El humo de los incendios forestales no respeta fronteras ni océanos: incluso la Antártica, ese vasto Continente Blanco que durante mucho tiempo se ha visto como un territorio prístino y aislado, recibe visitantes no deseados en forma de partículas finas conocidas como black carbon (carbono negro). Estas cenizas microscópicas, expulsadas por llamas en lugares tan lejanos como Australia, la Patagonia o incluso la Amazonía, viajan miles de kilómetros impulsadas por vientos de gran escala y terminan alojándose sobre nieve y hielo, alterando un ecosistema que muchos consideraban intocable. Estudios recientes han documentado cómo este fenómeno acelera el derretimiento superficial y deja huellas químicas duraderas en el hielo antártico, convirtiendo al Continente Blanco en un silencioso receptor de la crisis climática global. Para entender cómo se detectan estas partículas y qué efectos tienen en la península Antártica, conversamos con Juliana Mejía, estudiante de Doctorado de la Universidad de Arizona que trabaja en el proyecto Transportable Antarctic Research Platform (TARP) de la Universidad de Santiago, liderado por el climatólogo Raúl Cordero. En esta campaña, la investigadora centra su trabajo en el mantenimiento, la calibración y otras tareas técnicas asociadas al funcionamiento de la estación, como parte de la LXII Expedición Científica Antártica (ECA 62) del Instituto Antártico Chileno (INACH). Una cápsula antártica para seguir el rastro del humo En el corazón de esta vigilancia remota opera el TARP, una estación de monitoreo instalada por la USACH en las cercanías de la base Profesor Julio Escudero del INACH. El TARP cuenta con seis radiómetros, dos espectrorradiómetros, dos fotómetros, un lidar, una cámara de nubes y una estación meteorológica, explica la investigadora colombiana Juliana Mejía. En conjunto, estos instrumentos permiten estudiar el impacto de las nubes y los aerosoles en la radiación superficial y registrar cambios en la composición de la atmósfera sobre la península Antártica, lo que a su vez ayuda a inferir la llegada de partículas procedentes de incendios forestales o de polvo desértico. En cuanto a los desafíos logísticos, se encuentra el transporte del personal, equipos y herramientas hasta la isla Rey Jorge, ya que las condiciones climáticas tienden a ser muy adversas, comenta Mejía. Este desplazamiento se realiza por vía aérea o marítima y depende principalmente del estado del paso Drake, considerado uno de los más hostiles del mundo por su intenso oleaje y fuertes vientos. A esto se suma que esta zona es una de las regiones más nubladas del planeta, lo que complejiza la medición de contaminantes atmosféricos y obliga a aprovechar al máximo cada ventana de buen tiempo. ¿Cómo viajan las cenizas hasta la Antártica? Aunque parezca increíble, las cenizas de incendios forestales pueden recorrer miles de kilómetros hasta alcanzar la Antártica. Cuando hay una temporada de incendios muy activa, desde Australia estas partículas pueden llegar hasta la península Antártica, viajando por toda la región circumpolar, explica la científica. En los periodos en que las circulaciones atmosféricas circumpolares se debilitan, también se han registrado intrusiones de polvo desértico y de humo de otros focos que logran llegar hasta esta región polar. Debido a las altas temperaturas que alcanzan los incendios, se desencadena un proceso llamado piroconvección, en donde básicamente las emisiones de los incendios generan nubes, las cuales son capaces de ascender en la atmósfera, detalla Mejía. Luego, guiadas por patrones de circulación a gran escala, estas plumas contaminadas pueden ser transportadas hasta la región antártica, atravesando el océano Austral en cuestión de días. El tiempo de viaje de estas partículas en la atmósfera puede variar entre un par de días desde la Patagonia hasta aproximadamente catorce días desde Australia, añade la investigadora. Para determinar estos tiempos, el equipo recurre al análisis de retrotrayectorias, herramientas que permiten reconstruir el camino que ha seguido una masa de aire en la atmósfera hasta el punto de medición, en este caso, la península Antártica. Cuando el carbono negro se posa sobre la nieve Una vez que estas partículas alcanzan la región, el siguiente paso es su deposición sobre la superficie. Debido a procesos de deposición húmeda (mediante precipitación) y