Comprender cómo la vida logra adaptarse a uno de los ambientes más extremos del planeta es uno de los grandes desafíos de la ciencia moderna. Con ese objetivo, Franco Cruz, académico e investigador de la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás Viña del Mar participó en la Expedición Científica Antártica número 62 (ECA62), desarrollada con el apoyo logístico del Instituto Antártico Chileno (INACH). Esta fue la segunda expedición del investigador al continente blanco, una experiencia que calificó como muy enriquecedora, tanto desde el punto de vista científico como de colaboración interdisciplinaria. La expedición reunió a científicos de diversas instituciones nacionales e internacionales que desarrollan investigaciones en distintas áreas del conocimiento, todas orientadas a comprender mejor los cambios que experimenta este ecosistema. En este contexto, el académico se integró al trabajo del Observatorio Terrestre del Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE), iniciativa dedicada al estudio de los cambios en la biodiversidad de estos territorios. “El objetivo general de la expedición es realizar investigación científica de alto nivel en territorio antártico, abordando distintas disciplinas y enfoques. En nuestro caso, buscamos comprender cómo ha cambiado la biodiversidad a lo largo del tiempo y cómo estos cambios se relacionan con fenómenos actuales como el cambio climático global”, explicó. Durante la campaña, el investigador trabajó junto a especialistas del Laboratorio de Ecología y Morfometría Evolutiva (EMELab), dirigido por el Dr. Hugo Benítez, académico de la UNAB y quien también pertenece al Instituto Milenio BASE y al Centro CHIC. El equipo estuvo conformado por científicos del Instituto One Health de la misma casa de estudios, la Universidad Católica del Maule y la Universidad Santo Tomás, además de colaboraciones con profesionales del Instituto Cabo de Hornos y la Universidad de Concepción. Adaptación de especies invasoras Uno de los focos principales de la investigación es entender los procesos evolutivos que han permitido la presencia de insectos nativos en la Antártica, particularmente especies de invertebrados como las moscas antárticas. Estos organismos han desarrollado adaptaciones biológicas únicas que les permiten sobrevivir en condiciones extremas de frío. “El estudio de estos insectos permite comprender cómo la vida puede persistir en ambientes extremos. Las especies nativas poseen adaptaciones evolutivas que les han permitido sobrevivir durante miles de años en este continente”, señaló Cruz. Pero parte del trabajo del equipo también se enfocó en estudiar insectos invasores que han comenzado a colonizar ambientes antárticos. Estas especies representan una potencial amenaza para la biodiversidad local. Según explicó el académico, junto al investigador Jordan Hernández, de la Universidad Católica del Maule, han identificado cambios evolutivos rápidos en la forma del ala de algunos insectos invasores, debido a los fuertes vientos presentes en el territorio. Estas modificaciones podrían facilitar su adaptación a las condiciones ambientales del continente, aumentando su capacidad de supervivencia y afectando a las especies nativas. “Los cambios ambientales globales suelen manifestarse de manera rápida en la biodiversidad antártica. Por eso, estudiar este territorio nos permite comprender mejor procesos ecológicos y evolutivos que también pueden tener impacto en otras regiones del planeta”, explicó. Formación de futuros veterinarios La experiencia adquirida en estas expediciones también tiene un impacto directo en la formación de nuevos profesionales. En la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás Viña del Mar, estos contenidos se incorporan en asignaturas como Zoología y Ecología, permitiendo que los estudiantes conozcan de primera fuente investigaciones científicas desarrolladas en ambientes extremos. “En el futuro espero poder integrar estudiantes en temas de investigación antártica, ya que se pueden involucrar en proyectos internos de investigación o en proyectos con fondos externos. Esto permitirá que de manera directa los estudiantes desarrollen un tema y que, eventualmente, se transforme en una Memoria, presentación a Congreso o incluso alguna publicación, lo que, sin duda, les dará una mirada amplia desde la investigación y que aporte a su formación profesional”, indicó el investigador. Fuente: santotomas.cl
