Los diputados Alejandro Riquelme (REP), representante de Magallanes, Stephan Schubert (REP), presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Catalina Del Real (REP) y Francesca Muñoz (PCCh), ambas integrantes de esa misma instancia, rechazaron la solicitud presentada por legisladores argentinos para citar al embajador de Chile en Buenos Aires. La controversia surge por la ruta que Easter Island Naviera proyecta inaugurar en noviembre entre Punta Arenas y las islas Malvinas/Falkland a través del buque Danstar. Los impulsores argentinos buscan conocer la posición oficial de Chile y si el servicio podría abastecer actividades vinculadas a explotación de hidrocarburos. La operación privada podría movilizar cerca de US$20 millones anuales y reducir considerablemente la distancia respecto de la actual conexión vía Montevideo. Riquelme fue el más categórico y cuestionó directamente a los parlamentarios argentinos. “Me parece francamente insólito que diputados peronistas argentinos pretendan citar al embajador de Chile para que dé explicaciones sobre una operación comercial entre empresas privadas de Chile y las Islas Falkland. Primero, debieran estudiar un poquito su propia Constitución y la Convención de Viena, para que aprendan que el Congreso argentino no tiene facultades para obligar a comparecer a un embajador extranjero”, sostuvo. El legislador agregó que “si tanto les preocupa el comercio con Gran Bretaña, podrían citar a su propio presidente para que les explique por qué Argentina mantiene un intercambio comercial con el Reino Unido de casi 3.000 millones de dólares. ¿O acaso los argentinos pueden comerciar con los británicos, pero los magallánicos no? Chile es un país soberano, Magallanes tiene derecho a comerciar con el mundo y no necesitamos pedirle permiso a Argentina para hacerlo”. Schubert llamó a evitar que la controversia sea utilizada con fines de política interna argentina. “Sorprende que algunas autoridades políticas en Argentina quieran citar al embajador chileno para que declare o explique respecto de una actividad comercial que es legítima y que se ajusta no solamente a las leyes chilenas, sino que también al derecho internacional”, señaló. El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores añadió que “creo que esto demuestra que, en este caso, algunos políticos están magnificando una circunstancia precisamente porque están en un ambiente político preelectoral. Es importante que las relaciones internacionales se lleven adelante entre los Estados, con la mayor seriedad posible y siempre velando por el cumplimiento del derecho internacional”. Del Real apuntó al respeto por las decisiones soberanas de Chile y respaldó la conducción diplomática. “El embajador chileno no tiene por qué acudir a dar explicaciones a un Congreso extranjero por decisiones comerciales soberanas de nuestro país. La Convención de Viena es clarísima al respecto”, afirmó. La parlamentaria subrayó que “la ruta entre Punta Arenas y las Malvinas es un proyecto legítimo y no vamos a aceptar que diputados argentinos utilicen a Chile como un foco de tensión política para presionar a su propio gobierno. Respaldamos plenamente el actuar de nuestra Cancillería y los intereses de nuestra soberanía”. La conexión ha generado cuestionamientos en Argentina en medio de una escalada paralela entre Buenos Aires y Londres por la explotación petrolera en el Atlántico Sur. Muñoz se sumó a las críticas y cuestionó que el debate traslade una disputa política argentina hacia Chile. “Me parece inaceptable que un grupo de diputados argentinos pretenda citar al embajador de Chile para pedir explicaciones por una operación comercial legítima que se desarrolla desde Punta Arenas”, sostuvo. La integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores remarcó que “nuestro embajador representa a Chile y no está subordinado a otro Congreso”. La solicitud presentada en Buenos Aires no solo apunta a la ruta marítima, sino también a conocer eventuales autorizaciones de autoridades chilenas y posibles servicios logísticos asociados a proyectos petroleros en el archipiélago.
La controversia en torno a una eventual ruta comercial marítima entre Punta Arenas y las islas Falkland/Malvinas, las relaciones diplomáticas entre Chile y Argentina, las oportunidades de integración económica y el futuro de la Zona Franca fueron los principales temas abordados esta mañana por Jaime Jelincic Aguilar, exintendente de Magallanes y presidente de Gastropuq, durante una entrevista en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones. En la conversación, Jelincic entregó su análisis sobre las repercusiones que ha generado la iniciativa impulsada por privados para establecer una conexión comercial entre la capital regional y el archipiélago, en un contexto marcado por declaraciones de autoridades argentinas, iniciativas parlamentarias y el debate sobre la posición diplomática de Chile frente a la reclamación de soberanía argentina. El exintendente sostuvo que el proyecto debe analizarse desde distintas dimensiones: su naturaleza comercial, el marco jurídico internacional que regula la navegación marítima, la política exterior chilena y las consecuencias que una eventual tensión diplomática podría tener para las relaciones económicas entre ambos países. Ruta comercial con las Falkland/Malvinas: un negocio privado que requiere prudencia Jelincic comenzó su análisis señalando que la iniciativa corresponde a una oportunidad comercial impulsada por inversionistas privados y que, a su juicio, no tendría una magnitud económica suficiente para transformar por sí sola la economía regional. “Esto es un negocio comercial. O sea, entender, hay aquí un grupo de inversionistas que, tratando de ver si construye una oportunidad de negocio y estos negocios se tienen que regir por el derecho y por las normas comerciales y las normas que nos rigen en lo que tiene que ver con la navegación marítima”, señaló. En esa línea, estimó que el proyecto podría representar una oportunidad para la empresa que lo desarrolla, pero advirtió que su dimensión económica debe ponderarse frente a las posibles consecuencias políticas y diplomáticas. “Es un negocio que su mejor proyección puede implicar unos 20 millones de dólares para una empresa. Es un negocio chico que no va a mover la aguja en la región, pero es una oportunidad para un privado y, por lo tanto, esto se tiene que mantener en lo que corresponde: en un negocio privado y con las normas de ese ámbito”, afirmó. El exintendente enfatizó que su cuestionamiento no apunta a impedir que una empresa busque oportunidades comerciales, sino a la forma en que se desarrolla y comunica la iniciativa, considerando la sensibilidad histórica y diplomática que existe en torno a las islas. A su juicio, las autoridades chilenas deben mantener una posición firme respecto del cumplimiento de las normas internacionales, pero sin adoptar actitudes que puedan interpretarse como una provocación hacia Argentina. Tratados internacionales y posición de Chile frente a la soberanía de las islas Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la relación entre las normas internacionales de navegación y los decretos argentinos que, según explicó