seca (por gravedad), las partículas pueden llegar a la nieve, al hielo y al suelo. Se ha encontrado, en el caso de grandes incendios, la huella química del humo en testigos de hielo en la península Antártica, explica Mejía, lo que confirma que el humo ha viajado miles de kilómetros antes de quedar atrapado en el hielo. Entre esos residuos se encuentra el carbono negro, uno de los componentes más relevantes por su impacto en el clima. La deposición de partículas como lo es el black carbon contribuye al deshielo en la región debido a sus características radiativas, en donde al interactuar con la radiación solar, su efecto es el de calentamiento, señala. Al oscurecer la nieve y el hielo, estas partículas reducen la reflectividad de la superficie (albedo) y favorecen que se absorba más energía solar, acelerando el derretimiento y alterando procesos físicos y biológicos, como la actividad de comunidades microbianas en suelos antárticos. Redes globales para seguir la huella del carbono negro Con el incremento en la frecuencia y amplitud de los incendios, se espera que sea más frecuente la llegada de estas partículas hasta la península Antártica, advierte Mejía. Además, con un clima más cálido, es esperable que ciertas circulaciones atmosféricas se debiliten, lo que facilita la intrusión de aerosoles provenientes de incendios hasta el continente. Para enfrentar este desafío, la vigilancia no se limita a la cápsula TARP. Las mediciones de aerosoles son producto de un trabajo conjunto que se realiza con instituciones como la Universidad de Santiago en Chile (USACH), la NASA o la Universidad de Arizona, destaca la investigadora. Esta colaboración internacional permite complementar las observaciones en terreno con datos satelitales y modelos de transporte atmosférico, mejorando la capacidad de rastrear el origen de las partículas y anticipar nuevos episodios de intrusión de humo en la región antártica. En este escenario, la Antártica se consolida como un termómetro del impacto global de los incendios forestales y del cambio climático. El trabajo de plataformas como el TARP y de personas dedicadas a la investigación antártica como Juliana Mejía, no solo ayuda a entender cómo llegan estas cenizas al Continente Blanco, sino también a dimensionar la urgencia de reducir las emisiones en origen para proteger uno de los ecosistemas más sensibles del planeta. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
¡Terrible la experiencia de los incendios en la región del Biobío! Es sobrecogedora la imagen de devastación de las ciudades y campos afectados. Ante la magnitud del desastre es posible sentir -aun a la distancia- el sufrimiento de miles de personas, de quienes fallecieron y sus familias, de quienes lo perdieron todo, sus casas y sus fuentes de trabajo; de quienes ahora esperan que alguien los ayude a ponerse en pie y de quienes trabajan en controlar el fuego que arrasa con todo. Es una muy triste experiencia que cada vez se repite con más frecuencia, año a año. En medio de la tragedia llama la atención quienes se lamentan de la mala suerte por lo sucedido, o quienes se alegran por la buena suerte de que a ellos no los ha tocado. ¡Como si todo esto fuera cuestión de suerte! Una manera de pensar y de vivir donde todo es “cuestión de suerte”. Así, la vida de las personas, su salud o enfermedad, su felicidad o infelicidad, quedarían entregados a los incomprensibles designios del azar o de un “destino” que alguien decretó para perjudicar a algunos y bendecir a otros. Los invito a que reflexionemos juntos, porque esta ingenua y rudimentaria manera de pensar y de vivir en la que todo es cuestión de suerte, es bastante más común de lo que pareciera. La consecuencia lógica de esta manera de pensar es la búsqueda de mecanismos que permitan atraerse “la buena suerte, y en la historia del ser humano ese es el origen de la magia, en cualquiera de sus formas. Entonces, las personas se encontrarían sometidas a unos poderes anónimos y ocultos -a veces, benévolos y otras veces, inmisericordes- de los que depende la ventura o la desventura, y en último término, la vida o la muerte. Por cierto, hay algunas dimensiones de la vida en las que el azar tiene su espacio; por ejemplo, en los llamados “juegos de azar”, pero aun allí el cálculo de probabilidades le quita terreno a la “buena suerte” o a la “mala suerte”. Esta manera de pensar y de