El kril antártico ( Euphasia superba), considerado uno de los organismos más relevantes para el equilibrio ecológico del océano Austral, fue el foco de una reciente investigación liderada por el estudiante de doctorado en Ciencias Antárticas y Subantárticas de la Universidad de Magallanes, Mauricio Mardones, cuyos resultados advierten escenarios de riesgo asociados a su productividad reproductiva en un contexto de cambio climático. Este pequeño crustáceo, que puede alcanzar hasta seis centímetros de longitud, constituye la principal fuente de alimento para especies emblemáticas de la Antártica como ballenas, pingüinos, focas y aves marinas. Su rol es clave al transferir la energía generada por el fitoplancton hacia niveles superiores de la cadena trófica, sosteniendo así gran parte del ecosistema marino del Continente Blanco. El estudio, titulado “Estimaciones dispares de la productividad intrínseca del kril antártico a lo largo de pequeñas escalas espaciales bajo un océano que cambia rápidamente”, fue desarrollado junto a investigadores del Instituto Antártico Chileno (INACH), el Instituto Milenio BASE y especialistas internacionales de la NOAA de Estados Unidos. Variaciones en la productividad del kril La investigación analizó cerca de veinte años de datos provenientes del monitoreo pesquero en la Subárea 48.1 de la península Antártica, evaluando cinco zonas de manejo bajo estándares de la Comisión para la Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR). Los resultados evidenciaron que la productividad del kril no es uniforme, sino que presenta importantes diferencias espaciales. Según explicó Mardones, algunas áreas muestran niveles reproductivos persistentemente bajos, mientras otras presentan mayor resiliencia debido a una mayor presencia de ejemplares juveniles residentes. El análisis utilizó el indicador SPR (Relación de Potencial de Desove), que mide la capacidad reproductiva de la población frente a presiones como la pesca o el estrés ambiental. Mientras un 75 % se considera ideal para garantizar sostenibilidad, los valores observados en la zona estudiada se mantienen en torno al 25 %, situando a la población cercana a un umbral de riesgo. Cambio climático y gestión futura El estudio también identificó que variables ambientales como la temperatura del océano y la concentración de clorofila influyen directamente en el crecimiento y reproducción del kril, fenómeno que podría intensificarse en las próximas décadas debido al calentamiento global. En este escenario, los investigadores proponen avanzar hacia un modelo de manejo dinámico y precautorio, capaz de ajustar las cuotas de captura según condiciones ambientales en tiempo real, reemplazando los actuales sistemas estáticos de administración pesquera. El investigador del INACH y tutor del estudio, Dr. César Cárdenas, señaló que comprender estos cambios resulta fundamental para anticipar el futuro del recurso y evitar impactos en toda la red ecológica antártica. Conservación y liderazgo científico regional Los resultados se vinculan además con iniciativas internacionales de conservación marina impulsadas por Chile y Argentina para la creación de Áreas Marinas Protegidas en la península Antártica e islas Orcadas del Sur, orientadas a resguardar zonas clave de reproducción del kril sin necesariamente prohibir la actividad pesquera. El trabajo refleja también el fortalecimiento del capital humano científico en Magallanes, considerando que el investigador fue beneficiario del programa de becas científicas de la CCAMLR, participando durante dos años en instancias técnicas internacionales. Desde el ámbito científico coinciden en que proteger al kril antártico implica resguardar la estabilidad completa del ecosistema del océano Austral, ya que cualquier variación en su población impacta directamente a numerosas especies dependientes.
Durante el programa Pesca y Acuicultura en Magallanes de Polar Comunicaciones, Álvaro Vargas, Seremi de Hacienda, se refirió al nuevo procedimiento aduanero para la pesca de krill, implementado recientemente en Magallanes. La medida permite fiscalización remota mediante cámaras con transmisión 24/7, esto reduce tiempos de traslado y mejora la competitividad. Según la autoridad, el cambio permitirá aumentar la productividad, aprovechar mejor la cuota internacional regulada y fortalecer la continuidad de la operación, cuyo principal destino de exportación es China.
