Señor Director: Este año, el regreso a clases trae consigo una noticia alentadora tras la implementación de la Ley N° 21.778, que exige 60 minutos diarios de actividad física en los colegios. Esta medida representa mucho más que un simple ajuste de horario, pues constituye una decisión estratégica frente a una realidad preocupante donde más del 50% de los niños, niñas y adolescentes en Chile presenta sobrepeso u obesidad según datos del Ministerio de Salud. Su mayor valor reside en la formación de hábitos desde temprana edad. Promover una vida activa en la etapa escolar es la clave para enfrentar este escenario, ya que el movimiento incorporado en la infancia tiende a mantenerse en la adultez e impacta positivamente en la salud física, la salud mental y el rendimiento académico. Debemos considerar que el sedentarismo no solo afecta el desarrollo corporal, sino que también se asocia a mayores niveles de estrés y depresión en edades cada vez más tempranas. Esto resulta especialmente relevante para un país que envejece de forma acelerada. El Instituto Nacional de Estadísticas ha advertido que la población mayor crecerá sostenidamente en las próximas décadas y, por lo mismo, fomentar el deporte desde la niñez funciona como una política sanitaria de largo plazo. Estos 60 minutos no son un recreo extendido, sino una inversión estratégica en el bienestar futuro de nuestro país. Nicolás Calderón Country Manager Smart Fit Cono Sur
Abrir espacios de aprendizaje, acompañar a las nuevas generaciones y aportar a su formación profesional es parte del compromiso que Aguas Magallanes mantiene con la región. Durante este periodo estival, once estudiantes de diversas especialidades desarrollan su práctica profesional en distintas áreas de la compañía, destacando el buen clima laboral, el acompañamiento de los equipos y la posibilidad de aplicar conocimientos en un entorno real. Entre ellos, se encuentran estudiantes de ingeniería que realizan sus prácticas en áreas clave de la operación. Sofía Vidal Concha, estudiante de Ingeniería Civil de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y oriunda de Punta Arenas, realiza su primera práctica en el área de Infraestructura. Ha sido una experiencia muy positiva. Me ha llamado la atención lo ordenada que es la empresa y la preocupación del equipo por explicarme, acompañarme y asignarme tareas desafiantes. He podido aplicar contenidos que vi en la universidad, lo que resulta muy motivador, comentó. Desde el área de Producción y Depuración, Alejandro Miranda Cárdenas, estudiante de Ingeniería Civil Química, también vive su primera experiencia laboral. Uno asume que el agua simplemente está, pero detrás hay un proceso enorme que no se ve: logística, equipos, análisis, transporte de químicos. Ver todo eso en terreno es impresionante y muy formativo, señaló. Alejandro destacó además el ambiente humano de la empresa: Como practicante uno se siente bienvenido, valorado y respetado, y eso marca una gran diferencia. A ellos se suma Joaquín Tapia Troncoso, estudiante de Ingeniería en Bioprocesos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien llegó desde Santiago a realizar su última práctica profesional en la sanitaria. Joaquín valoró tanto la experiencia profesional como personal de desarrollar su práctica en la Región de Magallanes. Fue una gran oportunidad. Me permitió desarrollarme de forma interdisciplinaria, aprender procesos distintos a los de mi carrera y prepararme para enfrentar distintos desafíos laborales, indicó. Junto con el aprendizaje técnico, Joaquín destacó el vínculo con Magallanes. Era mi primera vez en esta región y me sorprendió mucho. Es un lugar precioso, tranquilo, con paisajes increíbles. He podido conocer distintos lugares y vivir una experiencia que va más allá de lo profesional, agregó. Desde Aguas Magallanes destacaron que recibir estudiantes en práctica no solo contribuye a su formación, sino que también fortalece el vínculo entre la empresa, la comunidad y el desarrollo regional y del país. Finalmente, los futuros profesionales participaron en un desayuno de camaradería junto al gerente regional, Christian Adema Galetovic, y al subgerente de Operaciones, Job Contreras Sáez, instancia en la que los jóvenes pudieron compartir sus motivaciones, aprendizajes y desafíos vividos en cada equipo de trabajo. Asimismo, participaron en una visita a la captación Laguna Lynch y a la Planta de Producción de Agua Potable de Punta Arenas, con el objetivo de conocer en terreno el proceso que permite asegurar el suministro a miles de familias de la región.