vivir en la que “todo es cuestión de suerte”, intenta explicar diversos hechos (accidentes, incendios, enfermedades, etc.), excluyendo cualquier responsabilidad humana. En una palabra, la vida estaría en manos de un “destino” ciego que -sin atender razones, motivos, excusas o méritos- reparte buenaventura a unos y maldiciones a otros. En este primitivismo mágico, la responsabilidad humana en la construcción de la propia vida y en el aprendizaje de la felicidad a la que todos estamos llamados se diluye en los laberintos misteriosos de “la suerte que te tocó”. Así, ya no tendría sentido buscar el bien en las propias decisiones y acciones, ni el anhelo de crecer en una vida virtuosa, sino que todo depende de esa “suerte”. Cuando las personas abdican de la responsabilidad de construir su propia vida discerniendo buenas decisiones y realizando buenas acciones, las consecuencias son el deslizamiento por la pendiente “mágica” (para beneficio de los que lucran con el miedo de quienes viven sometidos al “destino”), la frustrante pérdida de autoestima ante un destino que no cumple los deseos de las personas y, lo más importante, la pérdida de la capacidad de ejercer la libertad en el desarrollo de las cualidades y capacidades que se nos han dado para vivir y aprender a ser felices en esta vida junto a otros. A muchos les cuesta convencerse que no existe “la buena suerte” ni la “mala suerte”, sin ver que se trata, en ciertos casos, de diversos fenómenos de la naturaleza que la ciencia en sus posibilidades y avances intenta desvelar, en otros casos está en juego la bondad -o la irresponsabilidad, y aun la maldad- de las decisiones que tomamos en nuestra libertad. Al pensar que todo es “cuestión de suerte” no nos hacemos responsables de nuestras decisiones y acciones. Acabo de ver en TV un excelente aviso que señala que “todos los incendios tienen un nombre”, pues siempre hay responsabilidad humana en alguna acción u omisión que abrió la puerta a la tragedia. Así como también es responsabilidad humana apoyar solidariamente en las colectas para las víctimas de los incendios. Por último, la fe en Dios no es como algunos piensan un amuleto para asegurarse “la buena suerte” y evitar “la mala suerte”, sino que es el llamado a vivir responsablemente en nuestra libertad, y caminar confiando en la bondad de Dios que nos ha creado y, así, avanzar fortalecidos por el amor sin límites del Señor Jesús. El que camina apoyado en ese amor, avanza confiado ante todas las situaciones de la vida con responsabilidad y esperanza. Aprovecho de despedirme de los amables lectores hasta el mes de marzo, pues haré una pausa vacacional en estos comentarios dominicales. 24 enero 2026
Con el objetivo de apoyar a las comunidades afectadas por los incendios forestales en el sur del país, CorreosChile habilitó una campaña de envíos gratuitos destinada a personas naturales que deseen colaborar con quienes resultaron damnificados en distintas comunas de las regiones de Ñuble y Biobío. Desde la empresa informaron que la iniciativa considera el servicio de Paquetería Express, permitiendo realizar envíos de hasta 10 kilos sin costo alguno. Estos pueden ser gestionados desde cualquiera de las sucursales de CorreosChile a lo largo del país, con destino a comunas y localidades afectadas por la emergencia, o a los puntos más cercanos definidos para la recepción de ayuda. El gerente general de CorreosChile, Ignacio Liberman, explicó que esta medida busca mantener conectadas a las personas que han visto afectadas sus condiciones de vida producto de los incendios. “Somos una empresa esencial para Chile, que cumple día a día un rol estratégico y social, y es en este rol que hemos dispuesto de nuestra logística para ir en ayuda de quienes más lo requieren hoy, tal como lo hemos hecho en contingencias de esta envergadura”, señaló. Desde la empresa precisaron que el beneficio está orientado exclusivamente a personas naturales y que los envíos deben cumplir con las condiciones físicas del servicio, considerando que la suma de los lados del paquete no puede superar los tres metros y que ninguno de sus lados puede exceder los dos metros. CorreosChile reiteró el llamado a canalizar la ayuda de manera responsable y organizada, utilizando su red logística como una vía segura para hacer llegar apoyo concreto a las familias afectadas por esta emergencia en el centro sur del país.