El kril antártico es un eslabón clave en la trama trófica del océano Austral al ser fuente de alimento para especies de ballenas, focas, pingüinos y peces. Sin embargo, el cambio climático y la actividad pesquera podrían amenazar estos ecosistemas, haciendo urgente una gestión más cuidadosa. El artículo titulado Ajustando la gestión de la pesquería de kril antártico frente a los desafíos del siglo XXI , publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), aborda este contexto y plantea una estrategia de manejo más sostenible y adaptada a los desafíos actuales. El trabajo fue liderado por la profesora Bettina Meyer, del Alfred Wegener Institute (AWI) de Alemania, y contó con la participación de 19 expertos internacionales, quienes analizaron la situación de la pesquería de kril y los desafíos de establecer un marco de gestión precautorio para proteger los ecosistemas del océano Austral. Entre los investigadores nacionales que contribuyeron al estudio destacan César Cárdenas (Instituto Antártico Chileno, INACH, e Instituto Milenio BASE), Andrea Piñones (Instituto Milenio BASE y Universidad Austral de Chile) y Javier Arata (Association of Responsible Krill Harvesting Companies, ARK). Cárdenas señala que este artículo analiza la situación de la pesquería del kril y los desafíos para establecer una nueva estrategia de manejo de la pesquería del kril que sea precautoria para proteger los ecosistemas del océano Austral, el cual se ve enfrentado a cambios. Para ello, proponemos un marco de gestión que integra la variabilidad en el reclutamiento de kril y las vías clave entre las áreas de desove y crianza (una hipótesis de stock de kril) para fundamentar las decisiones sobre los límites de captura y las medidas de conservación. Esto es algo que la comunidad científica ha estado discutiendo en los últimos años, pero que acá lo abordamos con un poco de perspectiva ante los nuevos escenarios que enfrenta la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, CCRVMA. El estudio también destaca cómo buques pesqueros y otras plataformas de oportunidad pueden transformarse en aliados de la investigación, recolectando datos que apoyen una gestión sostenible. Uno de los mayores desafíos es asegurar financiamiento a largo plazo para la obtención de datos. Por eso recalcamos la importancia de que la industria participe como plataforma de investigación, junto con aprovechar las oportunidades que ofrecen los Programas Antárticos Nacionales para financiar la ciencia necesaria en esta nueva estrategia, agrega el investigador del INACH. La publicación coincide con un momento crítico: en 2024, la CCRVMA no logró renovar los límites espaciales de captura de kril, lo que, según los autores, evidencia la urgencia de avanzar hacia un enfoque precautorio y resiliente frente al cambio climático. A esto se suma que en esta temporada se alcanzó por primera vez en la historia de la Comisión el límite de 620.000 toneladas de kril. El estudio, además, subraya la relevancia ecológica del kril en el océano Austral. Su disminución podría generar un efecto dominó en los depredadores marinos y en los servicios ecosistémicos a nivel global. Por ello, se propone una estrategia de gestión colaborativa internacional que permita desarrollar de mejor manera la nueva estrategia de manejo de la pesquería que ha estado en desarrollo desde 2019. Esta busca anticipar este escenario y asegurar la conservación de la biodiversidad, junto con la sostenibilidad de una de las pesquerías más importantes del mundo. El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
El kril antártico ( Euphasia superba), considerado uno de los organismos más relevantes para el equilibrio ecológico del océano Austral, fue el foco de una reciente investigación liderada por el estudiante de doctorado en Ciencias Antárticas y Subantárticas de la Universidad de Magallanes, Mauricio Mardones, cuyos resultados advierten escenarios de riesgo asociados a su productividad reproductiva en un contexto de cambio climático. Este pequeño crustáceo, que puede alcanzar hasta seis centímetros de longitud, constituye la principal fuente de alimento para especies emblemáticas de la Antártica como ballenas, pingüinos, focas y aves marinas. Su rol es clave al transferir la energía generada por el fitoplancton hacia niveles superiores de la cadena trófica, sosteniendo así gran parte del ecosistema marino del Continente Blanco. El estudio, titulado “Estimaciones dispares de la productividad intrínseca del kril antártico a lo largo de pequeñas escalas espaciales bajo un océano que cambia rápidamente”, fue desarrollado junto a investigadores del Instituto Antártico Chileno (INACH), el Instituto Milenio BASE y especialistas internacionales de la NOAA de Estados Unidos. Variaciones en la productividad del kril La investigación analizó cerca de veinte años de datos provenientes del monitoreo pesquero en la Subárea 48.1 de la península Antártica, evaluando cinco zonas de manejo bajo estándares de la Comisión para la Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR). Los resultados evidenciaron que la productividad del kril no es uniforme, sino que presenta importantes diferencias espaciales. Según explicó Mardones, algunas áreas muestran niveles reproductivos persistentemente bajos, mientras otras presentan mayor resiliencia debido a una mayor presencia de ejemplares juveniles residentes. El análisis utilizó el indicador SPR (Relación de Potencial de Desove), que mide la capacidad reproductiva de la población frente a presiones como la pesca o el estrés ambiental. Mientras un 75 % se considera ideal para garantizar sostenibilidad, los valores observados en la zona estudiada se mantienen en torno al 25 %, situando a la población cercana a un umbral de riesgo. Cambio climático y gestión futura El estudio también identificó que variables ambientales como la temperatura del océano y la concentración de clorofila influyen directamente en el crecimiento y reproducción del kril, fenómeno que podría intensificarse en las próximas décadas debido al calentamiento global. En este escenario, los investigadores proponen avanzar hacia un modelo de manejo dinámico y precautorio, capaz de ajustar las cuotas de captura según condiciones ambientales en tiempo real, reemplazando los actuales sistemas estáticos de administración pesquera. El investigador del INACH y tutor del estudio, Dr. César Cárdenas, señaló que comprender estos cambios resulta fundamental para anticipar el futuro del recurso y evitar impactos en toda la red ecológica antártica. Conservación y liderazgo científico regional Los resultados se vinculan además con iniciativas internacionales de conservación marina impulsadas por Chile y Argentina para la creación de Áreas Marinas Protegidas en la península Antártica e islas Orcadas del Sur, orientadas a resguardar zonas clave de reproducción del kril sin necesariamente prohibir la actividad pesquera. El trabajo refleja también el fortalecimiento del capital humano científico en Magallanes, considerando que el investigador fue beneficiario del programa de becas científicas de la CCAMLR, participando durante dos años en instancias técnicas internacionales. Desde el ámbito científico coinciden en que proteger al kril antártico implica resguardar la estabilidad completa del ecosistema del océano Austral, ya que cualquier variación en su población impacta directamente a numerosas especies dependientes.