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el historiador antártico magallánico Francisco Sánchez conversó con la ciudadanía sobre su reciente participación en el Congreso Futuro 2026, instancia que tuvo una de sus jornadas más destacadas en la Universidad de Magallanes. En un escenario donde la reflexión suele estar dominada por la inteligencia artificial y los avances tecnológicos, Sánchez propuso una mirada distinta, respondiendo desde la historia a la pregunta que dio inicio a su exposición: “¿Qué hace un historiador hablando de futuro?”. A través de un relato marcado por la emoción y el rigor académico, planteó que la Antártica no es solo un laboratorio natural, sino un “punto de reflexión puro”, donde la acción humana y la libertad permiten proyectar el destino de la especie más allá de las fronteras geopolíticas. Durante su presentación, el investigador utilizó como metáfora la reciente inauguración del Faro Monumental Piloto Pardo en Isla Decepción, ocurrida en marzo de 2025, describiéndolo como un símbolo de una soberanía sustentada en el conocimiento, la cooperación internacional y el espíritu humano. La imagen del faro, explicó, representa una guía para la navegación y la seguridad humana en un mundo cada vez más convulsionado. Sánchez realizó además un recorrido histórico que rescató la visión y legado de figuras fundamentales para la presencia chilena en el continente blanco, como el piloto Luis Pardo, Óscar Pinochet de la Barra y Ramón Cañas Montalva, estableciendo un puente entre la denominada “época heroica” y la modernidad científica. En ese contexto, abordó hitos relevantes de soberanía nacional, entregando antecedentes sobre la fundación de las bases Prat y O’Higgins, procesos que marcaron el inicio y consolidación de la investigación científica chilena en la Antártica. Asimismo, recordó episodios donde la resiliencia y la cooperación internacional se impusieron sobre la adversidad, como la evacuación de Isla Decepción en 1967, cuando la Armada de Chile rescató a científicos británicos y nacionales en medio de una erupción volcánica, destacando el espíritu de auxilio y colaboración que caracteriza al continente blanco.
Mark Graham, profesor de Geografía de internet, de la Universidad de Oxford, fue el encargado de abrir las ponencias del Congreso Futuro en Magallanes que se realizó esta semana en Punta Arenas. Él expuso sobre cómo las tecnologías digitales se entrecruzan con los contextos geográficos, transformando el trabajo, las cadenas de valor y las desigualdades a escala global. De origen británico, Graham ha participado en proyectos sobre trabajo digital, economía de plataformas, geografía de internet y las tecnologías de la información y comunicación (TIC). Respecto a la geografía de internet, Graham explica que es un estudio de las formas en que internet afecta a la geografía y la geografía afecta al internet. Tradicionalmente imaginamos internet como si estuviera en otro lugar, como si estuviera 'en línea', en el ciberespacio o en un espacio aparte. La geografía de internet busca eliminar esa idea y, en cambio, pensar que internet está integrado en nuestra vida cotidiana, que está aquí con nosotros, no en otro lugar, y que siempre se trata de conectar lugares con otros lugares. Por eso se enfoca en la conectividad y en cómo esas conexiones importan. Podemos hablar de cómo las conexiones importan para el trabajo y el empleo, para las relaciones, para la sociedad, para la política, para prácticamente todo. Su proyecto más reciente, Fairwork, es una iniciativa de investigación que evalúa las condiciones laborales en las plataformas