La situación de emergencia que se vive en las regiones de Ñuble y Biobío ha dejado por ahora 19 personas fallecidas y más de 50 mil personas evacuadas, donde los daños, según cifras oficiales de CONAF, han dejado un total de 42 mil hectáreas quemadas y 11 focos de incendio de gran magnitud. Es por ello que en la Región de Magallanes han dispuesto puntos de acopio para ir en ayuda de las personas damnificadas por los daños del incendio forestal que se encuentra afectando zonas de Concepción, Penco, Lirquén, Tomé y Cabrero. La Municipalidad de Punta Arenas habilitó un centro de acopio en sus oficinas de Av. Independencia 830, las cuales estarán atendiendo de 10:00 a 17:00 hrs. Allí recibirán: alimentos no perecibles, agua, atículos de aseo personal y alimentos para mascotas. Sin embargo, NO estarán recibiendo ningún tipo de ropa. A esto se suma en Espacio urbano Pionero y Zona Austral. También la Cuarta Compañía de Bomberos, la Bomba Croata (O'Higgins 945,) y la Segunda Compañía de Bomberos (Chiloé 1164) donde se encuentra recolectando barras de cereales y proteínas, botellas de agua y bidones de agua, además de toallas húmedas y bebidas hidratantes. Envasados y Minimarket Patricio Díaz también puso a disposición de centro de acopio sus dos sedes en Arauco 1698 y Pérez de Arce 534, recibiendo agua, bebidas isotónicas, alimentos no perecibles y útiles de aseo. El Centro Médico Fermin Roca (Lautaro Navarro 716) se suma también a los envíos de lo mismo y sí reciben ropa para las personas afectadas por los incendios en Biobío y Ñuble. La I glesia Católica de Magallanes por su parte ha informado que el Miércoles de Ceniza en la misa diocesana, en la procesión de Lourdes del 11 de febrero y el primer domingo de cuaresma, las colectas irán en ayuda de Ñuble y Biobío. En la población El Pingüino está siendo acopio la Iglesia del Señor Apostólica en Isla de Pascua 878!!! Martes y jueves a las 19:30 Hrs. El Centro Cultural La Idea también está recibiendo ayuda, en Mejicana 252 de 10 a 12.30hrs y de 15 a 18hrs. de lunes a viernes. En Puerto Natales, la Municipalidad dispondrá como centro de acopio el Gimnasio Carrera, de lunes a viernes de 09:00 a 17:00 hrs, donde recibirán agua, alimentos, útiles de aseo, pero NO ropa. El teléfono de la oficina de Atención al vecino está disponible para dudas+56 61 220 9500. En Porvenir en tanto, la Primera Compañía de Bomberos (Bernardo Philippi 080) ha habilitado un centro de acopio para reunir ayuda destinada a los bomberos que combaten los incendios. Reciben: Gotas para los ojos, agua en todos los formatos, barras de cereal y proteína, frutos secos, toallas húmedas, bebidas hidratantes (isotónicas), protector solar y mascarillas. En la comuna de Primavera será acopiada en la Oficina de Partes de la municipalidad en Av. Arturo Prat 191, Primavera, de 8 a 17hrs. Pueden tener más información al teléfono +56968323633. No reciben ropa. https://www.instagram.com/p/DTsYopAklT-/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA== Aportes económicos - BOMBEROS DE CHILE: 💳 Datos de transferencia: Bomberos Chile RUT: 70.073.800-0 Banco Estado Cuenta Corriente: 13-2 *Única Cuenta Oficial - CRUZ ROJA: 💳 Datos de transferencia: Cruz Roja RUT 70.512.100-1 Banco Estado Cuenta Corriente: 29222-2 - COLEGIO SALESIANO : 💳 Datos de transferencia: Colegio Salesiano RUT: 80.230.500-1 Banco Itaú Cuenta Corriente: 0213607685 Email: administrador@salesianoconcepccion.cl Glosa: Campaña Salesiano Corazón Solidario - HOGAR DE CRISTO: 💳 Datos de transferencia: Hogar de Cristo RUT 81.496.800-6 Banco BCI Cuenta Corriente: 10675353 Glosa: Ayuda incendios Si conoces otros centros de acopio en la región, por favor. contacta a Polar Comunicaciones por redes sociales.
Al menos 16 personas han fallecido a causa de los incendios forestales que afectan a distintas zonas del centro-sur de Chile, según confirmó el Gobierno durante este fin de semana, en el marco de una emergencia que mantiene a varias regiones bajo Estado de Catástrofe y con decenas de focos activos en combate. Las autoridades informaron que las víctimas se concentran principalmente en las regiones de Ñuble y del Bío Bío, las más golpeadas por la emergencia, donde el fuego ha avanzado rápidamente debido a condiciones climáticas adversas, altas temperaturas, viento y una extensa presencia de vegetación seca. Junto con lamentar las muertes, el Ejecutivo señaló que se están realizando todos los esfuerzos para esclarecer las circunstancias de cada caso y brindar apoyo a las familias afectadas. Desde el Gobierno se reiteró que el foco principal continúa siendo la protección de la vida de las personas, el resguardo de viviendas y la contención