El socio de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) Magallanes, Ramón Carrasco Poll, fue protagonista en uno de los encuentros más relevantes a nivel mundial en el área de la ingeniería geotécnica, al presentar un estudio técnico en la 21st International Conference on Soil Mechanics and Geotechnical Engineering (ICSMGE 2026), desarrollada entre el 14 y el 19 de junio en Viena, Austria. Carrasco, en su calidad de expositor principal, dio a conocer el paper titulado Thirty years of experience in the characterization, spatial modeling and valorization of soft soils and glacial sediments: Contemporary Insights from Chilean Patagonia , investigación que desarrolló en coautoría con el también ingeniero civil magallánico Pablo Villarroel Ulloa. El trabajo fue previamente aceptado por el comité científico del congreso, consolidando así la presencia de la región de Magallanes en un espacio internacional de alto nivel académico y técnico. La publicación recoge más de tres décadas de experiencia en la caracterización de suelos blandos y sedimentos glaciales de la Patagonia chilena, integrando metodologías de exploración geotécnica, técnicas geofísicas avanzadas y modelos geoespaciales. Este enfoque permite aportar antecedentes clave para comprender el comportamiento físico y sísmico de estos suelos, información fundamental para el desarrollo de infraestructura resiliente en zonas australes. El socio de la CChC Magallanes fue el encargado de exponer estos resultados ante una audiencia compuesta por investigadores, académicos y profesionales provenientes de distintos países del mundo, posicionando así el conocimiento generado en la región como un aporte relevante dentro de la comunidad geotécnica internacional. La ICSMGE es reconocida como uno de los principales foros globales en ingeniería de suelos y geotecnia, reuniendo periódicamente a expertos para intercambiar avances, investigaciones y experiencias que impulsan el desarrollo de la disciplina a nivel mundial. En este contexto, la participación de Carrasco no solo representa un logro personal y profesional, sino también un hito para la ingeniería regional. La exposición en Viena marca un nuevo paso en la internacionalización del conocimiento generado en la región, fortaleciendo el rol de sus profesionales y posicionando a Magallanes como un referente en el estudio de suelos glaciales a nivel global, al tiempo que aporta al desarrollo de soluciones adaptadas a las particulares condiciones geotécnicas de la Patagonia.
Durante años, la Antártica fue considerada uno de los últimos territorios prístinos del planeta, sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que incluso este continente alberga rastros de contaminación química. Ahora, un equipo de científicos chilenos busca comprender cómo llegan hasta allí los llamados «químicos eternos» y qué impacto podrían tener sobre los ecosistemas polares. La iniciativa, denominada ICEMELT y liderada por la Universidad Mayor, estudiará la presencia de compuestos perfluorados y polifluorados (PFAS), sustancias sintéticas utilizadas en miles de productos de uso cotidiano, desde textiles impermeables hasta utensilios de cocina. Debido a su gran estabilidad química, estos contaminantes pueden permanecer durante décadas en el ambiente y desplazarse a enormes distancias a través de la atmósfera y los océanos. Uno de los principales focos de la investigación será determinar cómo el calentamiento global podría estar favoreciendo la liberación de PFAS atrapados durante años en nieve, glaciares y capas de hielo. A medida que aumentan las temperaturas y retrocede el hielo antártico, estas sustancias podrían volver a circular en los ecosistemas acuáticos y aumentar la exposición de organismos marinos. Los químicos eternos llegan al fin del mundo Aunque los PFAS se producen principalmente en zonas industrializadas, su capacidad para viajar largas distancias ha permitido que sean detectados incluso en algunos de los lugares más aislados del planeta. De hecho, las primeras evidencias de estos contaminantes en fauna antártica fueron reportadas en 2006, cuando investigaciones identificaron su presencia en especies como pingüinos, albatros, elefantes marinos y skúas. «ICEMELT es una iniciativa pionera porque integra, por primera vez en Chile, distintas disciplinas para estudiar cómo contaminantes emergentes interactúan en ecosistemas antárticos. No solo queremos detectar la presencia de PFAS, sino también comprender cómo circulan, cómo se transfieren en las tramas tróficas y qué efectos podrían tener sobre organismos marinos en uno de los ambientes más sensibles del planeta», explica el director del proyecto, Cristóbal Galbán. Una amenaza amplificada por el cambio climático El proyecto contempla tres líneas de trabajo centradas en la ocurrencia ambiental, la ecotoxicología y la transferencia trófica de estos contaminantes. Con ello, los investigadores esperan reconstruir el recorrido que siguen estas sustancias dentro de las cadenas alimentarias del océano Austral. «La presencia de PFAS en la Antártica muestra que la contaminación química es un problema global. Lo que se libera en una parte del mundo puede terminar afectando ecosistemas remotos y frágiles», advierte Gustavo Chiang, director alterno de la iniciativa. Fuente: cooperativaciencia.cl