digitales. Se encuentra activo en, al menos, 40 países -entre ellos Chile- y busca que las empresas mejoren sus estándares de trabajo mediante el implemento de la transparencia y la rendición de cuentas. Para ello, establece 5 principios fundamentales en los que basar a estas empresas: pagos justos, condiciones justas, contratos justos, gestión justa y representación justa. Fairwork evalúa tanto a empresas geolocalizadas ( deliveries , transporte, limpieza doméstica, entre otros) como a las de trabajo remoto (programación, diseño, traducción, entre otras) utilizando un sistema de puntuación de 0 a 10 para asignarle a cada empresa. Graham explicó que detrás de la inteligencia artificial (IA) existe un mundo que entrecruza trabajo, infraestructura y poder, tema que analiza en su libro Alimentar la máquina (2024). En su discurso describe un futuro con menos autonomía y democracia, estableciendo que no basta con deseos, la única forma de detener esto es que nosotros, como trabajadores, consumidores y ciudadanos, digamos: 'No queremos este futuro, queremos más democracia, más autonomía y más libertad'. Respecto al impacto ambiental en las tecnologías, el académico explicó: tanto las tecnologías como la IA tienen costos ambientales enormes, algo que las personas olvidan. Cuando usamos esta tecnología, todo es sencillo, sacas tu teléfono, usas una aplicación y parece algo sin peso, pero detrás hay enormes centros de datos que consumen mucha electricidad y muchísima agua. Si estás en un país que no genera energía limpia, entonces esa IA está funcionando con energía basada en carbono, lo que contribuye al problema del cambio climático. Al finalizar su ponencia, Graham concluyó que las empresas tecnológicas operan a nivel global, por lo que cualquier intento para regularlas debe pensarse de forma global. El Congreso Futuro Magallanes fue organizado por la Comisión Desafíos del Futuro del Senado de Chile, la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Instituto Antártico Chileno (INACH). En su decimoquinta versión como Congreso Futuro 2026 reunirá a más de 120 expositores nacionales e internacionales, y se realizarán charlas, paneles y actividades con temáticas de ciencia, humanidades, tecnología y desafíos para este tiempo. El evento es gratuito y se llevará a cabo del 12 al 17 de enero en diversas partes del país, con modalidad presencial y en transmisión abierta por medio de la página congresofuturo.cl y en la página de YouTube de Congreso Futuro. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
El Congreso Futuro 2026 inició su 15.ª edición con una jornada abierta a la comunidad magallánica, reuniendo a voces internacionales para reflexionar sobre ciencia, tecnología y sociedad. Entre ellas estuvo la escritora e investigadora keniana Nanjala Nyabola, referente en derechos digitales y análisis político, quien expuso sobre las ideas que sustentan el mundo digital. En su conferencia planteó que muchas de las crisis ligadas a la tecnología no son accidentales, sino el resultado de concepciones filosóficas que priorizan el consumo y la extracción por sobre el equilibrio humano y ambiental. Así lo resumió con una frase tajante: Muchas de las crisis ligadas a la tecnología no son accidentes, son el resultado de ideas rotas sobre lo que entendemos como progreso. De esta forma, propuso revisar estos supuestos desde la raíz, preguntándose qué entendemos por ser persona en la era digital y qué marco ético debería guiar el desarrollo de la inteligencia artificial. Ese mismo enfoque fue el que profundizó en conversación con el INACH, donde abordó la Antártica, la extracción de recursos en el Sur Global, la defensa de los derechos humanos frente a la IA y su visión de la esperanza. Antártica, lugar de naturaleza y cooperación En este punto, Nyabola destacó que esta fue su segunda visita al continente antártico y que, pese a la experiencia previa, el territorio sigue siendo un lugar magnífico e inspirador donde la naturaleza tiene el control. A su juicio, la Antártica es uno de los pocos lugares del planeta que obliga a reconocer límites y a entendernos