La cadena de valor de la lana en Magallanes fue el tema central del segundo bloque de “Patagonia Rural” de Polar Comunicaciones, espacio donde participaron Jimena Zúñiga y Viviana Ibáñez, integrantes de la agrupación Patagonia Hecha a Mano, quienes abordaron el trabajo artesanal que desarrollan en torno a la fibra ovina regional. Durante la conversación, las artesanas explicaron cómo la agrupación, creada en 2012, reúne actualmente a cerca de 15 personas dedicadas al tejido, hilado y confección de productos hechos con lana natural. Además, destacaron el respaldo obtenido mediante proyectos y capacitaciones que les han permitido acceder a telares, ruecas y material para seguir fortaleciendo el oficio. Las integrantes valoraron especialmente la calidad de la lana magallánica, en particular la lana merino, ampliamente apreciada por turistas y visitantes extranjeros debido a su suavidad, propiedades hipoalergénicas y origen natural. Sin embargo, también advirtieron sobre una de las principales dificultades que enfrenta el rubro: la falta de infraestructura para lavar y procesar la lana en la región. “Nosotros necesitamos un lavadero. Ahí está el vacío”, señalaron durante la entrevista, enfatizando que muchas veces cuentan con acceso a vellones entregados por productores ganaderos, pero no disponen de espacios adecuados para realizar el tratamiento inicial de la fibra. En el espacio también se destacó el proyecto “Hilando Libertad”, iniciativa impulsada junto a jóvenes privados de libertad, donde se enseña hilado y tejido como herramienta de aprendizaje y reinserción social. Las artesanas valoraron el entusiasmo de los participantes y el potencial que tiene la lana como motor de oficios y nuevas oportunidades en Magallanes.
En el marco del programa Patagonia Rural de Polar Comunicaciones, se abordaron los avances de una iniciativa que busca posicionar la lana de Magallanes en mercados internacionales mediante una marca de certificación. La instancia reunió a distintos actores del sector ganadero en el recinto de Asogama, donde se discutieron desafíos, brechas y oportunidades de la industria. El proyecto contempla el desarrollo de una marca comercial, actualmente en proceso de inscripción bajo el nombre “Magallan Pure Wool”, junto con un sello de certificación que permitirá estandarizar los procesos de producción, especialmente en los galpones de esquila. La iniciativa cuenta con el apoyo de organismos como la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI). Entre las principales brechas detectadas se encuentra la heterogeneidad en los procesos productivos, lo que dificulta consolidar una reputación homogénea a nivel internacional. Asimismo, se identificaron desafíos en la cadena de valor, como la falta de infraestructura para el procesamiento local de la lana, lo que limita su uso en la industria textil regional. Autoridades como el seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada, destacaron que la certificación permitirá garantizar la calidad del producto y mejorar su posicionamiento en nuevos mercados, aumentando su valor. Además, se relevó la importancia del trabajo asociativo entre productores para fortalecer la competitividad de la lana magallánica. La iniciativa busca no solo rescatar una tradición productiva con más de 150 años de historia, sino también proyectarla hacia el futuro mediante estándares internacionales, mayor trazabilidad y mejores condiciones de comercialización.
El Seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada, lo define como un paso muy importante, es un hito podría decirse en lo que es la producción lanera, ya que por primera vez va a tener su marca, representada y reconocida como la cara de la lana de Magallanes a nivel internacional. Desde el sector productivo, la mirada de la presidenta del comité directivo del proyecto Lana de Magallanes, Valeria Tafra, enfatiza el desafío que enfrenta el sector: Para nosotros es un tremendo desafío, porque se han realizado distintos tipos de iniciativas a lo largo de los años. Llevamos casi 150 años produciendo lana en la región y esta es una excelente oportunidad para demostrar que no solo tenemos un excelente producto en blancura y finura, sino también un estándar riguroso de trabajo y profesionalismo en los galpones. La dirigente recalca que el sello de certificación representa una segunda fase clave: La idea es entregarle profesionalismo al trabajo que hacemos y demostrarle al mundo que no solo tenemos un buen producto, sino que lo obtenemos de la mejor manera. Agregó que esta iniciativa permitirá demostrar no solo la calidad de la fibra, sino también el estándar profesional de su producción, avanzando hacia una mayor homogeneización del rubro. El Gobernador Jorge Flies subrayó que la lana es parte de la identidad regional y que este proceso permitirá fortalecer su posicionamiento con estándares internacionales y añadió: Hay un esfuerzo en el ámbito de la tradición, la cultura y también económico, para avanzar en la certificación de la lana magallánica, de su pureza. Este proceso tiene etapas: primero la marca, luego su inscripción y finalmente desarrollar la capacidad regional de certificar con estándares internacionales, explicó. El desafío, subraya la autoridad, no es solo declarar calidad, sino demostrarla con respaldo técnico desde la propia región: Una cosa es decir que vamos a certificar, y otra es tener la capacidad instalada para hacerlo. Como Gobierno Regional vamos a respaldar este proceso, porque la lana representa calidad, imagen y cultura para Magallanes. Desde la mirada internacional, la abogada senior de la OMPI, Jessamyn Honculada, destacó que el apoyo del organismo —canalizado a través de INAPI— apunta a fortalecer la identidad del producto mediante herramientas de propiedad intelectual, permitiendo diferenciar la lana de Magallanes en los mercados globales y agregar valor desde su origen. El encuentro de sector productivo se realizó ayer miércoles y finaliza hoy jueves en la tarde en las dependencias del Arriero y fue gestado por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI), el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) y los integrantes del comité: Asociación de Ganaderos de Magallanes, Asogama, Asoc gremial de ganaderos de Tierra del Fuego( AGTF), Corfo, Fía, Inia, Seremi Agricultura, Red de Mercados, UMAG, CORMAG.