Desde el 22 al 26 de junio de 2026, la ciudad de Hazyview, en Sudáfrica, será sede de un encuentro científico internacional dedicado a la gestión y conservación de los ecosistemas marinos antárticos. Se trata del Taller sobre la Armonización y Planificación Espacial en la Subárea 48.2 de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA o CCAMLR, por sus siglas en inglés), instancia que reunirá a equipos científicos, representantes de la industria pesquera y especialistas en monitoreo de ecosistemas provenientes de distintos países. El encuentro está siendo coordinado por Francisco Santa Cruz, investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y doctorante de la Universidad de Magallanes (UMAG) adscrito al Instituto Milenio BASE y por el Dr. Andrew Lowther, investigador del Instituto Polar Noruego. Entre las expertas, se contará con la Dra. Andrea Piñones, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACH) e investigadora del Instituto Milenio BASE y del COPAS Coastal. También estará presente el Dr. César Cárdenas (INACH-BASE), desde su rol de presidente del Comité Científico de la CCRVMA. La actividad tiene como objetivo organizar y fortalecer el conocimiento científico disponible sobre la Subárea 48.2 (islas Orcadas del Sur), una extensa región del océano Austral donde opera la pesquería de kril antártico (Euphausia superba), una especie clave para el ecosistema marino de la Antártica y fuente de alimento para numerosas especies, entre ellas ballenas, focas y pingüinos. Uno de los principales resultados esperados del taller será recopilar y organizar la información científica disponible aportada por los distintos países miembros de la CCRVMA en un conjunto de metadatos que permita futuros análisis. Además, los participantes evaluarán si las herramientas de gestión utilizadas actualmente en la Subárea 48.1 (península Antártica) pueden aplicarse en la Subárea 48.2 o si es necesario desarrollar enfoques alternativos adaptados a las características de esta región. El encuentro también servirá como espacio de diálogo entre equipos científicos, administradores de recursos, representantes de la industria pesquera, organizaciones no gubernamentales y observadores de la CCRVMA. A través de estas discusiones se buscará avanzar en temas como los límites precautorios de captura del kril, el conocimiento actual sobre sus poblaciones y desplazamientos, y la armonización de distintas iniciativas de conservación marina propuestas para el área, incluida la propuesta de establecimiento del Área Marina Protegida en el Dominio 1 (AMPD1). Entre las participantes se encuentra la oceanógrafa Dra. Andrea Piñones, académica de la Facultad de Ciencias UACH e investigadora adjunta al Instituto Milenio BASE, quien fue invitada como experta para contribuir a las discusiones científicas del taller. El objetivo de esta labor es poder generar un plan de trabajo que permita identificar dónde es necesario enfocar los esfuerzos científicos y qué recomendaciones pueden entregarse a la CCRVMA para apoyar la toma de decisiones, explica la Dra. Piñones. Como parte de la preparación para esta instancia internacional, el equipo del Laboratorio de Procesos Acoplados Biofísicos (LaPAB) de la UACH, liderado por la Dra. Piñones, desarrolló un documento científico de trabajo (Working Paper), que detalla los procesos oceanográficos, dinámica de hielo marino y patrones de circulación oceánica, que modulan la productividad y conectividad poblacional del kril en la región de las islas Orcadas del Sur, el cual será presentado durante el encuentro. En esta labor participaron Juan Höfer, académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Ángela Bahamonde, investigadora adscrita del Instituto Milenio BASE; Juan Manuel Sayol, académico de la Universidad de Alicante; y Paula Amador y Octavio Mercado- Peña, ambos investigadores jóvenes del LaPAB. Este estudio se une a otros documentos preparados por los proponentes chileno/argentinos de la AMPD1. Francisco Santa Cruz destaca que esta instancia representa una oportunidad para fortalecer el conocimiento científico sobre una región que, por las dificultades logísticas, ha sido comparativamente poco estudiada, pero paradójicamente sostiene las mayores capturas de kril del océano Austral. El taller buscará identificar información disponible, brechas de conocimiento y prioridades de investigación para una mejor conservación y manejo sustentable de este ecosistema. Asimismo, valora la participación de Chile en la coordinación de este encuentro internacional, y destaca la participación de la Dra. Andrea Piñones y el Dr. Juan Höfer, especialistas de renombre internacional referentes en el estudio de la conectividad oceanográfica y los procesos biofísicos que estructuran los ecosistemas marinos antárticos, agrega el coordinador del evento. Por su parte, el Dr. César Cárdenas, indica que este tipo de talleres son importantes ya que permiten invitar a expertos que no participan normalmente en las reuniones, permitiendo aunar esfuerzos y expertises para planificar de mejor manera el manejo espacial y el uso sostenible de los recursos. Así lo que sale de este tipo de talleres posteriormente es analizado por los grupos de trabajo y luego se transforman en recomendaciones que son discutidas en el Comité Científico y luego en la Comisión para que tome decisiones. Los resultados de este taller contribuirán al trabajo futuro del Comité Científico de la CCRVMA, organismo encargado de asesorar a los países miembros sobre medidas de conservación y manejo sostenible de los recursos marinos antárticos, asegurando que las decisiones se basen en la mejor evidencia científica disponible.