como responsables de cuidar ese territorio, en lugar de asumirlo como propiedad. Aquí aprendemos que no estamos para poseer este territorio, sino para cuidarlo, señaló. Desde esa mirada, la noción de cuidado es clave no solo para cómo se organiza el trabajo en la Antártica, sino también como modelo para pensar sobre la tecnología digital. Sostuvo que la cooperación internacional en la Antártica muestra que es posible construir acuerdos donde el énfasis esté en proteger un bien antes que competir por su dominio, algo que contrasta con la lógica extractivista dominante en otros ámbitos. Extracción de recursos y huella de lo digital Nanjala fue clara: lo digital no ocurre en la nube. Explicó que todos los dispositivos y servicios, desde teléfonos hasta modelos de inteligencia artificial, dependen de minerales, plásticos, agua, energía y trabajo de millones de personas. En este contexto, advirtió que la narrativa de la nube hace olvidar el costo material y humano de cada consulta o actualización de dispositivo. Cambiar de teléfono cada año, como incentivan muchas marcas, implica excavaciones más profundas para el litio y otros minerales, más plástico y cadenas de producción insostenibles para los territorios de donde se extraen dichos recursos. Por último, Nyabola subrayó que, cuando se acelera el consumo de dispositivos digitales, también aumenta la presión sobre quienes trabajan en la extracción de minerales, enfrentando faenas cada vez más profundas y condiciones de mayor riesgo. Desde su perspectiva, esa tensión entre demanda tecnológica y condiciones laborales es parte de la economía política de la tecnología, donde los costos se concentran en el Sur Global mientras los beneficios se distribuyen de forma desigual. IA, derechos humanos y defensa de lo humano Sobre cómo priorizar valores y derechos humanos frente a intereses económicos y tecnológicos en la era de la inteligencia artificial, Nyabola planteó que hay que recordar qué significa ser humanas y humanos. No existimos solo para consumir cosas, dijo. Ser humanos y humanas es también disfrutar del arte, la música, la danza, construir relaciones, tener historias y lenguajes compartidos. Cuando se pierde esa definición, fenómenos como la explotación, la violencia o el aislamiento social se normalizan al faltar un marco desde el cual cuestionarlos. Como ejemplo, mencionó a quienes buscan parejas hechas con IA, reflejando dificultades para encontrar vínculos humanos en sistemas altamente individualistas. El desafío, insistió, es revisar no solo la tecnología, sino las estructuras sociales que empujan su búsqueda. Por ello, si se acepta desligar la vida digital de lo humano, se renuncia a aspectos esenciales de nuestra existencia colectiva, valiosos más allá del precio de mercado. La esperanza como disciplina Al final, sobre qué le da esperanza para el futuro de nuestras sociedades, Nyabola citó a la activista Mariame Kaba: La esperanza no es sentimiento, sino disciplina . Explicó que eso significa actuar desde la convicción de que la propia vida importa, aunque los frutos no se vean de inmediato. Esta mirada está ligada a la historia de largo plazo: hoy cosechamos cambios iniciados hace generaciones y, del mismo modo, nuestras acciones pueden abrir caminos futuros para quienes vendrán. Por eso, Nyabola afirmó que su compromiso es defender el derecho a ser humanas y humanos, proteger derechos y existencia, iniciando procesos que otras personas puedan continuar. Desde la Antártica como territorio de cuidado hasta las minas del Sur Global, la reflexión de Nyabola invita a mirar más allá de las promesas tecnológicas inmediatas. Su llamado es a poner en el centro a las personas, sus comunidades y el planeta para un futuro digital más justo. La transmisión del Congreso Futuro Magallanes 2026, organizado por la Universidad de Magallanes y el Instituto Antártico Chileno, está disponible para revisar en el canal de YouTube de UMAG TV en: https://www.youtube.com/watch?v=IwncFnQ3Fxo&t=10296s , junto con la presentación de Nanjala Nyabola. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
