Un velero francés llamado “Tanana”, que vendía expediciones a la Antártica por 12.500 euros (más de 13 millones de pesos chilenos), fue incautado por autoridades chilenas en la zona de Canal Beagle, ya que no contaba con autorización legal para desarrollar dicha actividad. La incautación se llevó a cabo el 1 de abril, con un operativo en el que participaron la Armada, la Policía de Investigaciones y el Servicio Nacional de Aduanas. El Capitán de Puerto de Puerto Williams, el Teniente Primero Litoral René Rojas, explicó que este operativo “fue fruto de una investigación previa que determinó que la embarcación se encontraba efectuando travesías marítimas de forma remunerada en territorio marítimo nacional, lo que contraviene la normativa marítima legal vigente”. En la misma línea, el director de Aduanas de Magallanes, Reinhold Andronoff, explicó que la incautación del “Tanana” es similar a una que se realizó en 2025, haciendo alusión al caso del velero panameño “El Doblón”, que también fue sorprendido en actividades ilícitas similares. “Se trata de yates que declaran ante Aduanas que ingresan al país para desarrollar actividades privadas, sin embargo, a través de un trabajo investigativo, se detecta que están realizando labores comerciales, vendiendo paquetes turísticos para recorrer los fiordos de esta zona del país”, comentó Andronoff. Los viajes del “Tanana” El “Tanana” cuenta con un sitio web y redes sociales, plataformas en las que ofrece sus distintas expediciones. Algunas de ellas son en territorio chileno, como el caso de la península Antártica, el Cabo de Hornos y otros sectores de la Patagonia. En el caso específico de la expedición a la Antártica, se trata de un viaje cuyo precio es de 12.500 euros y su duración es de 26 días. El velero se aborda en Ushuaia (Argentina) y se dirige hacia la península Antártica pasando por territorio marítimo chileno. Fuente: theclinic.cl
Tras 18 días de trabajo en terreno, investigadoras e investigadores del Instituto Antártico Chileno (INACH) y diversas universidades completaron una nueva expedición paleontológica en Cerro Guido y el valle del río de Las Chinas, en la comuna de Torres del Paine. La campaña, considerada la más numerosa hasta la fecha, reunió a cerca de 30 especialistas. El estudio se centró en el periodo final del Cretácico, entre 80 y 64 millones de años atrás, con el objetivo de comprender los vínculos entre la Antártica y otros territorios del antiguo supercontinente Gondwana. A través del análisis de fósiles, se busca reconstruir los patrones de migración de especies y las condiciones ambientales de la época. Uno de los principales hitos fue la identificación de sectores con el límite K/Pg en el valle del río de Las Chinas, considerado el único sitio en Chile con evidencia geoquímica de esta extinción masiva. Además, se hallaron restos de pequeños mamíferos, fósiles de tortugas y diversos vertebrados no registrados previamente en la zona. Entre los hallazgos también destacan dinosaurios como hadrosaurios, estegosaurios, terópodos y titanosaurios, junto con estudios de flora fósil vinculada a especies originadas en Gondwana. Estos descubrimientos permiten ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas que existieron en la Patagonia y su relación con la Antártica. La expedición fue desarrollada en conjunto por proyectos liderados por la Universidad de Chile y el INACH, integrando equipos de distintas instituciones académicas del país. El trabajo multidisciplinario incluyó análisis geológicos, paleontológicos y paleobotánicos para interpretar las condiciones del pasado.