A miles de kilómetros de sus hogares tres estudiantes tuvieron la oportunidad de desarrollar sus prácticas profesionales en el laboratorio natural como es la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos. Aquí en Puerto Williams, Matías Yantén Liberona, Josefa Barraza Mundaca y Amanda Leiva Vergara formaron parte del grupo de practicantes en verano que recibió el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC). Durante semanas realizaron actividades vinculadas a sus prácticas, además de colaborar como asistentes de investigación del equipo CHIC, tanto en el laboratorio del Centro Subantártico Cabo de Hornos, de la Universidad de Magallanes, como en terreno, recorriendo los diversos parajes de isla Navarino. Para Amanda Leiva, estudiante de Geografía en la Universidad de Humboldt, Alemania, el viaje fue mucho más largo, pero también el mejor lugar para seguir comprendiendo sobre la conservación biocultural, concepto del que se enteró leyendo papers del Dr. Ricardo Rozzi, director de investigación CHIC. La oriunda de Valdivia vio en redes sociales el aviso de convocatoria y decidió postular, posteriormente quedando para su práctica. Mismo caso, ocurrió con Matías Yantén, estudiante de Geología en la Universidad de Chile, quién permaneció cerca de dos meses en Puerto Williams para levantar información geológica de la ruta patrimonial de los Dientes de Navarino. Ambos residieron en la Estación de Campo Omora junto a los demás practicantes, incluyendo a Josefa Barraza, estudiante de Geofísica de la Universidad de Concepción, quién realizó trabajo de campo en las estaciones meteorológicas de la red LTSER Cabo de Hornos, bajo la supervisión de Matías Troncoso, coordinador de esa unidad. Encuentro interdisciplinario Como parte de su enfoque biocultural, CHIC en su quehacer integra ciencias naturales, ciencias sociales, educación y ética para investigar el cambio climático. Lo anterior fue un eje central de las prácticas profesionales, convergiendo en un encuentro de conocimientos y métodos de diferentes disciplinas. Creo que una de las cosas que rescato mucho fue este intercambio entre practicantes, porque había gente como yo siendo estudiantes y que estábamos muy centrados en nuestras propias áreas. Y de alguna forma todos creamos una red y nos compartimos conocimientos e información con los que no habíamos estado en contacto antes, comentó Amanda. Leiva junto al estudiante en Ingeniería en Recursos Naturales de la Universidad de Chile, Diego Araneda desarrollaron actividades de terreno para el estudio de emisiones de gases de efecto invernadero en ecosistemas terrestres impactados por especies invasoras, bajo la guía de la Dra. Brenda Riquelme, investigadora del Instituto Milenio BASE. Allí también conocieron a Paula Briones, estudiante de Magíster en Planificación y Gestión Ambiental (U. de Chile), lo que les permitió viajar hasta Puerto Toro, la localidad más austral del mundo, para analizar la seguridad hídrica en la zona. En este viaje también participó Josefa, que destacó el compartir con investigadores y estudiantes de otras áreas en este laboratorio natural, comprendiendo las dinámicas del trabajo en terreno como este lugar y el transitar por los bosques del Parque Omora, subir por cerros, zonas de turberas, entre otros. Fue increíble, algo muy distinto por esto de ser subantártico y tan aislado, como hacer ciencia en un rincón del mundo es muy entretenido y que nunca había experimentado antes. Se lo recomendaría a todas las personas, aparte que es algo tan único y tan especial como poder ver las condiciones climáticas y meteorológicas de allá. Fue una muy buena experiencia, señaló Barraza. En esa misma línea, Matías valoró coincidir junto a los estudiantes de Administración en Ecoturismo de la Universidad Andrés Bello durante sus jornadas de recorrido por Omora, encuentro que la relación que se daba, yo explicarles como mi área, ellos explicarme la suya, fue bastante beneficioso. Creo que de ambos lados aprendimos, más de lo que quizás esperábamos. Un aprendizaje que también vino de su supervisor Matías Cuevas, encargado de la gestión del parque Omora, convergiendo la geología con la geografía para identificar geositios que permitan sustentar a futuro iniciativas de conservación en Navarino. Ello, le permitió presentarse en la IV Conferencia Internacional CHIC, donde dio detalles de ese estudio. Aquella instancia fue un lugar de reencuentro para varios de los practicantes, incluyendo a Josefa, que mediante su presentación de póster mostró lo aprendido en su práctica. Tal como confidencia está experiencia formará parte de su tesis para titularse, al igual que Amanda y Matías, quienes durante el verano dieron este primer paso con sus prácticas en el CHIC.
