Con el objetivo de modernizar sus procesos y ofrecer una atención más rápida y ordenada, el Hospital Dr. Augusto Essmann Burgos comenzará a utilizar la plataforma digital Telemedical para la agenda de toma de muestras de Laboratorio a partir de este lunes 1 de junio. Este sistema transformará la modalidad de agenda de citas para el Laboratorio Clínico y la Unidad de Medicina Transfusional del recinto asistencial. Con la implementación de Telemedical, se eliminará definitivamente la atención por orden de llegada, transitando hacia un modelo de citas programadas que busca reducir los tiempos de espera y evitar aglomeraciones. Al respecto, el Tecnólogo Médico, Nicolás Ruiz, destacó el impacto de esta medida en la gestión interna y en los derechos de los usuarios. Este nuevo sistema permitirá respetar los horarios asignados y mantener la atención preferencial de acuerdo a la normativa vigente, enfatizó el profesional. ¿Cómo solicitar una hora en el hospital? Para acceder a este nuevo sistema, los usuarios deben: 1.Acercarse al área de toma de muestras: El módulo de atención está habilitado al costado de la cafetería del hospital. 2.Retirar la citación: El personal administrativo le entregará un comprobante con la fecha y hora de su atención. 3.Indicaciones médicas: En esa instancia, se le entregarán las instrucciones y preparaciones necesarias (como los requerimientos de ayuno). Horarios de atención El hospital ha establecido bloques de horarios diferenciados para la solicitud de citas y la realización de los exámenes: Solicitud de Horas: Lunes a jueves: 11:00 a 16:30 hrs. Viernes: 11:00 a 15:30 hrs. Toma de Muestras (Con cita previa): Lunes a jueves: 08:15 a 16:15 hrs. Viernes: 08:15 a 15:30 hrs. Por su parte, el subdirector médico (s) del establecimiento, Dr. Simón Ríos, relevó la importancia de esta modernización institucional. “Con esta iniciativa, el Hospital de Natales reafirma su compromiso con la mejora continua de la experiencia del paciente, optimizando los tiempos y garantizando una experiencia más cómoda para todos nuestros usuarios”, señaló la autoridad médica.
La Universidad de Magallanes reabrió esta semana el Laboratorio de Aprendizaje (LAVAP), un espacio interactivo ubicado en el pabellón de pedagogías de la casa de estudios, que este 2026 presenta una renovada muestra centrada en salud y medicina molecular. La iniciativa busca acercar contenidos científicos y educativos a toda la comunidad mediante experiencias inmersivas y didácticas. En conversación con Polar Comunicaciones, la gestora comunitaria del laboratorio, Paula Bustos Moya, explicó que la nueva propuesta fue desarrollada junto al Centro Asistencial Docente e Investigación (CADI-UMAG), incorporando contenidos vinculados a biología molecular, cuerpo humano y Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “La invitación es a que las personas jueguen a ser investigadores, exploren y descubran por sí mismos”, señaló. El espacio funciona bajo una modalidad autoguiada con apoyo de monitores universitarios, quienes acompañan las visitas y orientan la experiencia. Entre los principales atractivos se encuentra un visor de realidad virtual enfocado en el aprendizaje del cuerpo humano, además de estaciones interactivas diseñadas para todas las edades. Las visitas pueden ser agendadas por establecimientos educacionales, familias, instituciones y organizaciones comunitarias a través del sitio web oficial de LAVAP. Actualmente, la muestra estará disponible hasta agosto y contempla cupos limitados por jornada. Desde la UMAG destacaron además que el laboratorio también cumple un rol formativo para futuros docentes, permitiendo desarrollar nuevas metodologías de enseñanza y materiales didácticos en conjunto con distintas carreras de pedagogía.