La puesta en valor de la lana magallánica de baja salida comercial fue el eje de la conversación con Nicole Valdivia Accardi, creadora del proyecto Forrada en Lana, en el programa Patagonia Rural de Polar Comunicaciones. La iniciativa propone reutilizar este recurso abundante en la región como aislante térmico natural, abriendo nuevas alternativas productivas ligadas a la bioconstrucción y la economía circular. Durante la entrevista, Valdivia explicó que su trabajo nace desde la construcción natural, una línea que busca edificar utilizando materiales disponibles en el entorno, como tierras arcillosas y fibras vegetales. En ese proceso, la lana apareció como un material presente en el territorio, pero históricamente subvalorado, pese a sus conocidas propiedades aislantes tanto para el frío como para el calor. En Patagonia Rural, la creadora de Forrada en Lana detalló que existe una gran cantidad de lana que no tiene valor comercial, especialmente en pequeñas granjas donde la esquila se realiza solo por bienestar animal, o en razas de lana más gruesa como la Suffolk. Frente a ese escenario, el proyecto propone transformar un residuo en un insumo funcional para la construcción, cerrando un ciclo productivo que hoy está desaprovechado. El proyecto también se nutre de experiencias internacionales, donde la lana se utiliza como aislante en construcciones convencionales y naturales. Valdivia señaló que el desafío ha sido adaptar ese conocimiento al contexto local, considerando las características climáticas y productivas de Magallanes, además de generar vínculos con productores interesados en dar un nuevo destino a su lana. Finalmente, Nicole Valdivia adelantó que la proyección del proyecto apunta a seguir creciendo desde una lógica artesanal y territorial, fortaleciendo redes con el mundo rural. Actualmente no están recibiendo lana, pero hacen un llamado a mantener el contacto con productores y personas interesadas a través de su cuenta de Instagram @ forradaenlana , donde comparten avances y contenidos del proyecto.
Esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el presidente de la Asociación de Ganaderos de Magallanes (ASOGAMA), Gerardo Otzen, conversó sobre diversos temas relevantes para el sector ganadero regional, destacando especialmente la apertura del mercado indio para la lana magallánica. Otzen valoró este hito como una señal positiva en un contexto complejo para la actividad, marcado por la sequía, la disminución de la carga animal y una menor rentabilidad. Desde el gremio, el dirigente subrayó que la apertura de la India representa una oportunidad concreta de diversificación, al abrir un espacio más estable para un tipo de fibra que históricamente ha tenido menor competitividad en los mercados tradicionales. En la instancia, el presidente de ASOGAMA realizó además un positivo balance del año 2025, resaltando el desarrollo de actividades gremiales relevantes como las jornadas ganaderas y una nueva versión de Expogama, las que —indicó— han permitido fortalecer el intercambio técnico, la visibilización del sector y el trabajo colaborativo entre productores. En materia de expectativas frente al cambio de gobierno a partir del 11 de marzo de 2026, Otzen fue enfático en señalar las principales demandas del mundo ganadero y agrícola regional. “En Magallanes necesitamos las reglas claras, no es posible que sigamos con la permisologia perversa que impiden las inversiones como en el h2v y la industria del salmón”, sostuvo. Agregó que “necesitamos que nos apoyen en la cosas que nos afectan, el tema los guanacos, los perros asilvestrados, electrificación rural, etc”. Finalmente, el dirigente reiteró que el desarrollo del sector productivo en Magallanes requiere decisiones concretas y un marco normativo que entregue certezas, permitiendo avanzar en inversiones, innovación y sustentabilidad para enfrentar los desafíos actuales y futuros de la ganadería regional.