Un grupo de investigadores de la región de Magallanes participará durante dos semanas de junio en la Summerschool 2026 Diversidad Biocultural, un programa internacional que los llevará a recorrer Alemania de punta a punta para estudiar, sobre el terreno, cómo cambia un paisaje cuando la presencia humana lo transforma a lo largo de los siglos. La iniciativa reúne a una veintena de jóvenes científicos de distintos países, entre ellos varios de la Universidad de Magallanes (UMAG) y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC). El eje que articula todo el viaje es un concepto tan sencillo como revelador: el gradiente de transformación antropogénica, es decir, la escala que va desde los territorios casi intactos hasta aquellos profundamente modificados por el ser humano. En esa escala, Magallanes y Europa Central ocupan los extremos opuestos. El Cabo de Hornos figura entre los 24 lugares más prístinos que quedan en el planeta, un sitio donde la palabra clave sigue siendo conservar. Europa Central, en cambio, lleva milenios intervenida y hoy concentra sus esfuerzos en restaurar lo que perdió. Mirar ambos extremos al mismo tiempo es, precisamente, la apuesta del encuentro. El itinerario funciona como un viaje por la memoria de un paisaje. En Fráncfort, los participantes visitarán el instituto de investigación Senckenberg y conocerán el cerro Lohrberg, donde se protegen como patrimonio las antiguas huertas de frutales. Visitarán también la pista de aterrizaje de Bonames, demolida para devolverle su cauce a un río, y las turberas del Bourtanger Moor, hoy un museo que recuerda cómo fueron explotadas hasta agotarse. Más al norte caminarán por el bosque de Sababurg, uno de los pocos retazos de bosque casi original de Alemania, y por el Parque Nacional Kellerwald, junto a la represa del Edersee. Para una mirada magallánica, esas imágenes resultan familiares y, a la vez, inquietantes. Las turberas y los bosques de lenga y coigüe que en Europa son apenas un recuerdo, en el extremo sur de Chile siguen vivos. Lo que allá se intenta reconstruir con grandes proyectos, en Magallanes todavía existe. El programa también dedica espacio al vínculo entre ciencia y cultura. En Jena, los investigadores recorrerán el Herbario Haussknecht y la casa de Ernst Haeckel, el naturalista que hace más de un siglo unió el rigor científico con la belleza del dibujo para mostrar la diversidad de la vida. Hay, además, un dato que enorgullece a la región. El concepto de conservación biocultural —la mirada que integra naturaleza y cultura, ciencia y comunidad— nació en Magallanes, en el trabajo que el doctor Ricardo Rozzi y el CHIC desarrollan desde Puerto Williams. Las ideas que hoy se discuten en Europa partieron, en buena medida, desde el fin del mundo. Durante la escuela, los participantes trabajarán en grupos para comparar ambos extremos del planeta: la homogeneización de los paisajes, la restauración europea frente a la conservación chilena, los impactos del cambio climático, el papel del arte y la ética del cuidado de la tierra. Regresarán con una certeza y una pregunta: que Magallanes conserva algo cada vez más escaso en el mundo, y que de las decisiones de hoy depende seguir cuidándolo antes de tener que restaurarlo.