Jelincic, establecen exigencias de autorización para determinados tránsitos entre puertos de ese país. El dirigente planteó que la discusión debe considerar los acuerdos internacionales que regulan las relaciones entre Chile y Argentina, así como las disposiciones sobre navegación marítima y el tránsito por el estrecho de Magallanes. Durante la conversación, mencionó el Tratado de Límites de 1881, el Tratado de Paz y Amistad de 1984 y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 como instrumentos relevantes para analizar el asunto. Desde su perspectiva, estos acuerdos deben ser considerados al evaluar las disposiciones internas argentinas y la posibilidad de que una embarcación utilice las rutas marítimas conforme a las normas de navegación aplicables. Sin embargo, distinguió entre la discusión jurídica sobre el tránsito marítimo y la posición diplomática de Chile respecto de la reclamación argentina sobre las islas Falkland/Malvinas. “Y Chile, como Estado soberano, tomó la decisión de apoyar la demanda Argentina de la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas”, sostuvo. En ese contexto, agregó que quienes ejercen cargos públicos deben actuar de acuerdo con la política exterior del país, independientemente de sus opiniones personales sobre la conveniencia de una determinada iniciativa comercial. “Por lo tanto, cuando digo el Estado de Chile, uno dice cautelar que los que representan al Estado de Chile, sean alcaldes, parlamentarios, tienen que seguir la política de Estado de Chile y eso es una política de Estado soberana, libre, y Chile apoya esta demanda en un marco de que debe resolverse por las vías diplomáticas internacionales”, expresó. Jelincic planteó que el desafío consiste en compatibilizar el respeto a las normas internacionales de navegación con una conducta diplomática prudente, especialmente considerando que Chile y Argentina mantienen una extensa frontera y relaciones económicas históricas. Llamado a evitar una escalada de tensiones con Argentina El exintendente advirtió que las repercusiones de la iniciativa no deben analizarse exclusivamente desde el punto de vista de la empresa involucrada, ya que una controversia diplomática podría afectar un vínculo bilateral mucho más amplio. En ese sentido, recordó que ambos países mantienen relaciones comerciales, familiares, laborales y logísticas que forman parte de la realidad cotidiana de la Patagonia. “Nosotros tenemos una interrelación compleja económica con Argentina. O sea, tenemos unas relaciones comerciales relevantes, tenemos tráfico. O sea, nuestra misma región tiene tráfico de carga por territorio argentino y la Argentina tiene un tráfico de carga”, manifestó. Asimismo, destacó la relación histórica entre ambos territorios y la importancia de evitar conflictos innecesarios con un país vecino. “Y siempre una política responsable de Estado es prever y evitar conflictos con nuestros vecinos permanentes, como la casa en el barrio, tratar de no tener conflicto con el vecino porque la verdad que, si no, la calidad de vida baja y los temas se complican”, sostuvo. A juicio de Jelincic, las declaraciones públicas de autoridades y parlamentarios deben considerar los efectos que pueden producir en las relaciones bilaterales, en lugar de contribuir a una competencia de posiciones que termine aumentando las tensiones. “Entonces, por eso estos temas tienen que manejarse con mucha responsabilidad, no digo con debilidad, con responsabilidad”, enfatizó. El dirigente también cuestionó las expresiones que, desde ambos países, puedan alimentar una escalada política sin contribuir a resolver las diferencias existentes. En su análisis, las cancillerías deben mantener el diálogo y encauzar la controversia mediante los mecanismos diplomáticos correspondientes. Respecto del eventual viaje de la embarcación, señaló que la protección de la navegación debe distinguirse de la defensa de intereses comerciales privados, planteando que cada Estado tiene responsabilidades sobre la seguridad marítima dentro de su respectiva jurisdicción. Oportunidades económicas para Chile a partir de una mayor integración con Argentina Más allá de la controversia por la ruta hacia las Falkland/Malvinas, Jelincic sostuvo que Chile tiene oportunidades económicas de mayor alcance en su relación con Argentina, particularmente en sectores como la minería, la logística, los puertos y la exportación de productos. En su análisis, los cambios en las condiciones para la inversión minera en Argentina podrían abrir posibilidades de colaboración entre ambos países, especialmente por la ubicación geográfica de los yacimientos y la cercanía de los puertos chilenos con los mercados de la cuenca del Pacífico. El exintendente explicó que parte de la actividad minera argentina se desarrolla o proyecta en la cordillera de los Andes, mientras que Chile dispone de infraestructura portuaria que podría convertirse en una alternativa para transportar productos hacia mercados internacionales. “Entonces, si yo hago una explotación al otro lado de la cordillera minera, ahí tengo la oportunidad de ofrecer como servicio hacer unos túneles en la cordillera y sacar la producción hacia la cuenca del Pacífico”, señaló. En esa línea, argumentó que la distancia y los costos logísticos pueden convertirse en factores relevantes para definir las rutas de exportación de la producción minera. “Y segundo, ofrecer los puertos chilenos como una alternativa de negocio y de oportunidades es relevante y cuando la economía se vincula con redes y generan riqueza, obvio que a lo largo del tiempo los niveles de conflictividad siempre van a ser menores”, agregó. Jelincic sostuvo que una mayor integración económica podría generar beneficios que trasciendan una operación comercial específica, contribuyendo a fortalecer las relaciones entre ambos países y a crear oportunidades para empresas y trabajadores. También mencionó las inversiones vinculadas a la industria vitivinícola y frutícola como ejemplos de actividades en las que existen relaciones empresariales entre Chile y Argentina. Magallanes y las oportunidades vinculadas al gas y al petróleo argentino En el ámbito regional, Jelincic puso especial atención en las posibilidades que podrían surgir para Magallanes a partir de la evolución de la producción energética argentina. Se refirió particularmente a Vaca Muerta y a otros desarrollos hidrocarburíferos, planteando que un eventual aumento de la producción podría generar necesidades de transporte, infraestructura y acceso a mercados. Según su análisis, el crecimiento de la producción en distintas zonas de Argentina podría incrementar la presión sobre los gasoductos y oleoductos que trasladan los recursos hacia los principales centros de consumo y exportación. En ese escenario, planteó que las regiones australes argentinas podrían enfrentar desafíos logísticos y que Magallanes debería estudiar si existen oportunidades para prestar servicios o participar en actividades relacionadas con el transporte y procesamiento de hidrocarburos. “Por lo tanto, los gases y petróleo de Santa Cruz, Tierra del Fuego Argentina, van a tener problemas para salir al mercado, no van a tener prioridad, son más baratos los otros y donde hay más