del avance del fuego. En ese contexto, se reforzó el despliegue de brigadas forestales, Bomberos, Fuerzas Armadas y equipos de emergencia, además de la movilización de recursos desde distintas regiones del país para apoyar las labores en las zonas más críticas. Las autoridades insistieron en el llamado a respetar las evacuaciones preventivas, mantenerse informados a través de canales oficiales y extremar las medidas de autocuidado y prevención, recalcando que una gran parte de los incendios forestales tiene origen humano. Asimismo, subrayaron que cualquier uso negligente del fuego en zonas rurales o áreas silvestres protegidas puede tener consecuencias fatales, como las que hoy enlutan a diversas comunidades del centro-sur de Chile. https://www.instagram.com/p/DTjCuhVCSQa/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA== Fuente: El País
El humo de los incendios forestales no respeta fronteras ni océanos: incluso la Antártica, ese vasto Continente Blanco que durante mucho tiempo se ha visto como un territorio prístino y aislado, recibe visitantes no deseados en forma de partículas finas conocidas como black carbon (carbono negro). Estas cenizas microscópicas, expulsadas por llamas en lugares tan lejanos como Australia, la Patagonia o incluso la Amazonía, viajan miles de kilómetros impulsadas por vientos de gran escala y terminan alojándose sobre nieve y hielo, alterando un ecosistema que muchos consideraban intocable. Estudios recientes han documentado cómo este fenómeno acelera el derretimiento superficial y deja huellas químicas duraderas en el hielo antártico, convirtiendo al Continente Blanco en un silencioso receptor de la crisis climática global. Para entender cómo se detectan estas partículas y qué efectos tienen en la península Antártica, conversamos con Juliana Mejía, estudiante de Doctorado de la Universidad de Arizona que trabaja en el proyecto Transportable Antarctic Research Platform (TARP) de la Universidad de Santiago, liderado por el climatólogo Raúl Cordero. En esta campaña, la investigadora centra su trabajo en el mantenimiento, la calibración y otras tareas técnicas asociadas al funcionamiento de la estación, como parte de la LXII Expedición Científica Antártica (ECA 62) del Instituto Antártico Chileno (INACH). Una cápsula antártica para seguir el rastro del humo En el corazón de esta vigilancia remota opera el TARP, una estación de monitoreo instalada por la USACH en las cercanías de la base Profesor Julio Escudero del INACH. El TARP cuenta con seis radiómetros, dos espectrorradiómetros, dos fotómetros, un lidar, una cámara de nubes y una estación meteorológica, explica la investigadora colombiana Juliana Mejía. En conjunto, estos instrumentos permiten estudiar el impacto de las nubes y los aerosoles en la radiación superficial y registrar cambios en la composición de la atmósfera sobre la península Antártica, lo que a su vez ayuda a inferir la llegada de partículas procedentes de incendios forestales o de polvo desértico. En cuanto a los desafíos logísticos, se encuentra el transporte del personal, equipos y herramientas hasta la isla Rey Jorge, ya que las condiciones climáticas tienden a ser muy adversas, comenta Mejía. Este desplazamiento se realiza por vía aérea o marítima y depende principalmente del estado del paso Drake, considerado uno de los más hostiles del mundo por su intenso oleaje y fuertes vientos. A esto se suma que esta zona es una de las regiones más nubladas del planeta, lo que complejiza la medición de contaminantes atmosféricos y obliga a aprovechar al máximo cada ventana de buen tiempo. ¿Cómo viajan las cenizas hasta la Antártica? Aunque parezca increíble, las cenizas de incendios forestales pueden recorrer miles de kilómetros hasta alcanzar la Antártica. Cuando hay una temporada de incendios muy activa, desde Australia estas partículas pueden llegar hasta la península Antártica, viajando por toda la región circumpolar, explica la científica. En los periodos en que las circulaciones atmosféricas circumpolares se debilitan, también se han registrado intrusiones de polvo desértico y de humo de otros focos que logran llegar hasta esta región polar. Debido a las altas temperaturas que alcanzan los incendios, se desencadena un proceso llamado piroconvección, en donde básicamente las emisiones de los incendios generan nubes, las cuales son capaces de ascender en la atmósfera, detalla Mejía. Luego, guiadas por patrones de circulación a gran escala, estas plumas contaminadas pueden ser transportadas hasta la región antártica, atravesando el océano Austral en cuestión de días. El tiempo de viaje de estas partículas en la atmósfera puede variar entre