Durante este fin de semana, un equipo de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) en Magallanes se trasladó hasta la localidad de Puerto Toro, ubicada en el extremo austral y a casi 50 kms de Puerto Williams, para realizar una jornada de trabajo en el marco del programa Comunidad Preparada, el cual busca reforzar y planificar la prevención de incendios forestales en localidades alejadas del centro urbano. Fueron 3 talleres realizados entre los días viernes y sábado con la participación de representantes de la comunidad, Carabineros y de la Alcaldía del Mar en el territorio, dónde se evaluaron procedimientos, recursos humanos y técnicos, así como generar futuras iniciativas que fortalezcan este ámbito de prevención. CONAF a través de su Departamento de Protección Contra Incendios Forestales (DEPRIF) coordina este programa que se realiza en diversas localidades de la región que, por su ubicación territorial, requiere de una inducción en materias de cómo actuar en caso de producirse un incendio forestal y realizar un primer ataque al foco antes de que lleguen las brigadas para hacerse cargo de la situación. En la actualidad, las localidades donde se ha implementado este programa de CONAF son Puerto Williams, Robledal, Seno Obstrucción, Villa Renoval, Agua Fresca, Huertos Familiares, Villa Cameron, Ponsomby, Pampa Guanaco, Río Pérez y actualmente y desde este año se ha integrado a Puerto Toro Club Forestín en Puerto Williams Antes de trasladarse hasta Puerto Toro, el equipo de CONAF, conformado por Lorena Saavedra, Fabiola Carrasco y Esteban Mímica, realizó en Puerto Williams una jornada del Club Forestin, dónde tras un trabajo coordinado con niños que integran el club, se trasladaron a diversos puntos de la ciudad para interactuar con los habitantes indagando en sus experiencias y conocimiento sobre la prevención.
En el marco del Día Internacional del Bombero Forestal, que se conmemora cada 4 de mayo, Cristian Arriagada Vera, jefe de la Brigada Lenga 3 del sector Andino, y Marcelo Pérez Guerrero, asistente de operaciones de Deprif Magallanes, participaron esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, donde abordaron la relevancia de esta fecha y el trabajo desarrollado por las brigadas forestales en la región de Magallanes y la Antártica Chilena. La conmemoración recuerda la valentía y compromiso de quienes se desempeñan como brigadistas forestales, protegiendo los ecosistemas y enfrentando incendios en condiciones muchas veces extremas. Asimismo, honra la memoria de quienes han perdido la vida en el cumplimiento de su labor. Esta fecha fue instaurada en 1998 tras una tragedia ocurrida en Canadá, marcando un hito a nivel internacional en el reconocimiento de esta profesión. Durante la conversación, ambos representantes de Conaf destacaron la experiencia acumulada en la región, donde Arriagada cuenta con 18 años de servicio y Pérez con una década de trayectoria. En ese contexto, relevaron el trabajo sostenido de las brigadas forestales en la prevención, detección y combate de incendios, especialmente en un territorio caracterizado por sus condiciones climáticas y geográficas particulares. Además, se enfatizó la importancia de la educación y concientización de la ciudadanía para evitar emergencias, considerando que gran parte de los incendios forestales son provocados por acción humana. En este sentido, hicieron un llamado a la responsabilidad y al cuidado del entorno natural, especialmente en temporadas de mayor riesgo. El Día Internacional del Bombero Forestal se transforma así en una instancia no solo de reconocimiento, sino también de reflexión sobre el rol fundamental que cumplen estos equipos en la protección del patrimonio natural de la región y del país.