Esta mañana, en el programa Aquí hidrógeno verde de Polar Comunicaciones, el Dr. Humberto Vidal, director del Centro de Estudio de los Recursos Energéticos (CERE), destacó la puesta en marcha del nuevo laboratorio de hidrógeno verde de la Universidad de Magallanes (UMAG), infraestructura que busca fortalecer la formación técnica y profesional de estudiantes vinculados al área energética. La casa de estudios presentó recientemente las obras civiles finalizadas y el equipamiento instalado en dependencias del CERE, en el campus central de Punta Arenas, como parte de la iniciativa “Desarrollo de capacidades en hidrógeno verde para técnicos vinculados a energía”, ejecutada por la UMAG en el marco del Programa de Desarrollo Productivo Sostenible del Ministerio de Economía, en coordinación con el Ministerio de Energía. Durante la actividad, estudiantes, docentes y autoridades recorrieron las instalaciones y conocieron el funcionamiento del sistema, el cual permite simular el ciclo completo de producción, almacenamiento y uso del hidrógeno. El laboratorio cuenta con un contenedor equipado con un electrolizador de mediana escala de 20 kW y una celda de combustible de 10 kW. La inversión total de las instalaciones alcanzó los 500 millones de pesos y permitirá incorporar esta infraestructura a la malla educativa de la universidad durante 2026, ampliando las oportunidades de aprendizaje práctico para estudiantes, principalmente de carreras de Ingeniería. El proyecto también contempla la entrega de kits educacionales de electrólisis y celdas de combustible a liceos técnico-profesionales de la región, junto con capacitaciones para docentes y actividades prácticas orientadas a estudiantes, fortaleciendo así la formación regional en torno a las energías limpias y el hidrógeno verde.
En el edificio de laboratorios Emb. Jorge Berguño Barnes, del Instituto Antártico Chileno (INACH), se desarrollan investigaciones que buscan entender cómo los ecosistemas marinos responden a presiones crecientes, como la contaminación por microplásticos y los cambios en la calidad del agua. A través de muestreos en zonas costeras subantárticas, cultivos bacterianos, mediciones físico‑químicas y técnicas de biología molecular, los equipos científicos estudian el rol de los microorganismos y los riesgos que representan para la salud de las especies y de las personas. En esta temporada, parte importante de ese trabajo diario recayó en dos estudiantes en práctica de la carrera de Bioquímica: Mario González, de la Universidad de Antofagasta, y Gísela Cáceres, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, quienes se han integrado a líneas de investigación que combinan microbiología, química analítica y metagenómica. Microplásticos como plataforma para bacterias resistentes Una de las líneas que se desarrolla en el laboratorio está enfocada en el vínculo entre microplásticos y resistencia antimicrobiana. En el marco del proyecto Anillo Riesgos emergentes en la Antártica y la región subantártica: evaluación de patógenos y contaminantes en la fauna silvestre mediante vigilancia activa, liderado por el Dr. Víctor Neira (Universidad de Chile) y en el que colabora el Dr. Marcelo González, del Departamento Científico del INACH, el equipo estudia cómo los fragmentos de plástico presentes en el borde costero pueden convertirse en plataformas de colonización para bacterias capaces de soportar antibióticos de uso común. El trabajo parte con la toma de muestras en zonas costeras subantárticas y continúa en el laboratorio con una cadena de procedimientos: generación de cultivos probables y enriquecidos, siembra en medios selectivos, pruebas de resistencia a antibióticos, extracción de ADN, PCR y secuenciación. Con esta ruta se busca responder dos preguntas centrales: qué bacterias están asociadas a los microplásticos y qué mecanismos de multirresistencia presentan frente a distintos fármacos. Los plásticos pueden ofrecer a las bacterias un microambiente que aumenta su tasa de supervivencia y facilita que compartan material genético, señala Mario González, quien se ha incorporado al equipo para apoyar estas tareas de laboratorio. Estos resultados preliminares ya han permitido identificar una diversidad de bacterias, entre ellas , Enterobacter y Escherichia coli resistente, lo que refuerza la necesidad de monitorear estos sistemas en un contexto de creciente preocupación por la resistencia antimicrobiana. Al estudiar esto, explica, pueden hacer un análisis y tener un contexto sobre qué bacterias están presentes, cuáles son multirresistentes y qué papel juegan los microplásticos en su esparcimiento, información clave para entender cómo estos plásticos se convierten en puntos de encuentro entre microorganismos ambientales y genes de resistencia que circulan en ambientes costeros y urbanos. De este modo, el equipo aporta antecedentes necesarios para