La cadena de valor de la lana en Magallanes fue el tema central del segundo bloque de “Patagonia Rural” de Polar Comunicaciones, espacio donde participaron Jimena Zúñiga y Viviana Ibáñez, integrantes de la agrupación Patagonia Hecha a Mano, quienes abordaron el trabajo artesanal que desarrollan en torno a la fibra ovina regional. Durante la conversación, las artesanas explicaron cómo la agrupación, creada en 2012, reúne actualmente a cerca de 15 personas dedicadas al tejido, hilado y confección de productos hechos con lana natural. Además, destacaron el respaldo obtenido mediante proyectos y capacitaciones que les han permitido acceder a telares, ruecas y material para seguir fortaleciendo el oficio. Las integrantes valoraron especialmente la calidad de la lana magallánica, en particular la lana merino, ampliamente apreciada por turistas y visitantes extranjeros debido a su suavidad, propiedades hipoalergénicas y origen natural. Sin embargo, también advirtieron sobre una de las principales dificultades que enfrenta el rubro: la falta de infraestructura para lavar y procesar la lana en la región. “Nosotros necesitamos un lavadero. Ahí está el vacío”, señalaron durante la entrevista, enfatizando que muchas veces cuentan con acceso a vellones entregados por productores ganaderos, pero no disponen de espacios adecuados para realizar el tratamiento inicial de la fibra. En el espacio también se destacó el proyecto “Hilando Libertad”, iniciativa impulsada junto a jóvenes privados de libertad, donde se enseña hilado y tejido como herramienta de aprendizaje y reinserción social. Las artesanas valoraron el entusiasmo de los participantes y el potencial que tiene la lana como motor de oficios y nuevas oportunidades en Magallanes.
En el marco del programa Patagonia Rural de Polar Comunicaciones, se abordaron los avances de una iniciativa que busca posicionar la lana de Magallanes en mercados internacionales mediante una marca de certificación. La instancia reunió a distintos actores del sector ganadero en el recinto de Asogama, donde se discutieron desafíos, brechas y oportunidades de la industria. El proyecto contempla el desarrollo de una marca comercial, actualmente en proceso de inscripción bajo el nombre “Magallan Pure Wool”, junto con un sello de certificación que permitirá estandarizar los procesos de producción, especialmente en los galpones de esquila. La iniciativa cuenta con el apoyo de organismos como la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI). Entre las principales brechas detectadas se encuentra la heterogeneidad en los procesos productivos, lo que dificulta consolidar una reputación homogénea a nivel internacional. Asimismo, se identificaron desafíos en la cadena de valor, como la falta de infraestructura para el procesamiento local de la lana, lo que limita su uso en la industria textil regional. Autoridades como el seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada, destacaron que la certificación permitirá garantizar la calidad del producto y mejorar su posicionamiento en nuevos mercados, aumentando su valor. Además, se relevó la importancia del trabajo asociativo entre productores para fortalecer la competitividad de la lana magallánica. La iniciativa busca no solo rescatar una tradición productiva con más de 150 años de historia, sino también proyectarla hacia el futuro mediante estándares internacionales, mayor trazabilidad y mejores condiciones de comercialización.
El Seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada, lo define como un paso muy importante, es un hito podría decirse en lo que es la producción lanera, ya que por primera vez va a tener su marca, representada y reconocida como la cara de la lana de Magallanes a nivel internacional. Desde el sector productivo, la mirada de la presidenta del comité directivo del proyecto Lana de Magallanes, Valeria Tafra, enfatiza el desafío que enfrenta el sector: Para nosotros es un tremendo desafío, porque se han realizado distintos tipos de iniciativas a lo largo de los años. Llevamos casi 150 años produciendo lana en la región y esta es una excelente oportunidad para demostrar que no solo tenemos un excelente producto en blancura y finura, sino también un estándar riguroso de trabajo y profesionalismo en los galpones. La dirigente recalca que el sello de certificación representa una segunda fase clave: La idea es entregarle profesionalismo al trabajo que hacemos y demostrarle al mundo que no solo tenemos un buen producto, sino que lo obtenemos de la mejor manera. Agregó que esta iniciativa permitirá demostrar no solo la calidad de la fibra, sino también el estándar profesional de su producción, avanzando hacia una mayor homogeneización del rubro. El Gobernador Jorge Flies subrayó que la lana es parte de la identidad regional y que este proceso permitirá fortalecer su posicionamiento con estándares internacionales y añadió: Hay un esfuerzo en el ámbito de la tradición, la cultura y también económico, para avanzar en la certificación de la lana magallánica, de su pureza. Este proceso tiene etapas: primero la marca, luego su inscripción y finalmente desarrollar la capacidad regional de certificar con estándares internacionales, explicó. El desafío, subraya la autoridad, no es solo declarar calidad, sino demostrarla con respaldo técnico desde la propia región: Una cosa es decir que vamos a certificar, y otra es tener la capacidad instalada para hacerlo. Como Gobierno Regional vamos a respaldar este proceso, porque la lana representa calidad, imagen y cultura para Magallanes. Desde la mirada internacional, la abogada senior de la OMPI, Jessamyn Honculada, destacó que el apoyo del organismo —canalizado a través de INAPI— apunta a fortalecer la identidad del producto mediante herramientas de propiedad intelectual, permitiendo diferenciar la lana de Magallanes en los mercados globales y agregar valor desde su origen. El encuentro de sector productivo se realizó ayer miércoles y finaliza hoy jueves en la tarde en las dependencias del Arriero y fue gestado por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI), el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) y los integrantes del comité: Asociación de Ganaderos de Magallanes, Asogama, Asoc gremial de ganaderos de Tierra del Fuego( AGTF), Corfo, Fía, Inia, Seremi Agricultura, Red de Mercados, UMAG, CORMAG.