Suelen pasar desapercibidos. Mientras todos miran hacia el horizonte buscando pingüinos o hacia el cielo esperando ver la aurora austral, ellos están ahí abajo, pegados a las rocas, formando pequeñas alfombras verdes que apenas levantan centímetros del suelo. Habitantes silenciosos de la Antártica, los musgos y líquenes llevan 11 mil años haciendo lo mismo: sobrevivir. Comprender cómo viven y cómo están cambiando se ha vuelto una pregunta urgente para la ciencia. Con ese objetivo, un equipo internacional de investigadoras inició una expedición a la isla Rey Jorge para estudiar estas especies y buscar pistas sobre el futuro de la flora antártica. Aunque la Antártica sigue siendo uno de los lugares más fríos del planeta, su clima no es completamente inmune al calentamiento global. En algunas zonas del continente, los científicos ya observan cambios en las condiciones ambientales que podrían alterar los ecosistemas más simples y frágiles. Entre los primeros en reaccionar están los organismos más pequeños. Musgos y líquenes —que constituyen la base de la vegetación terrestre antártica, según INACH— dependen de factores muy precisos como la humedad, la temperatura del suelo o la protección frente al viento. Cuando esas variables cambian, estas comunidades vegetales también lo hacen, convirtiéndose en indicadores tempranos de transformaciones ambientales. Con esa idea en mente, la investigadora española Mariana García Criado, del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), y la científica Claudia Colesie, de la Universidad de Edimburgo en Escocia, lideran el proyecto BIPOLAR en la isla Rey Jorge. El objetivo es estudiar qué especies de musgos y líquenes habitan la zona y cómo se distribuyen, instalando sensores automáticos que registran temperatura y humedad para entender cómo el microclima condiciona la vida de estas diminutas plantas. La investigación no se limita a lo que ocurre hoy en la Antártica. Parte del proyecto busca reconstruir la historia ecológica de estos organismos para entender cómo han respondido al clima a lo largo del tiempo. La científica Mariana García Criado, que trabaja en el área de paleoecología, explica en un comunicado de INACH que el proyecto incluye el estudio de fósiles de hasta 11 mil años de antigüedad, además del uso de grandes bases de datos climáticos y ecológicos de todo el mundo. Al comparar estos registros históricos con datos actuales, las investigadoras podrán comprender la reacción de estos organismos tras el deshielo de la última era glacial y proyectar si su ritmo de adaptación podrá competir con la velocidad del cambio climático actual, un desafío que estudios recientes señalan como crítico para las algas que componen los líquenes. Este enfoque comparativo también incluye información del Ártico. De hecho, el nombre del proyecto — BIPOLAR — refleja precisamente ese puente científico entre ambos polos. El estudio forma parte de POLARIN, una red internacional financiada por la Unión Europea a través del programa Horizonte Europa, que busca conectar infraestructuras científicas polares, estaciones de investigación y bases de datos climáticas. Este tipo de cooperación se ha vuelto esencial para estudiar regiones remotas como la Antártica, donde cada campaña científica requiere una gran logística y colaboración internacional. Chile cumple un rol importante en este trabajo. A través del INACH, el país coordina expediciones, facilita infraestructura científica y promueve la investigación en el continente. En un continente donde el verde apenas se asoma entre rocas y hielo, los musgos y líquenes registran cada cambio del clima. Estudiarlos en la Antártica ayuda a comprender cómo resisten hoy y qué pistas ofrecen sobre el futuro del continente blanco. INACH. (2026). Investigadoras internacionales inician expedición en la Antártica para estudiar el futuro de la flora polar. Comunicado publicado en la web del Instituto. Las pequeñas plantas que delatan los cambios del clima Mirar el pasado para entender el futuro del continente blancoLa red que conecta los polos Referencias de la noticia Fuente: meteored.cl