anticipar posibles crisis sanitarias asociadas a la resistencia antimicrobiana. Acuarios subantárticos y monitoreo de la calidad del agua Otra arista de trabajo se desarrolla en los sistemas de acuarios que mantienen especies antárticas y subantárticas en condiciones controladas en el INACH. Allí se combinan mediciones de parámetros físico‑químicos con el seguimiento de la comunidad bacteriana presente en el biorreactor del sistema. Durante esta temporada, Gísela Cáceres se ha integrado al equipo a cargo de estos monitoreos. Sus primeras tareas se han enfocado en medir amonio, temperatura, alcalinidad, oxígeno disuelto y pH en los acuarios, incluido un acuario subantártico que alberga especies recolectadas en la costa cercana. El amonio es uno de los primeros indicadores que muestra cuando algo no está bien: la temperatura puede verse correcta, pero si el amonio sube, las especies empiezan a resentirse, explica. El sistema funciona como un circuito cerrado en el que el agua con residuos de las especies pasa por etapas de limpieza y por un biorreactor donde las bacterias cumplen un rol fundamental en la depuración. Para evaluar su comportamiento, se toman muestras desde la primera etapa del circuito y se trabaja con matrices que concentran la comunidad bacteriana, siguiendo protocolos de extracción y limpieza de ADN. Con esto, el objetivo es describir la diversidad de bacterias presentes e identificar posibles grupos que puedan afectar la salud de los organismos mantenidos en los acuarios. Metagenómica en el biorreactor: un mapa de bacterias La siguiente fase de este trabajo considera el uso de herramientas de metagenómica para responder quiénes están presentes en el biorreactor y cómo se relacionan con la dinámica del sistema. Las primeras extracciones han mostrado una alta complejidad de poblaciones bacterianas, un mundo de bacterias, como describe Cáceres, lo que abre la puerta a análisis más finos mediante secuenciación. A partir de estos datos será posible vincular la composición de la comunidad bacteriana con variables como la concentración de amonio, la temperatura u otros factores ambientales, información esencial para ajustar el manejo de los acuarios y prevenir problemas sanitarios en las especies. Al mismo tiempo, estos resultados aportan a una mejor comprensión del papel de los microorganismos en sistemas cerrados que buscan imitar condiciones naturales subantárticas. Los avances en estas líneas de trabajo ayudan a dimensionar cómo impactan los microplásticos y los cambios en la calidad del agua en los ecosistemas marinos subantárticos, y refuerzan el rol del laboratorio Jorge Berguño del INACH como plataforma para generar ese conocimiento y formar nuevas generaciones de especialistas en ciencias del mar. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
Autoridades regionales y académicas constataron la finalización de las obras civiles y el equipamiento del nuevo laboratorio de hidrógeno verde instalado en el Centro de Estudio de los Recursos Energéticos (CERE) de la Universidad de Magallanes. La infraestructura busca fortalecer la formación técnica y profesional vinculada a la cadena de valor del hidrógeno verde en la región. La iniciativa corresponde al proyecto “Desarrollo de capacidades en hidrógeno verde para técnicos vinculados a energía”, ejecutado mediante un convenio entre la Subsecretaría de Energía y la Universidad de Magallanes, con financiamiento del Programa de Desarrollo Productivo Sostenible (DPS). El proyecto contempla una inversión total de 700 millones de pesos entre 2024 y 2026. El laboratorio incorpora un electrolizador de mediana escala de 20 kW y una celda de combustible de 10 kW, equipamiento que permitirá simular el ciclo completo de producción, almacenamiento y uso de hidrógeno verde. Con ello, estudiantes podrán desarrollar experiencias de aprendizaje práctico en condiciones controladas, preparándose para los desafíos de la industria energética que proyecta su desarrollo en Magallanes. El rector de la Universidad de Magallanes, José Maripani, valoró la instalación del equipamiento señalando que permitirá fortalecer la formación aplicada con pertinencia territorial. Según indicó, contar con tecnología real facilitará que estudiantes desarrollen competencias prácticas vinculadas al crecimiento de la industria del hidrógeno verde en la región. De acuerdo con lo informado por las autoridades, la iniciativa también contempla la entrega de kits educacionales de electrólisis para el Liceo Industrial Armando Quezada Acharán y el Liceo Politécnico Raúl Silva Henríquez, además de capacitación docente a cargo de la Universidad de Magallanes. La infraestructura deberá obtener la certificación de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), proceso proyectado para junio de 2026, tras lo cual se integrará formalmente a la malla educativa durante ese mismo año.