El socio de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) Magallanes, Ramón Carrasco Poll, fue protagonista en uno de los encuentros más relevantes a nivel mundial en el área de la ingeniería geotécnica, al presentar un estudio técnico en la 21st International Conference on Soil Mechanics and Geotechnical Engineering (ICSMGE 2026), desarrollada entre el 14 y el 19 de junio en Viena, Austria. Carrasco, en su calidad de expositor principal, dio a conocer el paper titulado Thirty years of experience in the characterization, spatial modeling and valorization of soft soils and glacial sediments: Contemporary Insights from Chilean Patagonia , investigación que desarrolló en coautoría con el también ingeniero civil magallánico Pablo Villarroel Ulloa. El trabajo fue previamente aceptado por el comité científico del congreso, consolidando así la presencia de la región de Magallanes en un espacio internacional de alto nivel académico y técnico. La publicación recoge más de tres décadas de experiencia en la caracterización de suelos blandos y sedimentos glaciales de la Patagonia chilena, integrando metodologías de exploración geotécnica, técnicas geofísicas avanzadas y modelos geoespaciales. Este enfoque permite aportar antecedentes clave para comprender el comportamiento físico y sísmico de estos suelos, información fundamental para el desarrollo de infraestructura resiliente en zonas australes. El socio de la CChC Magallanes fue el encargado de exponer estos resultados ante una audiencia compuesta por investigadores, académicos y profesionales provenientes de distintos países del mundo, posicionando así el conocimiento generado en la región como un aporte relevante dentro de la comunidad geotécnica internacional. La ICSMGE es reconocida como uno de los principales foros globales en ingeniería de suelos y geotecnia, reuniendo periódicamente a expertos para intercambiar avances, investigaciones y experiencias que impulsan el desarrollo de la disciplina a nivel mundial. En este contexto, la participación de Carrasco no solo representa un logro personal y profesional, sino también un hito para la ingeniería regional. La exposición en Viena marca un nuevo paso en la internacionalización del conocimiento generado en la región, fortaleciendo el rol de sus profesionales y posicionando a Magallanes como un referente en el estudio de suelos glaciales a nivel global, al tiempo que aporta al desarrollo de soluciones adaptadas a las particulares condiciones geotécnicas de la Patagonia.
Durante años, la Antártica fue considerada uno de los últimos territorios prístinos del planeta, sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que incluso este continente alberga rastros de contaminación química. Ahora, un equipo de científicos chilenos busca comprender cómo llegan hasta allí los llamados «químicos eternos» y qué impacto podrían tener sobre los ecosistemas polares. La iniciativa, denominada ICEMELT y liderada por la Universidad Mayor, estudiará la presencia de compuestos perfluorados y polifluorados (PFAS), sustancias sintéticas utilizadas en miles de productos de uso cotidiano, desde textiles impermeables hasta utensilios de cocina. Debido a su gran estabilidad química, estos contaminantes pueden permanecer durante décadas en el ambiente y desplazarse a enormes distancias a través de la atmósfera y los océanos. Uno de los principales focos de la investigación será determinar cómo el calentamiento global podría estar favoreciendo la liberación de PFAS atrapados durante años en nieve, glaciares y capas de hielo. A medida que aumentan las temperaturas y retrocede el hielo antártico, estas sustancias podrían volver a circular en los ecosistemas acuáticos y aumentar la exposición de organismos marinos. Los químicos eternos llegan al fin del mundo Aunque los PFAS se producen principalmente en zonas industrializadas, su capacidad para viajar largas distancias ha permitido que sean detectados incluso en algunos de los lugares más aislados del planeta. De hecho, las primeras evidencias de estos contaminantes en fauna antártica fueron reportadas en 2006, cuando investigaciones identificaron su presencia en especies como pingüinos, albatros, elefantes marinos y skúas. «ICEMELT es una iniciativa pionera porque integra, por primera vez en Chile, distintas disciplinas para estudiar cómo contaminantes emergentes interactúan en ecosistemas antárticos. No solo queremos detectar la presencia de PFAS, sino también comprender cómo circulan, cómo se transfieren en las tramas tróficas y qué efectos podrían tener sobre organismos marinos en uno de los ambientes más sensibles del planeta», explica el director del proyecto, Cristóbal Galbán. Una amenaza amplificada por el cambio climático El proyecto contempla tres líneas de trabajo centradas en la ocurrencia ambiental, la ecotoxicología y la transferencia trófica de estos contaminantes. Con ello, los investigadores esperan reconstruir el recorrido que siguen estas sustancias dentro de las cadenas alimentarias del océano Austral. «La presencia de PFAS en la Antártica muestra que la contaminación química es un problema global. Lo que se libera en una parte del mundo puede terminar afectando ecosistemas remotos y frágiles», advierte Gustavo Chiang, director alterno de la iniciativa. Fuente: cooperativaciencia.cl