La puesta en valor de la lana magallánica de baja salida comercial fue el eje de la conversación con Nicole Valdivia Accardi, creadora del proyecto Forrada en Lana, en el programa Patagonia Rural de Polar Comunicaciones. La iniciativa propone reutilizar este recurso abundante en la región como aislante térmico natural, abriendo nuevas alternativas productivas ligadas a la bioconstrucción y la economía circular. Durante la entrevista, Valdivia explicó que su trabajo nace desde la construcción natural, una línea que busca edificar utilizando materiales disponibles en el entorno, como tierras arcillosas y fibras vegetales. En ese proceso, la lana apareció como un material presente en el territorio, pero históricamente subvalorado, pese a sus conocidas propiedades aislantes tanto para el frío como para el calor. En Patagonia Rural, la creadora de Forrada en Lana detalló que existe una gran cantidad de lana que no tiene valor comercial, especialmente en pequeñas granjas donde la esquila se realiza solo por bienestar animal, o en razas de lana más gruesa como la Suffolk. Frente a ese escenario, el proyecto propone transformar un residuo en un insumo funcional para la construcción, cerrando un ciclo productivo que hoy está desaprovechado. El proyecto también se nutre de experiencias internacionales, donde la lana se utiliza como aislante en construcciones convencionales y naturales. Valdivia señaló que el desafío ha sido adaptar ese conocimiento al contexto local, considerando las características climáticas y productivas de Magallanes, además de generar vínculos con productores interesados en dar un nuevo destino a su lana. Finalmente, Nicole Valdivia adelantó que la proyección del proyecto apunta a seguir creciendo desde una lógica artesanal y territorial, fortaleciendo redes con el mundo rural. Actualmente no están recibiendo lana, pero hacen un llamado a mantener el contacto con productores y personas interesadas a través de su cuenta de Instagram @ forradaenlana , donde comparten avances y contenidos del proyecto.
Esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el presidente de la Asociación de Ganaderos de Magallanes (ASOGAMA), Gerardo Otzen, conversó sobre diversos temas relevantes para el sector ganadero regional, destacando especialmente la apertura del mercado indio para la lana magallánica. Otzen valoró este hito como una señal positiva en un contexto complejo para la actividad, marcado por la sequía, la disminución de la carga animal y una menor rentabilidad. Desde el gremio, el dirigente subrayó que la apertura de la India representa una oportunidad concreta de diversificación, al abrir un espacio más estable para un tipo de fibra que históricamente ha tenido menor competitividad en los mercados tradicionales. En la instancia, el presidente de ASOGAMA realizó además un positivo balance del año 2025, resaltando el desarrollo de actividades gremiales relevantes como las jornadas ganaderas y una nueva versión de Expogama, las que —indicó— han permitido fortalecer el intercambio técnico, la visibilización del sector y el trabajo colaborativo entre productores. En materia de expectativas frente al cambio de gobierno a partir del 11 de marzo de 2026, Otzen fue enfático en señalar las principales demandas del mundo ganadero y agrícola regional. “En Magallanes necesitamos las reglas claras, no es posible que sigamos con la permisologia perversa que impiden las inversiones como en el h2v y la industria del salmón”, sostuvo. Agregó que “necesitamos que nos apoyen en la cosas que nos afectan, el tema los guanacos, los perros asilvestrados, electrificación rural, etc”. Finalmente, el dirigente reiteró que el desarrollo del sector productivo en Magallanes requiere decisiones concretas y un marco normativo que entregue certezas, permitiendo avanzar en inversiones, innovación y sustentabilidad para enfrentar los desafíos actuales y futuros de la ganadería regional.