La empresa salmonera Nova Austral abrió las puertas de su Planta de Procesos y del Centro de Cultivo Aracena 9 para recibir a integrantes de la ONG Nobeles Australes, en el marco de una iniciativa que buscar apoyar y fomentar la educación científica de la zona. Las jornadas permitieron que estudiantes conocieran de cerca los estándares tecnológicos y laborales de la industria y la compañía. La ONG Nobeles Australes es una organización sin fines de lucro dedicada a brindar oportunidades a jóvenes interesados en la ciencia, la tecnología y la cultura patrimonial de la región. Durante las visitas, la delegación —compuesta por el profesor Javier Garay y los estudiantes Tomás Alarcón, Yuliana Mercado y Juan Camilo Valencia— fue guiada por profesionales de Nova Austral para resolver dudas y conocer la operatividad de las faenas. Cabe destacar que la ONG Nobeles Australes cuenta con una trayectoria de éxito en eventos nacionales e internacionales, donde sus estudiantes han obtenido premios por sus proyectos de investigación. Javier Garay, cofundador de la ONG y quien mantiene un vínculo con la industria desde hace más de 12 años, destacó la relevancia de este acercamiento: Esta es una gran experiencia para nuestros estudiantes, porque les permite ver de cerca cómo funciona el mundo laboral. Conocer una industria como esta les ayuda a proyectar su futuro y le da un sentido práctico a lo que están estudiando, algo vital en su vocación, indicó. Asimismo, subrayó la importancia de que la comunidad escolar valore que el salmón magallánico se produce en las aguas más prístinas del planeta. Por su parte, el alumno de la escuela Pedro Pablo Lemaitre, Juan Camilo Valencia, agradeció la disposición de los trabajadores para explicar los procesos. En la escuela se pasa mucha teoría; estar aquí, ver el proceso y vivir la experiencia es algo que a uno le abre la mente y nos motiva a seguir haciendo más cosas, desarrollando pensamiento crítico, pero también acercándonos al mundo laboral, con conciencia ambiental y del territorio, aseguró el joven. Reforzando este compromiso, el gerente general de Nova Austral, Nicolás Larco, destacó que para la compañía este tipo de instancia es muy importante, pues permite seguir estrechando la vinculación con las comunidades magallánicas. “Trabajar de manera cercana con escuelas, liceos y universidades es clave para el desarrollo de la región, por lo que valoramos mucho este tipo de instancias de encuentro y aprendizaje. Esperamos que esta actividad haya contribuido a fortalecer esos vínculos y confiamos en que, hacia el futuro, se abran nuevas oportunidades para seguir generando espacios de colaboración. Para nosotros en Nova Austral es fundamental no solo aportar a la generación de empleo, sino también desarrollar nuestra actividad bajo altos estándares y con una relación estrecha con la comunidad”, expresó Larco. “Como generadores de empleo local, mantenemos nuestro compromiso a través de diversos programas, porque sabemos que nuestro crecimiento solo tiene sentido si impacta positivamente en el bienestar de nuestra gente y el entorno, agregó. La empresa agradeció especialmente el apoyo técnico brindado durante las visitas por José Ulloa (Planta de Procesos), junto a Julio Iglesias y Marcos Soto (Centro Aracena 9), quienes lideraron el recorrido y el diálogo con los alumnos y su profesor.
Una cosa que siempre escasea durante un crucero oceanográfico es el tiempo de buque. Moverlos es costoso y es complicado subirse a uno, por eso siempre intentamos tomar el máximo número de muestras y datos, aunque eso signifique sacrificar nuestras horas de sueño y temporalmente nuestra cordura. Ahora que escribo estas líneas, hemos dormido unas seis horas en total durante los últimos tres días. Esta falta de sueño es el precio que debemos pagar para tomar muestras, ya el buque no se detiene y trabaja las 24 horas del día sin pausa. En nuestro caso, decidimos aprovechar esta oportunidad para tomar la mayor cantidad de muestras posibles, incluyendo aquellas a más de 1.000 metros de profundidad. Normalmente, no es fácil disponer de una plataforma como el buque Almirante Viel que nos permita tomar tantas muestras y tan profundas. En este viaje, esperemos que el primero de muchos, lo queremos aprovechar al máximo. Cada vez que la roseta sale del agua, nuestras caras se iluminan de alegría como si fuésemos niños a punto de abrir los regalos del Viejito Pascuero en navidad. Son horas llenando viales y frascos con aguas gélidas que provienen del fondo del mar, pero cada una de estas muestras son una