un par de días desde la Patagonia hasta aproximadamente catorce días desde Australia, añade la investigadora. Para determinar estos tiempos, el equipo recurre al análisis de retrotrayectorias, herramientas que permiten reconstruir el camino que ha seguido una masa de aire en la atmósfera hasta el punto de medición, en este caso, la península Antártica. Cuando el carbono negro se posa sobre la nieve Una vez que estas partículas alcanzan la región, el siguiente paso es su deposición sobre la superficie. Debido a procesos de deposición húmeda (mediante precipitación) y seca (por gravedad), las partículas pueden llegar a la nieve, al hielo y al suelo. Se ha encontrado, en el caso de grandes incendios, la huella química del humo en testigos de hielo en la península Antártica, explica Mejía, lo que confirma que el humo ha viajado miles de kilómetros antes de quedar atrapado en el hielo. Entre esos residuos se encuentra el carbono negro, uno de los componentes más relevantes por su impacto en el clima. La deposición de partículas como lo es el black carbon contribuye al deshielo en la región debido a sus características radiativas, en donde al interactuar con la radiación solar, su efecto es el de calentamiento, señala. Al oscurecer la nieve y el hielo, estas partículas reducen la reflectividad de la superficie (albedo) y favorecen que se absorba más energía solar, acelerando el derretimiento y alterando procesos físicos y biológicos, como la actividad de comunidades microbianas en suelos antárticos. Redes globales para seguir la huella del carbono negro Con el incremento en la frecuencia y amplitud de los incendios, se espera que sea más frecuente la llegada de estas partículas hasta la península Antártica, advierte Mejía. Además, con un clima más cálido, es esperable que ciertas circulaciones atmosféricas se debiliten, lo que facilita la intrusión de aerosoles provenientes de incendios hasta el continente. Para enfrentar este desafío, la vigilancia no se limita a la cápsula TARP. Las mediciones de aerosoles son producto de un trabajo conjunto que se realiza con instituciones como la Universidad de Santiago en Chile (USACH), la NASA o la Universidad de Arizona, destaca la investigadora. Esta colaboración internacional permite complementar las observaciones en terreno con datos satelitales y modelos de transporte atmosférico, mejorando la capacidad de rastrear el origen de las partículas y anticipar nuevos episodios de intrusión de humo en la región antártica. En este escenario, la Antártica se consolida como un termómetro del impacto global de los incendios forestales y del cambio climático. El trabajo de plataformas como el TARP y de personas dedicadas a la investigación antártica como Juliana Mejía, no solo ayuda a entender cómo llegan estas cenizas al Continente Blanco, sino también a dimensionar la urgencia de reducir las emisiones en origen para proteger uno de los ecosistemas más sensibles del planeta. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
¡Terrible la experiencia de los incendios en la región del Biobío! Es sobrecogedora la imagen de devastación de las ciudades y campos afectados. Ante la magnitud del desastre es posible sentir -aun a la distancia- el sufrimiento de miles de personas, de quienes fallecieron y sus familias, de quienes lo perdieron todo, sus casas y sus fuentes de trabajo; de quienes ahora esperan que alguien los ayude a ponerse en pie y de quienes trabajan en controlar el fuego que arrasa con todo. Es una muy triste experiencia que cada vez se repite con más frecuencia, año a año. En medio de la tragedia llama la atención quienes se lamentan de la mala suerte por lo sucedido, o quienes se alegran por la buena suerte de que a ellos no los ha tocado. ¡Como si todo esto fuera cuestión de suerte! Una manera de pensar y de vivir donde todo es “cuestión de suerte”. Así, la vida de las personas, su salud o enfermedad, su felicidad o infelicidad, quedarían entregados a los incomprensibles designios del azar o de un “destino” que alguien decretó para perjudicar a algunos y bendecir a otros. Los invito a que reflexionemos juntos, porque esta ingenua y rudimentaria manera de pensar y de vivir en la que todo es cuestión de suerte, es bastante más común de lo que pareciera. La consecuencia lógica de esta manera de pensar es la búsqueda de mecanismos que permitan atraerse “la buena suerte, y en la historia del ser humano ese es el origen de la magia, en cualquiera de sus formas. Entonces, las personas se encontrarían sometidas a unos poderes anónimos y ocultos -a veces, benévolos y otras veces, inmisericordes- de los que depende la ventura o la desventura, y en último término, la