volumen, entonces se produce una oportunidad de negocio para Magallanes”, sostuvo. El exintendente añadió que las empresas vinculadas al sector energético podrían estar evaluando alternativas para aprovechar esas condiciones, aunque no presentó antecedentes específicos que permitan confirmar proyectos concretos derivados de ese escenario. En ese sentido, llamó a las autoridades regionales a mantener una mirada estratégica y a identificar oportunidades económicas de largo plazo, sin perder de vista el contexto político y diplomático en el que se desarrollan. Críticas al protagonismo de autoridades en la iniciativa comercial Consultado sobre la participación de autoridades locales en reuniones vinculadas al proyecto de conexión marítima, Jelincic señaló que recibir a empresarios interesados en desarrollar actividades comerciales es parte de las funciones habituales de una autoridad. No obstante, marcó una diferencia entre facilitar el diálogo con inversionistas y asumir un protagonismo político que pueda interpretarse como una toma de posición frente a la controversia de soberanía. “Pero, por ejemplo, no me parece desde ese punto de vista razonable que lo reciba, que le dé las oportunidades como todo, pero no me parece que se pueda abanderar con un tema o entrar en una escalada de conflicto con la autoridad Argentina innecesaria, porque la política de Estado de Chile es respaldar la reivindicación de soberanía Argentina”, afirmó. Para el dirigente, la prudencia no significa renunciar a las oportunidades comerciales ni dejar de defender los intereses nacionales, sino evitar que una iniciativa privada se transforme en un foco de tensión diplomática. También se refirió a las declaraciones de parlamentarios de ambos países, señalando que algunas intervenciones pueden responder a intereses comunicacionales o a la búsqueda de visibilidad pública, sin contribuir necesariamente a resolver el problema. “Yo entiendo a veces la molestia y la pasión. Pero uno tiene que ver el bien común”, sostuvo. En su opinión, el debate debe mantenerse en un marco institucional y técnico, con una clara separación entre las decisiones empresariales, las atribuciones de las autoridades y los lineamientos de la política exterior chilena. Zona Franca: Jelincic advierte una pérdida de beneficios para los consumidores de Magallanes En la parte final de la entrevista, el presidente de Gastropuq abordó otro de los asuntos que concentra el debate regional: el funcionamiento de la Zona Franca de Punta Arenas y la distribución de sus beneficios entre los usuarios, los administradores y el Gobierno Regional. El tema fue planteado en el contexto de una nueva instancia de discusión sobre el desarrollo futuro del recinto y las condiciones de su concesión, asunto que, según se indicó durante el programa, continuaría siendo analizado en los próximos días. Jelincic señaló que su participación en el debate responde a su interés por contribuir con una opinión sobre una institución que forma parte de la vida económica de Magallanes, y aclaró que sus planteamientos corresponden a una evaluación personal. “Me preocupa profundamente si yo miro desde la última concesión del 2007. 2007 ahora de la Zona Franca, cada vez los usuarios de Magallanes, es decir, los que compramos productos, los ciudadanos, hemos perdido beneficios y los beneficios los ha recibido el Gobierno Regional y los que administran Zona Franca”, afirmó. El exintendente sostuvo que, a su juicio, la evolución del sistema ha perjudicado a los consumidores, quienes deberían ser uno de los principales beneficiarios de un régimen concebido para favorecer a la región. En ese sentido, cuestionó que los resultados económicos asociados a la administración del recinto no se traduzcan, según su evaluación, en ventajas equivalentes para las personas que compran productos en Magallanes. “Y la verdad que las cifras son monstruosas, pero beneficios para la región cada vez son menos para los ciudadanos, no para la región, porque la región es una cosa abstracta, un territorio, no la gente que vive acá”, manifestó. Jelincic planteó que el debate sobre la Zona Franca debe centrarse en cómo recuperar su competitividad y fortalecer los beneficios para los habitantes de la región, más allá de los resultados que pueda obtener la administración del recinto o el propio Gobierno Regional. “Sentimos de que cada vez la Zona Franca es menos competitiva, tiene problemas de administración y la verdad que cada vez los magallánicos pagamos más y eso va en contra del origen de la ley. La ley cuando se formula era para que las cosas fueran más baratas para nosotros”, expresó. Finalmente, reiteró su disposición a participar en las instancias de análisis y entregar antecedentes que contribuyan a la discusión sobre el futuro de Zona Franca. “Yo no creo que en esta comisión que lo invitó el Gobierno Regional, por lo menos yo voy a tratar de emitir mi opinión, aunque a algunos les va a gustar y otros no les va a gustar, pero creo que los que vivimos en Magallanes no podemos restarnos a aportar”, concluyó.
Un grupo de diputados peronistas de Argentina presentó un proyecto de resolución para solicitar que el embajador de Chile en Buenos Aires, Gonzalo Uriarte Herrera, comparezca ante el Congreso argentino y explique los alcances de la futura ruta marítima comercial entre Punta Arenas y las Islas Malvinas , cuya puesta en marcha está prevista para noviembre. La iniciativa, impulsada por el excanciller Santiago Cafiero, busca conocer “ la posición oficial de su Gobierno respecto de la anunciada apertura de una ruta marítima comercial entre Punta Arenas y las Islas Malvinas ”. Particularmente si la conexión podría utilizarse para abastecer operaciones de exploración o explotación de hidrocarburos en territorios cuya soberanía disputan Argentina y Reino Unido. La solicitud fue presentada junto a diputados opositores integrantes de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, entre ellos Jorge Taiana, Eduardo Valdés, Nicolás Trotta, Juan Carlos Molina y Andrea Freites. Los parlamentarios también buscan establecer si las autoridades chilenas participaron en la autorización de la operación y si existe algún vínculo entre el servicio de transporte y los proyectos de explotación petrolera que se desarrollan en las cercanías del archipiélago. Como fundamento, los legisladores invocaron las resoluciones 2065 y 31/49 de la Asamblea General de Naciones Unidas, relacionadas con la controversia de soberanía entre Argentina y Reino Unido y el llamado a alcanzar una solución negociada. Diputado propone poner fin a acuerdos con Chile En paralelo a la solicitud de comparecencia del embajador, el diputado argentino Guillermo Michel presentó otra iniciativa legislativa para instar a su país a denunciar dos acuerdos suscritos con Chile. Se trata del Tratado sobre Promoción y Protección Recíprocas de Inversiones y del Convenio de Doble Imposición Fiscal, instrumentos que el parlamentario propone dejar sin efecto como respuesta a la futura conexión marítima. Michel cuestionó el proyecto comercial y sostuvo que representa un retroceso en el respaldo chileno a las reivindicaciones argentinas sobre el archipiélago. “ El retorno de la ruta comercial Punta Arenas-Malvinas (...) es una muestra concreta de la falta de solidaridad de Chile con la causa Malvinas ”, manifestó. El diputado también defendió la necesidad de adoptar medidas frente a los países que, a su juicio, contribuyen al funcionamiento económico de las islas bajo administración británica. “ Nuestro país debe sostener la defensa de la soberanía sobre las Islas Malvinas, su territorio y recursos naturales ”, afirmó. La controversia también coincide con las gestiones del gobierno de Javier Milei para cuestionar las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos autorizadas por Reino Unido en las aguas próximas al archipiélago. La ruta marítima La controversia se originó a partir del proyecto de la empresa chilena Easter Island Naviera, que contempla establecer una conexión marítima regular entre Punta Arenas y las Islas Malvinas mediante la embarcación Danstar. El viaje inaugural está previsto para mediados de noviembre y busca ofrecer una alternativa a la actual conexión comercial del archipiélago con Sudamérica, que opera a través de Montevideo, Uruguay. El servicio permitiría transportar alimentos, bebidas, materiales de construcción, repuestos y otros insumos destinados a los habitantes y empresas de las islas, con tiempos de navegación menores a los de la ruta actual. A fines de septiembre, representantes del sector público y privado de las Malvinas participaron en una rueda de negocios en Punta Arenas para explorar oportunidades comerciales con empresas de la Región de Magallanes. Las estimaciones municipales apuntan a que esta actividad podría generar operaciones por alrededor de US$20 millones anuales. Sin embargo, en Argentina la iniciativa ha generado cuestionamientos por sus eventuales implicancias en la disputa territorial con Reino Unido, especialmente ante la posibilidad de que la ruta sea utilizada para abastecer operaciones hidrocarburíferas. Fuente: latercera.com
A pocas semanas de que el buque de bandera nacional “Danstar” reabra desde Punta Arenas la ruta marítima hacia las Islas Malvinas —inactiva desde 2011—, las repercusiones políticas e inquietudes en Argentina no se han hecho esperar, así como la postura del Ejecutivo. Frente a la controversia suscitada por esta iniciativa de carácter comercial, el gobierno chileno busca bajar la tensión y reitera la validez del trayecto comercial internacional. En medio de este escenario, el ministro de Defensa, Fernando Barros, descartó que el zarpe del navío genere un conflicto diplomático de mayor envergadura e hizo un llamado a mantener la serenidad: “No hay nada que responder a nadie. Una de las cosas que asegura la legislación vigente es el ejercicio legítimo del comercio nacional e internacional. Aquí hay acuerdos políticos y esperamos la prudencia de todas las personas involucradas”. Sus palabras se sumaron a las del ministro de Economía, Daniel Mas, quien reiteró hace un par de horas el valor comercial de la ruta marítima. Gobierno defiende viaje comercial “El gobierno tiene que asegurar soberanía y que las leyes se cumplan. El gobierno es el que pone el marco, pero esto es un acuerdo que es absolutamente entre privados ”, dijo. El buque “Danstar” zarpará el próximo mes desde Punta Arenas hasta las Islas Falkland con un cargamento compuesto por alimentos, insumos de construcción, maquinaria y gas licuado, con el objetivo de abrir una nueva ruta comercial marítima y consolidar a Punta Arenas como polo logístico y nodo de suministro. Argentina descarta intercepción del buque chileno Ante la reactivación de este trayecto, reportes del organismo de inteligencia chileno dados a conocer por BioBioChile advirtieron la eventualidad de que fuerzas trasandinas intercepten la embarcación durante su recorrido inaugural. En relación al hecho, el canciller argentino Pablo Quirno descartó acciones de fuerza contra el buque y aclaró que todavía no existe una notificación oficial de este viaje. “No tenemos intención de atacar, no tenemos intención de abordar; o sea, justamente todo lo estamos haciendo de manera pacífica y diplomática”, dijo la autoridad argentina. Asimismo, destacó el carácter comercial del viaje: “primero no hay que anticiparse. Y segundo, es que está claro lo que hemos hablado con Chile, que tiene que ver con que esto no es ningún tipo de impedimento de comercio ni nada por el estilo “. Además, recordó que el buque zarpará por “territorio chileno” a través del Estrecho de Magallanes, y que “nosotros no podemos frenar el paso inocente”. Por su parte, el embajador de Argentina en Chile, Jorge Faurie, enfatizó los límites de la actividad y la postura histórica de su país respecto del archipiélago bajo administración británica. “Son una realidad de comercio que debe mantenerse siempre estrictamente en el área de comercio. Lo más importante es no alterar el compromiso de respeto de la soberanía argentina sobre las islas”, apuntó el diplomático en conversación con Radio ADN. Fuente: eldesconcierto.cl
El canciller de Argentina, Pablo Quirno, aseguró que no existe una intención de impedir el paso del buque con bandera chilena Danstar hacia las Islas Falkland/Malvinas. El navío que conecta vía marítima Punta Arenas y Puerto Stanley debe pasar por mar territorial argentino tras salir del estrecho de Magallanes. Fue en una entrevista con el medio argentino A24 , donde el canciller sostuvo, que por el momento “no tenemos intenciones de abordar, no tenemos intención de atacar. Justamente, todo lo que estamos haciendo es de manera pacífica y diplomática”. Además, Quirno se refirió al eventual vínculo entre el mencionado viaje con el proyecto de extracción petrolera Sea Lion, sosteniendo que ese escenario no sería probable de acuerdo al apoyo que ha manifestado el Gobierno de Chile frente a la reclamación de soberanía argentina en el archipiélago. “Acá lo que tenemos que coordinar es la intención de ambos gobiernos es que no haya colaboración directa o indirecta con la explotación de recursos”. Por otra parte, el ministro de Relaciones Exteriores detalló que “está claro lo que hemos hablado con Chile, esto no es ningún impedimento de comercio ni nada por el estilo. Esto es una cuestión en la que nosotros estamos discutiendo a nivel gobierno es que la intención de toda ayuda logística que tenga que ver con la explotación de nuestros recursos naturales en Malvinas; Chile siendo consecuente con su posición, no va a ser parte de este juego”. En tanto, puesto en el caso de una potencial apoyo logístico al proyecto petrolero, Quirno no descartó una posible negación del paso. “Ahí hablaremos en función de este compromiso que tenemos entre ambos países para que eso no ocurra. Chile tiene su regulación y hay manifiestos, hay información, si hay contrabando, claramente no hay paso inocente”. Además, el canciller adelantó, que hasta la fecha no han recibido ninguna notificación oficial de que un barco chileno quiera viajar hacia las islas, agregando que “es muy importante destacar, es que la relación con Chile, a pesar de que hay varios jugadores externos y ciertos sectores chilenos que están tratando de hacernos pelear, nosotros tenemos una oportunidad histórica en varios ámbitos”. finalizó el timonel de la cancillería argentina. Fuente: portalportuario.cl