Durante dos días, Punta Arenas fue sede de la VI Jornada Binacional de Protección Contra Incendios Forestales en la Patagonia Chileno-Argentina, organizada por la Corporación Nacional Forestal en Magallanes, con la participación de representantes del Consejo Agrario Provincial de Santa Cruz, Argentina. En la actividad, el equipo regional del Departamento de Protección Contra Incendios Forestales (DEPRIF) de CONAF, junto a delegaciones argentinas, intercambió experiencias y avanzó en la coordinación de acciones conjuntas ante eventuales emergencias que puedan afectar ecosistemas compartidos entre ambos países. La jornada consideró la relevancia de los territorios colindantes, donde los efectos de incendios forestales pueden impactar recursos naturales, capacidades humanas y técnicas en ambos lados de la frontera. En ese contexto, se abordaron lineamientos para fortalecer la cooperación y la asistencia mutua entre instituciones. El acto inaugural contó con la participación del seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada; el cónsul de Argentina en Punta Arenas, Darío Dziewezo Polski; el director regional (s) de CONAF, Nelson Moncada; y la directora de Bosques del Consejo Agrario Provincial, Ayelen Alberti. Durante la primera jornada se desarrollaron exposiciones sobre integración binacional, gestión operativa, estudios de casos, uso de tecnología para detección y análisis, legislación sobre bosque nativo y modelos de comportamiento del fuego según la vegetación patagónica. Posteriormente, las actividades continuaron en el vivero de CONAF en Río de los Ciervos, donde se presentó equipamiento y recursos destinados a la prevención y combate de incendios forestales.
El humo de los incendios forestales no respeta fronteras ni océanos: incluso la Antártica, ese vasto Continente Blanco que durante mucho tiempo se ha visto como un territorio prístino y aislado, recibe visitantes no deseados en forma de partículas finas conocidas como black carbon (carbono negro). Estas cenizas microscópicas, expulsadas por llamas en lugares tan lejanos como Australia, la Patagonia o incluso la Amazonía, viajan miles de kilómetros impulsadas por vientos de gran escala y terminan alojándose sobre nieve y hielo, alterando un ecosistema que muchos consideraban intocable. Estudios recientes han documentado cómo este fenómeno acelera el derretimiento superficial y deja huellas químicas duraderas en el hielo antártico, convirtiendo al Continente Blanco en un silencioso receptor de la crisis climática global. Para entender cómo se detectan estas partículas y qué efectos tienen en la península Antártica, conversamos con Juliana Mejía, estudiante de Doctorado de la Universidad de Arizona que trabaja en el proyecto Transportable Antarctic Research Platform (TARP) de la Universidad de Santiago, liderado por el climatólogo Raúl Cordero. En esta campaña, la investigadora centra su trabajo en el mantenimiento, la calibración y otras tareas técnicas asociadas al funcionamiento de la estación, como parte de la LXII Expedición Científica Antártica (ECA 62) del Instituto Antártico Chileno (INACH). Una cápsula antártica para seguir el rastro del humo En el corazón de esta vigilancia remota opera el TARP, una estación de monitoreo instalada por la USACH en las cercanías de la base Profesor Julio Escudero del INACH. El TARP cuenta con seis radiómetros, dos espectrorradiómetros, dos fotómetros, un lidar, una cámara de nubes y una estación meteorológica, explica la investigadora colombiana Juliana Mejía. En conjunto, estos instrumentos permiten estudiar el impacto de las nubes y los aerosoles en la radiación superficial y registrar cambios en la composición de la atmósfera sobre la península Antártica, lo que a su vez ayuda a inferir la llegada de partículas procedentes de incendios forestales o de polvo desértico. En cuanto a los desafíos logísticos, se encuentra el transporte del personal, equipos y herramientas hasta la isla Rey Jorge, ya que las condiciones climáticas tienden a ser muy adversas, comenta Mejía. Este desplazamiento se realiza por vía aérea o marítima y depende principalmente del estado del paso Drake, considerado uno de los más hostiles del mundo por su intenso oleaje y fuertes vientos. A esto se suma que esta zona es una de las regiones más nubladas del planeta, lo que complejiza la medición de contaminantes atmosféricos y obliga a aprovechar al máximo cada ventana de buen tiempo. ¿Cómo viajan las cenizas hasta la Antártica? Aunque parezca increíble, las cenizas de incendios forestales pueden recorrer miles de kilómetros hasta alcanzar la Antártica. Cuando hay una temporada de incendios muy activa, desde Australia estas partículas pueden llegar hasta la península Antártica, viajando por toda la región circumpolar, explica la científica. En los periodos en que las circulaciones atmosféricas circumpolares se debilitan, también se han registrado intrusiones de polvo desértico y de humo de otros focos que logran llegar hasta esta región