Con el objetivo de modernizar sus procesos y ofrecer una atención más rápida y ordenada, el Hospital Dr. Augusto Essmann Burgos comenzará a utilizar la plataforma digital Telemedical para la agenda de toma de muestras de Laboratorio a partir de este lunes 1 de junio. Este sistema transformará la modalidad de agenda de citas para el Laboratorio Clínico y la Unidad de Medicina Transfusional del recinto asistencial. Con la implementación de Telemedical, se eliminará definitivamente la atención por orden de llegada, transitando hacia un modelo de citas programadas que busca reducir los tiempos de espera y evitar aglomeraciones. Al respecto, el Tecnólogo Médico, Nicolás Ruiz, destacó el impacto de esta medida en la gestión interna y en los derechos de los usuarios. Este nuevo sistema permitirá respetar los horarios asignados y mantener la atención preferencial de acuerdo a la normativa vigente, enfatizó el profesional. ¿Cómo solicitar una hora en el hospital? Para acceder a este nuevo sistema, los usuarios deben: 1.Acercarse al área de toma de muestras: El módulo de atención está habilitado al costado de la cafetería del hospital. 2.Retirar la citación: El personal administrativo le entregará un comprobante con la fecha y hora de su atención. 3.Indicaciones médicas: En esa instancia, se le entregarán las instrucciones y preparaciones necesarias (como los requerimientos de ayuno). Horarios de atención El hospital ha establecido bloques de horarios diferenciados para la solicitud de citas y la realización de los exámenes: Solicitud de Horas: Lunes a jueves: 11:00 a 16:30 hrs. Viernes: 11:00 a 15:30 hrs. Toma de Muestras (Con cita previa): Lunes a jueves: 08:15 a 16:15 hrs. Viernes: 08:15 a 15:30 hrs. Por su parte, el subdirector médico (s) del establecimiento, Dr. Simón Ríos, relevó la importancia de esta modernización institucional. “Con esta iniciativa, el Hospital de Natales reafirma su compromiso con la mejora continua de la experiencia del paciente, optimizando los tiempos y garantizando una experiencia más cómoda para todos nuestros usuarios”, señaló la autoridad médica.
La Universidad de Magallanes reabrió esta semana el Laboratorio de Aprendizaje (LAVAP), un espacio interactivo ubicado en el pabellón de pedagogías de la casa de estudios, que este 2026 presenta una renovada muestra centrada en salud y medicina molecular. La iniciativa busca acercar contenidos científicos y educativos a toda la comunidad mediante experiencias inmersivas y didácticas. En conversación con Polar Comunicaciones, la gestora comunitaria del laboratorio, Paula Bustos Moya, explicó que la nueva propuesta fue desarrollada junto al Centro Asistencial Docente e Investigación (CADI-UMAG), incorporando contenidos vinculados a biología molecular, cuerpo humano y Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “La invitación es a que las personas jueguen a ser investigadores, exploren y descubran por sí mismos”, señaló. El espacio funciona bajo una modalidad autoguiada con apoyo de monitores universitarios, quienes acompañan las visitas y orientan la experiencia. Entre los principales atractivos se encuentra un visor de realidad virtual enfocado en el aprendizaje del cuerpo humano, además de estaciones interactivas diseñadas para todas las edades. Las visitas pueden ser agendadas por establecimientos educacionales, familias, instituciones y organizaciones comunitarias a través del sitio web oficial de LAVAP. Actualmente, la muestra estará disponible hasta agosto y contempla cupos limitados por jornada. Desde la UMAG destacaron además que el laboratorio también cumple un rol formativo para futuros docentes, permitiendo desarrollar nuevas metodologías de enseñanza y materiales didácticos en conjunto con distintas carreras de pedagogía.