Señor Director: Este año, el regreso a clases trae consigo una noticia alentadora tras la implementación de la Ley N° 21.778, que exige 60 minutos diarios de actividad física en los colegios. Esta medida representa mucho más que un simple ajuste de horario, pues constituye una decisión estratégica frente a una realidad preocupante donde más del 50% de los niños, niñas y adolescentes en Chile presenta sobrepeso u obesidad según datos del Ministerio de Salud. Su mayor valor reside en la formación de hábitos desde temprana edad. Promover una vida activa en la etapa escolar es la clave para enfrentar este escenario, ya que el movimiento incorporado en la infancia tiende a mantenerse en la adultez e impacta positivamente en la salud física, la salud mental y el rendimiento académico. Debemos considerar que el sedentarismo no solo afecta el desarrollo corporal, sino que también se asocia a mayores niveles de estrés y depresión en edades cada vez más tempranas. Esto resulta especialmente relevante para un país que envejece de forma acelerada. El Instituto Nacional de Estadísticas ha advertido que la población mayor crecerá sostenidamente en las próximas décadas y, por lo mismo, fomentar el deporte desde la niñez funciona como una política sanitaria de largo plazo. Estos 60 minutos no son un recreo extendido, sino una inversión estratégica en el bienestar futuro de nuestro país. Nicolás Calderón Country Manager Smart Fit Cono Sur
Abrir espacios de aprendizaje, acompañar a las nuevas generaciones y aportar a su formación profesional es parte del compromiso que Aguas Magallanes mantiene con la región. Durante este periodo estival, once estudiantes de diversas especialidades desarrollan su práctica profesional en distintas áreas de la compañía, destacando el buen clima laboral, el acompañamiento de los equipos y la posibilidad de aplicar conocimientos en un entorno real. Entre ellos, se encuentran estudiantes de ingeniería que realizan sus prácticas en áreas clave de la operación. Sofía Vidal Concha, estudiante de Ingeniería Civil de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y oriunda de Punta Arenas, realiza su primera práctica en el área de Infraestructura. Ha sido una experiencia muy positiva. Me ha llamado la atención lo ordenada que es la empresa y la preocupación del equipo por explicarme, acompañarme y asignarme tareas desafiantes. He podido aplicar contenidos que vi en la universidad, lo que resulta muy motivador, comentó. Desde el área de Producción y Depuración, Alejandro Miranda Cárdenas, estudiante de Ingeniería Civil Química, también vive su primera experiencia laboral. Uno asume que el agua simplemente está, pero detrás hay un proceso enorme que no se ve: logística, equipos, análisis, transporte de químicos. Ver todo eso en terreno es impresionante y muy formativo, señaló. Alejandro destacó además el ambiente humano de la empresa: Como practicante uno se siente bienvenido, valorado y respetado, y eso marca una gran diferencia. A ellos se suma Joaquín Tapia Troncoso, estudiante de Ingeniería en Bioprocesos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien llegó desde Santiago a realizar su última práctica profesional en la sanitaria. Joaquín valoró tanto la experiencia profesional como personal de desarrollar su práctica en la Región de Magallanes. Fue una gran oportunidad. Me permitió desarrollarme de forma interdisciplinaria, aprender procesos distintos a los de mi carrera y prepararme para enfrentar distintos desafíos laborales, indicó. Junto con el aprendizaje técnico, Joaquín destacó el vínculo con Magallanes. Era mi primera vez en esta región y me sorprendió mucho. Es un lugar precioso, tranquilo, con paisajes increíbles. He podido conocer distintos lugares y vivir una experiencia que va más allá de lo profesional, agregó. Desde Aguas Magallanes destacaron que recibir estudiantes en práctica no solo contribuye a su formación, sino que también fortalece el vínculo entre la empresa, la comunidad y el desarrollo regional y del país. Finalmente, los futuros profesionales participaron en un desayuno de camaradería junto al gerente regional, Christian Adema Galetovic, y al subgerente de Operaciones, Job Contreras Sáez, instancia en la que los jóvenes pudieron compartir sus motivaciones, aprendizajes y desafíos vividos en cada equipo de trabajo. Asimismo, participaron en una visita a la captación Laguna Lynch y a la Planta de Producción de Agua Potable de Punta Arenas, con el objetivo de conocer en terreno el proceso que permite asegurar el suministro a miles de familias de la región.