polar. Debido a las altas temperaturas que alcanzan los incendios, se desencadena un proceso llamado piroconvección, en donde básicamente las emisiones de los incendios generan nubes, las cuales son capaces de ascender en la atmósfera, detalla Mejía. Luego, guiadas por patrones de circulación a gran escala, estas plumas contaminadas pueden ser transportadas hasta la región antártica, atravesando el océano Austral en cuestión de días. El tiempo de viaje de estas partículas en la atmósfera puede variar entre un par de días desde la Patagonia hasta aproximadamente catorce días desde Australia, añade la investigadora. Para determinar estos tiempos, el equipo recurre al análisis de retrotrayectorias, herramientas que permiten reconstruir el camino que ha seguido una masa de aire en la atmósfera hasta el punto de medición, en este caso, la península Antártica. Cuando el carbono negro se posa sobre la nieve Una vez que estas partículas alcanzan la región, el siguiente paso es su deposición sobre la superficie. Debido a procesos de deposición húmeda (mediante precipitación) y seca (por gravedad), las partículas pueden llegar a la nieve, al hielo y al suelo. Se ha encontrado, en el caso de grandes incendios, la huella química del humo en testigos de hielo en la península Antártica, explica Mejía, lo que confirma que el humo ha viajado miles de kilómetros antes de quedar atrapado en el hielo. Entre esos residuos se encuentra el carbono negro, uno de los componentes más relevantes por su impacto en el clima. La deposición de partículas como lo es el black carbon contribuye al deshielo en la región debido a sus características radiativas, en donde al interactuar con la radiación solar, su efecto es el de calentamiento, señala. Al oscurecer la nieve y el hielo, estas partículas reducen la reflectividad de la superficie (albedo) y favorecen que se absorba más energía solar, acelerando el derretimiento y alterando procesos físicos y biológicos, como la actividad de comunidades microbianas en suelos antárticos. Redes globales para seguir la huella del carbono negro Con el incremento en la frecuencia y amplitud de los incendios, se espera que sea más frecuente la llegada de estas partículas hasta la península Antártica, advierte Mejía. Además, con un clima más cálido, es esperable que ciertas circulaciones atmosféricas se debiliten, lo que facilita la intrusión de aerosoles provenientes de incendios hasta el continente. Para enfrentar este desafío, la vigilancia no se limita a la cápsula TARP. Las mediciones de aerosoles son producto de un trabajo conjunto que se realiza con instituciones como la Universidad de Santiago en Chile (USACH), la NASA o la Universidad de Arizona, destaca la investigadora. Esta colaboración internacional permite complementar las observaciones en terreno con datos satelitales y modelos de transporte atmosférico, mejorando la capacidad de rastrear el origen de las partículas y anticipar nuevos episodios de intrusión de humo en la región antártica. En este escenario, la Antártica se consolida como un termómetro del impacto global de los incendios forestales y del cambio climático. El trabajo de plataformas como el TARP y de personas dedicadas a la investigación antártica como Juliana Mejía, no solo ayuda a entender cómo llegan estas cenizas al Continente Blanco, sino también a dimensionar la urgencia de reducir las emisiones en origen para proteger uno de los ecosistemas más sensibles del planeta. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
En conversación con Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich abordó los recientes incendios ocurridos en la comuna, la campaña solidaria en apoyo a Trehuaco y el desarrollo de actividades para la comunidad durante la temporada de verano. El alcalde de Punta Arenas se refirió a los incendios registrados durante el fin de semana en la comuna, uno de ellos que afectó a un emprendimiento familiar y otro ocurrido en un taller. En ambos casos, destacó la rápida acción de Bomberos y reforzó el llamado a tomar medidas de prevención. También resaltó la campaña solidaria impulsada desde la comuna en apoyo a Trehuaco, en la Región de Ñuble, una de las zonas más afectadas por los incendios forestales. La iniciativa permitió reunir 57 toneladas de ayuda gracias al aporte de vecinos, contando además con el apoyo de empresas locales para su traslado. En materia de actividades comunales, Radonich valoró la alta participación en panoramas de verano, como teatro infantil, bingos para adultos mayores y el próximo Chapuzón Kids, programado para el 14 de febrero, con acceso gratuito para la comunidad con inscripción previa. El alcalde destacó la oferta cultural y deportiva durante el verano, marcado por una variada programación de talleres y actividades. Finalmente, invitó al Festival de Verano, evento que cerrará la temporada el próximo 1 de marzo en la Costanera de Punta Arenas, con presentaciones de artistas regionales y el show de cierre a cargo de María José Quintanilla.