pieza del puzzle que nos permite estudiar el rol que tiene el océano austral en el sistema que regula el clima del planeta. Microalgas para combatir el cambio climático El océano austral rodea la Antártica y, para el tamaño que tiene, afecta desproporcionadamente al clima de la Tierra, ya que captura gran cantidad de dióxido de carbono (CO2) y calor, evitando así que el planeta se caliente a mayor ritmo. Parte de esa función reguladora se debe a las gélidas temperaturas del océano, pero otra parte se debe a la acción de las microalgas. Esto son organismos microscópicos que viven flotando en el mar y realizan la fotosíntesis para crecer igual que el pasto que vemos en los parques. Cuando hacen esa función, liberan oxígeno y atrapan dióxido de carbono, retirándolo de la atmósfera y reduciendo así su efecto invernadero que causa parte del cambio climático. Ahora mismo, nos encontramos en el estrecho de Bransfield, donde normalmente las poblaciones de estas microalgas no son muy grandes. Pero este verano las microalgas nos han sorprendido y registramos grandes concentraciones de ellas en las aguas del estrecho. Esto lo podemos ver con algunas de las sondas que registran las condiciones del océano, o cuando filtramos el agua de mar y los filtros tienen una fuerte coloración verde después. Microalgas «obreras» del océano Marcelo Gutiérrez, profesor en la Universidad de Concepción (UDEC), ha traído un equipo que toma fotografías de estas microalgas en tiempo real, lo que nos permite observar que se trata de una fuerte floración de diatomeas. Las diatomeas son un tipo de microalgas que vendrían a ser las obreras del océano. Cada una de ellas es microscópica y de forma individual no representa gran cosa, pero todas juntas son poderosas y la base de la red trófica marina en el océano austral. También son las principales responsables de la captura de dióxido de carbono. Estos primeros hallazgos nos dan energía para continuar cuando nuestros párpados luchan por cerrarse y llevarnos a los brazos de Morfeo. Una floración como esta añade valor a las muestras y datos que estamos recopilando. Tras un snack de media noche y recargar el tanque de cafeína, continuamos tomando muestras de agua y datos que dentro de unos meses nos servirán para cuantificar la cantidad de dióxido de carbono que fijaron las microalgas durante este verano que se termina, así como las condiciones que desencadenaron este inusual evento. La naturaleza antártica cada verano es diferente, pero siempre llena de sorpresas por descubrir y enigmas por resolver. Fuente: cooperativaciencia.cl
Una nueva detención se registró este martes en el marco de la investigación que lleva adelante la Fiscalía Militar por el fallecimiento del cabo segundo Carlos Palacios Muñoz, ocurrido el pasado miércoles 4 de marzo en el Regimiento de la Cuarta Brigada Acorazada Chorrillos de Punta Arenas. De acuerdo con los antecedentes, la nueva aprehensión se trata de un suboficial del Ejército que habría estado presente en el momento de la tragedia. Con esta ya suman tres los funcionarios militares detenidos por su presunta responsabilidad en el hecho. La víctima, un joven de 25 años oriundo de Puente Alto, se encontraba realizando pruebas de natación en una laguna al interior del recinto militar cuando perdió la vida por inmersión. Según los antecedentes, las pruebas se habrían realizado pese a las fuertes rachas de viento que afectaban a la ciudad en ese momento, lo que habría derivado en instrucciones negligentes por parte de oficiales a cargo. Otros detenidos por muerte de cabo del Ejército Recordemos que el pasado 5 de marzo, personal de la Policía de Investigaciones detuvo a un capitán y a un sargento primero de la institución. Según información exclusiva de Radio Bío Bío, ambos tendrían relación directa con las instrucciones impartidas durante el ejercicio, las cuales se habrían ejecutado fuera de los protocolos establecidos para este tipo de entrenamientos. El cabo Palacios había llegado hasta la Región de Magallanes con el objetivo de rendir estas pruebas para optar a grupos especiales dentro del Ejército. Luego de su deceso, su cuerpo fue trasladado hasta Santiago. Mientras que la Brigada de Homicidios de la PDI continúa con las diligencias para esclarecer las circunstancias del hecho y determinar las eventuales responsabilidades penales. Fuente: biobiochile.cl