vida o la muerte. Por cierto, hay algunas dimensiones de la vida en las que el azar tiene su espacio; por ejemplo, en los llamados “juegos de azar”, pero aun allí el cálculo de probabilidades le quita terreno a la “buena suerte” o a la “mala suerte”. Esta manera de pensar y de vivir en la que “todo es cuestión de suerte”, intenta explicar diversos hechos (accidentes, incendios, enfermedades, etc.), excluyendo cualquier responsabilidad humana. En una palabra, la vida estaría en manos de un “destino” ciego que -sin atender razones, motivos, excusas o méritos- reparte buenaventura a unos y maldiciones a otros. En este primitivismo mágico, la responsabilidad humana en la construcción de la propia vida y en el aprendizaje de la felicidad a la que todos estamos llamados se diluye en los laberintos misteriosos de “la suerte que te tocó”. Así, ya no tendría sentido buscar el bien en las propias decisiones y acciones, ni el anhelo de crecer en una vida virtuosa, sino que todo depende de esa “suerte”. Cuando las personas abdican de la responsabilidad de construir su propia vida discerniendo buenas decisiones y realizando buenas acciones, las consecuencias son el deslizamiento por la pendiente “mágica” (para beneficio de los que lucran con el miedo de quienes viven sometidos al “destino”), la frustrante pérdida de autoestima ante un destino que no cumple los deseos de las personas y, lo más importante, la pérdida de la capacidad de ejercer la libertad en el desarrollo de las cualidades y capacidades que se nos han dado para vivir y aprender a ser felices en esta vida junto a otros. A muchos les cuesta convencerse que no existe “la buena suerte” ni la “mala suerte”, sin ver que se trata, en ciertos casos, de diversos fenómenos de la naturaleza que la ciencia en sus posibilidades y avances intenta desvelar, en otros casos está en juego la bondad -o la irresponsabilidad, y aun la maldad- de las decisiones que tomamos en nuestra libertad. Al pensar que todo es “cuestión de suerte” no nos hacemos responsables de nuestras decisiones y acciones. Acabo de ver en TV un excelente aviso que señala que “todos los incendios tienen un nombre”, pues siempre hay responsabilidad humana en alguna acción u omisión que abrió la puerta a la tragedia. Así como también es responsabilidad humana apoyar solidariamente en las colectas para las víctimas de los incendios. Por último, la fe en Dios no es como algunos piensan un amuleto para asegurarse “la buena suerte” y evitar “la mala suerte”, sino que es el llamado a vivir responsablemente en nuestra libertad, y caminar confiando en la bondad de Dios que nos ha creado y, así, avanzar fortalecidos por el amor sin límites del Señor Jesús. El que camina apoyado en ese amor, avanza confiado ante todas las situaciones de la vida con responsabilidad y esperanza. Aprovecho de despedirme de los amables lectores hasta el mes de marzo, pues haré una pausa vacacional en estos comentarios dominicales. 24 enero 2026
Con el objetivo de apoyar a las comunidades afectadas por los incendios forestales en el sur del país, CorreosChile habilitó una campaña de envíos gratuitos destinada a personas naturales que deseen colaborar con quienes resultaron damnificados en distintas comunas de las regiones de Ñuble y Biobío. Desde la empresa informaron que la iniciativa considera el servicio de Paquetería Express, permitiendo realizar envíos de hasta 10 kilos sin costo alguno. Estos pueden ser gestionados desde cualquiera de las sucursales de CorreosChile a lo largo del país, con destino a comunas y localidades afectadas por la emergencia, o a los puntos más cercanos definidos para la recepción de ayuda. El gerente general de CorreosChile, Ignacio Liberman, explicó que esta medida busca mantener conectadas a las personas que han visto afectadas sus condiciones de vida producto de los incendios. “Somos una empresa esencial para Chile, que cumple día a día un rol estratégico y social, y es en este rol que hemos dispuesto de nuestra logística para ir en ayuda de quienes más lo requieren hoy, tal como lo hemos hecho en contingencias de esta envergadura”, señaló. Desde la empresa precisaron que el beneficio está orientado exclusivamente a personas naturales y que los envíos deben cumplir con las condiciones físicas del servicio, considerando que la suma de los lados del paquete no puede superar los tres metros y que ninguno de sus lados puede exceder los dos metros. CorreosChile reiteró el llamado a canalizar la ayuda de manera responsable y organizada, utilizando su red logística como una vía segura para hacer llegar apoyo concreto a las familias afectadas por esta emergencia en el centro sur del país.
