Según el último informe anual de licencias médicas 2025 publicado por la Superintendencia de Seguridad Social, éstas experimentaron una reducción interanual de 12,9%. Pasaron de ser 8.051.261 en 2024, a 7.016.470 en 2025. Aquello se tradujo en una reducción estimada de aproximadamente US$675 millones en el gasto de subsidios, equivalente al 18.4% del gasto que implicó en 2024. Según muestra la Suseso, el quiebre se produce precisamente en mayo, mes en que la Contraloría General de la República y su titular, Dorothy Pérez, dieron cuenta del mal uso generalizado que se le da a las licencias médicas, con miles de personas viajando al extranjero mientras estaban con el beneficio. “Si bien teóricamente se espera un incremento en el uso de licencias médicas durante los meses de invierno; asociado habitualmente a patologías respiratorias, los datos de 2025 no siguen este patrón”, lee el documento de la Suseso. El año pasado poco más de un tercio de la población cotizante utilizó al menos una licencia médica en el año. En comparación con 2024, el número de personas trabajadoras que hizo uso del beneficio disminuyó en un 7,9%. Y respecto a la intensidad de uso, la mitad de quienes hicieron uso del beneficio registraron dos licencias y 15 días de reposo. Sin embargo, el promedio alcanzó 2,9 licencias y 35,3 días por persona. De todas formas, el 5,5% de los trabajadores concentró cerca del 20% de las licencias emitidas. Cuáles son los principales motivos tras las licencias médicas Las licencias médicas que más se repiten históricamente son las de trastornos mentales y del comportamiento, seguido por las enfermedades musculoesqueléticas. Y pese a que el beneficio -en general- disminuyó el 2025, estas causales permanecen como las principales razones. En total, en 2025 se emitieron 2.170.209 licencias por trastornos mentales y del comportamiento (30,9% del total), un 17,3% menos respecto al año anterior. “Las licencias asociadas a trastornos mentales y del comportamiento y enfermedades musculoesqueléticas concentran una proporción relevante del total, alcanzando en conjunto un 50% en el año 2024 y un 48% en el año 2025. Ambos grupos explican más del 60% de la disminución en el número de licencias médicas registrada en 2025 respecto a 2024″, plantea el documento. Por el contrario, la disminución se dio principalmente en aquellas solicitadas con motivo de enfermedades respiratorias (-19,2%), seguidas por los trastornos mentales (-17,3%) y las musculoesqueléticas (-12,7%). FUENTE: TheClinic.cl
De acuerdo al sondeo, un 40% de los encuestados menciona el ajuste fiscal como la principal medida económica anunciada, ubicándola en el primer lugar de relevancia por sobre destrabar inversiones o bajar impuestos. Sin embargo, el mismo estudio revela una señal de alerta: un 70% considera que será difícil cumplir con este recorte, convirtiéndola en la iniciativa con menor percepción de viabilidad entre las anunciadas. Alta expectativa, baja confianza en ejecución La combinación de ambos datos instala un escenario político y económico desafiante: La ciudadanía identifica el control del gasto como prioridad. Pero existe escepticismo respecto a su implementación real. Reducir US$ 6 mil millones implica ajustes estructurales, posibles recortes en programas o reordenamientos presupuestarios que pueden tener impacto social y político. De ahí que el debate no solo sea técnico, sino también estratégico. Para el nuevo gobierno, la medida busca enviar una señal clara a los mercados y al mundo empresarial: disciplina fiscal y orden en las cuentas públicas. En un contexto donde la percepción económica sigue siendo mayoritariamente negativa y la ciudadanía exige mayor crecimiento, el ajuste fiscal aparece como un intento de estabilizar el escenario macroeconómico. El desafío político El principal reto será cómo equilibrar el recorte del gasto con las demandas sociales y la necesidad de mantener políticas públicas activas. La encuesta deja una conclusión clave: la ciudadanía respalda la intención, pero duda de su factibilidad. En definitiva, el éxito o fracaso de esta medida podría marcar el tono económico del nuevo ciclo gubernamental.