Comprender cómo la vida logra adaptarse a uno de los ambientes más extremos del planeta es uno de los grandes desafíos de la ciencia moderna. Con ese objetivo, Franco Cruz, académico e investigador de la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás Viña del Mar participó en la Expedición Científica Antártica número 62 (ECA62), desarrollada con el apoyo logístico del Instituto Antártico Chileno (INACH). Esta fue la segunda expedición del investigador al continente blanco, una experiencia que calificó como muy enriquecedora, tanto desde el punto de vista científico como de colaboración interdisciplinaria. La expedición reunió a científicos de diversas instituciones nacionales e internacionales que desarrollan investigaciones en distintas áreas del conocimiento, todas orientadas a comprender mejor los cambios que experimenta este ecosistema. En este contexto, el académico se integró al trabajo del Observatorio Terrestre del Instituto Milenio de Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE), iniciativa dedicada al estudio de los cambios en la biodiversidad de estos territorios. “El objetivo general de la expedición es realizar investigación científica de alto nivel en territorio antártico, abordando distintas disciplinas y enfoques. En nuestro caso, buscamos comprender cómo ha cambiado la biodiversidad a lo largo del tiempo y cómo estos cambios se relacionan con fenómenos actuales como el cambio climático global”, explicó. Durante la campaña, el investigador trabajó junto a especialistas del Laboratorio de Ecología y Morfometría Evolutiva (EMELab), dirigido por el Dr. Hugo Benítez, académico de la UNAB y quien también pertenece al Instituto Milenio BASE y al Centro CHIC. El equipo estuvo conformado por científicos del Instituto One Health de la misma casa de estudios, la Universidad Católica del Maule y la Universidad Santo Tomás, además de colaboraciones con profesionales del Instituto Cabo de Hornos y la Universidad de Concepción. Adaptación de especies invasoras Uno de los focos principales de la investigación es entender los procesos evolutivos que han permitido la presencia de insectos nativos en la Antártica, particularmente especies de invertebrados como las moscas antárticas. Estos organismos han desarrollado adaptaciones biológicas únicas que les permiten sobrevivir en condiciones extremas de frío. “El estudio de estos insectos permite comprender cómo la vida puede persistir en ambientes extremos. Las especies nativas poseen adaptaciones evolutivas que les han permitido sobrevivir durante miles de años en este continente”, señaló Cruz. Pero parte del trabajo del equipo también se enfocó en estudiar insectos invasores que han comenzado a colonizar ambientes antárticos. Estas especies representan una potencial amenaza para la biodiversidad local. Según explicó el académico, junto al investigador Jordan Hernández, de la Universidad Católica del Maule, han identificado cambios evolutivos rápidos en la forma del ala de algunos insectos invasores, debido a los fuertes vientos presentes en el territorio. Estas modificaciones podrían facilitar su adaptación a las condiciones ambientales del continente, aumentando su capacidad de supervivencia y afectando a las especies nativas. “Los cambios ambientales globales suelen manifestarse de manera rápida en la biodiversidad antártica. Por eso, estudiar este territorio nos permite comprender mejor procesos ecológicos y evolutivos que también pueden tener impacto en otras regiones del planeta”, explicó. Formación de futuros veterinarios La experiencia adquirida en estas expediciones también tiene un impacto directo en la formación de nuevos profesionales. En la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás Viña del Mar, estos contenidos se incorporan en asignaturas como Zoología y Ecología, permitiendo que los estudiantes conozcan de primera fuente investigaciones científicas desarrolladas en ambientes extremos. “En el futuro espero poder integrar estudiantes en temas de investigación antártica, ya que se pueden involucrar en proyectos internos de investigación o en proyectos con fondos externos. Esto permitirá que de manera directa los estudiantes desarrollen un tema y que, eventualmente, se transforme en una Memoria, presentación a Congreso o incluso alguna publicación, lo que, sin duda, les dará una mirada amplia desde la investigación y que aporte a su formación profesional”, indicó el investigador. Fuente: santotomas.cl