Se trata de los Dres. Felipe Zúñiga Ugalde, Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales; Luis Vargas-Chacoff, Facultad de Ciencias; Kurt Paschke, Instituto de Acuicultura Sede Puerto Montt; y Dra. Daniela Nualart, investigadora de la Facultad de Ciencias. Con la finalidad de estudiar el impacto de la huella humana en la Antártica se realizó la expedición científica antártica (ECA) 62, en el marco del proyecto ANILLO ATE250052 que lidera la Dra. Carolina Merino directora del Laboratorio de Geomicrobiología de Universidad de la Frontera. En este equipo de investigadore/as se encuentra un grupo de la Universidad Austral de Chile que aportó en la búsqueda de la presencia de contaminantes en la Antártica. Durante un mes, el grupo de científicos encabezados por la Dra. Merino, realizó muestreos en 14 transectos en diferentes islas del territorio distribuidas entre Isla Lagotellerie por el sur hasta Isla Nelson por el norte en un transecto de 800 km. “Lo que busca este proyecto es evaluar el impacto de la huella humana en el continente Antártico, desde un punto de vista geológico, ecológico, ambiental y social. Buscamos indicadores que revelen este impacto, como la presencia de microplásticos, metales pesados, antibióticos, etc. Es un proyecto interdisciplinario de zonas extremas”, explicó el Dr. Zúñiga, que formó parte de la expedición. Como especialista en suelos, su labor en terreno consistió en seleccionar e identificar las zonas de colecta de muestras de suelos para análisis microbiológicos, físicos y químicos. “Primero se efectuó una caracterización del sitio, evaluando elementos como pendiente y exposición de los sitios de muestreo y la evaluación de propiedades prospectivas como densidad, y contenido de agua, entre otros.”, señaló el docente. El Dr. Zúñiga destacó la importancia de esta iniciativa ya que no existen estudios previos que evalúen desde distintas perspectivas el impacto de la huella humana. “Creo que uno de los desafíos principales de este proyecto está en el aspecto social. No me cabe duda de que el impacto humano existe, y evaluaremos con estos datos si la huella humana se intensifica a medida que nos acercamos desde el Sur (Isla Lagotellerie) hacia Isla Nelson por el norte del archipiélago Antártico. Impacto en peces y crustáceos En esta expedición, los Dres. Luis Vargas-Chacoff, Kurt Paschke y la Dra. Daniela Nualart desarrollaron una serie de experimentos centrados en el impacto de los microplásticos en organismos acuáticos, específicamente en peces y crustáceos. “El estudio no solo abordó los efectos de este contaminante de manera aislada, sino que incorporó además un segundo factor clave: las olas de calor. De esta forma, el equipo analizó distintos escenarios experimentales, evaluando el impacto del microplástico por sí solo, el de las altas temperaturas de manera independiente y, finalmente, la combinación de ambos factores”, explicó el Dr. Vargas -Chacoff. Agregó que este enfoque permite comprender cómo interactúan múltiples presiones ambientales sobre los ecosistemas acuáticos. “Por un lado, los microplásticos representan un contaminante de presencia global, cada vez más extendido en los océanos. Por otro, las olas de calor marinas están directamente vinculadas al cambio climático, un fenómeno intensificado por la actividad humana”. Los investigadores que viajaron en esta ECA marítima-terrestre fueron: Dra. Carolina Merino (Depto. Ciencias Químicas UFRO), Dr. Ignacio Jofré (BIOREN-UFRO), junto a Biotecnóloga, Carmen Gloria Mariqueo (Laboratorio de Geomicrobiología), y el Dr. Felipe Zúñiga Ugalde de la Universidad Austral de Chile. Además, en esa plataforma se encontraba el equipo dirigido por el Dr. Luis Vargas, Dr. Kurt Paschke, y la Dra. Daniela Nualart, especialistas en fisiología de organismos acuáticos e investigadores del proyecto ANILLO. Fuente: diario.uach.cl
Comprender cómo la vida logra adaptarse a uno de los ambientes más extremos del planeta es uno de los grandes desafíos de la ciencia moderna. Con ese objetivo, Franco Cruz, académico e investigador de la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás Viña del Mar participó en la Expedición Científica Antártica número 62 (ECA62), desarrollada con el apoyo logístico del Instituto Antártico Chileno (INACH). Esta fue la segunda expedición del investigador al continente blanco, una experiencia que calificó como muy enriquecedora, tanto desde el punto de vista científico como de colaboración interdisciplinaria. La expedición reunió a científicos de diversas instituciones nacionales e internacionales que desarrollan investigaciones en distintas áreas del conocimiento, todas orientadas a comprender mejor los cambios que experimenta este ecosistema. En este contexto, el académico se integró al trabajo del Observatorio Terrestre del Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE), iniciativa dedicada al estudio de los cambios en la biodiversidad de estos territorios. “El objetivo general de la expedición es realizar investigación científica de alto nivel en territorio antártico, abordando distintas disciplinas y enfoques. En nuestro caso, buscamos comprender cómo ha cambiado la biodiversidad a lo largo del tiempo y cómo estos cambios se relacionan con fenómenos