Un llamativo registro de fauna terrestre fue captado durante esta semana en el interior del Parque Nacional Torres del Paine, donde se pudo observar a un grupo de crías de zorro chilla jugando en su hábitat natural, generando interés entre quienes valoran la biodiversidad del área protegida. El registro fue realizado por Eduardo Aririeche, guía certificado del parque, quien logró captar en imágenes el momento en que varios ejemplares jóvenes de esta especie se desplazan y juegan entre sí en medio del paisaje característico de la zona. La presencia del zorro chilla dentro del parque no es poco común, ya que esta especie suele habitar en las llanuras y praderas del sector, donde encuentra condiciones favorables para su desarrollo y alimentación. El zorro chilla es uno de los carnívoros nativos de la Patagonia y se caracteriza por su menor tamaño en comparación con el zorro culpeo, otra especie que también habita en el territorio. Este tipo de registros permite poner en valor la riqueza natural que alberga el parque nacional.
Durante la temporada estival, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) ha registrado un aumento en los llamados asociados a encuentros con fauna marina protegida, situación que se explica por la mayor presencia de personas en playas y sectores costeros de la Región de Magallanes y Antártica Chilena. Desde el organismo explicaron que la presencia de especies como pingüinos, lobos marinos y otras aves y mamíferos marinos es completamente normal, ya que forman parte del ecosistema del litoral chileno. Estos animales suelen salir a playas y roqueríos para descansar tras la caza de alimento, regular su temperatura corporal o realizar procesos naturales como la muda. El jefe de la Unidad de Conservación y Biodiversidad de Sernapesca, Ricardo Sáez, enfatizó que muchas de estas especies están protegidas por la Ley General de Pesca y Acuicultura, por lo que su interacción está regulada. “Estamos en época de pariciones de muchas especies, lo que resulta muy llamativo para las personas, pero el llamado es a mantener una distancia segura, no molestarlos, no hostigarlos y, bajo ninguna circunstancia, alimentarlos”, señaló. En cuanto a la observación desde el mar, Sernapesca recordó que existen distancias mínimas obligatorias: 50 metros para especies menores como pingüinos, lobos marinos, delfines y chungungos; 100 metros para cetáceos mayores como ballenas jorobadas y cachalotes; y 300 metros para ballenas azules. En el caso de la ballena franca austral, la observación solo está permitida desde tierra. El organismo también hizo un llamado a la tenencia responsable de mascotas, especialmente perros, para evitar interacciones con fauna silvestre. Estas situaciones pueden provocar ataques, lesiones graves o incluso la muerte de ejemplares protegidos, además del riesgo de transmisión de enfermedades zoonóticas. Finalmente, Sernapesca recordó que en Chile es ilegal acosar, alimentar, capturar o dañar fauna marina protegida, con sanciones que van desde 3 hasta 300 UTM. Ante la presencia de animales heridos o acosados, se puede contactar al 800 320 032, número habilitado para denuncias y coordinación de rescates.
Un impactante registro compartido por Reserva Magallanes volvió a poner en valor la presencia del tucúquere en los ecosistemas del extremo sur. Las imágenes, difundidas a través de redes sociales, muestran al ave en plena acción y fueron acompañadas del mensaje: “¿Por qué llamar al circuito Los Tucuqueres de esa manera? He aquí la respuesta… La segunda fotografía nos demuestra su importancia en el control de plagas”. El búho magallánico, conocido popularmente como tucúquere, es una de las aves rapaces nocturnas más grandes y representativas de la Región de Magallanes. Su silencioso desplazamiento durante la noche lo convierte en un eficiente cazador y en una especie clave para mantener el equilibrio natural, especialmente en zonas rurales y áreas naturales. Esta ave habita a lo largo de todo Chile, desde la Región de Arica y Parinacota hasta Tierra del Fuego y el Cabo de Hornos. Puede medir entre 50 y 60 centímetros de altura y presenta un plumaje de tonos cafés y grisáceos, lo que le permite camuflarse en la estepa patagónica, sectores cordilleranos y zonas boscosas del sur austral. En Magallanes, el tucúquere cumple un rol fundamental como controlador natural de roedores, ayudando a evitar la proliferación de especies que pueden afectar tanto a la fauna nativa como a actividades humanas. Su presencia es considerada un indicador de ecosistemas saludables. https://www.instagram.com/p/DT5Up1jkSYa/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ== Pese a su relevancia ecológica, esta especie enfrenta diversas amenazas, entre ellas la pérdida de hábitat, atropellos en rutas rurales y la persistencia de mitos que lo asocian erróneamente a malos augurios, lo que ha derivado en persecuciones injustificadas. Desde organismos ambientales y de conservación se reiteró el llamado a proteger al tucúquere y respetar su entorno. En caso de encontrar un ejemplar herido o en riesgo, se recomienda no manipularlo y dar aviso a instituciones como el Servicio Agrícola y Ganadero, CONAF o centros de rescate de fauna silvestre.