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el historiador antártico magallánico Francisco Sánchez conversó con la ciudadanía sobre su reciente participación en el Congreso Futuro 2026, instancia que tuvo una de sus jornadas más destacadas en la Universidad de Magallanes. En un escenario donde la reflexión suele estar dominada por la inteligencia artificial y los avances tecnológicos, Sánchez propuso una mirada distinta, respondiendo desde la historia a la pregunta que dio inicio a su exposición: “¿Qué hace un historiador hablando de futuro?”. A través de un relato marcado por la emoción y el rigor académico, planteó que la Antártica no es solo un laboratorio natural, sino un “punto de reflexión puro”, donde la acción humana y la libertad permiten proyectar el destino de la especie más allá de las fronteras geopolíticas. Durante su presentación, el investigador utilizó como metáfora la reciente inauguración del Faro Monumental Piloto Pardo en Isla Decepción, ocurrida en marzo de 2025, describiéndolo como un símbolo de una soberanía sustentada en el conocimiento, la cooperación internacional y el espíritu humano. La imagen del faro, explicó, representa una guía para la navegación y la seguridad humana en un mundo cada vez más convulsionado. Sánchez realizó además un recorrido histórico que rescató la visión y legado de figuras fundamentales para la presencia chilena en el continente blanco, como el piloto Luis Pardo, Óscar Pinochet de la Barra y Ramón Cañas Montalva, estableciendo un puente entre la denominada “época heroica” y la modernidad científica. En ese contexto, abordó hitos relevantes de soberanía nacional, entregando antecedentes sobre la fundación de las bases Prat y O’Higgins, procesos que marcaron el inicio y consolidación de la investigación científica chilena en la Antártica. Asimismo, recordó episodios donde la resiliencia y la cooperación internacional se impusieron sobre la adversidad, como la evacuación de Isla Decepción en 1967, cuando la Armada de Chile rescató a científicos británicos y nacionales en medio de una erupción volcánica, destacando el espíritu de auxilio y colaboración que caracteriza al continente blanco.
Mark Graham, profesor de Geografía de internet, de la Universidad de Oxford, fue el encargado de abrir las ponencias del Congreso Futuro en Magallanes que se realizó esta semana en Punta Arenas. Él expuso sobre cómo las tecnologías digitales se entrecruzan con los contextos geográficos, transformando el trabajo, las cadenas de valor y las desigualdades a escala global. De origen británico, Graham ha participado en proyectos sobre trabajo digital, economía de plataformas, geografía de internet y las tecnologías de la información y comunicación (TIC). Respecto a la geografía de internet, Graham explica que es un estudio de las formas en que internet afecta a la geografía y la geografía afecta al internet. Tradicionalmente imaginamos internet como si estuviera en otro lugar, como si estuviera 'en línea', en el ciberespacio o en un espacio aparte. La geografía de internet busca eliminar esa idea y, en cambio, pensar que internet está integrado en nuestra vida cotidiana, que está aquí con nosotros, no en otro lugar, y que siempre se trata de conectar lugares con otros lugares. Por eso se enfoca en la conectividad y en cómo esas conexiones importan. Podemos hablar de cómo las conexiones importan para el trabajo y el empleo, para las relaciones, para la sociedad, para la política, para prácticamente todo. Su proyecto más reciente, Fairwork, es una iniciativa de investigación que evalúa las condiciones laborales en las plataformas