La alerta alimentaria emitida por el Ministerio de Salud tras detectar Listeria monocytogenes en un lote de queso mantecoso laminado volvió a poner atención sobre esta bacteria, que puede estar presente en distintos alimentos listos para el consumo. La académica Claudia Foerster, de la Universidad de O’Higgins, explicó sus principales características y riesgos. La investigadora señaló que la bacteria puede contaminar alimentos a partir del uso de leche cruda o no pasteurizada, pero también durante las etapas posteriores de elaboración, manipulación o envasado. Una de sus particularidades es que puede sobrevivir e incluso multiplicarse a temperaturas de refrigeración, mientras que bajo cero detiene su multiplicación, pero no muere. La listeriosis puede presentar síntomas como fiebre, malestar general y molestias gastrointestinales. En casos invasivos puede provocar complicaciones graves, entre ellas septicemia o meningitis. Los síntomas también pueden aparecer días o semanas después del consumo del alimento, según explicó Foerster. Las embarazadas, adultos mayores, recién nacidos y personas con el sistema inmunológico debilitado presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones. En el caso de las embarazadas, la bacteria puede atravesar la placenta y afectar al feto incluso cuando los síntomas en la madre son leves. Ante un producto incluido en una alerta sanitaria, la recomendación entregada por la académica es no consumirlo, aunque presente buen aspecto, olor o sabor, y seguir las indicaciones de la autoridad sanitaria para su devolución o eliminación. También llamó a limpiar cuidadosamente las superficies del refrigerador donde haya sido almacenado.
La alerta alimentaria emitida por el Ministerio de Salud tras detectar Listeria monocytogenes en un lote de queso mantecoso laminado volvió a poner atención sobre esta bacteria, que puede estar presente en distintos alimentos listos para el consumo. La académica Claudia Foerster, de la Universidad de O’Higgins, explicó sus principales características y riesgos. La investigadora señaló que la bacteria puede contaminar alimentos a partir del uso de leche cruda o no pasteurizada, pero también durante las etapas posteriores de elaboración, manipulación o envasado. Una de sus particularidades es que puede sobrevivir e incluso multiplicarse a temperaturas de refrigeración, mientras que bajo cero detiene su multiplicación, pero no muere. La listeriosis puede presentar síntomas como fiebre, malestar general y molestias gastrointestinales. En casos invasivos puede provocar complicaciones graves, entre ellas septicemia o meningitis. Los síntomas también pueden aparecer días o semanas después del consumo del alimento, según explicó Foerster. Las embarazadas, adultos mayores, recién nacidos y personas con el sistema inmunológico debilitado presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones. En el caso de las embarazadas, la bacteria puede atravesar la placenta y afectar al feto incluso cuando los síntomas en la madre son leves. Ante un producto incluido en una alerta sanitaria, la recomendación entregada por la académica es no consumirlo, aunque presente buen aspecto, olor o sabor, y seguir las indicaciones de la autoridad sanitaria para su devolución o eliminación. También llamó a limpiar cuidadosamente las superficies del refrigerador donde haya sido almacenado.