Durante este fin de semana, un equipo de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) en Magallanes se trasladó hasta la localidad de Puerto Toro, ubicada en el extremo austral y a casi 50 kms de Puerto Williams, para realizar una jornada de trabajo en el marco del programa Comunidad Preparada, el cual busca reforzar y planificar la prevención de incendios forestales en localidades alejadas del centro urbano. Fueron 3 talleres realizados entre los días viernes y sábado con la participación de representantes de la comunidad, Carabineros y de la Alcaldía del Mar en el territorio, dónde se evaluaron procedimientos, recursos humanos y técnicos, así como generar futuras iniciativas que fortalezcan este ámbito de prevención. CONAF a través de su Departamento de Protección Contra Incendios Forestales (DEPRIF) coordina este programa que se realiza en diversas localidades de la región que, por su ubicación territorial, requiere de una inducción en materias de cómo actuar en caso de producirse un incendio forestal y realizar un primer ataque al foco antes de que lleguen las brigadas para hacerse cargo de la situación. En la actualidad, las localidades donde se ha implementado este programa de CONAF son Puerto Williams, Robledal, Seno Obstrucción, Villa Renoval, Agua Fresca, Huertos Familiares, Villa Cameron, Ponsomby, Pampa Guanaco, Río Pérez y actualmente y desde este año se ha integrado a Puerto Toro Club Forestín en Puerto Williams Antes de trasladarse hasta Puerto Toro, el equipo de CONAF, conformado por Lorena Saavedra, Fabiola Carrasco y Esteban Mímica, realizó en Puerto Williams una jornada del Club Forestin, dónde tras un trabajo coordinado con niños que integran el club, se trasladaron a diversos puntos de la ciudad para interactuar con los habitantes indagando en sus experiencias y conocimiento sobre la prevención.
En el marco del Día Internacional del Bombero Forestal, que se conmemora cada 4 de mayo, Cristian Arriagada Vera, jefe de la Brigada Lenga 3 del sector Andino, y Marcelo Pérez Guerrero, asistente de operaciones de Deprif Magallanes, participaron esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, donde abordaron la relevancia de esta fecha y el trabajo desarrollado por las brigadas forestales en la región de Magallanes y la Antártica Chilena. La conmemoración recuerda la valentía y compromiso de quienes se desempeñan como brigadistas forestales, protegiendo los ecosistemas y enfrentando incendios en condiciones muchas veces extremas. Asimismo, honra la memoria de quienes han perdido la vida en el cumplimiento de su labor. Esta fecha fue instaurada en 1998 tras una tragedia ocurrida en Canadá, marcando un hito a nivel internacional en el reconocimiento de esta profesión. Durante la conversación, ambos representantes de Conaf destacaron la experiencia acumulada en la región, donde Arriagada cuenta con 18 años de servicio y Pérez con una década de trayectoria. En ese contexto, relevaron el trabajo sostenido de las brigadas forestales en la prevención, detección y combate de incendios, especialmente en un territorio caracterizado por sus condiciones climáticas y geográficas particulares. Además, se enfatizó la importancia de la educación y concientización de la ciudadanía para evitar emergencias, considerando que gran parte de los incendios forestales son provocados por acción humana. En este sentido, hicieron un llamado a la responsabilidad y al cuidado del entorno natural, especialmente en temporadas de mayor riesgo. El Día Internacional del Bombero Forestal se transforma así en una instancia no solo de reconocimiento, sino también de reflexión sobre el rol fundamental que cumplen estos equipos en la protección del patrimonio natural de la región y del país.