actuales como el cambio climático global”, explicó. Durante la campaña, el investigador trabajó junto a especialistas del Laboratorio de Ecología y Morfometría Evolutiva (EMELab), dirigido por el Dr. Hugo Benítez, académico de la UNAB y quien también pertenece al Instituto Milenio BASE y al Centro CHIC. El equipo estuvo conformado por científicos del Instituto One Health de la misma casa de estudios, la Universidad Católica del Maule y la Universidad Santo Tomás, además de colaboraciones con profesionales del Instituto Cabo de Hornos y la Universidad de Concepción. Adaptación de especies invasoras Uno de los focos principales de la investigación es entender los procesos evolutivos que han permitido la presencia de insectos nativos en la Antártica, particularmente especies de invertebrados como las moscas antárticas. Estos organismos han desarrollado adaptaciones biológicas únicas que les permiten sobrevivir en condiciones extremas de frío. “El estudio de estos insectos permite comprender cómo la vida puede persistir en ambientes extremos. Las especies nativas poseen adaptaciones evolutivas que les han permitido sobrevivir durante miles de años en este continente”, señaló Cruz. Pero parte del trabajo del equipo también se enfocó en estudiar insectos invasores que han comenzado a colonizar ambientes antárticos. Estas especies representan una potencial amenaza para la biodiversidad local. Según explicó el académico, junto al investigador Jordan Hernández, de la Universidad Católica del Maule, han identificado cambios evolutivos rápidos en la forma del ala de algunos insectos invasores, debido a los fuertes vientos presentes en el territorio. Estas modificaciones podrían facilitar su adaptación a las condiciones ambientales del continente, aumentando su capacidad de supervivencia y afectando a las especies nativas. “Los cambios ambientales globales suelen manifestarse de manera rápida en la biodiversidad antártica. Por eso, estudiar este territorio nos permite comprender mejor procesos ecológicos y evolutivos que también pueden tener impacto en otras regiones del planeta”, explicó. Formación de futuros veterinarios La experiencia adquirida en estas expediciones también tiene un impacto directo en la formación de nuevos profesionales. En la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás Viña del Mar, estos contenidos se incorporan en asignaturas como Zoología y Ecología, permitiendo que los estudiantes conozcan de primera fuente investigaciones científicas desarrolladas en ambientes extremos. “En el futuro espero poder integrar estudiantes en temas de investigación antártica, ya que se pueden involucrar en proyectos internos de investigación o en proyectos con fondos externos. Esto permitirá que de manera directa los estudiantes desarrollen un tema y que, eventualmente, se transforme en una Memoria, presentación a Congreso o incluso alguna publicación, lo que, sin duda, les dará una mirada amplia desde la investigación y que aporte a su formación profesional”, indicó el investigador. Fuente: santotomas.cl
Un equipo de especialistas del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y del Departamento de Geología de la Universidad de Chile completó una expedición científica de 16 días en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. La campaña se desarrolló mediante navegación desde Punta Arenas hasta el Canal Beagle, con el objetivo de recopilar información clave sobre la evolución geológica del extremo sur del país. Durante la expedición, los investigadores realizaron levantamiento de datos y recolección de muestras para estudios de paleomagnetismo y geología regional. Estos análisis permitirán fortalecer la cartografía geológica nacional y mejorar los modelos de interpretación estructural del territorio austral. El director nacional de Sernageomin, Mauricio Lorca, destacó la importancia de este trabajo señalando que la presencia de equipos científicos en zonas remotas del país permite fortalecer el conocimiento geológico nacional. “Esta expedición representa el espíritu de lo que queremos como servicio: un Sernageomin activo, en terreno y técnicamente soberano”, afirmó la autoridad. La investigación se enmarca en el Proyecto Fondecyt Regular 123121, titulado “Paleogeographic evolution of Tierra del Fuego, Southernmost South America: Tectonic, Climate and Biota Interactions”. En esta iniciativa participa como coinvestigador el geólogo de Sernageomin Esteban Salazar, junto a los profesionales Daniela Villela y Ricardo Velásquez, quienes integraron el equipo en terreno. El subdirector nacional de Geología, Christian Creixell, subrayó que este despliegue refuerza el compromiso institucional con la generación de conocimiento científico en zonas extremas. Según explicó, los datos obtenidos permitirán comprender mejor la evolución tectónica del extremo austral y fortalecer la base científica para el estudio del territorio. La expedición también se suma a otros hitos recientes del servicio, como la investigación realizada en la Fosa de Atacama por profesionales de la institución. Ambos trabajos buscan ampliar el conocimiento científico del territorio chileno, desde las profundidades del océano hasta la Cordillera de Darwin en la Región de Magallanes.