Los diputados Alejandro Riquelme (REP), representante de Magallanes, Stephan Schubert (REP), presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Catalina Del Real (REP) y Francesca Muñoz (PCCh), ambas integrantes de esa misma instancia, rechazaron la solicitud presentada por legisladores argentinos para citar al embajador de Chile en Buenos Aires. La controversia surge por la ruta que Easter Island Naviera proyecta inaugurar en noviembre entre Punta Arenas y las islas Malvinas/Falkland a través del buque Danstar. Los impulsores argentinos buscan conocer la posición oficial de Chile y si el servicio podría abastecer actividades vinculadas a explotación de hidrocarburos. La operación privada podría movilizar cerca de US$20 millones anuales y reducir considerablemente la distancia respecto de la actual conexión vía Montevideo. Riquelme fue el más categórico y cuestionó directamente a los parlamentarios argentinos. “Me parece francamente insólito que diputados peronistas argentinos pretendan citar al embajador de Chile para que dé explicaciones sobre una operación comercial entre empresas privadas de Chile y las Islas Falkland. Primero, debieran estudiar un poquito su propia Constitución y la Convención de Viena, para que aprendan que el Congreso argentino no tiene facultades para obligar a comparecer a un embajador extranjero”, sostuvo. El legislador agregó que “si tanto les preocupa el comercio con Gran Bretaña, podrían citar a su propio presidente para que les explique por qué Argentina mantiene un intercambio comercial con el Reino Unido de casi 3.000 millones de dólares. ¿O acaso los argentinos pueden comerciar con los británicos, pero los magallánicos no? Chile es un país soberano, Magallanes tiene derecho a comerciar con el mundo y no necesitamos pedirle permiso a Argentina para hacerlo”. Schubert llamó a evitar que la controversia sea utilizada con fines de política interna argentina. “Sorprende que algunas autoridades políticas en Argentina quieran citar al embajador chileno para que declare o explique respecto de una actividad comercial que es legítima y que se ajusta no solamente a las leyes chilenas, sino que también al derecho internacional”, señaló. El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores añadió que “creo que esto demuestra que, en este caso, algunos políticos están magnificando una circunstancia precisamente porque están en un ambiente político preelectoral. Es importante que las relaciones internacionales se lleven adelante entre los Estados, con la mayor seriedad posible y siempre velando por el cumplimiento del derecho internacional”. Del Real apuntó al respeto por las decisiones soberanas de Chile y respaldó la conducción diplomática. “El embajador chileno no tiene por qué acudir a dar explicaciones a un Congreso extranjero por decisiones comerciales soberanas de nuestro país. La Convención de Viena es clarísima al respecto”, afirmó. La parlamentaria subrayó que “la ruta entre Punta Arenas y las Malvinas es un proyecto legítimo y no vamos a aceptar que diputados argentinos utilicen a Chile como un foco de tensión política para presionar a su propio gobierno. Respaldamos plenamente el actuar de nuestra Cancillería y los intereses de nuestra soberanía”. La conexión ha generado cuestionamientos en Argentina en medio de una escalada paralela entre Buenos Aires y Londres por la explotación petrolera en el Atlántico Sur. Muñoz se sumó a las críticas y cuestionó que el debate traslade una disputa política argentina hacia Chile. “Me parece inaceptable que un grupo de diputados argentinos pretenda citar al embajador de Chile para pedir explicaciones por una operación comercial legítima que se desarrolla desde Punta Arenas”, sostuvo. La integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores remarcó que “nuestro embajador representa a Chile y no está subordinado a otro Congreso”. La solicitud presentada en Buenos Aires no solo apunta a la ruta marítima, sino también a conocer eventuales autorizaciones de autoridades chilenas y posibles servicios logísticos asociados a proyectos petroleros en el archipiélago.
La controversia en torno a una eventual ruta comercial marítima entre Punta Arenas y las islas Falkland/Malvinas, las relaciones diplomáticas entre Chile y Argentina, las oportunidades de integración económica y el futuro de la Zona Franca fueron los principales temas abordados esta mañana por Jaime Jelincic Aguilar, exintendente de Magallanes y presidente de Gastropuq, durante una entrevista en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones. En la conversación, Jelincic entregó su análisis sobre las repercusiones que ha generado la iniciativa impulsada por privados para establecer una conexión comercial entre la capital regional y el archipiélago, en un contexto marcado por declaraciones de autoridades argentinas, iniciativas parlamentarias y el debate sobre la posición diplomática de Chile frente a la reclamación de soberanía argentina. El exintendente sostuvo que el proyecto debe analizarse desde distintas dimensiones: su naturaleza comercial, el marco jurídico internacional que regula la navegación marítima, la política exterior chilena y las consecuencias que una eventual tensión diplomática podría tener para las relaciones económicas entre ambos países. Ruta comercial con las Falkland/Malvinas: un negocio privado que requiere prudencia Jelincic comenzó su análisis señalando que la iniciativa corresponde a una oportunidad comercial impulsada por inversionistas privados y que, a su juicio, no tendría una magnitud económica suficiente para transformar por sí sola la economía regional. “Esto es un negocio comercial. O sea, entender, hay aquí un grupo de inversionistas que, tratando de ver si construye una oportunidad de negocio y estos negocios se tienen que regir por el derecho y por las normas comerciales y las normas que nos rigen en lo que tiene que ver con la navegación marítima”, señaló. En esa línea, estimó que el proyecto podría representar una oportunidad para la empresa que lo desarrolla, pero advirtió que su dimensión económica debe ponderarse frente a las posibles consecuencias políticas y diplomáticas. “Es un negocio que su mejor proyección puede implicar unos 20 millones de dólares para una empresa. Es un negocio chico que no va a mover la aguja en la región, pero es una oportunidad para un privado y, por lo tanto, esto se tiene que mantener en lo que corresponde: en un negocio privado y con las normas de ese ámbito”, afirmó. El exintendente enfatizó que su cuestionamiento no apunta a impedir que una empresa busque oportunidades comerciales, sino a la forma en que se desarrolla y comunica la iniciativa, considerando la sensibilidad histórica y diplomática que existe en torno a las islas. A su juicio, las autoridades chilenas deben mantener una posición firme respecto del cumplimiento de las normas internacionales, pero sin adoptar actitudes que puedan interpretarse como una provocación hacia Argentina. Tratados internacionales y posición de Chile frente a la soberanía de las islas Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la relación entre las normas internacionales de navegación y los decretos argentinos que, según explicó