Desde el 22 al 26 de junio de 2026, la ciudad de Hazyview, en Sudáfrica, será sede de un encuentro científico internacional dedicado a la gestión y conservación de los ecosistemas marinos antárticos. Se trata del Taller sobre la Armonización y Planificación Espacial en la Subárea 48.2 de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA o CCAMLR, por sus siglas en inglés), instancia que reunirá a equipos científicos, representantes de la industria pesquera y especialistas en monitoreo de ecosistemas provenientes de distintos países. El encuentro está siendo coordinado por Francisco Santa Cruz, investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y doctorante de la Universidad de Magallanes (UMAG) adscrito al Instituto Milenio BASE y por el Dr. Andrew Lowther, investigador del Instituto Polar Noruego. Entre las expertas, se contará con la Dra. Andrea Piñones, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACH) e investigadora del Instituto Milenio BASE y del COPAS Coastal. También estará presente el Dr. César Cárdenas (INACH-BASE), desde su rol de presidente del Comité Científico de la CCRVMA. La actividad tiene como objetivo organizar y fortalecer el conocimiento científico disponible sobre la Subárea 48.2 (islas Orcadas del Sur), una extensa región del océano Austral donde opera la pesquería de kril antártico (Euphausia superba), una especie clave para el ecosistema marino de la Antártica y fuente de alimento para numerosas especies, entre ellas ballenas, focas y pingüinos. Uno de los principales resultados esperados del taller será recopilar y organizar la información científica disponible aportada por los distintos países miembros de la CCRVMA en un conjunto de metadatos que permita futuros análisis. Además, los participantes evaluarán si las herramientas de gestión utilizadas actualmente en la Subárea 48.1 (península Antártica) pueden aplicarse en la Subárea 48.2 o si es necesario desarrollar enfoques alternativos adaptados a las características de esta región. El encuentro también servirá como espacio de diálogo entre equipos científicos, administradores de recursos, representantes de la industria pesquera, organizaciones no gubernamentales y observadores de la CCRVMA. A través de estas discusiones se buscará avanzar en temas como los límites precautorios de captura del kril, el conocimiento actual sobre sus poblaciones y desplazamientos, y la armonización de distintas iniciativas de conservación marina propuestas para el área, incluida la propuesta de establecimiento del Área Marina Protegida en el Dominio 1 (AMPD1). Entre las participantes se encuentra la oceanógrafa Dra. Andrea Piñones, académica de la Facultad de Ciencias UACH e investigadora adjunta al Instituto Milenio BASE, quien fue invitada como experta para contribuir a las discusiones científicas del taller. El objetivo de esta labor es poder generar un plan de trabajo que permita identificar dónde es necesario enfocar los esfuerzos científicos y qué recomendaciones pueden entregarse a la CCRVMA para apoyar la toma de decisiones, explica la Dra. Piñones. Como parte de la preparación para esta instancia internacional, el equipo del Laboratorio de Procesos Acoplados Biofísicos (LaPAB) de la UACH, liderado por la Dra. Piñones, desarrolló un documento científico de trabajo (Working Paper), que detalla los procesos oceanográficos, dinámica de hielo marino y patrones de circulación oceánica, que modulan la productividad y conectividad poblacional del kril en la región de las islas Orcadas del Sur, el cual será presentado durante el encuentro. En esta labor participaron Juan Höfer, académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Ángela Bahamonde, investigadora adscrita del Instituto Milenio BASE; Juan Manuel Sayol, académico de la Universidad de Alicante; y Paula Amador y Octavio Mercado- Peña, ambos investigadores jóvenes del LaPAB. Este estudio se une a otros documentos preparados por los proponentes chileno/argentinos de la AMPD1. Francisco Santa Cruz destaca que esta instancia representa una oportunidad para fortalecer el conocimiento científico sobre una región que, por las dificultades logísticas, ha sido comparativamente poco estudiada, pero paradójicamente sostiene las mayores capturas de kril del océano Austral. El taller buscará identificar información disponible, brechas de conocimiento y prioridades de investigación para una mejor conservación y manejo sustentable de este ecosistema. Asimismo, valora la participación de Chile en la coordinación de este encuentro internacional, y destaca la participación de la Dra. Andrea Piñones y el Dr. Juan Höfer, especialistas de renombre internacional referentes en el estudio de la conectividad oceanográfica y los procesos biofísicos que estructuran los ecosistemas marinos antárticos, agrega el coordinador del evento. Por su parte, el Dr. César Cárdenas, indica que este tipo de talleres son importantes ya que permiten invitar a expertos que no participan normalmente en las reuniones, permitiendo aunar esfuerzos y expertises para planificar de mejor manera el manejo espacial y el uso sostenible de los recursos. Así lo que sale de este tipo de talleres posteriormente es analizado por los grupos de trabajo y luego se transforman en recomendaciones que son discutidas en el Comité Científico y luego en la Comisión para que tome decisiones. Los resultados de este taller contribuirán al trabajo futuro del Comité Científico de la CCRVMA, organismo encargado de asesorar a los países miembros sobre medidas de conservación y manejo sostenible de los recursos marinos antárticos, asegurando que las decisiones se basen en la mejor evidencia científica disponible.