Un velero francés llamado “Tanana”, que vendía expediciones a la Antártica por 12.500 euros (más de 13 millones de pesos chilenos), fue incautado por autoridades chilenas en la zona de Canal Beagle, ya que no contaba con autorización legal para desarrollar dicha actividad. La incautación se llevó a cabo el 1 de abril, con un operativo en el que participaron la Armada, la Policía de Investigaciones y el Servicio Nacional de Aduanas. El Capitán de Puerto de Puerto Williams, el Teniente Primero Litoral René Rojas, explicó que este operativo “fue fruto de una investigación previa que determinó que la embarcación se encontraba efectuando travesías marítimas de forma remunerada en territorio marítimo nacional, lo que contraviene la normativa marítima legal vigente”. En la misma línea, el director de Aduanas de Magallanes, Reinhold Andronoff, explicó que la incautación del “Tanana” es similar a una que se realizó en 2025, haciendo alusión al caso del velero panameño “El Doblón”, que también fue sorprendido en actividades ilícitas similares. “Se trata de yates que declaran ante Aduanas que ingresan al país para desarrollar actividades privadas, sin embargo, a través de un trabajo investigativo, se detecta que están realizando labores comerciales, vendiendo paquetes turísticos para recorrer los fiordos de esta zona del país”, comentó Andronoff. Los viajes del “Tanana” El “Tanana” cuenta con un sitio web y redes sociales, plataformas en las que ofrece sus distintas expediciones. Algunas de ellas son en territorio chileno, como el caso de la península Antártica, el Cabo de Hornos y otros sectores de la Patagonia. En el caso específico de la expedición a la Antártica, se trata de un viaje cuyo precio es de 12.500 euros y su duración es de 26 días. El velero se aborda en Ushuaia (Argentina) y se dirige hacia la península Antártica pasando por territorio marítimo chileno. Fuente: theclinic.cl
Tras 18 días de trabajo en terreno, investigadoras e investigadores del Instituto Antártico Chileno (INACH) y diversas universidades completaron una nueva expedición paleontológica en Cerro Guido y el valle del río de Las Chinas, en la comuna de Torres del Paine. La campaña, considerada la más numerosa hasta la fecha, reunió a cerca de 30 especialistas. El estudio se centró en el periodo final del Cretácico, entre 80 y 64 millones de años atrás, con el objetivo de comprender los vínculos entre la Antártica y otros territorios del antiguo supercontinente Gondwana. A través del análisis de fósiles, se busca reconstruir los patrones de migración de especies y las condiciones ambientales de la época. Uno de los principales hitos fue la identificación de sectores con el límite K/Pg en el valle del río de Las Chinas, considerado el único sitio en Chile con evidencia geoquímica de esta extinción masiva. Además, se hallaron restos de pequeños mamíferos, fósiles de tortugas y diversos vertebrados no registrados previamente en la zona. Entre los hallazgos también destacan dinosaurios como hadrosaurios, estegosaurios, terópodos y titanosaurios, junto con estudios de flora fósil vinculada a especies originadas en Gondwana. Estos descubrimientos permiten ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas que existieron en la Patagonia y su relación con la Antártica. La expedición fue desarrollada en conjunto por proyectos liderados por la Universidad de Chile y el INACH, integrando equipos de distintas instituciones académicas del país. El trabajo multidisciplinario incluyó análisis geológicos, paleontológicos y paleobotánicos para interpretar las condiciones del pasado.