Durante dos días, Punta Arenas fue sede de la VI Jornada Binacional de Protección Contra Incendios Forestales en la Patagonia Chileno-Argentina, organizada por la Corporación Nacional Forestal en Magallanes, con la participación de representantes del Consejo Agrario Provincial de Santa Cruz, Argentina. En la actividad, el equipo regional del Departamento de Protección Contra Incendios Forestales (DEPRIF) de CONAF, junto a delegaciones argentinas, intercambió experiencias y avanzó en la coordinación de acciones conjuntas ante eventuales emergencias que puedan afectar ecosistemas compartidos entre ambos países. La jornada consideró la relevancia de los territorios colindantes, donde los efectos de incendios forestales pueden impactar recursos naturales, capacidades humanas y técnicas en ambos lados de la frontera. En ese contexto, se abordaron lineamientos para fortalecer la cooperación y la asistencia mutua entre instituciones. El acto inaugural contó con la participación del seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada; el cónsul de Argentina en Punta Arenas, Darío Dziewezo Polski; el director regional (s) de CONAF, Nelson Moncada; y la directora de Bosques del Consejo Agrario Provincial, Ayelen Alberti. Durante la primera jornada se desarrollaron exposiciones sobre integración binacional, gestión operativa, estudios de casos, uso de tecnología para detección y análisis, legislación sobre bosque nativo y modelos de comportamiento del fuego según la vegetación patagónica. Posteriormente, las actividades continuaron en el vivero de CONAF en Río de los Ciervos, donde se presentó equipamiento y recursos destinados a la prevención y combate de incendios forestales.
El humo de los incendios forestales no respeta fronteras ni océanos: incluso la Antártica, ese vasto Continente Blanco que durante mucho tiempo se ha visto como un territorio prístino y aislado, recibe visitantes no deseados en forma de partículas finas conocidas como black carbon (carbono negro). Estas cenizas microscópicas, expulsadas por llamas en lugares tan lejanos como Australia, la Patagonia o incluso la Amazonía, viajan miles de kilómetros impulsadas por vientos de gran escala y terminan alojándose sobre nieve y hielo, alterando un ecosistema que muchos consideraban intocable. Estudios recientes han documentado cómo este fenómeno acelera el derretimiento superficial y deja huellas químicas duraderas en el hielo antártico, convirtiendo al Continente Blanco en un silencioso receptor de la crisis climática global. Para entender cómo se detectan estas partículas y qué efectos tienen en la península Antártica, conversamos con Juliana Mejía, estudiante de Doctorado de la Universidad de Arizona que trabaja en el proyecto Transportable Antarctic Research Platform (TARP) de la Universidad de Santiago, liderado por el climatólogo Raúl Cordero. En esta campaña, la investigadora centra su trabajo en el mantenimiento, la calibración y otras tareas técnicas asociadas al funcionamiento de la estación, como parte de la LXII Expedición Científica Antártica (ECA 62) del Instituto Antártico Chileno (INACH). Una cápsula antártica para seguir el rastro del humo En el corazón de esta vigilancia remota opera el TARP, una estación de monitoreo instalada por la USACH en las cercanías de la base Profesor Julio Escudero del INACH. El TARP cuenta con seis radiómetros, dos espectrorradiómetros, dos fotómetros, un lidar, una cámara de nubes y una estación meteorológica, explica la investigadora colombiana Juliana Mejía. En conjunto, estos instrumentos permiten estudiar el impacto de las nubes y los aerosoles en la radiación superficial y registrar cambios en la composición de la atmósfera sobre la península Antártica, lo que a su vez ayuda a inferir la llegada de partículas procedentes de incendios forestales o de polvo desértico. En cuanto a los desafíos logísticos, se encuentra el transporte del personal, equipos y herramientas hasta la isla Rey Jorge, ya que las condiciones climáticas tienden a ser muy adversas, comenta Mejía. Este desplazamiento se realiza por vía aérea o marítima y depende principalmente del estado del paso Drake, considerado uno de los más hostiles del mundo por su intenso oleaje y fuertes vientos. A esto se suma que esta zona es una de las regiones más nubladas del planeta, lo que complejiza la medición de contaminantes atmosféricos y obliga a aprovechar al máximo cada ventana de buen tiempo. ¿Cómo viajan las cenizas hasta la Antártica? Aunque parezca increíble, las cenizas de incendios forestales pueden recorrer miles de kilómetros hasta alcanzar la Antártica. Cuando hay una temporada de incendios muy activa, desde Australia estas partículas pueden llegar hasta la península Antártica, viajando por toda la región circumpolar, explica la científica. En los periodos en que las circulaciones atmosféricas circumpolares se debilitan, también se han registrado intrusiones de polvo desértico y de humo de otros focos que logran llegar hasta esta región