Según el último informe anual de licencias médicas 2025 publicado por la Superintendencia de Seguridad Social, éstas experimentaron una reducción interanual de 12,9%. Pasaron de ser 8.051.261 en 2024, a 7.016.470 en 2025. Aquello se tradujo en una reducción estimada de aproximadamente US$675 millones en el gasto de subsidios, equivalente al 18.4% del gasto que implicó en 2024. Según muestra la Suseso, el quiebre se produce precisamente en mayo, mes en que la Contraloría General de la República y su titular, Dorothy Pérez, dieron cuenta del mal uso generalizado que se le da a las licencias médicas, con miles de personas viajando al extranjero mientras estaban con el beneficio. “Si bien teóricamente se espera un incremento en el uso de licencias médicas durante los meses de invierno; asociado habitualmente a patologías respiratorias, los datos de 2025 no siguen este patrón”, lee el documento de la Suseso. El año pasado poco más de un tercio de la población cotizante utilizó al menos una licencia médica en el año. En comparación con 2024, el número de personas trabajadoras que hizo uso del beneficio disminuyó en un 7,9%. Y respecto a la intensidad de uso, la mitad de quienes hicieron uso del beneficio registraron dos licencias y 15 días de reposo. Sin embargo, el promedio alcanzó 2,9 licencias y 35,3 días por persona. De todas formas, el 5,5% de los trabajadores concentró cerca del 20% de las licencias emitidas. Cuáles son los principales motivos tras las licencias médicas Las licencias médicas que más se repiten históricamente son las de trastornos mentales y del comportamiento, seguido por las enfermedades musculoesqueléticas. Y pese a que el beneficio -en general- disminuyó el 2025, estas causales permanecen como las principales razones. En total, en 2025 se emitieron 2.170.209 licencias por trastornos mentales y del comportamiento (30,9% del total), un 17,3% menos respecto al año anterior. “Las licencias asociadas a trastornos mentales y del comportamiento y enfermedades musculoesqueléticas concentran una proporción relevante del total, alcanzando en conjunto un 50% en el año 2024 y un 48% en el año 2025. Ambos grupos explican más del 60% de la disminución en el número de licencias médicas registrada en 2025 respecto a 2024″, plantea el documento. Por el contrario, la disminución se dio principalmente en aquellas solicitadas con motivo de enfermedades respiratorias (-19,2%), seguidas por los trastornos mentales (-17,3%) y las musculoesqueléticas (-12,7%). FUENTE: TheClinic.cl
De acuerdo al sondeo, un 40% de los encuestados menciona el ajuste fiscal como la principal medida económica anunciada, ubicándola en el primer lugar de relevancia por sobre destrabar inversiones o bajar impuestos. Sin embargo, el mismo estudio revela una señal de alerta: un 70% considera que será difícil cumplir con este recorte, convirtiéndola en la iniciativa con menor percepción de viabilidad entre las anunciadas. Alta expectativa, baja confianza en ejecución La combinación de ambos datos instala un escenario político y económico desafiante: La ciudadanía identifica el control del gasto como prioridad. Pero existe escepticismo respecto a su implementación real. Reducir US$ 6 mil millones implica ajustes estructurales, posibles recortes en programas o reordenamientos presupuestarios que pueden tener impacto social y político. De ahí que el debate no solo sea técnico, sino también estratégico. Para el nuevo gobierno, la medida busca enviar una señal clara a los mercados y al mundo empresarial: disciplina fiscal y orden en las cuentas públicas. En un contexto donde la percepción económica sigue siendo mayoritariamente negativa y la ciudadanía exige mayor crecimiento, el ajuste fiscal aparece como un intento de estabilizar el escenario macroeconómico. El desafío político El principal reto será cómo equilibrar el recorte del gasto con las demandas sociales y la necesidad de mantener políticas públicas activas. La encuesta deja una conclusión clave: la ciudadanía respalda la intención, pero duda de su factibilidad. En definitiva, el éxito o fracaso de esta medida podría marcar el tono económico del nuevo ciclo gubernamental.