Se trata de los Dres. Felipe Zúñiga Ugalde, Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales; Luis Vargas-Chacoff, Facultad de Ciencias; Kurt Paschke, Instituto de Acuicultura Sede Puerto Montt; y Dra. Daniela Nualart, investigadora de la Facultad de Ciencias. Con la finalidad de estudiar el impacto de la huella humana en la Antártica se realizó la expedición científica antártica (ECA) 62, en el marco del proyecto ANILLO ATE250052 que lidera la Dra. Carolina Merino directora del Laboratorio de Geomicrobiología de Universidad de la Frontera. En este equipo de investigadore/as se encuentra un grupo de la Universidad Austral de Chile que aportó en la búsqueda de la presencia de contaminantes en la Antártica. Durante un mes, el grupo de científicos encabezados por la Dra. Merino, realizó muestreos en 14 transectos en diferentes islas del territorio distribuidas entre Isla Lagotellerie por el sur hasta Isla Nelson por el norte en un transecto de 800 km. “Lo que busca este proyecto es evaluar el impacto de la huella humana en el continente Antártico, desde un punto de vista geológico, ecológico, ambiental y social. Buscamos indicadores que revelen este impacto, como la presencia de microplásticos, metales pesados, antibióticos, etc. Es un proyecto interdisciplinario de zonas extremas”, explicó el Dr. Zúñiga, que formó parte de la expedición. Como especialista en suelos, su labor en terreno consistió en seleccionar e identificar las zonas de colecta de muestras de suelos para análisis microbiológicos, físicos y químicos. “Primero se efectuó una caracterización del sitio, evaluando elementos como pendiente y exposición de los sitios de muestreo y la evaluación de propiedades prospectivas como densidad, y contenido de agua, entre otros.”, señaló el docente. El Dr. Zúñiga destacó la importancia de esta iniciativa ya que no existen estudios previos que evalúen desde distintas perspectivas el impacto de la huella humana. “Creo que uno de los desafíos principales de este proyecto está en el aspecto social. No me cabe duda de que el impacto humano existe, y evaluaremos con estos datos si la huella humana se intensifica a medida que nos acercamos desde el Sur (Isla Lagotellerie) hacia Isla Nelson por el norte del archipiélago Antártico. Impacto en peces y crustáceos En esta expedición, los Dres. Luis Vargas-Chacoff, Kurt Paschke y la Dra. Daniela Nualart desarrollaron una serie de experimentos centrados en el impacto de los microplásticos en organismos acuáticos, específicamente en peces y crustáceos. “El estudio no solo abordó los efectos de este contaminante de manera aislada, sino que incorporó además un segundo factor clave: las olas de calor. De esta forma, el equipo analizó distintos escenarios experimentales, evaluando el impacto del microplástico por sí solo, el de las altas temperaturas de manera independiente y, finalmente, la combinación de ambos factores”, explicó el Dr. Vargas -Chacoff. Agregó que este enfoque permite comprender cómo interactúan múltiples presiones ambientales sobre los ecosistemas acuáticos. “Por un lado, los microplásticos representan un contaminante de presencia global, cada vez más extendido en los océanos. Por otro, las olas de calor marinas están directamente vinculadas al cambio climático, un fenómeno intensificado por la actividad humana”. Los investigadores que viajaron en esta ECA marítima-terrestre fueron: Dra. Carolina Merino (Depto. Ciencias Químicas UFRO), Dr. Ignacio Jofré (BIOREN-UFRO), junto a Biotecnóloga, Carmen Gloria Mariqueo (Laboratorio de Geomicrobiología), y el Dr. Felipe Zúñiga Ugalde de la Universidad Austral de Chile. Además, en esa plataforma se encontraba el equipo dirigido por el Dr. Luis Vargas, Dr. Kurt Paschke, y la Dra. Daniela Nualart, especialistas en fisiología de organismos acuáticos e investigadores del proyecto ANILLO. Fuente: diario.uach.cl
Comprender cómo la vida logra adaptarse a uno de los ambientes más extremos del planeta es uno de los grandes desafíos de la ciencia moderna. Con ese objetivo, Franco Cruz, académico e investigador de la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás Viña del Mar participó en la Expedición Científica Antártica número 62 (ECA62), desarrollada con el apoyo logístico del Instituto Antártico Chileno (INACH). Esta fue la segunda expedición del investigador al continente blanco, una experiencia que calificó como muy enriquecedora, tanto desde el punto de vista científico como de colaboración interdisciplinaria. La expedición reunió a científicos de diversas instituciones nacionales e internacionales que desarrollan investigaciones en distintas áreas del conocimiento, todas orientadas a comprender mejor los cambios que experimenta este ecosistema. En este contexto, el académico se integró al trabajo del Observatorio Terrestre del Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE), iniciativa dedicada al estudio de los cambios en la biodiversidad de estos territorios. “El objetivo general de la expedición es realizar investigación científica de alto nivel en territorio antártico, abordando distintas disciplinas y enfoques. En nuestro caso, buscamos comprender cómo ha cambiado la biodiversidad a lo largo del tiempo y cómo estos cambios se relacionan con fenómenos