digitales. Se encuentra activo en, al menos, 40 países -entre ellos Chile- y busca que las empresas mejoren sus estándares de trabajo mediante el implemento de la transparencia y la rendición de cuentas. Para ello, establece 5 principios fundamentales en los que basar a estas empresas: pagos justos, condiciones justas, contratos justos, gestión justa y representación justa. Fairwork evalúa tanto a empresas geolocalizadas ( deliveries , transporte, limpieza doméstica, entre otros) como a las de trabajo remoto (programación, diseño, traducción, entre otras) utilizando un sistema de puntuación de 0 a 10 para asignarle a cada empresa. Graham explicó que detrás de la inteligencia artificial (IA) existe un mundo que entrecruza trabajo, infraestructura y poder, tema que analiza en su libro Alimentar la máquina (2024). En su discurso describe un futuro con menos autonomía y democracia, estableciendo que no basta con deseos, la única forma de detener esto es que nosotros, como trabajadores, consumidores y ciudadanos, digamos: 'No queremos este futuro, queremos más democracia, más autonomía y más libertad'. Respecto al impacto ambiental en las tecnologías, el académico explicó: tanto las tecnologías como la IA tienen costos ambientales enormes, algo que las personas olvidan. Cuando usamos esta tecnología, todo es sencillo, sacas tu teléfono, usas una aplicación y parece algo sin peso, pero detrás hay enormes centros de datos que consumen mucha electricidad y muchísima agua. Si estás en un país que no genera energía limpia, entonces esa IA está funcionando con energía basada en carbono, lo que contribuye al problema del cambio climático. Al finalizar su ponencia, Graham concluyó que las empresas tecnológicas operan a nivel global, por lo que cualquier intento para regularlas debe pensarse de forma global. El Congreso Futuro Magallanes fue organizado por la Comisión Desafíos del Futuro del Senado de Chile, la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Instituto Antártico Chileno (INACH). En su decimoquinta versión como Congreso Futuro 2026 reunirá a más de 120 expositores nacionales e internacionales, y se realizarán charlas, paneles y actividades con temáticas de ciencia, humanidades, tecnología y desafíos para este tiempo. El evento es gratuito y se llevará a cabo del 12 al 17 de enero en diversas partes del país, con modalidad presencial y en transmisión abierta por medio de la página congresofuturo.cl y en la página de YouTube de Congreso Futuro. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
El Congreso Futuro 2026 inició su 15.ª edición con una jornada abierta a la comunidad magallánica, reuniendo a voces internacionales para reflexionar sobre ciencia, tecnología y sociedad. Entre ellas estuvo la escritora e investigadora keniana Nanjala Nyabola, referente en derechos digitales y análisis político, quien expuso sobre las ideas que sustentan el mundo digital. En su conferencia planteó que muchas de las crisis ligadas a la tecnología no son accidentales, sino el resultado de concepciones filosóficas que priorizan el consumo y la extracción por sobre el equilibrio humano y ambiental. Así lo resumió con una frase tajante: Muchas de las crisis ligadas a la tecnología no son accidentes, son el resultado de ideas rotas sobre lo que entendemos como progreso. De esta forma, propuso revisar estos supuestos desde la raíz, preguntándose qué entendemos por ser persona en la era digital y qué marco ético debería guiar el desarrollo de la inteligencia artificial. Ese mismo enfoque fue el que profundizó en conversación con el INACH, donde abordó la Antártica, la extracción de recursos en el Sur Global, la defensa de los derechos humanos frente a la IA y su visión de la esperanza. Antártica, lugar de naturaleza y cooperación En este punto, Nyabola destacó que esta fue su segunda visita al continente antártico y que, pese a la experiencia previa, el territorio sigue siendo un lugar magnífico e inspirador donde la naturaleza tiene el control. A su juicio, la Antártica es uno de los pocos lugares del planeta que obliga a reconocer límites y a entendernos