Suelen pasar desapercibidos. Mientras todos miran hacia el horizonte buscando pingüinos o hacia el cielo esperando ver la aurora austral, ellos están ahí abajo, pegados a las rocas, formando pequeñas alfombras verdes que apenas levantan centímetros del suelo. Habitantes silenciosos de la Antártica, los musgos y líquenes llevan 11 mil años haciendo lo mismo: sobrevivir. Comprender cómo viven y cómo están cambiando se ha vuelto una pregunta urgente para la ciencia. Con ese objetivo, un equipo internacional de investigadoras inició una expedición a la isla Rey Jorge para estudiar estas especies y buscar pistas sobre el futuro de la flora antártica. Aunque la Antártica sigue siendo uno de los lugares más fríos del planeta, su clima no es completamente inmune al calentamiento global. En algunas zonas del continente, los científicos ya observan cambios en las condiciones ambientales que podrían alterar los ecosistemas más simples y frágiles. Entre los primeros en reaccionar están los organismos más pequeños. Musgos y líquenes —que constituyen la base de la vegetación terrestre antártica, según INACH— dependen de factores muy precisos como la humedad, la temperatura del suelo o la protección frente al viento. Cuando esas variables cambian, estas comunidades vegetales también lo hacen, convirtiéndose en indicadores tempranos de transformaciones ambientales. Con esa idea en mente, la investigadora española Mariana García Criado, del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), y la científica Claudia Colesie, de la Universidad de Edimburgo en Escocia, lideran el proyecto BIPOLAR en la isla Rey Jorge. El objetivo es estudiar qué especies de musgos y líquenes habitan la zona y cómo se distribuyen, instalando sensores automáticos que registran temperatura y humedad para entender cómo el microclima condiciona la vida de estas diminutas plantas. La investigación no se limita a lo que ocurre hoy en la Antártica. Parte del proyecto busca reconstruir la historia ecológica de estos organismos para entender cómo han respondido al clima a lo largo del tiempo. La científica Mariana García Criado, que trabaja en el área de paleoecología, explica en un comunicado de INACH que el proyecto incluye el estudio de fósiles de hasta 11 mil años de antigüedad, además del uso de grandes bases de datos climáticos y ecológicos de todo el mundo. Al comparar estos registros históricos con datos actuales, las investigadoras podrán comprender la reacción de estos organismos tras el deshielo de la última era glacial y proyectar si su ritmo de adaptación podrá competir con la velocidad del cambio climático actual, un desafío que estudios recientes señalan como crítico para las algas que componen los líquenes. Este enfoque comparativo también incluye información del Ártico. De hecho, el nombre del proyecto — BIPOLAR — refleja precisamente ese puente científico entre ambos polos. El estudio forma parte de POLARIN, una red internacional financiada por la Unión Europea a través del programa Horizonte Europa, que busca conectar infraestructuras científicas polares, estaciones de investigación y bases de datos climáticas. Este tipo de cooperación se ha vuelto esencial para estudiar regiones remotas como la Antártica, donde cada campaña científica requiere una gran logística y colaboración internacional. Chile cumple un rol importante en este trabajo. A través del INACH, el país coordina expediciones, facilita infraestructura científica y promueve la investigación en el continente. En un continente donde el verde apenas se asoma entre rocas y hielo, los musgos y líquenes registran cada cambio del clima. Estudiarlos en la Antártica ayuda a comprender cómo resisten hoy y qué pistas ofrecen sobre el futuro del continente blanco. INACH. (2026). Investigadoras internacionales inician expedición en la Antártica para estudiar el futuro de la flora polar. Comunicado publicado en la web del Instituto. Las pequeñas plantas que delatan los cambios del clima Mirar el pasado para entender el futuro del continente blancoLa red que conecta los polos Referencias de la noticia Fuente: meteored.cl