actuales como el cambio climático global”, explicó. Durante la campaña, el investigador trabajó junto a especialistas del Laboratorio de Ecología y Morfometría Evolutiva (EMELab), dirigido por el Dr. Hugo Benítez, académico de la UNAB y quien también pertenece al Instituto Milenio BASE y al Centro CHIC. El equipo estuvo conformado por científicos del Instituto One Health de la misma casa de estudios, la Universidad Católica del Maule y la Universidad Santo Tomás, además de colaboraciones con profesionales del Instituto Cabo de Hornos y la Universidad de Concepción. Adaptación de especies invasoras Uno de los focos principales de la investigación es entender los procesos evolutivos que han permitido la presencia de insectos nativos en la Antártica, particularmente especies de invertebrados como las moscas antárticas. Estos organismos han desarrollado adaptaciones biológicas únicas que les permiten sobrevivir en condiciones extremas de frío. “El estudio de estos insectos permite comprender cómo la vida puede persistir en ambientes extremos. Las especies nativas poseen adaptaciones evolutivas que les han permitido sobrevivir durante miles de años en este continente”, señaló Cruz. Pero parte del trabajo del equipo también se enfocó en estudiar insectos invasores que han comenzado a colonizar ambientes antárticos. Estas especies representan una potencial amenaza para la biodiversidad local. Según explicó el académico, junto al investigador Jordan Hernández, de la Universidad Católica del Maule, han identificado cambios evolutivos rápidos en la forma del ala de algunos insectos invasores, debido a los fuertes vientos presentes en el territorio. Estas modificaciones podrían facilitar su adaptación a las condiciones ambientales del continente, aumentando su capacidad de supervivencia y afectando a las especies nativas. “Los cambios ambientales globales suelen manifestarse de manera rápida en la biodiversidad antártica. Por eso, estudiar este territorio nos permite comprender mejor procesos ecológicos y evolutivos que también pueden tener impacto en otras regiones del planeta”, explicó. Formación de futuros veterinarios La experiencia adquirida en estas expediciones también tiene un impacto directo en la formación de nuevos profesionales. En la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás Viña del Mar, estos contenidos se incorporan en asignaturas como Zoología y Ecología, permitiendo que los estudiantes conozcan de primera fuente investigaciones científicas desarrolladas en ambientes extremos. “En el futuro espero poder integrar estudiantes en temas de investigación antártica, ya que se pueden involucrar en proyectos internos de investigación o en proyectos con fondos externos. Esto permitirá que de manera directa los estudiantes desarrollen un tema y que, eventualmente, se transforme en una Memoria, presentación a Congreso o incluso alguna publicación, lo que, sin duda, les dará una mirada amplia desde la investigación y que aporte a su formación profesional”, indicó el investigador. Fuente: santotomas.cl
Un equipo de especialistas del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y del Departamento de Geología de la Universidad de Chile completó una expedición científica de 16 días en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. La campaña se desarrolló mediante navegación desde Punta Arenas hasta el Canal Beagle, con el objetivo de recopilar información clave sobre la evolución geológica del extremo sur del país. Durante la expedición, los investigadores realizaron levantamiento de datos y recolección de muestras para estudios de paleomagnetismo y geología regional. Estos análisis permitirán fortalecer la cartografía geológica nacional y mejorar los modelos de interpretación estructural del territorio austral. El director nacional de Sernageomin, Mauricio Lorca, destacó la importancia de este trabajo señalando que la presencia de equipos científicos en zonas remotas del país permite fortalecer el conocimiento geológico nacional. “Esta expedición representa el espíritu de lo que queremos como servicio: un Sernageomin activo, en terreno y técnicamente soberano”, afirmó la autoridad. La investigación se enmarca en el Proyecto Fondecyt Regular 123121, titulado “Paleogeographic evolution of Tierra del Fuego, Southernmost South America: Tectonic, Climate and Biota Interactions”. En esta iniciativa participa como coinvestigador el geólogo de Sernageomin Esteban Salazar, junto a los profesionales Daniela Villela y Ricardo Velásquez, quienes integraron el equipo en terreno. El subdirector nacional de Geología, Christian Creixell, subrayó que este despliegue refuerza el compromiso institucional con la generación de conocimiento científico en zonas extremas. Según explicó, los datos obtenidos permitirán comprender mejor la evolución tectónica del extremo austral y fortalecer la base científica para el estudio del territorio. La expedición también se suma a otros hitos recientes del servicio, como la investigación realizada en la Fosa de Atacama por profesionales de la institución. Ambos trabajos buscan ampliar el conocimiento científico del territorio chileno, desde las profundidades del océano hasta la Cordillera de Darwin en la Región de Magallanes.