Durante el programa Pesca y Acuicultura en Magallanes de Polar Comunicaciones, Álvaro Vargas, Seremi de Hacienda, se refirió al nuevo procedimiento aduanero para la pesca de krill, implementado recientemente en Magallanes. La medida permite fiscalización remota mediante cámaras con transmisión 24/7, esto reduce tiempos de traslado y mejora la competitividad. Según la autoridad, el cambio permitirá aumentar la productividad, aprovechar mejor la cuota internacional regulada y fortalecer la continuidad de la operación, cuyo principal destino de exportación es China.
El kril antártico es un eslabón clave en la trama trófica del océano Austral al ser fuente de alimento para especies de ballenas, focas, pingüinos y peces. Sin embargo, el cambio climático y la actividad pesquera podrían amenazar estos ecosistemas, haciendo urgente una gestión más cuidadosa. El artículo titulado Ajustando la gestión de la pesquería de kril antártico frente a los desafíos del siglo XXI , publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), aborda este contexto y plantea una estrategia de manejo más sostenible y adaptada a los desafíos actuales. El trabajo fue liderado por la profesora Bettina Meyer, del Alfred Wegener Institute (AWI) de Alemania, y contó con la participación de 19 expertos internacionales, quienes analizaron la situación de la pesquería de kril y los desafíos de establecer un marco de gestión precautorio para proteger los ecosistemas del océano Austral. Entre los investigadores nacionales que contribuyeron al estudio destacan César Cárdenas (Instituto Antártico Chileno, INACH, e Instituto Milenio BASE), Andrea Piñones (Instituto Milenio BASE y Universidad Austral de Chile) y Javier Arata (Association of Responsible Krill Harvesting Companies, ARK). Cárdenas señala que este artículo analiza la situación de la pesquería del kril y los desafíos para establecer una nueva estrategia de manejo de la pesquería del kril que sea precautoria para proteger los ecosistemas del océano Austral, el cual se ve enfrentado a cambios. Para ello, proponemos un marco de gestión que integra la variabilidad en el reclutamiento de kril y las vías clave entre las áreas de desove y crianza (una hipótesis de stock de kril) para fundamentar las decisiones sobre los límites de captura y las medidas de conservación. Esto es algo que la comunidad científica ha estado discutiendo en los últimos años, pero que acá lo abordamos con un poco de perspectiva ante los nuevos escenarios que enfrenta la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, CCRVMA. El estudio también destaca cómo buques pesqueros y otras plataformas de oportunidad pueden transformarse en aliados de la investigación, recolectando datos que apoyen una gestión sostenible. Uno de los mayores desafíos es asegurar financiamiento a largo plazo para la obtención de datos. Por eso recalcamos la importancia de que la industria participe como plataforma de investigación, junto con aprovechar las oportunidades que ofrecen los Programas Antárticos Nacionales para financiar la ciencia necesaria en esta nueva estrategia, agrega el investigador del INACH. La publicación coincide con un momento crítico: en 2024, la CCRVMA no logró renovar los límites espaciales de captura de kril, lo que, según los autores, evidencia la urgencia de avanzar hacia un enfoque precautorio y resiliente frente al cambio climático. A esto se suma que en esta temporada se alcanzó por primera vez en la historia de la Comisión el límite de 620.000 toneladas de kril. El estudio, además, subraya la relevancia ecológica del kril en el océano Austral. Su disminución podría generar un efecto dominó en los depredadores marinos y en los servicios ecosistémicos a nivel global. Por ello, se propone una estrategia de gestión colaborativa internacional que permita desarrollar de mejor manera la nueva estrategia de manejo de la pesquería que ha estado en desarrollo desde 2019. Esta busca anticipar este escenario y asegurar la conservación de la biodiversidad, junto con la sostenibilidad de una de las pesquerías más importantes del mundo. El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).