Jelincic, establecen exigencias de autorización para determinados tránsitos entre puertos de ese país. El dirigente planteó que la discusión debe considerar los acuerdos internacionales que regulan las relaciones entre Chile y Argentina, así como las disposiciones sobre navegación marítima y el tránsito por el estrecho de Magallanes. Durante la conversación, mencionó el Tratado de Límites de 1881, el Tratado de Paz y Amistad de 1984 y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 como instrumentos relevantes para analizar el asunto. Desde su perspectiva, estos acuerdos deben ser considerados al evaluar las disposiciones internas argentinas y la posibilidad de que una embarcación utilice las rutas marítimas conforme a las normas de navegación aplicables. Sin embargo, distinguió entre la discusión jurídica sobre el tránsito marítimo y la posición diplomática de Chile respecto de la reclamación argentina sobre las islas Falkland/Malvinas. “Y Chile, como Estado soberano, tomó la decisión de apoyar la demanda Argentina de la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas”, sostuvo. En ese contexto, agregó que quienes ejercen cargos públicos deben actuar de acuerdo con la política exterior del país, independientemente de sus opiniones personales sobre la conveniencia de una determinada iniciativa comercial. “Por lo tanto, cuando digo el Estado de Chile, uno dice cautelar que los que representan al Estado de Chile, sean alcaldes, parlamentarios, tienen que seguir la política de Estado de Chile y eso es una política de Estado soberana, libre, y Chile apoya esta demanda en un marco de que debe resolverse por las vías diplomáticas internacionales”, expresó. Jelincic planteó que el desafío consiste en compatibilizar el respeto a las normas internacionales de navegación con una conducta diplomática prudente, especialmente considerando que Chile y Argentina mantienen una extensa frontera y relaciones económicas históricas. Llamado a evitar una escalada de tensiones con Argentina El exintendente advirtió que las repercusiones de la iniciativa no deben analizarse exclusivamente desde el punto de vista de la empresa involucrada, ya que una controversia diplomática podría afectar un vínculo bilateral mucho más amplio. En ese sentido, recordó que ambos países mantienen relaciones comerciales, familiares, laborales y logísticas que forman parte de la realidad cotidiana de la Patagonia. “Nosotros tenemos una interrelación compleja económica con Argentina. O sea, tenemos unas relaciones comerciales relevantes, tenemos tráfico. O sea, nuestra misma región tiene tráfico de carga por territorio argentino y la Argentina tiene un tráfico de carga”, manifestó. Asimismo, destacó la relación histórica entre ambos territorios y la importancia de evitar conflictos innecesarios con un país vecino. “Y siempre una política responsable de Estado es prever y evitar conflictos con nuestros vecinos permanentes, como la casa en el barrio, tratar de no tener conflicto con el vecino porque la verdad que, si no, la calidad de vida baja y los temas se complican”, sostuvo. A juicio de Jelincic, las declaraciones públicas de autoridades y parlamentarios deben considerar los efectos que pueden producir en las relaciones bilaterales, en lugar de contribuir a una competencia de posiciones que termine aumentando las tensiones. “Entonces, por eso estos temas tienen que manejarse con mucha responsabilidad, no digo con debilidad, con responsabilidad”, enfatizó. El dirigente también cuestionó las expresiones que, desde ambos países, puedan alimentar una escalada política sin contribuir a resolver las diferencias existentes. En su análisis, las cancillerías deben mantener el diálogo y encauzar la controversia mediante los mecanismos diplomáticos correspondientes. Respecto del eventual viaje de la embarcación, señaló que la protección de la navegación debe distinguirse de la defensa de intereses comerciales privados, planteando que cada Estado tiene responsabilidades sobre la seguridad marítima dentro de su respectiva jurisdicción. Oportunidades económicas para Chile a partir de una mayor integración con Argentina Más allá de la controversia por la ruta hacia las Falkland/Malvinas, Jelincic sostuvo que Chile tiene oportunidades económicas de mayor alcance en su relación con Argentina, particularmente en sectores como la minería, la logística, los puertos y la exportación de productos. En su análisis, los cambios en las condiciones para la inversión minera en Argentina podrían abrir posibilidades de colaboración entre ambos países, especialmente por la ubicación geográfica de los yacimientos y la cercanía de los puertos chilenos con los mercados de la cuenca del Pacífico. El exintendente explicó que parte de la actividad minera argentina se desarrolla o proyecta en la cordillera de los Andes, mientras que Chile dispone de infraestructura portuaria que podría convertirse en una alternativa para transportar productos hacia mercados internacionales. “Entonces, si yo hago una explotación al otro lado de la cordillera minera, ahí tengo la oportunidad de ofrecer como servicio hacer unos túneles en la cordillera y sacar la producción hacia la cuenca del Pacífico”, señaló. En esa línea, argumentó que la distancia y los costos logísticos pueden convertirse en factores relevantes para definir las rutas de exportación de la producción minera. “Y segundo, ofrecer los puertos chilenos como una alternativa de negocio y de oportunidades es relevante y cuando la economía se vincula con redes y generan riqueza, obvio que a lo largo del tiempo los niveles de conflictividad siempre van a ser menores”, agregó. Jelincic sostuvo que una mayor integración económica podría generar beneficios que trasciendan una operación comercial específica, contribuyendo a fortalecer las relaciones entre ambos países y a crear oportunidades para empresas y trabajadores. También mencionó las inversiones vinculadas a la industria vitivinícola y frutícola como ejemplos de actividades en las que existen relaciones empresariales entre Chile y Argentina. Magallanes y las oportunidades vinculadas al gas y al petróleo argentino En el ámbito regional, Jelincic puso especial atención en las posibilidades que podrían surgir para Magallanes a partir de la evolución de la producción energética argentina. Se refirió particularmente a Vaca Muerta y a otros desarrollos hidrocarburíferos, planteando que un eventual aumento de la producción podría generar necesidades de transporte, infraestructura y acceso a mercados. Según su análisis, el crecimiento de la producción en distintas zonas de Argentina podría incrementar la presión sobre los gasoductos y oleoductos que trasladan los recursos hacia los principales centros de consumo y exportación. En ese escenario, planteó que las regiones australes argentinas podrían enfrentar desafíos logísticos y que Magallanes debería estudiar si existen oportunidades para prestar servicios o participar en actividades relacionadas con el transporte y procesamiento de hidrocarburos. “Por lo tanto, los gases y petróleo de Santa Cruz, Tierra del Fuego Argentina, van a tener problemas para salir al mercado, no van a tener prioridad, son más baratos los otros y donde hay más