Esta mañana, en el programa Aquí hidrógeno verde de Polar Comunicaciones, el Dr. Humberto Vidal, director del Centro de Estudio de los Recursos Energéticos (CERE), destacó la puesta en marcha del nuevo laboratorio de hidrógeno verde de la Universidad de Magallanes (UMAG), infraestructura que busca fortalecer la formación técnica y profesional de estudiantes vinculados al área energética. La casa de estudios presentó recientemente las obras civiles finalizadas y el equipamiento instalado en dependencias del CERE, en el campus central de Punta Arenas, como parte de la iniciativa “Desarrollo de capacidades en hidrógeno verde para técnicos vinculados a energía”, ejecutada por la UMAG en el marco del Programa de Desarrollo Productivo Sostenible del Ministerio de Economía, en coordinación con el Ministerio de Energía. Durante la actividad, estudiantes, docentes y autoridades recorrieron las instalaciones y conocieron el funcionamiento del sistema, el cual permite simular el ciclo completo de producción, almacenamiento y uso del hidrógeno. El laboratorio cuenta con un contenedor equipado con un electrolizador de mediana escala de 20 kW y una celda de combustible de 10 kW. La inversión total de las instalaciones alcanzó los 500 millones de pesos y permitirá incorporar esta infraestructura a la malla educativa de la universidad durante 2026, ampliando las oportunidades de aprendizaje práctico para estudiantes, principalmente de carreras de Ingeniería. El proyecto también contempla la entrega de kits educacionales de electrólisis y celdas de combustible a liceos técnico-profesionales de la región, junto con capacitaciones para docentes y actividades prácticas orientadas a estudiantes, fortaleciendo así la formación regional en torno a las energías limpias y el hidrógeno verde.
En el edificio de laboratorios Emb. Jorge Berguño Barnes, del Instituto Antártico Chileno (INACH), se desarrollan investigaciones que buscan entender cómo los ecosistemas marinos responden a presiones crecientes, como la contaminación por microplásticos y los cambios en la calidad del agua. A través de muestreos en zonas costeras subantárticas, cultivos bacterianos, mediciones físico‑químicas y técnicas de biología molecular, los equipos científicos estudian el rol de los microorganismos y los riesgos que representan para la salud de las especies y de las personas. En esta temporada, parte importante de ese trabajo diario recayó en dos estudiantes en práctica de la carrera de Bioquímica: Mario González, de la Universidad de Antofagasta, y Gísela Cáceres, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, quienes se han integrado a líneas de investigación que combinan microbiología, química analítica y metagenómica. Microplásticos como plataforma para bacterias resistentes Una de las líneas que se desarrolla en el laboratorio está enfocada en el vínculo entre microplásticos y resistencia antimicrobiana. En el marco del proyecto Anillo Riesgos emergentes en la Antártica y la región subantártica: evaluación de patógenos y contaminantes en la fauna silvestre mediante vigilancia activa, liderado por el Dr. Víctor Neira (Universidad de Chile) y en el que colabora el Dr. Marcelo González, del Departamento Científico del INACH, el equipo estudia cómo los fragmentos de plástico presentes en el borde costero pueden convertirse en plataformas de colonización para bacterias capaces de soportar antibióticos de uso común. El trabajo parte con la toma de muestras en zonas costeras subantárticas y continúa en el laboratorio con una cadena de procedimientos: generación de cultivos probables y enriquecidos, siembra en medios selectivos, pruebas de resistencia a antibióticos, extracción de ADN, PCR y secuenciación. Con esta ruta se busca responder dos preguntas centrales: qué bacterias están asociadas a los microplásticos y qué mecanismos de multirresistencia presentan frente a distintos fármacos. Los plásticos pueden ofrecer a las bacterias un microambiente que aumenta su tasa de supervivencia y facilita que compartan material genético, señala Mario González, quien se ha incorporado al equipo para apoyar estas tareas de laboratorio. Estos resultados preliminares ya han permitido identificar una diversidad de bacterias, entre ellas , Enterobacter y Escherichia coli resistente, lo que refuerza la necesidad de monitorear estos sistemas en un contexto de creciente preocupación por la resistencia antimicrobiana. Al estudiar esto, explica, pueden hacer un análisis y tener un contexto sobre qué bacterias están presentes, cuáles son multirresistentes y qué papel juegan los microplásticos en su esparcimiento, información clave para entender cómo estos plásticos se convierten en puntos de encuentro entre microorganismos ambientales y genes de resistencia que circulan en ambientes costeros y urbanos. De este modo, el equipo aporta antecedentes necesarios para