como responsables de cuidar ese territorio, en lugar de asumirlo como propiedad. Aquí aprendemos que no estamos para poseer este territorio, sino para cuidarlo, señaló. Desde esa mirada, la noción de cuidado es clave no solo para cómo se organiza el trabajo en la Antártica, sino también como modelo para pensar sobre la tecnología digital. Sostuvo que la cooperación internacional en la Antártica muestra que es posible construir acuerdos donde el énfasis esté en proteger un bien antes que competir por su dominio, algo que contrasta con la lógica extractivista dominante en otros ámbitos. Extracción de recursos y huella de lo digital Nanjala fue clara: lo digital no ocurre en la nube. Explicó que todos los dispositivos y servicios, desde teléfonos hasta modelos de inteligencia artificial, dependen de minerales, plásticos, agua, energía y trabajo de millones de personas. En este contexto, advirtió que la narrativa de la nube hace olvidar el costo material y humano de cada consulta o actualización de dispositivo. Cambiar de teléfono cada año, como incentivan muchas marcas, implica excavaciones más profundas para el litio y otros minerales, más plástico y cadenas de producción insostenibles para los territorios de donde se extraen dichos recursos. Por último, Nyabola subrayó que, cuando se acelera el consumo de dispositivos digitales, también aumenta la presión sobre quienes trabajan en la extracción de minerales, enfrentando faenas cada vez más profundas y condiciones de mayor riesgo. Desde su perspectiva, esa tensión entre demanda tecnológica y condiciones laborales es parte de la economía política de la tecnología, donde los costos se concentran en el Sur Global mientras los beneficios se distribuyen de forma desigual. IA, derechos humanos y defensa de lo humano Sobre cómo priorizar valores y derechos humanos frente a intereses económicos y tecnológicos en la era de la inteligencia artificial, Nyabola planteó que hay que recordar qué significa ser humanas y humanos. No existimos solo para consumir cosas, dijo. Ser humanos y humanas es también disfrutar del arte, la música, la danza, construir relaciones, tener historias y lenguajes compartidos. Cuando se pierde esa definición, fenómenos como la explotación, la violencia o el aislamiento social se normalizan al faltar un marco desde el cual cuestionarlos. Como ejemplo, mencionó a quienes buscan parejas hechas con IA, reflejando dificultades para encontrar vínculos humanos en sistemas altamente individualistas. El desafío, insistió, es revisar no solo la tecnología, sino las estructuras sociales que empujan su búsqueda. Por ello, si se acepta desligar la vida digital de lo humano, se renuncia a aspectos esenciales de nuestra existencia colectiva, valiosos más allá del precio de mercado. La esperanza como disciplina Al final, sobre qué le da esperanza para el futuro de nuestras sociedades, Nyabola citó a la activista Mariame Kaba: La esperanza no es sentimiento, sino disciplina . Explicó que eso significa actuar desde la convicción de que la propia vida importa, aunque los frutos no se vean de inmediato. Esta mirada está ligada a la historia de largo plazo: hoy cosechamos cambios iniciados hace generaciones y, del mismo modo, nuestras acciones pueden abrir caminos futuros para quienes vendrán. Por eso, Nyabola afirmó que su compromiso es defender el derecho a ser humanas y humanos, proteger derechos y existencia, iniciando procesos que otras personas puedan continuar. Desde la Antártica como territorio de cuidado hasta las minas del Sur Global, la reflexión de Nyabola invita a mirar más allá de las promesas tecnológicas inmediatas. Su llamado es a poner en el centro a las personas, sus comunidades y el planeta para un futuro digital más justo. La transmisión del Congreso Futuro Magallanes 2026, organizado por la Universidad de Magallanes y el Instituto Antártico Chileno, está disponible para revisar en el canal de YouTube de UMAG TV en: https://www.youtube.com/watch?v=IwncFnQ3Fxo&t=10296s , junto con la presentación de Nanjala Nyabola. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).