volumen, entonces se produce una oportunidad de negocio para Magallanes”, sostuvo. El exintendente añadió que las empresas vinculadas al sector energético podrían estar evaluando alternativas para aprovechar esas condiciones, aunque no presentó antecedentes específicos que permitan confirmar proyectos concretos derivados de ese escenario. En ese sentido, llamó a las autoridades regionales a mantener una mirada estratégica y a identificar oportunidades económicas de largo plazo, sin perder de vista el contexto político y diplomático en el que se desarrollan. Críticas al protagonismo de autoridades en la iniciativa comercial Consultado sobre la participación de autoridades locales en reuniones vinculadas al proyecto de conexión marítima, Jelincic señaló que recibir a empresarios interesados en desarrollar actividades comerciales es parte de las funciones habituales de una autoridad. No obstante, marcó una diferencia entre facilitar el diálogo con inversionistas y asumir un protagonismo político que pueda interpretarse como una toma de posición frente a la controversia de soberanía. “Pero, por ejemplo, no me parece desde ese punto de vista razonable que lo reciba, que le dé las oportunidades como todo, pero no me parece que se pueda abanderar con un tema o entrar en una escalada de conflicto con la autoridad Argentina innecesaria, porque la política de Estado de Chile es respaldar la reivindicación de soberanía Argentina”, afirmó. Para el dirigente, la prudencia no significa renunciar a las oportunidades comerciales ni dejar de defender los intereses nacionales, sino evitar que una iniciativa privada se transforme en un foco de tensión diplomática. También se refirió a las declaraciones de parlamentarios de ambos países, señalando que algunas intervenciones pueden responder a intereses comunicacionales o a la búsqueda de visibilidad pública, sin contribuir necesariamente a resolver el problema. “Yo entiendo a veces la molestia y la pasión. Pero uno tiene que ver el bien común”, sostuvo. En su opinión, el debate debe mantenerse en un marco institucional y técnico, con una clara separación entre las decisiones empresariales, las atribuciones de las autoridades y los lineamientos de la política exterior chilena. Zona Franca: Jelincic advierte una pérdida de beneficios para los consumidores de Magallanes En la parte final de la entrevista, el presidente de Gastropuq abordó otro de los asuntos que concentra el debate regional: el funcionamiento de la Zona Franca de Punta Arenas y la distribución de sus beneficios entre los usuarios, los administradores y el Gobierno Regional. El tema fue planteado en el contexto de una nueva instancia de discusión sobre el desarrollo futuro del recinto y las condiciones de su concesión, asunto que, según se indicó durante el programa, continuaría siendo analizado en los próximos días. Jelincic señaló que su participación en el debate responde a su interés por contribuir con una opinión sobre una institución que forma parte de la vida económica de Magallanes, y aclaró que sus planteamientos corresponden a una evaluación personal. “Me preocupa profundamente si yo miro desde la última concesión del 2007. 2007 ahora de la Zona Franca, cada vez los usuarios de Magallanes, es decir, los que compramos productos, los ciudadanos, hemos perdido beneficios y los beneficios los ha recibido el Gobierno Regional y los que administran Zona Franca”, afirmó. El exintendente sostuvo que, a su juicio, la evolución del sistema ha perjudicado a los consumidores, quienes deberían ser uno de los principales beneficiarios de un régimen concebido para favorecer a la región. En ese sentido, cuestionó que los resultados económicos asociados a la administración del recinto no se traduzcan, según su evaluación, en ventajas equivalentes para las personas que compran productos en Magallanes. “Y la verdad que las cifras son monstruosas, pero beneficios para la región cada vez son menos para los ciudadanos, no para la región, porque la región es una cosa abstracta, un territorio, no la gente que vive acá”, manifestó. Jelincic planteó que el debate sobre la Zona Franca debe centrarse en cómo recuperar su competitividad y fortalecer los beneficios para los habitantes de la región, más allá de los resultados que pueda obtener la administración del recinto o el propio Gobierno Regional. “Sentimos de que cada vez la Zona Franca es menos competitiva, tiene problemas de administración y la verdad que cada vez los magallánicos pagamos más y eso va en contra del origen de la ley. La ley cuando se formula era para que las cosas fueran más baratas para nosotros”, expresó. Finalmente, reiteró su disposición a participar en las instancias de análisis y entregar antecedentes que contribuyan a la discusión sobre el futuro de Zona Franca. “Yo no creo que en esta comisión que lo invitó el Gobierno Regional, por lo menos yo voy a tratar de emitir mi opinión, aunque a algunos les va a gustar y otros no les va a gustar, pero creo que los que vivimos en Magallanes no podemos restarnos a aportar”, concluyó.
Un grupo de diputados peronistas de Argentina presentó un proyecto de resolución para solicitar que el embajador de Chile en Buenos Aires, Gonzalo Uriarte Herrera, comparezca ante el Congreso argentino y explique los alcances de la futura ruta marítima comercial entre Punta Arenas y las Islas Malvinas , cuya puesta en marcha está prevista para noviembre. La iniciativa, impulsada por el excanciller Santiago Cafiero, busca conocer “ la posición oficial de su Gobierno respecto de la anunciada apertura de una ruta marítima comercial entre Punta Arenas y las Islas Malvinas ”. Particularmente si la conexión podría utilizarse para abastecer operaciones de exploración o explotación de hidrocarburos en territorios cuya soberanía disputan Argentina y Reino Unido. La solicitud fue presentada junto a diputados opositores integrantes de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, entre ellos Jorge Taiana, Eduardo Valdés, Nicolás Trotta, Juan Carlos Molina y Andrea Freites. Los parlamentarios también buscan establecer si las autoridades chilenas participaron en la autorización de la operación y si existe algún vínculo entre el servicio de transporte y los proyectos de explotación petrolera que se desarrollan en las cercanías del archipiélago. Como fundamento, los legisladores invocaron las resoluciones 2065 y 31/49 de la Asamblea General de Naciones Unidas, relacionadas con la controversia de soberanía entre Argentina y Reino Unido y el llamado a alcanzar una solución negociada. Diputado propone poner fin a acuerdos con Chile En paralelo a la solicitud de comparecencia del embajador, el diputado argentino Guillermo Michel presentó otra iniciativa legislativa para instar a su país a denunciar dos acuerdos suscritos con Chile. Se trata del Tratado sobre Promoción y Protección Recíprocas de Inversiones y del Convenio de Doble Imposición Fiscal, instrumentos que el parlamentario propone dejar sin efecto como respuesta a la futura conexión marítima. Michel cuestionó el proyecto comercial y sostuvo que representa un retroceso en el respaldo chileno a las reivindicaciones argentinas sobre el archipiélago. “ El retorno de la ruta comercial Punta