La empresa salmonera Nova Austral abrió las puertas de su Planta de Procesos y del Centro de Cultivo Aracena 9 para recibir a integrantes de la ONG Nobeles Australes, en el marco de una iniciativa que buscar apoyar y fomentar la educación científica de la zona. Las jornadas permitieron que estudiantes conocieran de cerca los estándares tecnológicos y laborales de la industria y la compañía. La ONG Nobeles Australes es una organización sin fines de lucro dedicada a brindar oportunidades a jóvenes interesados en la ciencia, la tecnología y la cultura patrimonial de la región. Durante las visitas, la delegación —compuesta por el profesor Javier Garay y los estudiantes Tomás Alarcón, Yuliana Mercado y Juan Camilo Valencia— fue guiada por profesionales de Nova Austral para resolver dudas y conocer la operatividad de las faenas. Cabe destacar que la ONG Nobeles Australes cuenta con una trayectoria de éxito en eventos nacionales e internacionales, donde sus estudiantes han obtenido premios por sus proyectos de investigación. Javier Garay, cofundador de la ONG y quien mantiene un vínculo con la industria desde hace más de 12 años, destacó la relevancia de este acercamiento: Esta es una gran experiencia para nuestros estudiantes, porque les permite ver de cerca cómo funciona el mundo laboral. Conocer una industria como esta les ayuda a proyectar su futuro y le da un sentido práctico a lo que están estudiando, algo vital en su vocación, indicó. Asimismo, subrayó la importancia de que la comunidad escolar valore que el salmón magallánico se produce en las aguas más prístinas del planeta. Por su parte, el alumno de la escuela Pedro Pablo Lemaitre, Juan Camilo Valencia, agradeció la disposición de los trabajadores para explicar los procesos. En la escuela se pasa mucha teoría; estar aquí, ver el proceso y vivir la experiencia es algo que a uno le abre la mente y nos motiva a seguir haciendo más cosas, desarrollando pensamiento crítico, pero también acercándonos al mundo laboral, con conciencia ambiental y del territorio, aseguró el joven. Reforzando este compromiso, el gerente general de Nova Austral, Nicolás Larco, destacó que para la compañía este tipo de instancia es muy importante, pues permite seguir estrechando la vinculación con las comunidades magallánicas. “Trabajar de manera cercana con escuelas, liceos y universidades es clave para el desarrollo de la región, por lo que valoramos mucho este tipo de instancias de encuentro y aprendizaje. Esperamos que esta actividad haya contribuido a fortalecer esos vínculos y confiamos en que, hacia el futuro, se abran nuevas oportunidades para seguir generando espacios de colaboración. Para nosotros en Nova Austral es fundamental no solo aportar a la generación de empleo, sino también desarrollar nuestra actividad bajo altos estándares y con una relación estrecha con la comunidad”, expresó Larco. “Como generadores de empleo local, mantenemos nuestro compromiso a través de diversos programas, porque sabemos que nuestro crecimiento solo tiene sentido si impacta positivamente en el bienestar de nuestra gente y el entorno, agregó. La empresa agradeció especialmente el apoyo técnico brindado durante las visitas por José Ulloa (Planta de Procesos), junto a Julio Iglesias y Marcos Soto (Centro Aracena 9), quienes lideraron el recorrido y el diálogo con los alumnos y su profesor.
Una cosa que siempre escasea durante un crucero oceanográfico es el tiempo de buque. Moverlos es costoso y es complicado subirse a uno, por eso siempre intentamos tomar el máximo número de muestras y datos, aunque eso signifique sacrificar nuestras horas de sueño y temporalmente nuestra cordura. Ahora que escribo estas líneas, hemos dormido unas seis horas en total durante los últimos tres días. Esta falta de sueño es el precio que debemos pagar para tomar muestras, ya el buque no se detiene y trabaja las 24 horas del día sin pausa. En nuestro caso, decidimos aprovechar esta oportunidad para tomar la mayor cantidad de muestras posibles, incluyendo aquellas a más de 1.000 metros de profundidad. Normalmente, no es fácil disponer de una plataforma como el buque Almirante Viel que nos permita tomar tantas muestras y tan profundas. En este viaje, esperemos que el primero de muchos, lo queremos aprovechar al máximo. Cada vez que la roseta sale del agua, nuestras caras se iluminan de alegría como si fuésemos niños a punto de abrir los regalos del Viejito Pascuero en navidad. Son horas llenando viales y frascos con aguas gélidas que provienen del fondo del mar, pero cada una de estas muestras