A miles de kilómetros de sus hogares tres estudiantes tuvieron la oportunidad de desarrollar sus prácticas profesionales en el laboratorio natural como es la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos. Aquí en Puerto Williams, Matías Yantén Liberona, Josefa Barraza Mundaca y Amanda Leiva Vergara formaron parte del grupo de practicantes en verano que recibió el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC). Durante semanas realizaron actividades vinculadas a sus prácticas, además de colaborar como asistentes de investigación del equipo CHIC, tanto en el laboratorio del Centro Subantártico Cabo de Hornos, de la Universidad de Magallanes, como en terreno, recorriendo los diversos parajes de isla Navarino. Para Amanda Leiva, estudiante de Geografía en la Universidad de Humboldt, Alemania, el viaje fue mucho más largo, pero también el mejor lugar para seguir comprendiendo sobre la conservación biocultural, concepto del que se enteró leyendo papers del Dr. Ricardo Rozzi, director de investigación CHIC. La oriunda de Valdivia vio en redes sociales el aviso de convocatoria y decidió postular, posteriormente quedando para su práctica. Mismo caso, ocurrió con Matías Yantén, estudiante de Geología en la Universidad de Chile, quién permaneció cerca de dos meses en Puerto Williams para levantar información geológica de la ruta patrimonial de los Dientes de Navarino. Ambos residieron en la Estación de Campo Omora junto a los demás practicantes, incluyendo a Josefa Barraza, estudiante de Geofísica de la Universidad de Concepción, quién realizó trabajo de campo en las estaciones meteorológicas de la red LTSER Cabo de Hornos, bajo la supervisión de Matías Troncoso, coordinador de esa unidad. Encuentro interdisciplinario Como parte de su enfoque biocultural, CHIC en su quehacer integra ciencias naturales, ciencias sociales, educación y ética para investigar el cambio climático. Lo anterior fue un eje central de las prácticas profesionales, convergiendo en un encuentro de conocimientos y métodos de diferentes disciplinas. Creo que una de las cosas que rescato mucho fue este intercambio entre practicantes, porque había gente como yo siendo estudiantes y que estábamos muy centrados en nuestras propias áreas. Y de alguna forma todos creamos una red y nos compartimos conocimientos e información con los que no habíamos estado en contacto antes, comentó Amanda. Leiva junto al estudiante en Ingeniería en Recursos Naturales de la Universidad de Chile, Diego Araneda desarrollaron actividades de terreno para el estudio de emisiones de gases de efecto invernadero en ecosistemas terrestres impactados por especies invasoras, bajo la guía de la Dra. Brenda Riquelme, investigadora del Instituto Milenio BASE. Allí también conocieron a Paula Briones, estudiante de Magíster en Planificación y Gestión Ambiental (U. de Chile), lo que les permitió viajar hasta Puerto Toro, la localidad más austral del mundo, para analizar la seguridad hídrica en la zona. En este viaje también participó Josefa, que destacó el compartir con investigadores y estudiantes de otras áreas en este laboratorio natural, comprendiendo las dinámicas del trabajo en terreno como este lugar y el transitar por los bosques del Parque Omora, subir por cerros, zonas de turberas, entre otros. Fue increíble, algo muy distinto por esto de ser subantártico y tan aislado, como hacer ciencia en un rincón del mundo es muy entretenido y que nunca había experimentado antes. Se lo recomendaría a todas las personas, aparte que es algo tan único y tan especial como poder ver las condiciones climáticas y meteorológicas de allá. Fue una muy buena experiencia, señaló Barraza. En esa misma línea, Matías valoró coincidir junto a los estudiantes de Administración en Ecoturismo de la Universidad Andrés Bello durante sus jornadas de recorrido por Omora, encuentro que la relación que se daba, yo explicarles como mi área, ellos explicarme la suya, fue bastante beneficioso. Creo que de ambos lados aprendimos, más de lo que quizás esperábamos. Un aprendizaje que también vino de su supervisor Matías Cuevas, encargado de la gestión del parque Omora, convergiendo la geología con la geografía para identificar geositios que permitan sustentar a futuro iniciativas de conservación en Navarino. Ello, le permitió presentarse en la IV Conferencia Internacional CHIC, donde dio detalles de ese estudio. Aquella instancia fue un lugar de reencuentro para varios de los practicantes, incluyendo a Josefa, que mediante su presentación de póster mostró lo aprendido en su práctica. Tal como confidencia está experiencia formará parte de su tesis para titularse, al igual que Amanda y Matías, quienes durante el verano dieron este primer paso con sus prácticas en el CHIC.
