Una profunda preocupación ambiental manifestó esta mañana Humberto Gómez, presidente de la Agrupación Ecológica Patagónica, al informar a la ciudadanía sobre la crítica situación que atraviesa la Laguna de los Palos, cuerpo de agua que se ha secado por completo y que históricamente fue reconocido por su alta biodiversidad y su rol como refugio natural de aves migratorias en la Patagonia. Durante su participación en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, Gómez explicó que el escenario actual no tiene precedentes. Donde antes existían cerca de 257 hectáreas de espejo de agua, hoy solo se observa un extenso suelo blanquecino, interrumpido por algunos charcos aislados. En ese entorno convivían especies como chorlos, flamencos, patos y cisnes, las que hoy han perdido por completo su hábitat natural. El dirigente ambiental señaló que personas que han visitado la laguna durante décadas coinciden en que nunca habían presenciado una situación similar, lo que refuerza la gravedad del fenómeno. La desaparición del cuerpo de agua no solo representa la pérdida de un ecosistema clave, sino que también abre serios cuestionamientos sobre el déficit hídrico que afecta a amplios territorios de la Patagonia, tanto en Chile como en Argentina. Si bien ciudades como Punta Arenas aún no evidencian una crisis hídrica visible, desde el ámbito ambiental advierten que lo ocurrido en la Laguna de los Palos podría ser una señal temprana de cambios ambientales más profundos. En ese contexto, Humberto Gómez enfatizó la urgencia de que este hecho no sea abordado como un episodio aislado, sino como una advertencia que requiere estudios científicos, análisis de causas y una planificación orientada a prevenir impactos mayores en otros ecosistemas de la región.
La Laguna de los Palos, históricamente reconocida por su biodiversidad y su rol como refugio de aves migratorias, atraviesa una situación crítica sin precedentes. Donde antes había 257 hectáreas de espejo de agua habitadas por chorlos, flamencos, patos y cisnes, hoy solo queda un extenso suelo blanquecino, con algunos charcos dispersos. Quienes han visitado el lugar durante décadas aseguran no haber visto nunca un escenario similar. La desaparición del cuerpo de agua no solo implica la pérdida de un ecosistema clave, sino que también plantea interrogantes urgentes sobre el déficit hídrico que afecta a amplias zonas de la Patagonia, tanto chilena como argentina. Aunque ciudades como Punta Arenas no evidencian aún una crisis hídrica visible, especialistas advierten que la situación de la laguna podría ser una señal temprana de cambios ambientales más profundos. La urgencia, señalan, es evitar que este hecho quede como un episodio aislado y avanzar en estudios que permitan comprender sus causas y proyectar soluciones.
Una profunda preocupación ambiental manifestó esta mañana Humberto Gómez, presidente de la Agrupación Ecológica Patagónica, al informar a la ciudadanía sobre la crítica situación que atraviesa la Laguna de los Palos, cuerpo de agua que se ha secado por completo y que históricamente fue reconocido por su alta biodiversidad y su rol como refugio natural de aves migratorias en la Patagonia. Durante su participación en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, Gómez explicó que el escenario actual no tiene precedentes. Donde antes existían cerca de 257 hectáreas de espejo de agua, hoy solo se observa un extenso suelo blanquecino, interrumpido por algunos charcos aislados. En ese entorno convivían especies como chorlos, flamencos, patos y cisnes, las que hoy han perdido por completo su hábitat natural. El dirigente ambiental señaló que personas que han visitado la laguna durante décadas coinciden en que nunca habían presenciado una situación similar, lo que refuerza la gravedad del fenómeno. La desaparición del cuerpo de agua no solo representa la pérdida de un ecosistema clave, sino que también abre serios cuestionamientos sobre el déficit hídrico que afecta a amplios territorios de la Patagonia, tanto en Chile como en Argentina. Si bien ciudades como Punta Arenas aún no evidencian una crisis hídrica visible, desde el ámbito ambiental advierten que lo ocurrido en la Laguna de los Palos podría ser una señal temprana de cambios ambientales más profundos. En ese contexto, Humberto Gómez enfatizó la urgencia de que este hecho no sea abordado como un episodio aislado, sino como una advertencia que requiere estudios científicos, análisis de causas y una planificación orientada a prevenir impactos mayores en otros ecosistemas de la región.
La Laguna de los Palos, históricamente reconocida por su biodiversidad y su rol como refugio de aves migratorias, atraviesa una situación crítica sin precedentes. Donde antes había 257 hectáreas de espejo de agua habitadas por chorlos, flamencos, patos y cisnes, hoy solo queda un extenso suelo blanquecino, con algunos charcos dispersos. Quienes han visitado el lugar durante décadas aseguran no haber visto nunca un escenario similar. La desaparición del cuerpo de agua no solo implica la pérdida de un ecosistema clave, sino que también plantea interrogantes urgentes sobre el déficit hídrico que afecta a amplias zonas de la Patagonia, tanto chilena como argentina. Aunque ciudades como Punta Arenas no evidencian aún una crisis hídrica visible, especialistas advierten que la situación de la laguna podría ser una señal temprana de cambios ambientales más profundos. La urgencia, señalan, es evitar que este hecho quede como un episodio aislado y avanzar en estudios que permitan comprender sus causas y proyectar soluciones.