son una pieza del puzzle que nos permite estudiar el rol que tiene el océano austral en el sistema que regula el clima del planeta. Microalgas para combatir el cambio climático El océano austral rodea la Antártica y, para el tamaño que tiene, afecta desproporcionadamente al clima de la Tierra, ya que captura gran cantidad de dióxido de carbono (CO2) y calor, evitando así que el planeta se caliente a mayor ritmo. Parte de esa función reguladora se debe a las gélidas temperaturas del océano, pero otra parte se debe a la acción de las microalgas. Esto son organismos microscópicos que viven flotando en el mar y realizan la fotosíntesis para crecer igual que el pasto que vemos en los parques. Cuando hacen esa función, liberan oxígeno y atrapan dióxido de carbono, retirándolo de la atmósfera y reduciendo así su efecto invernadero que causa parte del cambio climático. Ahora mismo, nos encontramos en el estrecho de Bransfield, donde normalmente las poblaciones de estas microalgas no son muy grandes. Pero este verano las microalgas nos han sorprendido y registramos grandes concentraciones de ellas en las aguas del estrecho. Esto lo podemos ver con algunas de las sondas que registran las condiciones del océano, o cuando filtramos el agua de mar y los filtros tienen una fuerte coloración verde después. Microalgas «obreras» del océano Marcelo Gutiérrez, profesor en la Universidad de Concepción (UDEC), ha traído un equipo que toma fotografías de estas microalgas en tiempo real, lo que nos permite observar que se trata de una fuerte floración de diatomeas. Las diatomeas son un tipo de microalgas que vendrían a ser las obreras del océano. Cada una de ellas es microscópica y de forma individual no representa gran cosa, pero todas juntas son poderosas y la base de la red trófica marina en el océano austral. También son las principales responsables de la captura de dióxido de carbono. Estos primeros hallazgos nos dan energía para continuar cuando nuestros párpados luchan por cerrarse y llevarnos a los brazos de Morfeo. Una floración como esta añade valor a las muestras y datos que estamos recopilando. Tras un snack de media noche y recargar el tanque de cafeína, continuamos tomando muestras de agua y datos que dentro de unos meses nos servirán para cuantificar la cantidad de dióxido de carbono que fijaron las microalgas durante este verano que se termina, así como las condiciones que desencadenaron este inusual evento. La naturaleza antártica cada verano es diferente, pero siempre llena de sorpresas por descubrir y enigmas por resolver. Fuente: cooperativaciencia.cl
Una nueva detención se registró este martes en el marco de la investigación que lleva adelante la Fiscalía Militar por el fallecimiento del cabo segundo Carlos Palacios Muñoz, ocurrido el pasado miércoles 4 de marzo en el Regimiento de la Cuarta Brigada Acorazada Chorrillos de Punta Arenas. De acuerdo con los antecedentes, la nueva aprehensión se trata de un suboficial del Ejército que habría estado presente en el momento de la tragedia. Con esta ya suman tres los funcionarios militares detenidos por su presunta responsabilidad en el hecho. La víctima, un joven de 25 años oriundo de Puente Alto, se encontraba realizando pruebas de natación en una laguna al interior del recinto militar cuando perdió la vida por inmersión. Según los antecedentes, las pruebas se habrían realizado pese a las fuertes rachas de viento que afectaban a la ciudad en ese momento, lo que habría derivado en instrucciones negligentes por parte de oficiales a cargo. Otros detenidos por muerte de cabo del Ejército Recordemos que el pasado 5 de marzo, personal de la Policía de Investigaciones detuvo a un capitán y a un sargento primero de la institución. Según información exclusiva de Radio Bío Bío, ambos tendrían relación directa con las instrucciones impartidas durante el ejercicio, las cuales se habrían ejecutado fuera de los protocolos establecidos para este tipo de entrenamientos. El cabo Palacios había llegado hasta la Región de Magallanes con el objetivo de rendir estas pruebas para optar a grupos especiales dentro del Ejército. Luego de su deceso, su cuerpo fue trasladado hasta Santiago. Mientras que la Brigada de Homicidios de la PDI continúa con las diligencias para esclarecer las circunstancias del hecho y determinar las eventuales responsabilidades penales. Fuente: biobiochile.cl