Un grupo de investigadores de la región de Magallanes participará durante dos semanas de junio en la Summerschool 2026 Diversidad Biocultural, un programa internacional que los llevará a recorrer Alemania de punta a punta para estudiar, sobre el terreno, cómo cambia un paisaje cuando la presencia humana lo transforma a lo largo de los siglos. La iniciativa reúne a una veintena de jóvenes científicos de distintos países, entre ellos varios de la Universidad de Magallanes (UMAG) y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC). El eje que articula todo el viaje es un concepto tan sencillo como revelador: el gradiente de transformación antropogénica, es decir, la escala que va desde los territorios casi intactos hasta aquellos profundamente modificados por el ser humano. En esa escala, Magallanes y Europa Central ocupan los extremos opuestos. El Cabo de Hornos figura entre los 24 lugares más prístinos que quedan en el planeta, un sitio donde la palabra clave sigue siendo conservar. Europa Central, en cambio, lleva milenios intervenida y hoy concentra sus esfuerzos en restaurar lo que perdió. Mirar ambos extremos al mismo tiempo es, precisamente, la apuesta del encuentro. El itinerario funciona como un viaje por la memoria de un paisaje. En Fráncfort, los participantes visitarán el instituto de investigación Senckenberg y conocerán el cerro Lohrberg, donde se protegen como patrimonio las antiguas huertas de frutales. Visitarán también la pista de aterrizaje de Bonames, demolida para devolverle su cauce a un río, y las turberas del Bourtanger Moor, hoy un museo que recuerda cómo fueron explotadas hasta agotarse. Más al norte caminarán por el bosque de Sababurg, uno de los pocos retazos de bosque casi original de Alemania, y por el Parque Nacional Kellerwald, junto a la represa del Edersee. Para una mirada magallánica, esas imágenes resultan familiares y, a la vez, inquietantes. Las turberas y los bosques de lenga y coigüe que en Europa son apenas un recuerdo, en el extremo sur de Chile siguen vivos. Lo que allá se intenta reconstruir con grandes proyectos, en Magallanes todavía existe. El programa también dedica espacio al vínculo entre ciencia y cultura. En Jena, los investigadores recorrerán el Herbario Haussknecht y la casa de Ernst Haeckel, el naturalista que hace más de un siglo unió el rigor científico con la belleza del dibujo para mostrar la diversidad de la vida. Hay, además, un dato que enorgullece a la región. El concepto de conservación biocultural —la mirada que integra naturaleza y cultura, ciencia y comunidad— nació en Magallanes, en el trabajo que el doctor Ricardo Rozzi y el CHIC desarrollan desde Puerto Williams. Las ideas que hoy se discuten en Europa partieron, en buena medida, desde el fin del mundo. Durante la escuela, los participantes trabajarán en grupos para comparar ambos extremos del planeta: la homogeneización de los paisajes, la restauración europea frente a la conservación chilena, los impactos del cambio climático, el papel del arte y la ética del cuidado de la tierra. Regresarán con una certeza y una pregunta: que Magallanes conserva algo cada vez más escaso en el mundo, y que de las decisiones de hoy depende seguir cuidándolo antes de tener que restaurarlo.