Arenas-Malvinas (...) es una muestra concreta de la falta de solidaridad de Chile con la causa Malvinas ”, manifestó. El diputado también defendió la necesidad de adoptar medidas frente a los países que, a su juicio, contribuyen al funcionamiento económico de las islas bajo administración británica. “ Nuestro país debe sostener la defensa de la soberanía sobre las Islas Malvinas, su territorio y recursos naturales ”, afirmó. La controversia también coincide con las gestiones del gobierno de Javier Milei para cuestionar las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos autorizadas por Reino Unido en las aguas próximas al archipiélago. La ruta marítima La controversia se originó a partir del proyecto de la empresa chilena Easter Island Naviera, que contempla establecer una conexión marítima regular entre Punta Arenas y las Islas Malvinas mediante la embarcación Danstar. El viaje inaugural está previsto para mediados de noviembre y busca ofrecer una alternativa a la actual conexión comercial del archipiélago con Sudamérica, que opera a través de Montevideo, Uruguay. El servicio permitiría transportar alimentos, bebidas, materiales de construcción, repuestos y otros insumos destinados a los habitantes y empresas de las islas, con tiempos de navegación menores a los de la ruta actual. A fines de septiembre, representantes del sector público y privado de las Malvinas participaron en una rueda de negocios en Punta Arenas para explorar oportunidades comerciales con empresas de la Región de Magallanes. Las estimaciones municipales apuntan a que esta actividad podría generar operaciones por alrededor de US$20 millones anuales. Sin embargo, en Argentina la iniciativa ha generado cuestionamientos por sus eventuales implicancias en la disputa territorial con Reino Unido, especialmente ante la posibilidad de que la ruta sea utilizada para abastecer operaciones hidrocarburíferas. Fuente: latercera.com
A pocas semanas de que el buque de bandera nacional “Danstar” reabra desde Punta Arenas la ruta marítima hacia las Islas Malvinas —inactiva desde 2011—, las repercusiones políticas e inquietudes en Argentina no se han hecho esperar, así como la postura del Ejecutivo. Frente a la controversia suscitada por esta iniciativa de carácter comercial, el gobierno chileno busca bajar la tensión y reitera la validez del trayecto comercial internacional. En medio de este escenario, el ministro de Defensa, Fernando Barros, descartó que el zarpe del navío genere un conflicto diplomático de mayor envergadura e hizo un llamado a mantener la serenidad: “No hay nada que responder a nadie. Una de las cosas que asegura la legislación vigente es el ejercicio legítimo del comercio nacional e internacional. Aquí hay acuerdos políticos y esperamos la prudencia de todas las personas involucradas”. Sus palabras se sumaron a las del ministro de Economía, Daniel Mas, quien reiteró hace un par de horas el valor comercial de la ruta marítima. Gobierno defiende viaje comercial “El gobierno tiene que asegurar soberanía y que las leyes se cumplan. El gobierno es el que pone el marco, pero esto es un acuerdo que es absolutamente entre privados ”, dijo. El buque “Danstar” zarpará el próximo mes desde Punta Arenas hasta las Islas Falkland con un cargamento compuesto por alimentos, insumos de construcción, maquinaria y gas licuado, con el objetivo de abrir una nueva ruta comercial marítima y consolidar a Punta Arenas como polo logístico y nodo de suministro. Argentina descarta intercepción del buque chileno Ante la reactivación de este trayecto, reportes del organismo de inteligencia chileno dados a conocer por BioBioChile advirtieron la eventualidad de que fuerzas trasandinas intercepten la embarcación durante su recorrido inaugural. En relación al hecho, el canciller argentino Pablo Quirno descartó acciones de fuerza contra el buque y aclaró que todavía no existe una notificación oficial de este viaje. “No tenemos intención de atacar, no tenemos intención de abordar; o sea, justamente todo lo estamos haciendo de manera pacífica y diplomática”, dijo la autoridad argentina. Asimismo, destacó el carácter comercial del viaje: “primero no hay que anticiparse. Y segundo, es que está claro lo que hemos hablado con Chile, que tiene que ver con que esto no es ningún tipo de impedimento de comercio ni nada por el estilo “. Además, recordó que el buque zarpará por “territorio chileno” a través del Estrecho de Magallanes, y que “nosotros no podemos frenar el paso inocente”. Por su parte, el embajador de Argentina en Chile, Jorge Faurie, enfatizó los límites de la actividad y la postura histórica de su país respecto del archipiélago bajo administración británica. “Son una realidad de comercio que debe mantenerse siempre estrictamente en el área de comercio. Lo más importante es no alterar el compromiso de respeto de la soberanía argentina sobre las islas”, apuntó el diplomático en conversación con Radio ADN. Fuente: eldesconcierto.cl
El canciller de Argentina, Pablo Quirno, aseguró que no existe una intención de impedir el paso del buque con bandera chilena Danstar hacia las Islas Falkland/Malvinas. El navío que conecta vía marítima Punta Arenas y Puerto Stanley debe pasar por mar territorial argentino tras salir del estrecho de Magallanes. Fue en una entrevista con el medio argentino A24 , donde el canciller sostuvo, que por el momento “no tenemos intenciones de abordar, no tenemos intención de atacar. Justamente, todo lo que estamos haciendo es de manera pacífica y diplomática”. Además, Quirno se refirió al eventual vínculo entre el mencionado viaje con el proyecto de extracción petrolera Sea Lion, sosteniendo que ese escenario no sería probable de acuerdo al apoyo que ha manifestado el Gobierno de Chile frente a la reclamación de soberanía argentina en el archipiélago. “Acá lo que tenemos que coordinar es la intención de ambos gobiernos es que no haya colaboración directa o indirecta con la explotación de recursos”. Por otra parte, el ministro de Relaciones Exteriores detalló que “está claro lo que hemos hablado con Chile, esto no es ningún impedimento de comercio ni nada por el estilo. Esto es una cuestión en la que nosotros estamos discutiendo a nivel gobierno es que la intención de toda ayuda logística que tenga que ver con la explotación de nuestros recursos naturales en Malvinas; Chile siendo consecuente con su posición, no va a ser parte de este juego”. En tanto, puesto en el caso de una potencial apoyo logístico al proyecto petrolero, Quirno no descartó una posible negación del paso. “Ahí hablaremos en función de este compromiso que tenemos entre ambos países para que eso no ocurra. Chile tiene su regulación y hay manifiestos, hay información, si hay contrabando, claramente no hay paso inocente”. Además, el canciller adelantó, que hasta la fecha no han recibido ninguna notificación oficial de que un barco chileno quiera viajar hacia las islas, agregando que “es muy importante destacar, es que la relación con Chile, a pesar de que hay varios jugadores externos y ciertos sectores chilenos que están tratando de hacernos pelear, nosotros tenemos una oportunidad histórica en varios ámbitos”. finalizó el timonel de la cancillería argentina. Fuente: portalportuario.cl