Un llamativo registro de fauna terrestre fue captado durante esta semana en el interior del Parque Nacional Torres del Paine, donde se pudo observar a un grupo de crías de zorro chilla jugando en su hábitat natural, generando interés entre quienes valoran la biodiversidad del área protegida. El registro fue realizado por Eduardo Aririeche, guía certificado del parque, quien logró captar en imágenes el momento en que varios ejemplares jóvenes de esta especie se desplazan y juegan entre sí en medio del paisaje característico de la zona. La presencia del zorro chilla dentro del parque no es poco común, ya que esta especie suele habitar en las llanuras y praderas del sector, donde encuentra condiciones favorables para su desarrollo y alimentación. El zorro chilla es uno de los carnívoros nativos de la Patagonia y se caracteriza por su menor tamaño en comparación con el zorro culpeo, otra especie que también habita en el territorio. Este tipo de registros permite poner en valor la riqueza natural que alberga el parque nacional.
Durante la temporada estival, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) ha registrado un aumento en los llamados asociados a encuentros con fauna marina protegida, situación que se explica por la mayor presencia de personas en playas y sectores costeros de la Región de Magallanes y Antártica Chilena. Desde el organismo explicaron que la presencia de especies como pingüinos, lobos marinos y otras aves y mamíferos marinos es completamente normal, ya que forman parte del ecosistema del litoral chileno. Estos animales suelen salir a playas y roqueríos para descansar tras la caza de alimento, regular su temperatura corporal o realizar procesos naturales como la muda. El jefe de la Unidad de Conservación y Biodiversidad de Sernapesca, Ricardo Sáez, enfatizó que muchas de estas especies están protegidas por la Ley General de Pesca y Acuicultura, por lo que su interacción está regulada. “Estamos en época de pariciones de muchas especies, lo que resulta muy llamativo para las personas, pero el llamado es a mantener una distancia segura, no molestarlos, no hostigarlos y, bajo ninguna circunstancia, alimentarlos”, señaló. En cuanto a la observación desde el mar, Sernapesca recordó que existen distancias mínimas obligatorias: 50 metros para especies menores como pingüinos, lobos marinos, delfines y chungungos; 100 metros para cetáceos mayores como ballenas jorobadas y cachalotes; y 300 metros para ballenas azules. En el caso de la ballena franca austral, la observación solo está permitida desde tierra. El organismo también hizo un llamado a la tenencia responsable de mascotas, especialmente perros, para evitar interacciones con fauna silvestre. Estas situaciones pueden provocar ataques, lesiones graves o incluso la muerte de ejemplares protegidos, además del riesgo de transmisión de enfermedades zoonóticas. Finalmente, Sernapesca recordó que en Chile es ilegal acosar, alimentar, capturar o dañar fauna marina protegida, con sanciones que van desde 3 hasta 300 UTM. Ante la presencia de animales heridos o acosados, se puede contactar al 800 320 032, número habilitado para denuncias y coordinación de rescates.
Un impactante registro compartido por Reserva Magallanes volvió a poner en valor la presencia del tucúquere en los ecosistemas del extremo sur. Las imágenes, difundidas a través de redes sociales, muestran al ave en plena acción y fueron acompañadas del mensaje: “¿Por qué llamar al circuito Los Tucuqueres de esa manera? He aquí la respuesta… La segunda fotografía nos demuestra su importancia en el control de plagas”. El búho magallánico, conocido popularmente como tucúquere, es una de las aves rapaces nocturnas más grandes y representativas de la Región de Magallanes. Su silencioso desplazamiento durante la noche lo convierte en un eficiente cazador y en una especie clave para mantener el equilibrio natural, especialmente en zonas rurales y áreas naturales. Esta ave habita a lo largo de todo Chile, desde la Región de Arica y Parinacota hasta Tierra del Fuego y el Cabo de Hornos. Puede medir entre 50 y 60 centímetros de altura y presenta un plumaje de tonos cafés y grisáceos, lo que le permite camuflarse en la estepa patagónica, sectores cordilleranos y zonas boscosas del sur austral. En Magallanes, el tucúquere cumple un rol fundamental como controlador natural de roedores, ayudando a evitar la proliferación de especies que pueden afectar tanto a la fauna nativa como a actividades humanas. Su presencia es considerada un indicador de ecosistemas saludables. https://www.instagram.com/p/DT5Up1jkSYa/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ== Pese a su relevancia ecológica, esta especie enfrenta diversas amenazas, entre ellas la pérdida de hábitat, atropellos en rutas rurales y la persistencia de mitos que lo asocian erróneamente a malos augurios, lo que ha derivado en persecuciones injustificadas. Desde organismos ambientales y de conservación se reiteró el llamado a proteger al tucúquere y respetar su entorno. En caso de encontrar un ejemplar herido o en riesgo, se recomienda no manipularlo y dar aviso a instituciones como el Servicio Agrícola y Ganadero, CONAF o centros de rescate de fauna silvestre.