio marítimo nacional, lo que contraviene la normativa marítima legal vigente”. En la misma línea, el director de Aduanas de Magallanes, Reinhold Andronoff, explicó que la incautación del “Tanana” es similar a una que se realizó en 2025, haciendo alusión al caso del velero panameño “El Doblón”, que también fue sorprendido en actividades ilícitas similares. “Se trata de yates que declaran ante Aduanas que ingresan al país para desarrollar actividades privadas, sin embargo, a través de un trabajo investigativo, se detecta que están realizando labores comerciales, vendiendo paquetes turísticos para recorrer los fiordos de esta zona del país”, comentó Andronoff. Los viajes del “Tanana” El “Tanana” cuenta con un sitio web y redes sociales, plataformas en las que ofrece sus distintas expediciones. Algunas de ellas son en territorio chileno, como el caso de la península Antártica, el Cabo de Hornos y otros sectores de la Patagonia. En el caso específico de la expedición a la Antártica, se trata de un viaje cuyo precio es de 12.500 euros y su duración es de 26 días. El velero se aborda en Ushuaia (Argentina) y se dirige hacia la península Antártica pasando por territorio marítimo chileno. Fuente: theclinic.cl
Tras 18 días de trabajo en terreno, investigadoras e investigadores del Instituto Antártico Chileno (INACH) y diversas universidades completaron una nueva expedición paleontológica en Cerro Guido y el valle del río de Las Chinas, en la comuna de Torres del Paine. La campaña, considerada la más numerosa hasta la fecha, reunió a cerca de 30 especialistas. El estudio se centró en el periodo final del Cretácico, entre 80 y 64 millones de años atrás, con el objetivo de comprender los vínculos entre la Antártica y otros territorios del antiguo supercontinente Gondwana. A través del análisis de fósiles, se busca reconstruir los patrones de migración de especies y las condiciones ambientales de la época. Uno de los principales hitos fue la identificación de sectores con el límite K/Pg en el valle del río de Las Chinas, considerado el único sitio en Chile con evidencia geoquímica de esta extinción masiva. Además, se hallaron restos de pequeños mamíferos, fósiles de tortugas y diversos vertebrados no registrados previamente en la zona. Entre los hallazgos también destacan dinosaurios como hadrosaurios, estegosaurios, terópodos y titanosaurios, junto con estudios de flora fósil vinculada a especies originadas en Gondwana. Estos descubrimientos permiten ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas que existieron en la Patagonia y su relación con la Antártica. La expedición fue desarrollada en conjunto por proyectos liderados por la Universidad de Chile y el INACH, integrando equipos de distintas instituciones académicas del país. El trabajo multidisciplinario incluyó análisis geológicos, paleontológicos y paleobotánicos para interpretar las condiciones del pasado.
Se trata de los Dres. Felipe Zúñiga Ugalde, Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales; Luis Vargas-Chacoff, Facultad de Ciencias; Kurt Paschke, Instituto de Acuicultura Sede Puerto Montt; y Dra. Daniela Nualart, investigadora de la Facultad de Ciencias. Con la finalidad de estudiar el impacto de la huella humana en la Antártica se realizó la expedición científica antártica (ECA) 62, en el marco del proyecto ANILLO ATE250052 que lidera la Dra. Carolina Merino directora del Laboratorio de Geomicrobiología de Universidad de la Frontera. En este equipo de investigadore/as se encuentra un grupo de la Universidad Austral de Chile que aportó en la búsqueda de la presencia de contaminantes en la Antártica. Durante un mes, el grupo de científicos encabezados por la Dra. Merino, realizó muestreos en 14 transectos en diferentes islas del territorio distribuidas entre Isla Lagotellerie por el sur hasta Isla Nelson por el norte en un transecto de 800 km. “Lo que busca este proyecto es evaluar el impacto de la huella humana en el continente Antártico, desde un punto de vista geológico, ecológico, ambiental y social. Buscamos indicadores que revelen este impacto, como la presencia de microplásticos, metales pesados, antibióticos, etc. Es un proyecto interdisciplinario de zonas extremas”, explicó el Dr. Zúñiga, que formó parte de la expedición. Como especialista en suelos, su labor en terreno consistió en seleccionar e identificar las zonas de colecta de muestras de suelos para análisis microbiológicos, físicos y químicos. “Primero se efectuó una caracterización del sitio, evaluando elementos como pendiente y exposición de los sitios de muestreo y la evaluación de propiedades prospectivas como densidad, y contenido de agua, entre otros.”, señaló el docente. El Dr. Zúñiga destacó la importancia de esta iniciativa ya que no existen estudios previos que evalúen desde distintas perspectivas el impacto de la huella humana. “Creo que uno de los desafíos principales de este proyecto está en el aspecto social. No me cabe duda de que el impacto humano existe, y evaluaremos con estos datos si la huella humana se intensifica a medida que nos acercamos desde el Sur (Isla Lagotellerie) hacia Isla Nelson por el norte del archipiélago Antártico. Impacto en peces y crustáceos En esta expedición, los Dres. Luis Vargas-Chacoff, Kurt Paschke y la Dra. Daniela Nualart desarrollaron una serie de experimentos centrados en el impacto de los microplásticos en organismos acuáticos, específicamente en peces y crustáceos. “El estudio no solo abordó los efectos de este contaminante de manera aislada, sino que incorporó además un segundo factor clave: las olas de calor. De esta forma, el equipo analizó distintos escenarios experimentales, evaluando el impacto del microplástico por sí solo, el de las altas temperaturas de manera independiente y, finalmente, la combinación de ambos factores”, explicó el Dr. Vargas -Chacoff. Agregó que este enfoque permite comprender cómo interactúan múltiples presiones ambientales sobre los ecosistemas acuáticos. “Por un lado, los microplásticos representan un contaminante de presencia global, cada vez más extendido en los océanos. Por otro, las olas de calor marinas están directamente vinculadas al cambio climático, un fenómeno intensificado por la actividad humana”. Los investigadores que viajaron en esta ECA marítima-terrestre fueron: Dra. Carolina Merino (Depto. Ciencias Químicas UFRO), Dr. Ignacio Jofré (BIOREN-UFRO), junto a Biotecnóloga, Carmen Gloria Mariqueo (Laboratorio de Geomicrobiología), y el Dr. Felipe Zúñiga Ugalde de la Universidad Austral de Chile. Además, en esa plataforma se encontraba el equipo dirigido por el Dr. Luis Vargas, Dr. Kurt Paschke, y la Dra. Daniela Nualart, especialistas en fisiología de organismos acuáticos e investigadores del proyecto ANILLO. Fuente: diario.uach.cl