anticipar posibles crisis sanitarias asociadas a la resistencia antimicrobiana. Acuarios subantárticos y monitoreo de la calidad del agua Otra arista de trabajo se desarrolla en los sistemas de acuarios que mantienen especies antárticas y subantárticas en condiciones controladas en el INACH. Allí se combinan mediciones de parámetros físico‑químicos con el seguimiento de la comunidad bacteriana presente en el biorreactor del sistema. Durante esta temporada, Gísela Cáceres se ha integrado al equipo a cargo de estos monitoreos. Sus primeras tareas se han enfocado en medir amonio, temperatura, alcalinidad, oxígeno disuelto y pH en los acuarios, incluido un acuario subantártico que alberga especies recolectadas en la costa cercana. El amonio es uno de los primeros indicadores que muestra cuando algo no está bien: la temperatura puede verse correcta, pero si el amonio sube, las especies empiezan a resentirse, explica. El sistema funciona como un circuito cerrado en el que el agua con residuos de las especies pasa por etapas de limpieza y por un biorreactor donde las bacterias cumplen un rol fundamental en la depuración. Para evaluar su comportamiento, se toman muestras desde la primera etapa del circuito y se trabaja con matrices que concentran la comunidad bacteriana, siguiendo protocolos de extracción y limpieza de ADN. Con esto, el objetivo es describir la diversidad de bacterias presentes e identificar posibles grupos que puedan afectar la salud de los organismos mantenidos en los acuarios. Metagenómica en el biorreactor: un mapa de bacterias La siguiente fase de este trabajo considera el uso de herramientas de metagenómica para responder quiénes están presentes en el biorreactor y cómo se relacionan con la dinámica del sistema. Las primeras extracciones han mostrado una alta complejidad de poblaciones bacterianas, un mundo de bacterias, como describe Cáceres, lo que abre la puerta a análisis más finos mediante secuenciación. A partir de estos datos será posible vincular la composición de la comunidad bacteriana con variables como la concentración de amonio, la temperatura u otros factores ambientales, información esencial para ajustar el manejo de los acuarios y prevenir problemas sanitarios en las especies. Al mismo tiempo, estos resultados aportan a una mejor comprensión del papel de los microorganismos en sistemas cerrados que buscan imitar condiciones naturales subantárticas. Los avances en estas líneas de trabajo ayudan a dimensionar cómo impactan los microplásticos y los cambios en la calidad del agua en los ecosistemas marinos subantárticos, y refuerzan el rol del laboratorio Jorge Berguño del INACH como plataforma para generar ese conocimiento y formar nuevas generaciones de especialistas en ciencias del mar. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
Autoridades regionales y académicas constataron la finalización de las obras civiles y el equipamiento del nuevo laboratorio de hidrógeno verde instalado en el Centro de Estudio de los Recursos Energéticos (CERE) de la Universidad de Magallanes. La infraestructura busca fortalecer la formación técnica y profesional vinculada a la cadena de valor del hidrógeno verde en la región. La iniciativa corresponde al proyecto “Desarrollo de capacidades en hidrógeno verde para técnicos vinculados a energía”, ejecutado mediante un convenio entre la Subsecretaría de Energía y la Universidad de Magallanes, con financiamiento del Programa de Desarrollo Productivo Sostenible (DPS). El proyecto contempla una inversión total de 700 millones de pesos entre 2024 y 2026. El laboratorio incorpora un electrolizador de mediana escala de 20 kW y una celda de combustible de 10 kW, equipamiento que permitirá simular el ciclo completo de producción, almacenamiento y uso de hidrógeno verde. Con ello, estudiantes podrán desarrollar experiencias de aprendizaje práctico en condiciones controladas, preparándose para los desafíos de la industria energética que proyecta su desarrollo en Magallanes. El rector de la Universidad de Magallanes, José Maripani, valoró la instalación del equipamiento señalando que permitirá fortalecer la formación aplicada con pertinencia territorial. Según indicó, contar con tecnología real facilitará que estudiantes desarrollen competencias prácticas vinculadas al crecimiento de la industria del hidrógeno verde en la región. De acuerdo con lo informado por las autoridades, la iniciativa también contempla la entrega de kits educacionales de electrólisis para el Liceo Industrial Armando Quezada Acharán y el Liceo Politécnico Raúl Silva Henríquez, además de capacitación docente a cargo de la Universidad de Magallanes. La infraestructura deberá obtener la certificación de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), proceso proyectado para junio de 2026, tras lo cual se integrará formalmente a la malla educativa durante ese mismo año.