polar. Debido a las altas temperaturas que alcanzan los incendios, se desencadena un proceso llamado piroconvección, en donde básicamente las emisiones de los incendios generan nubes, las cuales son capaces de ascender en la atmósfera, detalla Mejía. Luego, guiadas por patrones de circulación a gran escala, estas plumas contaminadas pueden ser transportadas hasta la región antártica, atravesando el océano Austral en cuestión de días. El tiempo de viaje de estas partículas en la atmósfera puede variar entre un par de días desde la Patagonia hasta aproximadamente catorce días desde Australia, añade la investigadora. Para determinar estos tiempos, el equipo recurre al análisis de retrotrayectorias, herramientas que permiten reconstruir el camino que ha seguido una masa de aire en la atmósfera hasta el punto de medición, en este caso, la península Antártica. Cuando el carbono negro se posa sobre la nieve Una vez que estas partículas alcanzan la región, el siguiente paso es su deposición sobre la superficie. Debido a procesos de deposición húmeda (mediante precipitación) y seca (por gravedad), las partículas pueden llegar a la nieve, al hielo y al suelo. Se ha encontrado, en el caso de grandes incendios, la huella química del humo en testigos de hielo en la península Antártica, explica Mejía, lo que confirma que el humo ha viajado miles de kilómetros antes de quedar atrapado en el hielo. Entre esos residuos se encuentra el carbono negro, uno de los componentes más relevantes por su impacto en el clima. La deposición de partículas como lo es el black carbon contribuye al deshielo en la región debido a sus características radiativas, en donde al interactuar con la radiación solar, su efecto es el de calentamiento, señala. Al oscurecer la nieve y el hielo, estas partículas reducen la reflectividad de la superficie (albedo) y favorecen que se absorba más energía solar, acelerando el derretimiento y alterando procesos físicos y biológicos, como la actividad de comunidades microbianas en suelos antárticos. Redes globales para seguir la huella del carbono negro Con el incremento en la frecuencia y amplitud de los incendios, se espera que sea más frecuente la llegada de estas partículas hasta la península Antártica, advierte Mejía. Además, con un clima más cálido, es esperable que ciertas circulaciones atmosféricas se debiliten, lo que facilita la intrusión de aerosoles provenientes de incendios hasta el continente. Para enfrentar este desafío, la vigilancia no se limita a la cápsula TARP. Las mediciones de aerosoles son producto de un trabajo conjunto que se realiza con instituciones como la Universidad de Santiago en Chile (USACH), la NASA o la Universidad de Arizona, destaca la investigadora. Esta colaboración internacional permite complementar las observaciones en terreno con datos satelitales y modelos de transporte atmosférico, mejorando la capacidad de rastrear el origen de las partículas y anticipar nuevos episodios de intrusión de humo en la región antártica. En este escenario, la Antártica se consolida como un termómetro del impacto global de los incendios forestales y del cambio climático. El trabajo de plataformas como el TARP y de personas dedicadas a la investigación antártica como Juliana Mejía, no solo ayuda a entender cómo llegan estas cenizas al Continente Blanco, sino también a dimensionar la urgencia de reducir las emisiones en origen para proteger uno de los ecosistemas más sensibles del planeta. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
En conversación con Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich abordó los recientes incendios ocurridos en la comuna, la campaña solidaria en apoyo a Trehuaco y el desarrollo de actividades para la comunidad durante la temporada de verano. El alcalde de Punta Arenas se refirió a los incendios registrados durante el fin de semana en la comuna, uno de ellos que afectó a un emprendimiento familiar y otro ocurrido en un taller. En ambos casos, destacó la rápida acción de Bomberos y reforzó el llamado a tomar medidas de prevención. También resaltó la campaña solidaria impulsada desde la comuna en apoyo a Trehuaco, en la Región de Ñuble, una de las zonas más afectadas por los incendios forestales. La iniciativa permitió reunir 57 toneladas de ayuda gracias al aporte de vecinos, contando además con el apoyo de empresas locales para su traslado. En materia de actividades comunales, Radonich valoró la alta participación en panoramas de verano, como teatro infantil, bingos para adultos mayores y el próximo Chapuzón Kids, programado para el 14 de febrero, con acceso gratuito para la comunidad con inscripción previa. El alcalde destacó la oferta cultural y deportiva durante el verano, marcado por una variada programación de talleres y actividades. Finalmente, invitó al Festival de Verano, evento que cerrará la temporada el próximo 1 de marzo en la Costanera de Punta Arenas, con presentaciones de artistas regionales y el show de cierre a cargo de María José Quintanilla.