La situación de emergencia que se vive en las regiones de Ñuble y Biobío ha dejado por ahora 19 personas fallecidas y más de 50 mil personas evacuadas, donde los daños, según cifras oficiales de CONAF, han dejado un total de 42 mil hectáreas quemadas y 11 focos de incendio de gran magnitud. Es por ello que en la Región de Magallanes han dispuesto puntos de acopio para ir en ayuda de las personas damnificadas por los daños del incendio forestal que se encuentra afectando zonas de Concepción, Penco, Lirquén, Tomé y Cabrero. La Municipalidad de Punta Arenas habilitó un centro de acopio en sus oficinas de Av. Independencia 830, las cuales estarán atendiendo de 10:00 a 17:00 hrs. Allí recibirán: alimentos no perecibles, agua, atículos de aseo personal y alimentos para mascotas. Sin embargo, NO estarán recibiendo ningún tipo de ropa. A esto se suma en Espacio urbano Pionero y Zona Austral. También la Cuarta Compañía de Bomberos, la Bomba Croata (O'Higgins 945,) y la Segunda Compañía de Bomberos (Chiloé 1164) donde se encuentra recolectando barras de cereales y proteínas, botellas de agua y bidones de agua, además de toallas húmedas y bebidas hidratantes. Envasados y Minimarket Patricio Díaz también puso a disposición de centro de acopio sus dos sedes en Arauco 1698 y Pérez de Arce 534, recibiendo agua, bebidas isotónicas, alimentos no perecibles y útiles de aseo. El Centro Médico Fermin Roca (Lautaro Navarro 716) se suma también a los envíos de lo mismo y sí reciben ropa para las personas afectadas por los incendios en Biobío y Ñuble. La I glesia Católica de Magallanes por su parte ha informado que el Miércoles de Ceniza en la misa diocesana, en la procesión de Lourdes del 11 de febrero y el primer domingo de cuaresma, las colectas irán en ayuda de Ñuble y Biobío. En la población El Pingüino está siendo acopio la Iglesia del Señor Apostólica en Isla de Pascua 878!!! Martes y jueves a las 19:30 Hrs. El Centro Cultural La Idea también está recibiendo ayuda, en Mejicana 252 de 10 a 12.30hrs y de 15 a 18hrs. de lunes a viernes. En Puerto Natales, la Municipalidad dispondrá como centro de acopio el Gimnasio Carrera, de lunes a viernes de 09:00 a 17:00 hrs, donde recibirán agua, alimentos, útiles de aseo, pero NO ropa. El teléfono de la oficina de Atención al vecino está disponible para dudas+56 61 220 9500. En Porvenir en tanto, la Primera Compañía de Bomberos (Bernardo Philippi 080) ha habilitado un centro de acopio para reunir ayuda destinada a los bomberos que combaten los incendios. Reciben: Gotas para los ojos, agua en todos los formatos, barras de cereal y proteína, frutos secos, toallas húmedas, bebidas hidratantes (isotónicas), protector solar y mascarillas. En la comuna de Primavera será acopiada en la Oficina de Partes de la municipalidad en Av. Arturo Prat 191, Primavera, de 8 a 17hrs. Pueden tener más información al teléfono +56968323633. No reciben ropa. https://www.instagram.com/p/DTsYopAklT-/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA== Aportes económicos - BOMBEROS DE CHILE: 💳 Datos de transferencia: Bomberos Chile RUT: 70.073.800-0 Banco Estado Cuenta Corriente: 13-2 *Única Cuenta Oficial - CRUZ ROJA: 💳 Datos de transferencia: Cruz Roja RUT 70.512.100-1 Banco Estado Cuenta Corriente: 29222-2 - COLEGIO SALESIANO : 💳 Datos de transferencia: Colegio Salesiano RUT: 80.230.500-1 Banco Itaú Cuenta Corriente: 0213607685 Email: administrador@salesianoconcepccion.cl Glosa: Campaña Salesiano Corazón Solidario - HOGAR DE CRISTO: 💳 Datos de transferencia: Hogar de Cristo RUT 81.496.800-6 Banco BCI Cuenta Corriente: 10675353 Glosa: Ayuda incendios Si conoces otros centros de acopio en la región, por favor. contacta a Polar Comunicaciones por redes sociales.
Al menos 16 personas han fallecido a causa de los incendios forestales que afectan a distintas zonas del centro-sur de Chile, según confirmó el Gobierno durante este fin de semana, en el marco de una emergencia que mantiene a varias regiones bajo Estado de Catástrofe y con decenas de focos activos en combate. Las autoridades informaron que las víctimas se concentran principalmente en las regiones de Ñuble y del Bío Bío, las más golpeadas por la emergencia, donde el fuego ha avanzado rápidamente debido a condiciones climáticas adversas, altas temperaturas, viento y una extensa presencia de vegetación seca. Junto con lamentar las muertes, el Ejecutivo señaló que se están realizando todos los esfuerzos para esclarecer las circunstancias de cada caso y brindar apoyo a las familias afectadas. Desde el Gobierno se reiteró que el foco principal continúa siendo la protección de la vida de las personas, el resguardo de viviendas y la contención del avance del fuego. En ese contexto, se reforzó el despliegue de brigadas forestales, Bomberos, Fuerzas Armadas y equipos de emergencia, además de la movilización de recursos desde distintas regiones del país para apoyar las labores en las zonas más críticas. Las autoridades insistieron en el llamado a respetar las evacuaciones preventivas, mantenerse informados a través de canales oficiales y extremar las medidas de autocuidado y prevención, recalcando que una gran parte de los incendios forestales tiene origen humano. Asimismo, subrayaron que cualquier uso negligente del fuego en zonas rurales o áreas silvestres protegidas puede tener consecuencias fatales, como las que hoy enlutan a diversas comunidades del centro-sur de Chile. https://www.instagram.com/p/DTjCuhVCSQa/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA== Fuente: El País